TERRORISMO VASCO: ETA planeaba secuestros de ingenieros del TAV vasco/ Ruptura en la AVT

ETA planeaba secuestros de ingenieros del TAV vasco
En un documento incautado a la banda, amenazaba también con «disparos de castigo» a los directivos de las empresas del tren de alta velocidad
ÁNGELES ESCRIVÁ/Madrid
ETA planeó iniciar en los meses de junio y julio de este año una estrategia en dos frentes: el Tren de Alta Velocidad vasco (TAV) y el PNV. Para intensificar la presión contra la construcción de la línea de alta velocidad tenía previsto que su acoso alcanzase no sólo a los empresarios participantes en el proyecto sino también a los «directores y a los ingenieros de los distintos tramos».
Y su forma de conseguirlo recuperaba el método del secuestro, el envío de cartas bomba, los coches bomba y los denominados «disparos de castigo».
Al resto de los trabajadores pretendía advertirles de que no colaboren porque, si lo hacen, «se les hace responsables de lo que pudiera pasar».
Respecto al PNV, la organización terrorista había elegido el 31 de julio (día de la celebración de San Ignacio) para enviar cartas de reproche y advertencia a la dirección nacionalista (EBB), a Juan José Ibarretxe -ETA demuestra que no previó un Gobierno del PSOE- y a los afiliados del PNV. Cartas cuyo fin es «alimentar contradicciones internas» en la formación nacionalista, y que la banda terrorista cree compatibles -por su capacidad de persuasión- con atentados «puntuales» contra «cargos y ex cargos del EBB españolistas», contra «consejeros o ex consejeros que tuvieran actitudes españolistas» -da el nombre de uno de ellos como ejemplo- y contra los que «no siendo ni del Gobierno vasco ni del EBB, son españolistas».
Estos planes diseñados para empezar el verano venían recogidos en la documentación que le fue incautada en abril a Ekaitz Sirvent, detenido en París, un terrorista que se ha revelado como uno de los hombres más importantes de la organización. El documento, fechado tras la muerte del empresario Ignacio Uría en diciembre, es el resultado de un proceso asambleario y no se circunscribe a las referidas amenazas, sino que recoge toda una estrategia general que reedita la costumbre de la banda de compatibilizar la política con los asesinatos. A tal extremo llega en la convicción de que ambos aspectos son complementarios que, aunque planea asesinar a miembros del PNV, se propone «profundizar y potenciar los contactos con el sector más soberanista» de este partido.
Así pues, para impulsar la «acción política», ETA planeaba el ataque a la formación presidida por Iñigo Urkullu y una «segunda fase» de oposición al TAV- «serpiente troyana introducida por los capitalistas en Europa»-.
Sin embargo, llama la atención que los redactores del texto parecen estar más fuera de la realidad que nunca: es cierto que pueden seguir atentando, pero se comportan con una soberbia impropia de las debilidades que ellos mismos describen.
De hecho, se ven obligados a reconocer en el documento que la primera fase de la campaña contra el TAV constituyó un «fracaso porque el MLNV no ha volcado toda su organización» -lo que implica la admisión de una evidente incapacidad operativa- y a asumir que han encontrado entre sus propias bases resistencias al uso del terrorismo contra el tren -elemento a sus efectos no menos grave que el anterior-, rechazo que se intensificó especialmente tras el asesinato de Uría.
«Detener el TAV exige una movilización popular que hoy por hoy no es suficiente», reprocha la banda en primer lugar a los suyos y después añade refiriéndose a la plataforma Gelditu, encargada de movilizar a los contrarios al proyecto: «Las personas referentes dentro de la plataforma, así como los ecologistas y los miembros de la izquierda abertzale que en ella participan, llegan a la siguiente conclusión: si para el TAV hay que usar la lucha armada... preferimos que el TAV se construya».
ETA se ve obligada a recordar en este punto los dos precedentes en los que «gracias al apoyo de la lucha armada se evitaron dos barbaridades ecológicas»: la central nuclear de Lemoniz y la autovía de Leizarán. En ambas hubo dos fases y en ambas hubo contradicciones internas, viene a decir, y en las dos, los asesinatos consiguieron el objetivo.
De la primera dice que fue un «símbolo» durante nueve años. «Desgraciadamente, tres trabajadores murieron y hubo 14 heridos pero, con todo, el proyecto de Lemoniz quedó detenido». De Leizarán recuerda que llevó dos años y que «se realizó una campaña especial». «A pesar de los distintos puntos de vista de la organización popular, conseguimos que la autovía no se construyera».
Aunque considera que, quienes de los suyos, temen el efecto de los atentados están «desvirtuando» la realidad porque el verdadero problema no son los asesinatos sino «la construcción del tren», la banda ofrece una salida, al parecer de poco alcance: «ETA estaría dispuesta a dejar las acciones armadas contra este proyecto, si éste se somete a voluntad popular, es decir, a una consulta»; «si a través de la consulta saliera un apoyo a la construcción de TAV, como ETA entiende que va en contra de su línea, decidiría qué estrategia tomar»; pero más allá de las reacciones provocadas por los atentados, corresponde a los integrantes de la plataforma la consecución de una alianza fuerte. «Si no se consigue, será culpa de los integrantes de la plataforma y ETA llevará adelante su propia estrategia político armada».
El párrafo siguiente es el que explica su intención de iniciar la segunda fase en junio. Ése parece ser el plazo, según dice, en alusión a Lemoniz y Leizarán, porque «los medios justifican los resultados».
A la búsqueda de químicos
>ETA también reconoce problemas con Iparretarrak, que es su trasunto en Francia. A los terroristas franceses parece no compensarles el camino de la banda que recuerda que, en la década de los 90, ambas organizaciones llegaron a una propuesta para participar en una estrategia conjunta que duró seis años. ETA decidió dar un paso más: la de formar una única organización político-militar.
>«Desde aquel momento sigue sin respuesta la oferta. En 2001 nos hicieron saber que se tomarían su tiempo para reflexionar sobre el asunto y aún no tenemos noticias de esa resolución. Pero aún no es tarde», dice.
>La banda confía en la propaganda para las captaciones y anuncia su intención de iniciar una campaña. «Ofrecimiento para colaborar o militar en ETA: todo el mundo tiene algo de policía dentro, de juez o entiende de finanzas, de electrónica, de química....»
Carta a Ibarretxe a destiempo
La banda terrorista acusa al PNV de ser la «tragedia nacional de Euskal Herria», por no haber desafiado lo suficiente al Estado y porque se ha refugiado en el autonomismo. Asegura que la propia organización ha asumido desde siempre la frase que indica que «sin el PNV no es posible» -se refiere al camino hacia la independencia- y ha quedado prisionera de ella.
En diciembre, ETA estaba dispuesta a dar un «salto cualitativo y táctico» y proponía:
- Carta al EBB: «Queremos recordarle su responsabilidad en que Euskal Herria no haya conseguido su reconocimiento político. El único modo de superar el estado autonomista es mediante una Alianza Nacional que nos lleve de camino a la independencia. Por eso les invitamos a recordar el 31 de julio una efeméride en Sabin Etxea: la carta que en 1959 enviamos al 'lehendakari' Aguirre. Y, después, nos gustaría enviar otra carta anunciando nuestra renuncia a las armas explicando cuál es el camino para ello y qué compromisos ofrecemos».
- Carta a Ibarretxe: «Emplazarle a un marco de construcción actual partiendo de aquel marco de resistencia explicado a Aguirre. El objetivo: acelerar las contradicciones internas del PNV. Ha de ser una carta escrita de forma conciliadora».
- Carta a los militantes: «Escrita de forma cercana y 'abertzale'». «Con motivo de la celebración de San Ignacio «para que todos los sacrosantos 'jetzales' la puedan leer.
- «Profundizar y potenciar los actos con el sector soberanista».
- Acciones puntuales contra los españolistas.
Pretendía liderar la opción 'abertzale' y que el PNV le siguiese, amedrentar a quienes se vieran tentados de seguir a los 'españolistas' y fomentar las tensiones internas. No calculó que el PNV no iba a estar en el Gobierno
La AVT evidencia la ruptura entre Casquero y Alcaraz
La directiva logra el respaldo a su gestión pese a las críticas
La asamblea anual de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) puso ayer en evidencia la ruptura entre los afines de su presidente, Juan Antonio García Casquero, y los de su antecesor en el cargo, Francisco José Alcaraz, en una reunión celebrada en un ambiente de fuerte tensión.
La asamblea tenía como fin aprobar la gestión de la junta liderada por García Casquero, quien relevó en abril de 2008 a Alcaraz tras cuatro años en el cargo marcados por el enfrentamiento con el Gobierno por su política antiterrorista y el proceso de diálogo con ETA. También se iban a nombrar los puestos de tesorero y secretario, vacantes por las dimisiones de dos miembros críticos con la junta.
El debate de estos dos primeros puntos del orden del día, que se prolongó durante tres horas, se desarrolló en medio de un clima de discordia que se tradujo en descalificaciones entre partidarios de uno y otro bando.
«¡Esto es una vergüenza!», «¡eres un caradura!», «¡chorizo!», «¡nos has engañado¡», eran algunos de los gritos que se cruzaron en la sesión celebrada en el centro Luis Vives de la Universidad del CEU en Madrid. Uno de los afiliados a la principal asociación de víctimas trató de resumir la disputa: «Esto se ha convertido en una lucha de poder». Otro hacía lo propio en tono autocrítico: «Hemos dado un espectáculo».
«Lo que te dice [García Casquero] un día te lo niega al otro. Es un entregado a Rubalcaba», le reprochó Chema Arconada, delegado de la AVT por Palencia.
Entre los asistentes, se encontraba José Antonio Ortega Lara, víctima del secuestro más largo de ETA, quien también mostró su descontento por la tarea del actual presidente de la AVT.
La gestión económica de García Casquero, cuyo mandato concluye dentro de un año, ha contado con el apoyo de alrededor del 60% de los 400 votos registrados, de los que la mitad fueron presenciales.
Fuentes cercanas a Alcaraz precisaron que este apoyo apenas superó la mitad de las papeletas y que las cuentas siempre se aprobaron por unanimidad en asambleas anteriores.
En las semanas previas a la asamblea, Alcaraz había acusado al presidente de la AVT de adulterar las cuentas del colectivo, en las que hay fondos públicos y aportaciones privadas. Por este motivo, había exigido antes del cónclave disponer de la contabilidad de la AVT del último año y de la auditoría realizada. Según las fuentes de la directiva, «las cuentas están saneadas y perfectamente auditadas»





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