CORRUPCIÓN EN EL CNI: Moncloa y Defensa ven ineludible la destitución del director del CNI

POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / El jefe de los espías
Moncloa cree insostenible la posición de Saiz en el CNI
MARISA CRUZ/Madrid
Las denuncias contra el director del CNI, Alberto Saiz, han terminado por encender las alarmas en La Moncloa. En Presidencia han surgido ya voces que creen que su permanencia al frente de los servicios secretos empieza a ser insostenible y se impone su relevo por motivos de seguridad nacional. Las fuentes consultadas están convencidas de que el problema no ha terminado con las explicaciones y facturas presentadas por el director del Centro en el Congreso.
La opinión más extendida es que los problemas internos y la contestación que existe contra Saiz en el propio Centro Nacional de Inteligencia no se calmará y se pondrá en absoluta evidencia que el director de los servicios secretos no cuenta con la confianza ni con el respaldo de parte de su equipo, incluidos algunos altos cargos.
En medios gubernamentales crece incluso el temor a que los enfrentamientos internos en el Centro acaben saldándose con fugas de información que afecten a la seguridad del Estado y a la confianza que los países aliados tienen depositada en el servicio secreto español.
En el equipo de Moncloa no entran a valorar la veracidad de las acusaciones vertidas contra Alberto Saiz y que hacen referencia al uso indebido y privado de los medios del Centro; prácticas de nepotismo al colocar en diversos puestos a familiares y amigos; actuaciones importantes a espaldas de la ministra de Defensa, de quien depende orgánicamente el CNI, e incluso la aplicación de la técnica del polígrafo a una decena de miembros del Centro para encontrar a los autores de las filtraciones en su contra.
La pregunta que se hacen en Moncloa es mucho más simple: «¿Puede mantenerse al director de los servicios de inteligencia en estas condiciones? En mi opinión, la respuesta es no», asegura un alto cargo del gabinete de Zapatero.
En Presidencia, empezó a considerarse el caso Saiz como el germen de un quebradero de cabeza mucho mayor a raíz de la publicación en EL MUNDO de las fotografías en las que aparece el director del CNI pescando en aguas de Senegal, un país en el que existe un importante despliegue de agentes españoles, acompañado por varios miembros del Centro.
«Antes», explica un miembro del Ejecutivo, «ya habían surgido acusaciones, pero el material gráfico revelaba una dimensión mucho mayor y sobre todo otorgaba evidencia al problema». A partir de entonces, las denuncias contra Alberto Saiz, surgidas todas desde dentro de los propios servicios secretos, no han cesado.
En Presidencia, no se alcanza a ver cuál puede ser la fórmula para que el director del CNI aclare definitivamente las acusaciones y todo vuelva a la normalidad y a la «imprescindible discreción» que requiere el trabajo de la inteligencia.
Este último razonamiento es el que ha empezado a cobrar fuerza entre quienes consideran que Saiz debería ser sustituido.
Argumentan que el mantenimiento en el cargo del actual director o, en su defecto, proceder a una depuración de los miembros disidentes, podría acabar arrastrando al CNI hacia un proceso de descomposición y enfrentamientos internos especialmente peligroso para la propia seguridad nacional.
La única vía de escape que se ha encontrado por ahora consiste en la apertura de una investigación confidencial sobre el caso por parte de la ministra de Defensa. Con esta operación, al menos se ganará tiempo para planear los pasos a dar. De momento, ni el presidente Zapatero, ni la vicepresidenta primera, Fernández de la Vega, que apostaron hace apenas un par de meses por la renovación de Saiz en el cargo, parecen dispuestos ahora a poner la mano en el fuego por él
El PP pide enviar las facturas a la Comisión de DefensaLa portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, cursó ayer una petición al presidente de la Cámara Baja, José Bono, para que traslade a la Comisión de Defensa la documentación que Alberto Saiz depositó el pasado martes en la de Secretos Oficiales.
El escrito de Sáenz de Santamaría es consecuencia de la decisión adoptada por el director del CNI de comparecer a puerta cerrada, en lugar de hacerlo públicamente en la Comisión de Defensa, como reclamaba el PP.
Al tener carácter secreto el organismo en el que decidió dar explicaciones, la documentación que Saiz dejó en el Congreso para tratar de demostrar que las acusaciones contra él carecen de verosimilitud, quedó en poder del secretario general de la Cámara Baja. De esta manera, los papeles sólo pueden consultados por los portavoces de los grupos, en presencia de un funcionario y sin poder hacer copias.
Así lo hizo anteayer la propia Sáenz de Santamaría -ella y el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, son los únicos que han consultado hasta ahora la documentación-, que estuvo durante dos horas en el despacho del secretario general del Congreso.
Tras examinar los papeles, la portavoz popular ha concluido que «no afectan en modo alguno a la seguridad y defensa del Estado», en los términos a que aluden tanto la ley del CNI como la de secretos oficiales.
«Transparencia»
Por ello, y teniendo en cuenta que el PP reclamó la comparecencia de Saiz en la Comisión de Defensa y que piensa seguir haciéndolo, Sáenz de Santamaría considera que la documentación debe ser trasladada a este organismo parlamentario «para su estudio por parte de los portavoces de la citada comisión con la misma transparencia y publicidad que cualquier documentación que afecta a otros altos cargos de la Administración General del Estado», según explica en su petición.
La documentación a la que se refiere la portavoz del PP consiste en cuatro carpetas, depositadas en el Congreso el pasado martes. La primera contiene la intervención de Alberto Saiz, que duró unos 40 minutos y en la que el director del CNI rebatió las acusaciones formuladas contra él.
En otras dos carpetas se han incluido las facturas que supuestamente probarían que el jefe de los servicios secretos no utilizó dinero público ni para realizar actividades de carácter privado durante sus viajes, ni para hacer reformas en su domicilio particular.
La última carpeta se refiere al balance de la utilización de gastos reservados por el CNI, que Saiz también hizo el martes.
Malestar en Defensa por la situaciónHay preocupación en el equipo de Chacón, que no era partidaria de renovar a Saiz
Desde que comenzaron las denuncias de miembros del CNI contra Alberto Saiz, existe un profundo malestar en el Ministerio de Defensa por que los servicios secretos se hayan convertido en motivo de enfrentamiento político.
Fuentes del departamento que dirige Carme Chacón explicaron que consideran que no se ha probado ninguna de las acusaciones contra Saiz. No obstante, eso no impide que exista preocupación por la situación en la que se encuentra el Centro Nacional de Inteligencia y, especialmente, por las luchas internas a las que el propio jefe de los espías se ha referido en sus dos comparecencias en el Congreso.
Para recabar sus propios datos, la ministra ya anunció anteayer que ha abierto una investigación interna y secreta. En este sentido, si bien Chacón se dio por satisfecha con las explicaciones de Saiz en la Cámara Baja del pasado 20 de mayo -en abierto, en la Comisión de Defensa-, hubo un punto de inflexión tras la publicación de las fotos alteradas del catamarán Blue Albatros, en las que la cara del director del CNI había sido sustituida o difuminada, para borrar su imagen de una jornada de pesca en Senegal.
Las fuentes consultadas indican, en cualquier caso, que la ministra no fue, ni mucho menos, la responsable de la renovación de Saiz -el último alto cargo de la etapa de José Bono que se mantiene en Defensa- al frente de los servicios secretos. Todo lo contrario, era la más firme partidaria de nombrar a otra persona, un criterio que no pudo imponer frente al defendido por otros miembros del Ejecutivo.
Además, la mayor parte de las irregularidades de las que el responsable de los servicios secretos ha sido acusado -todas, salvo los últimos viajes-, se produjeron cuando Carme Chacón aún no había llegado al Ministerio de Defensa.
Etiquetas: Corrupción Psoe





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