CRISIS EN LOS SERVICIOS SECRETOS / La comparecencia parlamentari

CRISIS EN LOS SERVICIOS SECRETOS / La comparecencia parlamentaria
PP: «Que comparezca con luz y taquígrafos»
Los 'populares' no están satisfechos y piden que Saiz dé «explicaciones públicas»
La portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó que su partido «no está satisfecho con las explicaciones» de Alberto Saiz, tanto por la exposición realizada ayer por el jefe del espionaje español como, sobre todo, por haberla hecho a puerta cerrada en la Comisión de Secretos Oficiales.
El PP ha reclamado durante la última semana que Saiz diera explicaciones de forma pública en la Comisión de Defensa, exactamente igual a como lo hizo el pasado 20 de mayo, cuando acudió por primera vez al Congreso para dar cuenta de las acusaciones que miembros del CNI han hecho contra él.
Ayer, Sáenz de Santamaría insistió en la petición. La portavoz popular explicó que, tras escuchar a Saiz en la Comisión de Secretos Oficiales, «es más necesario que nunca que comparezca con luz y taquígrafos».
«Sus explicaciones deben ser públicas», dijo, porque «los ciudadanos tienen derecho a saber los detalles». El argumento de los populares pasa por considerar que la Comisión de Secretos Oficiales debe reservarse a cuestiones que afecten al funcionamiento interno del CNI y al uso de los fondos reservados, y no al comportamiento personal de su responsable. En este sentido, Sáenz de Santamaría dijo que «da igual si es el director del CNI o el de Paradores», lo importante es que es «el responsable de un organismo público».
El PP llevará hoy la petición a la Comisión de Defensa, aprovechando la sesión del organismo prevista para esta tarde. CiU, PNV y UPyD mostraron ayer su disposición a apoyarla e incluso el PSOE podría aceptarlo.
El portavoz de los socialistas, José Antonio Alonso, aseguró que la comparecencia de Saiz ha supuesto un nuevo «ejercicio de transparencia» del Gobierno que, aseguró, siempre «está a disposición del Parlamento».
«Espero que eso signifique que votarán a favor» de la comparecencia en abierto del director del CNI, le respondió Sáenz de Santamaría.
Por su parte, el portavoz de IU, Gaspar Llamazares -cuyo grupo fue el que pidió que Saiz acudiera a la Comisión de Secretos Oficiales para explicar las destituciones en el CNI y, por tanto, responsable de la comparecencia de ayer-, se mostró moderadamente satisfecho con las explicaciones del jefe de los espías.
Según dijo en los pasillos del Congreso, «la parte menos convincente» fue la de las contrataciones de amigos y familiares de Saiz en el Centr
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Saiz denuncia una 'venganza' de agentes del antiguo Cesid
Niega haber pagado gastos personales con dinero público y aporta las supuestas facturas de esos desembolsos. Admite haber aplicado la 'máquina de la verdad' a varios agentes y haber contratado a familiares. Ni niega ni admite haber controlado a periodistas de EL MUNDO remitiéndose a la autorización judicial
La portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó que su partido «no está satisfecho con las explicaciones» de Alberto Saiz, tanto por la exposición realizada ayer por el jefe del espionaje español como, sobre todo, por haberla hecho a puerta cerrada en la Comisión de Secretos Oficiales.
El PP ha reclamado durante la última semana que Saiz diera explicaciones de forma pública en la Comisión de Defensa, exactamente igual a como lo hizo el pasado 20 de mayo, cuando acudió por primera vez al Congreso para dar cuenta de las acusaciones que miembros del CNI han hecho contra él.
Ayer, Sáenz de Santamaría insistió en la petición. La portavoz popular explicó que, tras escuchar a Saiz en la Comisión de Secretos Oficiales, «es más necesario que nunca que comparezca con luz y taquígrafos».
«Sus explicaciones deben ser públicas», dijo, porque «los ciudadanos tienen derecho a saber los detalles». El argumento de los populares pasa por considerar que la Comisión de Secretos Oficiales debe reservarse a cuestiones que afecten al funcionamiento interno del CNI y al uso de los fondos reservados, y no al comportamiento personal de su responsable. En este sentido, Sáenz de Santamaría dijo que «da igual si es el director del CNI o el de Paradores», lo importante es que es «el responsable de un organismo público».
El PP llevará hoy la petición a la Comisión de Defensa, aprovechando la sesión del organismo prevista para esta tarde. CiU, PNV y UPyD mostraron ayer su disposición a apoyarla e incluso el PSOE podría aceptarlo.
El portavoz de los socialistas, José Antonio Alonso, aseguró que la comparecencia de Saiz ha supuesto un nuevo «ejercicio de transparencia» del Gobierno que, aseguró, siempre «está a disposición del Parlamento».
«Espero que eso signifique que votarán a favor» de la comparecencia en abierto del director del CNI, le respondió Sáenz de Santamaría.
Por su parte, el portavoz de IU, Gaspar Llamazares -cuyo grupo fue el que pidió que Saiz acudiera a la Comisión de Secretos Oficiales para explicar las destituciones en el CNI y, por tanto, responsable de la comparecencia de ayer-, se mostró moderadamente satisfecho con las explicaciones del jefe de los espías.
Según dijo en los pasillos del Congreso, «la parte menos convincente» fue la de las contrataciones de amigos y familiares de Saiz en el Centro
A FONDO
El modelo Manglano
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO
Lo que les voy a contar sucedió ayer durante la comparecencia del director del CNI, Alberto Saiz, en la Comisión de Gastos Reservados (o de Secretos Oficiales, como también se la conoce). Lo cual les dará una idea de lo inadecuada que es dicha Comisión para tratar de un caso sobre el que no está justificado el secreto porque nada tiene que ver con la seguridad nacional. Los portavoces, todos, han dado a los periodistas su versión sobre lo ocurrido, como si tal cosa. O sea, absurdo.
Pero vamos al meollo. Saiz entregó en el Congreso una serie de facturas que supuestamente demuestran que pagó sus viajes y las obras realizadas en su domicilio particular; que, según su versión, se hicieron por «motivos de seguridad».
Ninguno de los portavoces que acudió a la Comisión ha podido verlas. Su existencia, en todo caso, no demuestra nada. Lo importante es saber quién las pagó.
Por tanto, ante una acusación tan grave (que dichos gastos se pagaron con fondos reservados) de momento sólo hay incógnitas.
Saiz admitió la utilización de la máquina de la verdad (el polígrafo) para detectar a los autores de las filtraciones a EL MUNDO. Sin embargo, se escudó en que los servicios jurídicos avalan su uso siempre que los agentes sometidos al aparato lo hagan de forma voluntaria.
El director del CNI también reconoció implícitamente la contratación de sus sobrinos y de la hija del magistrado del Supremo que se encarga de dar luz verde, por ejemplo, a los controles telefónicos. Pero no quiso entrar en detalles porque, argumentó, tiene prohibido revelar los nombres de los miembros del Centro.
Asumió el uso de un lujoso Touareg, al igual que otros vehículos, porque forma parte del amplio parque automovilístico del CNI.
Cuando se le preguntó sobre el control telefónico a periodistas de EL MUNDO, Saiz dijo: «Nunca se me ha pasado por la cabeza», y añadió a continuación que, en todo caso, el control telefónico requiere de autorización judicial. Pero, ¿quién ha dicho que no la haya habido en este caso?
Uno de los momentos cumbre de la comparecencia de Saiz se produjo cuando los portavoces le preguntaron por las dimisiones en la división de Contraterrorismo. El director del CNI les quitó hierro. Reconoció que se habían producido dos recientemente y que de la tercera no tenía noticias. Lo atribuyó a que esos mandos del CNI «no comparten con la dirección cómo está llevando la lucha contra ETA». Y eso demuestra que existe un problema interno muy grave.
Saiz atribuyó la movilidad en la cúpula del Centro al «cambio generacional», lo que no tiene sentido si se tiene en cuenta que algunos mandos no han durado ni un año en su puesto.
Para Saiz, lo que está ocurriendo obedece a la venganza de un grupo de agentes enquistado en el CNI, que se opone a los cambios que él ha querido introducir. Saiz llegó a afirmar: «Son gente que no está de acuerdo con este modelo, que está a favor del modelo Manglano». Es decir, que echa la culpa de las filtraciones a mandos del CNI que proceden de la cúpula del Cesid que impulsó, entre otras cosas, los GAL. Ésa sí que es una acusación injustificable.
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Los matices de Zapatero
Abuja (Nigeria)
Tampoco Zapatero, como ya hizo la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quiso poner ayer la mano en el fuego por la actuación y, sobre todo, por el futuro del director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Saiz. El presidente «confió» en que las explicaciones que debía dar Saiz en el Congreso fueran suficientemente satisfactorias para los grupos políticos. Sin embargo, en el Ejecutivo sospechan que eso no bastará para aliviar los problemas. El presidente apuntó que debía dar «todas las explicaciones», que la tarea del jefe de los espías es «responsabilidad de todo el Gobierno» y que Alberto Saiz «tiene la confianza mientras esté en el cargo».
Zapatero pudo haber asegurado, como ha sucedido otras veces, que el afectado cuenta con todo su respaldo. Pero no fue así. Las palabras del presidente, breves, tenían matices. De hecho, las fuentes gubernamentales consultadas se muestran convencidas de que el problema no finalizará tras las explicaciones ofrecidas por el director del CNI, ayer, en el Congreso. En su opinión, la raíz del mal se encuentra en el propio servicio de inteligencia, ya que las continuas denuncias contra su director ponen en evidencia que éste no cuenta con el respaldo de buena parte de su equipo.





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