TERRORISMO VASCO: Ataque a la case cuartel de la Guardi Civil de Burgos

ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los hechos
ETA engañó a la Guardia Civil con la matrícula de un vecino
La furgoneta bomba fue aparcada a las 14.00 horas. A las 22.00 una patrulla verificó que su número de placa, color y modelo correspondían a los de un vehículo de un frutero de Burgos. A las 4 de la madrugada, los más de 300 kilos de explosivo estallaron
FERNANDO LÁZARO/Madrid
Había más de un centenar de personas en la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos. Un gran número de ellas, niños. Fueron muchos los que evocaron ayer, al ver las imágenes del atentado, las matanzas de ETA en los acuartelamientos de la Guardia Civil en Zaragoza o en Vic. Un comando, probablemente desplazado desde Francia con una furgoneta cargada de explosivos, estuvo a punto de provocar otra gran matanza. Logró engañar a la Guardia Civil plagiando una furgoneta Mercedes Vito -la misma matrícula, el mismo modelo y el mismo color - de un vecino de Burgos, de profesión frutero, que reside en una zona cercana a la casa cuartel. El vehículo de ETA estaba cargado con más de 300 kilos de explosivos.
No eran pocos los simpatizantes de la izquierda abertzale que reclaman a ETA desde hace tiempo un atentado que hiciera «mucho ruido», que superara el de la T 4, según informaron fuentes de la lucha antiterrorista. Y a punto estuvo de conseguirlo. Y eso pese a que el estado de alerta de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado era máximo. Como ya publicó EL MUNDO, desde Francia habían llegado informaciones de que ETA había logrado llevar a España tres furgonetas cargadas con explosivos. Uno de los modelos identificados por la policía francesa era similar al utilizado por los terroristas en el atentado de ayer.
Según los estudios realizados por los investigadores de la Guardia Civil, el comando de ETA logró aparcar la furgoneta Mercedes Vito sobre las 14.00 horas en la parte trasera de la casa cuartel de Burgos, en una zona donde, sorprendentemente, el aparcamiento es público.
Allí estuvo aparcado el vehículo similar a uno de los alertados desde Francia durante más de 14 horas, hasta que a las 4 de la madrugada hizo explosión. El punto donde estuvo aparcada distaba apenas 16 metros de uno de los edificios de la casa cuartel del Instituto Armado. Al parecer, sobre las 22.00 horas, en una de las rondas de vigilancia, los agentes comprobaron la matrícula de la furgoneta (8666-BRG) y vieron que correspondía a un vecino de Burgos llamado J. A., por lo que no dieron mayor importancia al hecho de que estuviera allí aparcada.
Lo que no se produjo ayer fue una ronda de patrulla con perros detectores de explosivos, uno de los métodos habituales de vigilancia que la Guardia Civil pone en práctica a diario en instalaciones que pueden ser objetivo de terroristas. Las fuentes consultadas por EL MUNDO aseguran que los perros sí hubieran detectado el explosivo en la furgoneta.
Y Burgos sí es una zona de las consideradas policialmente calientes ya que en las últimas documentaciones incautadas a ETA durante los últimos años sí figuraba como objetivo. De hecho, el último comando Vizcaya, liderado por Arkaitz Goikoetxea, que fue desmantelado por la propia Guardia Civil hace apenas un año, tenía a este cuartel entre su lista de objetivos. Según los datos judiciales, fue el responsable de ETA, Garikoitz Azpiazu, Txeroki, quien ordenó al jefe del Vizcaya recopilar información detallada sobre esta instalación para perpetrar un atentado.
Fue precisamente este comando el que perpetró los últimos atentados contra instalaciones de la Guardia Civil. Así, es el responsable del ataque contra el cuartel de Durango (agosto de 2007), el cuartel de Calahorra (en marzo de 2008) y el último perpetrado contra la casa cuartel de Legutiano (Álava) en el que murió Juan Manuel Piñuel.
Las primeras estimaciones de los analistas hablan de más de 300 kilos de explosivos utilizados por ETA ayer en su intento de perpetrar una masacre. Además, según estas fuentes, todo apunta a que los que fabricaron el explosivo pudieron utilizar amonitol, material de gran potencia que la organización terrorista ha utilizado en sus últimas acciones.
Las cámaras de seguridad de la propia casa cuartel de la Guardia Civil registraron el momento en que dos terroristas se aproximaron a la zona para aparcar el vehículo.
Algunas fuentes apuntan que los terroristas tuvieron que dar varias vueltas al edificio del Instituto Armado hasta que lograron un hueco para aparcar la furgoneta. Las cámaras registran dos imágenes borrosas que están siendo analizadas con métodos algo más sofisticados para avanzar en la identificación.
Los especialistas consultados por este periódico indicaron que, aunque no aparezca en las cámaras, lo más probable es que en los alrededore de la zona donde aparcaron el vehículo hubiera otro miembro de ETA esperando en otro coche a la pareja de etarras que acababa de poner la bomba con el temporizador. Estas fuentes entienden que ese vehículo había sido utilizado como lanzadera, es decir, iba abriendo camino a la furgoneta con los explosivos y alertándole de posibles controles.
El titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, definió la explosión como «un gran atentado fallido» y consideró que ETA buscaba «sin ninguna duda» víctimas mortales «en un lugar donde dormían casi 120 personas». Era un atentado «especialmente canalla» porque no solo pretendía atentar contra los guardias civiles sino también contra sus familias. Confirmó que se habían producido 65 heridos, que fueron dados de alta durante el día de ayer
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los hechos
La distribución de las viviendas, un golpe de suerte
La distribución interior de la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos pudo ser la causa de que ETA no consiguiera ayer su objetivo: matar al mayor número de personas. Los terroristas eligieron la parte trasera del edificio para aparcar la furgoneta bomba. La mayor parte de los dormitorios, aunque no todos, donde descansaban las 114 personas a las 4 de la madrugada, están ubicados en la otra parte del edificio, la que da a la fachada contraria a la de la explosión, en la avenida Cantabria.
El atentado causó 64 heridos, todos ellos leves, que fueron atendidos a lo largo de la noche en el hospital General Yagüe de la capital. Al mediodía de ayer ya no quedaba ingresado ninguno de los heridos, 37 varones y 27 mujeres, dos de ellas embarazadas. Entre ellos había al menos seis niños.
La parte trasera de la casa cuartel quedó prácticamente destrozada al menos hasta la séptima de las catorce plantas que tiene el edificio. La magnitud de la masacre en que se podía haber convertido el atentado no se pudo ver claramente hasta que la noche dejó paso a las primeras luces del día. A los pocos minutos de la explosión, la zona había quedado totalmente acordonada, aunque la duda y el desconcierto de los primeros momentos hizo que los cordones de seguridad fueran muy poco efectivos. Los vecinos desalojados de los cuatro bloques colindantes y de algunos de la calle Jerez entraron y salieron de sus viviendas sin excesivo control. Sólo los propietarios del bloque número 85, el más cercano a la casa cuartel, no pudieron acceder a sus casas durante toda la mañana.
La violencia de la explosión se pudo oír desde distintos puntos de la ciudad, algunos de ellos distantes en varios kilómetros. La onda expansiva provocó daños al menos en 300 metros a la redonda. De hecho, a cerca de 100 metros de la deflagración se podían ver amasijos de hierr
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los hechos
Continúa la alerta por las furgonetas con destino a España
ETA intenta presionar al Gobierno con la campaña que no pudo hacer tras la tregua
ÁNGELES ESCRIVÁ/Madrid
Las Fuerzas de Seguridad continúan en estado de alerta para intentar detectar las furgonetas con explosivo que ETA tenía planeado trasladar a territorio español. Sean dos o tres. Porque todavía hay que confirmar que la colocada ayer frente al cuartel de la Guardia Civil de Burgos sea, con toda seguridad, uno de los vehículos que justificó la alarma difundida hace tres semanas entre Policía, Guardia Civil y Ertzaintza -tal como publicó este periódico-, y no otra. Y hay que confirmar, en cualquier caso, si la banda ha logrado cumplir su propósito en todos los casos.
Tras la detención en Pau de los terroristas Itziar Plaza, Asier Borrero y Iurgi Garitagoitia, vinculados al aparato militar, se supo que la organización terrorista había sustraído tres vehículos y que podía intentar utilizarlos en atentados. Según las investigaciones procedentes de Francia, se trataba de una Kangoo blanca, una Mercedes Vito verde y una Citroën Berlingo blanca.
El vehículo que fue utilizado ayer es, según las primeras informaciones, una Mercedes Vito, uno de los modelos susceptibles de despertar sospechas, pero su color es blanco. Por eso hay dudas de que se trate de una de las tres protagonistas de la información recogida a los detenidos.
En cualquier caso, la potencia del explosivo empleado trajo desde primera hora de ayer a la memoria de los expertos, las furgonetas que la banda intentó desplazar hasta Madrid y Alcalá en febrero de 2004, y que fueron interceptadas por la Guardia Civil a la altura de Zaragoza. Aquellos dos vehículos fueron bautizados con el nombre de la caravana de la muerte porque, al menos uno, tenía como objetivo una zona populosa de la capital y cada uno de ellos iba cargado con unos 700 kilos de explosivos. En esta ocasión, se calcula que la cantidad empleada alcanza los 300 kilos y los investigadores trabajan con la hipótesis de que la banda hubiera empleado el llamado artefacto Grozni, diseñado con varios detonadores para garantizar que toda la carga es aprovechada.
Las Fuerzas de Seguridad creen que ETA ha renunciado en esta ocasión a sus habituales campañas de verano, interrumpidas o mucho menos efectivas que antaño -según reconoce la banda en documentos internos recientes-, y las ha sustituido por una campaña más furibunda que se inició con el asesinato del comisario Puelles en Bilbao.
Es la campaña que no pudo llevar a cabo tras la tregua, por su incapacidad y por las constantes detenciones de sus militantes, y con la que pretendía realizar una demostración de fuerza. Una campaña cuyo fin es cohesionar a los suyos, liderar un polo soberanista, y presionar al Gobierno para provocar una negociación en un futuro, estableciendo sus condiciones
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los testimonios / TESTIGO DIRECTO
Nadie expresaba ira
Una víctima cuenta su «noche negra»: «Corrí al cuarto de mi hijo; la ventana, sobre su almohada, pero él, ni un rasguño»
JESÚS J. DE LA GÁNDARA / BURGOS
Las cuatro de la mañana no es una hora recomendable para que te despierten con un gran susto. Pero anoche me dio por no dormir, y andaba con las señales horarias y el caso Gürtel cuando tronaron los cielos y tembló el orbe en mi barrio.
Salté de la cama o me tiró la onda, no lo sé, pero el resorte paternal me llevó hasta el cuarto de mi hijo, pisando cristales.
Comprobé que estaba vivo; la ventana, sobre su almohada, pero él, ni un rasguño. Y, de ahí a la calle, llena de llamas y de humo. Se sucedían las explosiones menores, de los neumáticos de los coches en llamas.
Al poco tiempo, empezaron los gritos, los insultos y las lamentaciones. La calle se fue llenando de policías, bomberos, sirenas y gente asustada, ofendida y perjudicada.
Al fondo, la fachada de la casa cuartel, agujereada, remedaba una imagen de Beirut, y sugería que dentro podría haber heridos, tal vez muertos.
Poco a poco fueron saliendo los afectados, trasladados a un edificio contiguo. Había niños, muchos niños, y jóvenes, y madres. Una de daba el pecho a su bebé sonriente, ajeno a los llantos de unos pocos y a la entereza de muchos.
Los demás nos miraban atónitos, desvelados. A algunos les podía la angustia y el pánico. La mayoría estaban desorientados. Pero ninguno olvidará esa noche. Todos nos sentíamos desvalidos, vulnerados, atónitos, solidarios. Pero nadie expresaba odio, ni ira, ni insultos. Todo lo contrario, parecían amablemente resignados a la suerte de sobrevivir a una noche de espanto.
Finalmente -inexplicablemente-, no había heridos graves ni fallecidos. Poco a poco fue amaneciendo y aclarándose todo. Y aparecieron las cámaras, los micrófonos, los periodistas. Y con ellos regresaron las preguntas y las conjeturas. ¿Se podría haber evitado? ¿Por qué suceden estas cosas?
Una noche así de negra, no puede ser seguida por un amanecer demasiado claro. Hay demasiadas teorías y pocas explicaciones convincentes. Pero cuando uno está rodeado de llamas y cristales, de toneladas de cascotes y chatarra, no se pregunta nada de eso.
Claro que tiene que haber algo que explique tanta desmesura. Quizá ignorancia o estupidez, fanatismo o tozudez, o quizá demasiados intereses ocultos, o cierta suerte de narcisismo cruel, o quizá una locura incurable.
Horas después, la calle se llena de gente sorprendida, curiosa, que pasea por el entorno mirando con ternura a los vecinos afanados en limpiar los cristales rotos. Y ahora sí, ya todos están todos ofendidos, irritados, y profieren insultos impotentes contra la barbarie
ATAQUE A LA CASA CUARTEL
La AUGC advirtió de que la zona era «muy vulnerable»
La asociación afirma que las casas cuartel son «anacrónicas»
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) advirtió, mediante comunicaciones internas a los responsables del Acuartelamiento de la avenida de Cantabria, de que la zona donde estalló ayer la furgoneta era «muy vulnerable». Pese a ser el punto más favorable para cometer un atentado contra la casa cuartel, no se implementaron las medidas de vigilancia más allá de las que contempla el Plan de Seguridad.
La asociación considera que ese área debía estar vallado, para evitar que los vehículos aparquen tan cerca del inmueble. Aunque se reconoce que todo el perímetro del cuartel está dotado de cámaras de vigilancia y que la «seguridad está cubierta», las medidas han sido ineficaces para evitar un atentado.
Además de la vigilancia mediante el uso de cámaras, los responsables de la seguridad del edificio comprueban las matrículas de los vehículos estacionados en las inmediaciones. «No ha sido un fallo humano, porque los medios humanos han funcionado», subrayan las fuentes consultadas. Pero sí consideran que han fallado los medios técnicos y económicos que generaban unas carencias «estructurales».
La AUGC considera que el atentado buscaba un resultado similar al cometido contra una casa cuartel en Zaragoza en diciembre de 1987, en el que murieron 12 personas. Señala que ahora hay que aguardar a que se compruebe el estado en el que ha quedado la estructura del edificio.
El Instituto Universitario de Restauración y la Politécnica de Burgos se ofrecieron ayer para elaborar un estudio sobre el estado del edificio y las líneas que han de seguirse para su rehabilitación. El proyecto del inmueble se diseñó en su día para soportar atentados.
La asociación también exige a Interior que revise y mejore con urgencia los planes y protocolos de seguridad de las casas cuartel para que «dejen de ser un blanco operativo» para los terroristas. Para la AUGC, el mantenimiento de las casas cuartel es un «anacronismo» en pleno siglo XXI. Asimismo, se exige una reestructuración profunda de la organización física del Cuerpo. «No es normal que en el mismo cuartel vivan las familias, muchas de ellas con niños».
Por su parte, la Unión de Guardias Civiles (UGC) sostuvo que la época de vacaciones ha impedido tener que «lamentar mayor cantidad heridos, ya que una parte de los compañeros se encontraban de permiso».
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los testimonios/ TESTIGO DIRECTO
Los muros se doblan como si fueran de papel
ALMUDENA SANZ / BURGOS
Me he despertado con un sobresalto en el estómago. Pero es pronto. Faltan cinco horas para que suene el despertador. Fuera de la habitación se oyen murmullos. Comparto piso con mi hermana y una amiga, que han botado de la cama literalmente. Ellas sí han oído el ruido. Uno tremendo.
«Ha pasado algo. El patio está lleno de cristales y en la calle hay mucho humo...». Salimos a la terraza, muchos de nuestros vecinos ya están en la calle. Bajamos. La Policía insiste en que nos metamos en casa. Preguntamos a Félix, nuestro portero, y ya apunta lo que hemos pensado. Es un atentado. Salimos a la acera hacia la avenida de Cantabria. Una nube de polvo amarillo se ve tras la casa cuartel. Llamo al director del periódico. Le digo que no sé si es un atentado, una explosión de gas o qué, pero que tiene pinta de ser lo primero.
Soy redactora de Cultura. Nunca me he topado con algo así. Me pongo a hacer fotos sin ton ni son. Empiezo a preguntar a algún policía qué ha pasado. En la acera veo a una chica joven con sangre en la pierna. Su madre -puede que no lo sea- quiere llevarla a la ambulancia, a la policía, a algún sitio; está muy nerviosa, pero la chica, con lágrimas en los ojos le rechista. Se abrazan.
Nosotras vamos de un sitio para otro alucinadas. Es impresionante la tranquilidad que hay. Los curiosos no retroceden ni advertidos del peligro de que pueda estallar otro coche. Flipo con los adosados de la calle de Jerez. Los muros se doblan hacia los salones como si fueran de papel. Y me fijo en el coche de Sofía, que hemos dejado aparcado dos horas antes. Lunas rotas.
Pasan las horas, pasan las personas, pasa el día. A las siete de la mañana me acerco a la casa cuartel. Algunos vecinos se reconocen, se preguntan, se desahogan. Me acerco a uno de ellos; me impresiona su serenidad, su emoción contenida.
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los testimonios
«Si el niño hubiera estado en su cama, tal vez estaría muerto»
Un guardia civil destaca que sólo un milagro pudo impedir consecuencias más graves
«Lo más impresionante, el silencio de la gente. Ha sido a las cuatro de la madrugada y la gente ha salido por la escalera; y en 10 minutos se ha desalojado a niños con lo puesto, han salido como han podido porque está todo totalmente destruido, tabiques tirados encima de las camas, no ha habido ni un ruido, ni una voz, ni un grito... Ha sido increíble». José Luis es guardia civil. Habla con tranquilidad. Está emocionado. Tiene los ojos rojos. Son las siete de la mañana e intenta olvidar lo vivido con un café con leche entre las manos.
La palabra milagro se convertiría en la más repetida a lo largo de la mañana. José Luis también la utilizaba: «No puedo creer otra cosa porque, tal y como han quedado las viviendas, es inexplicable que no haya pasado más».
Lo único que la banda terrorista provocó fueron heridas leves en más de medio centenar de personas, entre ellas dos embarazadas, más de 100 personas desalojadas de sus viviendas, tanto de la casa cuartel como del número 85 de la avenida Cantabria, cientos de vecinos asustados y desconcertados, y la repulsa conjunta de los representantes de los ciudadanos.
El delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, y el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, comparecían ante la prensa pasadas las 7.00 horas. Poco reconfortaban sus palabras en esos momentos a los vecinos a los que despertó el terrible estruendo. Unos salieron en pijama y en zapatillas de casa, sin mirar a los lados. Otros se asomaron primero a las ventanas, se vistieron rápidamente y bajaron a la calle. La Policía, Local o Nacional - lo mismo daba en ese momento-, urgía a meterse en las casas. Muchos se resistían. Nuevas instrucciones instaban a los vecinos de los impares de la avenida Cantabria a pasar a los pares. Allí, un policía local ya expresaba en voz alta la palabra: coche bomba.
Las idas y venidas de los uniformados, los movimientos sin rumbo de los vecinos, el ir y venir de los vehículos patrulla, los coches de bomberos, las ambulancias y el aturdimiento inicial impedían fijarse en la hilera de mujeres, hombres y niños que pasaban al polideportivo de la Policía Local con heridas leves.
Tras el rápido y silencioso desalojo, se volvía a entrar al inmueble abatido. «Se han revisado viviendas para ver si quedaba alguien y está totalmente destrozado. No hay nada. Ha sido increíble», describía José Luis, linterna en mano.
Algunos comentarios iniciales apuntaban que la suerte había sido la ubicación de los dormitorios en la parte del edificio que da a la avenida de Cantabria. El guardia civil lo tiene claro: «La suerte es que lo estamos contando. Sin más». Él no tiene hijos. Pero su vecina sí. «Donde dormía el niño se cayó todo encima y, sin embargo, curiosamente, estaba durmiendo con ella. Tal vez, si hubiera estado el pequeño en su cama, estaría muerto porque tenía todo el tabique tirado sobre la cama. Casualidades de la vida».
José Luis vive en este edificio desde hace 10 años. Diez años en los que «se piensa y no se piensa» que pueda ocurrir un atentado. «Es algo con lo que vives, lo tienes asumido, sabes que puede pasar. Es un riesgo que llevas contigo. Estamos en el país que estamos, tenemos la sociedad que tenemos y ya está».
ATAQUE A LA CASA CUARTEL / Los testimonios
«Es una anécdota que tengo para contar»
El dueño del vehículo al que ETA copió la matrícula está incrédulo ante lo sucedido
«Han venido a buscarme a la tienda para que les acompañara al Cuartel de Tráfico de la Guardia Civil. No me había enterado de nada, así que menuda sorpresa». Son palabras de J. A., el comerciante burgalés propietario de la furgoneta Mercedes Vito cuya matrícula doblaron los terroristas para colocarla en el modelo que explosionó ayer, idéntico salvo que carece de baca, y poder así engañar a la Guardia Civil.
El color y la marca, los mismos. También la matrícula: 8666 BGR. El propietario del vehículo desconoce cuándo pudieron copiar su matrícula. «Guardo el vehículo por las noches en el garaje y circulo sólo por Burgos con él». Los terroristas tuvieron el cuidado de elegir una furgoneta que, durante el día, está aparcada en el barrio del G-3, relativamente cercano al emplazamiento del Acuartelamiento de la Guardia Civil.
J. está, salvo por el susto que se llevó en el primer momento, tranquilo. «Ya me han dicho en la Guardia Civil que no pasaba nada, que estuviera tranquilo», declaraba a EL MUNDO en la tarde de ayer. «Supongo que [los terroristas] tienen que despistar al enemigo y, por eso, utilizan todos los recursos a su alcance», indica para razonar que copiaran su matrícula.
Los guardias civiles que le preguntaron en la Comandancia de Tráfico -que también ha estado en la mira de ETA- le explicaron que la banda sustrae un vehículo y copia la matrícula de otro de características similares, para no despertar sospechas cuando se buscan el número y las letras en la base de datos, una operación que realizan rutinariamente desde el cuartel.
Insiste en que por las noches guarda su furgoneta, pero que la cercanía del barrio donde tiene su comercio con la avenida de Cantabria, donde se ubica el acuartelamiento del Instituto Armado, pudo facilitar que los terroristas la localizaran. «Es una anécdota que tengo para contar, pero sin comerlo ni beberlo», comenta.
El surfista que financiaba a ETA
Dos detenidos en el País Vasco por ayudar a la banda a través de internet
IKER RIOJA ANDUEZA/Vitoria
Iker Acero, un conocido surfista vasco que hasta hace pocos años era profesional de este deporte, y Alberto Martínez fueron detenidos ayer por la Guardia Civil acusados de proveer de hasta 100.000 euros al entramado de ETA, y de prestar soporte informático a los terroristas través de dos portales de internet de la asociación cultural Gaztesarea.
En esas páginas webs, que han sido bloqueadas por su posible «uso fraudulento», la asociación explica que el 30 de junio de 2008 recibió una subvención de 6.013 euros del Gobierno vasco. El dinero lo obtuvieron para el fomento del euskara a través de la Red.
La asociación Gaztesarea dispone de dos páginas. En una de ellas, jaiakbizi.net, anuncia en su portada un evento organizado por el grupo ilegalizado Segi en Bayona (Francia). Ésta percibió 1.838 euros del Departamento de Cultura del anterior Gobierno vasco. La otra es gaztesarea.net, que enlaza con la web del 30 aniversario del movimiento juvenil de ETA. En ella se hace referencia a organizaciones como Jarrai, KAS o Haika, todas declaradas ilegales por su relación con ETA. Obtuvo 4.175 euros del erario.
Según fuentes de la investigación, estos portales eran utilizados para la venta de bonos para rifas presuntamente destinadas a financiar a Segi, así como para informar de los resultados de estos sorteos.
El nuevo Gobierno aseguró ayer que va a revisar esas ayudas y que no sufragará plataformas que apoyen acciones terroristas, si esto se confirma.
Martínez fue detenido en la localidad de Artziniega (Álava) y Acero en Barrika (Vizcaya). El primero es el responsable de la web y el segundo, cuyos hermanos Kepa y Eneko también son deportistas de elite, es uno de los portavoces habituales de Esait, la plataforma en defensa de la oficialidad de las selecciones deportivas vascas.
Agentes de la Guardia Civil los trasladaron hasta el parque cultural Martín Ugalde, de Andoain, donde registraron en su presencia durante unas ocho horas la sede de Gaztesarea y se incautaron de diversa documentación.
Trabajadores de otras empresas de ese recinto se concentraron durante el registro, como protesta, porque afirman que el bloqueo de las dos páginas webs es un nuevo ataque contra la libertad de expresión.
Según el Movimiento Pro Amnistía, la Guardia Civil identificó a seis manifestantes y detuvo a uno de ellos, Arkaitz Artola.
La Asociación de Medios Euskaldunes de Uribe Koste denunció que «el Estado no quiere un periodismo que muestre su compromiso hacia este pueblo». El Movimiento Pro Amnistía también celebró ayer por la tarde una manifestación de protesta en la localidad de Algorta.
La defensa de los dos acusados ha solicitado al juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andréu, que los interrogatorios sean grabados.
Las investigaciones judiciales sobre este caso comenzaron el año pasado y continúan abiertas.
Guecho declara persona 'non grata' a Zigor Goikoetxea
El Ayuntamiento de Guecho declaró ayer persona non grata a Zigor Goikoetxea, cuyo hermano Arkaitz es el líder del comando Vizcaya de ETA, y que permaneció en prisión hasta el pasado día 15 por amenazar de muerte a la portavoz del PP en esta localidad, Marisa Arrue.
«Es la muestra del desprecio más absoluto de la sociedad guechotarra a quienes emplean la violencia y el terrorismo», dijo Eduardo Andrade, portavoz suplente del PP en el Consistorio.
La propuesta, que fue presentada por el PP en el Pleno, salió adelante gracias a sus 10 votos y a los cuatro de los socialistas. Los 10 ediles del PNV y el único de Alternativa se abstuvieron.
«El alcalde y el resto de concejales del PNV tenían una oportunidad de oro para dejar atrás esa ambigüedad a la que nos tienen acostumbrados, pero la han desaprovechado», indicó Andrade. «Sentimos alegría porque el Pleno le ha nombrado persona non grata, pero también pena porque el PNV ha preferido abstenerse», añadió.
Goikoetxea fue condenado en junio a dos años de prisión y se le prohibió acercarse a la portavoz del PP. El 15 de julio quedó en libertad provisional y lo recibieron en Guecho «como si fuera un héroe», según Andrade
La izquierda 'abertzale' dice que la derrota de ETA es una «quimera»
ANV convoca una manifestación por la independencia
NEREA UGALDE/San Sebastián
La izquierda abertzale aseguró ayer en un comunicado que el atentado perpetrado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos demuestra que la derrota policial de ETA «es una quimera». Pocas horas antes, en San Sebastián, Agustín Rodríguez, número uno de la ilegalizada lista de ANV al Ayuntamiento donostiarra, no quiso dar su opinión sobre el brutal ataque, pero sí convocó a todos los ciudadanos a una manifestación en favor de la independencia para el primer día de la Semana Grande de San Sebastián, el 8 de agosto. El lema: Cambio político y social, el camino de la independencia.
Como viene siendo habitual, la izquierda abertzale no condenó en su comunicado el atentado porque considera que «el conflicto político que enfrenta al pueblo vasco con el Estado no tiene solución desde la lógica de la derrota policial o militar de ETA». En este sentido, culpó a los políticos y a los medios de comunicación de insistir en esta idea y apostó por una «solución dialogada al conflicto».
«El independentismo es la alternativa política para construir un espacio determinante en la superación del bloqueo actual», afirmó Rodríguez.





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