GÜRTEL: Merino: «Desde el primer momento puse mi cargo a disposición»

POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / Los aforados del 'caso Gürtel'
Merino: «Desde el primer momento puse mi cargo a disposición»
Se distingue de Bárcenas, mientras la dirección sigue apostando por 'esperar'
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA/Madrid
Dos son los aforados del PP a los que anteayer abrió causa el Tribunal Supremo. Pero sólo uno de ellos se ha mostrado dispuesto a dimitir, y así lo ha manifestado, de manera expresa, ante Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, de cuyo equipo de dirección en el Grupo Popular en el Congreso él forma parte como coordinador de comisiones parlamentarias.
Se trata del diputado Jesús Merino, quien, a diferencia del senador Luis Bárcenas y en declaraciones a este diario, aseguraba ayer que «desde el primer momento en que surgió mi nombre, puse a disposición del Grupo y del partido mis responsabilidades en el mismo, al objeto de crear el menor daño posible al PP».
Merino, a quien el auto del Supremo atribuye el cobro de 317.700 euros presuntamente recibidos de la trama de Correa (una de las supuestas percepciones, 55.000 euros, correspondiente a 2007) y un posibles delito de cohecho y otro contra la Hacienda Pública, no quiso hacer ninguna otra declaración.
No obstante, fuentes conocedoras del caso apuntaban también ayer que el atrincheramiento de Bárcenas en su puesto de tesorero tiene mucho que ver con la respuesta que la dirección del partido dio al ofrecimiento de Merino, y que no es otra que la de esperar, al menos, a que el Alto Tribunal llame a ambos a declarar y, más aún, a que haya una imputación formal.
Merino, abogado con bufete abierto en Madrid, es consciente, según las fuentes consultadas, de lo mucho que le perjudica la presión mediática, tanto desde el punto de vista político como profesional y personal.
Pero, de la misma manera que estaría dispuesto no sólo a dejar su cargo en el equipo de Sáenz de Santamaría, sino también su propio escaño, el diputado es un clásico hombre de partido y nunca va a dar un paso más allá del que dispongan los órganos de dirección, lo que significa que tampoco está dispuesto a presentar su dimisión sin una autorización previa y expresa.
Por otra parte, las fuentes más cercanas a Merino aseguran que él «está en condiciones de explicar cada uno de los extremos contenidos en el auto» y que «lo manifestará cuando sea citado a declarar».
Ayer mismo, Merino participó en las votaciones del Pleno desde su escaño de primera fila del Hemiciclo. Su actitud, curiosamente, resultó más relajada que la de su presidente, Mariano Rajoy, quien huyó, más incómodo que nunca, de las preguntas de los periodistas.
Y es que el ambiente, la mañana en que los periódicos llevaban a portada la decisión del Supremo de abrir causa contra los dos aforados del PP, y en particular, su tesorero, estaba caldeado.
A primera hora, el portavoz del PP, Esteban González Pons, abrió una espita en los micrófonos de Radio Nacional, al justificar la declaración hecha la semana pasada por el diputado Vicente Martínez-Pujalte, invitando a Bárcenas a «reflexionar» sobre la conveniencia de tomar él mismo la decisión de abandonar el cargo. «La frase no es sólo de Vicente Martínez-Pujalte y hay mucha gente que piensa como él -y legítimamente lo hace- entre nuestros compañeros», señaló Pons. Por más que dedicara el resto de la entrevista a ortodoxos mensajes de prudencia -el PP «tomará el tiempo que tenga que tomar para no ser injusto», dijo sobre Bárcenas-, lo cierto es que oficializó un clima de auténtica desazón en las filas del PP. Horas después, otro diputado, Juan Morano, se sumaba a Pujalte de manera «incondicional», según Europa Press.
Hasta las fuentes del entorno más próximo a Rajoy advertían en Génova ayer de que no cabía descartar alguna decisión sorpresa a corto plazo. Sin embargo, aunque evasivo y huidizo, el presidente del PP mantuvo ayer su resistencia. Una posición que, de no variar, como así desean muchos de sus más cercanos colaboradores, prolongará el calvario político y mediático de los populares hasta, al menos, final de este año.
El PSOE dio ayer una buena muestra. «Rajoy debe ser el único español que todavía tenga cierta confianza en el tesorero del PP», declaró el diputado socialista Antonio Hernando.





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