e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

miércoles, 29 de julio de 2009

GÜRTEL: «Es bueno» salir de «foco»



POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / El 'caso Gürtel'
«Es bueno» salir de «foco»

El diputado 'popular' Vicente Martínez Pujalte calificó la dimisión de Luis Bárcenas como «muy buena tanto para el señor Bárcenas como para el PP», porque «es bueno quitarse del foco de la noticia».

En los Cursos de la Universidad Complutense en El Escorial, afirmó que Mariano Rajoy lo había hecho «francamente bien, primero defendiendo la presunción de inocencia de todos y también la independencia de la Justicia». Según Pujalte, esta dimisión no tiene por qué significar otros ceses en el partido.

Por su parte, el diputado del PP por León Juan Morano aseguró que «hace mucho tiempo» que Bárcenas debería haber dimitido. «Me alegro de que lo haya hecho», declaró a Europa Press

POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / El 'caso Gürtel'
Rajoy fuerza la salida de su tesorero

Pacta con Bárcenas una «dimisión» airosa, «transitoria» y fiada a su «inocencia»/ Le deja asistir al Comité Ejecutivo, pese a que lo hablaron tras su visita al Supremo

Mano de hierro en guante de seda. Ése es el arma de un Mariano Rajoy en estado puro que ayer volvió a sorprender a la opinión pública y a todo el partido con su peculiar y polémica administración de los tiempos. Y es que el presidente del PP forzó, al fin, la salida de Luis Bárcenas de la tesorería del partido.

Lo hizo tras un mes de agónico desgaste político, y cuando el clamor interno en favor de la destitución del tesorero se había ido apagando. Tal había sido, a lo largo de un penoso mes de julio, el aparente e imperturbable empecinamiento del presidente del PP de aguardar a que el Supremo pidiera a las Cortes el suplicatorio para Bárcenas por presuntos cohecho y delito fiscal.

El PP divulgó ayer una versión sin fisuras sobre una salida pactada y a iniciativa del propio Bárcenas. Lo cierto, no obstante, es que ayer quedaban horas para que el fiscal pidiera dicho suplicatorio, a petición urgente del juez Monterde.

Lo cierto, además, es que las fuentes más solventes de la dirección del PP habían advertido de que el límite marcado por Rajoy para dar una solución política al asunto era el final del presente mes de julio. De otro modo, no podría arrancar sin lastres el nuevo curso político.

Y lo cierto, por último, es que el presidente del PP y su tesorero mantuvieron una conversación privada y clave la semana pasada, transcurrida ya la declaración judicial en el Tribunal Supremo, en la que prácticamente se decidió lo que ayer -una vez enfriada la presión judicial, política y mediática- vino a ocurrir.

Curiosamente, la jornada comenzó con la destacada presencia de Luis Bárcenas en la reunión del Comité Ejecutivo del partido, de la que se había ausentado en las últimas convocatorias. Allí estaba, sentado en diagonal a la mesa presidencial y mirando con seriedad y desenvoltura a las cámaras.

Pero según las fuentes consultadas, su actitud no era ayer la de reuniones pasadas, hasta el punto de que, en privado, Bárcenas dio a entender a quienes se interesaron por él que podría haber algún acontecimiento inminente.

Sea como fuere, el tesorero no cruzó saludo con la secretaria general, ante quien, hace dos semanas, se había negado airadamente a dimitir. Su entrevista privada había sido una de las señales inequívocas que Rajoy le había mandado a su tesorero sobre lo que sería mejor para el partido. La propia Cospedal había comprometido su posición en un empeño del que, al cabo, ha salido victoriosa.

Pero el tesorero quiso ayer dejar claro que él no reconocía más autoridad que la del presidente. Y no por casualidad, pactó con Rajoy su entrevista privada, justamente en el momento en que Cospedal estaba ocupada en la rueda de prensa posterior al Comité Ejecutivo.

Antes, y tampoco por casualidad, Bárcenas pudo escuchar de labios de Rajoy su recurrente apuesta por la «presunción de inocencia» de los populares implicados en el caso Gürtel, y un discurso particularmente combativo contra el Gobierno por su «campaña contra la oposición». Rajoy aseguró a los miembros del Comité -entre los que faltaron casi todos los barones autonómicos pero no la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá- que, «como las cosas nos van muy bien en las elecciones y en los sondeos, se ha lanzado una campaña brutal contra el PP en la que colaboran algunos funcionarios».

En presencia de Bárcenas, el presidente del PP resaltó el precedente de Juan Manuel Soria -el presidente del PP canario, antes imputado y finalmente exculpado por la Justicia-; rechazó los juicios paralelos -leyó dos resoluciones del Consejo General del Poder Judicial en este sentido-; y volvió a pedir a los suyos que confiaran en él. «Sé lo que estoy haciendo. Estamos actuando con prudencia y sensatez. Nuestras decisiones estarán dictadas por las convicciones y el sentido común».

Con tanto guante de seda, no fue de extrañar la sorpresa que, horas después, cundió entre los asistentes al Comité cuando se enteraron de la noticia que, mayoritariamente, fue interpretada como un mazazo de Rajoy y recibida con auténtico alivio y satisfacción. «El partido confió la administración de los tiempos a Rajoy y ha sido evidente que siempre es mejor hacer estas cosas de común acuerdo», decía un miembro del Comité de Dirección.

De lo que ambos hablaron en el despacho nada trascendió. El propio Rajoy puso mucho empeño en que su entorno no revelara el menor detalle. Pero a tenor del comunicado que divulgó a continuación, quedó claro que su interés era ponerle las cosas muy fáciles a Bárcenas. Los cuatro puntos del escrito constituían los pilares de un auténtico puente de plata para el ex tesorero del PP. En primer lugar, el partido aseguraba que «confía en la inocencia de Luis Bárcenas y en que así se demostrará en los tribunales de Justicia». En segundo término, el PP manifestaba su «reconocimiento a sus más de 28 años de servicio, que han sido ejemplo de profesionalidad y buen hacer».

En su tercer punto, el comunicado expresaba el «respeto» del partido a la «decisión» del tesorero, «inspirada, una vez más, en su lealtad hacia nuestra organización». Por último, el PP consideraba que «la renuncia es transitoria hasta que quede acreditada su inocencia ante las instancias judiciales», y resolvía que «no se procederá a la sustitución de Luis Bárcenas como tesorero nacional».

Por su parte, y en la propia nota, Bárcenas adelantaba sus propias razones: «Una vez que se ha producido la circunstancia de haber podido prestar declaración voluntaria ante el Tribunal Supremo y aportar las pruebas que, a mi juicio, demuestran suficientemente mi inocencia, he tomado, por lealtad al PP y a su presidente, Mariano Rajoy, y de común acuerdo con él, la decisión de renunciar a la responsabilidad de tesorero nacional del Partido Popular, hasta que, definitivamente, quede acreditada mi inocencia ante los tribunales de Justicia»

LA POLÉMICA NACIONAL
Demasiado tarde

VICTORIA PREGO

A los despachos del Partido Popular llegó ayer la información de que el juez instructor del Tribunal Supremo, Francisco Monterde, había dedicado el fin de semana a redactar el auto de solicitud al Senado del suplicatorio para proceder judicialmente contra Luis Bárcenas. Eso, sumado a la certeza de que el fiscal apoya la petición de suplicatorio para él y para el diputado Jesús Merino, ha llevado a todos en el PP, Bárcenas incluido, a tratar de adelantarse a unos acontecimientos que creen que se van a producir hoy o mañana. Pero todavía no está claro que el Supremo vaya a hacer público ese auto antes del viernes. En la Sala se están celebrando aún algunas discusiones sobre la utilidad y operatividad de hacerlo ahora. Y hay dudas.

Por lo demás, el ya ex tesorero ha dicho que presenta su dimisión «una vez que ya ha declarado ante el Tribunal Supremo» y hasta que su inocencia quede acreditada. Pero su declaración se produjo el 22 de julio y ayer era día 28. Ha pasado una semana. ¿Por qué no renunció inmediatamente después de haber prestado declaración ante el instructor? Dice que se va «por lealtad al partido». Esa lealtad no se demuestra en la víspera de la fecha en que uno cree que el juez va a pedir el suplicatorio. Esa lealtad de la que habla Bárcenas habría podido demostrarla mucho antes. Antes, por supuesto, de que su caso empezara a desgastar su partido del modo en que lo ha venido haciendo.

No ha dimitido Bárcenas por lealtad. Ha dimitido porque ha creído que probablemente le quedaban 24 horas para cumplir la palabra dada. Y también ha dimitido porque Rajoy, que podía hacerlo, le ha pedido que, con suplicatorio o sin él, presentara su dimisión antes de que acabara el mes. Y él ha aceptado. Todo lo demás, el comunicado del ya ex tesorero y el emitido por el PP, son ganas de vestir un santo al que desde hace mucho tiempo se le vienen viendo las vergüenzas.

Ya sabíamos que en la dirección del PP muchos cruzaban los dedos para que el magistrado Monterde tomara una decisión antes de que el mes de julio finalizara. Así, decían los populares, el partido se librará de la carga que supone tener a un sospechoso en nómina y en uno de los puestos más altos de la estructura partidaria.

Gran error. El PP no se va a librar de nada por la sencilla razón de que el mes de agosto es inútil en términos procesales y políticos. De manera que si, efectivamente, el Supremo anunciara en estos días que pide el suplicatorio al Senado, daría exactamente lo mismo: este viernes se inician las vacaciones judiciales y hace ya semanas que hay vacaciones parlamentarias. Así que hasta la segunda semana de septiembre la Cámara Alta no se pondría manos a la obra para dar vía libre a la solicitud del Supremo.

¿Por qué razón necesitaría apresurarse ahora el Tribunal si, una vez pedido el suplicatorio para Bárcenas y Merino, todo se va a paralizar a continuación? Todo menos los medios de comunicación, claro. Un suplicatorio se pide para poder imputar a un aforado por una presunta culpabilidad. Y, aunque en puridad eso no sea así, la opinión pública y los medios dan por sentado que una imputación equivale a una declaración previa de condena y, en todo caso, a la ratificación judicial de una sospecha pública.

En ese caldo de cultivo es en el que, si se anuncia la petición, se van a cocer el señor Bárcenas y el PP durante todo el mes de agosto sin que el Senado se pueda pronunciar, sin que las diligencias avancen, sin que las investigaciones progresen, y sin que Bárcenas pueda volver a declarar y a defenderse, que es su derecho. Tampoco el PP podrá desligarse de este caso, que se va a pudrir como el agua parada durante más de un mes y en el que las filtraciones continuarán a su ritmo sin que ni el tribunal, ni el tesorero ni el partido al que sigue perteneciendo -él ha insistido en que la suya es una retirada provisional- puedan efectuar el menor movimiento. Los populares van a pasar agosto lo mismo que San Lorenzo en la parrilla, socarrándose a fuego lento, vuelta y vuelta. Es inexorable.

Nada de esto habría sucedido, o mucho menos, si el señor Bárcenas se hubiera retirado a tiempo. Ahora ya es demasiado tarde. El daño está hecho y, sea cual sea la decisión del alto Tribunal, el PP llevará por mucho tiempo las heridas abiertas. ¿Se puede hacer peor?

victoria.prego@elmundo.es


POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / El 'caso Gürtel'
Las reacciones de los partidos

> PSOE. Antonio Hernando, secretario de Política Municipal, afirmó que Bárcenas «se ha ido cuando y como ha querido, porque Rajoy ha sido incapaz de echarle». «Si no hay duda, ¿por qué se ha ido? Si se va es porque hay algo y, si hay algo, ¿por qué ha tardado tanto en irse?», preguntó. Dijo que el PSOE confía en que la Justicia aclare este «caso de corrupción que afecta al corazón del PP».
>IU. El diputado Gaspar Llamazares consideró la dimisión «lógica, tardía y llena de limitaciones que deberá explicar Mariano Rajoy». «Parece que tiene como finalidad servir de cortafuegos para que la investigación judicial no salpique más al PP», añadió. Vio «positivo» que este partido asuma alguna responsabilidad, aunque sea «de manera indirecta».
>PNV. El senador Iñaki Anasagasti cree que la dimisión de Luis Bárcenas en el PP «ha tardado demasiado» y que Rajoy debería habérsela pedido en cuanto saltó el caso. Dijo que «nunca» le ha visto intervenir en la Comisión del Senado a la que pertenece, por lo que cree que fue elegido «no para trabajar, sino para poder estar aforado».
> ERC. Joan Ridao, su portavoz en el Congreso, opinó que «era difícil que no presentara su dimisión» , porque la investigación judicial le ha llevado a una situación que era «insostenible». No obstante, recordó que son los jueces quienes deben decidir y dictar sentencia sobre la implicación de cada uno en el 'caso Gürtel'.
>UPyD. Su responsable de Comunicación y Programas, Carlos Martínez Gorriarán, opinó que la dimisión es «lo lógico» y que es preferible a que los 'populares' sigan hablando de «conspiraciones y ataques externos». Lo «normal», según dijo, es que cuando alguien es investigado por la Justicia dimita, sin que eso suponga incriminarle

A CONTRAPELO
Más vale tarde

SANTIAGO GONZÁLEZ

Es muy probable que, en el momento en que el tesorero del PP comunicó a su presidente su decisión de dimitir, Mariano Rajoy se sintiera invadido por una dicha que era, en realidad, sensación de alivio. Los misterios dolorosos y los gozosos están juntos en el rosario (de mi madre), y era muy largo el vía crucis desde que Garzón escribió el nombre de Luis Bárcenas en la trama Gürtel.

Es también muy probable que el propio Bárcenas padeciera la misma confusión de sentimientos que su presidente, y que un desahogo le haya recorrido el cuerpo como un escalofrío amable después de cuatro meses de incertidumbres. Así se explica que él mismo solicitara comparecer ante el Supremo, que su partido celebrara el hecho y que, después de prestar declaración el pasado día 22, se confesara «muy contento de haber podido declarar y aportar las pruebas que demuestran mi inocencia».

Los tesoreros de los partidos son tipos correosos, aunque lo fueron más en el pasado. Baste recordar a Rosendo Naseiro y aquella máxima extraordinaria de cuando aún no se habían puesto en boga las ingenierías financieras: «Que la pasta te caliente el muslo». Son gentes que han hecho oficio virtuoso de decir no a sus dirigentes, en una estricta aplicación de la definición canónica de economía. ¡Son tantas y tan alternativas las necesidades y tan escasos los recursos para satisfacerlas! Lo malo es cuando dicen que sí. Un administrador con memoria es, para un partido, una bomba de tiempo, como una esposa humillada o el mayordomo de los Urquijo. En el PSOE no se habrá olvidado aún el nombre de Carlos Alberto van Schouwen, el contable de Filesa.

También están acostumbrados a sufrir. San Lorenzo, uno de los siete diáconos de Sixto II, había sido encargado por el Papa de la administración de los bienes de la Iglesia y el cuidado de los pobres. Las llamas no menoscabaron su gran presencia de ánimo, según la copla baturra que exaltaba su coraje: «San Lorenzo en la parrilla / les decía a los judíos: / dadme la vuelta, cabrones, / que tengo los huevos fríos». Sus verdugos no eran judíos, como es obvio, pero la sutileza no es el fuerte de las causas populares.

No parece que Camps ni la alcaldesa Barberá vayan a sufrir el rigor de la Justicia a causa de los trajes y los bolsos, aunque sea muy vistoso y por mucho ardor que pongan en ello los socialistas valencianos. Sin embargo, lo de Bárcenas podría ser categoría. Su dimisión es tiempo ganado al tiempo por Mariano Rajoy, ante la petición de la Fiscalía al juez Monterde para que solicite el suplicatorio, una baza jugada con frialdad y acierto. El tesorero, por su parte, acierta al no devolver el acta de senador. Si, tal como sostiene, es inocente, volverá al cargo de tesorero, pero no podría volver a un escaño abandonado. Eso le pasó al socialista Demetrio Madrid; tras ser procesado por una irregularidad en una empresa de su propiedad, algo que no tenía que ver con la Presidencia de Castilla y León, que ejercía en 1986, dimitió. Allí acabó su carrera política. Su absolución, tres años más tarde, no lo resucitó, políticamente hablando

POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / La acción de la Justicia
El fiscal pide los suplicatorios contra Bárcenas y Merino tras oírles

Cree que sus declaraciones no han contrarrestado los indicios delictivos

MARÍA PERAL/Madrid

La Fiscalía del Tribunal Supremo ha pedido al magistrado Francisco Monterde, instructor del proceso penal abierto a los parlamentarios del PP Luis Bárcenas y Jesús Merino, que tramite ya los suplicatorios para proceder contra ambos con todas las consecuencias.

El Ministerio Público se ha pronunciado en ese sentido en un informe presentado el lunes a petición de Monterde, que se dirigió al fiscal solicitando su opinión sobre los suplicatorios nada más oír las declaraciones voluntariamente prestadas por Bárcenas y Merino la pasada semana. El instructor hizo ver al fiscal que tenía cierta prisa en conocer su postura, lo que en el Supremo se interpretó como un indicio de que Monterde quiere elevar a la Sala antes de agosto la resolución en la que se muestra partidario de cursar los suplicatorios.

Fuentes del Tribunal indicaron que, aunque el instructor dicte ya esa resolución, es improbable que la Sala se reúna antes de que termine esta semana para tomar una decisión. Para empezar, habría que sustituir a algunos magistrados que integran el tribunal que conoce de este asunto y que en estos momentos se encuentran fuera de España. De otro lado, sería inútil que el Supremo remita ahora escrito alguno a las Cámaras, porque estamos fuera del periodo de sesiones parlamentarias y los diputados y senadores no podrán pronunciarse sobre los suplicatorios, como pronto, hasta septiembre.

En estas condiciones, si el instructor acuerda solicitar a la Sala que curse los suplicatorios, el Tribunal podría pedir informe a las partes. Ello retrasaría a septiembre la decisión del Supremo.

Lo que se da por seguro es que, si Monterde ve motivos para continuar la investigación contra Bárcenas y Merino, la Sala no le va a desautorizar. Aunque en el Tribunal se considera que el instructor aún tendría mucho margen para realizar diligencias sin necesidad de tramitar los suplicatorios, también se piensa que es indudablemente mucho más respetuoso con el fuero parlamentario contar con la autorización de la Cámara para realizar cualquier actuación procesal que vaya más allá de la declaración voluntaria de los afectados.

El fiscal ya pidió al Supremo que tramitara los suplicatorios el 22 de junio, en el primer informe que presentó tras recibirse la exposición razonada del instructor del caso Gürtel en el Tribunal Superior de Madrid, Antonio Pedreira. Reiteró la petición el 10 de julio y lo volvió a hacer el pasado lunes.

Para la Fiscalía, las declaraciones prestadas por Bárcenas el pasado día 22 y por Merino al día siguiente no han desvirtuado los indicios existentes contra ellos. Por el contrario, sus explicaciones no han hecho sino reforzar la necesidad de profundizar en la investigación con diligencias que permitan comprobar sus afirmaciones, algo que, a su parecer, sólo puede hacerse con el permiso de las Cámaras.

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!