CORRUPCIÓN MALLORQUINA/ TRAMA GOBIERNO SOCIALISTA ANTICH:

El Gobierno de Antich, rodeado de imputados por corrupción
El presidente no puede echar a consejeros que no sean del PSOE
TOMAS BORDOY/Palma de Mallorca
Unió Mallorquina (UM), fiel de la balanza en el Gobierno de coalición de Baleares que preside el socialista Francesc Antich, tiene en la actualidad a seis altos cargos imputados repartidos por el Ejecutivo balear, el Consejo de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma. Un escenario que reduce enormemente la capacidad de maniobra del presidente, que se ve obligado a hacer desesperadas concesiones a sus socios. El nuevo Plan de Normalización Lingüística que está preparando el Gobierno balear es uno de los peajes que deben pagar los socialistas a sus socios independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y del Partido Socialista de Mallorca (PSM) para seguir manteniendo la coalición exenta de nuevos sobresaltos. Una factura similar a la que tuvo que pagar el presidente de Galicia, Emilio Pérez Touriño, para satisfacer las pulsiones nacionalistas de sus socios del Bloque Nacionalista Galego (BNG). Las pasadas elecciones, el PSOE necesitó nada menos que 14 escaños, que sumados a los 16 suyos, lograron desalojar al PP del Ejecutivo balear.Por eso, tanto los tres de Unió Mallorquina como los 10 aportados por el
Bloc, en el que se aglutinan desde ERC y el PSM hasta IU, han tenido un coste en despachos y cargos muy superior a su representación social en Baleares.
La imputación por parte de Anticorrupción del presidente de UM y consejero de Turismo, Miquel Nadal, no contribuye a serenar los ánimos en la convulsa realidad política balear. Nadal lleva varios días desaparecido de la escena política -de puente familiar en Marrakech- y estaría deshojando la margarita de si se queda o se va. Su ausencia ayer en la reunión habitual de los viernes del Consejo de Gobierno ha disparado todo tipo de comentarios.
La situación del presidente de Baleares es cada vez más precaria por la relación de altos cargos que va sumando a la lista
de imputados por la Fiscalía Anticorrupción. Antich no se atreve a desalojar de su cargo al consejero de Turismo. Es uno de los inconvenientes de los gobiernos de coalición de Baleares, que los presidentes no nombran ni destituyen a los consejeros salvo que sean de su propio partido. La destitución de Nadal depende de UM, y por ahora parece difícil que los nacionalistas prescindan de su jefe.
Pero éste no es el único obstáculo que Antich se ha encontrado en su día a día en el Consulado del Mar, sede de la Presidencia del Gobierno. La
imputación de uno de los suyos, nada >menos que el presidente socialista del Consejo de Ibiza, Xico Tarrés, por el caso Ibiza ha sido otro varapalo. En la sede socialista de la calle Miracle (Milagro) en Palma no ganan para sustos. El caso Ibiza, destapado por EL MUNDO, ocurrió siendo Xico Tarrés alcalde de la ciudad; pese a todo, Antich se empeñó en aupar a la candidatura para la presidencia de la isla al controvertido líder pitiuso, una decisión de la que parece que está arrepentido.





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