PROHIBIDO HABLAR EN ESPAÑOL: Una multitud clama en Palma por la libertad lingüística

LA IMPOSICIÓN DEL CATALÁN / La protesta
Una multitud clama en Palma por la libertad lingüística
El Círculo Balear, organizador del acto, supera todas las expectativas de asistencia y avisa de que es «sólo el principio»
M. AGUILERA / D. ÁLVAREZ / H. SÁENZ/Palma
Ni la playa ni el vacío mediático e institucional han conseguido evitar el clamor de la calle. Por primera vez en la historia y sin haber ningún precedente, unas 15.000 personas marcharon ayer por la libertad lingüística en las calles de Palma. Los lemas, los coros y la gente eran bilingües. Utilizaban la lengua de su elección y salieron a la calle a pedir lo mismo a las instituciones: respeto a la libertad de escoger cualquiera de las dos lenguas oficiales. La marea humana se perdía entre las bocacalles del casco antiguo. Mientras la cabecera de la manifestación avanzaba por la mitad de la calle Colom, había manifestantes que esperaban todavía a andar desde el Borne. Ni las predicciones más optimistas del presidente del Círculo Balear, Jorge Campos, se acercaban a una respuesta tan masiva. En la manifestación había personas de toda ideología, edad y condición. Lo que más abundó fueron padres con sus hijos pequeños que hacían también palmas al grito de «¡libertad, libertad!».
Había banderas mallorquinas, españolas, de partidos políticos y del sindicato USO. Un pequeño grupo del partido de ultraderecha Democracia Nacional se unió por su cuenta y llamaba la atención que, a pocos metros de él, ondeaba la bandera gay del arcoiris, prueba de la diversidad de los asistentes. El que sostenía la multicolor era Chema Ferrer, un joven que la llevó «para que se vea que están aquí
todas las ideologías». «No todos los gays votamos al PSOE porque los hay que están en contra de las imposiciones de la lengua», afirmó.
«'Som mallorquins'»
Cuando los manifestantes empezaron a andar se vio el éxito sin precedentes de asistencia. El delegado del Gobierno, Ramón Socías, se negó ayer a dar una cifra: «No es nuestra obligación hacerlo». Sin embargo, fuentes policiales consultadas por el Círculo Balear afirmaron que había entre 13.000 y 15.000 personas. En cualquier caso, hubo ciudadanos que tuvieron que esperar casi 15 minutos para poderse echar a andar debido a la aglomeración.
Al pasar por la sede del Parlament, en la calle Conquistador, miles de personas gritaron al unísono «¡som mallorquins, no catalans!». Las pancartas que pedían libertad de lengua en la educación y contra el requisito del catalán para acceder a un puesto público se agrupaban en la parte delantera. Una de ellas, decía: Mantener las lenguas y costumbres regionales es la grandeza de España. Al final se veían personas en sillas de ruedas y algunos que habían acudido en bicicleta. El comentario generalizado era el éxito de asistencia a pesar del calor.
Los políticos seguían la pancarta de la cabecera con el lema: Nuestras lenguas nos unen, volem llibertat d'elecció. La portavoz nacional de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, había acudido rodeada de decenas de
militantes de su partido con gorras de color rosa. Declaró que le parecía «tristísimo que a estas alturas tuvieran que salir a la calle para reclamar un derecho individual básico como es el de libertad de lengua». La diputada afirmó que «nadie en Europa da crédito a lo que ocurre en España. Esto es vergonzoso para nuestro país». También estuvo el líder de Ciutadans, Albert Rivera. Por parte del PP, llegaron desde el País Vasco
dirigentes como la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, y el presidente de Fundación Denaes, Santiago Abascal; y, en lo que respecta a Baleares, asistieron el vicepresidente regional del PP y alcalde de Marratxí, José Ramón Bauzá; el alcalde de Calvià, Carlos Delgado; la ex alcaldesa de Palma Catalina Cirer y la diputada María Salom, entre otros. Faltó la presidenta del PP balear, Rosa Estaràs, que empezó el día haciendo campaña en Palma pero a la hora de la manifestación se había marchado a un acto electoral en Ibiza.
Las pugnas internas del PP también salieron a escena. «Ella no estaba a favor de la libertad de lengua en la educación», aseguró Delgado, aspirante a suceder a Estaràs, con su habitual tono crítico hacia la dirección. «Tampoco entiendo qué hace Bauzá aquí», concluyó apuntando al relevo respaldado por Génova.
Manifiesto y lemas
>Jorge Campos, presidente del Círculo Balear, leyó en su manifiesto: «Las lenguas son para unir desde la libertad». «Dejamos bien claro que lo que queremos es la libertad de elección para decidir la educación que queremos para nuestros hijos».
>Los lemas más coreados fueron: 'Som mallorquins, no catalans', 'Libertad, libertad', 'Castellano y catalán, con los mismos derechos', 'Luego diréis que somos cinco o seis'.
Un mimo en la marcha. / A. VERA
LA IMPOSICIÓN DEL CATALÁN / El protagonista
«Eres el símbolo, todos somos Olav»
El niño ibicenco que reclama examinarse en castellano pide que «esto se arregle»
Hasta 26 entidades sociales y políticas apoyaron la manifestación. Desde los líderes políticos que encabezaron la marcha a otros menos conocidos, como los dirigentes sindicales y muchos militantes de USO, que gritaban «¡Dónde están, no se ven, Comisiones y UGT!». También del Sindicato Médico y de Enfermería, que en los últimos meses han liderado la protesta contra la exigencia del catalán en la sanidad pública. Y personas relevantes del mundo empresarial como el presidente de la Agrupación de Cadenas Hoteleras de Baleares, Aurelio Vázquez; el director de Air Berlin en España y Portugal, Álvaro Middelmann, y el presidente de Soltour, Pablo Piñero, que coincidían: «Aquí está la Mallorca de verdad».
Y casi al final, apareció Olav Boned, el niño ibicenco que manifestó en EL MUNDO su deseo de examinarse en español. Fue el más aclamado por la valentía de dar la cara y exigir sus derechos con sólo 11 años. «Me da lástima haber llegado a este punto sólo para defender un derecho. Para mí no existe la Constitución. Gracias a todos por vuestro apoyo... y que esto se arregle», fue su mensaje. «Todos somos Olav, eres el símbolo de la lucha por la libertad lingüística», proclamó el presidente del Círculo Balear, Jorge Campos.
Atrás quedaba una marcha histórica y pacífica. No hubo incidentes, más allá de los abucheos e insultos que buena parte de los asistentes dirigieron a siete independentistas que provocaron a los manifestantes desde el balcón de la sede del sindicato anarquista CNT. Colgaron una pancarta en favor del catalán y en contra del «fascismo» y se disfrazaron de tonadillera, guardia civil y sacerdote con peluca y gafas para mantener su anonimato -entre ellos, un miembro de Maulets fichado por la Policía- gritando consignas por un megáfono, como que en Mallorca se habla catalán.
Ya al final, en la plaza de España, el líder de Ciutadans, Albert Rivera, puso paz cuando varios ultraderechistas rodearon a un joven que había mostrado una estelada, la bandera catalana independentista. La Policía evitó males mayores.
Etiquetas: Prohibido hablar español





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