ELECCIONES VASCAS: Frenar en pacto PNV-PSE

LA CAMPAÑA ELECTORAL / Los mítines finales
Frenar el pacto PNV-PSE
Rajoy dice que votar a López es «jugar a la ruleta rusa»
O. TORRES/Vitoria
El PP del País Vasco cerró ayer la campaña electoral con un mensaje claro: el peligro de estas elecciones está en la repetición de un nuevo gobierno nacionalista, pero también en la política de alianzas del principal competidor de los populares, el PSE. Los socialistas no representan el «cambio real», explicó el candidato del PP, Antonio Basagoiti, en la última intervención de la campaña, porque buscarán antes un acuerdo con el PNV o un pacto «a la catalana» con socios menores.«Hace falta más que nunca el voto del PP, porque hay gente que es una insensata en el PNV y están en la ruptura, y el PSE sólo ofrece un discurso vacío y hueco», aseguró Basagoiti en la comida-mitin en la que también participó Mariano Rajoy antes de viajar a Galicia para poner fin a la campaña en esta comunidad.
Con esta misma idea, el presidente nacional del PP señaló que votar al PNV equivale a «más problemas y menos libertad», mientras que apoyar al PSE supone «jugar a la ruleta rusa». Basagoiti reforzó esta idea cuando explicó que en ese mismo momento el PSE estaba votando los Presupuestos del PNV en Guecho, un municipio donde los
socialistas prefirieron no desbancar a los nacionalistas en 2007 para no dar la Alcaldía del PP.
Basagoiti despidió su primera campaña electoral como candidato a lehendakari ante 800 simpatizantes en Vitoria con un llamamiento a los votantes de siempre del PP, a los que garantizó que su apoyo «será para el cambio». Pero también se dirigió a los del PSE que se hayan visto defraudados por la respuesta de los socialistas ante la crisis económica, y a los del PNV que crean que Ibarretxe «se ha pasado».
LA CAMPAÑA ELECTORAL / Los mítines finalesLos mensajes políticos agravan la fragmentación de la comunidad
Siete fuerzas opuestas pueden estar en el próximo Parlamento
M. VEGA/Vitoria
La campaña electoral que se cerró anoche ha reflejado que la sociedad vasca cuenta con un escenario totalmente fragmentado que dificultará la formación de un gobierno y su gestión durante la legislatura. Lejos de producirse una convergencia de fuerzas, como ocurre en las democracias más asentadas, en el País Vasco se agrava la separación de partidos y el futuro se puede jugar entre siete fuerzas políticas con visiones muy distintas en lo ideológico y lo identitario. Y todo ello sin contar con las formaciones ilegalizadas de la izquierda abertzale.
Todas las encuestas que se publicaron durante la campaña y los días previos son una buena muestra de la incertidumbre que genera entre los electores la fragmentación y las dudas sobre cómo se acabarán aliando los partidos tras la jornada electoral de mañana.El País Vasco es la única comunidad autónoma que llega a reflejar en algunos de los sondeos cifras de indecisos por encima del 40%. Más allá de no querer desvelar a quién apoyarán, muchos de los encuestados confiesan sus dudas acerca de para qué servirá su voto, ya que puede valer para formar una
coalición que no desean.
Si se tienen en cuenta los estudios de intención de voto, parece que a partir del lunes sólo puede haber dos opciones para formar gobierno. Por un lado, un cuatripartito nacionalista (PNV, EA, Aralar y EB) y, por otro, un Ejecutivo socialista en solitario que haya contado con el apoyo del PP y, tal vez, de UPyD para la investidura de Patxi López.
La campaña ha reflejado que el tripartito que gobierna actualmente está roto. La decisión de EA de no acudir en coalición con el PNV fue la puntilla a esa fórmula que sigue siendo la que más le gusta al todavía lehendakari, Juan José Ibarretxe.
La otra opción de gobierno, la del PSE de Patxi López, no será más fácil. Los socialistas han repetido que no gobernarán ni con el PNV ni con el PP pero, si quieren llegar a Ajuria Enea, alguna fuerza importante tendrá que votarles en la investidura, aunque luego formen un gobierno minoritario monocolor.
LA CAMPAÑA ELECTORAL / Los mítines finales
A por el voto de los radicales
Ibarretxe, recibido al grito de «independencia»
ROBERTO L. DE CALLE/Bilbao
De poco sirvió ayer que quien ha sido adalid del soberanismo desde 1998 lo haya aparcado durante las últimas dos semanas.Los miles de simpatizantes del PNV que abarrotaron el palacio de deportes de La Casilla de Bilbao, recibieron tanto a Joseba Egibar como al propio Juan José Ibarretxe al grito de «independencia» durante el acto de clausura de la campaña y quebraron, al menos puntualmente, la estrategia de su partido de sortear las aristas discursivas.
Ante una militancia volcada, los cabezas de lista del PNV y su presidente, Iñigo Urkullu, volvieron a realizar un llamamiento a la participación, que Joseba Egibar se encargó de orientar hacia dos sectores electorales potencialmente propicios.
El número uno por Guipúzcoa se dirigió casi abiertamente a los simpatizantes de la izquierda abertzale ilegalizada y, más sibilinamente, a los de EA, para convencerles de que «no es lo mismo» votar a Patxi López que a Ibarretxe, y de que «es hora de unir fuerzas» en favor de su candidato.
Para ello, tomó como referencia el último comunicado de ETA, muy crítico con su partido, y lo resumió bajo la tesis de que la banda quiere aplicar el principio de «cuanto peor, mejor».«No, cuanto peor, peor», dijo Egibar para alertar de las diferencias que separan al candidato nacionalista del socialista, y de que PSE-EE y PP pueden conseguir «a la tercera» lo que no lograron Redondo y Mayor Oreja en 2001.
El líder guipuzcoano se trazó un doble objetivo en las elecciones para salvar la acción de la Ley de Partidos, con la que el PSOE «achica espacios y saca a jugadores del terreno de juego»: ganar a los socialistas y evitar que entre ellos y el PP obtengan la mayoría absoluta.
LA CAMPAÑA ELECTORAL / Los mítines finales
López reclama una oportunidad para que el País Vasco pueda cambiar
Se acabó. Tras una larga e intensa campaña electoral, que en el caso del PSE empezó en mayo del año pasado con la designación de su candidato a lehendakari, Patxi López hizo ayer un último llamamiento a la ciudadanía para lograr el cambio y construir el país «desde el acuerdo entre diferentes». «Euskadi se merece una oportunidad», declaró el líder socialista.
Los socialistas están convencidos de su victoria y se ven avalados por unas encuestas que les otorgan una subida de votos histórica, situándolos a la par que el PNV. «Este empate técnico lo vamos a dejar atrás por mucho», auguró ayer un exultante López en Vitoria.A un día de la cita más ajustada con las urnas, todos los escenarios están abiertos y el de ayer fue el último empujón dentro de la campaña más cuidada por el PSE en los últimos años.
En su último mitin de campaña, López se centró en un sector que puede resultar clave para desequilibrar la balanza y al que todos los partidos han hecho guiños: los jóvenes. Les pidió el voto a viva voz, pero también a través de las redes sociales, a las que tanto jugo está sacando el candidato socialista.
Aunque la aritmética parlamentaria obliga a que el domingo todas las miradas se centren en la suma de votos de PSE y PP, los socialistas llevan toda la campaña rechazando hablar de frentes y apelando al entendimiento entre los partidos. Y López lo repitió ayer al asegurar que no gobernaría con un PP que sólo practica «el antinacionalismo y el antisocialismo», o con un PNV que «pretende imponer sus ideas».
En una maratoniana jornada que le llevó de Portugalete a Vitoria, con parada en Mondragón, anunció un gobierno «en positivo, que sepa sumar todas las energías»; aseguró que sería el lehendakari «de todos, para seguir invirtiendo en un proyecto que se llama Euskadi».
Para ello, reclamó un voto masivo en favor del PSE que le permita gobernar «sin hipotecas y con paso firme», «dejar con la boca abierta a quienes dicen que en Euskadi nada puede cambiar» y superar uno de sus principales obstáculos para acceder a la Lehendakaritza, que no es Juan José Ibarretxe, sino la extendida idea sobre el improbable desalojo de los nacionalistas del poder.
Frente a las estrategias que observó en sus adversarios, López señaló que el PSE no ha buscado «meter miedo, como Ibarretxe», ni ha «insultado a nadie» durante estas dos semanas. Aseguró que sus «únicos enemigos» son los terroristas y se comprometió a construir «la Euskadi de la paz y la libertad».
A su juicio, el intento del PNV por que Ibarretxe aparque sus planes de consulta en campaña ha respondido a un intento de «ocultar lo que ha sido su único proyecto en esta década», al que opuso con «orgullo» el legado de «estabilidad económica y legislativa» que su partido ha ofrecido desde la oposición en la última legislatura.Añadió la labor de los socialistas durante la frustrada última tregua de ETA y se felicitó por el que consideró «el mayor esfuerzo por la paz que nunca se ha hecho».
Mirando hacia el futuro, reconoció que los suyos no son «magos» y que no se podrá resolver la crisis económica «de la noche a la mañana», pero prometió que trabajará «sin descanso desde el primer día» para impulsar el diálogo social y medidas en favor del empleo, la sanidad, la vivienda o la educación.
Etiquetas: Elecciones vascas





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