FIRMAS: Isabel San Sebastián, Lucía Méndez, Raúl del Pozo, Erasmos, Carmen Rigalt, R. Martínez-Simancas, Henry Kamen

ZOOM
CARMEN RIGALT
Religiones
Para los que hemos conseguido alcanzar la intrascendencia y al fin disfrutamos con las cosas más materiales de la vida (una buena siesta, el bacalao al pil pil, Van Gogh, los nuevos zapatos de Miu Miu), la moda del ateísmo es sólo un síntoma de crisis. Crisis material y por ende, también moral. Crisis de finales y luego, de principios. Ustedes me darán la razón. Y si no me la dan, es igual: la cosa no cambia. Para muchos de mis coetáneos, la existencia de Dios ha sido causa de muchas pajas mentales durante años. Yo me libré por los pelos, y si no por los pelos, por mi escasa propensión a las abstracciones. Bastante tengo ya con la familia, los hijos, el curro y el universo zoológico (gatos y perros de la casa, amén de cucarachas).
Los antideístas se han puesto de moda: montan asociaciones, publican bestsellers y ponen anuncios en los autobuses urbanos. O sea, hacen proselitismo. Bien mirado, lo suyo también es una religión, aunque hecha a contracorriente. Los ateos son libres de pensar en Dios, pero si Dios no existe, ¿por qué se preocupan tanto? Mosqueado ante la irrupción publicitaria del ateísmo en los autobuses, Joan Barril ha escrito un artículo muy lúcido. Los esfuerzos del ateo son comparables a la energía del creyente, dice el articulista. Barril señala la relación entre una religión a combatir y otra surgida del hecho de combatir la anterior. «El ateísmo también exige rituales, proselitismo, convicción, estudio, textos que, aun sin ser sagrados, tienen algo de discutibles. Y su idea de trascendencia es relativamente parecida». Bien dicho.
No creo en Dios como no creo en el horóscopo. Eso lo digo yo, que soy asquerosamente práctica y las cosas que no existen no me quitan el sueño. Sin embargo, siempre me vence el insomnio. Estoy rodeada de cantidad de asuntos que requieren una mirada preocupante. Y no hablo del terrorismo, las cifras del paro o la violencia machista, aunque podría hacerlo. Ni del machaque de Gaza (que también) o las estafas de los Madoff (que por supuesto). También son preocupantes y preocupables los jueces, los porteros de discotecas, los policías, los profesores escupidos por los alumnos, las mafias de protitutas, las mafias de droga, las mafias de inmigrantes, las mafias de todo. O el doping, el mobing o el acosing. Etcétera. Hay muchas preocupaciones en danza.
Esta misma mañana (ayer para ustedes) las tertulias se desayunaban con preocupación por la indumentaria de la ministra de Defensa en la Pascua militar. Habida cuenta del ardor casi guerrero con que los tertulianos debatían el atuendo de la ministra, parecía que estaban adentrándose en un problema filosófico. Exageraban, claro está. Chacón no es una prueba irrefutable de la existencia de Dios. En todo caso, de Barroso, que es a Chacón lo que Marichalar fue en sus buenos tiempos a la Infanta Elena.
ERASMO
Polanski
El Fiscal no suspenderá su juicio por abuso de menores: sigue Roman fugitivo. Una noche de 1977 con Samantha Geimer, 13 años, modelo. Casa de Jack Nicholson (ausente) en la inquietante Mulholland Drive (allí David Lynch; o el cartel «Hollywood»). Jacuzzi, champán, tranquilizantes, «copuló oralmente con esta niña, tuvo sexo con esta niña, sodomizó a esta niña»: Fiscal. (Pobre Cándido Conde Pumpido).
INSOLENCIA PASAJERA
RAFAEL MARTINEZ-SIMANCAS
Nuevo capitalismo
Para evitar que los millonarios se sigan arrojando a las vías del tren -y de paso con la intención de recuperar la economía-, Sarkozy ha invitado a París a un grupo de dirigentes mundiales. Y a Tony Blair, que está de rebajas, igual le da una comparecencia en El Líbano (donde le quitó el micrófono a Javier Solana) que una conferencia sobre la reforma del capitalismo, siempre y cuando haya barra libre de café au lait con croissant. También acudirá la presidenta de Liberia; a Zapatero le han dado puente para que siga jugando con los regalos de Reyes Magos -de otra que nos hemos librado-. Articular un discurso acerca del final del capitalismo sin acudir a Ortega es caracolear en contra del viento.
Entre los convocados figura el director de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, una persona que cree lo justito en el capitalismo y que apoya cualquier medida que ayude a superarlo. Pascal Lamy tiene al capitalismo por sistema injusto y, visto lo que le ocurrió al suicida Adolf Merckle, puede que también perjudique seriamente a la salud. Lamy es partidario de una reforma en profundidad y de los que creen que los planes de salvamento apoyados por los distintos gobiernos son distintas chapuzas con acentos diversos y una realidad común: supervivencia. En el fondo, Lamy se pregunta por qué tantas medidas para reactivar la economía cuando aquí nadie ha pedido perdón; todavía está por ver el codicioso empresario que haya aprendido la lección como si se tratara de un cuento con moraleja. Al contrario, cuanto más dinero se trasvasa de las arcas públicas, mayor es el entusiasmo capitalista que no conoce fin. Se les ve marchitos, preocupados, tristones y con la anemia del vampiro que no deja de chupar. Pero arrepentidos aquí ni uno, esto es un suma y sigue de dineros públicos y un cierto asco hacia el trabajador al que se sigue considerando la base de todo el problema (desde el punto de vista del capitalismo más lenguaraz la culpa de la codicia la tienen los trabajadores que ansían tener casa con nevera y ésta llena a ser posible). Mientras los ricos eran los mismos, el sistema estuvo a salvo.
Puede que Sarkozy se haya quedado sin Presidencia europea pero eso no va a restar, ni un gramo, su entusiasmo de estadista mundial. Y, por supuesto, todo el rato con el móvil abierto por si tiene que regresar a Egipto para echar una manita en la crisis palestina. Lo que ha organizado en París son dos días de un cónclave laico del que tiene que salir una cierta luz, lo más parecido a una fumata blanca. Lamy está por hacer una autopsia más que por atajar la fiebre. Ahora hace falta crear un censo de capitalistas para saber cuántos están dispuestos a arrojarse al tren, y cuántos tienen propósito de enmienda.
Zapatero se libra de asistir a este aquelarre de los cuellos duros, y evita hacer un discurso que le comprometa. Sea lo que sea el nuevo modelo económico, él tiene coartada: estaba en Madrid, hacía frío.
LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
¿Quo vadis, PP vasco?
Es descorazonador constatar el grado de empobrecimiento que ha experimentado el PP del País Vasco desde que María San Gil tuvo la honestidad de renunciar a presidirlo por sus discrepancias con Rajoy. ¡Tanta sangre derramada para llegar a esto! ¡Tantas vidas rotas! ¿Merecía la pena pagar semejante precio para terminar, en el mejor de los casos, como escuderos de un Patxi López que no renuncia a la negociación con ETA y aspira a emular a Montilla? ¿Tan acuciante es el apetito de poder de quienes manejan ahora los hilos? La militancia, ejemplar, no se merece ese trato.
Probablemente debido a su juventud, único valor destacado (y destacable) en el cartel con el que concurre a las elecciones, Antonio Basagoiti ignora los hechos y los nombres de las personas que hicieron de su grupo, en su momento, una alternativa real al monopolio nacionalista. Sólo así se explica su patética reacción a la confirmación de Jaime Mayor Oreja como cabeza de lista en las europeas, consistente en reivindicar su independencia para fijar las líneas de la política vasca «sin interferencias de Bruselas o de Madrid».
¿Acaso las ha estado soportando hasta ahora en silencio? ¿O es que en vez de matar al padre (y en su caso también a la madre) en el sentido freudiano, ha decidido apuñalarlos por la espalda? Sea como fuere, ya le gustaría al aspirante popular a la Lehendakaritza tener la más remota posibilidad de alzanzar los 19 escaños que consiguió en 2001 ese mentor político al que hoy se permite denostar, y hasta los 15 que salvó con honor de la hoguera San Gil en 2005. Pero lo cierto es que los sondeos le auguran un resultado aún peor, incluso en el caso de que finalmente se impida la presencia de ETA en el Parlamento y se repartan entre los demócratas las nueve actas de diputado actualmente en poder del PCTV. Si, como ocurrió hace cuatro años, el PSOE decidiera incrementar sus posibilidades de victoria dividiendo el voto nacionalista y facilitando la presencia de alguna lista blanca próxima a los terroristas, las expectativas de la marca PP se verían todavía más mermadas. ¿Estamos, entonces, ante un torpe intento de culpar al maestro armero de la debacle que se avecina?
El PP del País Vasco tiene su razón de ser en el seno PP nacional y en el marco de un proyecto global para España. Unicamente así. En cualquier otro contexto sobran esas siglas. La derecha nacionalista está muy bien representada por el PNV y el federalismo asimétrico del todo vale con tal de gobernar encuentra su acomodo perfecto en el PSE. Pudiendo votar al original ¿quién va a querer una réplica?
TRIBUNA LIBRE
HENRY KAMEN
¿Mejor con una mujer al frente de Israel?
La imagen en nuestros televisores de la ministra israelí de relaciones exteriores Tzipi Livni defendiendo apasionadamente los ataques del ejército a Gaza, en respuesta al lanzamiento de proyectiles de Hamas, nos trae a la memoria otra imagen: la de los dramas de la antigua Grecia, cuando las mujeres eran representadas no como guerreras sino como enemigas de la guerra. Aquellos que estén familiarizados con el teatro clásico griego recordarán sin dificultad el drama de Eurípides Las Troyanas.
La obra se representó por primera vez en el año 415 antes de Cristo y expresa la crítica de las mujeres contra la guerra que los hombres dirigían en aquellos tiempos. De la misma manera, los lectores sin duda estarán familiarizados con la famosa obra Lysistrata, una comedia escrita por Aristófanes en el 411 antes de Cristo. El personaje que da nombre al título es una mujer que imagina un plan para terminar con la guerra que asola Atenas. Y convence a todas las mujeres de Grecia para que se abstengan de tener relaciones sexuales con sus maridos hasta que éstos lleguen a un acuerdo de paz. Estas obras dramáticas -y las subsiguientes derivaciones como La Guerre de Troie de Giraudoux (1935)- han ayudado con fuerza a estimular la idea de que las mujeres desempeñan un papel especial como defensoras de la paz contra la guerra.
Nada en la experiencia humana justifica tal suposición. El hecho de que muchos estados modernos (más recientemente, España) hayan nombrado a mujeres como sus ministros de Defensa, es prueba fehaciente de que las mujeres son tan capaces como los hombres para tomar decisiones sobre la vida y la muerte. Hay mujeres generales en los principales ejércitos del mundo, en especial en Estados Unidos y Rusia. Efectivamente, a lo largo de la historia, las mujeres han sido tan feroces como los hombres en la determinación de hacer la guerra. Con mucha frecuencia oímos expresar el sentimiento de que en el mundo no habría guerras si estuviera gobernado por mujeres. El sentimiento es absurdo, porque supone que las mujeres no forman parte de la raza humana. Todos los humanos son propensos al amor, odio, violencia o asesinato, y las mujeres comparten estas tendencias junto con los hombres. No es sorprendente que el símbolo que Francia adoptó como su ideal de revolución sea una mujer, a quien con frecuencia se representa pisando una masa de cuerpos muertos.
Por supuesto, el hecho de que tanto hombres como mujeres compartan esa tendencia hacia la guerra y el terrorismo, no significa que ellas sean siempre tan violentas como los hombres. Las cifras por violencia de género son prueba indudable de ello, y la historia humana ofrece evidencia de que los ejércitos de la muerte han sido siempre cosa de hombres. Por supuesto, la gran esperanza de las feministas es que las mujeres, a pesar de la debilidad que comparten con los hombres como humanos, pueden ser capaces de tener un especial papel en la sociedad.
Mientras dejamos atrás el año 2008, el cual ha sido un desastre casi sin igual, no debemos dudar de que los líderes varones han contribuido a los desastres de sus propias naciones. El presidente saliente de Estados Unidos es el único presidente en la historia de su país responsable, en un periodo de aparente paz, de la muerte en países extranjeros de casi 5.000 jóvenes americanos. Las cifras por supuesto no incluyen a los cientos de soldados de otras naciones que también han dado sus vidas en aquellos países, o los miles de ciudadanos nativos que han perecido. No es sorprendente que encuestas recientes en EEUU lo muestren como el más impopular de todos los presidentes de la historia de Estados Unidos. Donde quiera que miremos en el escenario internacional, los hombres han destacado por el grado de miseria que han infligido sobre sus propios países. Incluso un pequeño país como España no está exento del desastroso gobierno de los hombres. En el primer día del Nuevo Año 2009, el International Herald Tribune describía la situación de aquí como «una bomba de relojería», porque el desempleo actualmente en España es de tres millones, la tasa más alta de la Unión Europea. ¿Podría un Gobierno dirigido por mujeres actuar mejor en Estados Unidos o en España?
No es una pregunta vana. En este cuadro de desastre masculino, unas pocas mujeres líderes sobresalen como símbolos de esperanza, aunque no siempre han tenido éxito. Hay muchos ejemplos para escoger. La primera ministra de Ucrania, Yulia Tymoshenko, y la presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, han demostrado que pueden defender con energía los intereses de sus países. Tymoshenko en particular se ha erguido con firmeza ante la intimidación de la Rusia de Putin. Es un mundo complejo, y en las difíciles circunstancias que los hombres han creado, lo mejor que estas mujeres pueden conseguir es ofrecer esperanza. La elección de la presidenta Michelle Bachelet de Chile, la primera mujer líder en Latinoamérica que no tenía un marido que la precediera como presidente, puede ser un signo de esperanza, pero poco más. De la misma manera, el brillante trabajo de Condoleeza Rice como secretaria de Estado americana, ofreció alguna esperanza de escapar de la pesadilla que creó la política exterior de Bush, pero no consiguió ningún cambio en esa política.
Los estadounidenses, de hecho, durante el año pasado han perseguido hasta un grado extraordinario la ilusión de la esperanza femenina. Durante el proceso de las elecciones de 2008, tanto los demócratas como los republicanos demostraron su fe en las posibilidades de dar más iniciativa a las mujeres. La candidatura de la gobernadora Sarah Palin por los republicanos dio un extraordinario impulso al cansado espíritu de los miembros del partido deseosos de escapar de los desastres de la era Bush. Aunque los republicanos perdieron la Presidencia, todavía no han excluido a Palin como una posible futura candidata para su partido.
El nuevo Gobierno del presidente Obama confirma más que nunca que las mujeres desempeñarán un papel significativo a la hora de dirigir los asuntos de la nación más grande del mundo. La elección por Obama de Hillary Clinton como secretaria de Estado, de Janet Napolitano como directora del Departamento de Seguridad Interior, y de Susan Rice como embajadora a las Naciones Unidas representa un logro importante para las mujeres en áreas políticas que tradicionalmente dominaban los hombres.
Uno no debería cometer el error de aplaudir esos nombres porque son mujeres. Hay gobiernos que nombran mujeres sin experiencia o calidad para altos puestos, y afirman que han dado un paso hacia delante en el progreso. El de Estados Unidos no es uno de ellos. Las mujeres de Obama están allí no sólo porque son mujeres, sino aún más porque tienen una vida de experiencia política. Rice, por ejemplo, sirvió en la Casa Blanca durante los años 90 en el Consejo de Seguridad Nacional como asistente especial para el presidente y como directora de organizaciones internacionales. Quizá como otro signo de los tiempos, las designaciones de Clinton, Napolitano, y Rice se hicieron poco después de que Ann Dunwoody se convirtiera en la primera mujer a conseguir el rango de general de cuatro estrellas en el ejército de Estados Unidos.
La última pregunta, sin embargo, es si las mujeres nos darán en el año entrante de 2009 nuevas esperanzas y visiones que sus predecesores no fueron capaces de darnos. ¿Tienen las mujeres una cualidad en política que las distingue de los hombres? La respuesta a esta pregunta es casi con certeza que no. En general, una mujer tenderá a hacer las mismas decisiones que un hombre. Sin embargo, algunas de ellas tienen la virtud de ser capaces de aproximarse a los problemas desde un punto de vista diferente y de influenciar a la gente de manera distinta.
A pesar del grado en que he detestado las ideas y políticas del presidente Bush, por ejemplo, nunca ha dejado de impresionarme la serenidad e inteligencia de Condoleeza Rice, seguramente uno de los más grandes diplomáticos de nuestro tiempo. Es posible que Hillary Clinton también sea una fuerza decisiva en los asuntos exteriores. Por supuesto, no hay motivo para el optimismo. Mujeres como éstas, no importa cuán excelentes sean sus cualidades, difícilmente pueden tener mayor fuerza para cambiar un mundo que los hombres han dominado durante siglos. Pero al menos en el año entrante, pongamos la esperanza en ellas para que nos alienten a desafiar los problemas que seguramente nos aguardan.
Henry Kamen es historiador. Su último libro es Spain: Historical Myth & National Identity (Yale University Press, 2008).
ASUNTOS INTERNOS
LUCIA MENDEZ
La lógica
ETA es una organización terrorista. Hamas también, según las listas internacionales. ETA ha declarado la guerra a España. Hamas ha declarado la guerra a Israel. ETA busca la destrucción del Estado. Hamas quiere echar a Israel al mar. ETA lanza coches bomba contra los españoles de forma indiscriminada. Hamas lanza cohetes contra los pueblos israelíes. ETA se esconde entre los ciudadanos de algunos pueblos del País Vasco. Hamas se confunde con la población de Gaza. Israel es una democracia. España también. Ambos estados mantienen un combate contra el terrorismo. Pero al Gobierno español nunca se le ha ocurrido poner una frontera para cerrar la comarca del Gohierri -donde más respaldo tiene ETA- ni bombardear las casas de los etarras.
No es lo mismo. Claro que no es lo mismo. Sobre todo porque los palestinos que apoyan a Hamas son unos pobres desgraciados dejados de la mano de su dios, que es Alá, y los que respaldan a ETA comen, beben y viven como Dios. Pero si aplicáramos a rajatabla la lógica israelí, las organizaciones terroristas deben ser combatidas a bomba limpia contra todo lo que se mueva. Es una opción y mucha gente estará de acuerdo, pero la reciente experiencia de la guerra de Bush no se puede considerar precisamente un éxito en ese sentido.
Hay mucha gente preocupada estos días por defender a Israel de su propia barbarie, debido a que la opinión pública occidental se ha puesto del lado de los niños palestinos que mueren bajo las bombas israelíes. No sé para qué quiere Israel la simpatía de la opinión pública. Ya tiene a los gobiernos más poderosos del mundo que le dejan hacer lo que quiera. Sin embargo, se buscan argumentos para defender la posición israelí. El último es que el Ejército avisa por teléfono a los ciudadanos de Gaza antes de lanzar las bombas para que salgan de sus casas. ¿Y a dónde se supone que pueden ir, a casa de un vecino para morir en compañía? ¿Quizá a refugiarse bajo bandera de la ONU en una escuela?
El pueblo judío es admirable por muchas razones. No sólo ha logrado sobreponerse y sobrevivir a progomos y holocaustos, sino que ha sido capaz de convertir en un vergel el trozo de tierra palestina que le entregó la ONU en el año 48. Son gente de fe -el pueblo elegido de Dios- y un país próspero en mitad de un desierto de pobreza y miseria. La tierra de Gaza y la de Israel es la misma. Pero mientras los israelíes tienen verdes praderas, los palestinos viven sobre un muladar de lodo y piedras.
Los israelíes hablan de Salomón como si fuera su abuelo y se hubiera muerto hace diez años. Se sienten de verdad descendientes de David. Quién sabe si el sufrimiento histórico les ha anestesiado frente al dolor de los que no provienen de su estirpe y por eso no hay voces que desde el interior clamen contra la matanza de niños. Y en cuanto a las consideraciones geoestratégicas, ¿en aplicación de qué norma de Derecho Internacional mantienen encerrados a cal y canto a más de un millón de personas sin dejar pasar alimentos ni medicinas?
EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
El cañonazo
Llega el invierno pleno con sus árboles vestidos de silencio y de ocre y el cierzo que mata el jardín. Pero en el corazón de los rosales ya se intuye la primavera palpitante. Es el tiempo de las rebajas y de los estornudos. El aire es tan frío como el agua del Júcar. Empieza la infinita cuesta de enero, pero el sol brilla; que le den por el saco al índice Nikkei y a su puta madre. No todo son malos presagios en la ecuación del cielo, los acordeones siguen tocando aunque tengan los pantalones rotos. Los rascacielos de mi barrio, que erigió la soberbia, se alzan sutiles entre el cielo límpido. Los mendigos de las calles me tratan como a un colega. Basta de ayes, jipíos y estornudos. El estornudo no es sólo síntoma de gripe sino de malos pensamientos, que son los buenos.
Contaba Camilo José Cela que un sujeto detonaba un estornudo cada vez que encendía un cigarrillo rubio porque, en sus primeras experiencias sexuales, cada vez que iba de putas fumaba rubio, aunque cuando Telémaco estornudaba su madre, Penélope, le decía que era un signo de buen augurio.
Tiesos, entre estornudos y rebajas, despejémonos la cabeza, digamos «¡Jesús!»; pensemos que las crisis cíclicas son ineludibles, como reconoció el vicepresidente pureta. Cuando una deflación hace buena a la inflación, los emperadores distribuyen dinero para que no languidezca el comercio. El presidente del Gobierno, además de regalar guita a los banqueros de corazón de piedra, nos pidió que despilfarráramos nuestra propia quiebra. Así pasó en Nueva York en el 29; los anuncios de los cines decían: «Para que la prosperidad vuelva hay que poner en circulación 1.000 millones más de dólares. Que cada ciudadano aumente en un dólar sus gastos al día y la crisis se resolverá».
Isidoro y Hermoso han puesto en marcha las mejores rebajas de todos los tiempos, con el cañonazo de Patricia Conde, la dorada ovoidal, rubia pero no fatal, una maciza de Valladolid que, después de ser Miss Palencia, llegó a Madrid e iluminó la televisión con el torrente de oro de su risa (El informal, Sé lo que hicisteis en La Sexta). Con ella en las páginas se ahuyenta el crótalo del pesimismo. Ayer la gente se dejó llevar por los abrazos de cristal de los grandes almacenes en vez de ir al psiquiatra. En Goya hubo gran animación y en Preciados, tropel.
Las feministas siguen combatiendo los anuncios que emplean a la mujer como cebo, lo asocian con el proxenetismo de los comerciantes, el cuerpo como objeto. Tienen razón. Pero los mercaderes piensan que la araña gorda, la flor del himen trae buenos augurios.
El cañonazo de la cabellera de lumbre de Patricia Conde es el anuncio de la suerte: un mendigo, un boqueras de acera reúne en la lata 130 euros y puede salir del almacén con termo de Botín y llantas de Fred Astaire.
Etiquetas: Firmas




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