FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Pedro G. Cuartango, Raúl del Pozo, Arcadi Espada, Adolfo Suárez I.,Aitor ZabalGogeazkoa, En La Red

COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
P'ayudar y Pa'espiar
DE NO LEERLO, no creerlo. Y, sin embargo, estaba allí, casi ante nuestras narices, lo que pasa es que uno no siempre quiere ver lo que está a la vista. ¡Es tan difícil vivir sin confiar en nadie! Cierto que la desconfianza en el poder es el principio fundamental del liberalismo -no la urbanidad, los modales remilgados y la tolerancia, como dicen los tontos, antes y después de Marañón-, pero ni todos los liberales tienen vocación de Robinsón Crusoe -las islas están por las nubes y los naufragios por los suelos- ni es posible acometer tareas importantes de acción e información política sin relacionarse de una u otra forma con los partidos políticos. El caso es que en la legislatura pasada, mientras mucha gente de buena voluntad colaboraba con el PP y mucha gente del PP colaboraba lealmente con medios y movimientos cívicos para movilizarse en la calle contra la política de Zapatero, las termitas, que diría Savater, devoraban el Senado. En Génova 13 y aparentemente dirigida por el tesorero del PP, Alvaro Lapuerta, hombre de confianza de Fraga (el padrino de Gallardón), funcionaba una agencia de recogida, compra y confección de dossieres sobre los dineros y la vida privada de dirigentes del propio PP. Total, que unos salían en la calle y otros se metían en la alcantarilla, donde según González se defiende también la democracia. Se refería al GAL, pésimo ejemplo. Como Lapuerta sustituyó como Tesorero a Naseiro, otro hombre de Fraga, tras el escándalo que lleva su nombre, habrá formas de explicar cómo se crea esa agencia a medio camino entre la T.I.A. de Mortadelo y Filemón y la Agencia La Lupa del cine cómico de postguerra. Pero, ojo, la película deriva hacia El Padrino cuando, en época no de gasógeno sino de vacas gordísimas y con la Comunidad de Madrid convertida en el mayor emporio de riqueza y desarrollo de España, incluídas obras y adjudicaciones, el objeto predilecto de atención del Torrente de Génova 13 es el Gobierno de Aguirre.
Ayer supimos que los dossieres habrían sido empleados por Rajoy cuando decidió (o le decidieron) mantenerse en la Presidencia del PP tras la derrota de 2008, y Aguirre no sólo confirmó lo publicado por EL MUNDO, sino que añadió que dossieres de González y Granados que se comprobaron falsos ya se elaboraron dos años antes, en 2006, también con Rajoy como avisador de lo que pasaba, como si él no se enterase. Pero se enteraba. Y yo quiero que Rajoy nos explique si su Partido P'ayudar lo crea el Partido Pa'espiar.
TIEMPO RECOBRADO
PEDRO G. CUARTANGO
Reivindicación del queso
VIVI EN PARIS en una chambre de bonne -antigua buhardilla para las criadas- del Boulevard Voltaire, muy cerca de la plaza de Léon Blum. Me gustaba pasear por la rue Roquette, que acababa en el cementerio Père Lachaîse. Había cerca de la plaza una pequeña tienda de quesos, regentada por Madame Lambert, la viuda de un miembro de la Resistencia.
El establecimiento apenas tendría diez metros cuadrados, pero había una enorme variedad de quesos artesanos, envasados en pequeñas cajas. Todavía recuerdo sus incomparables sabores y sus sugerentes nombres: Rigotte de Pelousin, Pic du Vieux Chaillol, Beaufort de Savoie, Pithiviers, Abbaye du Mont des Cats, Feuille de Dreux, Graviers du Guiers y otros.
Francia es el paraíso de los quesos por su infinita variedad y la supervivencia de las formas artesanales de elaborarlo. Hay frescos, secos, cremosos, azules, suaves, intensos, aromáticos y de cualquier matiz que pueda buscar el paladar. La mayoría son de vaca, pero existen excelentes productos de cabra y de oveja. La naturaleza de un queso depende de la calidad y del tipo de la leche pero también de su proceso de fermentación, que le aporta los matices que le confieren su personalidad. «Los quesos son como las personas: se conocen por su olor y por su aspecto», decía aquella buena mujer.
Su marido había aprendido el arte de la elaboración de quesos en una abadía franciscana de Normandía, en la que trabajaba en su juventud. Se vino a París y fue fusilado por la Gestapo en 1943 por colaborar con la Resistencia. Madame Lambert me decía que yo era un soñador. Nadie me ha definido nunca mejor que ella, que tenía una capacidad extraordinaria para captar los estados de ánimo, tal vez porque la degustación del queso aporta cualidades extraordinarias de percepción.
Si me obligaran a elegir antes de deportarme a una isla desierta, me llevaría un buen pan de la Bureba y uno de aquellos exquisitos quesos de Madame Lambert, tal vez un Cantal de Auvergne crudo, que ya Plinio ensalzaba hace muchos siglos. Los romanos decían que el queso era un placer de dioses. Ahora que todo el mundo da la lata con el colesterol, yo reivindico el simple placer de comer un buen queso. Como apunta el proverbio, «caseus et panis sunt optima fercula sanis», que equivale a decir que el queso y el pan son la base de una buena salud y yo diría que del sentido común.
¡QUIA!
ARCADI ESPADA
Tengo una 'down's quota' para usted
LA PUDIBUNDEZ y la «ternura» (lo pongo entre comillas porque quieren decir compasión) de los medios escritos no les debe de permitir reproducir por escrito la intervención real de la joven Izaskun en ese programa televisivo de preguntas, cada vez más sonrojante y descomunal. La joven, enferma de Down, le dijo al presidente que no ve personas como ella entre los diputados y le conminó a resolver prontamente la discri-minación. «Le mando mi currículum», zanjó la joven. Y el presidente asintió e incluso le impuso sus manos. Fue el momento álgido (hielo y fuego, cima y subsuelo) de ese hórrido programa de televisión, metáfora perfecta de la televisión pública, es decir, de la sintaxis pública y de la moral. Y lo fue también, señaladamente, por la actitud del presidente Zapatero, que oportunamente se hizo el tonto. Es decir, no le contestó a la muchacha que los diputados no pueden tener síndrome de Down, como también les pasa a los camioneros o a los espías; o, en su defecto, que el partido socialista estudia la inclusión de la Down's quota en la confección de las próximas listas electorales.Ni lo uno ni lo otro; el presi-dente la trató sólo con cariño, al igual que los periódicos. Esos cariños que ofenden.
Como hizo, por lo demás, con el resto de preguntas, aunque no las hicieran ciudadanos aquejados de enfermedad mental alguna.Porque qué va a hacer uno (incluso uno que sea presidente) cuando le preguntan si el embrión o el feto son un ser humano o hasta cuándo va a durar esto, siendo esto la crisis económica y preguntándoselo al que se lo preguntan. Habla, pueblo, habla. Siempre preferiré el cinismo (probablemente apócrifo) de María Antonieta: «Si tienen hambre que les den croissants». La humillación de la reina me parece de un nivel mucho más soportable que la que practican los gestores de ese programa. Baste ver, por ejemplo, cómo los disfrazan, vistiéndoles de pueblo, mientras las autoridades, o sea el presentador y el presidente visten con la corrección (envarada o no: ése es otro asunto) del que se exhibe ante los otros en una ocasión respetuosa.
El descalabro, en estas circunstancias, está cantado. El formato de semejante farsa no permite distinguir si se trata de una entrevista, de un baño de masas o de un mítin. Sólo se sabe que impera la podrida retórica de la convicción. O sea los ojos del presidente en face to face, proclamando que ningún niño palestino morirá por balas españolas. Ni siquiera mintiendo. ¡Ojalá!: la mentira es un grado. Sólo sentimentalmente tonteando.
TRIBUNA / LA JUSTICIA:
Aparquemos lo urgente...
El autor considera que es inaplazable la reforma de la Justicia como pilar de la arquitectura institucional - Sostiene que la Constitución instauró una división de poderes que la reforma del 85 desnaturalizó
ADOLFO SUAREZ ILLANA
Aunque sea por breve plazo, vamos a centrarnos en lo verdaderamente importante. Y es que llevamos demasiados años, atendiendo el ajetreado día a día sin exigir a nuestros gobernantes, de una manera contundente e inaplazable, profundizar en lo vital. Por ejemplo, la reforma de la Justicia: una de las reformas -junto a la Educación- más importantes y necesarias de nuestra arquitectura institucional. Una vez más, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero no tardamos en difuminar sus ecos, olvidar su mensaje y volver por donde solíamos. Así, todo el debate suscitado el año pasado entorno a la Justicia culminó en un pacto entre partidos que, lejos de acabar con sus problemas, abunda en los errores del pasado.
Es opinión mía personal -y, por tanto, aunque bien formada, siempre discutible- que tan trascendental institución abandonó, bien a su pesar, el espíritu constitucional allá por el año 1985.Fue, en aquel entonces, arrastrada por un Gobierno ávido por controlar hasta el menor resquicio de poder. Desde aquel día y hasta hoy, ha quedado anclada, y bien anclada, a los intereses partidistas de unos y otros sin exclusión. Los sucesivos gobiernos de España han maquillado sus actuaciones en este campo bajo el manto protector del sacrosanto pacto parlamentario que oculta a los ciudadanos -y no mucho, por cierto- es el reparto ilegítimo de un Poder que no les corresponde.
Oigo con estupefacción creciente las declaraciones de algunos políticos afirmando que lo que los jueces quieren es ¡estar por encima del Parlamento! Quien tales cosas afirma pone de relieve su concepción absolutista del poder y un curioso conocimiento de las reglas democráticas. Es cierto que toda legitimación en un sistema democrático procede de la soberanía popular, pero no es cierto que quien resulta elegido para algo por ese pueblo ostente «toda la soberanía y representación» de ese pueblo para todas las cosas. Ni siquiera el Parlamento. En nuestro caso, como en el de todos los sistemas democráticos que se precien de tales desde los días del malogrado Montesquieu hasta ese fatídico 1985, funcionaba la conocida «división de poderes». Nuestras Cortes, elegidas en julio de 1977, negociaron, redactaron y aprobaron una Constitución que fue luego refrendada por la inmensa mayoría del pueblo español. En su articulado se instauraba esa división de poderes, pero de tal forma que, al final, dos de esos poderes -Legislativo y Ejecutivo- quedaban en las manos del vencedor en las elecciones. En esa situación, el tercer Poder, el Judicial, más que en un Poder, se convertía en un «contrapoder». A través de la vigilancia del cumplimiento de la Ley, garantizaba al pueblo soberano que no se produjeran abusos al menos, esa era la idea.
Como decía más arriba, algún político con escasa solidez democrática -lo digo bien claro para que nadie me acuse de insinuar nada- pretende evitar ese control y ese contrapoder embridando y sometiendo el Poder Judicial al poder político. A quien eso mantiene, le recomiendo -y lo digo con toda humildad y respeto- la lectura del artículo 117 de la Constitución Española todavía hoy vigente.Dice así: «1.La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. 2.Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley.».
El espíritu y la letra de este artículo nos dicen que el vínculo del Poder Judicial con el pueblo es directo y que su hilo conductor no es otro que la Constitución. Nos dicen que ese poder debe ser independiente del poder político, precisamente para garantizar que no sea manipulado por los propios políticos en beneficio de espurios intereses y que, por tanto, no es el Parlamento quien debe ejercer ningún tipo de control fuera de la propia Ley; antes bien, debe este garantizar su independencia organizativa, de acceso y de gobierno a través de la Ley. Nos dice también que para garantizar esa independencia, sus integrantes deben ser inamovibles, es decir, que no pueden ser removidos de forma arbitraria, pero que son responsables de sus actos, debiendo por ello establecer -el propio Parlamento- un sistema de depuración de responsabilidades que, integrado en su sistema de gobierno, no invalide su característica esencial: la independencia. Quedan fuera de este ámbito las actuaciones delictivas de un juez que, como todo ciudadano debe rendir cuentas ante los tribunales. Pero quizá, lo más importante sea el final del primer epígrafe: «están sometidos únicamente al imperio de la ley», no al imperio del poder Ejecutivo o al del Legislativo, sino al imperio de la ley. Y es precisamente esa Ley, esto es, el desarrollo de ese precepto constitucional, el instrumento que han venido utilizando los partidos políticos para -de forma ilegítima insisto, por entender que se usa la ley para evitar su cumplimiento- controlar de forma efectiva al garante de las libertades públicas y controlador de los poderes establecidos en nuestra Constitución. No es ilegal lo que hacen los partidos, ya que el Parlamento dicta leyes que amparan su actuación, pero creo que son ilegítimas esas actuaciones, porque buscan minar la independencia consagrada en la propia Constitución y garantizarse ellos mayores cotas de poder en detrimento de las libertades ciudadanas allí establecidas y que ellos dicen servir.
Pero no sólo usan la ley, también usan el presupuesto. El permanente estrangulamiento económico que sufre la Justicia, que además de un contrapoder es un servicio público de primera necesidad, hace que la percepción de la misma por parte de los ciudadanos sea muy negativa. Me parece obsceno que estemos discutiendo cifras astronómicas para la financiación autonómica, mientras tenemos una Justicia que sigue funcionando a base de lapicero, con honrosas y escasas excepciones. Es hora de convertir en prioridad absoluta no ya sólo por convicción democrática, sino por ser también un servicio público fundamental sobre cuyo funcionamiento eficaz, se asienta la convivencia pacífica de los ciudadanos. Si hemos sido capaces de dar un acomodo más que digno a los poderes Ejecutivo y Legislativo dentro del presupuesto, me parece increíble que no se pueda hacer lo mismo con el Judicial. Nos sobran asesores políticos y nos faltan jueces, secretarios judiciales, ordenadores compatibles y eficaces... entre otras cosas. Todos sabemos que huelga la huelga, pero tienen los jueces más razón que un santo.
Adolfo Suárez Illana es abogado.
EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
Banqueros
Los banqueros más despiadados están en la Historia no por su usura, sino por el esplendor de sus tumbas. Escribe Trevijano en su Ateísmo estético que, en la madrugada de larga noche de la fealdad medieval, la primera luz que apareció con el alba fue la razón del arte, «pero esa clara luz cayó bajo la sombra tenebrosa de los Príncipes del poder y de la incipiente razón de Estado».Los banqueros príncipes asentaron su poder con asesinatos mientras una nueva pasión de inmortalidad les empujaba a construir iglesias donde esculpir sepulturas para colocar sus cadáveres a la vera de Dios. A pesar del mecenazgo nunca tuvieron buena prensa. Dante los mete en el infierno, rodeados de un río de sangre. Los caricaturistas los dibujaban encorvados, bajo un saco, pisando la tripa de los obreros. Los banqueros modernos, esos desconocidos que hacen dinero con dinero, aún protegen a los artistas que se dejan, pero no tienen nada que ver con los Médici, los Pazzi, mecenas del Giotto o de Miguel Angel, que se arruinaban por prestar a los reyes. Heine el romántico, que cantaba a los tilos que florecían y al ruiseñor, se rindió ante Rothschild proclamando que el dinero es dios y Rothschild su profeta cuando vio que los corredores de Bolsa hacían reverencias ante el orinal del banquero. En la República, Joan March pagó la gasolina del Dragon Rapide. Hizo sobrecogedores a Azorín, a Pla, a Marañón. Cuenta Pla que comía alguna vez con March arroz a banda y que una vez le dijeron que hiciera un artículo contra la política marroquí; fue condenado por ultrajes al Ejército.Luego March hizo las paces con el Gobierno y regaló a la reina Victoria miles de paquetes de cigarillos. «Pero yo continué procesado varios años». Hasta hace poco no prestaban dinero ni a su padre si era insolvente, pasaban inadvertidos en sus limusinas ahumadas, eran huraños en una vida lejos de los focos, con voluntad de anonimato. Ahora los vamos a ver como a perros ligados, en apareamiento con los políticos: mirando a lados opuestos. Los seis banqueros principales irán al Congreso: Botín, González, Ron, Fainé, Blesa y Medel.Les van a preguntar por qué jugaron a la ruleta con el dinero de los ahorradores, por qué prestaron a los rateros de las hipotecas chatarra, qué hacen con el dinero con el que les obsequió el Gobierno, que no lo prestan ni a las empresas ni a los ciudadanos. Pessoa describió que los verdaderos anarquistas son los banqueros, «y no esos idiotas de los sindicatos y las bombas». Los de la CGT no han leído a Pessoa, llaman a los trabajadores con la siguiente pancarta: los banqueros, únicos culpables. Los banqueros blasfeman como labradores, les jode enseñar el careto; temen que los piqueteros lleguen a sus palacios.
TRIBUNA / AFRICA, EN EL OLVIDO:
Los otros piratas sin escrúpulos de Somalia
Médicos Sin Fronteras alerta sobre las mafias que trafican con seres humanos en el Golfo de Adén
AITOR ZABALGOGEAZKOA
La reciente aprobación, por parte de los ministros de Defensa de la Unión Europea de la Operación Atalanta contra la piratería en el Golfo de Adén, es una buena oportunidad para reflexionar sobre las prioridades y motivaciones de la comunidad internacional en esta región y sobre su compromiso con uno de los rincones más olvidados del planeta: el Cuerno de Africa. Los casos del petrolero Sirius Star y del atunero español Playa de Bakio generaron la atención política y mediática que durante años no mereció el asalto continuado contra los barcos cargados con ayuda humanitaria que intentaban llegar a Somalia. Nunca se presta atención a otro drama, más silencioso, que afecta a la región. Aparte de los ataques de piratas contra barcos comerciales existe otro tráfico en el Golfo de Adén: el de personas. Se trata de las embarcaciones que salen de la costa norte de Somalia, y que cruzan hasta Yemen cargadas con seres humanos que viajan en dramáticas condiciones y arriesgando la vida en la travesía. Ellas son las víctimas olvidadas de las mafias del estrecho.
La población somalí, hoy, vive en la emergencia diaria: violencia descontrolada, desplazamientos masivos, falta de acceso a servicios básicos, crisis nutricionales recurrentes y, sobrevolándolo todo, el olvido. Las organizaciones humanitarias se han visto forzadas a reducir sus programas debido a la inseguridad, y mientras los somalíes huyen para salvar la vida, las fronteras de los países vecinos se cierran. Un número cada vez mayor se dirige hacia el norte en busca de la relativa seguridad que les ofrece Yemen.Por esta misma vía y en las mismas dramáticas condiciones salen cada año miles de etíopes que huyen de la extrema pobreza y la persecución en su país.
El viaje es peligroso, y los contrabandistas son tan crueles como oportunistas. Las pateras salen de la ciudad somalí de Bossaso cargando con más de un centenar de personas hacinadas en espacios donde apenas cabrían 40, incluyendo las reducidas bodegas, en las que muchos mueren asfixiados o aplastados. Sin agua, sin comida y a pleno sol, los pasajeros permanecen sentados en la misma posición durante días, bajo amenaza de ser golpeados o arrojados por la borda al menor movimiento o ruido que hagan.En esas mismas aguas por las que ahora circularán las patrullas militares españolas, murieron en 2007 más de 1.400 personas.Muchas son las responsabilidades que se conjugan en el drama de los refugiados del Golfo de Adén, y no sólo atañen a los traficantes sin escrúpulos. Mientras la comunidad internacional se moviliza para proteger el transporte comercial en el Océano Indico occidental, se ha hecho muy poco, si es que se ha hecho algo, para proteger a quienes huyen forzosamente del conflicto y la pobreza extrema en Somalia y Etiopía. Las potencias globales y regionales, incluyendo Estados Unidos y Etiopía, junto con la Unión Africana, la Unión Europea, y Naciones Unidas, deben asumir sus responsabilidades y asegurar que aquellos que quieren escapar de los horrores de la guerra puedan hacerlo de manera segura.
Aitor Zabalgogeazkoa es director general de Médicos Sin Fronteras en España.





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