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sábado 31 de enero de 2009

VÁYASE Sr GALLARDÓN!: Granados dice que nadie de su consejería ha espiado



CRISIS POLITICO-FINANCIERA / La explicaciones
Granados dice que nadie de su consejería ha espiado
CARMEN REMIREZ DE GANUZA/Madrid

 Y Francisco Granados se sacó un conejo de la chistera. El consejero de Presidencia e Interior de Madrid reveló ayer, ante la Asamblea de la Comunidad, que él mismo había ordenado una investigación interna sobre la presunta trama de espionaje. Según Granados, los resultados «certifican» como «absolutamente negativas» las acusaciones lanzadas desde un medio de comunicación.


Así, en su comparecencia voluntaria, y en un guiño político diametralmente opuesto al exhibido por la dirección nacional de su partido -que anunció días atrás una investigación aún inconclusa-, el dirigente popular madrileño dio por cerradas las pesquisas al tiempo de revelar su propia existencia.

Si bien se trató de una «información reservada», destinada a no revelar su contenido, Granados se ocupó ayer de subrayar la condición de fedatario público de su autora, la secretaria general técnica de la Comunidad de Madrid, Mar Pérez, a la que él mismo «ordenó» una investigación de la que consta escrito.

Así, entre el jueves 19 de febrero y el lunes 23 -y después de que el propio Granados hiciera una ronda de entrevistas más informales con los altos cargos presuntamente involucrados en la trama-, la funcionaria recogió declaraciones firmadas de parte del director general de Interior, Enrique Barón, de su antecesor en el cargo, Segio Gamón, del viceconsejero Alejandro Halfter y de una larga relación de cargos de la Consejería de Presidencia e Interior y de guardias civiles y policías que trabajan en ella como personal eventual.

Sobre Marcos Peña, el hombre al que medios de comunicación situaban al frente de la presunta red de espionaje, el consejero dijo y repitió ayer que era un «asesor sin personal a su cargo» y que -si bien dijo, fuera de la sesión, que «no trabajaba en esas fechas»- tenía las mismas competencias que el resto del personal eventual: «Supervisar el cumplimiento de los contratos de seguridad, intervenir en las incidencias dentro de los edificios de la Comunidad, y hacer tareas de contravigilancia como las que tuvieron que hacer tras el intento de agresión a miembros del Gobierno de la Comunidad en el Hospital de Parla».

En todo caso, y lo que es más importante -y, con ello, Granados contestó a la pregunta directa de la diputada socialista Encarnación Moya-, lo que hizo por encargo del consejero la secretaria general técnica fue recabar las facturas de viajes, dietas y pluses de nocturnidad, antes de «comprobar» y descartar cualquier «duda» sobre si alguno de los funcionarios habría hecho horas extra en tareas de vigilancia paralela y secreta.

«Yo no quiero inculpar a alguien antes de que se demuestre alguna implicación. Hasta donde hemos investigado, los indicios han resultado absolutamente infructuosos», afirmó Granados. Pero, preguntado a la salida de la sesión por los periodistas sobre si, en todo caso, ponía la mano en el fuego por todos los funcionarios o empleados de la Comunidad, Granados matizó: «Evidentemente, la Comunidad es muy grande, y yo he hablado con los que he hablado».

Esta última afimación fue, a los ojos de la oposición, mucho más reveladora que lo declarado durante toda la sesión, en que Granados se concentró en lanzar dos claros mensajes. El primero, que todas las informaciones sobre la implicación de la Comunidad en el espionaje son «falsas»: «Tengan la completa seguridad de que no he ordenado, ni amparado ni conocido jamás que se haya producido uno de los hechos a los que se haya referido esta información», enfatizó.

El segundo mensaje de Granados fue dirigido a los íntimos antagonistas de Aguirre en el PP de Madrid y, en concreto, al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. «Estas funciones y la estructura» de los llamados técnicos de seguridad «las crea el Gobierno de Leguina, las impulsa y potencia extraordinariamente el Gobierno de Gallardón y, en la actualidad, el grupo de asesores y técnicos de la Comunidad de Madrid realiza las mismas funciones que viniera realizando en anteriores gobiernos», afirmó.

Pero ninguno de estos mensajes interesó a las portavoces del PSOE e Izquierda Unida. Esta última, Inés Sabanés, calificó de «genérica» la explicación dada por el consejero, al que «exigió» que «ponga la mano en el fuego y diga que Marcos Peña y Gamón no han espiado». A falta de «explicaciones convincentes», pidió la dimisión de Granados.

Por su parte, la socialista Encarnación Moya calificó de «burla» la explicación del consejero y de «escándalo» el espionaje que no sólo dio por probado, sino que calificó de «constitutivo de delitos de prevaricación y malversación».

Comisión de investigación

Moya fue especialmente incisiva en dos cuestiones que Granados no aclaró: primero, al preguntar por qué, si todo es falso, la Comunidad no se ha querellado contra El País; y segundo, por qué, si no tiene nada que ocultar, no acepta abrir en la Asamblea de Madrid una comisión de investigación.

Ciertamente, la comisión de investigación se convirtió, al término de la sesión de ayer, en el siguiente campo de batalla político al que se enfrenta la popular Esperanza Aguirre, a caballo entre su número dos, Ignacio González -que ayer volvió a reclamar el «control parlamentario» sobre la presunta trama de espionaje-, y su número tres y secretario general del partido regional, Francisco Granados, que ha derivado formalmente al Grupo Parlamentario una decisión que aún divide internamente a los populares.

Si bien González y Granados aseguran, en lo personal, no tener inconveniente, el partido pone trabas al «intento de la oposición de prolongar el asunto» y a «darle más munición».

El argumento más interesante en contra de la apertura de la comisión hace referencia, no obstante, a la conveniencia del propio PP a nivel nacional. Las fuentes consultadas en Madrid aseguran que la entrada del antiguo y del actual tesorero del partido en la trama de intereses sobre los contratos de la Comunidad puede conducir la comisión hacia una peligrosa deriva que tendría más que ver con asuntos de financiación que de espionaje. «Se sabe cómo empieza, pero no cómo termina», comentaban. Sea como fuere, y mientras se toma una decisión, Granados seguirá dando explicaciones en un próximo Pleno.

Aguirre no se tira de la moto

«No puedo estar más de acuerdo con el presidente de mi partido en que todos los miembros del PP tenemos que tener altura de miras, elevar la mirada y dedicarnos única y exclusivamente al servicio de los españoles, que es para lo que nos han elegido», declaró ayer una diplomática Esperanza Aguirre al día siguiente de que Rajoy emplazara a los suyos a dejar de mirarse al «ombligo» de las luchas internas. Firmemente agarrada a la moto -en la imagen-, la presidenta de Madrid firmó un acuerdo con asociaciones de moteros para mejorar la seguridad en las carreteras madrileñas y ampliar a 40 los kilómetros con protecciones específicas para este tipo de vehículos.

CRISIS POLITICO-FINANCIERA / Las reacciones
Camps defiende la «capacidad de unir militantes» de Rajoy

«Ningún titular, ningún pie de foto va a distraer la atención del partido», proclama

FRANCISCO D. GONZALEZ/Alicante
El presidente del PP de la Comunidad Valenciana y del Gobierno autonómico, Francisco Camps, aprovechó ayer la clausura de la Convención de Economía que los populares celebraron en Alicante para cerrar filas en torno a Mariano Rajoy en plena tormenta en el seno del partido por las supuestas tramas de espionaje que afectan al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

Una serie de avisos y recomendaciones para atajar la crisis interna y varias propuestas para solucionar la crisis económica, fueron los ingredientes del discurso que Francisco Camps pronunció en presencia del líder nacional del partido. Y es que en un auditorio en el que estaban presentes todos los miembros del Consell y muchos representantes del mundo económico y financiero, Camps lanzó varios capotazos de socorro a Rajoy y defendió a ultranza su legitimidad como líder de las filas populares.

El jefe del Gobierno valenciano instó a los suyos a «seguir por el camino que se inició en el Congreso de Valencia». «Hoy más que nunca, tras el refrendo de la militancia y de millones de personas en las pasadas elecciones, Rajoy no sólo tiene la autoridad moral en el PP, sino ante todos los españoles», afirmó Camps, que añadió que esa legitimidad autoriza a Rajoy para liderar una alternativa de Gobierno frente al PSOE. «Con su liderazgo, con su capacidad de unir a todos los militantes del PP, estamos completamente convencidos de que el camino emprendido en el Congreso Nacional de Valencia es el camino que hay que seguir de ahora en adelante».

El presidente de los populares valencianos reclamó a sus compañeros de partido que centren su atención en los problemas reales de los ciudadanos: «Que no nos distraigan con nada, porque no lo van a conseguir». «Ningún titular, ningún pie de foto, absolutamente nada va a distraer la atención del partido, que tiene la responsabilidad en cientos de instituciones», advirtió.

Además de exigir «disciplina de partido y lealtad a España y a la Constitución», el mensaje en clave interna a navegantes fue meridiano: «Nuestro camino es nuestro camino, nuestro objetivo es enderezar las cosas que van mal y, sobre todo, conseguir cuanto antes que el PP gane las elecciones generales».

En un gesto más de complicidad, Camps dio las gracias al presidente de los populares «por su sentido de la responsabilidad, equilibrio, por ser la constante del PP y por saber estar a la altura de las circunstancias». Asimismo, insistió en que «el PP es el sol, la luz, la esperanza de una España que está perpleja ante el peor Gobierno que podía tener ante una crisis».

En esta línea, y sólo en ésta, intervino a continuación Mariano Rajoy. Siguiendo su discurso de los últimos meses y de acuerdo con el marco de ayer, el líder del PP habló de economía. Denunció que el Gobierno «ha engañado a la gente y no tiene un horizonte», lo que, según su explicación, es un gravísimo problema en un momento en el que la sociedad necesita recuperar la confianza.

elmundo.es Vídeo: Vea las declaraciones de Granados y de Camps.

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