ETA: La disidencia fuerza a ETA a preaional a sus bases/ La banda sondea a sus presos/ Abascal en la diana/

EL FUTURO DEL PAIS VASCO / La situación de los terroristas
La disidencia fuerza a ETA a moverse
Ha tenido que diseñar una estrategia de presiones para no perder el control de sus presos. «No los quiero ni ver»; «Lo del aislamiento social es mentira», dicen algunos reclusos
ANGELES ESCRIVA/Madrid
«No quiero saber nada, todo es una mentira, me han mentido tanto que no los quiero ver ni en pintura. Sólo quiero a la familia y todo lo demás me da exactamente igual». «Se ha abierto una brecha que pronto va a hacer crack y será antes de lo que creen algunos». «Esto está acabado, lo del aislamiento social. Es mentira.Si no hay fuerza ni para eso, no hay esa prepotencia que había antes». Son frases pronunciadas por presos de ETA y por sus familiares que se convierten en el testimonio de la actitud crítica que está teniendo un número considerable de miembros de este sector contra la dirección de la banda y del cuestionamiento que están realizando sobre inercias hasta ahora establecidas: es un grupo que ya no se cree que discrepar de la banda les lleve al aislamiento social entre los suyos -en cualquier caso, no les importa demasiado- y que no teme las represalias de antaño.
Actitudes de disidencia como éstas han obligado a la banda terrorista, por primera vez en los últimos 15 años, a diseñar una estrategia de intensas presiones en varios frentes, consciente de que no se puede permitir el lujo de perder el control sobre este sector en el momento en el que atraviesa una de las situaciones más críticas de su recorrido.
ETA no ceja en su empeño -y, de hecho, para mediados de abril ha preparado una «huelga de comunicación» en el denominado frente de makos-, pero ha podido comprobar que, en varias ocasiones a lo largo de los últimos meses, los resultados de su estrategia no eran los que esperaba. No en vano, ha tenido que modificar órdenes que eran incumplidas y ha constatado discrepancias y abandonos implícitos entre el colectivo de abogados utilizados históricamente para mantener a los reclusos bajo su disciplina.
Según ha podido saber este periódico, tras la tregua, en julio de 2007, ETA trasladó a los cuadros dirigentes de las organizaciones que la configuran un documento con las directrices relativas al comportamiento de la militancia frente a las actuaciones judiciales.Regresó a sus épocas más rigurosas y ordenó a los suyos que, si eran detenidos, rechazasen pagar las fianzas; en definitiva, que renunciasen a su defensa jurídica y realizasen una defensa política tradicional, utilizando los juicios para expresar sus reivindicaciones y proclamas. En las cárceles, la instrucción suponía que el denominado Colectivo de Presos debía renunciar, como ya ocurriera en el pasado, a acogerse a las medidas de reinserción recogidas en el Código Penal.
Junto a esta directriz, ETA revitalizó otros aspectos que ya durante la tregua había mantenido especialmente activos y con los que, después, ha intentado paliar el desánimo que pudiese originar el fracaso de esta salida entre sus reclusos. La banda dio órdenes para que los presos protestasen con el enrevesado objetivo de que su comportamiento provocase la imposición de medidas disciplinarias contra ellos y revitalizase el sentimiento - suyo y de sus familiares- de odio hacia el Estado.
Así es muy fácil para ETA movilizar a su base social «por los derechos de los presos» y convertir esa movilización en actos de apoyo a sus intereses políticos; y los aprovecha. Sobre todo tras las trabas generadas por las ilegalizaciones de partidos afines.
La utilización de los reclusos y de sus familias por ETA ha sido habitual, y la banda sabe que el fomento del victimismo entre los suyos le es rentable. No en vano, según las fuentes consultadas, tras las elecciones, miembros de la izquierda abertzale reconocieron que, de los 95.000 votos que se atribuyeron, la mitad procedía de los presos y su entorno.
Por todos estos motivos, ha venido ordenando a los abogados -les denomina KT o Talde Coordinador- que monten una infraestructura en cada pueblo del País Vasco que garantice su contacto con las familias -a las que dan instrucciones sobre las movilizaciones que han de realizar- y que redoblen su agresividad. Los internos cuentan a sus allegados que, para impedir que aumente el número de disidentes, las «visitas» de los letrados han aumentado; que realizan «purgas», «transmiten castigos y coaccionan», y que les recuerdan la obligación de «aguantar para que haya muchos presos» y su capacidad de presionar sea mayor.
Y, como siempre, una de sus amenazas es la del aislamiento social.El familiar de un preso que pudo salir recientemente tras el pago de una fianza aseguraba: «Cuando dijo que iba a cambiar de abogado, la abogada le dijo: 'Si cambias, ya sabes, en el pueblo no te van a mirar'».
Sin embargo, a ETA no le han salido las cosas conforme a lo planeado.Poco después de dar la instrucción rechazando medidas judiciales, varios procesados -entre los que se encontraban detenidos por pertenencia a D3M y Askatasuna- pagaron sus fianzas. Sin ir más lejos, la histórica etarra Elena Beloki logró que un juez le dejase salir en libertad para someterse a un tratamiento de fertilidad.Y presos juzgados por el caso Gestoras solicitaron cambiar de letrado. Decenas de presos se quejaron de los «privilegios» que estaban recibiendo algunos, y la banda se vio obligada a flexibilizar notablemente sus instrucciones iniciales.
Es cierto que entre los propios presos y los familiares sigue habiendo temor a que ETA, para conjurar su crisis interna, opte por reaccionar provocando el cierre de filas con alguna represalia violenta. Pero también es cierto que la situación operativa y política de la banda ha provocado que un sector se vea con mayor margen de maniobra y que las amenazas habituales no surtan el mismo efecto de siempre.
«Hemos creado la etiqueta del qué dirán y la gente tiene un miedo terrorífico a expresar lo que piensa», dice un preso respecto a la amenaza del aislamiento social. «Sé de quienes no se atreven a transmitir sus sentimientos por ese aislamiento al que pueden ser sujetos», añade, «pero con el tiempo acaban psicológicamente muy mal». Y otro concluye: «Que no tengan miedo de las familias, al contrario... Lo del aislamiento social es mentira».
Huelga de teléfonos caídos Familiares de ETA sostienen que la banda ha ordenado intensificar en las próximas semanas las acciones de protesta. Entre ellas, hay una especialmente destacada, destinada a recordar el 20º aniversario de la política de dispersión de presos adoptada por el Gobierno socialista de Felipe González con el absoluto respaldo del PNV. Se trata de la denominada «huelga de comunicación», que ha sido convocada para el fin de semana del 18 y 19 de abril y que consiste en que los presos de la banda no reciban ni visitas ni llamadas telefónicas de sus familiares. Según los expertos, la banda pretende dotar de protagonismo a un colectivo que ha mostrado divisiones e indicios de desmoralización y que ha vertido reproches sobre la poca relevancia que se le concedía en los últimos tiempos. Se trataría de dar un motivo más de cohesión a su base social, necesitada de actos identificativos tras su ausencia del Parlamento vasco.
Aránzazu (Guipúzcoa) El obispo de San Sebastián, Juan Maria Uriarte, aseguró ayer que la construcción de la paz postula una «ética que proclama el derecho a la vida y reprueba firmemente los asesinatos y ofrece sin reticencias a todas las víctimas acompañamiento, apoyo, compensación, reparación». Al mismo tiempo, insistió en que la construcción de la paz comporta «defender, incluso para los mayores culpables, el núcleo de aquellos derechos humanos intangibles que en ningún caso deben ser violados».
Uriarte habló así durante la Marcha Diocesana a Aránzazu, que se celebró en esta localidad guipuzcoana bajo el lema 'Somos familia. Somos en familia'. Añadió que la consecución de la paz «requiere de todos aceptar que somos un pueblo plural que está llamado a convivir pacíficamente».
Uriarte quiso reforzar su tesis citando unas palabras de Juan Pablo II en las que abogaba por «ponderar con conciencia serena los derechos y las justas aspiraciones de los pueblos». [Juan Pablo II, en realidad, reprodujo ante la 50ª Asamblea de la ONU una frase de Benedicto XV que hacía referencia a los pueblos beligerantes durante la Primera Guerra Mundial].
EL FUTURO DEL PAIS VASCO / La nueva etapaLa banda pregunta a sus presos si apuestan por una nueva tregua
Encarga a 'Txikierdi' una encuesta sobre cómo afrontar el cambio de Gobierno
CHEMA RODRIGUEZ/Sevilla
Mantener una actitud «beligerante» o volver a sentarse en la mesa de la negociación. Esta es la disyuntiva que la banda terrorista ETA ha planteado a sus presos a raíz del nuevo escenario político vasco surgido de las últimas elecciones autonómicas que dieron la mayoría a los partidos constitucionalistas, PSOE y PP, que han desalojado del poder al PNV por primera vez en 30 años.
Según ha podido saber EL MUNDO, la actual dirección de ETA está trabajando en una estrategia para hacer frente al nuevo panorama político vasco, que se va a traducir, presumiblemente, en una intensificación de la presión policial -con la Ertzaintza trabajando codo con codo con la Policía y la Guardia Civil- y un aislamiento total en las instituciones que podría debilitar aún más la ya frágil estructura de la organización. Así las cosas, el debate interno estaría abierto y los reclusos de la organización constituyen una de las voces con más resonancia en la base social de la banda terrorista.
Con el fin de conocer sus opiniones, los dirigentes de la banda han enviado a los presos una encuesta interna que ha llegado a todos los centros penitenciarios en los que hay etarras y en la que preguntan, entre otras cuestiones, qué habría que hacer con un gobierno autonómico presidido por el PSE. Y, probablemente, el asunto más destacado del abanico de las muchas opciones que someten a su opinión sea el que les da a elegir entre enrocarse en una postura de dureza y violencia indiscriminada o volver a declarar unilateralmente una tregua.
Los jefes de ETA han encargado la coordinación de la encuesta al jefe del colectivo de presos, a Juan Lorenzo Lasa Michelena, Txikierdi, que se ha ocupado de redactar el cuestionario y enviarlo, por medio de intermediarios externos, a las penitenciarías de todo el país. Txikierdi cumple más de 300 años de condena por numerosos asesinatos. Interlocutor de los presos desde hace años, fue trasladado desde Granada a El Puerto de Santa María (Cádiz) hace unos meses y mantiene una fluida comunicación con el entorno radical abertzale.
Según los expertos, uno de los objetivos de la encuesta sería congraciarse con un sector -el llamado frente de makos- que se ha quejado en los últimos meses del trato recibido. Y su mera elaboración podría revelar ciertos cambios: la ETA dirigida por Thierry dijo tajantemente que al menos durante un tiempo -un par de años- no quería oír hablar de tregua y, en cualquier caso, ponía como condición que se aceptasen sus máximas exigencias; desarticuladas las sucesivas cúpulas, los documentos incautados antes de las últimas elecciones sólo se referían a intensificar los atentados para obligar a negociar al Gobierno.
La alerta saltó en el Ministerio del Interior hace poco más de dos meses, cuando funcionarios de la prisión de A Lama (Pontevedra) encontraron en la celda de uno de los internos etarras una copia del cuestionario, escrito en papel de calco y guardado en la parte interior de la portada de un libro.
El registro era uno más de los que se llevan a cabo de forma regular, pero permitió descubrir el más reciente movimiento dentro del hermético colectivo de presos etarras. El documento intervenido, que estaba cuidadosamente doblado y escondido, aludía al propio Txikierdi como el responsable de la encuesta y preguntaba sobre la postura del recluso ante las últimas elecciones autonómicas en el País Vasco, incluyendo un buen número de hipótesis teniendo en cuenta los resultados y combinaciones políticas que podían deparar los comicios que se iban a celebrar una semanas después.
Qué pasos dar si el PSOE se hacía con las llaves de Ajuria Enea, qué exigir al Partido Nacionalista Vasco (PNV) si conservaba el poder... son algunas de las cuestiones planteadas. Los expertos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias creen que este sondeo ya está completo, califican la información obtenida de «muy sensible» y consideran que, muy probablemente, ha estado ya en poder de quien se ha encargado de coordinarla.
EL FUTURO DEL PAIS VASCO / La nueva etapa
Patxi López asegura que no es ni será «rehén» del PP
PAU BLASI / MIKEL SEGOVIA/Bilbao / Dima
El cambio en la Diputación de Alava está en boca de todos desde el pasado 1 de marzo. Antonio Basagoiti fue el primero en ponerlo encima de la mesa. El líder del PNV alavés, Iñaki Gerenabarrena, aseguró que el PSE se resistía a ceder al PP esta institución, para poder «chantajear» al PNV, y el viernes el popular Alfonso Alonso pidió que la alternancia se produzca antes de agosto.
Patxi López salió ayer al paso de toda esta marea de previsiones y especulaciones para asegurar, primero, que el tema no ha sido abordado todavía en las conversaciones entre PSE y PP y, segundo, lanzar un aviso al PNV: su política en las diputaciones será el reflejo de la oposición que practican y «ellos verán» si optan por «colaborar o jugar a la contra». Aunque todavía queda un mes para la investidura, el líder socialista empieza a adquirir hábitos de lehendakari y sus intervenciones se miden ya con cuentagotas.Dos semanas después de su última comparecencia, López reapareció ayer para hacer una «valoración serena» del pacto con el PP y reiterar que será «el lehendakari de todos».
Ante las críticas de los nacionalistas a esta alianza, López subrayó que los socialistas no han renunciado «a ningún principio» y que sigue en pie su objetivo de «estar permanentemente buscando acuerdos» con el resto de fuerzas. «No soy, ni seré rehén de nadie», dijo.
Que el PNV «se serene»
Más allá de la proclamación de su autonomía para gobernar, la declaración del líder del PSE fue un llamamiento al PNV para que «se serene», que «supere la mala digestión» de los resultados electorales y facilite el entendimiento «por el bien del país».Es consciente del peligro de que los nacionalistas planteen una oposición sin cuartel, sobre todo desde el poder que ostentan en las tres diputaciones. Por ello, ayer optó por quitar peso a las especulaciones sobre el desalojo en Alava.El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, criticó ayer en Dima (Vizcaya) el acuerdo alcanzado entre el PSE y el PP para conformar el que, dijo, será «el Gobierno de la mentira». Afirmó que las bases sobre las que López construirá el próximo Ejecutivo son «la manipulación del Estado de Derecho, la mentira, la ambición personal, el odio y el revanchismo hacia los demás». Urkullu aseguró que los socialistas han renunciado a los principios que prometieron durante la campaña.
> Garzón ordenó ayer el ingreso en prisión incondicional de ocho de los 10 detenidos esta semana en Vitoria, Hernani y Urnieta (Guipúzcoa) por pertenencia a la ilegalizada Segi.
El juez, que ordenó la busca de otros dos jóvenes, les acusa de pertenencia o colaboración con organización terrorista. Entre ellos se encuentra el hijo de la portavoz del PCTV, Nekane Erauskin.La Policía les encontró carteles sobre el AVE vasco y material para fabricar artefactos incendiarios y pegatinas de ETA.
Artur Mas critica las contradicciones del PSOE
El presidente de CiU, Artur Mas, aseguró ayer que el hecho de que los socialistas «hayan entregado» la Presidencia del Parlamento vasco al PP indica que «no tienen ningún escrúpulo en pactar con partidos tan opuestos como el PP o ERC para tener poder». Mas afirmó que a PP y ERC no parece incomodarles la «incoherencia» de los socialistas, que pacta con «nacionalistas españoles e independentistas catalanes».
«Abascal, el siguiente»
Varias pintadas amenazantes aparecieron ayer en Amurrio contra el presidente del PP de la comarca alavesa de Ayala, Santiago Abascal. En ellas se decía «Abascal hurrengoa [Abascal, el siguiente]» y «Abascal, nazi». El juntero del PP en Alava dijo que el pacto PSE-PP «ha podido influir» en estas coacciones. Y advirtió a «la Cosa Nostra vasca»: «Seguiré aquí hasta que lo decida yo».





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