FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Erasmo, Arcadi Espada, David Torres, Raúl del Pozo, Alejandro Diz, En la Red

¡QUIA!
ARCADI ESPADA
'Mazing of' de Lazkao
UNA DE ESAS tardes de satisfacción y raro acuerdo con el mundo.He estado repasando varias veces el vídeo del hombre de Lazkao.Con aprensión creciente. Cuando lo vi por primera vez me pareció tan veraz, de una indignación tan pura, me resultó la bárbara acción de ese hombre hasta tal punto hija de la desesperación y la injusticia, y tan sincero su agotamiento, y tan humano y frágil su inmediato arrepentimiento ante la figura cenital del padre, que las malas noticias que iba rumiando sobre las circunstancias de la grabación televisiva amenazaban con mi dimisión en todos los frentes. Porque, en efecto, la pregunta más inteligente sobre los mazazos de Lazkao era menos moral que técnica: ¿de qué modo coincidieron esa ira, aparentemente espontánea, y las cámaras de televisión?
La grabación, en efecto, no sólo era oportuna, sino de una gran calidad. No la había filmado la cámara oculta de un banco sino un hombre. ¿Y qué hacía ese hombre ahí? La posibilidad de que alguien lo hubiese llamado era letal. En ese caso Emilio Gutiérrez, aun con todo su valor, no habría sido nada más que un nuevo ente dispuesto a ser filmado. Los hay a miles. Entre los últimos y más memorables, el periodista iraquí que lanzó su zapato contra el presidente Bush, tan aplaudido por los mismos que hoy deploran la rotura de cristales y otros bienes muebles en la taberna.Pero si nadie, ni Emilio Gutiérrez ni otro que él conociera, había avisado a las cámaras; si fuera cierto lo que parecía en la tantas veces falsaria televisión: que cogió la maza y se fue allí en el seco ejercicio de una venganza privada, sin más protección ni énfasis, Emilio Gutiérrez debía ser declarado el primer antihéroe mediático de nuestro tiempo.
Todo el puñetero día mordiéndome las uñas. Hasta que localizo a Gorka González, de la empresa Atlas.
- Habíamos ido a la concentración de la plaza del Ayuntamiento de Lazkao en repulsa por el ataque a la sede socialista. Estaban Patxi López y otros políticos. Había bastantes medios. Cuando acabó el acto, López anunció que se iba a la sede, y los compañeros de las televisiones lo siguieron. Nosotros teníamos dos equipos, uno se fue con ellos y nosotros nos fuimos en dirección contraria.Mientras íbamos andando a buscar el coche, a unos 40 metros de la plaza, oímos un ruido de cristales rotos. Nos volvimos. Allí estaba el hombre. Y el cámara empezó a grabar.
López dijo que se iba a la sede. Emilio y Gorka tomaron la dirección contraria. Se encontraron. Ah, la verdad. ¡Existe y es sabido que me pone!
CONJETURAS
ERASMO
Emilio II
Tal Gutiérrez intrépido. Antes del mazo (maza, mallo), tan tranquilo en casa, chica, perro, moto («Kawa» Ninja): su pan, su hembra y la fiesta en paz. Mas se manifiestan, le dicen «fascista», augurio del fascismo patente del Norte, donde lo blanco es negro, así endosar a los demás la propia definición. Venturosamente casual el nombre, cual el «Emile», («Emilio») de Rousseau, tal prontuario para la educación de buenas gentes libres: Este Emilio como enseñanza providencial.
A DIESTRA Y SINIESTRA
DAVID TORRES
D3M: el retorno del Jedi
Quienes pensaban poder echar abajo la teoría de Darwin por la dificultad de asistir in situ a una mutación genética, no contaban con la capacidad de adaptación al medio de la izquierda abertzale.Mientras se necesitaron millones de años y complejos mecanismos biológicos para pasar de las aletas a los pies y de las branquias a los pulmones, los proetarras han pasado en unos pocos años de HB a SA y luego a ANV, demostrando que el scrabble no tiene secretos para ellos.
Ante el temor de que las combinaciones de mayúsculas se colapsen en un futuro próximo, dejándoles sin la posibilidad de un nuevo bautizo, han decidido introducir números en su código de ADN.Concretamente, números árabes, que son más contestatarios que los romanos. Por el momento se desconoce si hay cifras genuinamente euskaldunes, palotes cien por cien batasunos con los que contabilizarían las ovejas los pastores al norte de Pamplona. Sin embargo, mientras los filólogos fabrican las tablillas que permitan un hallazgo arqueológico en una playa de Getxo, los abertzales se han decidido por el tres, que es un número evangélico, monárquico y primo.
Lamentablemente, democracia, tres y millones, no parecen ser conceptos que se adapten bien a la trayectoria de Batasuna.Como matrícula para atravesar el control fronterizo en las próximas elecciones hubiese sido mucho mejor, por ejemplo, 9MP (nueve milímetros parabellum). No obstante, el tres remite a la Trinidad, a los tres días de la Resurrección de Cristo y a los regalos de los Reyes Magos. Es decir, remite a la idea de milagro, que es lo que esperan siempre tras unas elecciones estos chicos esperanzados en sembrar la buena nueva a bombazos y a tiros.
Pero D3M, más que a esperanza y a milagro, suena a juguete barato, a robot de cocina, a C3PO, a R2D2, a los clones insensatos con que la izquierda abertzale se duplica a sí misma y prosigue su eterna lucha contra el malvado imperio hispánico. El eterno retorno del Jedi, que regresa a cada cita electoral para pasar la ITV con la matrícula del coche cambiada y las mismas manchas de sangre bajo la pintura de la carrocería. La del País Vasco es una fábula rural que sucedió en un universo muy, muy lejano, llena de agravios de mentira y de muertos de verdad, una historia que cansa, que ya aburre a las ovejas, casi tanto como las sagas galácticas del palizas de George Lucas, que tampoco tienen ni pies ni cabeza, ni branquias ni pulmones, y se reproducen también cada cierto tiempo, casi siempre por clones y trilogías.
COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
El voto más útil
CUANDO se habla de voto útil en la democracia, se da por hecho que existe un voto inútil, lo cual no resulta demasiado respetuoso con el sistema representativo. Pero el sentido de la democracia está precisamente en votar a cualquiera de los candidatos posibles, votar en blanco, votar nulo -en Buenos Aires lo hacen con mortadela- o no votar. Que me parece un derecho esencial, por cierto. Eso del voto obligatorio es una reliquia dictatorial de las repúblicas decimonónicas de patricios que obligaban al pueblo llano a una farsa que no pasaba de respaldo plebiscitado y pastoreado por los caciques.
Mejor eso que no votar, desde luego, pero si el sufragio no tiene las garantías debidas en lo que se refiere a las libertades individuales, votar es perder el tiempo y el voto. En mi opinión, el voto obligatorio debería ser proscrito internacionalmente, porque si además de maltratarte, majarte a impuestos, atropellar tus derechos y conculcar tus libertades, es obligatorio legitimar con tu papeleta al régimen que te oprime y se te prohíbe por ley quedarte en casa el día de las elecciones, bien poca libertad deja ese Estado al individuo.
Pero en estas elecciones vascas y gallegas, la situación es todavía más compleja que en Buenos Aires, donde ganó hace pocos años el voto nulo de la mortadela. A lo mejor, dirá alguno, Galicia está tan complicada porque votan los nietos de gallegos que nunca han salido de Buenos Aires. Eso añade lío al lío, y lo veremos si los resultados son muy ajustados en la noche del 1 de marzo.Pero cuando las tres fuerzas gallegas bajan en intención de voto, y estar en el Gobierno o en la Oposición no supone castigo al Poder, pese a la crisis económica que llevamos a cuestas, es evidente que hay una desafección ciudadana por el PP y los partidos políticos en general. Y que estas elecciones regionales o las europeas de junio son ocasión pintiparada para el llamado voto de castigo.
A ello se añade, como sucedió en las últimas catalanas con Ciudadanos, la presencia de unas nuevas siglas: UPD, que, por su condición española y de izquierdas, puede arañar votos al PP y al PSOE, aunque no sabemos cuántos y en qué porcentaje. Yo entiendo a los gallegos que, aun detestando a Rajoy y a Feijóo, consideran más útil votar PP, siquiera como desatascador. Entiendo incluso mejor a los del PP y PSOE que voten a UPD. Lo realmente absurdo es el voto en blanco; y el nulo, o sea, la mortadela.
EN LA RED:
Los internautas lo tienen clarísimo: el PP es el partido más perjudicado por el juez Garzón
TRIBUNA / COMUNICACION:
Cámara oculta al servicio de la verdad
El autor critica la sentencia del Supremo que pone en entredicho la legalidad de la cámara oculta. Considera que este fallo va en contra de la jurisprudencia del Constitucional y del Tribunal de Estrasburgo
ALVARO ECIJA
ACABA DE SER publicada la sentencia del Tribunal Supremo que resuelve el recurso formulado por Rosa María F.T., a raíz del reportaje de investigación de EL MUNDO TV en el que se desvelaron las artes de esta falsa naturópata, que ofrecía curaciones milagrosas a enfermedades severas a cambio de sustanciosas cantidades de dinero.En una resolución sin precedentes en nuestra historia judicial reciente, el Tribunal Supremo ha descalificado el uso de la cámara oculta en un reportaje de investigación, contraviniendo así la doctrina consolidada del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Reconoce expresamente la sentencia que el reportaje reúne los requisitos de veracidad, fin informativo e interés general, exigidos hasta la fecha a los reportajes de investigación con cámara oculta.En efecto, establece el fallo judicial que «el reportaje fue plenamente veraz» y que «tampoco puede discutirse el interés general en informar de los riesgos que se corren cuando alguien desempeña sin titulación una actividad para la que la sociedad ha considerado necesario un título que le habilite». Sin embargo, indica que la reportera de EL MUNDO TV que portaba la cámara oculta «debió contar con el consentimiento» de la falsa naturópata, lo que a todas luces desvirtuaría la utilización de la cámara oculta. Y es que sólo el desconocimiento de que estaba siendo grabada propició que se mostrase «con una naturalidad o espontaneidad que no hubiera tenido de saber que estaba siendo filmada», como reconoce la sentencia.
Se indica, asimismo, que la intimidad de la naturópata intrusa resultó violada, ya que la reportera «fue atendida por ésta en la parte de su vivienda destinada a consulta». La afirmación se aleja de nuevo de la doctrina constitucional en la materia, toda vez que de manera reiterada ha sido entendido que la esfera íntima de la persona no engloba el lugar que destina a trabajo, con independencia que se halle en su domicilio.
La sentencia da un paso más y expresa que la cámara oculta «no era imprescindible para descubrir la verdad de lo que acontecía en la consulta. Hubiera bastado que la reportera entrevistara a los clientes de la misma». Esta sugerencia del Tribunal Supremo acerca de qué medios pueden o no usar los periodistas es del todo incompatible con la abundante jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que ha manifestado de manera reiterada que «los métodos que permiten hacer reportajes objetivos y equilibrados pueden variar considerablemente, principalmente en función del medio de comunicación de que se trate», añadiendo además que «no corresponde al Tribunal, ni a los tribunales nacionales, el sustituir a la prensa en la decisión de qué técnica de información deben aportar los periodistas». Lo contrario supondría un acto de censura previa injustificada en cualquier Estado liberal, atentando contra la libertad de información, pilar básico de toda democracia. Y es que el uso del dispositivo de cámara oculta no puede calificar, por sí mismo, la actividad periodística como lícita o ilícita.
La polémica está servida: ¿Tiene derecho la opinión pública a saber que existen estafadores que ofrecen servicios que no pueden dar? ¿Y a saber que se producen fraudes abusando de la buena fe de las personas? ¿Y que, detrás de entidades aparentemente respetables, se encuentran auténticas organizaciones mafiosas? ¿No se pueden investigar con cámara oculta, por ejemplo, actividades de corrupción de índole política y mafiosa?
Para hallar la ansiada respuesta, parece razonable acudir en primer término a nuestra Constitución, fuente inspiradora del resto de leyes. Pues bien, el artículo 20 establece el derecho fundamental «a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión». Tal y como ha declarado en múltiples ocasiones nuestro Tribunal Constitucional, la libertad de información «no sólo es un derecho fundamental de cada ciudadano, sino que significa la declaración y la garantía de una institución política esencial, la opinión pública libre, indisolublemente ligada con el pluralismo político, valor fundamental y requisito de funcionamiento del Estado Democrático».
Por ello, la protección de la libertad de información es de extraordinaria importancia, hasta el punto de que cuando entra en conflicto con otros derechos fundamentales, las restricciones que se le hagan nunca podrán desnaturalizar el deber del periodista de informar y el derecho del ciudadano a ser informado.
Sobre estas premisas, aceptadas en todos los países democráticos, surgió el llamado periodismo de investigación. Las raíces se hallan en EEUU en los años 70, siendo sus máximos exponentes los maestros Capote y Wolfe, quienes dieron el pistoletazo de salida al género con obras en las que combinaban elementos puramente periodísticos con otros de corte literario.
Esa nueva corriente periodística ha derivado en un sinfín de modalidades que nos sitúa en el panorama actual. Es necesario indicar que informar sobre asuntos de importancia que algunas personas y organizaciones desean mantener en secreto tiene un alto coste personal y profesional. Ni siempre el esfuerzo es rentable, ni siempre los resultados son los deseados. Esta falta de rentabilidad segura, que sí avalan otras formas de periodismo, ha supuesto en infinitas ocasiones el rechazo de los responsables mediáticos más tradicionales a una inversión que no están dispuestos a afrontar. La decisión no es criticable, el esfuerzo es grandioso y la garantía en los resultados escasa.
Por otro lado, el fundamento de este periodismo de investigación, así como su afirmada preeminencia sobre otros derechos tales como el honor, la intimidad o la propia imagen, se encuentra en la doctrina denominada del reportaje neutral, cuya génesis se halla de nuevo en el mundo anglosajón, concretamente, en la doctrina jurisprudencial norteamericana del neutral reportage doctrine. Según ha proclamado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, esta doctrina consiste en que «si un artículo o reportaje periodístico recoge unos datos u opiniones, sin expresar o hacer valoración alguna, supone una situación del derecho a la información que no puede ser limitado per se con base a una supuesta infracción al honor».
Como se ha apuntado, el periodismo de investigación es un árbol de largas ramas. La más polémica de ellas, y quizás la que más derechos en liza pone, es aquélla que, valiéndose de mecanismos ocultos de filmación, persigue obtener información veraz, objetiva y de interés general que de otra manera no podría ser obtenida.Esta modalidad periodística desembarcó en España en la década de los 90 de la mano de EL MUNDO TV. Esta productora ha sido y es en este país un referente en la materia. Pionera en la producción de reportajes de investigación con cámara oculta, ha destapado tramas de corrupción, de delincuencia, de fraude y, en definitiva, asuntos de interés general que de otra manera no podrían haber sido conocidos.
nO OBSTANTE, éste no ha sido un camino de rosas para la cámara oculta. Algunos han sido sus detractores, voces autorizadas del periodismo y del Derecho han puesto en entredicho la legitimidad de estos métodos. Para ellos ni la cámara oculta es un medio lícito ni el fin obtenido tiene provecho bastante. EL MUNDO TV y Ecija Abogados han caminado de la mano en la lucha por defender ante los tribunales la prevalencia de su derecho a informar a los ciudadanos. Y para desconsuelo de los detractores de la cámara oculta, el éxito judicial hasta la fecha ha sido rotundo. Nuestros tribunales han entendido de manera prácticamente unánime que la libertad de información ha de prevalecer sobre otros derechos en conflicto cuando concurren los requisitos de veracidad, interés general y finalidad informativa. Esta postura judicial es ampliamente compartida por los profesionales de la prensa.
No debemos olvidar, además, que el periodista de investigación no es un informador al uso, sino una rara avis, un investigador que procura su información por métodos alternativos, siempre dentro del respeto a la deontología que su profesión exige. El límite del legítimo periodismo de investigación se halla en la veracidad y en la honestidad de las informaciones y las opiniones, y no en el concreto método que se emplee. Así lo establece el Código Europeo de Deontología del Periodismo de Estrasburgo.La acogida en nuestro entorno comunitario de esta doctrina ha sido mayúscula.
El papel que juegan los medios de comunicación en una sociedad democrática es capital. Sobre la prensa descansa la responsabilidad de comunicar, dentro del respeto a sus deberes y responsabilidades, informaciones e ideas sobre todas las cuestiones de interés general.Cualesquiera limitaciones de los poderes del Estado a la prensa habrán de estar siempre justificadas por el interés general y gozar de carácter restrictivo.
Ecija Abogados ha tramitado más de 100 casos relativos a reportajes de investigación donde se ha usado el mecanismo de la cámara oculta. Los tribunales, en clara acogida del papel de informador público de la prensa, han fallado a favor de su utilización, toda vez que la libertad de expresión debe prevalecer sobre el interés particular de un ciudadano concreto, que en la mayoría de los casos investigados está realizando una actividad al menos fraudulenta y presuntamente delictiva.
Y es aquí donde volvemos a la pregunta que nos hacíamos al principio.¿Tiene derecho la opinión pública a conocer estos hechos? Honestamente, creemos que sí. Lo contrario sería dejar en manos de los tribunales la decisión sobre qué se puede o no informar y qué alcance debe tener la información a la que accede la opinión pública, lo que dejaría en entredicho la propia esencia del Estado democrático: la libertad de información.
Alvaro Ecija es abogado de Ecija y Asociados, especialistas en Derecho Audiovisual.
EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
Gusanera
Han preguntado a Mariano Rajoy si metería la mano en el fuego por dirigentes de su partido. Mariano ha evitado pronunciarse; le parece desusado someterse a esa prueba medieval que se utilizaba con los traidores y las brujas. La ordalía era una jaculatoria jurídico-religiosa que averiguaba la inocencia de los sospechosos haciéndoles que pusieran sus manos en hierros candentes o sobre ascuas para averiguar si Dios los consideraba exculpados. La desconfianza de Rajoy hacia los políticos debiera ser el resplandor de los demócratas. En el PP y hasta en una asociación de vecinos habría que seguir las órdenes de los revolucionarios de primeros del siglo pasado que aconsejaban así: hay que elegir a los más honrados para las instituciones, y después vigilarlos como si fueran ladrones.
Hasta en el papado hubo corrupción y sangre en las alcantarillas.Cuando los papas estaban sin dinero, vendían bulas y decretaban la cobranza de impuestos a las prostitutas para sacar dinero.Así que no hay que rasgar el romancero. Pero ¿cómo no desconfiar de unos partidos cuyas deudas a los bancos no se consideran deudas sino inversiones? ¿Cómo no descreer de unos dirigentes a los que la banca indulta, las cajas les prestan a fondo perdido y aún necesitan más y más para mítines con banderitas de plástico y música celestial? La condonación de deudas es financiación ilegal. En la política, como en Torrelodones, la banca siempre gana, y la plebe vigila los muflones que matan, en vez de vigilar, la leña que se llevan, en un Estado con 19 retoños genéticamente idénticos. Esto es una covacha de birlones que empieza en Roldán y sigue en Correa; como siempre, los bribones siguen a la sombra de palacio, como antes en el Alcázar, pensando que el diablo se lleve lo último.
El vicepresidente de los ropones ha comentado que si el Barón de Montesquieu muere, moriría la democracia. Pero la democracia no muere sólo del mal de las formas o la estética de las apariencias, sino de la gusanera de la corrupción. Montesquieu, desde la nobleza de la toga, no sólo habla de la separación de poderes, sino de la liza de los partidos que se corrompe por oligarquía y envilecimiento de principios.
De vez en cuando, hay conatos de purga. Ahora le ha tocado al PP. La resaca, esa visión borrosa que sufre Rajoy, se le acabará el lunes; verá si se escapa o no del descaste, que en política se llama desgaste o eliminación de los que sobran en la lucha darwinista del poder. Mariano vive en una atmósfera de fin de reinado.
Si gana las gallegas por mayoría absoluta, aguantará; si no, hay mucha gente que no quiere esperar a las europeas ni aplazar el descaste.
Mientras, el muflón sardo está llorando y ni el Rey se atreve a pegar un tiro.
Etiquetas: Firmas






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