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domingo, 29 de marzo de 2009

CRÓNICA: Rubén Noé Coronado:«Estoy embarazado de gemelos»/ La Muela, paraiso de la recalificación/




CRONICA
PRIMER CASO EN EL MUNDO
RUBEN: «ESTOY EMBARAZADO DE GEMELOS»
Nació como Estefanía en Jaén. Ahora es Rubén, de 25 años. Si el embarazo prospera (está en la novena semana), sería el primer transexual en el mundo en tener gemelos. Se quitó los pechos pero conserva su aparato reproductor. Tras dar a la luz, dice a Crónica, volverá a operarse para ser completamente hombre


PACO REGO

De la mochila que cuelga de su hombro asoma la cabeza pelada de un niño de trapo, despierto e imaginativo. Se llama Caillou y, aunque sólo tiene cuatro años el muñeco, habla y se comporta en los dibujos de la tele como un chico maduro. «Es muy Rubén...Cuando lo miro, es él, resabiado, juguetón, de los que te alegran el alma cuando peor estás», retrata Esperanza a su novio. El, sentado a su vera en una cafetería de la estación madrileña de Atocha, donde abre su memoria a Crónica, la mira con ojos pícaros por los cristales de gran aumento de sus gafas. Se siente halagado.Feliz. Besa en la frente a su mascota Caillou y suelta la primera confesión íntima.


«La guardo para mis niños. O mis niñas, ¿quién sabe?», dice el hombre preñado no sólo de ilusiones mientras acaricia su incipiente barriga con las dos manos.

-¿Ha pensado ya en nombres para cuando nazcan?

-Si son niños, uno se llamará Luis María, en honor al cura de mi pueblo, y el otro, Rubén Noé, como yo. Y si son niñas, María del Carmen, por mi madre, y la otra, María del Pilar, como su abuela, la madre de Esperanza. Pero todavía queda mucho que pasar.Mucho cielo y mucho infierno que vivir...

No hay trampa aparente en sus palabras. Cada hora que pasa, cada despertar es para él un triunfo. Un alivio. Rubén Noé Coronado Jiménez, andaluz de Jaén, un tipo con toda la barba y hechuras de un mozo con 25 años cumplidos, está embarazado. Hombre por fuera -«pienso, actúo y siento como un machote»- y mujer (todavía) por dentro.

En su tripa, hace ya nueve semanas [el periodista así lo ha confirmado] que crecen inocentes al revuelo venidero dos criaturas. Rubén, padre y madre por obra y gracia de la ciencia. El pionero. El primer hombre transexual en el mundo embarazado de gemelos. Otra vuelta de tuerca a la insólita preñez del transexual estadounidense Thomas Beatie, que dio a luz a una niña en junio del año pasado.Rubén va a por dos. El ha puesto los óvulos -pues aún conserva intactos útero, vagina y trompas- y un donante anónimo, el semen.La inseminación hizo el resto. Y si todo sigue su curso natural -la primera vez abortó y este es el segundo intento-, dará a luz a finales de septiembre en un hospital público de Barcelona.Y por partida doble.

-¿Ha sentido ya las típicas náuseas?

-De momento, no. Lo que sí me noto es algo más cansado de lo habitual.

-¿Qué prefiere, chicas o chicos?

-A Espe le gustan más las niñas. En cambio a mí me encantaría que fuesen niños. Aunque lo que más me preocupa ahora es que esto [y vuelve a palparse el vientre] siga adelante. ¿Qué hay de malo en que, al menos una vez en la vida, los sueños se cumplan?

La de Rubén es una historia de primera plana. Una historia trufada de dolor, desamparo y muchas dudas. La primera nace de su condición de adoptado. Tenía 13 años cuando se propuso borrar para siempre de su vida el misterio que le había acompañado en Hinojares.En ese pueblo agrícola de Jaén, con poco más de 500 moradores, creció al amparo de una familia ajena y pudo conocer por fin el nombre de la mujer que el cinco de julio de 1983 lo parió hembra: le llamó Estefanía Jiménez Coronado, como todavía reza en su carné de identidad, ilustrado con una foto que clava al Rubén de hoy. Aquella niña introvertida, que no gustaba de muñecas ni collares, «sumisa y rebelde» a medida que iba creciendo en un cuerpo de mujer y una mente de hombre, encontraría con el tiempo la respuesta a su origen en la iglesia del pueblo.

«Entonces, como ahora, la religión no me interesaba demasiado», cuenta Rubén, «pero el párroco, Luis María Salazar García, era un gran amigo mío. Le hablaba de mis problemas y él decía que de mayor yo tenía que escribir un libro. En realidad lo que yo quería era saber de mi madre. Y aprovechando mi condición de monagillo, empecé a buscar en la parroquia donde estaban apuntados los nacimientos y la bodas. Y di con el nombre de mi madre. Fue para mí algo...». Rubén enmudece en seco. Aparta la mirada. El recuerdo, traumático o no, lo abruma. «No me pregunte más, por favor». Espe alarga su mano y lo abraza durante un buen rato.Le pregunto si se encuentra bien. El asiente con la cabeza. Para qué remover el pasado, parece decir en silencio. Un beso fugaz en la mejilla, como consuelo de la novia, pone punto y final al recuerdo. Y casi a la entrevista, llegó a temer el reportero.

BALSAMO PARA SU CEREBRO

El hombre que aspira a ser madre parece agotado. Como si de pronto le costara entrar de nuevo en la conversación. Se disculpa. Lo achaca a que ha dormido poco la noche anterior y al trajín de los viajes entre Barcelona y Madrid. Como epiléptico que es, el sueño es para él un bálsamo que apacigua las neuronas rebeldes de su cerebro. Cuando no, las medicinas le ayudan. Aunque, como él dice a menudo, «nada me levanta más la moral que ver a una criatura con su madre por la calle».

No hay más que observarlo. Sus ojos atentos persiguen a una mujer que va por el andén que conduce al AVE empujando el cochecito de su bebé. Rubén se imagina en el papel. Le ronda en la cabeza desde hace un año y medio, cuando él y Esperanza Ruiz, separada y madre de dos hijos varones (13 y 16 años; el pequeño también es epiléptico), decidieron irse a vivir juntos a un piso alquilado en Berga, a unos 70 kilómetros de Barcelona. Los dos conservan fresca la fecha en que se conocieron: 3 de junio de 2003.

Era el Día del Orgullo Gay y Madrid se había hecho fiesta. «Nos presentaron en una cena», recuerda Espe. «Yo lo fiché al momento.Era muy divertido y ocurrente. No veía en él a un transexual, aunque sabía que lo era. Nunca me han atraído las mujeres, no soy lesbiana. A mi lado tenía a un tío hecho y derecho. Y me gustaba. Así que me fui para Málaga, donde se ganaba la vida vendiendo cupones de la ONCE, con la idea fija de que, más pronto que tarde, volveríamos a encontrarnos».

No pensaba igual Rubén, vecino entonces de Madrid y con novia en Moaña, un pequeño y coqueto municipio costero de Pontevedra.Pero a golpe de internet la distancia se fue acortando poco a poco. «Nos contábamos nuestras penas por el chat». Ella, los malos tiempos vividos con su pareja y la enfermedad que la había dejado sin el ojo derecho -una retinopatía pigmentaria- y sólo el 10% de la visión en el otro. El, su desgana progresiva en el trabajo de guardia jurado y los «cada vez más frecuentes desencuentros» con su pareja gallega.

En la mente de Rubén no anidaba entonces la idea de ser a la vez madre biológica y padre natural como pretende ahora. Fue a raíz de compartir techo en Berga cuando le propuso a Esperanza tener hijos. «Le dije que, además de mi edad, tengo 43 años, podría quedarme ciega por un embarazo». Rubén supo entonces que su hora había llegado. Se fue en silencio a la cocina y al volver le espetó a su pareja:

-Yo no digo que lo tengas tú, Espe. Lo puedo tener yo. Es mi última oportunidad. Puedo aprovechar mi cuerpo, todo lo que aún conservo de mujer por dentro, antes de que los médicos me lo quiten para siempre. La Espe se quedó paralizada.

[El 44% de los españoles, según una encuesta de Sigma Dos, está a favor de que los transexuales puedan cambiar de sexo y tener descendencia].

-Quiere ser un hombre total...

-Lo mío es como quien nace con tres manos: mientras las tienes, las aprovechas. Cuando una estorba, la suprimes.

-Y la vagina, el útero y las trompas le estorban...

-Cuando ya haya parido a mis gemelos, sí. Entonces, seré yo, siempre yo, pero de una manera completa.

EN EL DIA DEL PADRE

También a efectos legales, pues Rubén, que aún figura como Estefanía en su DNI, solicitó el cambio de nombre el 19 de marzo, curiosamente, el Día del Padre. [Ya son más de 1.000 las personas que han cambiado su sexo y su DNI en España sin haberse operado y sin procedimiento judicial, según la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales].

«Aunque igual me he precipitado», reflexiona él. De hecho, «mi embarazo es de alto riesgo y si algo me pasara ya no podría volver a intentarlo siendo un hombre para la ley», pues es consciente de que ha sido el hecho de constar como mujer en el documento de identidad el que ha permitido, con no pocos rechazos, que le inseminasen artificialmente.

Antes de que recibiera los espermatozoides que habrían de fecundarlo, conservados en un banco de semen donde permanecían intactos a 196 grados bajo cero, Rubén, que ya había pasado por el quirófano para que le quitaran los dos pechos, tuvo que dejar de hormonarse con la testosterona que poco a poco había ido moldeando su cuerpo con hechuras de hombre. Tenía que bajarle la regla y volver a ovular.

MATRIZ HABITABLE

«Me indujeron el ciclo hormonal femenino con pastillas y prepararon mi matriz para que de nuevo fuera habitable para los embriones.Luego me inseminaron, y hasta hoy». El 9 de febrero de este año los médicos [Rubén prefiere no dar sus nombres ni el del centro sanitario] le confirmaron lo que tantas veces había soñado: Rubén estaba, «por fin», embarazado. Y de gemelos, supo más tarde.

No es el único en España. Al correo electrónico del joven andaluz, han llegado al menos 16 misivas de transexuales que confiesan sus deseos de quedarse embarazados cuanto antes. «Me parecen pocos», añade un doctor, que nos pide el anonimato de su nombre para no verse metido en la polémica. «Yo diría incluso que hay decenas de transexuales hombres en este momento que desean quedarse embarazados. Y además es lógico que piensen así. Pueden gestar como una mujer». Algunos piden ayuda y Rubén los aconseja. Guarda la experiencia que supone enviar correos a casi todas las clínicas de fertilización de España (de las 155 privadas y ocho públicas sólo una se ofreció a tratarlo) con el propósito de quedarse preñado. Un duro palo a la consagrada idea de la familia clásica.Y el anuncio nada utópico del nuevo tipo de familias venideras.

¿Quien iba a imaginar, hace menos de un año, que otro hombre, el transexual estadounidense Thomas Beatie, alumbraría una niña? Rubén Noé Coronado podría hacerlo por partida doble.

-Si al final da a luz a gemelos, ¿continuará su transformación para convertirse definitivamente en un hombre completo?

-Pase lo que pase, esos son mis planes. Quiero acabar lo que he empezado. Quiero ser yo, ser quien siempre fui. Y para eso necesito pasar otra vez por el quirófano. Necesito pasar de mujer a hombre por dentro, tener un pene... Mi idea primera es hacerlo en Estados Unidos. Como le dijo gráficamente a Esperanza una vez: «Yo lo que quiero es poder mear en la rueda de un camión».

No oculta que el suyo es un embarazo de alto riesgo. Además de la epilepsia, Rubén padece una rara neuropatía que, sin llegar a provocar la inmovilidad total en la mayoría de los casos, a él lo mantuvo tres años en una silla de ruedas hasta hace año y medio, el tiempo que lleva conviviendo con Esperanza. Por el camino ha dejado amigos y conocido el desamor de quienes un día prometían entender su causa. Entonces se acuerda de las enseñanzas de su maestro de la escuela de Hinojares, Jesús Martínez Sánchez, que según dice le ayudaron a sobrevivir. «Fue mi faro... El que me enseñó la educación en valores».

DE VIGILANTE A CAMARA

Y con tal bagaje anda por la vida Rubén. En busca de una familia propia y de una salida profesional -está en paro y cobra al mes 500 euros- a sus inquietudes artísticas. Quiere colgar para siempre el traje de vigilante jurado y cambiarlo por la cámara de vídeo y los estudios de realización de la tele. Quiere pintar, hacer fotos... Y luchar. «Sé que ahí fuera mucha gente me está esperando para atacarme. Dirán que busco la fama y que al quedarme embarazado lo único que pretendo es salir en los papeles. Allá ellos con su conciencia. La mía hace ya mucho tiempo que duerme tranquila».Dice más: si hoy sale en estas páginas, por las que no ha cobrado un céntimo, es «para que la gente empiece a considerar normal el embarazo de un transexual».

Después de cuatro horas de encuentro, el rostro de Rubén parece apagarse por el cansancio. Nos levantamos de la mesa y echamos a andar por los pasillos que bordean el inmenso jardín exótico de la estación de Atocha. De camino a la salida nos encontramos el escaparate de una tienda Imaginarium, ya cerrada. Rubén no puede contenerse y apura el paso hacia la cristalera. «Ese coche de ahí, el amarillo, es estupendo para que los niños se monten», le espeta a su novia, dejándole claro que, llegado el momento, prefiere parir varones.

Pero antes de que ocurra el parto, Rubén tiene previsto casarse por lo civil con Espe. «Quiero que sea legalmente la madre de mis gemelos». Y él, padre de ley..

EL PRECEDENTE AMERICANO

El 29 de junio de 2008, el estadounidense Thomas Beatie, 35 años hoy, se convertía en el primer hombre del mundo en dar a luz tras un parto natural de 40 horas en el que alumbró a la niña de la imagen, Susan. Fue su esposa Nancy, de 47 años, estéril tras someterse a una extirpación de útero, quien cortó el cordón umbilical de la recién nacida. Como el español Rubén Noé Coronado, Thomas nació mujer. A los 26 años se extirpó las glándulas mamarias y se convirtió legalmente en un hombre, pero mantuvo sus órganos reproductores femeninos. Puesto que Nancy no podía tener hijos, Thomas decidió abandonar la terapia hormonal con testosterona para someterse a una inseminación y embarazarse para escándalo del mundo. Hasta nueve médicos rechazaron ayudarle a concebir un hijo, así que Beatie compró semen por internet y Nancy se lo introdujo ayudada de una jeringuilla. La inseminación casera funcionó. «Creo que no es un sentimiento masculino o femenino la necesidad de tener un hijo, sino humano. Soy una persona y tengo derecho a tener un hijo biológico», dijo en televisión para defender su maternidad. En noviembre pasado, Thomas, quien tiene un negocio de impresión de ropa en Bend (Oregón), concedió una entrevista a la cadena ACB para anunciar que esperaba, para junio de este año, su segundo hijo. Desaparecido de los medios, nada se ha vuelto a saber desde entonces de él ni del curso de su segunda gestación. / A. M. O

CORRUPCION / URBANISMO «MADE IN SPAIN»
LA AVARICIA PICO LA MUELA

EL PERIODISTA recorre La Muela y se sorprende de lo que encuentra: tres museos, plaza de toros, zoológico, viajes al Caribe... pero ni un instituto. «Bastante poco cobramos los políticos como para que no podamos recalificar», decía «Mariví», la alcaldesa, detenida por corrupción

JAVIER GOMEZ

Al llegar a La Muela, Dios pasaba de largo». Lo dice Marisa, los 70 en bandolera y la permanente, cual empalizada numantina, resistiendo los embates del cierzo. Todavía recuerda cuando aquello era un desierto lunar de acento maño, un pedregal con tres olivos mal encarados y los más pobres vivían en cuevas, allá en lo bajo del pueblo.

Y Dios no, pero un día de 1986 se frenó Eolo y plantó 12 molinos.De seguido, por primera vez, hizo parada y fonda el dinero. Con el parné desembarcaron las grúas. Como aquello cada vez se parecía más al resto de España, empezaron a apearse los dioses menores, los de sobremesa de hule, los Julio Iglesias, Jesulín de Ubrique y David Bustamante. De tanto en tanto, hasta venían extranjeros, que si gobernadores, que si alcaldes, a contemplar «el milagro de La Muela», que aquello era digno de aprenderse y ser contado.Y hasta corrió la voz en el pueblo, cuando Obama dijo que España era el ejemplo a seguir en materia de energías renovables, de que el presidente de EEUU podría terminar poniendo pie en este villorrio a 23 kilómetros de Zaragoza.

Esta es la historia de La Muela, un pueblo español. Quizás demasiado.Porque este municipio es un epítome del faraónico enriquecimiento de este país en las últimas décadas. El piso piloto de la corrupción made in Spain. Le llamaban «desarrollo», como en el franquismo.El faraónico decorado de oropel despertaba envidias y parabienes.Y era sólo un potaje de especulación urbanística donde (casi) todos mojaban.

Uno sabe que ha llegado a La Muela cuando, desde la A-2, divisa cientos de mástiles de secano. Como una rendición de Breda donde los lanceros portasen hélices. Se pasa del erial a la vanguardia en un giro de volante. Con el aerodinámico edificio del Museo del Viento arranca un paseo de diseño con farolas de vanguardia.Una cada cinco metros. Ni una pista de aeropuerto. Una preciosa promenade con vistas a la nada ruidosa de la autovía. Y 50 metros más allá emerge un segundo museo, el de la Vida, con una sede en forma de libélula. En las rotondas brillan horrendas estatuas de bronce. Y en la fachada del Ayuntamiento resalta un gigantesco reloj de cuco con danzantes, como si esto fuera Baviera. Volvemos a España al divisar la inmensa plaza de toros, reluciente como un chisme recién desembalado. Tiene cubierta retráctil y es más moderna que la de Zaragoza. ¿Y el instituto?, preguntamos. «A 20 kilómetros, en otro pueblo».

LA LLAMABAN «SHERIFF»

María Victoria Pinilla, 56 años, es muelana de toda la vida.«La Mariví», para los de aquí; «la sheriff», para los constructores de la zona, por su habitual chaleco negro y sus modales de John Wayne.

Cuando agarró el bastón de alcaldesa, en 1987, gestionaba la vida de 900 lugareños con 40 millones de pesetas. El 11 de marzo, La Muela llegó a su habitante 5.000 y el municipio gestiona al año 5.300 millones de las antiguas pesetas (32 millones de euros).«Esa mujer levantó este pueblo de la nada con sus manos»; «ha creado un paraíso donde no querían estar ni las culebras», comentan los lugareños.

Mariví nació con una mano delante y otra detrás. Cuando su padre murió, le tocó ordeñar vacas y vender leche, ayudar a coser a su madre y deslomarse como obrera en Cauchos Aragón S.A. Con la democracia, ella y su marido compatibilizaron la granja de conejos con la política. Fue elegida alcaldesa en 1987 por el CDS. A la legislatura siguiente, por el Partido Aragonés (PAR).Qué más daban las siglas. Lo esencial era la cuenta corriente.Que engordaba, como su pueblo, por sobredosis de talones.

En la comarca de Valdejalón se habla, con sorna, del «señorío feudal» de La Muela. «Esto es un cortijo. Aquí no ha llegado la democracia», se queja un ex concejal socialista que tiró la toalla, harto de enfrentarse contra molinos. Los hay que votan con la papeleta bien abierta para que «la Mariví» se cerciore.Luego llegaban los jamones en Navidad, las atribuciones a dedo de viviendas y los contratos.

Porque La Muela, ayuntamiento con ocho plazas de funcionarios, tiene una plantilla de casi 200 personas. El método ya lo descubrió Brezhnev, pero lo que dice el neón es que La Muela tiene un 1,7% de paro. «Y a fin de año no doy dinero a los vecinos porque es ilegal», se jactaba Mariví en la prensa.

A través de la agencia de viajes de un amigo, Mariví pagaba escapadas anuales a los ancianos del pueblo a Argentina, Finlandia, el Caribe... Partían con un Jumbo privado desde Zaragoza.

-Cómo no vamos a votar a la Mariví, si nos llevó a México, muy bonito el hotel, por cierto, y también de crucero -explican Paco y Montse, jubilados.

-¿De crucero? ¿Por dónde?

-Mmm, pues por el mar. Y a la noche había baile.

La ciudadana Kane que quería hacer de su pueblo «la segunda ciudad de Aragón» se despierta ahora en una celda compartida de la prisión de Zuera, acusada de nueve delitos (cohecho, malversación, fraude, blanqueo...). Ella, que vivía en una casa de lujo, que tiene un chalé de 400 metros en Sotogrande -«junto al de la Ana Rosa» Quintana, dicen en el pueblo-, una propiedad en Marbella, pisos en Madrid y Zaragoza, propiedades incalculables en su pueblo y veraneaba en una urbanización de lujo de Punta Cana, junto a estrellas de Hollywood.

«TODO SE VEIA VENIR»

Mariví no escatimaba en caprichos. La familia se compró tres BMW de una tacada. Pagó 18.000 euros por ir a Argentina a ver la final de la Copa Davis. Cuando se registró su casa, se encontraron 60.000 euros en morados, los billetes de 500. En las cajas fuertes bancarias de ella y otros imputados, otros 780.000 euros más varios lingotes de oro.

Bien estiraba el sueldo Mariví: 36.000 euros anuales. «Bastante poco cobramos los políticos como para que no podamos recalificar», soltó un día. La frase, quizás un lapsus, quizás sinceridad aragonesa, podría ser el eslogan de una época en España. Ella prefirió inventar otro para sus dominios: «La Muela, un pueblo con el viento a favor». Y con la energía eólica empezó todo.

Desde todos los confines del pueblo parten los infinitos campos de molinos que pusieron a La Muela en el mapa. Ahora hay 500 y las empresas que los instalan pagan 3.000 euros anuales por cada uno. El foráneo se pregunta por qué hay gente que camina con capucha a pleno sol. Basta salir del coche para sentir el latigazo del cierzo, el viento frío y cabrón del Moncayo. Pero la respuesta al manantial de dinero que inundó este páramo no está en el viento, sino a ras de tierra.

«Todo fue por avaricia y se veía venir desde hace tiempo», comenta Pedro (nombre ficticio), que fue teniente de alcalde de Mariví, El fue testigo de «facturas irregulares, asignaciones a dedo y muchas cosas incorrectas». Mariví, según explica a Crónica, recalificaba a cambio de su copiosa propina. «Siempre hablaban de los señores de Madrid. Luego éstos llegaban con los maletines, pagaban a cuatro y vendían a 24».

Mariví entregó la gestión del urbanismo a la Sociedad Urbanística La Muela, que ella misma presidía. En los últimos años recalificó hasta siete millones de metros cuadrados. Su brazo derecho, Julián de Miguel, presidente de la promotora Aranade, en libertad bajo fianza de 120.000 euros, ejecutó la mayoría de las obras. Y un megaproyecto que, según varias fuentes, desató la investigación del juez Alfredo Lajusticia: el polígono industrial Centrovía.

Cuando Pedro pidió explicaciones a Mariví, ésta le dejó clara la ecuación: «Si no estás de acuerdo, sobras. Dimite».

-¿Por qué no lo denunciaste?

La respuesta muda de Pedro está en sus hombros. Encogidos.

«La gente miraba para otro lado para enriquecerse o por miedo», critica Marisol Aured, responsable del PP en el Ayuntamiento y ex concejal de Mariví. A ella también le llegó en su día el «Tú sobras» de la sheriff.

Otros se quedaron, como el concejal encarcelado, Juan Carlos Rodrigo Vela. Trabajaba en la fábrica de General Motors. A la semana siguiente de recoger su acta apareció con un Mercedes.Con el mismo don para la síntesis que su superior en el consistorio muelano, Rodrigo Vela reconoció en un pleno que se había presentado «para cobrar».

«Teníamos la sensación de que algo muy gordo se tramaba», comentan Pedro y Adrián, responsables locales de Chunta Aragonesista (CHA), «pero carecíamos de las pruebas». No sólo ellos sospechaban.Pero el acuerdo PSOE-PAR en el Gobierno aragonés no ayudó a que se investigasen las acusaciones políticas que otros grupos habían llevado incluso a las Cortes regionales. Hasta que, hace un año, alguien denunció a la sheriff.

«El cierzo corre por el campo yerto, alborotando en blancos torbellinos la nieve silenciosa». Mariví no tiene estudios y seguramente no lea a Machado. Pero los vientos que sembró en silencio han terminado desatando una tramontana judicial, la operación Molinos, con tres encarcelados -ella, el concejal Juan Carlos Rodrigo Vela y el empresario madrileño José Carlos Fernández- y 26 imputados -entre ellos el hijo de Mariví, constructor, su marido, su primo, varios promotores y parte de su equipo municipal-.

El enésimo capítulo de una novela picaresca por entregas (Marbella, Andratx, Ciempozuelos, caso Gürtel, Totana ) que va camino de llenar tomos y tomos de la Historia contemporánea de España.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución el jueves en la que crucificaba a España por un «sistema de urbanización masiva» que «ha ignorado los derechos legítimos de miles de ciudadanos al tiempo que ha destruido el medio ambiente» y un laxismo frente a la «avaricia y la conducta especulativa» de autoridades locales y constructores. El informe Auken citaba La Muela en su lista de desmanes urbanísticos.

Las cifras dictan desde hace años que La Muela, con sus tres museos, su zoológico de pájaros y su plaza de toros high-tech es uno de los rincones de España con mayor calidad de vida. Y uno de los 10 municipios con mayor renta per cápita.

Si las cifras se duchasen, en La Muela tendrían que apagar primero la lavadora, porque la red de tuberías es la misma desde hace 20 años -la concesión del agua fue adjudicada a la empresa de uno de los imputados-. Si las cifras paseasen se darían cuenta de que no hay zonas verdes, pero sí decenas de urbanizaciones polvorientas a medio construir. Y como las cifras no tienen hijos, les da igual que el instituto esté en Epila, a 20 kilómetros.

Lo que sí indican las nuevas cifras es que el Ayuntamiento que simbolizó la opulencia en España está cerca de la quiebra, debe miles de euros a proveedores y tuvo deudas millonarias con Hacienda.

Aun así, y como comenta la camarera de la cafetería 4h, «el pueblo está dividido». «Quienes la votan y defienden son los de aquí de siempre, que han pillado cacho y se han hecho millonarios», dice una mujer recién instalada. «Si yo no hubiese vendido tierras éstos no tendrían donde caerse muertos, ni chalecitos, ni hostias», replica, bronco, un muelano en la barra del bar Quijote.

Muchos de estos millonetis voraces de cochazos y casoplones, que empuñaban la tarjeta de crédito con el frenesí de un sable láser, se han visto obligados ahora, arruinados, a agarrar de nuevo el arado o el torno. Como una metáfora de la España del ladrillo, la Samarkanda de Valdejalón se ha deshinchado con la violencia de un golpe del cierzo. El viento frío y cabrón del Moncayo.

MISION / LA OTRA HISTORIA DE AMOR
MI SANTO MARIDO VICENTE FERRER

LLEVA CASADA casi cuatro décadas con el ex misionero jesuita Vicente Ferrer. La periodista Anna Perry cuenta por primera vez, en sus memorias, su íntima historia de amor. Juntos crearon una fundación que ayuda a los más pobres en la India. Su felicidad sólo se ha visto truncada por el reciente infarto cerebral de su marido

La vuelta a Anantapur supuso el comienzo de nuestra vida en común como marido y mujer y, por supuesto, como compañeros de trabajo.

Algunos detalles... Por ejemplo, ¿cómo debía llamar a mi marido? En el pasado, como todos los demás, yo lo llamaba «Father». Difícilmente podía seguir llamándolo «Father»: resultaría verdaderamente...raro (...). El no tenía ningún problema a la hora de dirigirse a mí: simplemente continuó llamándome Anna, pero lo cierto es que encontró algunas pequeñas dificultades a la hora de presentarme.Durante algún tiempo le parecía extraño pronunciar estas palabras: «Es mi mujer». Solía decir: «Es... es... bueno... hum... hum...», y finalmente remataba: «Es Anna». Transcurrió algún tiempo antes de que pudiera decir: «Es mi mujer».

La mayor parte de la prensa de la India publicó artículos positivos sobre el hecho de que el padre Ferrer abandonara el sacerdocio para casarse. En general, decían que había decidido abandonar la Compañía de Jesús «para dedicarse en cuerpo y alma a la mejora y al bienestar de los campesinos pobres del distrito de Anantapur».Desde luego, también hubo personas que no estuvieron a favor de que el padre Ferrer dejara el sacerdocio y se casara, y dio la casualidad de que me topé con una de ellas en Mumbai. Esta es una de esas historias que una espera que nunca le sucedan...una de esas historias que solo les ocurren a los demás...

Muy poco después de habernos casado, fui de visita a Mumbai y pasé a saludar a Sheila, la secretaria del director del Current, el semanario en el que había trabajado. Sheila me invitó a comer a su casa. Nunca había estado allí antes, y no conocía a su marido.

Una vez en su casa, Sheila brevemente me presentó a Joe: «Anna: este es Joe» (...). De repente, Joe dijo inesperadamente: «¿Os habéis enterado de lo que ha hecho ese sinvergüenza de Ferrer? ¡Ha ido y se ha casado! ¿Quién se creerá que es... casándose con una chica a la que le dobla la edad? ¿Quién será la estúpida que...? ¿En qué estaría pensando para casarse con el padre Ferrer? ¿Es que no ha podido encontrar a otro mejor?».

Yo permanecí sentada sin inmutarme y miré de reojo a Sheila, que permanecía en auténtico estado de shock, horrorizada. «Joe...Joe...», le interrumpió, pero Joe no le estaba prestando atención y continuó echando pestes de «los curas que se casan y de las mujeres que no piensan con la cabeza».

Finalmente, Sheila no pudo aguantarlo más y gritó: «¡Joe, esta es Anna Perry, que trabajó en mi oficina y que ahora vive en Anantapur y está casada con el padre Vicente Ferrer!» (...).Se podría haber oído el ruido de un alfiler al caer...

NUESTRA PRIMERA HIJA. Mi bebé debía nacer durante las primeras dos semanas de septiembre, y el día 7 por la noche comenzaron los dolores de parto. La doctora Sha vino y me dijo que volvería a las seis de la mañana. Cuando regresó, a las seis, los dolores eran horribles y creo que no se sintió con fuerzas para asistirme en un parto en casa y me pidió que fuéramos al hospital. Yo no estaba en condiciones de protestar por nada, así que fuimos al hospital: sin ropa para cambiarme, sin canastilla, sin nada para el bebé... solo la doctora, Vicente y yo (...). Nunca habían traído al mundo a ningún niño blanco, y Tara no tenía pelo, así que las enfermeras pensaron que el bebé venía de nalgas (...).Después de nacer, Tara estuvo durmiendo plácidamente hasta que todas las enfermeras del hospital, una tras otra, vinieron a verla y a pellizcarle los mofletes; a partir de entonces estuvo llorando sin parar.

Permanecí en la mesa de partos hasta la tarde, tranquila y feliz, aliviada ya de aquellos terribles dolores. Alrededor de las cinco de la tarde vino Vicente a llevarme a casa. Sabía que tenía que sacar a la niña del hospital y llevarla a casa, y lo hizo a su modo, un tanto especial... En todo lo que no sea su trabajo, en todo aquello que pertenece al ámbito de la vida cotidiana, Vicente tiene su manera de hacer las cosas, propia, única y dulce...Como llevar a un niño recién nacido no entraba en el ámbito de sus actividades habituales, debió de quedarse petrificado cuando supo que tenía que llevar a la niña en brazos, así que fue a casa y cogió una almohada. Con mucho cuidado, puso a Tara en la almohada, desnuda, pues no habíamos llevado ropa, y la llevó al coche, y puso la almohada con la niña en mi regazo. Una vez en casa, la dejó en la cama y dijo: «Ahora somos tres».

NO DISTINGUIA ALIMENTOS. Vicente comía cualquier cosa que yo cocinara; como ya he comentado él nunca ha tenido gran interés por la comida, y siempre llegaba tarde a comer. No distinguía una carne de otra ni percibía diferencia alguna entre una verdura u otra. Un día me dijo: «¡Vaya, Anna! ¡Estas cebollas son muy sabrosas...!». Y yo le contesté: «Bueno, eso es fantástico, Vicen.Pero no son cebollas. Son patatas». Otro día me explicó cómo tenía que freír los huevos, diciéndome que se lo había visto hacer a su madre muchísimas veces. Su explicación fue así de descriptiva: «Tienes que utilizar aceite de oliva, (¡por supuesto, nunca tuvimos aceite de oliva!), y luego, cuando el aceite esté muy caliente, pones unos ajos en el aceite, pero sin quitarles la piel y luego esperas que hagan crac, crac, crac...».

Al principio, en Anantapur no había dulces ni refrescos como la Coca-Cola o la Pepsi, así que mis hijos nunca tuvieron ni una sola caries de pequeños. La primera que necesitó un empaste fue Tara, cuando fue a España a los doce años y se hartó de comer helados. Pero por desgracia, el hecho de que mis hijos nunca tuvieran caries no significa que tuvieran una salud dental excelente, sino que durante más de 35 años nunca nos dimos cuenta de que el agua que bebíamos (nosotros y la mayoría de gente del campus) tenía un alto contenido de fluoruros y minerales. Hace poco mi yerno analizó el agua utilizando un aparato especial, y en lugar de tener un nivel aceptable de minerales (entre doscientos y quinientos tsd: «total de sólidos en disolución»), la nuestra tenía mil quinientos (...). Cuando hace poco dejamos de beberla, incluso a mí me desaparecieron milagrosamente los dolores en las articulaciones que había sufrido durante algunos años (...).

Como la mayoría de la gente en la India, mis hijos y yo comemos con los dedos. En Anantapur se dice que la comida solo está buena si te la comes con los dedos, cosa que yo también creo. Pero Vicente nunca ha comido con los dedos: él tiene que utilizar cuchara, cuchillo y tenedor. A veces, cuando íbamos de boda o acudíamos a alguna celebración especial, y no había ni rastro de una cuchara, un cuchillo o un tenedor, me pedía que fuera a la cocina en busca de algún cubierto y a menudo regresaba con un cazo de servir del tamaño de una pala...

EL MISMO UNIFORME. Empezó a usar la típica camiseta y el típico pantalón de pana negro. Y desde entonces, no ha cambiado de uniforme.Habrá quien piense que es facilísimo comprarle ropa a Vicente, pero no lo es. Recuerdo haber leído lo que dijeron una vez personas cercanas a Mahatma Gandhi a propósito de su gran líder y de «lo caro que resultaba conseguir que Mahatma Gandhi mantenga su pobreza» (...). Vicente es muy especial con sus camisetas. Tienen que ser de algodón, pero no de cualquier algodón. Tienen que ser suaves. Solo le gustan las de tonos azules, el color beige está bien, pero preferiblemente tienen que ser azules, lisas y sin dibujos. A poder ser, con tres botones, las de dos botones no valen. Además, la camiseta tiene que tener cuello, pero no cualquier tipo de cuello; tiene que ser pequeño, sencillo, sin grandes solapas, etcétera, etcétera y etcétera.

Bangalore es la capital del estado de Karnataka, la quinta ciudad más poblada de la India y la más cercana al distrito de Anantapur, unos doscientos kilómetros. Con todos estos requisitos, es evidente que no se puede entrar y salir de la tienda en cinco minutos (...). De los pantalones de pana... mejor no hablar.

GENTE «MARAVILLOSA». «Anna, he conocido a una persona maravillosa».Esta es la frase que en boca de Vicente, y con el paso de los años, he llegado a temer, porque Vicente no es precisamente perspicaz con las personas que acaba de conocer (...). Mi mejor recuerdo...o quizá debería decir mi peor recuerdo es el de una mujer a la que Vicente conoció en un hotel en Inglaterra, durante una de las visitas que realizaba para fortalecer los vínculos con las organizaciones internacionales de desarrollo. Me contó que se trataba de Cecilia Harris, una señora que había estado casada con un próspero empresario del sector de la construcción. Ahora Cecilia Harris era viuda y «había heredado los millones» de su marido. Yo, que conozco a Vicente muy bien, estoy segura de que fue el sonido de aquellos «millones» lo que hizo despertar su interés por aquel personaje. Vicente puede oler un dólar a un kilómetro de distancia y nunca lo dejará escapar si considera que existe una mínima posibilidad de que parte de ese dinero pueda contribuir a su labor (...).

Vicente decidió invitar a la señora Harris a que visitara el proyecto. Cuando llegó, lo primero que pensé fue: «¡Vaya...! Ha salido de un cuento...» (...). Supongo que todos conocéis a Blancanieves o a Cenicienta y recordaréis también a la perversa madrastra o a la malvada reina. Bueno, pues cuando Cecilia Harris se bajó del coche, me llevé un gran susto. ¡Era la madrastra! (...). Le acompañaba una joven que estaba a su servicio que tendría unos veinte años y una deficiencia mental evidente (...). La historia llegó a su fin cuando la gente que vivía cerca de las habitaciones destinadas a los visitantes, donde ellas se alojaban, nos explicaron que la señora Harris solía encerrar a la joven en la habitación, la ataba a la cama y, a veces, la golpeaba.En fin, eso ya era demasiado, y le dije a Vicente: «Mi queridísimo esposo: ya hemos tenido suficiente... Harías bien pidiéndole que se fuera». Y desde luego, lo hizo. Al menos Cecilia Harris solo había venido de visita. Pero la mayoría de la «gente maravillosa» que encontraba Vicente venía a trabajar a la organización.

«Un pacto de amor», de Anna Ferrer (Editorial Espasa), está a la venta desde el pasado miércoles

TRAGEDIA / LA REALIDAD SUPERA LA FANTASIA
LA MALDICION DE LOS PLATH

NICHOLAS Hughes ha puesto fin a su vida suicidándose a los 47 años, igual que hizo su madre, la poetisa estadounidense Sylvia Plath. El apellido familiar vuelve a estar ligado a la tragedia y al infortunio

JOSE ANTONIO GURPEGUI

Visitaba con el Nobel Derek Walcott la Huerta de San Vicente en Granada cuando Laura García Lorca nos informó de la muerte del poeta Ted Hughes (casualidades de la vida, fue Hughes -fallecido en 1998- quien había traducido al inglés Bodas de sangre). Los expresivos ojos de Walcott perdieron su brillo y su jovial estado de ánimo se despeñó por el abismo de algún que otro recuerdo personal. Habían coincidido hacía unos meses en Londres, junto a su común amigo Seamos Heaney, y ya sabía de su enfermedad.

Sentados en uno de los bancos del huerto me habló del gusto de Hughes por España, donde había venido en varias ocasiones, como en su viaje de boda tras el matrimonio con Sylvia Plath (posteriormente, leyendo su biografía, también supe que regresó a España con Assia Wevill, en el momento del viaje su amante). Me atreví a comentar su turbulenta relación con Sylvia Plath e inmediatamente dio por finalizada la conversación asegurando que «el alma de una persona es un asunto privado».

Y como si se tratara de una maldición, el apellido Hughes -para muchos el del poeta británico más importante del siglo pasado- vuelve a estar ligado a la tragedia. Nicholas Hughes, el hijo que tuvo junto a Sylvia Plath -para muchos la poeta norteamericana más importante del siglo pasado- se suicidó el pasado 23 de marzo a los 47 años.

La historia de la literatura está plagada de complejas relaciones entre padres e hijos. Lucia Joyce, la hija de James Joyce, sufría de esquizofrenia aunque el genial irlandés nunca quiso reconocerlo.Algún que otro biógrafo, tal como apunta Richard Ellman, encuentra en la singular y egocéntrica personalidad del padre el origen del trastorno mental de la hija.

También los suicidios jalonan cada mojón del apasionante mundo de las letras. En el preciso momento de escribir estas líneas se cumple el 200 aniversario del nacimiento de nuestro Mariano José de Larra, y las letras americanas también cuentan con una abultada nómina de decesos inexplicables: Jerzy Kosinski, Richard Brautigan, Walter Miller, Hart Crane, Louis Owen, F. O. Matthiessen y el más popular de todos ellos, Ernest Hemingway. No en vano únicamente la biografía de Hemingway (además de suicidarse él mismo también lo hicieron su padre, su hermano y su hija) puede compararse a la de Hughes en esta macabra sinfonía de desdichas e infortunios.

Ted Hughes murió de cáncer, pero el acto del suicidio está tan presente en su biografía como si lo hubiera cometido él mismo.Las feministas siempre acusaron a Hughes de ser el causante del suicidio de la autora de esa joya poética que es Ariel, llegando incluso a calificarlo de «asesino». Sylvia Plath, quien ya había mostrado tendencias autodestructivas incluso antes de conocer a quien sería su esposo, no pudo soportar las continuas infidelidades de Hughes, y decidió poner fin a su vida. Nicholas apenas si había cumplido el año y debió de arrastrar durante años la rémora de ser el hijo de una autora idolatrada. Unicamente el autoexilio en Alaska enseñando Ciencias Marinas en la Universidad de Fairbanks le liberó del peso de sus apellidos.

Cuando aquel 11 de febrero de 1963 su madre abrió la espita del gas en la cocina, Nicholas dormía en la habitación de al lado junto a Frieda, la hermana un año mayor que él y Sylvia Plath tuvo especial cuidado en poner una toalla mojada en la puerta para que el gas no afectara a quienes más quería. A él le había dedicado uno de sus más hermosos poemas, Nick and the Candlestick.

Pero como si de la más fatalista novela naturalista se tratara, el destino tenía preparado para Ted Hughes una nueva vuelta de tuerca. La hermosísima Assia Wevill, con quien Hughes se había vuelto a casar, también decidió terminar la relación poniendo fin a su vida. Yehuda Koren y Eilat Negev recogerían magistralmente los pormenores y tribulaciones del matrimonio en A Lover of Unreason: The Biography of Assia Wevill (2006). Habían transcurrido seis años desde la muerte de Plath, y Wevill, como si quisiera burlarse del destino, también escogió el gas como arma letal. La única diferencia fue que Wevill se llevó consigo a Shura, la hija del matrimonio. Wevill nunca fue aceptada por los padres de Hughes -el padre apenas si le dirigía la palabra- y temía que tras su muerte la pequeña Shura fuera poco menos que repudiada por la familia. La perspectiva de que fuera adoptada con más de cuatro años le resultaba más incierta que aquello que le esperara en el más allá.

La historia había vuelto a repetirse y Hughes intentó ocultar lo ocurrido a su madre, Edith Hughes, pero, aunque la anciana y delicada madre mantenía unas relaciones distantes con su nuera, se enteró de la muerte y falleció a los seis días.

HABLO EN SUS POEMAS

Hughes siempre rehusó hablar de estos luctuosos acontecimientos.Prefirió hacerlo de forma artística en los poemas recogidos en Birthday Letter, donde recrea su relación con Sylvia Plath. Tal vez sea éste su poemario más laureado; además del British Book of the Year, también le concedieron el Forward Poetry Prize y el T. S. Eliot Prize entre otros. No reflejan sus versos ningún tipo de responsabilidad en la irreparable muerte de su primera esposa (sí lo haría en uno de sus últimos poemas que nunca llegó a publicar), lo que fue objeto de reproche en más de una crítica.

También dedicaría otro poemario a la figura de Wevill, Capriccio; en el que se mostraba más vehemente respecto a la decisión, especialmente en cuanto a las «formas», tomada por su segunda esposa.

A lo largo de su vida siempre tuvo enfrente a las feministas y seguidores de Sylvia Plath (en la tumba de la autora se borra repetidamente el apellido Hughes). Algunas de las actuaciones de Hughes como albacea del legado de Sylvia Plath son un tanto cuestionables. Su edición de la Poesía Completa de Plath, galardonada póstumamente con el premio Pulitzer, es magistral, aunque Aurelia, la madre de Plath, se opusiera a la inclusión de algunas piezas.Más controvertida resulta su decisión de destruir el último de los libros correspondientes al diario de su esposa; según explicó, para «proteger a sus hijos».

Sin pretender aventurarme por el laberinto de gozos y sombras que fue su vida, el entorno familiar del autor de Crow o Tales from Ovid, se antoja especialmente desgraciado e infausto. Y, en definitiva, Walcott tenía razón, «el alma de una persona, es un asunto privado».

EL ADIOS DE NICK

SOLITARIO. Nicholas Hughes se mató con una cuerda. La colgó en su casa de Alaska, donde vivía sin compañía. Era un prestigioso biólogo marino, catedrático de la Universidad de Alaska-Fairbanks.Daba clases de pesca y ciencias oceánicas. Era un hombre atractivo, hijo de dos mitos literarios: Sylvia Plath y Ted Hughes. No se casó nunca, ni tuvo hijos. Era un hombre encerrado en una profunda soledad. Se ahorcó el lunes 16 de marzo. Tenía 47 años y, según su hermana Frieda, llevaba varios años luchando contra la depresión.Quizás se quede corta. Vivía esas tristezas que matan. Quienes lo conocen dicen que existe la posibilidad de que se fuera a Alaska huyendo de los versos de su madre, donde él se encontraba muchas veces. Uno de sus últimos poemas, Nick and the Candlestick (Nick y el candelabro) se lo dedica a él: «Y sus amarillos se arman de valor./ Oh, amor, ¿cómo llegaste hasta acá?/ Oh, embrión/ Recuerdas, hasta en sueños,/ tu posición cruzada./ La sangre florece limpia/ En vos, rubí./ El dolor/ Al que despiertas no te pertenece». Rest in peace. / MM

EMPEÑO / EN EL DOMINGO CONTRA EL ABORTO
EL DERECHO AL NOMBRE DE UN FETO

UMA NACIO muerta. Desde ese día, sus padres luchan para que los fallecidos horas antes de nacer o en el parto sean inscritos con nombre y no como «feto de...». Un empeño relevante en un domingo pleno de manifestaciones contra el aborto

LEONOR HERMOSO

Sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno», dice el artículo 30 del Código Civil español. Entonces, ¿qué pasa con los niños que mueren a las pocas horas de nacer, o con los que fallecen en el parto u horas antes? Pues, simplemente, que no son niños, son «fetos». Esta historia sucedió en Madrid y lo cuentan los padres... «Al mío, a Uma, la llamaron "feto femenino de Jillian Cassidy". Rogamos, suplicamos, en el hospital, en el Registro Civil que por alguna parte apareciera su nombre: Uma. Fue en vano, la ley es la ley». Quien así habla es Jillian, una maquilladora de 32 años, de origen irlandés. Ella y su pareja, Juan Castro (madrileño), tuvieron a Uma hace 14 meses. Llegó sin vida: a cinco días de la fecha prevista del nacimiento, sin que nunca hayan sabido por qué, Uma murió.

«Nada puede prepararte para oír que tu bebé ha muerto o va a morir poco después de nacer», dice Jillian, pero sí que se puede facilitar que la familia lleve mejor ese momento. En España sólo dos hospitales, el de Donostia (San Sebastián) y el Hospital Provincial Santa Caterina, de Salt (Gerona) tienen un protocolo claro y correcto para tratar estos casos. Las demás familias dependen de la amabilidad, sensibilidad y profesionalidad del personal sanitario que les atiende. «Una hora después de enterarme de que mi hija yacía muerta en mi tripa, me llevaron a una habitación al lado del paritorio. En el tiempo que estuvimos allí, oímos nacer a varios bebés sabiendo que nuestra Uma no iba a llorar cuando viniera a este mundo. A mí lo que más me perturbaba era oír el registro del corazón de los otros niños durante más de 20 minutos». Y es que, el paritorio, no es el mejor lugar para atender a alguien que va a alumbrar a su hijo muerto.

«Hubo una matrona que nos animaba, así que decidimos hablar con ella para saber qué hacer para estar con nuestra Uma después del parto. Pero ella nos habló de que pasarían cosas terribles si veíamos a nuestra hija: tendríamos problemas para concebir en el futuro, abortos Nos dijo que unos padres jamás superan ver a su bebé muerto, que era mejor guardar la imagen que teníamos en la cabeza de cómo iba a ser nuestra Uma», explica Jillian.Y su caso no es raro, la mayoría de los padres se encuentran con personal sanitario con buena voluntad pero poca formación.Hay muchos hospitales en los que se niega a la madre la posibilidad de ver a su hijo/a, una medida absolutamente desfasada.

«Ver y coger al bebé ayuda. Se recomienda a los padres que lo hagan. A veces, a las madres, la idea les parece espantosa; pero si no lo hacen, con el tiempo, se suelen arrepentir. Cuando tienes la posibilidad de ver, de tocar, o de acunar un poco a tu hijo/a el duelo es más rápido, se hace mejor», explica Cristina Silvente, una de las pocas psicólogas que hay en España especializadas en Psicología Perinatal. «El encuentro no es nada traumático porque, además, los niños suelen estar en muy buenas condiciones físicas», añade. «Yo le pregunté a la matrona cómo estaría mi hija físicamente, y su respuesta textual fue: "ni voy a entrar en eso". Y nos la perdimos. Todavía me pregunto por qué no insistí, por qué no grité que quería ver a mi bebé». Pero Jillian consiguió llevarse un recuerdo. Le suplicó a un empleado del laboratorio que le estampara las huellas digitales de una de mano en un papel.Conseguirlo fue una hazaña. Tanto que Juan se tatuó en el antebrazo izquierdo, en la zona interior del bíceps, esa imagen, símbolo de su lucha.

El dolor que sienten Jillian y Juan es difícil de entender socialmente, pues no estamos habituados a lidiar con la muerte de niños tan pequeños (la mortalidad perinatal en España disminuyó un 30% en los últimos 40 años). «Tuvimos el primer contacto con la burocracia cuando vimos los papeles del hospital: "feto hembra de Jillian...".Después de lo que habíamos pasado nos partió el corazón y nos indignó. En la funeraria tampoco accedieron a poner en la urna su nombre. Nos dijeron que, por ley, tenía que poner lo mismo que en los papeles del hospital. Unos días después, fuimos al Registro Civil para preguntar si había una manera de registrarla con su nombre y apellidos, para que apareciera en el libro de familia, porque es nuestra primera hija. Nos miraron como si tuviéramos dos cabezas», dice Juan.

Fruto de la indignación y para sensibilizar a la sociedad nació umamanita.es, web cuyo símbolo es la huella de la mano de Uma.Su empeño es hoy más relevante, en un domingo pleno de manifestaciones contra el aborto. «No estamos hablando de una subvención del gobierno sino de sentimientos. A las parejas que pasan por esto les aliviaría ver el nombre de su hijo reconocido», explica Juan.No es un capricho, «los padres no entienden que alguien tan importante para ellos no tenga entidad como persona», dice Silvente.

NO HAY RAZON JURIDICA

Y realmente no hay una razón jurídica para seguir respetando este anticuado artículo del Código Civil, ni siquiera económica.De hecho, la ley contempla que si una mujer pierde a su hijo tras seis meses de gestación, tiene derecho a su baja maternal, aunque no haya niño. Dentro de 15 días el Congreso tiene la oportunidad de cambiar esta ley y dejar que estos bebés tengan un hueco en el libro de familia de las parejas que así lo decidan. El 11 de febrero de 2009 el Senado votó cambiarla por 123 votos a favor y 120 en contra. «La única razón que se me ocurre para estos votos en contra es que, por el momento político en el que estamos, no interesa aprobar nada que pueda entrar en contradicción, aunque sea de forma tangencial, con la ley del aborto que se está debatiendo», explica Vanessa Gil Rodríguez de Clara, doctora en Derecho Civil de la Universidad CEU San Pablo. ¿Uma tendrá derecho a su nombre?

HAREN / EL EXTRAÑO CASO DE GOEL RATSON
UN «MESIAS» CON 32 MUJERES Y 180 HIJOS O MAS

SUS DESCENDIENTES y sus madres se llegan a tatuar su rostro.Este israelí de 58 años seduce a sus mujeres cuando aún son adolescentes problemáticas. Utiliza su falso poder sanador para hipnotizarlas

SAL EMERGUI / Tel Aviv

El modesto barrio de Tikva, en el sur de Tel Aviv, se despierta entre la calma y unas inusuales nubes. La aparente normalidad de sus calles es el mejor aliado de un hombre de 58 años, al que unas ven como el Mesías y la mayoría como un sinvergüenza.Su nombre, Goel Ratson. Su historia, espeluznante. «Cuando sus hijos salen por la mañana a la guardería, parece como la salida de nuestros antepasados de Egipto. ¡Es increíble cuantos niños hay!», cuenta un vecino desde la ventana de su casa. En cuatro edificios de este barrio se esconde una comunidad (¿secta?).O «una familia numerosa», que dice el propio Goel. Sirviendo a este pequeño hombre de melenas blancas y tez oscura, viven sus 32 mujeres y ¿89 hijos?

Una cifra que se queda corta. «Hay unos 180 hijos repartidos por todo Israel», calcula Tehlia, una de las mujeres entregadas en cuerpo y alma a Goel, que en hebreo significa redentor. «Es un Mesías que aun no ha sido descubierto y cuando se revele, este país temblará», añade. Creen que tiene poderes sobrenaturales.Tehlia recuerda cómo su padre cayó en una grave enfermedad y Goel le salvó la vida ante el asombro de los doctores.

«MAQUINA SEXUAL»

Las mujeres dicen ser independientes pero tienen prohibido comer carne, comunicarse con otros hombres, beber alcohol, fumar, vestir de forma «provocativa» o abrazar a sus propios padres. En el supermercado del barrio, apenas hablan. No por motivos religiosos sino como prueba de amor y fidelidad hacia su gurú. «Es un regalo del cielo», dice Efrat, otra de sus mujeres, en un documental del Canal 10 israelí, el único medio que ha entrado en su sancta sanctorum: 30 minutos que revelan 30 años de secretos.

Sus hijos se llaman Goel Avinu, Goel Tehila, Goel Cuando entra en casa, muchos le besan los pies. Como sus madres, llevan tatuados su efigie. Efrat lo justifica: «Es mejor que los niños tengan tatuados en su cuerpo a su padre que a un cantante». ¿Alteraciones en la educación? «Los niños son normales y muy felices. No les comemos el cerebro», replica.

Goel no se acuerda de los nombres de todos sus hijos pero conoce bien el cuerpo de todas sus mujeres. Algunas son hermanas o primas. Su caso provoca la indignación de la mayoría y la admiración de unos pocos que más que Mesías le consideran «una máquina sexual». El Don Juan divino explica el secreto: «Tengo todas las facultades que una mujer quiere Las medidas que una mujer quiere Todo el cariño que una mujer busca Lo tengo todo».

En cuestión de cama, no hay competencia. Las 32 mujeres se turnan y, aunque no lo confiesen, hay una lucha cada noche por ser la afortunada. Tehlia se sincera: «Satisface todas mis voluntades y necesidades. Por eso, estoy dispuesta a compartirlo con otras aunque no siento que lo comparto. Me siento especial y única».

Se sospecha que es un timador. Está oficialmente casado con una sola mujer. El resto son reconocidas como «madres solteras» que reciben una ayuda mensual estatal de cientos de euros: 32 prestaciones para que el salvador se salve de trabajar. A la pregunta de cómo se gana la vida, responde: «Con la ayuda de Dios que se ocupa de nosotros».

La Seguridad Social israelí no se fía de los préstamos divinos e investiga. El director del Instituto en Defensa del Menor, Isaac Kadmon, reconoce que «mientras los niños vayan regularmente al colegio y no haya negligencias o abusos, las autoridades no pueden hacer nada. La ley no prohíbe llevar un estilo de vida sólo porque parezca inapropiado».

En el barrio, el viejo Abraham nos cuenta irónicamente: «En más de una ocasión hemos visto enfrentamientos con los padres de algunas de sus mujeres que vienen para rescatarlas del salvador».

La secta se empezó a tejer hace 30 años. Empieza su búsqueda reclutando a su futura mujer cuando es una adolescente con problemas físicos, sociales o psicológicos. Tras su milagrosa curación terapéutica, es toda suya. Y así viene otra y otra y otra hasta el día de hoy. El presume de sus poderes sexuales pero niega usarlos con menores.

Sólo dos de sus chicas se escaparon de su magia. Las restantes siguen hipnotizadas. Como le pasó a una detective infiltrada para desmontar su imperio. Se hizo pasar por una joven en busca de terapia y, como reconoció, tras el primer contacto quedó hipnotizada durante varios minutos. Entre sus mujeres, hay dos informáticas, tres vendedoras, varias estudiantes universitarias... El resto no trabaja. Pero su harén puede acabar en tragedia. El le dijo a una de ellas: «Cuando me muera, os pido que conservéis la calma.No os volváis locas ni hagáis jaleo. Pero si el Estado me hace daño, haced daño a todos los que podáis. ¡No tengáis miedo!».El sometimiento hacia él es total. Idolatría pura. «Si le hacen daño, sabremos actuar, pero si muere de vejez, no me suicidaré», avisa una de ellas.

Mediodía en el barrio. Las decenas de niños respiran la normalidad de la guardería antes de volver al mundo no convencional. Un mundo que tiene un dueño. Un hombre capaz de hipnotizar durante décadas a decenas de mujeres, destrozando familias y construyendo una muy especial. Tan numerosa como diferente. Tan rara como peligrosa

Tránsitos
SEIS PREGUNTAS
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LA VENTANA
Un mierda, un cobarde
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LA FRASE (13)
"El tripartito catalán incluye la 'pertenencia a la nación' en la Ley de educación"
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LA OTRA BIOGRAFIA
QUISO MATAR A FRANCO EL 19 DE JULIO

ESPECIAL 70 ANIVERSARIO DEL FIN DE LA GUERRA. El próximo miércoles, 1 de abril, se cumplen 70 años. Con este motivo, hemos seleccionado tres historias poco conocidas unidas por la fe en los ideales y por un final infeliz

-El plan es el siguiente: cuando Franco reviste la guardia, le dispararé a quemarropa.

El cabo José Rico hablaba sin titubeos, pero la sorpresa y el miedo se dibujaron en el rostro de sus compañeros, a los que había convocado en un cuartucho de la compañía (en el Batallón de Cazadores del Serrallo 8 de Ceuta) para planear la forma de oponerse al levantamiento militar.

-El teniente coronel ha anunciado que [Franco] vendrá mañana a Ceuta para hacerse cargo del Ejército de Africa y que revistará nuestro batallón -continuó su exposición-. Voy a pedir que me pongan de guardia en la puerta. Los soldados que entren de servicio conmigo me ayudarán a reducir al oficial y al suboficial. Vosotros tendréis que forzar los armeros de la compañía y cubrirnos desde la galería del primer piso. Si es necesario no dudéis en abrir fuego, porque es probable que gente como el capitán Mateo o el sargento Maules se resistan a entregar su arma e intenten hacernos frente.

-Y después, ¿qué hacemos?, se atrevió a preguntar el cabo Pedro Veintemillas para romper el silencio.

-Hay que correr la voz de que el golpe ha fracasado y animar a otros cuarteles a pelear contra los rebeldes.

-¿Y qué pasa con la Legión? Porque ésos no se van a poner de nuestro lado -intervino Pablo Frutos.

-Lo más probable es que para entonces una parte de ellos haya embarcado rumbo a Málaga o a Cádiz. Con los que queden no habrá más remedio que luchar. ¿De acuerdo? -preguntó José tras escrutar la cara de sus interlocutores. Todos asintieron.

El toque de oración y la bajada de bandera dieron por concluida aquella jornada en la que una veintena de soldados, comandados por José Rico, planearon matar al golpista Franco. Era el 18 de julio de 1936. Si todo salía bien, a la mañana siguiente serían héroes. Con ese pensamiento debió de acostarse aquella noche José Rico Martín, el hombre que estuvo a punto de cambiar decisivamente el curso de la Historia de España. ¿Qué habría sido si hubiera logrado apretar el gatillo como tenía previsto? José Rico es el Claus von Stauffenberg español. Pero a diferencia del coronel alemán que intentó matar a Hitler y cuya vida ha sido llevada al cine bajo el título de Walkiria -con Tom Cruise de protagonista-, la de José Rico ha pasado prácticamente desapercibida. ¿Quién era este periodista en ciernes, hijo de un modesto comerciante, que se alistó voluntario en el Ejército para irse a Africa y cargó sobre sus hombros la misión de parar el levantamiento militar? El periodista Carlos Fonseca ha documentado su historia y la ha novelado en Tiempo de Memoria, en la que se basa este reportaje y que se publica la próxima semana.

«SAQUE LAS TROPAS»

El golpe se había iniciado la tarde del 17 de julio de 1936 en Melilla, y se había extendido como la pólvora por el protectorado español en Marruecos. El teniente coronel Julián Martínez Simancas, jefe del Batallón de Cazadores del Serrallo número 8 de Ceuta, recibió a las 11 en punto de la noche la llamada del teniente coronel Juan Yagüe que llevaba esperando toda la tarde: «Saque las tropas a la calle y proceda a tomar la ciudad».

Mandó formar en el patio de armas y dio cuenta a sus hombres del movimiento patriótico que acababa de ponerse en marcha.«¡Soldados! La patria nos llama a cumplir la misión de salvarla del dominio comunista al que la ha abocado sin remedio este Gobierno», tronó su voz. «No es momento de vacilaciones, sino de ofrecer el tributo de nuestras vidas ante el altar del todopoderoso si así lo exigen las circunstancias».

José Rico y sus compañeros bajaron en formación hasta el mercado central de abastos de Ceuta, frente al puente de la Almina, y allí se unieron a las tropas del tercio, que ya habían dejado retenes en los barrios de la Almadraba y el Morro. En aquella ronda por las calles de Ceuta, la madrugada del 18 de julio, José Rico Martín y Pedro Veintemillas observaron cómo las patrullas de falangistas detenían a civiles y asaltaban sedes de partidos políticos republicanos. Vieron también cómo en las paredes de la ciudad se fijaron bandos, firmados por Franco, en los que se anunciaba al pueblo el estado de guerra, la disolución de todos los partidos y la prohibición de reuniones.

De regreso al cuartel, se reunieron con los también cabos veteranos Anselmo Carrasco y Pablo Frutos y estudiaron, sin éxito, cómo frustrar el golpe de sus jefes. Fue en un segundo encuentro, ese mismo día, donde José Rico explicó su plan. Cuando Franco entrara en el patio central del acuartelamiento para revistar las tropas, él mismo le dispararía. Los otros implicados, casi una veintena de soldados, apuntarían al resto de militares para inmovilizarlos desde la primera planta del cuartel.

José Rico tenía 21 años y hacía un año que se había alistado voluntario en el Ejército. El y Manuel, su compañero de aventura, eran amigos y vecinos de Monleras, un pequeño pueblo salmantino a 20 kilómetros de Ledesma, del que habían partido en julio de 1935 para hacer carrera en el Ejército de Africa. Ambos eran los primogénitos de dos familias pródigas en descendencia que, primero con sorpresa y luego con resignación no exenta de orgullo, habían asumido que abrazaran la carrera de las armas. Conocían los oficios del campo y no renegaban de su dureza, pero creían que más allá de los campos amarillentos había un mundo por descubrir.

José vivía con su familia en el número 4 de la calle Santo. A Antonio, su padre, todos le conocían como el Villarino porque era de ese pueblo próximo, que los días claros se oteaba en el horizonte. Las habladurías corrían de boca en boca y hasta Monleras llegó la noticia de que Aurora, antes que su esposa, había sido su cuñada, la mujer de un hermano muerto en un extraño episodio de navajas cabriteras. Huyendo de las maledicencias se fueron a Monleras, donde ella disponía de fincas heredadas, en las que cultivaban trigo, cebada y centeno, que apenas les reportaban ocho o 10 fanegas si el año era bueno.

FAMILIA IZQUIERDISTA

Cuando se casaron, Aurora ya tenía a José, que Antonio aceptó como si fuera hijo suyo. Después llegaron seis vástagos más.En su casa se había alojado nada más y nada menos que don Casto Prieto Carrasco, alcalde de Salamanca, catedrático de Anatomía y diputado a Cortes por Izquierda Republicana, y los vecinos empezaron a comentar que aquella pareja era, además de rara, izquierdista. Una distinción que con el tiempo se demostraría extremadamente peligrosa. En aquel entorno, el joven José Rico despuntó como periodista. Don José María, el maestro del pueblo, le había enseñado todo cuanto sabía y le había recomendado para que colaborara en El Adelanto de Salamanca, al que periódicamente remitía sus crónicas sobre los acontecimientos de la comarca.Creyó descubrir su vocación, y hasta se atrevió a mandar un artículo sobre la gozosa proclamación de la II República que le valió la felicitación del director. Una vez en el batallón aprovechó para hacer el curso de cabo, que obtuvo a los tres meses de su incorporación con una nota media de 8,10. Su formación y su buena caligrafía le abrieron pronto las puertas de las oficinas del cuartel, donde se labró un expediente impoluto.

Hasta que el 18 de julio de 1936, sólo unas horas después de planear el asesinato de Franco, el capitán Civantos entró violentamente en la compañía pistola en mano, custodiado por una comitiva de hombres armados. Los soldados saltaron de sus camas en calzoncillos y de manera apresurada comenzaron a vestirse sobresaltados.

-¡Cabos Rico y Veintemillas!

-¡Presente, mi comandante!, respondió José dando un paso al frente y colocándose en posición de firme.

El comandante caminó hacia él y le apuntó con la pistola.

-Si no te descerrajo un tiro ahora mismo, hijo de puta, no es por falta de ganas -le golpeó con la culata del arma en la cara y dirigió la mirada hacia Veintemillas, que formaba en mitad del pasillo-. Llévenselos al cuerpo de guardia.

-Esos dos traidores conspiraban contra el Ejército. Sabemos que habían convencido a algunos de vosotros. Conocemos vuestros nombres porque hay soldados con arrestos y el suficiente amor a su patria para defenderla de estos hijos del comunismo, profesionales del odio. Tenéis una única oportunidad de enmendar vuestro error dando un paso al frente. Quien lo haga atendrá mi indulgencia.A los cobardes los fusilo esta misma noche.

Horas después, casi una veintena de soldados eran conducidos en una camioneta destartalada a la fortaleza militar del Monte Hacho. Para entonces, Franco acababa de llegar a Tetuán, capital del protectorado. La mañana siguiente tenía previsto visitar Ceuta.

CONSEJO DE GUERRA

Tras pasar casi un año en prisión, el 17 de marzo de 1937, José Rico fue sometido a un Consejo de guerra que decretó su fusilamiento, ejecutado un mes después. El hombre que llevó su defensa, Diego Navarro, escribió a su padre: «Deberes de mi cargo me obligan a cumplir esta misión, tan penosa, de dar a usted cuenta del fallecimiento de su querido hijo José en las circunstancias que usted ya conoce. (...) También quiero decirle que conservó su serenidad y sangre fría en todo momento y que murió como un hombre, produciendo esta serenidad la admiración de cuantos presenciaron tan tristísimo acto. Hoy 18 se ha dado cristiana sepultura a su cadáver en el cementerio de la ciudad».

También José Rico tuvo palabras para sus padres poco antes de morir: «Me fusilan al amanecer. El capitán Navarro me ha preguntado si quiero algo. "Vivir", le he dicho, y no ha sabido qué responderme.Le he pedido que vea de localizar a Manuel y le entregue mis pertenencias para que se las haga llegar a mi familia. Dice que no me preocupe, que hará todo lo que esté en su mano para ayudarme, y cuando se ha despedido me ha rogado de nuevo que no pierda la esperanza porque el Caudillo, como llaman al Franquito, puede indultarme en el último momento. No lo creo. ¿Cómo se prepara uno para morir? ¿Cómo se despide de la vida y de sus seres queridos? Tengo miedo y no sé cómo reaccionaré cuando esté ante el pelotón de ejecución. Me gustaría mantener la dignidad, pero ¿cómo? Padres, no se culpen de nada, porque de nada tienen la culpa, como tampoco me culpo yo de mis acciones. Sufro por usted, madre, porque sé que mi muerte le va a partir el corazón, pero tiene que ser fuerte.Se lo pido con todas mis fuerzas. Tiene a mis seis hermanos, que la necesitan más que nunca. Yo cuidaré de todos desde el otro mundo. Adiós a todos. Les quiere, José».

Artículo basado en la novela «Tiempo de memoria», de Carlos Fonseca, editorial Temas de Hoy, a la venta el 7 de abril

JOSE RICO MARTIN

Nació en Villarino (Salamanca) en 1915.

Periodista, ingresó voluntario en el Ejército para irse a Africa.

Planéo asesinar a Franco de un tiro, cuando éste pasara revista en Ceuta el 19 de julio de 1936, dos días después del levantamiento.

Libro. El periodista Carlos Fonseca ha investigado su vida para escribir la novela «Tiempo de Memoria».

LA OTRA BIOGRAFIA
CON 17 AÑOS, EL CAPITAN MAS JOVEN FALLECIDO

JAIME LATAS

30 de julio de 1938. Los republicanos de la XV Brigada asaltan el Puy de Aliaga (cota 481 en Gandesa, Tarragona). Tras pasar el Ebro, sorprendiendo a las avanzadas nacionales, por primera vez en mucho tiempo tienen fe en la victoria. Frente a ellos, al otro lado de la loma, la VI Bandera de la Legión combate cuerpo a cuerpo sin ceder lo más mínimo. Como último recurso, el general Yagüe ha llamado a los legionarios, quienes deberán sacrificarse para evitar que el frente se derrumbe.

Los camilleros de la Bandera legionaria no dan abasto a recoger heridos. Desde la cima donde se lucha acercan a los soldados que aún respiran a un pequeño barranco donde el médico les hace las primeras curas: oficiales, soldados, sargentos, legionarios...Todos son lo mismo, hombres anónimos que están a punto de morir.De repente, una voz se alza entre los heridos y señalan a uno de los cuerpos sin vida: «¡Le han dado a Goded!, ¡le han dado al joven Goded!», exclama. La noticia de esa muerte, una entre miles de esos días, recorrerá el frente en todas direcciones: las trincheras, el mando, la retaguardia, los periodistas...«¡Ha muerto el joven Goded!», exclamarán.

¿Pero quién era este joven cuya muerte fue tan señalada? ¿A qué se debía su fama? ¿Qué lo distinguía de los otros soldados que en esos mismos momentos caían como moscas en el frente del Ebro? Se llamaba Enrique Goded Alonso, tenía 14 años en 1936 y, apenas dos años más tarde, recién cumplidos los 17, recibiría en la tumba su ascenso a capitán de Infantería. Era el oficial más joven de la guerra.

Enrique era hijo del general Manuel Goded, ejecutado por el Gobierno Republicano el 12 de Agosto de 1936 tras fracasar en la sublevación de Barcelona. Nada más conocer la suerte del general, el pequeño de la familia se intentó alistar para combatir a los que habían fusilado a su padre. Su ingreso en la escuela de oficiales de Lluch (Mallorca), en junio de 1937, no fue fácil. Con 16 años no cumplía los requisitos de la convocatoria (bachiller superior, 20 años cumplidos, luego 18...). Para solventar este inconveniente se recurría a una declaración jurada donde se falseaban los datos que interesaban. También pesó en la decisión de admitirle la postrera influencia de su padre, que había dado su vida por la sublevación. Rápidamente el nuevo y joven Alférez fue trasladado a la península donde se incorporó a una unidad de choque, la Legión. Tras varios traslados, acabaría en la VI Bandera de la Legión, una de las más fogueadas, donde combatiría en primera fila desde su llegada. Goded actuaría siempre en la vanguardia de su agrupación y en los combates más duros de la guerra. Primero en la durísima batalla de Teruel, después en el cruce del río Alfambra y los altos de Celadas. Más tarde iniciaron la Campaña de Aragón que habría de llevar a las fuerzas nacionales hasta el Mediterráneo, dividiendo en dos la zona republicana. Rápidamente vendría la toma de Lérida, hasta que el 25 de Julio el Ejército de la República contraatacó dando lugar al inicio de la Batalla del Ebro.

artículos y esquelas

Cuando a finales de julio de 1937 los republicanos pasan el Ebro, es la Bandera de Goded la encargada de frenar la avalancha. En uno de estos fortísimos combates en el Puy de Aliaga, en las inmediaciones de Gandesa, el joven y recién ascendido teniente encontrará la muerte. Su Bandera sufrió más del 50% de bajas.Dada su juventud y el apellido que ostentaba, la muerte de Enrique Goded no pasó desapercibida en la retaguardia. Todos los periódicos la recogieron. «Hemos enterrado a Goded de la VI Bandera de la Legión », escribió el famoso cronista Tebib Arrumi. «¡Quince años como aquel capitán de la novela de Julio Verne! Ideal para leer libros de hazañas y aventuras, y soñar que algún día podrá realizarlas y vivirlas Un personaje hasta ayer ficticio (el capitán de 15 años) existe hoy en España», firmó Jeromin un artículo muy comentado en El Heraldo de Aragón. La prensa nacional lo honró publicando una esquela a a finales de agosto.

Goded no fue el único niño que combatió en la guerra civil. Aunque el límite de edad de los 18 años para enrolarse era más o menos respetado, entre los tres millones de españoles que vistieron uniforme hubo numerosos niños en uno y otro bando. Si había algún impedimento burocrático, se falsificaban fechas de nacimiento o lo que hiciera falta. Leonardo Lobato tenía 14 años cuando se alistó en el Banderín de Enganche de la Legión de Zaragoza y participó con 15 recién cumplidos en la batalla del Ebro. Fue herido en dos ocasiones. Manuel Fernando García, alistado a los 15 años, falleció siendo sargento del requeté carlista del Tercio de «Nuestra Señora del Pilar». Quizás sea en el requeté donde se encuentren los voluntarios más jóvenes de la guerra. Entre ellos destacan con sólo 14 años José Luis Hidalgo y José María Zabala. Angelina y Carmen Rodríguez, de 15 y 16 años respectivamente, eran modista y vendedora antes de la guerra. Encuadradas en el batallón Aida Lafuente, cayeron prisioneras en Talavera. La lista podría continuar: Carlos Etayo (15 años), Emilio Herrera (15 años), Antonio García Barón (14 años...).

Ninguno alcanzó la fama de Enrique Goded, ascendido a teniente por su destacado valor en los combates de la Batalla del Ebro.En la Galería Militar Contemporánea del Servicio Histórico Militar, su nombre, foto y méritos son evocados como Enrique Goded Alonso capitán de Infantería. Fue elevado al cargo tras su muerte. Con 17 años, es el capitán más joven de la Guerra Civil.

ENRIQUE GODED

Hijo del general Goded, se alistó con 15 años después de que su padre fuera ejecutado por el Gobierno Republicano.

Participó en los combates más duros, enrolado en la VI Bandera de la Legión.

Murió el 30 de julio de 1938, con 17 años, en la batalla del Ebro.

Héroe. En la tumba fue nombrado capitán y se convirtió en el oficial más joven de la Guerra Civil.

LA OTRA BIOGRAFIA
LOS KENNEDY,«ESPIAS» EN LA GUERRA CIVIL

JOSE MARIA ZAVALA

«Tu madre se moriría si supiera que Joe está en Madrid...». Aquellas 11 palabras que el patriarca de los Kennedy, Joseph Patrick, escribía a una de sus hijas desvelaba un secreto que ha permanecido casi inédito hasta nuestros días: la presencia en España, en plena Guerra Civil (1936-1939) de su primogénito, Joseph Patrick Kennedy, Joe para la familia. Lo que no decía el padre aún sorprende hoy más. No sólo el hijo mayor de los Kennedy estuvo en España en aquellos años de batalla y sangre. También lo hizo, y en dos ocasiones, un jovencito que con los años llegaría a ser presidente de Estados Unidos: John Fitzgerald Kennedy (JFK). Tenía apenas 19 años.

Joe, el hermano mayor, había cumplido 23 años cuando llegó a Barcelona, en enero de 1939; su hermano pequeño había estado ya en Madrid al principio de la guerra, y viajaría también a Barcelona en junio de 1938. Joe, igual que su padre, el tozudo y emprendedor Joseph Patrick Kennedy, embajador norteamericano en Londres, era partidario de Franco. Desde su privilegiada atalaya londinense, el veterano diplomático curtido ya en muchas escaramuzas durante la Primera Guerra Mundial, tuvo la lucidez suficiente para intuir que la lucha iniciada en España en julio de 1936 podía ser el detonante de otra guerra mundial, sobre todo tras la creciente intervención soviética. Quiso disponer entonces de datos fidedignos sobre España, empezando por los ideales que defendía cada bando y las repercusiones que para EEUU podía tener que uno u otro ganase la guerra.

Pese a su simpatía por el bando nacional, el patriarca de los Kennedy sabía que su gobierno, presidido por Franklin Delano Roosevelt, mantenía sus credenciales cerca del ejecutivo republicano.Además, numerosos súbditos norteamericanos combatían en España al servicio de la República, enrolados en las Brigadas Internacionales; en concreto, en el llamado Batallón Abraham Lincoln.

Precisamente para contrarrestar la información partidista de su gobierno, el patriarca de los Kennedy dispuso el viaje de sus dos hijos mayores a España; un viaje casi desconocido del que sólo se hicieron eco, hace ya más de 40 años, el economista Fabián Estapé y el historiador Ricardo de la Cierva.

Las cartas y diarios de los dos jóvenes constituyeron luego una información de primera mano sobre la contienda, a la vez que un atractivo análisis sobre las repercusiones de su desenlace en los intereses estratégicos de EEUU a largo plazo.

Joseph Patrick era el hijo predilecto de su padre, a quien éste matriculó en la Universidad de Harvard, permitiéndole residir luego un año entero en Londres, donde completó su formación en la London School of Economics. Consciente también de que su segundo hijo varón, John, constituía para él un importante recambio, el padre cuidó su formación con esmero, matriculándole igualmente en Harvard.

Fue así como el primogénito del embajador, Joe Patrick Kennedy, se encontró ya en Barcelona el 26 de enero de 1939, cuando las tropas de los generales Solchaga y Yagüe entraron victoriosas en la ciudad. Días después, Joe, utilizando sus contactos diplomáticos, embarcó en un destructor británico que le condujo hasta Valencia, el último puerto en poder de los republicanos. Una vez allí, las autoridades republicanas le ayudaron a llegar hasta Madrid, donde estuvo muy cerca de perder la vida tras contactar con la Quinta Columna de Franco.

Una de aquellas noches, reciente aún el golpe de Estado del coronel Casado, fue detenido en plena calle por un grupo de milicianos que le hubiesen ejecutado sin miramientos si Joe no hubiera exhibido in extremis su pasaporte diplomático, acompañado de un providencial salvoconducto que le acreditaba además como agregado de prensa del embajador de EEUU en París, William C. Bullit. Obra, sin duda, de su mejor ángel de la guarda: su propio padre.

Muy pocos sabían entonces que el primogénito de los Kennedy se entrevistó en secreto con un miembro relevante de esa Quinta Columna, Manuel Valdés, el único representante de la antigua Junta Política de Falange Española que permanecía entonces en Madrid. Valdés y Joe Kennedy hablaron de la represión en las cárceles, iniciada con las sangrientas sacas en los primeros meses de la guerra, mientras Carrillo era responsable del orden público en la capital.

TESIS «CUM LAUDE» SOBRE ESPAÑA

A primeros de abril, regresó a Londres, tomando el ferrocarril hasta Hendaya, desde donde embarcó hacia la capital británica para reanudar sus estudios en la London School of Economics.Antes incluso de viajar a España, había mostrado ya interés por la guerra civil, eligiéndola como tema de su tesis doctoral para estudiar las ventajas e inconvenientes para su país de una hipotética intervención extranjera en la Península ibérica. Titulada Intervention in Spain, la tesis mereció en 1937, cuando fue defendida por su autor, la máxima calificación académica: sobresaliente cum laude.

El trabajo abogaba por la neutralidad estricta de EEUU en la guerra civil española, rechazando la intervención crediticia y financiera de las autoridades norteamericanas en favor del gobierno de la República, el único reconocido por Roosevelt.Pero la «neutralidad» defendida por él no era en realidad tal, pues resultaba entonces muy significativo que un joven estudiante propugnase la no intervención en España de un gobierno que sólo aceptaba como jefe de Estado legítimo a Manuel Azaña y como primer ministro a Juan Negrín.

Entre tanto, su hermano John Fitzgerald Kennedy aprovechó también la oportunidad brindada por su padre para viajar a España. El joven de sólo 19 años envió luego a su padre un estudio pormenorizado de las repercusiones para Inglaterra de una victoria republicana.En una de esas cartas, criticaba la ignorancia del pueblo americano sobre lo que sucedía en España. Y matizaba: «Aunque considero que sería quizá mucho mejor para España que Franco triunfase -porque esto devolvería al país unidad y fortaleza-, al principio era el Gobierno [republicano] quien tenía moralmente razón».

Una visita a San Juan de Luz, en el sur de Francia, le hizo reflexionar sobre la guerra civil. La lectura del libro Inside Europe, del periodista norteamericano John Gunther, despertó su simpatía por el bando republicano, pese a que aquella localidad era en su mayoría partidaria de los sublevados. Pero, tras leer las atrocidades cometidas en la zona republicana, admitió que le habían «apartado un tanto del Gobierno [de Negrín]».

CONTRA LAS CORRIDAS DE TOROs

La mera contemplación de una corrida de toros ratificó su postura: «Había quedado convencido», escribió, «de la veracidad de las atrocidades, porque esta gente del Sur son felices con las escenas crueles. Consideran divertido contemplar al caballo abandonado en el ruedo con sus intestinos colgando».

Durante su estancia en la Península se hizo dos reflexiones: si las tropas extranjeras fueran retiradas de España, ¿qué oportunidad de vencer tendría Franco?; y si Franco triunfase, ¿en qué medida debería atribuirse su victoria a Mussolini y a Hitler?

El futuro presidente de Estados Unidos regresó a España dos años después, en junio de 1938, cuando las tropas de Franco acariciaban la victoria. Un episodio de su vida desconocido para la opinión pública como el supuesto hijo que acaba de salir a la luz: el californiano Tony Bohler, de 63 años, marchante de arte, quien dice estar dispuesto a probar el parentesco mediante una prueba de ADN. John Kennedy lo habría concebido cinco años después de su última visita a la España en guerra. Esta se produjo en un marco histórico y decisivo, durante el verano y otoño de 1938, cuando entre Lérida y Castellón tenía lugar la trascendental batalla del Ebro durante el verano y otoño de 1938.

La visita del joven John Fitzgerald Kennedy pasó desapercibida.Entonces, las miradas, como era natural, se concentraron en el presidente indio Jawaharlal Nehru, quien el 16 de junio llegaba a Barcelona acompañado de su única hija Indira, envuelta en su sari negro. Invitados por el ministro republicano de Exteriores, Julio Alvarez del Vayo, la presencia en Barcelona de Nehru y de su hija constituía una clara provocación a Inglaterra, cuyas presiones sobre Francia para que cerrase definitivamente la frontera al suministro de armas a Cataluña habían desatado la ira de Negrín.¿Qué mejor modo tenía éste de expresar su indignación que declarar «huésped de honor de la República» al más férreo defensor de la independencia de la India?

Nehru fue aclamado así como presidente del Congreso Nacional indio, y en calidad de tal visitó el 16 de junio al ministro socialista de Justicia, Ramón González Peña. Al día siguiente, durante su visita al frente del Este, Nehru pudo comprobar por sí mismo el excesivo optimismo del ministro de Justicia mientras posaba ante las cámaras con su anfitrión Enrique Líster.

El 18 de junio, fue recibido por el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio; por el presidente de la Generalitat, Lluís Companys; y por el alcalde de Barcelona, Hilari Salvadó. Pero nadie reparó en la presencia de un joven trajeado, de pelo corto y mirada reconcentrada, que posaba en una fotografía junto a Enrique Líster, Nehru e Indira Gandhi. Se trataba de John Fitzgerald Kennedy, quien, dos años atrás, había estado ya en España.

John F. Kennedy

El que fuera presidente de EEUU visitó en dos ocasiones España durante la Guerra, la primera cuando sólo tenía 19 años.

John sentía simpatías por la República aunque, finalmente, se decantó por el bando nacional.

Publicación. José María Zabala aporta nuevos datos sobre la presencia del futuro presidente de Estados Unidos en la contienda.

MI SEMANA
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GANADOR
Antonio Basagoiti

JOSEAN IZARRA

Basagoiti celebró con su hija mayor que el PP estrenará presidente en el Parlamento Vasco. Una coca-cola y unas palomitas en el Circo del Sol fueron la única tregua en las intensas negociaciones que el presidente de los populares vascos se permitió en una intensa jornada pegado al móvil. Basagoiti ha pasado de ser un presidente por accidente tras la marcha de María San Gil al político embaucador que recibe felicitaciones de empresarios nacionalistas cuando almuerza en el Metro Moyúa, una cafetería emblemática de la Gran Vía de Bilbao. Y sin salirse del Botxo este bilbaíno forofo del Athletic ha conseguido rentabilizar los 13 escaños que obtuvo en las elecciones del 1 de marzo. Diputados de oro no sólo porque resultaban desde el primer minuto imprescindibles para que el PSE sitúe a Patxi López en Ajuria Enea sino porque la reacción del PNV obliga a los socialistas a buscar el apoyo del PP para conseguir gobernar. Los diputados de Basagoiti se han revalorizado en las últimas semanas cuando el PSE-EE ha comprobado que los nacionalistas se mantendrán firmes junto a Ibarretxe al creer con firmeza que la fuerza centrífuga de la política nacional romperá el idilio entre socialistas y populares en el País Vasco. El PNV esperará a lanzar su órdago: toca aguantar hasta que la tensión en Madrid les abra de nuevo la puerta de Ajuria Enea. Un tiempo capital para Basagoiti, que aunque ya no conserva la cara de la foto de niño que utilizó en campaña, sí mantiene la frescura en sus expresiones que le permiten llenar titulares. El último anuncia que un dirigente popular será la segunda autoridad de Euskadi. Vendrán más...

/ Por JOSEAN IZARRA (director de EL MUNDO PAIS VASCO)

PERDEDOR
"Pepe el del Popular"

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