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sábado 28 de febrero de 2009

ELECCIONES GALLEGAS: El PP pasa del optimismo a la euforia en las gallegas



LA CAMPAÑA ELECTORAL / El protagonismo de los líderes nacionales
El PP pasa del optimismo a la euforia en las gallegas

Los sondeos de última hora les confirmaban los 38 escaños

CARMEN REMIREZ DE GANUZA. Enviada especial/Orense

Los populares pasaron ayer del optimismo a la euforia. Los sondeos de última hora les confirmaban los 38 escaños. Y, lo que es más importante, ellos lo creían.

El octavo diputado por Orense -donde no por casualidad habían programado el cierre de campaña- estaba, decían, salvado. Sólo faltaba un empujón en Pontevedra, pero también allí contaban con subir un escaño. Igual que en La Coruña, donde, además, sus encuestas no descartaban que fueran dos. También los datos recibidos del exterior hablaban de una reducción del 30% del voto de la emigración, siempre favorable al Gobierno, y confirmaban la desmovilización del electorado socialista.

Tal era el clima de agitación interna en el PP que, a primera hora de la tarde, saltaron auténticas chispas entre los equipos de Rajoy y Feijóo. Fue a cuenta del vídeo del primero, destinado a ser visionado en el mitin y colgado en internet desde la mañana.Desde el cuartel general de campaña, asistido por una empresa de Madrid, apenas se disimulaba el mosqueo hacia Génova y, en particular, hacia el gabinete del presidente nacional que, a su entender, había querido patrimonializar en el último minuto la posible victoria.

Apenas dos segundos aparecía el candidato Feijóo en el vídeo de la discordia, que se dedicaba a glosar por entero los 5.000 kilómetros recorridos y la condición de gallego de Rajoy. Desde Madrid, lo que se decía era que el vídeo no tenía más función que la de presentar a Rajoy en el mitin. Pero, en Galicia, quienes idearon una campaña en torno a Feijóo, desmarcado de las siglas, el malestar era indisimulado.

A diferencia de las pasadas elecciones autonómicas, en que se presentó Fraga, Rajoy no ha sido un factor determinante para salvar la campaña. En aquella ocasión, hubo en el ecuador un hundimiento de las encuestas hasta los 32 escaños, que Rajoy contribuyó a remontar con su campaña paralela. En este caso, dicen, «la subida de las previsiones ha sido gradual y programada».

El caso es que fue tal el lío que se montó, que la emisión del vídeo, anunciado por Génova a través de teletipos, fue finalmente suspendida y Rajoy, que inició su intervención sin que hubiera llegado el candidato, hizo un discurso triunfalista, televisivo pero vacío de mensajes, en el que la palabra más repetida fue «Feijóo».

Ayer sí, el acto estaba programado para que estuvieran todos juntos: el candidato, Feijóo; el otro candidato, Rajoy, y José Luis Baltar, el viejo cacique de Orense, al que los dos primeros resolvieron fiar el voto de una provincia clave para el PP y el propio mitin de cierre. La decisión entrañaba su riesgo porque, delante de las cámaras, el orador de casino y polideportivo rural podía volver a desbarrar como la víspera, cuando llamó maricón a su oponente socialista. Y no decepcionó, esta vez haciendo referencias a la vida privada del candidato del BNG, Anxo Quintana, a quien instó a desmentir los «rumores» que el propio Baltar se dedicó a propagar.

Y es que Feijóo, que había logrado que Baltar pidiera públicas disculpas allí mismo por lo dicho en la víspera, llegó tan tarde al mitin, procedente de otro en Lugo, que dio oportunidad al viejo barón a que volviera a la tribuna para ganar tiempo y para meterse en nuevos charcos que le enfangaron la despedida.

Sea como fuere, y no por casualidad, Feijóo cerró ayer la campaña prometiendo fichar a independientes para el Gobierno de la Xunta.Ya no sólo dijo que gobernaría sin siglas, sino que estaba dispuesto a incluir en su gobierno a «demócratas con interés de servir a su país», aunque hayan votado al PSOE o al Bloque. A pocos minutos del cierre de campaña, el candidato hizo el consabido discurso de la victoria. Sin embargo, el más consciente del peligro de la euforia se cubrió las espaldas: «Me presento», dijo, «por primera vez».

LA CAMPAÑA ELECTORAL
Disculpas por el 'maricón' de Baltar

Feijóo leyó la cartilla a Baltar en privado por llamar 'maricón' a su oponente socialista en Orense y pidió perdón en público.Era la segunda vez que el candidato del PP lo hacía -que ya es mucha mala suerte- por la actuación de uno de los suyos en Orense.El 'desliz' fiscal de Luis Carrera, el cabeza de lista que Feijóo fichó para frenar las ambiciones de los Baltar, lo resolvió, en puertas de la campaña, con su fulminante retirada. Pero el del cacique ya era otro cantar. Porque sin Baltar y su maquinaria electoral, a los 'galácticos' del PP no les salen las cuentas. Quien arrastraba estos días a Rajoy por aquellos caminos de cabras y le colocaba mítines 'de matute' en cada parada era Baltar; él era el que pagaba las rondas en todas las barras y el que pateaba, a grandes zancadas estilo Fraga, los pueblos que Feijóo apenas pisaba. Así que, cumplida la reprimenda, el presidenciable le echó un capote y lo justificó por los episodios de guerra sucia de esta campaña. Fueron, dijo, una «reacción», políticamente indefendible, pero personalmente comprensible, tras haber sido acusado por su adversario socialista de que Caixa Ourense le había condonado un crédito millonario.

LA CAMPAÑA ELECTORAL / El protagonismo de los líderes nacionales
Zapatero, cabeza de lista en Galicia

El presidente ve tan inútil al candidato socialista que proclama que «votar a Touriño es lo mismo» que votarle a él en las elecciones generales. Se lleva a cuatro ministros al cierre de campaña para arropar al candidato y animar a la participación

MANUEL SANCHEZ. Enviado especial/Santiago

José Luis Rodríguez Zapatero cerró ayer la campaña electoral del PSOE en Galicia colocándose directamente como cabeza de cartel y pidiendo a los gallegos que piensen que «votar en estas elecciones a Touriño es lo mismo que votar a Zapatero en las elecciones generales».

Fue durante el mitin final celebrado anoche en Santiago de Compostela, ante unas 5.500 personas, donde el presidente del Gobierno y secretario general del partido, dio la impresión abiertamente de coger las riendas en estas últimas horas de la campaña, donde el PSOE quiere poner en valor su imagen y, además, la del Ejecutivo.

No en vano, acudieron a la cita los cuatro ministros gallegos del Gobierno central -la titular de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa; la de Administraciones Públicas, Elena Salgado; el de Cultura, César Antonio Molina, y el recién nombrado ministro de Justicia, Francisco Caamaño-, así como el vicesecretario general del partido, José Blanco, también gallego, cuyo trabajo volvió a destacar Zapatero y que fue quien se llevó la mayor ovación de la noche.

El líder socialista -que acudió al cierre de campaña de las elecciones gallegas a petición de Emilio Pérez Touriño- hizo la clásica intervención de final de campaña, sin más mensajes de profundidad que llamar a la movilización del voto progresista en Galicia, aunque reflejando ganas de dar la vuelta a los últimos sondeos internos del partido que, al parecer, siguen sin ser demasiados favorables, al contemplar una alta abstención.

Por ello, empezó con ganas y explicando su presencia: «Estoy aquí para entregaros mi energía, mi ilusión para ganar estas elecciones el próximo domingo. Estoy aquí para dar mi apoyo a mi compañero, a mi amigo Emilio Pérez Touriño, un gran presidente para Galicia».

Pero, sobre todo, el líder socialista insistió una y otra vez en que los progresistas vayan a las urnas para no regresar al pasado: «Hay que dar un paso más hacia el cambio que se inició hace cuatro años y que costó mucho trabajo conseguirlo, como siempre cuestan las cosas a los progresistas; aquello que tanto costó hay que saber mantenerlo», proclamó, recordando los tres lustros de gobierno de Manuel Fraga y la Presidencia de la Xunta lograda en 2005, después de que el PP perdiera la mayoría absoluta.

Como si mañana se presentara él mismo, Zapatero volvió a pedir el voto casi en primera persona a los dos colectivos que siempre se han decantado más a su favor: los jóvenes y las mujeres.

A ambos les recordó que fueron los artífices de su llegada al Gobierno hace ya cinco años y les volvió reclamar el voto porque, según dijo, el Gobierno de España necesita a Emilio Pérez Touriño al frene de la Xunta, «porque si llega Feijóo, Rajoy sólo lo utilizará para confrontar conmigo».

Zapatero, tras reiterar que «cada voto puede valer un Gobierno», explicó que el PP sólo quiere ganar con la abstención, «que es lo más triste, porque la abstención no se cuenta... bueno, sí, la cuenta el PP», ironizó.

De hecho, no olvidó criticar a los populares gallegos y, en especial, a algunos dirigentes como José Luis Baltar, al que se refirió en varias ocasiones y al que reprochó sus graves insultos a varios candidatos socialistas. Para Zapatero, «un partido que le ríe las gracias a Baltar, que ha insultado gravemente de manera indecente como no lo haría ningún político de la extrema derecha en Europa, no se merece ganar». Y añadió: «La inmensa mayoría de los gallegos ni se parecen ni aceptan que les represente gente como Baltar».

A punto de terminar su intervención, y casi por sorpresa, gritó: «¡Touriño, a ganar! ¡A ganar con ganas! ¡A ganar con la gente de tu tierra!», como intentado espolear al ya visiblemente cansado candidato socialista.

Tras él subió al escenario Touriño, encargado de cerrar el acto.El candidato dio un mitin brioso en el que, casi sin voz, insistió en pedir a los gallegos que apuesten por la continuidad del cambio que se inició hace cuatro años

LA CAMPAÑA ELECTORAL
Anxo Quintana pide «carbón»

«No llegamos hasta aquí para parar», sentenció ayer en Vigo, ante unas 6.000 personas, el candidato del Bloque Nacionalista Galego a la Presidencia de la Xunta, Anxo Quintana, llamando al voto masivo para la formación nacionalista.

Parafraseando a Basilio Alvarez, el «cura amigo de los trabajadores» y una de las figuras más destacadas del movimiento agrario gallego, Quintana reclamó «más carbón» para que la «locomotora de la libertad y de la democracia», arrancada hace tres años y medio, «siga caminando», según informa Servimedia.

Quintana llamó a construir «la Galicia mejor del mundo» y acusó al PP de no tener «ni programa ni ideas de futuro». Definió la campaña de los 'populares' gallegos como «la más sucia de la historia de la democracia». «Nadie en el BNG utilizará nunca contra ustedes lo que ustedes intentaron hacerme a mí, a mi familia y a los compañeros del BNG», dijo, refiriéndose directamente al candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo. «Está usted inhabilitado no sólo para ser presidente de Galicia, si no para ser presidente de la comunidad de vecinos del edificio donde viva», le espetó.

«Cada vez que mienten, el BNG crece. Cada vez que difaman, el BNG avanza», proclamó el cabeza de cartel de los nacionalistas.

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