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domingo, 1 de febrero de 2009

TERRORISMO: ETA admite que no consigue 'clavar el hacha al enemigo'



ETA admite que no consigue 'clavar el hacha al enemigo'

La banda reconoce la «crisis» de su «operativo militar», la eficacia de los escoltas y propone golpear «en los talones de barro y no en los pechos forrados de armadura»

ANGELES ESCRIVA/Madrid
Uno de los últimos documentos incautados a ETA por las Fuerzas de Seguridad presenta a una banda terrorista vulnerable, insegura, que reconoce que las medidas policiales y judiciales adoptadas en los últimos años la han «asfixiado» y que considera que su sector político lo ha hecho tan mal que debe «asear su casa».

«Debemos clavar el hacha al enemigo en los talones de barro, no en los pechos forrados de armadura», dice el documento, como propuesta para salir de lo que califica como «crisis operativo-militar».

Una debilidad tal que, aunque en su comunicado -hecho público el pasado viernes- celebrando sus 50 años de existencia se ufanaba de sus logros, en el texto que se han incautado las Fuerzas de Seguridad sostiene: «Se ha construido muy poco de lo que se puede tocar con las manos».

Se trata de una autocrítica furibunda fechada a finales de 2008 con la que la dirección de la banda intenta buscar salidas. Y eso sin saber a esas alturas que un par de operaciones más contra su cúpula y contra la nueva mesa nacional de Batasuna iba a minarla todavía más.

Es el reconocimiento de una «crisis» que no impide que las Fuerzas de Seguridad estén convencidas de que ETA, para conjurarla, intentará un atentado de gran repercusión antes de los próximos comicios vascos.

«El conocimiento exacto que tiene el enemigo de nuestro funcionamiento ha convertido a la organización en muy previsible en su forma de actuar», admite ETA en uno de los párrafos.

En los siguientes, deja entrever una fuerte preocupación por su futuro y una necesidad por modernizarse, por soltar un lastre que parece incluir una crítica implícita hacia determinadas personas: «El balance de los últimos años nos expresa el agotamiento de un ciclo»; «los errores repetidos durante años nos exponen la necesidad de efectuar un cambio organizativo total para poder garantizar su función político militar en esta fase», de «crear una organización de futuro efectiva y ágil».

En el documento, aportado al juez Baltasar Garzón como una de las pruebas para la última operación contra Batasuna, la banda realiza un análisis desde 2002 en el que deja claro que la «estrategia represiva» del Estado -es decir, las primeras operaciones contra la izquierda abertzale, el cierre de medios de comunicación, las detenciones permanentes habidas durante el Gobierno de Aznar- la sumieron en la ineficacia. «Aparecieron indicios de incapacidad para marcar con la línea de acciones armadas la acción política; se dio un desequilibrio notorio entre las estrategias represivas integrales del enemigo y la línea armada», afirma. Es en ese contexto en el que coloca los primeros contactos de Batasuna con los socialistas vascos.

ETA insiste en extraer las mismas conclusiones de siempre sobre el proceso negociador, pero lamenta el modo como se condujo.La banda no considera poco coherente el atentado de Barajas o haber realizado actos de terrorismo callejero durante la tregua, sino al contrario. Cree que debió calibrar mejor golpes policiales como el que en 2004 acabó con Antza -entonces número uno- en prisión y añade: «En la medida en que un proceso de negociación es un campo de batalla, actuamos con falta de precisión para hacer frente a las agresiones que provocaría en él el enemigo».«La organización dio más importancia a la aceleración por introducir al Gobierno en el proceso que a la posición de fuerza que debía tener en ese proceso».

Así pues, la banda terrorista cree que debió atentar más, «condicionar» todavía más al Gobierno durante el tiempo de los contactos y reconoce -admite pesarosa- que, una vez fracasó la negociación y se actuó policialmente contra ella, se la volvió a anular.La banda tenía previsto realizar una andanada continua de atentados tras el fin de la tregua y no pudo: «La organización no ha tenido capacidad para preparar a sus bases como era preciso; no hemos conseguido marcar el tiempo post ruptura del alto el fuego con la línea eficiente de acciones armadas, modelando por tanto las consecuencias políticas con la decisión adoptada... Por la misma línea, ha sucedido una vez más el desequilibrio entre las agresiones del enemigo, algunas de gran dimensión política, y la respuesta armada».

Hay más: «No hemos creado grupos especiales»; «no hemos hecho acciones con rifles de gran precisión»; «han sido notorias las dificultades para golpear en España, en general, y en Madrid, en especial»; «hay dudas sobre la capacidad de condicionar en términos reales la economía del turismo a través de la campaña de verano»; «no hemos sido capaces de llevar a cabo acciones cualitativas significativas»...

Incluso ETA es consciente de que el gasto realizado por el Estado con el sistema de escoltas para proteger a centenares de objetivos ha resultado efectivo: «El enemigo, sobre todo con la bunkerización de los objetivos personales situados en Euskal Herria, le ha generado a la organización grandes dificultades, sobre todo para golpear en contra de responsables políticos».

Para superar esta situación, los dirigentes de la banda realizan varias propuestas que demuestran su obsesión por la seguridad y su decisión por volver a introducir a ETA en el País Vasco, porque la hostilidad que está encontrando a nivel internacional es notoria. Quiere «compartimentar los departamentos» como antaño, cuando un aparato no sabía lo que decidía el otro ni los miembros de los comandos se conocían entre sí. Igualmente, se propone establecer «medidas estrictas de protección de los miembros con responsabilidades». Y pretende «trasladarse a Euskal Herria, trasladarse al pueblo», «aproximarse» a sus «ámbitos de actuación», olvidando que hace mucho tiempo que en el País Vasco no puede establecer una infraestructura potente con las mínimas medidas de seguridad.

APOYOS

LAB, el aseo y la resignación

«La izquierda 'abertzale' deberá asear su casa para hacerse efectiva en la nueva fase», manda ETA. Hay que poner orden y librarse de los michelines, dice la banda, que incluye sin ningún tipo de problema al sindicato LAB entre las organizaciones que están bajo su influencia. «La intervención de la Unidad Popular está condicionada y la expresión de las otras organizaciones, salvo la de LAB, es muy limitada», dice.

ETA siempre ha tenido interés en difundir que la Ley de Partidos es un fracaso. Sin embargo, aquí, se duele de sus efectos: «Con la estrategia de la ilegalización ha quedado resquebrajado el esquema de organización mantenido a lo largo de décadas».

Reconoce que se han dado «ciertos niveles de retroceso» y que la izquierda 'abertzale' ha sido incapaz de articular el apoyo ciudadano. Según ETA, «se ha sumergido en un debilitamiento general, en vez de marcar la iniciativa». La banda está convencida de que sus afines llegaron a interiorizar que debían prepararse para responder, pero admite que «la persistencia y el tamaño de la agresión ha superado su capacidad de reacción». «La capacidad movilizadora ha ido decayendo» y esto ha sumido a la gente en la «resignación», dice.

Taxonomía de ETA: cuidado con las víctimas

> «Debemos clavar el hacha al enemigo en los talones de barro, no en los pechos forrados de armadura». Esta es una de las propuestas de ETA para salir de la que reconoce como «crisis operativo-militar» en la que está inmersa. Admite la efectividad del sistema de escoltas y exhorta a «estudiar los nuevos espacios que existen y, aprovechando las condiciones más óptimas, golpear lo más posible los blindajes y medidas de protección» en los puntos en los que el «enemigo» es más vulnerable.

> Tipos de atentados: defensivos (responden a daños concretos), ofensivos (cuyo fin es conseguir nuevos escenarios políticos) e inflexivos (los que marcan un punto de inflexión en el proceso).

> Características de la «línea armada»: permanente, equilibrada, proporcional (que el efecto no se desmande), diversificada, identitaria, pedagógica, prudente (sin improvisar), selectiva y nacional.

> Objetivos: desde los «responsables en la opresión de la clase trabajadora» hasta «denunciantes, traidores, colaboradores, traficantes de droga y militantes fascistas».

> Alusión a la EiTB: «Su apartheid ha cercenado la vía de la expresión de la izquierda abertzale».

> Dolidos por la repercusión de sus víctimas y conscientes de que éstas hacen mella en sus bases: «La izquierda abertzale ha trabajado con complejos ante la ofensiva ideológica del victimismo.Han pasado del lazo azul al discurso ideológico situado en la estrategia de represión. Tenemos dificultades para su denuncia y para incluirlo en la gasolina ideológica».

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