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lunes, 6 de abril de 2009

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NUEVA ETAPA POLITICA / Exito diplomático
Zapatero recupera la amistad de EEUU tras 5 años de frialdad

«Me alegra poder llamarle amigo», dijo Obama antes de su reunión de 45 minutos

MARISA CRUZ. Enviada especial/Praga / Estambul
Cinco años de tensiones diplomáticas entre Madrid y Washington se esfumaron ayer en sólo 45 minutos. Zapatero y Obama mantuvieron en Praga su primera reunión bilateral y ambos salieron de ella satisfechos. El presidente de EEUU garantizó una relación «amistosa y aún más fuerte» con España e incluso, en castellano, vaticinó que la misma será «muy simpática».

«Estoy contento», aseguró, «de poder llamarle [a Zapatero] mi amigo». El presidente del Gobierno, por su parte, destacó la «oportunidad» que ahora se abre para «comenzar un nuevo tiempo» entre los dos países.

El encuentro entre ambos, cuidadosamente planeado por parte española, no defraudó. Zapatero y Obama, caminando juntos por el pasillo, parándose hasta en tres ocasiones para permitir la toma de fotografías y, finalmente, deteniéndose junto a las banderas de ambos países para posar saludándose. Ahí llegaron sus primeras palabras.

El presidente norteamericano, bien preparado para el momento, aseguró haber «disfrutado mucho trabajando durante estos días con Zapatero».

Ambos han acudido a las mismas citas internacionales desde el pasado día 1: Cumbre del G-20, Cumbre de la OTAN y, ayer, Cumbre UE-EEUU.

Obama no se contuvo en los elogios al presidente español. De él dijo: «No sólo entiende la extraordinaria influencia de España en el mundo, sino que además se toma con seriedad su responsabilidad».«Espero», añadió, «que la sólida relación que tenemos sea aún más fuerte. Estoy contento de poder llamarle mi amigo y doy la bienvenida a la oportunidad de poder colaborar en un nuevo abanico de materias».

Para Zapatero, la primera cita a solas con Obama trasciende con mucho el innegable éxito de una fotografía histórica. Supone, en definitiva, el haber puesto punto y final a una relación de cinco años plagada de tensiones, tropiezos y desplantes con la primera potencia del mundo. Y no sólo eso. El presidente podrá esgrimir en la arena nacional, cuando se debata acerca de la política exterior, un arma de la que hasta ahora carecía: una relación cordial con la Casa Blanca.

El mismo, ante las cámaras, mientras estrechaba la mano del presidente norteamericano, aseguró: «Esta es una oportunidad para comenzar un nuevo tiempo entre los dos países. El propósito de España es colaborar con el presidente Obama por un nuevo orden mundial de paz, más justo, luchando contra la pobreza y mejor para las generaciones futuras».

Unas horas más tarde y ya en Estambul, el presidente habló en rueda de prensa de la «enorme esperanza» que suscita el nuevo presidente de EEUU, de la «oportunidad histórica» que se abre con su llegada para cambiar el orden internacional y de la disposición de España a «colaborar» con él para que los cambios puedan hacerse realidad. «Su actitud de cercanía, su buen talante y su voluntad de diálogo», aseguró Zapatero, «se agradecen de forma especial viniendo de la primera potencia del mundo».

Ambos presidentes se intercambiaron invitaciones para cruzar visitas de Estado y Obama llegó a insistir en su deseo de poder viajar pronto a España y «volver a Barcelona», una ciudad que visitó hace años.

Tras los saludos, ambos con sus respectivos equipos hicieron un repaso de las cuestiones internacionales de interés común: crisis económica, seguridad internacional, América Latina, lucha contra la pobreza... Por parte española, la delegación estaba integrada por Zapatero; el secretario general de la Presidencia, Bernardino León; el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos; el director del gabinete del presidente, José Enrique Serrano; el director adjunto, José Miguel Vidal; la directora de Internacional, Milagros Hernando y el director de la Oficina Económica del presidente, Javier Vallés.

Del lado norteamericano: el presidente, Barack Obama; la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el consejero de Seguridad Nacional, James Jones y su número dos, Christine Randall; el jefe del gabinete del presidente, Ralph Emanuel y el director para Asuntos Europeos, Dan Fried.

Zapatero valoró toda esta semana plagada de cumbres internacionales en compañía del presidente de EEUU como un periodo «extraordinariamente positivo en la escena internacional».

Según el presidente del Gobierno, a lo largo de estos siete días, se ha confirmado la capacidad de la comunidad internacional para hacer frente a la crisis económica, a los retos de la seguridad y también que Europa y Estados Unidos tienen «excelentes bases» para llevar a cabo una nueva y estrecha cooperación.

A CONTRAPELO
Amigos de verdad

SANTIAGO GONZALEZ

«Estoy contento de poder llamarle mi amigo», le dijo Barack Obama al presidente Zapatero, en directo para el telediario. Esto en sí no es mucho decir. Su antecesor, George W. ya le llamaba «amigo» a Rodríguez Z., aunque no sabemos si la efusión sentimental le producía contento o tristeza. «Hola, ¿qué tal, amigo?», le dijo durante su fugaz encuentro en Bruselas, el 22 de febrero de 2005, con motivo de la Cumbre de la OTAN. «Hola, ¿qué tal, amigo?», volvió a decirle el 14 de noviembre de 2008, durante la primera reunión del G-20+2 en la Casa Blanca. Según la delegación española que lo acompañaba, Bush dijo que estaba «encantado» de verle y le agradeció su visita.

Como presidente fue un desastre, pero nadie podrá negarle coherencia en sus expresiones de afecto. Por otra parte, el Gobierno ya estaba muy contento tras el segundo saludo de Bush, porque la vicepresidenta De la Vega se mostró encantada en su rueda de prensa de aquel viernes: «Zapatero saca a España del rincón de la Historia».

Para este Gobierno todo es inaugural. El encuentro tan esperado de ayer era una de las 15 reuniones bilaterales de Obama en este viaje con otros tantos líderes. Antes de Zapatero se vio con 11; después, con otros tres.

Hablaron de lo normal, de cómo está el patio, de las tareas urgentes: Afganistán, Oriente Próximo, el cambio climático y la crisis, pero el verdadero meollo estuvo en el momento personal que ambos mandatarios compartieron al hablar de sus hijas. El alto cargo que reveló el dato a Efe exigió a la agencia que preservara su anonimato, y sabíamos por Horacio Verbinsky que «periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda».

Zapatero explicó a Obama que una de sus hijas siente una gran admiración por él (por Obama, quiero decir) y le pidió que le firmara un autógrafo. Son los pequeños detalles de los grandes hombres. A la hora de su muerte, Charles Foster Kane se acordaba de Rosebud, que un malévolo Orson Welles hacía pasar por el nombre del trineo de su infancia. Adolfo Suárez tenía una foto con Arafat en su mesa de despacho. Tener dos hijas puede ser un factor de complicidad que permite mostrar un perfil afín en Facebook y compartir grupo en la red social. El periodismo aportó más rasgos comunes: los dos son altos y delgados, ambos nacieron un 4 de agosto, aunque Obama un año después (el nuestro llegó antes) y a los dos les gustan el baloncesto y Borges, aunque no sabemos en qué orden. Con menos se escribió Plutarco sus Vidas paralelas.Afortunadamente, el periodista se contuvo antes de escribir: «Los dos son negros».

O sea, que en el muro de Barack Hussein habrá aparecido un mensaje que dice: «José Luis te ha añadido como amigo/a en Facebook.Tenemos que confirmar que conoces a José Luis para que podáis ser amigos en Facebook», y a partir de ahora todo es cosa de que empiecen a dejarse mensajes en sus respectivos muros. Zapatero no debería desmayar si tarda algo en responderle: Obama tiene más de cuatro millones de amigos en esta red social. Desde ayer, más de cuatro millones y uno.

NUEVA ETAPA POLITICA / El análisis
Lo nuevo y lo viejo

FELIPE SAHAGUN

Tras su breve encuentro, el pasado jueves en Londres, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, elogió «la cercanía, la capacidad de diálogo, la voluntad de entendimiento y la visión de las cosas» del presidente estadounidense, Barack Obama. Reconoció que éste le había causado una «magnífica impresión» y anticipó «un diálogo fluido». Después de la primera reunión formal, ayer en Praga, confirmó sus opiniones previas y dio por hecha una estrecha cooperación bilateral y multilateral.

Por lo que ha trascendido del encuentro, el abanico de posibilidades abarca prácticamente todo el planeta, pero los intereses más directos convergen en la salida cubana de la dictadura, en la estabilización en el Magreb y en la superación del statu quo en Oriente Próximo.

Antes de brindar con champán por la nueva luna de miel convendría aprender de los errores, diagnosticar correctamente lo que hay verdaderamente de nuevo y de viejo en las relaciones bilaterales y, en vez de perderse otra vez en una retórica huera de aliados privilegiados, buscar respuestas eficaces a los principales desafíos globales en los que nuestros intereses coinciden o difieren: terrorismo, seguridad energética, el mundo hispano, el futuro de Europa y del euro, América Latina

Lo nuevo es, fundamentalmente, la recesión mundial y la amenaza de Al Qaeda, que une a España y a Estados Unidos en la misión de la OTAN en Afganistán, en la vigilancia del Estrecho de Gibraltar y en una cooperación creciente de los servicios de inteligencia, de la policía y de los jueces de los dos países y de las organizaciones internacionales de las que ambos forman parte.

Ignorado por la mayoría de los españoles, el acuerdo firmado por los gobiernos de Bush y Zapatero el 10 de julio de 2007 para aplicar el protocolo firmado por Aznar en abril de 2002 ha reforzado considerablemente, en los últimos dos años, la cooperación bilateral en ese terreno. El fin, en 2010, del plazo de 10 años del último convenio debería aprovecharse para corregir los numerosos desequilibrios que todavía persisten en una relación dominada durante demasiados años por el elemento militar.

La Presidencia española de la UE en el primer semestre del año próximo es una ocasión propicia para dicha revisión y para negociar una nueva relación transatlántica entre Europa y Estados Unidos, como ya se hizo en la última Presidencia de la UE por Felipe González, en 1995.

El principal error de Aznar fue buscar en una relación privilegiada con Washington una alternativa a sus difíciles relaciones con la Francia de Chirac y la Alemania de Schröder. EEUU nunca puede ni debe ser alternativa a Europa en la acción exterior española.

El principal error de Zapatero fue, dejando a un lado la estupidez de quedarse sentado al paso de la bandera en el desfile, la forma provocadora en que retiró las fuerzas españolas de Irak y, sobre todo, la petición a los demás aliados para que siguieran sus pasos. Ignoró gravemente la combinación de firmeza y diplomacia practicada por González para sacar los F-16 de Torrejón y establecer relaciones con Israel sin efecto negativo alguno. Al contrario, fue premiado por Bush padre y por Mijail Gorbachov con la Conferencia de Paz del 91 en Madrid para el Cercano Oriente.

Las prioridades estratégicas que unían a EEUU, a Europa y a España hace ocho años eran la pacificación de los principales conflictos regionales, la consolidación de un nuevo sistema europeo de seguridad, el establecimiento de una nueva relación estratégica con Rusia, el control de la proliferación de armas de destrucción masiva, la protección del medio ambiente y el impulso del libre comercio.

La recesión mundial y el riesgo de una depresión prolongada si las medidas adoptadas no son eficaces es, ocho años después, la amenaza número uno. En caída del PIB y de la inflación, déficit comercial y déficit por cuenta corriente por habitante, España tiene mucho más en común con la economía estadounidense que con las de la UE, y cuanto más se coordinen las respuestas, mejor para nuestro país. Las bases militares de Morón y Rota, lejos de perder peso, han adquirido más importancia en la proyección de fuerza hacia las regiones de Africa, el Mediterráneo y Oriente Medio, pero la información y el control que, como potencia soberana, España ejerce sobre dichas bases y lo que por ellas se mueve necesitan una revisión urgente.

NUEVA ETAPA POLITICA
Lo que va del «Hola, amigo» a «mi amigo»

Zapatero confía en lograr con Obama lo que no pudo ser en cinco años con Bush

PILAR ORTEGA/Madrid

Los fotógrafos y los cámaras españoles buscaban ayer con ahínco la posición ideal para disparar. Enfrente les esperaba la imagen más codiciada en los últimos cinco años: la de un presidente español saludando a su homólogo estadounidense en un encuentro bilateral.

14 de enero de 2004

Fue la última vez que los inquilinos de Moncloa y la Casa Blanca se veían a solas. George W. Bush abría las puertas a José María Aznar y le ofrecía una cena de despedida como «amigo oficial». En medio quedaban los 15 viajes de Aznar a EEUU en sus ocho años de mandato.

La llamada que no llega

Bush fue reelegido presidente el 2 de noviembre de 2004 y Zapatero hizo al día siguiente la llamada de rigor para felicitarle. A partir de entonces, no hubo rueda de prensa del Gobierno en la que los periodistas no preguntaran si Bush había devuelto la llamada. El día 19, Moncloa anunció que la contestación había llegado... pero por carta.

3 de abril de 2008

Bucarest acogió una cumbre de la OTAN. En un receso, Bush departía con los aliados. Con todos menos con Zapatero, que se quedó solo, sentado, sin hablar con nadie. La incómoda escena duró varios minutos.

La llamada que sí llega

La primera vez que Obama y Zapatero hablaron fue el pasado 7 de noviembre. El líder demócrata había ganado las elecciones el martes 4 y todos los dirigentes mundiales se aprestaron a felicitarle. Obama devolvió la llamada al español el viernes por la noche. Antes, había hablado con los líderes de Australia, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Israel, Japón, México y Corea del Sur.

14 de noviembre de 2008

Ese día, Zapatero atravesó la Casa Blanca, junto a otros líderes. Participó en la Cumbre del G-20 en la que España logró una plaza. En el umbral le esperaba Bush, que le lanzó un «Hola, ¿qué tal, amigo?», y ahí acabó todo.

La «decepción»

El pasado fin de semana, Zapatero hizo un viaje relámpago a Viña del Mar (Chile) para poder verse con el vicepresidente norteamericano, Joe Biden. Y todo, para zanjar la «profunda decepción» que causó a EEUU el anuncio de la ministra de Defensa de retirar las tropas españolas de Kosovo. El malentendido parece superado y Obama define a Zapatero como «mi amigo».

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