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lunes 30 de marzo de 2009

ENTREVISTA a ANTONIO BASAGOITI: «Tengo mis dudas de que Patxi López sea de fiar... pero ahora hay que darle la puntilla a ETA»



LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN / ANTONIO BASAGOITI
«Tengo mis dudas de que Patxi López sea de fiar... pero ahora hay que darle la puntilla a ETA»

Está contento y ni quiere ni puede ocultarlo. Sólo cuando se le pregunta a qué huele y cómo sabe la libertad, el presidente de los 'populares' vascos cambia radicalmente su semblante afable y reacciona rápido: «No lo sé, porque aquí en Euskadi eso no se huele, pero me encantaría saberlo».

ESTHER ESTEBAN

La entrevista se realiza en la sede del PP de Bilbao, ubicada en el quinto piso de un edificio del centro de la ciudad. No hay nada que la identifique hasta llegar a la puerta. Una vez dentro, su acceso se ha convertido en una especie de búnker con enormes medidas de seguridad de las que nada ni nadie se libra.Esa realidad choca con el ambiente de victoria que se vive dentro al saberse los dueños de la llave que abrirá a sus adversarios la puerta de Ajuria Enea. El líder de los populares vascos es un hombre cercano y educado, curtido en la política municipal que, al menos en apariencia, no tiene dudas. No quiere hablar de sillones ni prebendas, sino de principios, y aunque admite que lo suyo con Patxi López es «un matrimonio de conveniencia», no desaprovechará la oportunidad histórica de cambiar el rostro nacionalista de su tierra natal.

Pregunta.- Finalmente, han llegado a un acuerdo con el PSE para que Patxi López sea lehendakari. ¿El precio ha sido la Presidencia del Parlamento, o algo más?

Respuesta.- El precio que tiene que pagar Patxi López durante los próximos meses es que la política en el País Vasco cambie de verdad. Es rehén del cambio. Nosotros sólo queremos poner un granito de arena para que haya otra política.

P.- ¿López es de fiar?

R.- Tengo mis dudas de que sea de fiar, pero hay que intentarlo.La situación es tan importante, tan histórica, que haremos todo lo posible para que salga bien. Sé perfectamente que nosotros no éramos la opción más deseable para el PSE, pero tenemos que darle una oportunidad al cambio.

P.- ¿Y eso no le debilita a usted para negociar? Porque tenía poco margen salvo decir sí, ya que nadie hubiera entendido una negativa.

R.- Mi fuerza no está en la investidura, sino en el día después, porque el PP le puede dar estabilidad al PSE y eso lo necesitan mucho. A mí me importa mucho más que el sillón o que me pongan un coche oficial que podamos vivir de otra manera. A Patxi López le interesa ser lehendakari, y a mí que las cosas cambien. Nadie nos perdonaría no aprovechar la oportunidad.

P.- Admita que cuando los matrimonios son de conveniencia, el final casi nunca es feliz

R.- Patxi López se ganará mi confianza ejecutando los compromisos que vamos a firmar por escrito, condición fundamental para nosotros.Y yo se lo pagaré aprobando leyes y presupuestos. Ese es el matrimonio de conveniencia. Evidentemente, en el PP seremos vigilantes en el día a día, pero en momentos así debe primar el interés general.Además, creo que no sólo debemos abrir una nueva etapa en el País Vasco, sino una nueva política nacional en la que seamos capaces de entendernos el PP y el PSOE en los grandes temas.

P.- Eso es más complicado, porque rompe la línea de flotación de la política de alianzas de Zapatero, y Rajoy tampoco está por la labor.

R.- Sé que este ejemplo que podemos dar en Euskadi no es visto con devoción por Zapatero, que hizo todo lo posible para aislar al PP, utilizando el cordón sanitario y el pacto con las fuerzas radicales, pero la situación le ha obligado a esto. Eramos apestados, y ahora nos necesitan. Aunque no sea por convicción, Zapatero va a tener que cambiar por obligación. Con la crisis que tenemos encima, los ciudadanos quieren que el PP y el PSOE piensen en el interés general. De hecho, es imprescindible, porque si no siempre sacan tajada terceros, los que quieren la destrucción de España.

P.- ¿Y es consciente de los riesgos de esta alianza con el PSE?

R.- Claro que lo soy, pero yo entré en política con el objetivo de conseguir vivir en paz y en libertad en esta parte de España y con el sueño de sustituir al PNV, que era un lastre. Y estamos a punto de abrir esa puerta. ¿Que luego esa puerta se abre y Patxi no es capaz de cerrarla bien? Es un riesgo que existe, pero si no te arriesgas nunca ganas.

P.- ¿Cree fundamental que el próximo presidente del Parlamento, que será del PP, sepa euskara, como piden los socialistas?

R.- Efectivamente, el presidente del Parlamento vasco será del PP. En un país en el que el 85% de la población no habla euskara, creo que puede haber un presidente que no lo hable. Yo no quiero imponer el euskara al presidente del Parlamento ni tampoco al que trabaja en la Administración o de albañil. Hablar euskara está muy bien, pero yo jamás pondré un asunto de identidad o de lengua por encima del sentido común o de otro tipo de méritos.

P.- El PNV se lo va a poner difícil. Dicen de todo y por su orden, incluido que ustedes pretenden dar un golpe institucional.

R.- Están rabiosos porque se creen que el país es suyo, y que nosotros somos unos okupas. Quien está en una actitud pseudogolpista es el PNV, cuya imagen es patética. Sus reacciones son especialmente graves porque hay otros que, usando los argumentos que utiliza Ibarretxe de que no somos suficientemente vascos, empuñan pistolas para matarnos. Están crispando y nos están poniendo en la diana, así que cuanto antes digieran su derrota, mejor. Que nos dejen en paz para afrontar un buen momento y muchos retos para Euskadi.

P.- ¿Descarta que a mitad de legislatura y antes de las generales el PSOE intente cambiar de socio, les deje arrinconados y se acerque al PNV?

R.- El PSE ha podido pensar en esa posibilidad de cambiar de aliados a medida que se acerquen las elecciones generales, pero el PNV está en otra posición. Le va a hacer la vida imposible al próximo lehendakari y va a intentar impedir que se consolide un gobierno constitucionalista.

P.- ¿Este acuerdo de colaboración que firmarán esta semana es para toda la legislatura o tiene fecha de caducidad?

R.- Este acuerdo durará mientras se mantenga esta política. En él se marcan algunos preceptos básicos, que se basan en la derrota del terrorismo, la libertad lingüística, la ETB, la Ertzaintza, la Constitución, el Estatuto y políticas sectoriales. Conmigo siempre podrá contar si va por esa línea, y si no, se romperá.Nosotros vamos a ser leales, y espero que eso pueda durar toda la legislatura porque él cumpla con su palabra.

P.- ¿Ibarretxe tiene ya su sentencia de muerte política?

R.- A largo plazo, Ibarretxe está políticamente sentenciado de muerte, pero a corto plazo se va a resistir como gato panza arriba.E intentará mantenerse como sea. Los polvos del plan Ibarretxe, su subida al monte, su locura soberanista, han traído estos lodos.Y él en su fuero interno debe saberlo, porque aunque el resultado electoral del PNV ha sido bueno, el que no pueda pactar con nadie es fruto de las políticas que ha hecho.

P.- De entrada, Ibarretxe deja todo atado y bien atado, sobre todo las subvenciones a las familias de los presos de ETA, ¿no?

R.- Eso ha sido una vergüenza absoluta y un nuevo insulto para las víctimas. Pero no le va a servir de nada. El PSE y el PP tenemos ya pactado que las familias de los terroristas no van a recibir ni un euro a partir de ahora. Y que vamos a eliminar toda la simbología de esos fanáticos. A la gente de ETA se le acaba el chollo. Se le acaban las subvenciones del Gobierno vasco, los minutos permanentes en la ETB como si fueran personas decentes, se acaba la pasividad de la Ertzaintza, que no ha detenido a un etarra en cinco años. Por eso el PNV está aprovechando los últimos suspiros para llevarse bien con ellos.

P.- ¿Y qué le parece la política de acercamiento de presos que está haciendo el Gobierno central?

R.- Rubalcaba me llamó y me contó algunas cosas, pero no me gusta un pelo, y se lo dije. Esto de jugar al ajedrez con los presos no tiene consecuencias buenas. ETA sólo tiene que percibir un mensaje, que se va a por ellos, hasta las últimas consecuencias.

P.- ¿De verdad cree que a partir de ahora la Ertzaintza va a detener etarras?

R.- Estoy convencido de que las detenciones por parte de la Ertzaintza van a aumentar un 500%. Se van a poner los mimbres para que se detengan a más etarras, porque sus mandos políticos les van a dejar demostrar lo que valen, que es mucho. Son una gente muy capaz, pero el PNV les ha tenido con las manos atadas. Ahora se les va a potenciar, a dotar de más medios materiales y humanos y coordinarles mejor con Policía y Guardia Civil. Estoy seguro de que tendrán éxito.

P.- Pues van a tener trabajo, porque ETA, como hemos visto esta semana, sigue a lo suyo.

R.- ETA vuelve a estar al borde de su final. Ahora es más importante que nunca darle la puntilla, que el muerto no se levante porque haya alguien que le dé oxígeno para negociar, aunque siga haciendo daño. Se les ha acabado el chollo y tengo la convicción de que con los constitucionalistas en el Gobierno se puede acabar con ellos.

P.- Vamos, que a partir de ahora a ustedes les pueden seguir matando, pero les van a dejar vivir mejor.

R.- No vamos ni a pedir que nos dejen vivir ni que nos dejen de matar. Vamos a conseguir vivir, porque vamos a ganar a quien no nos deja vivir. No vamos a pedir perdón por vivir, vamos a vivir porque vamos a ganar.

P.- ¿Y los padres podrán elegir libremente el idioma en el que desean educar a sus hijos?

R.- El tema de la lengua tiene dos ramas: educación y ámbito laboral. En educación, libertad absoluta de elección por parte de los padres. Que se sepa euskara está bien, lo que no está bien es que decida un consejero o un lehendakari en qué deben estudiar los hijos de uno para intentar adoctrinarlos. Mi opción es que se garantice que un vasco pueda elegir el modelo educativo en cualquier localidad del país. Y en el ámbito laboral, en la escala de prioridades está mucho más arriba el derecho al trabajo que la obligatoriedad de saber una lengua, y sobre todo el sentido común. En el ámbito laboral, primero es el trabajo, y en el ámbito educativo, lo primero es la libertad.

P.- Rajoy ha dicho que es la hora de la grandeza, de la defensa de España, la Constitución, el Estatuto y derrotar a ETA.

R.- Amén. No sé si estos mandamientos los firmaría el obispo Uriarte, pero yo los firmo plenamente. En ese marco nos vamos a mover. En cuanto a libertades, vamos a darle la vuelta a Euskadi como a un calcetín.

P.- ¿Y la Iglesia vasca seguirá equidistante con las víctimas y los verdugos, o también cambiará?

R.- Está claro que una parte de la Iglesia vasca ha sido un lastre para la paz, y ha estado muchas veces más cerca de los verdugos que de las víctimas. A mí me da igual que los curas sean nacionalistas, de derechas, de izquierdas o mediopensionistas, lo que queremos es que sean tajantes y firmes frente al terrorismo, y que tengan claro que hay unos que matan y otros que mueren, y que hay que ser intolerante con la violencia.

P.- Oiga, ¿usted se habla con María San Gil?

R.- Llevo tiempo sin hablar con ella, pero siempre le estaré agradecido por todo lo que ha hecho.

P.- ¿Le ha puesto ella muchas chinitas en el camino?

R.- Ninguna.

P.- Pues hay quien dice que usted la ha abandonado a su suerte

R.- Ella sabe que no es así. Siempre tendrá hueco con nosotros si quiere volver a la política.

P.- ¿Rajoy será el cartel electoral de su partido en las próximas elecciones?

R.- Estoy convencido de que será el candidato, ganará las elecciones y será presidente del Gobierno. Una persona que ejerce un liderazgo en las condiciones tan complicadas como lo ha hecho él demuestra que está muy capacitada para liderar un país.

P.- ¿Qué piensa cuando oye hablar de la operación Gürtel?

R.- Me repugna especialmente, porque se está intentando poner a todos bajo sospecha. En este partido hay muchísimas personas que se juegan la vida a diario, y no cobran un duro. En el PP puede haber cuatro o cinco jetas que se pueden haber beneficiado de otros que se juegan la vida, y otros desde fuera aprovechan esa situación para intentar destruir al PP, cosa que no han podido hacer ni por las urnas ni con la dinámica del aislamiento político.La posición de mi partido debe ser de máxima dureza frente a los que han utilizado su nombre para enriquecerse, si los hay.Nosotros no somos el PSOE de los 90. Y esto no es en absoluto otro caso Filesa.

A FONDO
Un pacto para la esperanza


¿Puede funcionar el pacto del PSE y el PP en el País Vasco? A mi alrededor no veo más que escepticismo. La mayoría cree que el acuerdo saltará por los aires antes de un año. Yo creo que todo depende de la voluntad política de ambos partidos y que tanto socialistas como populares cometerían una grave irresponsabilidad con consecuencias electorales si, por intereses egoístas, dinamitaran el primer ensayo serio que se ha producido en 30 años para establecer un régimen de libertad en la comunidad autónoma más castigada por el terrorismo.


Veamos como se ha llegado al acuerdo. Tras las elecciones del 1 de marzo, el PSE obtuvo 25 escaños y el PP logró 13. Es decir, 38 escaños: mayoría absoluta en un Parlamento que cuenta con 75 diputados.

La matemática había derrotado al PNV (30 escaños). Se produjo la combinación necesaria para desalojar a los nacionalistas del poder después de tres décadas.

Los populares dijeron desde el primer momento que apoyarían a Patxi López como lehendakari.

Los socialistas se sintieron vencedores morales y mostraron su deseo de gobernar en solitario.

El PNV no dio opciones a la duda. Utilizaron toda su artillería verbal y mediática para calificar su eventual desalojo del poder como una «desestabilización» política, una especie de golpe de Estado sin violencia.

En la primera reunión que mantuvieron los representantes del PSE y del PP las cosas no fueron muy bien. Los socialistas se mostraron arrogantes. Querían que el PP les votase la investidura sin condiciones previas. No estaban dispuestos a alcanzar acuerdos políticos que limitasen su capacidad de maniobra. Es decir, la posibilidad de llegar a acuerdos futuros con el PNV.

Antonio Basagoiti, que ha tenido en estas semanas su bautismo de fuego como líder del PP vasco (un papel más que difícil tras la salida traumática de María San Gil), ha jugado sus cartas con prudencia e inteligencia. Desde Madrid, Rajoy, Cospedal, Arenas e incluso Mayor Oreja, le han aportado ideas. Pero, al final, ha sido él quien ha llevado el timón.

Por increíble que parezca, el PSE ha ido virando poco a poco hacia el pacto. ¿Motivo? La intransigencia de un PNV echado al monte e incapaz de asumir su derrota.

Los socialistas se dieron cuenta de que el PNV iba a intentarlo todo para hacer fracasar un gobierno en minoría, y se percataron de que tenían que llegar a un acuerdo firme, estable, con el PP, como única forma de resistir las embestidas nacionalistas.

El PNV va a jugar a la contra en todo momento. Incluso es muy posible que Ibarretxe decida continuar para dirigir desde la oposición la reconquista del poder. En lugar de moderarse, al menos hasta el momento, los nacionalistas se han radicalizado aún más. En el PNV se piensa que el nuevo gobierno no terminará la legislatura y se verá forzado a convocar elecciones anticipadas.Ese, piensan, será el momento de volver a Ajuria Enea.

Así las cosas, lo que parecía imposible hace tan sólo cuatro semanas, se ha ido convirtiendo en realidad.

El PP tuvo muy claro desde el primer momento que su estrategia negociadora no podía basarse en un reparto de cargos. Basagoiti estableció tres bases para un acuerdo político que pudiese dar estabilidad al nuevo gobierno:

1º La derrota de ETA.

2º La deslegitimación de Batasuna.

3º Una política lingüística que no discriminase al castellano.

Poco a poco, con discreción, se ha ido fraguando el pacto. En total han sido 11 reuniones: tres públicas y ocho secretas. Y, cómo no, llamadas telefónicas entre López y Basagoiti.

Por parte del PSE el hombre más proclive al acuerdo ha sido Rodolfo Ares, que siempre ha visto que la única alternativa posible a los nacionalistas era un pacto con el PP. Pero lo que más ha llamado la atención a los populares ha sido la postura de Jesús Eguiguren, presidente del PSE y el hombre con más peso político de la comisión negociadora.

Eguiguren, que fue el artífice de la negociación con ETA en la anterior legislatura, que se ha sentado en multitud de ocasiones con Arnaldo Otegi y que ha defendido la reintegración de los abertzales radicales a la legalidad, se ha mostrado firme y contundente ante la presión nacionalista en contra de un acuerdo con el PP.«¿El PNV? ¿Y qué nos importa a nosotros lo que diga el PNV?», exclamó en el seno de una de las reuniones en la que uno de sus compañeros sacó a colación la oposición frontal de los nacionalistas a un gobierno presidido por López.

Sí, por increíble que parezca, PSE y PP han alcanzado acuerdos en política antiterrorista, sobre la Ertzaintza, el Estatuto, la política lingüística, el tren de alta velocidad... «No tendré inconveniente en apoyar los próximos presupuestos», ha confesado Basagoiti.

¿Estamos viviendo un sueño? ¿Nos despertará la cruda realidad? Sí, soy consciente de que lo que les espera a socialistas y populares en los próximos meses no es un camino de rosas, sino más bien todo lo contrario. El acuerdo no sólo tiene enemigos externos, sino internos.

Hay gente que no olvida el incidente que se produjo en la capilla ardiente de Isaías Carrasco, asesinado por ETA el 7 de marzo de 2008. «No queremos escuchar al PP que traicionamos a las víctimas», le espetó López a Rajoy a las puertas del Consistorio de Mondragón.El líder del PP ni siquiera pudo dar el pésame a la familia del asesinado.

Hay resquemores y dudas. En el PSE algunos creen que el PP ha sido injusto y egoísta en los últimos años, los de la negociación con ETA. En el PP hay quien opina que el de ahora no es más que un paso intermedio hacia un acuerdo de los socialistas con el PNV. La aritmética parlamentaria, que ha devenido repentinamente en una aterradora soledad del PSOE en el Congreso, tampoco ayudará a consolidar el acuerdo con los populares en el País Vasco.

Muchos son los riesgos, pero también mucha la esperanza que ha despertado ese pacto entre los ciudadanos vascos, y me atrevería a decir que de toda España.

Es el momento de la grandeza política. Tanto López como Basagoiti deben ser conscientes de la relevancia de su papel en estos momentos y también de que el futuro les juzgará más por su generosidad que por los réditos que logren para sus partidos a corto plazo.Sí, el ensayo merece la pena.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

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