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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

martes, 31 de marzo de 2009

FIRMAS: David Gistau, Erasmo, Luis María Ansón, Fernando Sánchez Drago, Raúl del Pozo, RED, Victor Manuel Arbeloa



TRIBUNA / EDUCACION:
En torno a la Educación para la Ciudadanía
El autor repasa cómo se ha adecuado en nuestros países vecinos la enseñanza del hecho religioso en la escuela. Subraya que ya los teóricos laicistas del siglo XIX defendían la necesidad de unos presupuestos humanistas
VICTOR MANUEL ARBELOA

A primera vista, podría decirse que la Ley de Calidad de la Educación que se aprobó durante el segundo mandato de Aznar, con Sociedad, Cultura y Religión como asignatura obligatoria, se inspiraba parcialmente en el modelo de enseñanza de la religión diseñado en las reformas educativas del Reino Unido de los años 1944 y 1998. Según dicho modelo, la historia y la tradición religiosa británica se enseña, en los centros de titularidad estatal, como un hecho cultural de modo objetivo y neutral, libre de todo proselitismo, y para todos los alumnos que tengan interés en ella.

Al mismo tiempo, el Estado garantiza, en los centros de titularidad confesional, la oferta de la enseñanza religiosa como hecho cultural, que se añade a la oferta del hecho religioso como confesión del centro respectivo, pero nunca como asignatura alternativa, sino como voluntaria e independiente, respetando la libertad de conciencia de los alumnos. De modo que cualquiera de éstos pueda, si así lo desea, asistir a las dos clases, a una de ellas o a ninguna de las dos.

A primera vista también, Educación para la Ciudadania, asignatura obligatoria aprobada por el Gobierno de Zapatero, se parece más -aun con diferencias muy notables- a Educación para el Entendimiento Mutuo y Herencia Cultural, las dos asignaturas que el Departamento de Educación británico para Irlanda del Norte implantó obligatoriamente en 1992 en los centros de titularidad estatal, donde las dos confesiones, protestante y católica, tienen, como no podía ser de otra manera, una presencia relevante.

Desde 1994, una nueva asignatura, Aprendiendo a Vivir, completó el cuadro religioso y moral del modelo educativo norirlandés, que incluye naturalmente la enseñanza de la religión -de las grandes religiones del mundo- como hecho cultural para todos los alumnos deseosos de recibirla.

Como es ya bien sabido, el modelo preferido por el viejo PSOE fue siempre el modelo laico-laicista francés, que ya en el Informe Condorcet, de 1792, rechazaba la enseñanza religiosa en la instrucción pública. En tiempos de la Tercera República Francesa, el impulso revolucionario lo recogieron un nutrido grupo de políticos, juristas y pedagogos -Ferry, Simon, Buisson, Pécaut, Steeg, Bert, Macé, etcétera-, que llevaron a cabo una radical obra legislativa en los años 80 del del siglo XIX y que, 40 años después, inspiraron y movieron a políticos republicanos y socialistas españoles, como Marcelino Domingo (radical-socialista) o Rodolfo Llopis (socialista) a ponerla en práctica, casi al pie de la letra, en la España de la Segunda República. A lo que hay que añadir la influencia de los pedagogos de Weimar a través de Lorenzo Luzuriaga, autor de la ponencia presentada al IX congreso del PSOE en 1918 y ratificada en el V extraordinario de 1931.

Jules Ferry, abogado y periodista burgués, liberal y antimonárquico, diputado republicano por París, alcalde de la capital, diputado de nuevo por los Vosgos, embajador en Atenas, masón como su padre, casado con una gran burguesa de sensibilidad protestante y anticlerical, presidente de la Izquierda Republicana de Gambetta y Clemenceau, llegó a ocupar entre 1879 y 1885 el Ministerio de Instrucción Pública, el de Asuntos Exteriores y dos veces la Presidencia del Consejo de Ministros. Por iniciativa suya, como ministro, se aprobaron las leyes que declaraban la enseñanza gratuita, obligatoria y laica; excluyeron de las altas instituciones educativas a clérigos y militares; y prohibieron a miembros de las congregaciones religiosas no autorizadas enseñar y dirigir centros escolares (maristas, dominicos, jesuitas ).

Cuando esta última ley no fue aprobada por el Senado, Ferry expulsó por decreto a casi 6.000 jesuitas y cerró sus 261 casas y, a pesar de una oposición creciente en todo el país, consiguió en octubre de 1886 la laicización completa de los maestros en la primera y segunda enseñanza públicas. Los Waldeck Rousseau y Combes pondrían a raya en años posteriores a las congregaciones, hasta que en 1904 se les prohibió toda docencia y se llegó, un año más tarde, a la completa separación de Iglesia y Estado.

En 1882, la enseñanza religiosa en las escuelas públicas fue sustituida en toda Francia por la Instrucción moral y cívica, y se estableció a la vez un día de descanso por semana, además del domingo, para que los alumnos pudieran recibir instrucción religiosa fuera del edificio escolar -aunque el primer proyecto de Ferry incluía la posibilidad de que fuera impartida dentro de los mismos centros-.

Pero en otro punto más importante, el ministro tampoco consiguió sacar adelante su propósito y tuvo que rendirse al de sus más estrechos colaboradores: los protestantes liberales Buisson, Steeg y Pécaut. Así, los deberes para con Dios siguieron en los programas escolares hasta 1923. Ferdinand Buisson, inspector general, director de enseñanza primaria y alma de la reforma educativa, hizo de aquéllos el principio y la esencia de una moral laica, profundamente religiosa aunque no dogmática. Y es que, mientras Ferry fue partidario de la neutralidad religiosa, Buisson, Simon, Janet y otros fueron más bien defensores de la neutralidad confesional, presente y activa en países entonces de mayoría protestante, como Inglaterra u Holanda.

De ahí la afinidad de nuestra Institución Libre de Enseñanza con éstos últimos y el rechazo, bien patente en Giner de los Ríos, del radicalismo de Ferry, en quien vio representado el militantismo partidista en el campo de la neutralidad confesional, que no servía ni a la paz ni a la tolerancia, sino que, más bien, las obstaculizaba.

Pero aun en el pensamiento de Ferry, especialmente en sus discursos en el Senado francés y en su célebre Carta a los maestros (1883), se encuentra una concepción de la moral, un tanto desconocida hoy en día, también en Francia. Se trata de «la sana, venerable y antigua moral humana», ésa que se encuentra «en el fondo de la misma humanidad, de la conciencia humana: y su unidad es la constatación de la unidad de la conciencia». Esa «sana y antigua moral» que hemos recibido de nuestros padres y que seguimos orgullosamente en la vida cotidiana. La que no tiene epítetos, ni es necesario definirla ni fundamentarla, pues es un hecho social y cultural dado: «la moral del deber, la nuestra, la suya, señores, la moral de Kant y la del cristianismo ( ). Todas esas morales que ustedes llaman evolucionista, utilitarista, positivista, son la misma moral».

Preguntaos -escribe en su Carta- si cualquier padre de familia que os escucharse podría de buena fe negar su asentimiento a lo que os oyera decir. Si es así, absteneos de decirlo, «pues lo que vais a comunicar al niño no es vuestra propia sabiduría, es la sabiduría del género humano, es una de estas ideas de orden universal que varios siglos de civilización han hecho entrar en el patrimonio de la humanidad. Por estrecho que os parezca, tal vez, un círculo de acción así trazado, haceos un deber de honor el no salir jamás de él, permaneced más acá de ese límite antes que exponeros a franquear: no tocaréis jamás con demasiado escrúpulo esta cosa delicada y sagrada que es la conciencia del niño».

Lo que me lleva a otro de los inspiradores de Luzuriaga, Gustav Wyneken, figura del individualismo educativo, a quien tradujo en 1926. Según él, «la escuela debe ser arrancada de la lucha de los partidos, de la esfera de los intereses y estar obligada únicamente al servicio de la verdad. Con ella no debe hablar a la joven generación este o aquel Estado, sino el espíritu objetivo, el espíritu de la humanidad misma, que es también la raíz más honda de todo Estado». El pedagogo alemán le exige a éste y a la sociedad una autolimitación fundamental: ser sólo un Estado cultural «que reconozca sus límites, que tenga sus manos lejos de aquello que, como la justicia, la ciencia, el arte, se halle al servicio de poderes superiores, suprapolíticos, eternos».

Me pregunto si hoy entre los que sostienen la educación «libre de todo dogma y de toda imposición», y aun entre los que sostienen la tesis contraria, existen, con uno u otro nombre, los presupuestos humanistas y filosóficos suficientes, que eran imprescindibles e intangibles entre los maestros laicos, y a las veces laicistas, franceses de finales del siglo XIX y, no digamos, de los humanistas germanos del primer tercio del siglo XX.

Y mucho me temo que en algunos casos no haya más que un rudo pragmatismo psicologista, unido a cierta ignorancia y a un proporcional desprecio por las ideas y valores ilustrados, que difícilmente pudieron y pueden entenderse, debidamente puestos al día, sin la sabia historia, por compleja que sea, del cristianismo.

Víctor Manuel Arbeloa es ex senador navarro, escritor e historiador.


EN LA RED
La mayoría de los internautas cree que el Gobierno tendrá que intervenir más entidades bancarias

La intervención in extremis del Banco de España en Caja Castilla-La Mancha, destituyendo a su Consejo y avalando a la entidad con créditos de hasta 9.000 millones de euros ha echado por tierra la afirmación, tantas veces repetida por el Gobierno, de que nuestro sistema financiero no corre ningún peligro. El 87% de los internautas cree que el Ejecutivo tendrá que intervenir o ayudar a más entidades financieras. Sólo el 13% cree que CCM ha sido un caso aislado.

EL DEBATE DE HOY

¿Cree que tendrá éxito el pacto PP-PSOE para el Gobierno vasco?

Si quiere participar, puede hacerlo en la sección de Opinión de elmundo.es hasta las 20 horas de hoy.



CANELA FINA
LUIS MARIA ANSON
Juan III, hace dieciséis años

LA VERDAD histórica se ha abierto paso. Historiadores de pelajes ideológicos muy dispares coinciden en el reconocimiento del papel clave jugado por Juan III, hijo de Alfonso XIII, padre de Juan Carlos I, en la Historia contemporánea de España. Durante cerca de cuarenta años, Don Juan defendió una Monarquía parlamentaria, como la belga o la danesa, frente a la Monarquía del Movimiento Nacional, auspiciada por el dictador y que significaba un absolutismo político como el de Marruecos o Kwait. El centro izquierda español liderado por Indalecio Prieto en el exilio y el centro derecha encarnado por Gil Robles, también en el exilio, que representaban al 80% del pueblo español, llegaron a un acuerdo en 1947, con el pacto de San Juan de la Luz, para que la democracia se restableciera en España bajo la Monarquía parlamentaria de Juan III. Prieto hubiera sido el primer presidente del Gobierno y el encargado de convocar elecciones generales.

Los aliados prefirieron taparse las narices y soportar a Franco porque Stalin se había merendado a las naciones de media Europa, entre ellas a las monarquías de Rumanía y Bulgaria y había encendido la guerra civil en Grecia.

En 1969, tras la jugarreta del dictador nombrando sucesor, Juan III con su profundo sentido del deber y su espíritu de abnegación, gestionó la incorporación de la oposición democrática a su causa, y renunció a cualquier cuestión personal para hacer viable la Monarquía de todos. Juan Carlos I accedió al Trono desprovisto de las dos legitimidades de los otros monarcas europeos: la dinástica y la popular. Su padre, en el memorable manifiesto que difundió en París el 21 de noviembre de 1975, fijó las condiciones que debía cumplir la Monarquía de su hijo. Convocadas elecciones libres para junio de 1977, Juan III abdicó sus derechos a la Corona el 14 de mayo de ese año, trasvasando la legitimidad dinástica a su hijo. La Constitución, aprobada en 1978 por la voluntad general del pueblo español libremente expresada, otorgó la legitimidad popular a Juan Carlos I que, a diferencia de su abuelo Alfonso XIII, ha sido un Rey ejemplarmente constitucional como se demostró en la jornada terrible del 23 de febrero de 1981.

Don Juan falleció el 1 de abril de 1993, mañana se cumplirán los dieciséis años. Felipe González, con gran sentido de Estado, promulgó un decreto admirable, instalando al hombre que había combatido a Franco durante más de tres décadas y que fue distinguido por el odio africano del dictador, en el lugar que históricamente le correspondía: Juan III fue enterrado por decisión de su hijo y del Gobierno socialista en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial. Ha llegado ya el momento, porque las técnicas modernas lo permiten, de trasladar los restos de Don Juan desde el Pudridero hasta el sarcófago de mármol que para él está preparado en el Panteón. Como explicó muy bien Carlos Seco Serrano en un informe para la Academia, Don Juan debe pasar a la Historia como Juan III. Los tres palitos le molestaban hasta la histeria a Franco y la verdad es que no significan otra cosa que el lugar que ocupa en la dinastía. En el sarcófago figurará: Juan III y debajo Conde de Barcelona, todo en latín, para seguir la tradición.Los ordinales se respetan en las dinastías, incluso en las no reales. El hijo de Luis XVI fue rey de derecho en Francia pero no de hecho. Ha pasado a la Historia como Luis XVII. Los reyes carlistas fueron reyes de derecho para una minoría del pueblo español pero no fueron reyes de hecho. La Historia los recuerda con los ordinales de su dinastía: Carlos V de los carlistas, Carlos VI de los carlistas, Juan III de los carlistas, Carlos VII de los carlistas, Jaime II de los carlistas y Alfonso Carlos I de los carlistas.

Al escribir hoy sobre el aniversario del hombre con mayor nobleza de espíritu que he conocido en mi vida, se me ocurre decir que su hijo Juan Carlos I podría disponer ya el traslado de los restos mortales de Juan III, desde el Pudridero, adonde todos los años, acompañado por Luis Reverter, le llevo flores rojas y amarillas, a su sepultura definitiva en el Panteón de Reyes para que pueda explicar la lección amarguísima del destierro y la injusticia a los Reyes que, con el pueblo, escribieron la Historia de España. Francisco Umbral dedicó al Don Juan terminal, con el cáncer enroscado en la garganta, un juicio certero: «Lo que uno ve, en fin, es un anciano sacrificial, que ha pasado como una sombra de oro y silencio por la Historia, y que se incorpora hoy en el lecho del cansancio legendario para decir, con la voz noble, quebrada y oracular, las verdades del pueblo que el pueblo vive todos los días».

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

AL ABORDAJE
DAVID GISTAU
Diosito se cae del cartel

DE LA plaza de Barcelona dice José Tomás que es muy importante para él. Y por ello donará el dinero cuando se encierre allí con seis toros, sintiéndose pagado por la oportunidad de expresar en Cataluña un remedo de lo que Kennedy dijo en Berlín Oeste: «Yo también soy taurino». Si algún día es necesario que la Barcelona taurófila quede enlazada con España mediante un puente aéreo como el de los aliados en Berlín, José Tomás se presentará voluntario para ser arrojado en paracaídas sin miedo a las lanzas jíbaras de Carod: toreros infiltrados para romper el bloqueo, y no Coca-Colas como proponía Billy Wilder para corromper el espíritu del sector soviético.

La plaza de Las Ventas no ha de ser tan importante para José Tomás, pues ha consentido que los carteles de la isidrada queden desmochados sin él precisamente por una cuestión de dinero. Y eso que nadie le pidió que toreara gratis. Pero Madrid no sale en el GPS de Dios. José Tomás no vendrá a San Isidro porque hizo una oferta que nadie podía aceptar, sólo para perpetuar su aureola singular de hombre que se niega a existir en los mismos términos que cualquier torero profesional como si ello le degradara. Después de las dos tardes del pasado junio en Madrid, cuando reventó la plaza, parecía que José Tomás acortaría la distancia que iba convirtiéndole en una suerte de culto particular, a la medida de aficionados entregados de forma preventiva a los que un criterio jamás arruinará una fiesta de orejas y de rapsodas que le tuvieron un capricho de flor en el ojal. Parecía, por tanto, que José Tomás rompería por fin en torero de ley, dispuesto a torear en plazas tan poco complacientes como las de Bilbao y Madrid, y también a aceptar toros duros y carteles de rivalidad donde importen argumentos más hondos que el artificio poético. Es decir, exámenes más exigentes que los planteados por un público contagiado del fervor.

Es verdad que las futuras tardes de Madrid se quedan sin una expectativa, que la feria será algo más rasante sin José Tomás.Pero no lo es menos que, perdidas las coartadas del primer año de reaparición triunfal, José Tomás necesitaba Madrid para volver a cuajar una carrera que no le apartara la cara a nada y que aspirara a algo más que a constituir un apenas un chispazo sublime en la memoria colectiva de los taurinos. Sería una lástima que acabara como torero de guiris y de vates antojadizos, más allá de las plazas, de los toros y de los públicos, a veces broncos, que sostienen el criterio y cincelan los nombres definitivos.

EL LOBO FEROZ
FERNANDO SANCHEZ DRAGO

'Vándalo's Corner'
VANDALIA se la chupa al Sistema (¡ya son ganas! Mejor sería al revés) y da la nota en la City. Era un gallo, y no de pecho, sino de tetas. Perdonen que utilice la jerigonza barriobajera de los vándalos, sección baturra, que el sábado pusieron el mingo de su país a la altura de los morros de los puercos que hozan en el rebosadero del albañal. Aragón no merecía esto. ¿Bombín, paraguas, traje de chaqueta cruzada color humo de Londres y exquisitos modales de gentleman educado en Eton y lady victoriana? No. Bota de vino peleón (ése que tiene Asunción), chupa de atorrante, casco de pocero, pendientes de mujer jirafa en las aletas de la nariz, tatuaje en la rabadilla, cintilla de las bragas asomando por el borde de los pepe jeans confeccionados en Camuñas de doña Gorrina -perdónenme la gracia los vecinos de la noble villa aragonesa a la que el retruécano alude- y lencería de arpillera modelo serón de burro. ¡Hale, maños! ¡Chufla, chufla, que si el Sistema no se aparta, ya lo apartaré yo a gritos de rabanera, con adoquines de Calatayud (perdónenme también los bilbilitanos), a hostia sucia y entre ventosidades de huevos al caballo y regüeldos de ternasco al chilindrón! ¿Hace una jota? Que sean dos. La Virgen del Pilar dice que no quiere ser banquera, que quiere ser capitana de la chusma antisistema. ¡No me folles en el suelo, que yo no soy del Sistema, y con esos cojonazos me llenas el culo tierra! Centón zarzuelero, popurrí de coros y danzas de Fet (idez) y de la Logse, Educación de la Ciudadanía y Descanso. ¡Yo, yo, yo, soy vandalón! ¡De Vandalia vengo, a Vandalia voy, y mi carota marrana lo va diciendo, que he nacido en Vandalia por donde voy! ¡Con diez cojones por menda, pedo en culo a toda bela! La be no es errata, sino Informe Pisa. ¿Escribirán Aragón con hache y se la quitarán al guirlache? ¿Serán haraganases los muy zánganos? ¡Guadañas afiladas, fregonas al viento! It's a long way to Piccadilly Los patanes estaban ya casi en el Speaker's Corner cuando una gentil japonesa salió al balcón diciéndose: ¡cuán gritan esos malditos! Nunca lo hubiese hecho. Sashimi para la Horda. Todos, y todas, como dicen los analfapolíticos, pidieron al unísono que enseñara las tetas. ¡Qué finura! Japón, pueblo sin plebe.Vandalia, plebe sin pueblo. ¿Es posible otro mundo? En Vandalia, no. Quien siembra logses, recoge esto. Es lo que hay. Treinta y un años de Constitución, treinta y cuatro de posfranquismo.Sobraban las alforjas.

www.sanchezdrago.com



ERASMO
De colores

Del aborto. Esa oposición mema compra todas las mulas ciegas.Treinta años de debate entorno al aborto, ahora mero ardid para tan deliberada y mediática distracción. Y marchan. Marcha tal multitud de rojo, tal rojo color de rojos. Grosera usurpación cromática: el azul, de pueblos «bárbaros», color abyecto para griegos y romanos, en Europa es la derecha y pigmento favorito (hasta en la bandera de la UE), mucho antes que el verde o el bermellón. ¿Y eso? «They feel blue».


EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
Vértigo

Sigue moviéndose el parqué bajo nuestros tachines. El Ibex zozobra.Los ricos se tapan las orejas de burro con el sombrero. Hay quien dice que habría que nacionalizar los bancos y cajas que van a quebrar (pronto, una de Castilla y León; después, otra del Mediterráneo).La fortaleza del sistema bancario español era un tigre de cartón.Voy a un restaurante peruano donde el que me invita me habla del vértigo de los ricos, palabra que suena a la de los profetas.Los profetas contarían lo que está ocurriendo mejor que los economistas con prosa de críticos o contables de fortuna. Si Isaías escribiera en el Financial Times, diría: nos hacen beber el cáliz del vértigo y nos llevan como ovejas al matadero. Vértigo. El vocablo roza como una bala en las cervicales. Me acuerdo del vuelo en el que coincidí con el cantautor Víctor Manuel en el 1972. Al atravesar los Andes sentí un doble vértigo: el del avión y el de los incas.

Explica mi anfitrión, mientras se come una tortilla de maíz: «Estamos viviendo el primer vértigo de los ricos, ellos contagian la ansiedad». Le contesto con el cebiche de lenguado en el tenedor: «Ya estamos en deflación». «No pasa nada -contesta-, lo has anunciado como si trotara el cuarto jinete después del desorden monetario, recesión, paro masivo. El Gobierno subirá el butano y se conjurará la inflación negativa». Al estilo de Pedro Solbes, me intenta convencer de que no hay que exagerar los datos. Pero diga lo que diga Pedro Solbes, después de sus contra faroles, rastreros eufemismos, pedantes y atropelladas mentiras, nadie lo va a creer.La realidad y los datos le han ido derribando las mentiras. Tampoco hay que esperar un nuevo Gobierno como el que aguarda un milagro.Según mi acompañante, ZP aguantará con Solbes y su cuadrilla hasta que estén totalmente amortizados, esperará para hacer nuevo Gobierno a que llegue la presidencia europea. Otro comensal cuela una teoría según la cual en otros tiempos el consejero áulico del Gobierno socialista era Juan Luis. Con Zapatero han llegado a Moncloa los 100.000 hijos de Juan Luis, tres en persona: Paz, Barroso y Contreras. Yo considero esa teoría equivocada.

No hay Gobierno alguno que conjure el vértigo. Al síndrome de la riqueza repentina le ha sucedido el vértigo de la ruina inesperada.El mundo les da vueltas al revés. El ay Babilonia, qué mareo ha llegado hasta Silicon Valley, en California, vanguardia de la nueva economía, donde estalló la primera burbuja cuando todos los primos con pasta la ponían en cualquier sitio que dijera punto.com. Ahora bajan los precios, podrían comprar barato antes de que llegue la más grande inflación que vieron los siglos, pero los ricos siguen conmocionados, no saben dónde meter el dinero. Algunos picarán en las energías renovables, la próxima burbuja.


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