HONDURAS: La normalidad pasa por inhabilitar a Zelaya/ ARGENTINA: El fin de la "era K"/ CUBA: Moratinos perdió los papeles

La normalidad democrática en Honduras pasa por inhabilitar a Zelaya
JACOBO GARCÍA. ESPECIAL PARA EL MUNDO/Guatemala

A todos ellos el presidente interino Roberto Micheletti contestó desde Honduras con una explicación que parece ya un mantra: «Aquí, no ha habido un golpe de Estado» , sino «una sucesión constitucional» provocada por las debilidades de Zelaya. Según Micheletti, que dice conocer lo que piensan los hondureños, «un 80% de los hondureños aplaude la decisión del Congreso (de nombrarlo presidente)». Son datos que esgrime Micheletti sin que nadie sepa de dónde los obtiene.
«Zelaya estaba llevando al país a un régimen diferente al que se ha vivido» en los últimos 29 años en Honduras, según Micheletti. «Reitero, no hemos hecho nada ilegal y, en la medida en que los pueblos del mundo se vayan dando cuenta de que en este país no ha habido un golpe de Estado, sino una sucesión constitucional, se darán cuenta de lo que realmente ha pasado», dijo el presidente interino a Radio Caracol.
Lejos de amilanarse Micheletti fue más allá al señalar que su país fue «benévolo» con el depuesto Manuel Zelaya, al permitirle salir del país, porque en realidad debería estar en prisión por los «delitos cometidos». «Aquí hubo un momento que parecía que no había presidente sino un rey o un dictador, quien ordenaba qué cosas se debían hacer, sin respetar a nadie», argumentó Micheletti, quien agregó que Zelaya llevó al país a tener enfrentamientos con los diferentes poderes, pues quiso reformar la Constitución para hacerse reelegir.
Fiel a su carácter, Micheletti tampoco se arrugó ante su gran fantasma, Hugo Chávez, que había amenazado con sacarlo del poder tras anunciar que las Fuerzas Armadas venezolanas estaban en estado de alerta. «Nuestro ejército está listo», replicó el nuevo presidente y pidió que el mundo no aceptara injerencias en «situaciones internas».
Pero al tono cada vez más elevado en las declaraciones respondió un país que amaneció en relativa tranquilidad y que apenas dio seguimiento a la huelga general convocada por distintos sectores sociales. Sin embargo, a medida que avanzaban las horas, comenzaron los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas del orden. Al cierre de esta edición se registraba al menos un muerto y 60 heridos, según informa Efe. El presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras, Eulogio Chávez, indicó que el fallecido es un trabajador de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones que había sido atropellado en horas de la mañana por un militar.
La Policía, con el apoyo de dos helicópteros, desalojó varios piquetes que interrumpían el acceso a la sede de Gobierno y han detenido a un número indeterminado de personas que organizaciones sociales cifran en alrededor de una treintena. Tras la carga, al menos ocho camiones del Ejército accedieron a la Casa Presidencial.
Desde el exterior, el depuesto presidente Zelaya aseguró: «Estoy vivo gracias a Dios». Zelaya narró cómo un grupo de militares encapuchados, armados y protegidos con chalecos antibalas lo amenazaron. «Me decían: si no suelta el celular, le disparamos. Suelte el celular señor, y todos apuntando sobre mi cara y mi pecho», prosiguió. «En forma muy audaz les dije: si traen orden de disparar, disparen, no tengo problema de recibir, de parte de los soldados de mi patria una ofensa más para mi pueblo», concluyó.
El secretario de Zelaya, Eduardo Enrique Reina, y gran parte de su gabinete están escondidos. «Estoy en un sitio seguro; así está también la mayor parte del gabinete y la familia del presidente», dijo.
HONDURAS/ Los aliados de Zelaya
La izquierda bolivariana y su «batalla continental»
Los aliados de Chávez retiran a sus embajadores en Honduras
JAIME LÓPEZ. ESPECIAL PARA EL MUNDO/Caracas
«¡Uh! ¡Ah! ¡Zelaya no se va! ¡Uh! ¡Ah! ¡Zelaya no se va!» cantaron a coro los presidentes Hugo Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa, cuando el depuesto presidente de Honduras llegó a Nicaragua en un avión cedido por el Gobierno venezolano. Con el firme respaldo de la Alianza Bolivariana (ALBA) que impulsa Caracas en Latinoamérica, Manuel Zelaya fue recibido con vítores y abrazos en el aeropuerto, al tiempo que los países que integran este grupo anunciaron una «batalla continental» para que el depuesto presidente vuelva al poder.
En el plano diplomático, los países del ALBA -entre ellos, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba- anunciaron el retiro de sus embajadores y la ruptura de relaciones con el nuevo Gobierno de Tegucigalpa, durante una reunión extraordinaria convocada ayer por Chávez en Nicaragua, que coincidirá con otra del

«Si las oligarquías de este continente rompen las reglas del juego como lo han hecho hasta este momento, los pueblos tendrán el derecho a la resistencia y al combate. [...] Los que cierran el paso a las revoluciones pacíficas le están abriendo paso a las revoluciones violentas», señaló el GORILA ROJO, líder bolivariano, que antes, fiel a su histriónico carácter castrense, había amenazado con «atacar militarmente» a Honduras si la delegación diplomática de Venezuela era agredida.
A través de la agencia estatal de noticias, Caracas y, posteriormente, Zelaya negaron las versiones de la prensa hondureña según las cuales tropas venezolanas se estarían preparando para entrar en el país centroamericano con el objetivo de organizar desórdenes. «El ALBA respalda con firmeza la legitimidad de un presidente ante el mundo. Nosotros no mandamos tropas, como dicen los ingenuos. Con nosotros están los pueblos de América y el pueblo de Honduras», dijo el defenestrado presidente durante su intervención en la cumbre.
Aislado y enfrentado al resto de poderes públicos de su nación, Zelaya ha logrado en la arena internacional el respaldo que le falta en su país. Todos los presidentes latinoamericanos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y EEUU han condenado el golpe militar. Y exigido, en diferente tono, su regreso a la Presidencia. El mandatario de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, acogió el avión militar que expulsó a Zelaya de Honduras y lamentó la «debilidad de la democracia» en Centroamérica, que vivió en la década de los 80 un cruento conflicto marcado por las asonadas militares. También dijo que lo ocurrido «es un retroceso que demuestra que los Ejércitos latinoamericanos sólo sirven para dar golpes de Estado».
En un comunicado, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, condenó la sublevación, porque «viola los preceptos democráticos» de la OEA. Desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Barack Obama, expresó su «profunda preocupación» por la situación y exhortó a respetar las normas democráticas. El respaldo de Washington a Zelaya fue aplaudido por Chávez, quien calificó como una «posición importante» la asumida por Estados Unidos. Sin embargo, dijo que a la declaración de Clinton «le falta fuerza», haciendo referencia a la invitación del Departamento de Estado a «resolver pacíficamente sus disputas políticas por medio del diálogo».
«¿Con quién va a haber diálogo? ¿Con Gorilletti?», dijo el mandatario bolivariano en alusión a Roberto Michelleti, el presidente del Congreso investido Jefe de Estado interino de Honduras. «No puede haber diálogo hasta que Zelaya regrese a la Presidencia, de manera incondicional e inmediata», añadió el GORILA ROJO jefe de Estado venezolano.
HONDURAS / Preguntas & Respuestas
Historia de un golpe anunciado
GIONATA CHATILLARD
La asonada militar hondureña ha revivido el fantasma de los golpes de Estado en una región acostumbrada en el pasado a sufrir transiciones políticas violentas. Sin embargo, la primera de este tipo en Centroamérica desde el fin de la Guerra Fría no dejó ni una gota de sangre en Tegucigalpa, que reaccionó al cambio de poder con relativa calma.
¿Cómo empezó la crisis?
Manuel Zelaya convocó un referéndum para pedir luz verde a una reforma constitucional que permitiese su reelección, pese a la oposición tanto del Parlamento como del Tribunal Supremo, que declaró ilegal la iniciativa. También el Ejército -encargado de la logística del proceso electoral- manifestó su disconformidad, tanto que el presidente decidió destituir a su jefe. El Supremo se opuso a esta decisión y, junto al Legislativo, pidió la renuncia de Zelaya por haber «violado la Constitución».
¿Cómo se desarrolló el golpe?
Los militares detuvieron al mandatario a punta de pistola y le deportaron a Costa Rica. El Parlamento aprobó el domingo la supuesta «renuncia» de Zelaya -dejado en la estacada por varios miembros de su partido por su obstinación en celebrar el referéndum- y nombró como jefe de Estado interino al presidente del Congreso, Roberto Micheletti.
¿Sobrevivirá el nuevo Gobierno?
Hasta el momento, nada hace pensar que un movimiento de protesta en Honduras pueda propiciar la vuelta de Zelaya. Los problemas para el actual presidente llegan desde el exterior, puesto que ningún país parece apoyar el golpe de Estado.
¿Habrá consecuencias en la región?
La asonada militar logró lo imposible: poner de acuerdo a Washington y Caracas. Ambos Gobiernos condenaron el golpe, aunque tienen intereses contrapuestos en la zona. Así, mientras Barack Obama expresaba su preocupación por las «influencias externas», Hugo Chávez amenazaba con intervenir militarmente. De momento, las tropas bolivarianas no han salido de Venezuela
Martes, 30 de junio de 2009
Honduras: la democracia, el mejor camino
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30.06.2009 12:00 hrs
Consejo Editorial de EL MUNDO
Honduras y el realismo mágico
JORGE DE ESTEBAN
Martes, 30 de junio de 2009.-
En una de las plazas más importantes de Tegucigalpa, la capital de Honduras, se yergue majestuosa una estatua ecuestre, representando aparentemente al padre de la patria hondureña, el general Francisco Morazán. Y digo "aparentemente" porque corre una historia, tal vez inventada, tal vez no, de que en realidad es la estatua a caballo del mariscal Ney, uno de los generales de Napoleón.
Según se cuenta, a principios del siglo pasado el Gobierno de Honduras encomendó a una Comisión de personalidades que fuese a Europa para encargar la estatua del general Morazán, a quien la patria quería homenajear. Se disponía de una fuerte cantidad de dinero para pagar la escultura,
pero los fondos fueron disminuyendo a medida que los enviados iban conociendo los placeres de todo tipo que siempre ofrece París.
Y cuando ya se habían gastado gran parte de la suma, tuvieron que recurrir a una solución de recambio: encontrar una estatua ecuestre a un buen precio bajo, de alguien que al menos se pareciese mínimamente al general. Dieron así con la estatua del Mariscal Ney, que había sido encargada por una ciudad francesa que despues no quiso aceptarla, y que acabó a la venta en un taller de un barrio parecido al rastro madrileño.
Regresaron los patriotas a Tegucigalpa y la estatua se colocó en medio de una bonita plaza, donde los hondureños dan por bueno que es la del general Morazán. Es más: un historiador, Rafael Leiva Vivas, se trasladó a París para investigar la autenticidad o no de la obra escultórica, y escribió un libro, 'La estatua de Morazán', en donde suministra pruebas para acabar con la leyenda de que el personaje sobre el caballo es el general francés y no el hondureño.
Ahora, un siglo después, Honduras nos ofrece una situación parecida con motivo de los sucesos del pasado domingo, cuando el ejército depuso al presidente Zelaya, trasladándole a Costa Rica. Enseguida ha habido un clamor universal en contra de este supuesto golpe de Estado, perpetrado por los militares. Pero las cosas no son tan sencillas, máxime cuando países como Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia, por ejemplo, se sitúan junto a países democráticos como los de la Unión Europea, incluida España.
Aquí hay gato encerrado. Veamos los hechos. La actual Constitución de Honduras, con buen criterio, prohíbe que un presidente vuelva a optar por un segundo mandato, a fin de evitar la perpetuación en el poder al ejemplo de Fidel Castro y de otros caudillos, circunstancia que es tan frecuente en América Latina.
De este modo, el artículo 239 establece que nadie puede presentarse nuevamente a la reelección, señalando que "el que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyan directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por 10 años para el ejercicio de toda función pública".
La idea, pues, de Zelaya era la de poner una cuarta urna el 29 de noviembre próximo, en que se elige nuevo presidente, nuevo Congreso y nuevos municipios, para que se votase la convocatoria de una Asamblea Constituyente para reformar este artículo de la Constitución, lo cual contradice al articulo 373, que indica que sólo "la reforma de esta Constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de sus miembros".
Añadiendo, el artículo 374, que "no podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo y el que se refiere a la prohibición para ser nuevamente presidente de la República". Por último, el artículo 272, concerniente a las Fuerzas Armadas, indica que entre sus cometidos está el de mantener el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República. Se podrá estar de acuerdo o no con estas disposiciones, pero esto es lo que dice la Constitucion vigente en Honduras.
De ahí que la consulta popular que habia convocado para el pasado domingo Zelaya, teledirigido por Chávez y sus colegas de ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), fuese un fraude de ley porque, a través de esa consulta, se quería infringir o saltar por encima de la Constitución. La consulta o referéndum había sido juzgada ilegal por la Corte Suprema de Justicia, por el Congreso Nacional y por el Tribunal Electoral.
Por supuesto, el ejército se ha propasado en sus funciones, porque debía de haber actuado de otra manera, pero como estamos dentro de la zona en que los literatos de estos países latinoamericanos han sido definidos como practicantes de un "realismo mágico", no es extraño que los políticos y militares actuen así.
Se seguirá discutiendo en Honduras si la estatua de la plaza mayor es de Francisco Morazán o del Mariscal Ney, y se seguirá discutiendo también si estos acontecimientos del domingo constituyen un golpe de Estado tradicional o, por el contrario, han sido una actuación, legal aunque desproporcionada, de las Fuerzas Armadas para defender la Constitución. En todo caso, como diría Groucho Marx, Zelaya no debería entrar en un Club (ALBA) en el que admitiesen a socios como él.
ELECCIONES LEGISLATIVAS Golpe al oficialismo
La derrota en las urnas precipita la renuncia de Néstor Kirchner
El líder del Justicialismo dimite tras ser derrotado en su feudo electoral bonaerense
RAMY WURGAFT. CORRESPONSAL/Buenos Aires
Alguna cabeza debía rodar, tras el fracaso del Gobierno en las elecciones legislativas. Y Néstor Kirchner ofreció la suya. El hombre que dirigió con mano firme la campaña del oficialismo renunció a la jefatura del Partido Justicialista, (PJ) al no poder alcanzar los objetivos que se había planteado para los comicios del domingo.
En un mensaje grabado, Kirchner explicó que asume la responsabilidad «por lo bueno y lo malo» de su gestión y que deja el partido en excelentes manos. Se refería a Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, que asume el cargo en un momento crítico. «Seguiré defendiendo mis ideales desde la Cámara de Diputados», concluyó Kirchner.
Horas antes, estupefactos ante los números que iban apareciendo en la pantalla instalada en el Hotel Intercontinental -su cuartel de mando-, la presidenta Cristina Fernández y su esposo Néstor eran incapaces de decidir cuál de las humillaciones les dolía más: si la caída de la provincia de Buenos Aires, su baluarte electoral, en poder de la oposición. Si la derrota sufrida en la provincia de Santa Cruz, donde ambos cosecharon sus primeros triunfos en la política. O el engrandecimiento, en virtud del voto, de sus archirrivales, el vicepresidente Julio Cobos o Carlos Reutemann, ex gobernador de la provincia de Santa Fe. Ambos se perfilan ahora como candidatos privilegiados para las presidenciales de 2011.
Al conocerse los primeros resultados oficiales, Kirchner dijo a sus seguidores: «La democracia es así: a veces ganas y a veces pierdes». Y juntando el dedo índice con el pulgar, señaló: «Hemos perdido por muy poquito»
El caso es que el Gobierno, representado por el partido Frente Para la Victoria (FPV) perdió el control de las dos cámaras del legislativo y en consecuencia, su predominio en la política argentina. La del domingo es la primera derrota electoral que sufre el matrimonio desde que Néstor asumió la presidencia en el año 2003 y en los dos años que Cristina lleva gobernando.
De un total de 137 escaños que ocupaba en la Cámara de Diputados el FPV perdió una veintena. Los aliados que consolidaban su supremacía se dispersaron a los cuatro vientos. Resumiendo, en un hemiciclo de mayor dinamismo, el Gobierno contará con 96 representantes de un total de 257 escaños. En el Senado, Kirchner y Fernández perdieron cuatro puestos, marcando un empate con sus diferentes rivales.
La peor de las derrotas se produjo en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país y tradicional cantera de votos para el justicialismo. Allí, Francisco de Narváez, de la alianza centroderechista UNIÓN-PRO consiguió el 34,6% del sufragio mientras que Néstor Kirchner quedó segundo con el 32,1%. Otra adversaria del Gobierno, Margarita Stolbizer, acaparó el 21,5% de la votación. Ni en la peor de sus pesadillas Néstor Kirchner hubiera concebido semejante desenlace, sobre todo en los reductos más pobres de la provincia, donde sus operadores políticos le habían contado que la gente estaba contenta con su «modelo de inclusión social» y aborrecía al empresario De Narváez, símbolo de la oligarquía.
En la pantalla del Intercontinental seguían titilando las ominosas cifras de la derrota. En Buenos Aires (capital), Gabriela Michetti, aliada de De Narváez y del alcalde Mauricio Macri -otra bestia negra del Gobierno- obtenía mayoría con el 31,1% del sufragio. En segundo lugar, la sorpresa de estas elecciones: Pino Solanas, socialista de viejo cuño, lograba el segundo puesto en la ciudad más cosmopolita de Argentina. Carlos Heller, oficialista, quedó relegado al cuarto lugar de la tabla.
Triunfo en el norte del país
En Mendoza, otro puñetazo: Ernesto Sanz, ahijado político del aborrecido vicepresidente, obtenía mayoría (48%) y Adolfo Bermejo (FPV) quedaba muy rezagado con un 28%. De las provincias que conforman el corazón agrícola del país, Córdoba y Santa Fé, no se podían esperar milagros. En esas tierras, el prolongado conflicto que mantuvo el Gobierno con los agricultores abonó un clima hostil hacia el matrimonio presidencial.
El oficialismo se impuso con holgura en las provincias norteñas como Tucumán, Chaco, Misiones o Jujuy y también en las meridionales de Río Negro y Tierra del Fuego. Pero los votos obtenidos en esas regiones no compensaban las pérdidas en las provincias más pobladas.
Pasada la medianoche comenzó a circular el rumor de que Cristina Fernández podía incluso renunciar. algo que finalmente no se produjo. Caía el telón sobre la hegemonía Kirchner-Fernández y comenzaba un interludio preñado de incertidumbre, puesto que en diciembre el nuevo Congreso asumirá sus funciones. Descartada su renuncia, lo más sensato sería que el Gobierno entablara un diálogo con sus adversarios, pero de momento no hay indicios de que vaya a seguir esa línea
ELECCIONES LEGISLATIVAS Las consecuencias
Los ganadores, a favor de las nacionalizaciones
La inversión española corre peligro con De Narváez y Solanas en el Congreso
JUAN IGNACIO IRIGARAY. ESPECIAL PARA EL MUNDO/Buenos Aires
Las empresas españolas con inversiones en Argentina, sobre todo Repsol YPF, Gas Natural y Endesa, tienen motivos para empezar a preocuparse por los resultados de las elecciones legislativas del domingo pasado en Argentina.
Las urnas catapultaron como nuevos protagonistas relevantes de la política a los diputados electos Francisco de Narváez, un magnate peronista de centroderecha, y Fernando Pino Solanas, que de joven también era peronista pero giró al centroizquierda.
Una oleada de votos dio la victoria a De Narváez, que humilló al hombre fuerte del país, Néstor Kirchner, en la provincia de Buenos Aires. Y también aupó a Pino Solanas, contra todos los pronósticos, elevándolo hasta el segundo puesto en la capital federal, a sólo seis puntos del partido ganador PRO, de centroderecha.
Lo llamativo para España es que ambos anunciaron, en sus respectivas campañas electorales, que son partidarios de la nacionalización de los recursos naturales y algunos servicios públicos. Entre ellos, el petróleo y el gas, así como la generación de energía eléctrica.
Al final de la campaña, el jueves 25, De Narváez dijo textualmente al diario Clarín: «Creo que YPF, Edenor, Edesur y Metrogas deberían ser estatales». YPF pertenece a Repsol, Edesur a Endesa y Metrogas tiene participación de Gas Natural. Poco después, los periodistas quisieron ahondar en estas ideas y De Narváez intentó suavizar la noticia comentando que «hay empresas y servicios que deben estar en manos del Estado, siempre que sean administrados eficientemente». Ayer -ya como ganador- los periodistas insistieron al diputado electo, quien, sin desmentirse ni echar marcha atrás, sostuvo: «No creo que esa discusión sea hoy una prioridad».
Otra curiosidad es que De Narváez ingresó en la política inducido por su amigo Mauricio Macri, el alcalde de Buenos Aires y ex presidente del club de fútbol Boca Juniors, de excelentes vínculos con el Partido Popular español. Si bien es cierto que De Narváez escogió su propio camino, afiliándose al partido justicialista (peronista).
En cambio, la posición de Solanas no es nueva, ya que siempre defendió su opinión a favor de que el Estado argentino recupere la renta petrolera y utilice ese dinero para, según él, «acabar con el crimen del hambre».
Ni De Narváez ni Solanas se perfilan como probables presidenciables para las elecciones generales previstas para 2011, pero desde sus escaños en el Congreso de los Diputados podrían impulsar leyes de nacionalización que afectarían los intereses españoles.
El devenir de la agenda económica
>La presidenta argentina, Cristina Fernández, tiene debilitado su poder político tras perder el control de la Cámara de Diputados, por lo que crece la incertidumbre sobre su agenda económica para el resto de su mandato.
>El nuevo Congreso no empezará a ejercer hasta diciembre, por lo que Fernández podría aprovechar estos cinco meses para aumentar el control estatal de la economía.
Moratinos se olvidó en un coche oficial cubano notas de una charla con Zapatero
ÁNGELES ESCRIVÁ/Madrid
El ministro Miguel Ángel Moratinos olvidó unas notas en el coche oficial de protocolo que el Gobierno cubano le proporcionó en su delicada visita a la isla en abril de 2007.
Antes de partir hacia el país caribeño, y habida cuenta de la controvertida situación de las relaciones entre ambos países, el titular de Exteriores mantuvo un encuentro de trabajo preparatorio con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo contenido, al menos en parte según las fuentes consultadas, fue plasmado en los papeles perdidos.
Moratinos habría recuperado su documentación semanas más tarde sin que nadie pudiera garantizar que las notas del ministro no habían sido accidental o conscientemente consultadas durante el tiempo del extravío.
Consultado por este periódico, el titular de Exteriores negó que se hubiese producido este episodio en los términos relatados. Según explicó, a través de un portavoz, a la vuelta de Cuba se dejó sus notas en un avión de Iberia. A las pocas horas se las devolvió uno de los pilotos de la nave que le conocía por haber residido en las cercanías de su domicilio. Respecto al coche, Exteriores recuerda que se desplazó por la isla en todo momento con el vehículo que le proporcionó la embajada española, de igual modo que ocurre cuando el jefe de la Diplomacia española visita cualquier otro país.
El relato de los hechos fue confirmado a este periódico por tres fuentes distintas. Fuentes cubanas conocedoras de estos hechos aseguraron a EL MUNDO que el titular de Exteriores extravió sus notas, pero que lo único que llevaba el ministro en ellas era la información y los programas relativos a la cooperación con Cuba, de modo que, si algún miembro del Gobierno de la isla hubiera accedido a los datos momentaneamente extraviados, sus conclusiones no hubiesen diferido excesivamente del programa y de las conclusiones oficiales.
Sin embargo, otras fuentes sostienen que los asuntos que habrían sido plasmados en las notas tenían un mayor calado, acorde con varios elementos. Uno de ellos relacionado con el hecho de que la situación política era bastante delicada y el resto vinculado a la circunstancia de que, entre los asuntos tratados en las reuniones previas, el presidente y el ministro podrían haber abordado, de un modo más o menos tangencial, algunos aspectos relativos a ETA. No en vano, Cuba lleva décadas protegiendo a miembros de la banda terrorista huidos que, o bien llevan asentados en la isla desde hace años, o bien la han utilizado como puente de regreso al sur de Francia desde los países en los que se han mantenido ocultos o deportados.
En aquellas fechas, además, el Gobierno estaba inmerso en la parte final del proceso de negociación con la banda terrorista y cualquier elemento relacionado con este asunto adquiría un peso específico. En este sentido, tuviera relación o no con el incidente, en las fechas posteriores al viaje oficial a Cuba se produjo un hecho que sectores cualificados de las Fuerzas de Seguridad del Estado sí vincularon de algún modo con la visita: un hombre de confianza del Ejecutivo castrista se desplazó a nuestro país y mantuvo reuniones con miembros de la izquierda abertzale en Madrid. Su presencia fue detectada y el Gobierno fue informado de ello.
El viaje de Miguel Ángel Moratinos, que fue acompañado por las entonces secretarias de Estado para Iberoamérica y de Cooperación Internacional, Trinidad Jiménez y Leire Pajín, respectivamente, estuvo rodeado por las dificultades y la controversia desde el principio. En primer lugar, las noticias sobre la delicada salud de Fidel Castro habían provocado una situación de incertidumbre general y también entre los políticos del régimen que estaban intentando colocarse en la posición más ventajosa posible.
En España, la oposición criticó la visita porque consideraba que el Gobierno la había planteado desde una actitud tan acrítica que se había transformado en un aval directo a la dictadura cubana. Las críticas arreciaron cuando se supo que el ministro no se reuniría con representantes de la disidencia cubana. El encargado de confirmar este extremo fue el entonces canciller cubano, Pérez Roque, quien salió públicamente para aclarar que «el tema de los presos políticos en Cuba no forma parte de esta agenda porque se trata de mercenarios financiados por la potencia extranjera para subvertir el orden interno».
Ahora se ha sabido que Pérez Roque -hoy defenestrado por el régimen- estaba siendo ya investigado por los servicios de inteligencia cubanos, considerados los sextos más potentes del mundo.





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