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sábado, 31 de enero de 2009

EpC: Conocemos el fallo, pero no la sentencia/ La polémica sobre EpC se desplaza hacia los libros



LA POLEMICA NACIONAL
Conocemos el fallo, pero no la sentencia

RECHAZADA LA OBJECION ANTE 'CIUDADANIA'. El Supremo ha decidido que no se puede plantear objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía. Unos exultan, otros se enfurecen.Pero... aún no se conoce el texto de la sentencia.

VICTOR DE LA SERNA

Muchos de los que critican esta asignatura -porque desconfían de los objetivos enunciados por sus promotores y ya han podido leer contenidos sorprendentes en varios libros de texto- se han mostrado escépticos ante la vía de la objeción de conciencia, jurídicamente muy discutible. Esa es la que ha descartado el Tribunal. Pero el texto de su sentencia, aún ignoto, podría relanzar el debate...

Ramón Cotarelo, en Público, celebraba incondicionalmente -¿esperaban otra cosa?- el fallo. Pura normalidad, según él: el Supremo «ha zanjado la increíble polémica montada por la cerrada y numantina oposición del Partido Popular y la Iglesia católica que traía ecos de los autos de fe. (...) Carece de sentido que España siga siendo la excepción de Europa y el mundo civilizado. Todos los países occidentales tienen esta asignatura en el currículo escolar».Y sí, en efecto: quien suscribe ya estudiaba (y con aprovechamiento, créanlo) Education civique en la Ginebra de los años 50. Pero ni entonces ni ahora el temario suizo incluía cosas como El Estado de Derecho y la ilusión de ciudadanía bajo condiciones capitalistas, Incompatibilidad entre parlamentarismo y capitalismo, o Lo que habría supuesto un 'comunismo democrático'. Fachas y rancios que son los suizos, claro.

José María Carrascal contraatacaba en ABC: «Me dirán que Educación para la Ciudadanía no es Educación Política. ¿Están seguros? Ciudadanía es la pertenencia a una comunidad nacional (ciudadanía española, alemana, francesa, etc., etc.). Y aquí, de entrada, nos encontramos con un enorme escollo: habiendo en España comunidades que se consideran naciones -negando ese título a España-, en la educación ciudadana que reciban sus escolares prevalecerá la ciudadanía local sobre la española».

Por su parte, un editorial de El País advertía a quienes piensen recurrir: «Están en su derecho, aunque lo que se encuentra en juego tras un fallo como el de ayer, que les quita la razón, es el perjuicio que pueden seguir causando en la comunidad escolar».

Algunos, empero, oyen ecos de regímenes que arrancan o arrancaron a los hijos de la custodia de sus padres al leer a Fernando Savater: «El objetivo de esta asignatura es quitar la educación de manos de los padres, que normalmente son muy reaccionarios, y de los curas desviacionistas». Por su parte, el escritor José Antonio Marina ha escrito en EL MUNDO: «El estudio obligatorio de los derechos humanos y de las normas básicas de convivencia no atentan contra la libertad de los padres». Pero algunos malpensados opinarán que eso contradice algunas fuertes opiniones ya expresadas por él mismo: «También a los terroristas suicidas islámicos, a los etarras y a los del Ku-Klux-Klan los ha educado su familia. La escuela tiene que formar ética y moralmente a los alumnos. ¡No me voy a fiar de la educación moral que les den sus padres!».

José Luis Requero concluye, en La Razón, que el rechazo del Supremo «no va a impedir que el debate jurídico siga sobre lo básico: si el contenido que se dé a la asignatura de EpC puede violentar los derechos y libertades de los padres». Y añade: «Aquí está la clave. La verdadera batalla jurídica de EpC se librará combatiendo humildes disposiciones administrativas».

UNA ASIGNATURA CUESTIONADA / La decisión del Supremo
La polémica sobre EpC se desplaza hacia los libros

Los jueces del Supremo discutieron la carga ideológica de algunos materiales escolares que pusieron sobre la mesa

PALOMA DIAZ SOTERO/Madrid
En los dos días y medio de deliberación sobre Educación para la Ciudadanía, una de las conclusiones que alumbró el debate entre los 30 jueces del Supremo, definitiva para acordar el fallo, fue la distinción entre el desarrollo normativo de la asignatura y su desarrollo práctico.

Según el fallo, una cosa son los reales decretos del Gobierno que fijan los contenidos mínimos -a los que el Supremo dio el visto bueno- y otra, la manera de dar la asignatura, en manos de los colegios, los profesores y los manuales empleados.

Esa distinción clave en la sentencia llegó desde el momento en que algunos de esos libros de EpC se pusieron sobre la mesa.

Los magistrados analizaron el nivel de invasión en las creencias y actitudes personales, y en la intimidad, que podían tener afirmaciones y ejercicios planteados, sobre todo los relacionados con la afectividad y la sexualidad, y con las relaciones y los matrimonios homosexuales.

Desde luego, no en sentido contrario a que, por ejemplo, se enseñe que en España es legal casarse y formar una familia con alguien del mismo sexo. Los contenidos que los jueces pusieron en duda fueron los que podían imponer una adhesión ideológica en favor de esta opción o dar por universales planteamientos que están sujetos a una controversia social.

El manual de EpC que sirvió para hacer estas observaciones, entre otros, fue el de la editorial Octaedro para 2º o 3º de ESO, cuyos alumnos tienen entre 13 y 14 años.

Uno de los pasajes del mismo que fue comentado en el Pleno fue el texto de un ejercicio que presenta como «evidencia» esta idea: «El amor no tiene sexo. Nos enamoramos de personas independientemente del sexo que puedan tener».

El capítulo sobre Relaciones Humanas dice: «Hay quienes han tendido a ver la sexualidad sólo como una forma de reproducirse. Sin embargo, a partir de estudios científicos, podemos considerar la sexualidad humana de una manera mucho menos restrictiva».Y también: «Una forma de prevenir el sida es evitar todo contacto sexual, pero a ciertas edades es un camino muy difícil de seguir».

Bajo el epígrafe La represión de la homosexualidad, el texto afirma: «La enseñanza católica prohíbe los actos homosexuales, la contracepción, la masturbación y el sexo prematrimonial».En un ejercicio para calificar de verdadero o falso se plantea: «Históricamente, la Iglesia católica ha considerado la homosexualidad como una perversión».

Por el contrario, el manual de la editorial Algaida prima la visión cristiana de la familia sobre las que están fuera de la doctrina de la Iglesia. El matrimonio homosexual se menciona como posibilidad legal, pero no queda legitimado en el tema de la familia.

Por otro lado, según informó EL MUNDO, algunos jueces del Supremo, no sólo conservadores, manifestaron su inquietud por que la evaluación del alumno pase, además de por conocimientos adquiridos, por actitudes o adhesiones a los mismos.

En el citado libro de Octaedro, un ejercicio del capítulo sobre El sexismo plantea al alumnado la hipótesis de ser del sexo opuesto durante un mes: «Te gustaría? ¿Por qué?», pregunta.

UNA ASIGNATURA CUESTIONADA / Reacciones al Supremo
Fernández de la Vega: «No vamos a cambiar la ley»

Rajoy se reafirma en que Ciudadanía, «sencillamente, hay que suprimirla»

PALOMA DIAZ SOTERO/Madrid
 La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quiso ayer hacer un inciso en su comparecencia sobre el Consejo de Ministros para manifestar la «satisfacción» del Ejecutivo por que el Tribunal Supremo haya amparado Educación para la Ciudadanía.

El fallo, dijo, «ha dado la razón al Gobierno». Aunque luego resolvió: «No es una victoria del Gobierno, sino de la razón y de la sociedad democrática».

Preguntada por si el Ejecutivo pensaba abrir un proceso de diálogo con quienes piden modificaciones en la asignatura, la vicepresidenta dejó caer la postilla de que «diálogo, siempre». «Pero no vamos a cambiar la ley», zanjó.

«Lo importante» de la sentencia, dijo, es que «unifica criterio» y «despeja posibles dudas». «Hay que impartir y acudir a esa asignatura», concluyó, en contra del mensaje que lanzan las asociaciones que apoyan a los objetores, insistiendo en que la sentencia sólo afecta a cuatro niños.

La vicepresidenta también fue preguntada por si las limitaciones a las funciones educativas de la Administración que se espera que refleje la sentencia harían plantearse al Gobierno la modificación del desarrollo legal. «No hay previsiones de que haya que cambiar nada», aseguró.

La vicepresidenta ensalzó la asignatura porque enseña «valores compartidos por la Humanidad» y «los principios que nos hemos marcado en nuestra sociedad».

Respecto a la visita a España, la próxima semana, del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Bertone, la vicepresidenta dijo no albergar «ninguna preocupación».

Mientras tanto, el PP siguió alzando su voz contra la asignatura.Ayer, tras dos días en silencio, lo hizo el líder de los populares.Mariano Rajoy zanjó que la asignatura, «sencillamente, hay que suprimirla». Su argumento: «Por inútil» y porque «hay cosas mucho más importantes» en educación.

Asimismo, el presidente del PP observó: «En educación, que es economía, lo importante es su calidad, el mérito y el trabajo, y no un sistema donde se pasa de curso con cuatro suspensos, puesto que al final quien te pasará factura es la vida misma».

En el Congreso de los Diputados, el Grupo Popular pidió la comparecencia de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, para que explique las circunstancias en las que grabó el videocomunicado sobre el fallo del Supremo, y presentó al Gobierno una batería de preguntas para que las responda por escrito.

Más dinero para el 'plan Bolonia'

PALOMA DIAZ SOTERO

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, anunció ayer una batería de medidas para potenciar el proceso de Bolonia en la universidad española: una partida extraordinaria de becas para estudiar máster (37 millones más, que duplicarán el número de beneficiarios); más dinero también para abordar los cambios estructurales que las nuevas titulaciones exigen en los campus; un plan para impulsar las Humanidades y las Ciencias Sociales (con apoyo de cinco millones de euros); y un plan de comunicación sobre el 'plan Bolonia' dirigido a los institutos y las familias.

Estas cuatro medidas aprobadas ayer en Consejo de Ministros, como parte del 'Plan de Acción 2009', responden a las principales críticas que han recibido Garmendia y su Ministerio desde el principio por parte de toda la comunidad universitaria: que las Humanidades perdían peso al depender la Universidad de un Ministerio de Ciencia; que el 'plan Bolonia' somete la universidad a la empresa, centra gran parte de los estudios en los máster, les pone un elevado coste y trata de compensar éste con préstamos de financiación; que la adaptación de las titulaciones no es posible sin dinero extra, y que no han hecho una buena política de comunicación a la sociedad.

UNA ASIGNATURA CUESTIONADA / Reacciones al Supremo
Cabrera, los libros y los colegios


 >La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, admitió ayer la posibilidad de que un libro de EpC sea considerado por un padre «ofensivo o lesivo» con sus creencias o intereses. «Le puede ocurrir con esta asignatura o con cualquier otra», dijo. «Siempre tiene abierta la vía, primero, de ponerlo de manifiesto y, si lo considera necesario, acudir a los tribunales», añadió.

>«Entiendo que, cuando unos padres deciden mandar a sus hijos a un determinado centro escolar, es porque confían en él y, por tanto, confiarán en el profesor, en los libros que se manejan y en el tipo de enseñanza», añadió.

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