AZNAR inaugura con Fini el Campus Faes con un discurso en clave internacional

Aznar renuncia por primera vez en seis años a replicar a Rajoy
Inaugura con Fini el campus de Faes con un discurso en clave internacional
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA/Madrid
La respuesta es sí: Aznar parece dispuesto a «superar viejas historias», tal como pidió Mariano Rajoy, en su singular discurso de aniversario del congreso de Valencia, el pasado sábado. El buen rollismo inaugurado desde las elecciones europeas, y explicitado por Rajoy en dicho discurso al «asumir» la herencia de Aznar, tuvo ayer su correspondencia en la inauguración del campus de verano de Faes, en la que el ex presidente no dio lecciones de contundencia ni deslizó una sola ironía hacia su sucesor. En 2004, Aznar advirtió frente a la reforma constitucional que Rajoy se dijo proclive a apoyar. En 2005, puso el grito en el cielo frente a la reforma territorial que los suyos ya estaban negociando con el PSOE. En 2006 y 2007, tomó la delantera a Rajoy en su oposición al proceso, con titulares del estilo de «a las víctimas de ETA las mataron para nada», o «los verdugos van ganando la partida..», y Zapatero «en el día señalado, en el lugar que le dijeron, ha pronunciado las palabras que le exigieron; y ahora caminan juntos». En 2008, ofreció «sinceridad intelectual» al ganador del congreso de Valencia, sólo unos días después de haberle regateado allí la mano y tronado con el discurso más crítico.
Esta vez, sin embargo, Aznar no sólo no replicó a Rajoy, sino que no hizo ni un solo comentario sobre la política nacional, más allá de criticar la receta económica de Rodríguez Zapatero en relación con la subida de impuestos. Pero incluso para ello citó a un ex presidente de EEUU: «El Gobierno que padecemos», dijo Aznar, «ha hecho buena la célebre frase de Ronald Reagan: 'Si se mueve, ponle un impuesto. Si se sigue moviendo, súbele el impuesto. Cuando deje de moverse, dale una subvención'».
El discurso de Aznar fue todo un prólogo para la conferencia de su invitado, el presidente de la Cámara de Diputados de Italia, Giancarlo Fini. Ambos coincidieron en dos cosas: en abogar por fórmulas liberales para afrontar la crisis y en no pronunciar una sola palabra sobre Silvio Berlusconi. Eso sí, Fini agradeció a su anfitrión su consejo de conformar una gran coalición de centroderecha en Italia.
Aznar afirmó que «los europeos han dicho muy claramente que no están dispuestos a tragarse esa gran mentira que intentaba culpar de la crisis a la economía de libre mercado» y «han rechazado las recetas económicas socialistas porque saben que son las que empobrecen a los países». Fini, por su parte, dijo que «la responsabilidad» de la crisis, que calificó de verdadera «pandemia», «no ha sido del mercado, sino de las instituciones políticas, que han vigilado de forma laxa las condiciones para que el mercado genere riqueza real».
Si Aznar sostuvo que «es impensable una recuperación económica sostenida y vigorosa si no recuperamos antes un sistema financiero solvente», Fini renegó de «la vuelta al estatalismo» y defendió dos nuevas «tareas»: «Crear riqueza real y reducir las desigualdades entre los pueblos para frenar una emigración bíblica».
También lejos de las disputas nacionales, el presidente de Faes fue explícito al vincular la crisis que vive Irán con «la pasividad» y la «debilidad internacional» que, dijo, son «provocativas». Y, en este sentido, definió como una «obligación moral apoyar a los iraníes que claman por su libertad».
Además, fue particularmente diáfano en aplaudir el resultado electoral en Argentina y asegurar que la derrota del matrimonio Kirchner supone la llegada de «nuevos vientos de cambio» para el país.Y en esta línea, incluso llegó a desear a los argentinos que el resultado les encamine hacia «el final definitivo del populismo».





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