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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

jueves, 26 de febrero de 2009

FIRMAS: Isabel San Sebastián, Raúl del Pozo, Erasmos, Carmen Rigalt, En la Red, Luis María Ansón, JL Sánz Arribas



CANELA FINA
LUIS MARIA ANSON
¿Compra votos Zapatero?

ES ARGENTINA nacionalizada española. Se llama Rocío García Coloret.Como una María Pineda al revés, se plantó ante el notario para denunciar que un agente del PSOE le ofreció 45 euros por su voto y el de su hijo Adrián Pablo Risiglione García. Lo cuenta La Voz de Galicia. Si se confirmara esta práctica, el presidente circunflejo habría convertido a Romero Robledo en una zapatilla rusa.

José Barea anunció sagazmente en el año 2007 la trapisondería zapateresca: « para conservar el poder -escribió- ha convertido el Presupuesto de 2008 en instrumento de compra de votos, ignorando los criterios de eficiencia en la programación del gasto y de equidad en la asignación de los recursos públicos».

Me parece una de las afirmaciones más lúcidas que se han hecho sobre la política económica del Gobierno, un espejo colocado delante del think tank monclovita. En su intento de comprar votos de forma indirecta pero suculenta, Zapatero se inventó un cheque-bebé para las parturientas; un cheque-vivienda para los jóvenes; la multiplicación de las becas para otorgarlas a simpatizantes y amiguetes; un incremento del 30% del PER para asegurarse el voto en Andalucía y Extremadura; 4.365 millones de euros para Cataluña, a la que sólo correspondían 2.354 para adquirir el voto catalán; 40% de alza en las pensiones para que los ancianos supieran lo que tienen que hacer; 400 euros a un sinfín de declarantes a Hacienda, con un objetivo ni siquiera disimulado; subvenciones y patrocinios numerosos como las estrellas del cielo en favor de las más pintorescas asociaciones para convertirlas en grupos electoreros en favor del PSOE; y otras mil triquiñuelas, en fin, cuando la crisis daba ya aldabonazos sobre los portones de la economía española.

Además, Zapatero legalizó de golpe a cerca de un millón de inmigrantes para que puedan votar en las municipales. Nacionaliza ahora a galope tendido, con cifras que marean, a los legalizados para que participen en autonómicas y generales. Se ha inventado, por añadidura, la pirueta circense de otorgar la nacionalidad española a los hijos y a los nietos de los exiliados para que su voto altere el equilibrio de algunas regiones españolas, de forma especial, Madrid.

Todo esto lo ha hecho Zapatero riéndose a carcajadas de un Rajoy dedicado a contemplarse el ombligo y a defenderse de las tarascadas, entre aguerridas y gallardas, que le acosan. Lo que no había hecho hasta ahora el presidente de las mercedes era ofrecer, al viejo estilo del caciquismo, dinero directo por la compra de votos. El caso de Rocío García Coloret sería la punta de un iceberg que podría adquirir preocupantes proporciones de podredumbre y cinismo.

No sé si esta información se confirmará. Tampoco sé si alguien podrá demostrar un presunto encuentro de Garzón con Zapatero y con Rubalcaba. Menuda suculenta tajada para el equipo de investigación de Pedro J. Ramírez.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
Cadena perpetua, sí


DE TODOS los complejos buenistas derivados de nuestro pasado franquista, ninguno resulta tan injusto como el que se traduce en la consideración antagónica que merecen, a la hora de la verdad, las víctimas y los autores de un crimen. Las primeras sencillamente no cuentan ni devengan derecho alguno a una reparación económica (que casi nunca se hace efectiva, a pesar de estar contemplada en las leyes) y mucho menos a una reparación moral consistente en ver al delincuente pagar por el mal causado de manera proporcionada. Pretender tal cosa -se nos dice con escándalo- sería buscar venganza. Los delincuentes, por el contrario, ven salvaguardado en la Constitución su derecho a la reinserción, derecho que los usos y costumbres jurídicos administran de manera indiscriminada, hasta convertirlo frecuentemente en sinónimo de impunidad.

Prácticamente toda la doctrina producida en España desde la Transición abomina del concepto «castigo» y abraza esa tesis bienpensante según la cual el malhechor es en realidad una víctima de sus circunstancias sociales, que ha de ser comprendido y ayudado a recuperar cuanto antes la libertad. Se rechaza de plano la posibilidad de que existan personas malvadas irrecuperables, que constituyen un peligro para la sociedad y han de ser apartadas de ella con el fin de protegernos a todos. La cárcel, según la mayoría de los teóricos, es un mal en sí misma. La cadena perpetua, una barbaridad incompatible con la democracia. Es más amable comulgar con Rousseau que con Hobbes, hasta que un lobo entra en tu casa y se ceba en tu hija. Claro que pocas hijas de legisladores ilustres tienen la desgracia de toparse con depredadores como los que segaron las vidas de Sandra Palo o Marta del Castillo.Ellas suelen estar más protegidas.

¿Se habrá quedado tranquilo Zapatero vendiendo su pedagogía de manual al padre de la pequeña asesinada en Sevilla? ¿Habrá calculado ya el número de votos que le ha proporcionado la foto de ese encuentro? ¿Y cuándo entraremos de verdad en el fondo del asunto? ¿Cuándo dejaremos de preocuparnos por los victimarios y pensaremos en las víctimas? ¿Cuándo asumiremos que la cadena perpetua, sujeta a revisión periódica, no sólo es perfectamente democrática, como atestigua el hecho de que esté vigente en Francia, Alemania, Suiza o Finlandia, sino que se ajusta mucho mejor que el sistema actual a la idea que los ciudadanos de a pie tenemos de la Justicia? ¿Cuándo superaremos los complejos del pasado? Si no adecuamos pronto la teoría a esta realidad, cundirá el ejemplo de Emilio Gutiérrez (¡ole sus narices!) y regresaremos al ojo por ojo.

ZOOM
CARMEN RIGALT
Amor y calorías


DE VEZ en cuando hablo del amor. Cada vez menos, esa es la verdad.Del amor ya lo he dicho todo. Ahora sólo falta desdecirme. Las confidencias que me depositan los amigos, lejos de despertar mi solidaridad, no hacen sino reafirmarme en la convicción de que la especie hace siempre las mismas bobadas. Cambian los tiempos y las modas, llueven las terapias matrimoniales, la conciliación, los divorcios, pero la condición humana sigue cayendo en la trampa. No sé cuántos miles de años han transcurrido desde que un chimpancé sintió por primera vez la emoción de los celos y le puso la mano encima a su hembra. Supongo que muchos, pero no lo parece. Todas las parejas acaban resumidas en un capítulo de Escenas de matrimonio, esa abominable serie de televisión donde dos mamíferos superiores, uno en pijama y otra en bata de lana de los Pirineos, se disputan la tostadora. El darwinismo lleva a una conclusión universal: lo único que no evoluciona es el amor. El chimpancé que fuimos no ha desarrollado mecanismos para defenderse de la antropofagia.Vivimos en casas domóticas, hacemos niños a la carta y consumimos divorcios express, pero el amor sigue siendo el camino más directo al odio.

Hablo hoy del amor porque hace sol y estoy contenta. Las emociones van al compás de la climatología. Cuando viene el calorcillo, crece la predisposición al apareamiento, aunque hay quien sostiene que en invierno se folla más para producir calorías. Vistos los conflictos conyugales que ocasionan los edredones nórdicos y el aire acondicionado, el amor se me antoja, más que un sentimiento, una pesadilla térmica. No conozco a ninguna pareja estable que no discuta por la temperatura. Nosotras siempre tenemos frío y al primer vendaval de septiembre, ponemos la calefacción. Ellos, en cambio, prefieren conservarse como cubitos de hielo. Tengo amigos que se jactan de dormir a 18 grados (menos que Canarias).Son los amigos-foca, como yo les llamo. Menos mal que la amistad no pasa por compartir el lecho, porque tirito sólo de pensarlo.

En muchas casas el punto de fricción está en el termostato, kilómetro cero de la armonía conyugal. Yo hago frecuentes excursiones al termostato cuando nadie me ve, es decir, cuando la contraparte está en la ducha. Lo subo un grado -que no salga de aquí: a veces dos- forzando ese abrazo como de cachemir, meloso y blando.Pero, oh cielos, la contraparte siempre llega primero: ¡el termostato está a 18 grados!

CONJETURAS
ERASMO
Emilio I


AUDAZ, bravo, este Gutiérrez: la emprende a mazazos con la «herriko taberna» (ETA) de Lazcano. La inadecuación aparente entre artefacto y estímulo transforma su acción en obra de arte, pura modernidad: su esencia conlleva toda la trasgresión estética, rompedora, de las vanguardias, cual el congrio en la cabeza de la «demoiselle» de una pintura cubista. Y autóctona: el mazo, entonación primitiva, ferruginosa, metalúrgica, viril, del ánima euskaldún. «Premio Sabino Arana», pues. ¿? Mola mazo.

EN LA RED:
Una abrumadora mayoría aprueba la actitud del ciudadano que destrozó la 'herriko taberna'



TRIBUNA / DERECHO / JOSE LUIS SANZ ARRIBAS:
Este no es lugar para los presos de Guantánamo


El autor denuncia que no se pueden pagar facturas políticas asumiendo una transacción tan denigrante. Una vez en España, asegura, tendrían que ser puestos en libertad en virtud de nuestro ordenamiento jurídico


LA reciente y tan triunfalmente aireada entrevista entre la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, y nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, nos trae la inquietante noticia de que el Gobierno, a modo de penitencia por anteriores pecados sedentes, estaría dispuesto a asumir el compromiso de recibir en España un indeterminado número de los presos recluidos desde hace años en Guantánamo, y que los norteamericanos parecen querer ahora traspasar a aquellos aliados que, como en el caso de España, quieren hacer méritos.

Como es bien sabido, todos estos presos de Guantánamo se encuentran detenidos en condiciones inhumanas en aquella cárcel vergonzosa y vergonzante a partir de los atentados del 11-S con la etiqueta de presuntos terroristas, sin tener ni tan siquiera la esperanza de un juicio justo por un tribunal imparcial y con las debidas garantías, ya que los pocos que hasta ahora han sido enjuiciados lo han sido por tribunales militares de excepción, más tarde declarados ilegales por el Tribunal Supremo, y que finalmente han sido suspendidos y vetados por el propio presidente Barack Obama en la primera decisión tomada tras el juramento de su cargo.

Parece que ahora Estados Unidos quiere repartir y endosar a otros esta mercancía peligrosa y el jefe de la diplomacia española ha hecho pública su disposición a asumir tan denigrante compromiso «siempre y cuando las condiciones jurídicas para ello sean aceptables».Esas «condiciones jurídicas aceptables» ni existen ni pueden ser asumidas conforme al ordenamiento jurídico español.

El derecho fundamental a la libertad que tiene cualquier persona, consagrado por el artículo 27 de la Constitución Española, admite, como lógica excepción, la privación de la misma por mandato o decisión judicial y conforme a una estricta regulación legal, que es especialmente exigente en el caso de la prisión preventiva, es decir, la que se decreta como medida de aseguramiento antes del juicio, por más que ello implique la paradoja de que a alguien se le encarcele para saber si hay que encarcelarle.

Esa regulación legal de la prisión preventiva exige, en primer lugar, la existencia de un procedimiento abierto y en marcha contra la persona a la que se prive de libertad y, en segundo término, la existencia de unos plazos legales máximos, transcurridos los cuales la situación de prisión provisional no puede ser mantenida.

Por lo tanto, la posibilidad de que los denominados presos de Guantánamo pudieran seguir siéndolo en España implicaría la necesidad de que los tribunales españoles (y más concretamente los Juzgados Centrales o la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional) abrieran un proceso que soportara y sirviera de marco a la medida cautelar del mantenimiento de la prisión provisional.

Como bien sabemos por las muy notorias y a veces extravagantes causas incoadas por nuestros jueces estrella, y en razón del denominado principio de jurisdicción universal aplicable a determinados delitos -entre los que se encuentra el terrorismo- y que tienen su soporte legal en el artículo 23.4 de nuestra Ley Orgánica del Poder Judicial, la jurisdicción española sería competente para enjuiciar hechos cometidos fuera del territorio nacional, cualquiera que sea la nacionalidad de sus autores o de las víctimas.Pero para que eso ocurra se tiene que dar una condición, en razón del principio non bis in idem, y es que otra jurisdicción no tenga ya abierto un proceso sobre los mismos hechos, como es el caso de los presos de Guantánamo.

Es cierto que en el ordenamiento jurídico español existe la figura de la inhibición, que consiste en que un juzgado o tribunal que esté conociendo de una causa, por propia decisión o a requerimiento de otro, o por resolución de su superior jerárquico en caso de un conflicto competencial entre ambos, decline esa competencia para continuar con el enjuiciamiento en otro órgano jurisdiccional, y ello siempre en razón de la concurrencia de alguna circunstancia personal (por ejemplo, en el caso de aforados) o de índole territorial.

¿Cómo podría entenderse, justificarse o aplicarse tal principio, sin que chirriaran los más elementales engranajes jurídicos, para que los tribunales españoles pasaran a asumir la competencia de las causas abiertas en Estados Unidos respecto de los presos de Guantánamo? ¿Qué razones jurídicas válidas -no de mero compadreo político- podrían aducirse para que, de golpe y sobrevenidamente, la jurisdicción norteamericana decidiera declinar su competencia para enjuiciar estos procesos a favor de los tribunales españoles, y que éstos decidieran aceptarla?

Pero es que, aun cuando ello fuera posible, es claro que la forzada solución de ese problema jurídico (respecto del que también la Fiscalía del Estado tendría mucho que decir) ocasionaría correlativamente un conflicto político por la necesidad de tener que poner de inmediato en libertad a aquellos presos que recibiéramos, y a los que desde el mismo momento en que pisaran suelo español les serían aplicables todos los derechos y garantías de nuestro ordenamiento jurídico, y entre ellos la imposibilidad de mantener la prisión preventiva más allá del plazo máximo establecido por Ley.

estos plazos, fijados por el artículo 504 de nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal, establecen, incluso para los delitos más graves y aplicando la prórroga correspondiente, un máximo de cuatro años para cuyo cómputo, necesaria y obligatoriamente, habría de tenerse en cuenta el tiempo del que ya vinieran privados de libertad por la causa que la jurisdicción española asumiera continuar (no iniciar ex novo). Dadas las fechas desde las que vienen manteniéndose estos encarcelamientos de Guantánamo, ello implicaría que los presos que se entregaran a España, tan pronto como se constatara que han cumplido ese plazo máximo legal de detención preventiva, dejarían de serlo y tendrían que ser puestos en libertad en nuestro territorio. ¿Es esto lo que se pretende o desea?

Antes de asumir compromisos tan delicados y transacciones tan denigrantes sobre esa peculiar mercancía humana, y dado que no es posible ni admisible que España se limite a ofrecer una mera función de almacenamiento o de alquiler del servicio de custodia de presos de otros países, parece imprescindible que todas las instancias jurisdiccionales y políticas implicadas se detengan a considerar que el ordenamiento jurídico español no puede acoger ni digerir una operación de esta índole.

Nuestros arrepentidos y conversos gobernantes, rendidos al culto del dios Obama, parecen asumir que tienen una factura pendiente con los Estados Unidos de América. Pero tendrán que pensar otro modo de pagarla.

José Luis Sanz Arribas es abogado y miembro de la Sociedad Internacional de Criminología.

EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO

Entierro de la sardina

En Madrid suceden cosas infames como el entierro de la sardina, que tiene, sin embargo, comienzo subversivo. Goya, bajo el estandarte de mortus, pintó a monjas disfrazadas de pantera que voló la censura. En esa fiesta el pueblo con cucuruchos de papel blanco de toca empinaba la bota en la fiesta furtiva, donde desde Quevedo las madrileñas se metían hasta los muslos en el río, entre los gritos del cierzo. Larra cuenta que se amaban a hurtadillas, lo cual no deja de ser una ñoñería. El escritor que iba de dandi y era un pigmeo con tupé pensó más que todos los españoles juntos, pero es, como antes Goya, una contradicción: afrancesado y patriota, fernandino y voluntario realista, liberal febril y señorito.Pero si algo queda claro es que, aunque se dejara llevar a veces por percalinas y gallardetes, odiaba a los carlistas y a los censores.

Escribir entonces (como ahora) era llorar o mamar; por eso ataca a los censores. Lo que no se puede decir, no debe decirse, comenta con sarcasmo; aborrece irónicamente a esos hombres turbulentos a quienes ningún gobierno les gusta: mala gente que escribe para destruir la religión y el trono.

Gallardón recordó a Fígaro en el entierro de la sardina, primer botellón de nuestro Novecento castizo. Me cae bien el alcalde olímpico, tan follador motorizado como lo era el Rey. Ha descubierto con sus túneles luminosos la circulación de Madrid, como Servet descubrió la de la sangre. Aunque la derecha ultramontana abomine de él, el partido gobernante (José Blanco) lo ha nombrado candidato a la Presidencia. Pero tiene que tener conducta como los del Foro en su discurso de Carnaval, el de las muchas interpretaciones.

La sardina procede de Carlos III, el gurrumino, que quiso que el pueblo cumpliera el Carnaval y mandó traer sardinas, que se pudrieron con los primeros soles. Citar la sardina cuando el sistema de partidos huele a podrido parece arriesgado. Además, dio un aviso a periodistas. Campan -dijo- por la Villa palabreros y murmuradores, analistas y hermenautas, almas de confidencial y tertulia diaria. Parece que no tiene buena opinión de la sociedad mediática, aunque no está bien que se valga de Larra, pobrecito hablador, aplastado por la censura, cuando el Estado de partidos camina con torpeza magullando a los contribuyentes.

Sin llegar a decir como Nietzsche que el leviatán es frío y lento hasta cuando miente y todo lo que posee lo ha robado, sí que hay que decir que los medios son el guepardo entre chanchitos, que hundieron a Bermejo y dejaron tocado a Garzón. El Gobierno ha tenido reflejos mientras un PP menguado presentaba querella por prevaricación contra su propio juez. Han sido lentos. Garzón ha ganado tiempo pregonando a dos diputados del PP antes de inhibirse.Como el fiscal vigila los procedimientos, dirá que tardanza no es prevaricación.

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