VARIOS: La otra España/ C's/ Gasolina en la sucursal bancaria/ «No todo lo gay es guay»/ Dos afectados por gripe A, en estado grave en Madrid y en Ta

PREGUERÍAS
La otra España
VICTORIA PREGO
Están ya con la espalda pegada a la pared porque se temen lo peor. Saben que carecen de la fuerza de coacción que proporciona el número de diputados pero casi todos están dispuestos a romper la fila, entrar abiertamente en la batalla y, si hace falta, decir «no» al mismísimo Zapatero, líder político de algunos de ellos. No tienen ninguna duda de que lo que el Gobierno está intentado resolver en las negociaciones sobre financiación autonómica es su particular problema de debilidad parlamentaria. Y, aunque saben que la discusión sobre este nuevo modelo que puede perjudicar irreversiblemente a sus respectivas comunidades sería muy distinta si el reparto de escaños en el Congreso no fuera hoy el que es, varios de ellos han optado por no salir ahora a la palestra pública para no complicar las cosas más de lo que ya lo están.
Hablo de los dirigentes políticos de las comunidades menos potentes. No pobres, porque pobreza territorial hace mucho que quedó erradicada en nuestro país. Hablo de Galicia, Asturias, Castilla y León, Extremadura y otras. Son las comunidades que componen «la otra España», ésa que se ha modernizado geométricamente y que tiene empresas de vanguardia en muchos sectores pero cuyos índices de población no se disparan restallantes y que no están en condiciones de airear con tanto orgullo como impertinencia lo muy solidarias que son sus gentes a la hora de aportar a «los que más lo necesitan». Los presidentes autonómicos socialistas de algunas de esas comunidades prefieren guardar silencio en público, que no en privado, sobre la tormenta en la que están metidos, pero los del PP se sienten libres para dirigirse con crudeza del presidente del Gobierno y de su estrategia negociadora. «Hombre, no me pida usted que yo financie su problema. Y su problema se llama PSC, se llama ERC y se llama, en definitiva, su caladero de votos»», dice el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo.
Los socialistas, más comedidos, coinciden plenamente en el diagnóstico. «Es un problema de escaños, de eso no hay ninguna duda. Y lo que nos pasa en el PSOE es que nuestra manifiesta debilidad electoral en Madrid, Valencia o Murcia nos está creando una enorme dependencia política de los socialistas catalanes. La fuerza del PSC es inversamente proporcional a la debilidad del PSOE en las otras circunscripciones». La «fuerza» del PSC en Madrid son los 25 diputados que aporta al PSOE en el Congreso. Y el argumento más eficazmente empleado por Montilla y sus socios del tripartito es el fantasma de la posible derrota electoral de la izquierda en las próximas elecciones autonómicas si no se atienden sus reivindicaciones de financiación.
Lo explicó esta semana pasada muy claramente en el Senado el líder de ICV, Joan Saura: «Lo que ocurra en las próximas semanas incidirá de forma determinante en las relaciones entre Cataluña y el Estado». Y esto es lo que irrita enormemente a los dirigentes de las comunidades que se sienten amenazadas por el poder parlamentario de los partidos catalanes, que actúan todos con idéntico patrón político. «El problema de España no está en los nacionalistas sino en los no nacionalistas, que se portan peor que ellos. Prefiero a los nacionalistas radicales, que te dicen que no quieren ser españoles. Pero es que éstos lo que te cuentan es que su sentimiento de pertenencia a España tiene un precio y encima te dicen cuál es», protesta un cargo socialista.
La mayoría de los presidentes de las comunidades de «la otra España» no admiten de ninguna manera que en la financiación autonómica se deba tener en cuenta como criterio principal el de la población. «La financiación no puede ser calculada per cápita. De ninguna manera. Eso de que cada uno de los catalanes o de los madrileños reciben menos dinero del Estado que los gallegos o los extremeños es una falacia». La explicación que ofrecen es fácil de entender: ellos tienen una población que no crece y, por tanto, envejece. Dicho de otro modo: a sus comunidades sí les aumenta imparablemente la población, pero la población geriátrica.
Galicia, por ejemplo. Tiene un 22% de personas mayores de 65 años, lo cual le obliga a tener un 40% más de centros de salud por habitante que la media de España. Y como la atención sanitaria de una persona mayor cuesta casi cuatro veces más que la de un joven, las comunidades con población envejecida pagan proporcionalmente mucho más que las que aumentan sus habitantes. Y eso sin poder compensar el gasto con el incremento de ingresos que una población activa creciente proporciona a las arcas públicas.
«Yo tuve que poner 18 UVI móviles más de las que me correspondían según el ratio establecido para España, que es de una UVI por cada 200.000 habitantes», cuenta otro responsable político de una comunidad del PSOE. «¿Por qué? Porque tengo un problema de dispersión y llevar a un paciente al hospital donde le salven la vida exige más tiempo y más medios. O sea, más dinero. Y yo no voy a admitir nunca que en mi tierra morirse de un ataque al corazón sea más fácil que en otro lugar de España. Es la pregunta que yo hago: ¿quiere usted que la gente se muera aquí más que allí por falta de servicios o no? Si la respuesta es que no, entonces acepte que en mi tierra hay que financiar con dinero público el 98% de la atención sanitaria. Lo cual no tiene nada que ver con el aumento de la población ni con el supuesto esfuerzo fiscal».
Lo mismo pasa con la enseñanza. Mantener en las zonas rurales el mismo nivel de calidad en la educación que en las zonas muy pobladas sale mucho más caro. Y como la iniciativa privada no va a poner colegios donde no pueda hacer negocio resulta que en comunidades como Extremadura la enseñanza es pública en un 75%. Y que en Galicia la Xunta es la empresa pública de transporte más grande de España porque tiene el transporte escolar y la dispersión de su población es formidable. Asturias y Castilla y León, gobernadas por distintos partidos políticos, tiene necesidades y posiciones idénticas. El pasado martes lo decía en el Senado el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara: no es una cuestión de millones, es una cuestión de principios. No se puede cambiar de filosofía, no se puede intoxicar el modelo.
Más de uno ha hecho saber que no aceptarán que les empujen al rincón por culpa de un sistema mal diseñado y sometido al interés de las mayorías parlamentarias. Todos se preparan estos días para sus entrevistas vis a vis con la vicepresidenta Salgado. Mientras no vean el documento final no van a pronunciarse, pero acuden con la conciencia de que la decisión que vayan a adoptar es trascendental porque no tiene marcha atrás. Saben que esta vez no se pueden equivocar. De otro modo serían responsables de instaurar para el futuro una España distinta y peor. Una España hemipléjica.
Rivera no logra impedir más fugas de cargos en Ciudadanos
Ciudadanos encarará las próximas elecciones autonómicas con una nueva dirección, mucho más afín a su presidente Albert Rivera, pero también con muchas bajas de militantes que apoyaban a la formación en 2006. Ayer, en el marco de un convulso consejo general, anunciaron su marcha los concejales de la formación en Viladecans, David Chacón, y de Sant Boi de Llobregat, Manuel Rojas Gil, además de la asesora del grupo parlamentario, María Cruz Hernández, y otros consejeros, además de la consiguiente pérdida de algunas agrupaciones locales.
Rivera, según señalaron fuentes críticas con la dirección, se negó a dejar la presidencia del partido porque «no existe relevo», según explicaron algunos de los 56 miembros presentes en la reunión. 23 consejeros intentaron sacar adelante una moción de confianza para tratar de forzar la salida de Rivera, que no prosperó porque 30 fieles al presidente lo impidieron. Antes de esa votación, 10 miembros abandaron el consejo general «indignados», según señalaron diferentes fuentes.
La división da continuidad a la crisis abierta por los parlamentarios José Domingo y Antonio Robles, que han dejado el partido.
Gasolina en la sucursal bancaria
Un hombre trata de quemar una oficina y a su director tras discutir por la hipoteca
Gijón
La Policía Nacional ha detenido a un vecino de Gijón que intentó prender fuego a una sucursal bancaria y quemar a su director, ya que al parecer estaba descontento con las condiciones de su hipoteca.
Fuentes policiales informaron de que el detenido, de 39 años, se presentó el viernes en una sucursal del banco donde tiene contratada una hipoteca, ubicada en el barrio de La Calzada de Gijón, portando unas botellas en cuyo interior había gasolina, y tras dirigirse al despacho del director comenzó una discusión con el mismo, supuestamente enfadado por las cláusulas de un préstamo.
En el transcurso de la misma llegó a rociar con gasolina al director, al tiempo que le amenazaba con prenderle fuego, y comenzó entonces un forcejeo entre ambos.
Acto seguido el individuo arrojó otra botella de gasolina al suelo de la entidad, momento que aprovechó el director de la misma para salir huyendo, informa Efe.
El detenido, que no llegó a consumar la amenaza de prender fuego a la gasolina que portaba, salió acto seguido de la sucursal y se dirigió a una sidrería situada enfrente, y fue detenido minutos después cuando abandonaba este local.
El detenido, que ya había mostrado su descontento a través de diversos correos electrónicos dirigidos a la entidad, cuenta con otras tres detenciones anteriores por robo, dos de ellas en Valladolid y una en Elche.
Dos afectados por gripe A, en estado grave en Madrid y en Tarragona
Se trata de un hombre de 32 años y de una joven embarazada de siete meses
Un hombre de 32 años y una joven de 19, embarazada de 28 semanas, son ya los dos primeros casos graves afectados por el virus de la gripe A en España. Ambos se encuentran hospitalizados en Tarragona y Madrid, respectivamente.
Los casos fueron confirmados ayer por la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, que se mantiene en «permanente contacto» con los consejeros de Sanidad de Cataluña y Madrid. Jiménez explicó, durante su participación en la Fiesta de Verano de la Fundación También, dedicada a la integración de personas con discapacidad, que se está realizando «un seguimiento muy minucioso de todos los casos que se están produciendo en nuestro país desde hace muchas semanas». Añadió, además, que se está llevando a cabo «una vigilancia epidemiológica muy intensa» en toda la red de hospitales de España, ya que la gripe se puede asociar a otros tipos de patología «y puede haber casos graves».
De los dos casos graves que se han registrado en España, el primero es el del hombre de 32 años, que fue ingresado hace una semana en el Hospital Joan XXIII de Tarragona al detectársele el virus de la gripe A y complicársele con una afección respiratoria que padecía previamente. En la actualidad se encuentra ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos, en estado grave pero estable, según ha confirmado el director del servicio regional de la Agencia de Protección de la Salud, Joan Guix.
El paciente ingresó el sábado, día 20, con un cuadro agudo de infección respiratoria que se le fue complicando hasta el momento en que los médicos decidieron su traslado, el lunes, a la UCI del hospital.
Aunque el hombre fue sometido a un tratamiento intensivo, los médicos coinciden en señalar que su situación clínica implica un riesgo para su vida.
Se trata del tercer caso en Tarragona de contagio por gripe A. En los dos anteriores la enfermedad se manifestó de manera leve y los pacientes se recuperaron satisfactoriamente, informa Salud Muñoz.
La segunda persona en estado grave por contagio del virus de gripe AH1N1, es una joven de 19 años, embarazada de 28 semanas y asmática, que se encuentra hospitalizada en la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, según informó ayer la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
En el transcurso de la gripe, la joven paciente ha desarrollado una neumonía, por lo que ha sido preciso aplicarle respiración asistida. La mujer lleva varios días estable dentro de su gravedad.
Tanto la joven de Madrid como el hombre de Tarragona se mantienen «aislados». Los dos hospitales se encuentran en «coordinación permanente» a la espera de ver cómo evolucionan. Los dos centros sanitarios mantienen informado de cualquier novedad al Ministerio de sanidad y Política social, tal y como explicó ayer Trinidad Jiménez.
La ministra recordó que existen 60.000 casos de personas con el virus de la gripe en todo el mundo, de los que han muerto 263, y que en España se han registrado 541 casos, es decir, «menos del 1% de los casos de gripe mundial».
Uno de los últimos casos en España ha sido el de un madrileño de 29 años monitor de un campamento de verano de la comarca vizcaína de Urdaibai, al que asisten 40 niños de entre seis y 16 años.
Trinidad Jiménez aseguró ayer que ninguno de los niños ha sido contagiado. El departamento vasco de Sanidad informó por su parte que el joven abandonó ayer el hospital de Galdácano para regresar a su casa
«No todo lo gay es guay»
Los homosexuales hacen autocrítica en el 40º aniversario de Stonewall / Colectivos disidentes piden un Orgullo más solidario
El modelo Chueca se cae. Este oasis dorado de cuerpos depilados, lofts y locales de moda cada año atrae a más gente a sus fiestas, pero, al mismo tiempo, están cobrando fuerza los colectivos que denuncian el «momento de decadencia» que atraviesa el movimiento y arremeten contra la «mercantilización» y la «banalización» que, en su opinión, envuelven el Día del Orgullo Gay.
Son las corrientes disidentes, grupos de homosexuales de izquierdas, por un lado, y de derechas, por otro, con un denominador común: su animadversión hacia el secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo, y hacia la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), a la que ven como una tendencia zerolista de «pensamiento único que es sierva del Gobierno y del poder».
El triángulo asociativo rosa tiene, pues, tres vértices: el mayoritario de la FELGTB (más de 50 asociaciones); el ácrata-utópico que encarna la veintena de colectivos unidos bajo la denominación de Transmaribolleras, y el posibilista de Colegas, 30 entidades agrupadas en una confederación que rompe tabúes al manifestarse contra Fidel Castro y contra Hamas o indignarse por que «se haya convertido en un insulto que te llamen de derechas».
Transmaribolleras y Colegas no tienen mucho que ver, pero ambos reivindican una celebración «menos frívola» y «más solidaria» y se han desvinculado de la marcha que se celebra en Madrid el próximo 4 de julio, organizada por los empresarios y respaldada por la FELGTB bajo el lema Escuelas sin armarios.
«Tenemos una opinión contraria al concepto actual del Día del Orgullo, que es un carnaval. Nosotros lo hemos llamado Día Internacional de Derechos de Gays y Lesbianas», señala Rafael Salazar, presidente de Colegas.
«Nosotros nos manifestamos la víspera del día oficial, que es el 28 de junio, a favor de los inmigrantes homosexuales y contra la Ley de Extranjería del Gobierno», explica David Molina, del colectivo madrileño Acera del Frente, integrado dentro de Transmaribolleras. «Hemos hecho un Orgullo de los olvidados en vez de exaltar las clases privilegiadas gays: los cachitas, los guapitos y los que tienen dinero».
«No todo lo gay es guay», apostilla Salazar. «Por cada uno que va en la carroza hay 1.000 que viven en el pueblo amedrentados porque les llaman maricones. También hay gays en Arganda o en Móstoles».
Los gays que no son cool dicen que son «independientes», «alternativos» y «antipartidistas». «A mí la FELGTB no me representa, en Cataluña es una desconocida», apunta Lluís Parera, del Collectiu Gai de Barcelona, transmaribollerista que define esta corriente como «un movimiento rompedor». «El nombre se compone de todo lo que nos llaman. Si ser marica, bollera y travolo es un insulto, nosotros decimos: 'Venga, adelante, insúltanos'. Nos distinguimos de los LGTB, que son lesbianas, gays, transexuales y bisexuales políticamente correctos, bienpensantes con un piso pagado por mamá».
Algunos de los colectivos transmaribolleros tienen nombres tan combativos como Guerrilla Travolaka, Euskal Herriko Gay (EHGAM), Queer Ekintza, D-Generadas, Panteras Rosas, FEAS (Feministas y Anticapitalistas), Maribolheras Precarias, Les Putes, Ex Dones, TNT-Trastornados... Estos grupos están asentados en Cataluña, País Vasco, Galicia o Aragón, simpatizan con el soberanismo territorial e identifican la FELGTB con el «centralismo de Madrid».
Antonio Poveda, presidente de la FELGTB, no comparte esta idea: «Estamos presentes en todas las CCAA, excepto Navarra. Nuestra línea política y de organización se decide por consenso. Somos críticos con el Gobierno cuando es necesario, y lo seguiremos siendo, como en la demora de su promesa de incluir el tratamiento transexualizador en la Seguridad Social o en su falta de voluntad para concretar compromisos con la diversidad afectivo-sexual en la educación. Pero existen movimientos totalmente respetables que no comparten estrategias como la nuestra y, aunque nunca les hemos criticado, sí hemos sido objeto de sus críticas».
Cuando se cumplen 40 años desde los disturbios en el bar neoyorquino de Stonewall que dieron lugar a la revolución gay, los colectivos disidentes admiten que el movimiento ha caído en pecados como las mencionadas falta de acción social, la desmesurada «comercialización» de su imagen y la excesiva dependencia de los partidos políticos, pero también denuncian el olvido y la marginación que sufren, por ejemplo, los transexuales; la imitación de estructuras heterosexuales y tradicionales (como el matrimonio); la falta de consenso en cuestiones cruciales (como la Ley contra la Violencia de Género), o el «aburguesamiento» en el que se ha sumido la lucha en los últimos años.
«El movimiento está falto de combatividad y de autocrítica», reconoce Mikel Martín, de Euskal Herriko Gay (EHGAM), también integrante de Transmaribolleras. «Nosotros tenemos un discurso que no se acerca a la gente y el resto sólo piensa en la pela», se queja Lluís Parera.
'Por una escuela sin armarios'
Miles de personas participaron ayer en la manifestación del Orgullo lésbico, gay, transexual y bisexual de Valencia, organizada por el colectivo Lambda. La marcha recorrió las calles de la ciudad bajo el lema Por una escuela sin armarios. El objetivo: reivindicar la visibilidad de las minorías sexuales, especialmente en las aulas.





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