MISIONES EN EL EXTRANJERO: Huye el enlace de los militares españoles en el Líbano

MISIONES EN EL EXTRANJERO / La polémica
Huye el enlace de los militares españoles en el Líbano acusado de ser un espía de los israelíes
JAVIER ESPINOSA / ENVIADO ESPECIAL/Kfar Shuba (Líbano)
Desde el pasado 1 de julio, las autoridades libanesas han perdido el rastro del teniente coronel Daher Jarjoui, que actuaba como enlace con el contingente español destacado en la base Miguel de Cervantes.
Fuentes de Naciones Unidas consultadas por este periódico confirmaron que su sospecha es que Jarjoui ha escapado a Israel, tal y como hicieron antes otros personajes vinculados a una amplia red de espionaje que lleva meses siendo desmantelada por las fuerzas de seguridad del Líbano.
Según la prensa local, el miembro de la comisión de enlace entre las tropas libanesas y españolas, explicó a su familia que se disponía a visitar su apartamento de Baabda, en las inmediaciones de Beirut. Pero el oficial nunca regresó a su puesto de trabajo. «Simplemente desapareció», confirmó a este diario un miembro de la inteligencia militar libanesa.
De inmediato, los medios de comunicación libaneses se prodigaron en informaciones que indicaban que el uniformado podría formar parte de la red de espías al servicio de Israel, una sospecha avalada por fuentes de la ONU. La tesis también viene corroborada por las filtraciones de la investigación recogidas por medios libaneses como Al Akhbar o Hebdo Magazine, y hasta por el diario israelí Haaretz.
El incidente se produce justo cuando España aspira a asumir el mando de las Fuerzas de Naciones Unidas en el Líbano (Finul) a partir de febrero del 2010. Portavoces de la ONU y del Ejército libanés han indicado que Madrid ha presentado como candidato a dirigir al contingente de casi 13.000 cascos azules al general Alberto Asarta Cuevas, que ya ejerció el mando de la agrupación española en el Líbano a principios de año.
«Francia no quiere asumir el mando de nuevo y el general Claudio Graziano asciende a teniente general, lo que casi seguro le obligará a dejar ese puesto. España es la primera candidata, pero no hay nada definitivo porque ese nombramiento también requiere el refrendo tanto de Israel como del Líbano», explicó el alto cargo de Naciones Unidas.

Aunque la familia del teniente coronel -residentes de la localidad de Klaiaa, en el sur del país- se niega a hacer declaraciones, sí han difundido un comunicado en el constataba la falta de noticias sobre su paradero. Soltero y de 44 años de edad, Jarjoui era un personaje particularmente conocido en la base Miguel de Cervantes -situada en la región de Marjayun- por su manejo del español. «Es muy probable que haya llegado hasta los territorios ocupados [Israel] a pie, aprovechándose de su presencia en el seno del comité de enlace con la unidad española. Daher ya había sido interrogado en tres ocasiones y se sospechaba de su colaboración», escribía Hebdo Magazine el día 17 de julio.
La controversia generada por Jarjoui se suma a la multiplicación de incidentes que ha tenido que enfrentar la Finul en las últimas jornadas, entre los que se inscribe el incremento súbito de la tensión en el área de Kfar Shuba, una región fronteriza bajo responsabilidad de la Brigada Multinacional que lidera España.
Esta estratégica ubicación fue uno de los principales escenarios de la confrontación entre Hizbulá e Israel entre el 2000 y el 2006, y continúa siendo uno de las zonas más conflictivas, ya que los israelíes ocupan una franja de territorio conocida como los Altos de Kfar Shuba que Líbano reclama como propios.
El pasado mes de junio, las tropas de Tel Aviv instalaron una nueva posición adelantada en el área en disputa, lo que provocó la airada reacción de esa aldea de 9.000 habitantes, que organizó una marcha en la que decenas de civiles llegaron a irrumpir en el enclave, instalando allí una bandera de Hizbulá y otra libanesa. Israel ha advertido de forma explícita que si se repite la movilización disparará contra los participantes, incluso si van desarmados. Se da la circunstancia que hasta el 2006 en ese mismo enclave se encontraba un puesto de vigilancia de Hizbulá.
«La táctica israelí, como se ha confirmado en Palestina, es apropiarse del territorio bocado en bocado. Por eso no podemos aceptar que avancen más», precisa el diputado Qassem Hashem, del partido Amal, aliado de Hizbulá.
«Nos hemos reunido con las tropas españolas y con Graziano y queremos una respuesta definitiva que nos asegure que obligarán a Israel a desmantelar ese puesto la próxima semana o volveremos a organizar una marcha popular. Sí, es muy probable que los israelíes nos disparen y hay un alto riesgo de que su presencia allí genere enfrentamientos armados, pero no vamos a rendirnos», añade Hashem.
El legislador se ha convertido junto al alcalde de Kfar Shuba, Ezzat Kadri, en el principal animador de las reivindicaciones contrarias a la ocupación israelí tanto de los Altos de Kfar Shuba como de las cercanas Granjas de Cheba y de parte de la aldea de Ghajar. Los soldados españoles ya tuvieron que impedirle el paso en abril cuando se dirigía hacia esta última población junto a otro convoy de lugareños.
«Nos sorprendió mucho esa acción de las tropas españolas. Hay que reabrir también el caso de Ghajar. Es absurdo que la Finul lleve tres años pidiendo a Israel que se retire de Ghajar y que sean incapaces de hacer nada», opina.
También el alcalde se muestra crítico con la actuación de la Finul: «¿Por qué han instalado ahora ese puesto aquí? Nunca habían estado ahí desde el 2000. Es una clara provocación. La Finul tiene que poner fin a esta violación de nuestra soberanía. Si no, ¿para que están aquí? Lo único que hacen es tomar notas. Nada más. O lo hacen ellos o lo haremos nosotros», sentencia.
El potencial de conflicto se aprecia mejor sobre el terreno. En los Altos de Kfar Shuba los emplazamientos israelíes y libaneses están separados por escasos cientos de metros. Las tropas indias que forman parte de la Brigada bajo mando español han ubicado un vehículo blindado en el espacio intermedio y disponen de un pequeño cuartel en las inmediaciones. Aquí la pugna gira en torno a una porción de territorio diminuta. Poco más de 8 kilómetros cuadrados.
MISIONES EN EL EXTRANJERO / La polémica
Cascos azules contra vacas israelíes
Incluso un abrevadero genera tensiones
Kfar Shuba (Líbano)
«¡Mírelas, ahí están, han estado bebiendo esta misma mañana!». El militar libanés señaló hacia la colina con los prismáticos. A través de las lentes se podían divisar la media docena de animales que deambulaba plácidamente por el lugar, no lejos del lago Bethayel. «¿Por qué tienen que venir las vacas israelíes a beber en territorio libanés? Ese lago es nuestro y sólo debería ser utilizado por nuestras ovejas», insiste el alcalde, Ezzat Kadri.
Las incursiones de los rumiantes hacia el abrevadero que los libaneses reclaman podría antojarse como un incidente proclive a la sorna sino fuera por la animadversión que se ha creado entre ambos bandos y la suspicacia que genera en el Líbano cualquier acción de Tel Aviv.
El asunto se ha convertido en el enésimo quebradero de cabeza para los militares españoles, responsables del sector, y los de India, que controlan la zona en cuestión. La Finul ha prometido que a partir de hoy instalará una valla rodeando la pequeña laguna para impedir que el ganado termine generando un altercado más grave. Según la página israelí Ynet, las correrías de estos animales ya dejaron una primera víctima mortal el año pasado: un toro procedente del lado israelí fue abatido por soldados españoles después de embestir contra uno de sus vehículos.
Como explica Kadri, los bovinos vienen de «una granja que el ejército israelí tiene instalada al otro lado» de la línea divisoria.
La peripecia de las reses de marras no es la única de su tipo con la que han tenido que lidiar los españoles. El año pasado lo mismo tuvieron que enfrentarse a pequeñas protestas populares por accidentes de circulación que se vieron obligados a construir un depósito de agua en Kfar Kila -para disipar la tensión que generó la inundación de terrenos libaneses por el líquido procedente de la ciudad israelí de Metula- o erigir una valla en Ghajar para dificultar el tráfico de drogas en dirección a Israel.
Según la prensa libanesa, el sobresalto más grave se generó en febrero del 2008, cuando soldados israelíes intentaron expulsar de la zona de Ghajar a sus homólogos españoles amenazándoles incluso con disparar
Una desaparición que sigue a otros dos arrestos por espionaje
Chacón tuvo que desmentir que España participara en las detenciones
JAVIER ESPINOSA / ENVIADO ESPECIAL
Kfar Shuba (Líbano)
Las sospechas generadas en torno al teniente coronel Daher Jarjoui se acrecentaron porque su desaparición se produjo tras la captura de dos relevantes militares a los que se acusó de formar parte de la trama de espionaje establecida por Israel en el Líbano.
Uno de ellos, el coronel Mansour Diab, era uno de los oficiales más «brillantes» de las fuerzas especiales del Ejército. Diab luchó en la batalla de Nahar al Bared en el 2007 contra los fundamentalistas instalados en ese campo palestino y resulto herido. El uniformado había militado con anterioridad en las Fuerzas Libanesas que comanda Samir Geagea, que durante la guerra civil mantuvieron una estrecha alianza con las tropas de Israel.
La detención de Diab supuso una auténtica conmoción en el estamento militar y propició una amplia investigación en sus filas. El segundo detenido fue el coronel Chahid Toumié. La prensa libanesa asegura que ambos pertenecen a la misma promoción de Daher Jarjoui.
Otro residente de Klaiaa, Elie el Hayek, un profesor de matemáticas de 51 años, ya escapó a Israel con su esposa y tres hijos en junio. En este caso las autoridades sí confirmaron oficialmente que Hayek está vinculado a la red de colaboradores de Israel, algo que todavía no ha ocurrido con Jarjoui.
Más de medio centenar de personas han sido arrestadas en la arremetida contra este entramado que continúa de forma recurrente desde finales del 2008.
El pasado 10 de junio, el jefe de la agrupación española destacada en el Líbano, el general José María Prieto, provocó una cierta polémica cuando generó un malentendido con sus declaraciones, de las que se dedujo que los soldados de ese contingente estaban participando en el arresto de los espías. El Ministerio de Defensa explicó de inmediato que se trataba de un error y que dicho operativo únicamente era responsabilidad del Ejército libanés





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