ELECCIONES GALLEGAS: Feijó, el único cándidato valido para el progreso de Galicia

LA CAMPAÑA ELECTORAL / La recta final
Touriño pide auxilio a Zapatero por el miedo a perder la Xunta
El presidente cambia de planes y accede a cerrar esta noche la campaña gallega
MANUEL SANCHEZ. Enviado especial/Vigo
José Luis Rodríguez Zapatero había dejado un hueco libre en su agenda para desplazarse dos días a Galicia: el miércoles y el viernes. El líder del PSOE quería estar tan sólo disponible, pero la decisión sobre su participación en la recta final de la campaña gallega ha estado más en manos de Emilio Pérez-Touriño y, en gran medida, de José Blanco. La noche del miércoles, Touriño y
Zapatero hablaron por teléfono, y el candidato socialista a la Presidencia de la Xunta le pidió que hoy cerrara campaña con él en Santiago. Según fuentes de la dirección socialista, argumentó que en Galicia podría entenderse mal que Zapatero fuese al País Vasco al final de campaña y no pisase tierras gallegas en la última semana electoral.
Zapatero le dijo que allí estaría, y el último acto electoral pasó de un encuentro final en la plaza del Obradoiro a un pabellón del mercado de ganado, para celebrar un mitin en toda regla.
Lo que subyace detrás de la presencia de Rodríguez Zapatero hoy en Galicia, es que en el PSdeG sigue existiendo un gran temor a la abstención y a una nueva mayoría absoluta del PP. Por ello, los prejuicios contra Madrid se borraron de un plumazo. El presidente del Gobierno de España es todo un activo en esta comunidad autónoma, donde hace apenas un año sacó los mejores resultados de la historia del PSOE en unas elecciones generales.
Y es que en las filas socialistas crece, además, la incertidumbre ante la posibilidad de un resultado muy ajustado, donde un puñado de votos decidirá diputados clave en las cuatro provincias. De hecho, en Galicia se cuenta que el resultado final del domingo se conocerá bastante tarde.
Incluso significativos dirigentes del PSOE confiesan en privado que mantener el Gobierno en Galicia se adivina muy complicado y que Touriño ha hecho una buena gestión, pero no ha sabido rentabilizarla socialmente ni articular el partido territorialmente.
En las filas socialistas se dice que puede bailar un diputado en las cuatro provincias, lo que significa que el PP se puede ir a 39 diputados -Pepiño Blanco asegura que nunca sacará 38: «O uno más, o bastantes menos»- o puede llegar a caer hasta los 35. La mayoría absoluta son 38 diputados y los populares actualmente tienen 37.
No obstante, el PSdeG empieza a percibir una mayor movilización de sus bases en la recta final de campaña. Pepiño comienza a notar que celebra actos más concurridos en su periplo personal (ayer le tocó un cocido gallego interminable), mientras que la presencia en Vigo de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, constituyó todo un acontecimiento en la ciudad y desbordó cualquier previsión.
Más de un centenar de mujeres se quedó sin asistir a una comida-mitin, en la que De la Vega estuvo acompañada de Touriño. La vicepresidenta recibió besos, abrazos y regalos. Una larga cola de mujeres se formó en torno a su mesa sólo para saludarla. Estaba en su ambiente.
Tras la comida, De la Vega viajó hacia Orense para celebrar otro mitin, donde dijo lo que no puede decir los viernes, tras el Consejo de Ministros: «Ahora resulta que Trillo es el paladín de la regeneración democrática, la voz que clama por la asunción de responsabilidades. El, el lanzador de monedas a los periodistas, quien escondió la cabeza debajo del ala para no dar la cara tras el terrible accidente que costó la vida a 62 militares españoles».
En la misma ciudad, a la misma hora, se encontraba presente la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría. También estuvo dura: «En el PSOE hay un ministro dimitido, otro con ganas de dimitir; el resto no sabemos lo que hace. Y dicen que la vicepresidenta está por Orense, pero nadie la ha visto». No era miércoles, día de sesión de control al Gobierno, pero, a veces, el destino se cruza de forma caprichosa.
Pese a los avatares finales de campaña, en el ambiente político gallego flota la duda acerca de lo que pasará. Es decir, si todo será estrategia electoral. Como repite Blanco, «las estrategias se ejecutan, nunca se cuentan». El enigma es saber cuánto hay de miedo. El domingo, aunque sea tarde, se intuirá la mentira, la estrategia y la realidad. Como dice el tópico, siempre es difícil saber si un gallego sube o baja una escalera.
Ultimos actos electorales
>José Luis Rodríguez Zapatero cerrará la campaña electoral gallega a las 20.30 horas, junto a Emilio Pérez Touriño, en Santiago.
>El líder del PP, Mariano Rajoy, cerrará la campaña también en Galicia. En Orense, acompañará a su candidato, Alberto Núñez Feijóo, a las 20.30 horas.
>Vigo ha sido la ciudad elegida por Anxo Quintana, el candidato nacionalista gallego, para terminar su campaña. A las 20.15 horas, protagonizará un acto en el pabellón de las Travesas.
>El candidato a 'lehendakari' por el PNV, Juan José Ibarretxe, pedirá por última vez el voto en el pabellón La Casilla de Bilbao.
>Rosa Díez terminará pidiendo el voto esta noche, a las 21.30 horas, en el hotel Canciller de Vitoria.
elmundo.es Gráfico: Vea la radiografía electoral de Galicia y los resultados de los últimos años.
LA CAMPAÑA ELECTORAL / La recta final
Feijóo tira de Gallardón en su examen electoral
El alcalde de Madrid mitinea también con Baltar, superviviente del PP de Fraga
CARMEN REMIREZ DE GANUZA. Enviada especial/Vigo
A Feijóo y a Ruiz Gallardón les llamaban en el PP los galácticos.No por su militancia en el madridismo, claro, sino por su vocación de estrellas en el seno del PP. Ambos presumían, y presumen, de marchamo de progresismo, lo que, por cierto, les ha granjeado no pocos recelos dentro de su propio partido. Ambos, también, han patrocinado el triunfo de Rajoy en el congreso de Valencia.Así que los Albertos del PP están, los dos, en el campo y en el banquillo; en el equipo y en la sucesión. Pero con una diferencia fundamental: que sólo el alcalde tiene probada, y con creces, la única asignatura indispensable en la galaxia política, el aprobado electoral. Por eso, la presencia, ayer, del alcalde de Madrid en Galicia era un aliciente especial para el candidato.Gallardón lo dejó bien claro en el primer acto en el que intervino, junto a su anfitrión, en el Club Financiero de Vigo: «Representa una nueva generación de políticos populares, llamada a convocar, en su momento, a todos los españoles, a la gran empresa colectiva de resurgimiento de nuestro país».
Ruiz-Gallardón fue generoso con Feijóo: «Yo no conseguí ganar las primeras elecciones a la Comunidad de Madrid, y él está a punto de conseguirlo en Galicia», dijo ante los empresarios.Y también le incluyó en su eslogan progresista: «Socialistas y nacionalistas se refugian en un discurso conservador y de continuidad frente a una alternativa innovadora y auténticamente progresista».
Tanta apuesta de futuro, pese a su ambigüedad, podía dar ayer lugar a malas interpretaciones dentro del PP. Sabido es que Gallardón es, para la parte del partido más desafecta a Rajoy, el tapado para la sucesión. Además, y por si nadie se había enterado, así lo aventó hace pocos días el socialista Pepe Blanco en Galicia cuando, al encontrárselo de campaña, aventuró el triunfo socialista y el fracaso de Rajoy, espetándole al propio Gallardón: «Si a mí me va bien, a ti te irá bien».
Ayer mismo, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, máxima antagonista del alcalde en el PP, rentabilizó esas palabras: «A mí no me gustaría que me dijeran que me va a ir bien algo que le va mal a mi partido». Y el propio Rajoy, entrevistado por Telecinco, tuvo que salir al paso: «Blanco se equivoca, y como se equivoca, le irá mal a él y bien a Gallardón, y al PP».Así que, aunque esquivo sobre el particular, el alcalde dijo finalmente a los periodistas: «Estoy muy de acuerdo con lo que ha dicho Rajoy».
El caso es que, en Galicia, Gallardón sirvió para un roto y para un descosido. No sólo mitineó con Feijóo, sino con José Luis Baltar, el más rancio de los políticos de la generación de Fraga, único superviviente de las boina del partido frente a la actual cúpula de birretes, e irredento cabeza de lista por Orense.
Gallardón estuvo austero en su discurso ante un reducido auditorio de 200 paisanos del pueblo ourensano de Melón. Les animó, como luego a los 4.000 urbanitas del mitin de Vigo, a la lucha contra una «Galicia resignada». Pero lo apretado de la agenda le permitió escapar antes de la intervención de Baltar. «Bueno, Gallardón ha hecho un discurso amable, no quiere mancar (hacer daño), pero yo voy a meter caña», les advirtió cuando ya se había ido.
Y sólo como muestra, procedió a arremeter contra su adversario, el cabeza de lista del PSOE por Orense y consejero de Medio Ambiente, Manuel Vázquez. «Este señor está obsesionado conmigo... Si yo fuera una mujer, entendería que me tuviera ganas, pero como soy un hombre tengo que entender que es maricón!». Valga como aperitivo de los callos que les aguardaban al fondo del salón.
A CONTRAPELO
Campañas y debates
SANTIAGO GONZALEZ
La coincidencia de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco ha venido a escenificar dos estilos de campaña. La gallega ha sido más tradicional, con el cruce de acusaciones entre los tres partidos en liza que ha sido seña de identidad de las campañas electorales en los últimos 30 años.
Los socios de la Xunta de Galicia en la pasada legislatura han usado contra sus adversarios la dimisión de su cabeza de lista por Orense, tras recibir ingresos de procedencia tan sospechosa como las islas Caimán, y la misteriosa operación Gürtel, que instruye muy oportunamente el juez Garzón.
Los populares han restregado a sus adversarios su debilidad por el lujo y el boato: el gusto por el mobiliario y los coches caros de Touriño, los paseos en yate de Anxo Quintana y su secuestro de ancianos como carne de mitin, y el ático de Pepe Blanco, tan displicente con la Ley de Costas.
La campaña vasca ha sido más tranquila. El candidato popular en la gallega rechazó la idea del duelo a tres (il triello, bautizaron esta modalidad de desafío Sergio Leone y Ennio Morricone en la escena final de El bueno, el feo, el malo). Lo mismo hizo en el País Vasco Patxi López, aunque por distintas razones. Núñez Feijóo no quiso verse cogido entre Touriño y Quintana, mientras López evitaba la imagen que perseguía el partido guía de los vascos (y las vascas, claro): un lehendakari vasco-vasco acosado por un frente español.
El resultado fue un debate a seis cuyo desarrollo mostró que tres de los presentes eran perfectamente prescindibles. Lo interesante habría sido confrontar a los dos candidatos con más posibilidades, aunque el tercer hombre, el popular Basagoiti, dio más juego del que se esperaba. Tuvo un seguimiento notable, rozando el 19% de share, que son cuatro puntos más del que tiene la televisión vasca la noche de los miércoles.
El éxito es tanto más notable si se tiene en cuenta que el debate en la segunda cadena de la televisión pública vasca se produjo en lo que los nacionalistas consideran su lengua extraña: el castellano.
Tal vez por eso, el candidato Ibarretxe, privado de su lengua propia, asombró a propios y extraños con una respuesta suya a Patxi López. Este atacó uno de los mantras de Juan Josué: «Dígame una sola idea que haya sido ilegalizada», a lo que el candidato nacionalista, en su prístina simpleza analógica, respondió: «El Estatuto está ilegalizado en 36 ideas».
Ese fue el momento de oro de la noche. El de plata fue la reacción de Basagoiti a las críticas de López contra las políticas de Ibarretxe en la pasada legislatura: «¡Pero si le han aprobado ustedes los presupuestos durante los cuatro últimos años!».
Por lo demás, fue un debate a tono con la campaña, tendente al gris plomizo. Todos se conformaban con no espantar un solo votante de los que ya tenían convencidos. Uno de los dos, Ibarretxe o López, se equivocaba en sus cálculos. Por mucha atención que se ponga en escudriñar las entrañas de la oca, no se ve en ellas pulsión de cambio. Ibarretxe tampoco la ve, a juzgar por su gesto satisfecho. Veremos.
LA CAMPAÑA ELECTORAL / Cruce de acusaciones
Una campaña gallega plagada de escándalos
Lujosos gastos, yates, paraísos fiscales y sospechas de fraude han marcado la recta final de estos comicios
LUIS ANGEL SANZ/Madrid
Las fuerzas están muy igualadas de cara a las elecciones gallegas.Es muy probable que la suma de escaños del PSOE y del BNG supere al PP, aunque éste será el partido que gane las elecciones, como ocurrió hace cuatro años. Pero también es aún posible que los populares alcancen la mayoría absoluta (38 escaños) y Alberto Núñez Feijóo sea el próximo presidente de la Xunta de Galicia.Quizá por eso, la campaña de las autonómicas gallegas se está viendo salpicada desde hace semanas por continuos escándalos que afectan a los tres partidos con representación parlamentaria.
Todas estas polémicas gallegas se han visto aderezadas por la explosión del caso Gürtel, que también afecta, aunque de forma tangencial, al PP de Galicia, ya que uno de los imputados en la instrucción que aún mantiene el juez Baltasar Garzón es Pablo Crespo, antiguo secretario de Organización del PP gallego.
A continuación, resumimos algunos de los escándalos que han aparecido en campaña y que han hecho que se hable más de despilfarros o de presuntos tratos de favor antes que de los programas y propuestas de las tres principales fuerzas políticas: el PP, el PSOE y el Bloque Nacionalista Galego (BNG).
LOS DISPENDIOS DE LA XUNTA
Sostienen los populares que desde que el socialista Emilio Pérez Touriño llegó a la Xunta, hace cuatro años, se han multiplicado los gastos suntuarios e innecesarios en Presidencia y en buena parte de las consejerías gallegas.En los últimos meses, muchas informaciones y denuncias han provocado el sonrojo de miles de gallegos ante el presunto gusto por el lujo de los dirigentes que tienen en sus manos la Administración autonómica y que pagan todos los contribuyentes. A finales del año pasado, el PP denunció que Touriño se había comprado un coche oficial de 480.000 euros, dicen que 150.000 euros más caro que el del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Eso fue el principio. Este año, el diario ABC adelantó que el dirigente gallego había gastado cuatro millones de euros en reformar tres salas de juntas del complejo administrativo de San Caetano, sede del Ejecutivo autonómico.
En la principal de las salas reformadas, la del Consejo de Gobierno, la Xunta ha pagado 170.212 euros (cerca de 30 millones de pesetas) por un ventanal de cristal tipo Dreamglass que da a un recoleto jardín y que se hace opaco gracias a un mando a distancia. Además, las sillas de diseño destinadas a los consejeros cuestan cada una 2.269 euros. La gran mesa en torno a la cual se sitúan ha costado, por su parte, 26.284 euros. Para no desmerecer en el conjunto, el suelo del mismo espacio está hecho de pavimento de vidrio y ha costado 113.803 euros.
En enero de este año, EL MUNDO desveló que otro ilustre gallego, esta vez el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, se ha comprado un ático en cabo Furado (Pontevedra) que ha sido denunciado por vulnerar presuntamente la Ley de Costas, ya que está a sólo 20 metros del mar. Además, y según el denunciante, la casa se sitúa en suelo urbano no consolidado, después de que se hayan talado 280 pinos, previa autorización de la Xunta.
EL PARAISO FISCAL
Uno de los fichajes estrella de Alberto Núñez Feijóo, el empresario Luis Carrera Pásaro, fue obligado a dimitir en cuanto se conoció que había recibido comisiones de una cuenta situada en un paraíso fiscal: las islas Caimán.
Carrera era el número uno del PP por Orense y había ocultado a su nuevo jefe que no estaba al corriente con Hacienda por este ingreso de 240.000 euros.
Feijóo rectificó de manera inmediata y le forzó a marcharse -el candidato se lo comunicó un día antes de que la cadena Ser lo hiciera público-, con lo que evitó que el daño hecho a los populares fuera mayor. El líder del PP gallego reconoció su error y lo atribuyó al «desconocimiento».
'CASO GÜRTEL'
La presunta trama de corrupción vinculada al PP que todavía instruye el juez Garzón también tiene una derivación gallega, aunque tangencial. Uno de sus principales imputados, Pablo Crespo, fue secretario de Organización del PP de Galicia con José Cuiña. Crespo ha sido considerado el número dos de la trama que dirigía Francisco Correa. Aunque no existe relación conocida entre Crespo y los dirigentes actuales del PP, la implicación ha servido de munición para los socialistas y el BNG en estas semanas.
EL YATE DE QUINTANA
Esta misma semana, en la recta final de la campaña, se ha hecho pública una fotografía tomada el pasado verano en la que se ve al vicepresidente de la Xunta y líder del BNG, Anxo Quintana, a bordo de un yate junto al empresario Jacinto Rey. Dicha imagen se tomó meses antes de que la Consejería de Industria, que depende del Bloque Nacionalista, adjudicara a este empresario 142 megavatios de energía eólica, que le reportarán unos beneficios de unos 14 millones de euros al año. En Galicia, es muy conocida la buena sintonía entre el empresario y los nacionalistas. De hecho, Rey ha puesto en marcha un nuevo diario en esa comunidad autónoma, Xornal de Galicia, que mantiene una línea crítica con el PSOE, pero favorable a las tesis de sus socios de Gobierno liderados por Quintana, el BNG.
MITIN A UNOS JUBILADOS
Iban de excursión a Portugal, pero se encontraron con un mitin-comida que protagonizó Anxo Quintana.La Confederación Gallega de Mayores había organizado un viaje por 15 euros que incluía comida y transporte al país vecino.Sin embargo, en el hotel de la localidad pontevedresa de Oia, donde se reunieron hasta un millar de pensionistas, apareció Quintana y protagonizó un acto político en el que los mayores fueron los involuntarios destinatarios. Cerca de un centenar abandonó la sala al sentirse utilizado.
Pero la mayoría se quedó a escuchar al político nacionalista.Según la Confederación Gallega, Quintana acudió como vicepresidente de la Xunta. Pero él mismo dijo que participó en el acto como candidato en las elecciones.
VOTO EMIGRANTE
Cada vez que se celebran elecciones en Galicia, todavía se escuchan acusaciones cruzadas de manipulación del voto procedente de la emigración, muy importante en esta comunidad.De hecho, todos los candidatos hacen siempre un hueco en su agenda para acudir a Buenos Aires (Argentina) y a Montevideo (Uruguay) y así animar a los gallegos en el exterior a votar.
El PP lleva años intentando que se implante el voto en urna en embajadas y consulados, algo que, en su opinión, acabaría con cualquier sospecha de fraude.
A falta de conseguirlo, la Junta Electoral Central (JEC) ha dado parcialmente la razón a este partido, y este año obligará a que los emigrantes tengan que incluir en su voto por correo una fotocopia de su DNI o de su pasaporte en vigor, para certificar esos sufragios y tener constancia de la veracidad de los mismos.
El PSOE se opone a esta medida porque, según la Xunta, el 40% de los censados en el extranjero no podrá votar por falta de documentación.
Pero no todo acabó con la resolución de la JEC. Este mes se ha sabido que algunos cónsules, como el de Montevideo, han prometido expedir pasaportes provisionales sólo para poder votar. La medida ha vuelto a levantar las suspicacias de los populares, que saben que el resultado de las elecciones del domingo puede depender de unos pocos miles de sufragios.
Yates, lujos y dimisiones en varias semanas de infarto
>Los dispendios de Touriño. En los últimos meses, se han conocido los fastuosos gastos del presidente autonómico gallego, Emilio Pérez Touriño. En esta imagen, sale de su coche oficial, que costó 480.000 euros.
>Quintana, invitado de lujo. Esta semana se ha hecho pública esta foto, en la que el vicepresidente de la Xunta y candidato del BNG, Anxo Quintana, aparece en distendida conversación en el yate del empresario Jacinto Rey. El barco es de su propiedad y pocos meses después de esta invitación, Rey se benefició de un contrato de la Xunta.
>La dimisión. Luis Carrera (PP) dimitió por cobrar en un paraíso fiscal.
>El ático de Blanco. Vista del residencial donde José Blanco se ha comprado un ático. Lo han denunciado por incumplir la Ley de Costas.
>Mitin en la excursión. Anxo Quintana apareció de improviso en un viaje de jubilados a Portugal y ejerció como candidato.
LA CAMPAÑA ELECTORAL / La entrevista / ALBERTO NUÑEZ FEIJOO Candidato del PP a la Xunta
«Zapatero tiene más que perder que Rajoy»
Falta muy poco para la jornada electoral, pero el líder de los 'populares' gallegos parece tranquilo. Demasiado tranquilo. Ni siquiera deja ver inquietud por la trama judicial sobre el PP en Madrid. No le importa que Génova diga que Baltasar Garzón quiere hacer «daño a su partido».
CARMEN REMIREZ DE GANUZA. Enviada especial/Vigo
A Alberto Núñez Feijóo le parece que las implicaciones en la trama no pondrán ni quitarán al presidente de la Xunta. Eso sí, le preocupa el voto de la emigración y «sospecha» de su posible manipulación.
Pregunta.- Hace unos días puso usted «la mano en el fuego» por Esperanza Aguirre y Francisco Camps, ¿la pondría ahora por Luis Bárcenas?
Respuesta.- No tengo de él el conocimiento que tengo de mis dos compañeros de partido, pero no veo yo al tesorero del PP en la situación en la que algunos le quieren implicar.
P.- ¿Niega un Filesa del PP?
R.- Esto no es Filesa. Hay unos señores que se han lucrado a costa del PP, y en Filesa había unos señores del PSOE que se lucraron a costa de las empresas. Es distinto.
P.- El caso es que Génova se querella contra Garzón por hacerle un daño electoral al PP y usted, que es el candidato en Galicia, dice que no le afecta. ¿En qué quedamos?
R.- Estoy convencido de que el pueblo gallego va a elegir al presidente de Galicia en función de lo que necesita Galicia.
P.- ¿Influirá o no en el voto?
R.- Yo creo que influirá, pero no será determinante.
P.- A dos días de las elecciones, ¿cuál es su porra?
R.- Sigo insistiendo en la horquilla de 39 escaños para el PP, en que el PSOE bajará uno en La Coruña y el Bloque otro en Pontevedra.
P.- ¿No teme que le roben el partido en el último minuto en virtud del voto de la emigración?
R.- Sí, desde luego. Con la emigración puede bailar, en uno o dos escaños, la mayoría absoluta. Si hacemos la traslación del voto de las generales, tuvimos 37 escaños y, cuando se contó el voto emigrante, bajamos a 35.
P.- ¿Sigue teniendo sospechas de manipulación?
R.- Tengo muchas sospechas. Me resisto a pensar que si ganamos con el voto en urna, perdamos con las sacas del correo venezolano.
P.- Después de obligar a que el voto se acredite con copia del DNI, la Junta Central Electoral, a instancias de Interior, ha autorizado a votar con un certificado del consulado. ¿Es garantía para el PP?
R.- Yo tengo que confiar en los cónsules, que son funcionarios de carrera; no en los cargos políticos que pone el Ministerio al frente de las embajadas. Pero es el PSOE de los peores momentos el que se ha negado al voto en urna y le ha interesado cuanto más opaco, mejor.
P.- ¿Han escondido, por cierto, a Manuel Fraga, al que casi nadie ha visto en campaña?
R.- No. Dos veces hemos estado juntos esta semana y ha abierto el gran mitin de inicio de campaña. Ha dado mítines, ha ido a pueblos, estuvo en el inicio de campaña y estará en el cierre.
P.- ¿Y han escondido a Aguirre o a Camps?
R.- No, simplemente hemos valorado que en estos momentos lo mejor era que se quedaran en sus respectivas comunidades autónomas.Si algún día alguien quiere dudar de mi honorabilidad, no me iría fuera de mi comunidad a dar un mitin para mi partido.
P.- Orense y Lugo son las provincias donde el PP puede perder escaños. ¿Tiene algo que ver con que es justamente allí donde no ha acertado a hacer una renovación?
R.- En Lugo se ha hecho la renovación y en Orense no, pero allí tenemos un porcentaje de voto altísimo, del 52%. Es muy difícil mantener esos porcentajes y es lógico que las estructuras que llevan tiempo con espectaculares resultados se resientan. El problema es generalizado para el último escaño de cada provincia.
P.- ¿Ha resultado más fiable José Luis Baltar que Luis Carrera, el cabeza de lista que tuvo sacrificar en Orense por un problema fiscal?
R.- No. Lo que hice en Orense era lo mejor para mi partido. En todo este tiempo de soberbia, el único que ha pedido perdón y ha dicho «me confundí» he sido yo. Lo seguiré haciendo: si me confundo, asumiré errores.
P.- José Luis Rodríguez Zapatero viene al rescate en el cierre de Touriño, pero el que ha estado a pie de obra en campaña es Mariano Rajoy. ¿Tiene más que perder?
R.- No, porque Rajoy sólo tiene que ganar. El que más tiene que perder es Zapatero. Nadie puede perder lo que no tiene, no tenemos el Gobierno en este momento. Rajoy ha venido a patear Galicia, según el trabajo que nos repartimos los dos en Navidad.
P.- Pase lo que pase en Galicia, Rajoy invoca su tercera oportunidad.¿Cuántas se va a dar usted mismo si no gana?
R.- ¡Huy!, eso pregúntemelo el lunes.
P.- Y, si lo logra, ¿qué hará lo primero?
R.- Nombrar un gobierno y pedirle un plan de austeridad de 100 millones de euros para recortar las consellerias y altos cargos y poner el dinero a disposición de los autónomos, los comerciantes y las microempresas.
P.- ¿Se va a arrepentir de no haber debatido en televisión?
R.- Para nada. Una de las cuestiones de las que me siento especialmente tranquilo y orgulloso es de no acudir a ese teatrillo.
P.- Volviendo a Fraga, recuerdo una vieja frase suya: «El único defecto de Alberto es que es soltero». ¿Es cierto que en la próxima legislatura va a enmendar este defecto?
R.- Es posible que siga sus consejos, sí. Me gustaría tener hijos en la próxima legislatura. ¡Ya va siendo hora!
LA CAMPAÑA ELECTORAL / Las últimas estrategias
Rato entra en escena con un simbólico papel de apoderado en San Sebastián
Satisfacción entre cargos y dirigentes nacionales del PP por el gesto del ex ministro
O. TORRES/Vitoria
El ex vicepresidente y ministro de Economía Rodrigo Rato participará en las elecciones vascas como apoderado del PP. La noticia de la presencia el domingo en San Sebastián del ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha supuesto un empujón anímico para los populares vascos y una sacudida para la organización nacional. Altos cargos, dirigentes del partido y algún presidente autonómico valoraron ayer el gesto de Rato por lo que puede suponer para el futuro del PP.
En Euskadi, todo son felicitaciones en las filas del candidato a lehendakari, Antonio Basagoiti, que por la mañana anunciaba en una conversación informal, con una sonrisa reveladora, que compartiría parte de la jornada de reflexión con el ex ministro.«No, no voy a ir al monte, eso se lo dejo a López e Ibarretxe.Trataré de quedar con Rato, espero comer con él», explicó el candidato del PP.
«Valoro muchísimo el apoyo de Rodrigo Rato y de Jaime Mayor porque supone un reconocimiento para todos los militantes del PP, que están haciendo mucho esfuerzo en condiciones muy difíciles. Rato es un activo importantísimo del PP», señaló.
El presidente del PP vasco ha conseguido que Rato, un afiliado de base en este momento, participe en la campaña sin hacerlo.La iniciativa de formar parte del grupo de interventores y apoderados que se desplaza, principalmente desde Madrid, para ayudar en los colegios electorales partió de Rato, pero el PP vasco es conocedor del prestigio del ex vicepresidente y, todavía más, después de centrar la campaña en denunciar la responsabilidad de socialistas y nacionalistas en la crisis.
«Nos sorprendió la propuesta de Rodrigo Rato, pero enseguida nos lo confirmó y nos dijo que su papel sería el de un afiliado más. Me llamó la atención su humildad», explicó la cabeza de lista por Guipúzcoa, Arantza Quiroga. Otro dirigente guipuzcoano, el director de la campaña en este territorio, Borja Sémper, destacó que Rato «quiere estar en una mesa y cerrar los resultados, aunque visitará otros colegios electorales».
El pasado 28 de enero, Rodrigo Rato fue investido doctor honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos, en un acto que contó con la presencia de un buen número de dirigentes del PP, como el presidente, Mariano Rajoy; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; la secretaria general, María Dolores de Cospedal, o los portavoces en el Congreso y el Senado, Soraya Sáenz de Santamaría y Pío García-Escudero, respectivamente.
Entonces, Rato no hizo ninguna referencia al futuro del PP ni al suyo, como no lo había hecho antes en otros actos públicos.Sin embargo, tanto en el partido como fuera de él, en la hipótesis de un relevo en la presidencia nacional, Rato, ha formado parte de todas las quinielas.
Otro ex ministro, Jaime Mayor Oreja, manifestó ayer su respaldo al candidato a lehendakari en una entrevista en la Cope: «El voto al PP es más importante que nunca. El voto útil está en el PP, en los jóvenes del PP y en Basagoiti como candidato», señaló. Mayor, que ha rechazado las ofertas para participar en la campaña, explicó que no cree que deba tener protagonismo tras dejar la presidencia del PP vasco.
Etiquetas: Elecciones Galicia






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