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sábado, 15 de noviembre de 2008

EDITORIALES: G-20, Entre el triunfalismo de ZP y la «grandeur» de Sarkozy



EDITORIALES DEL DÍA
ENTRE EL TRIUNFALISMO DE ZP Y LA «GRANDEUR» DE SARKOZY


 La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega aseguró ayer que «la presencia de Zapatero en Washington saca a España del rincón de la Historia» -una frase calcada a la de Aznar en vísperas de viajar a las Azores- y señaló que este éxito «es el resultado de la agenda de la política exterior».

Se podía suponer que el Gobierno iba a tener la osadía de presumir de un logro que no le corresponde porque, al fin y al cabo, ha sido Nicolas Sarkozy quien ha conseguido que Zapatero pueda acudir a la Cumbre que comenzó anoche. Pero las palabras de la vicepresidenta son tan excesivas y exageradas que se comentan por sí mismas.

El diario parisino Le Figaro publicaba ayer que Zapatero, agradecido por las gestiones del presidente francés, le comentó a Sarkozy: «Te daré lo que me pidas». Bien está ser agradecido, pero no tanto: permanezcamos atentos a lo que pueda suceder en adelante.

De momento, Sarkozy apuntaló ayer su imagen ante la Cumbre, reuniéndose en Niza con el presidente ruso Dimitri Medvedev para diseñar una estrategia común. Sarkozy precisó que la UE y Rusia comparten ideas parecidas sobre la reforma del sistema financiero internacional. Hoy se podrá comprobar si ello es así. Pero Sarkozy se ha movido con determinación y astucia para liderar una alternativa a EEUU en la Cumbre de Washington, donde también acude como presidente de la UE. España y Holanda están en deuda con él porque le deben su presencia, Merkel no pasa por sus mejores momentos y Sarkozy se ha convertido en el abanderado de quienes propugnan una reforma en profundidad del sistema financiero internacional.

La actitud de Sarkozy, que llegó al cargo con un perfil atlantista, evoca las apelaciones a «la grandeur» de Francia del general De Gaulle, pero el mundo ha cambiado mucho en estos últimos 50 años y está por ver si el inquilino del Elíseo consigue sus propósitos, entre los que figura que el euro desbanque al dólar como principal moneda de reserva.

Zapatero ya ha presentado la asistencia a la Cumbre como un gran éxito, por lo que se conformará con esa fotografía en la Casa Blanca con Bush que tanto ha perseguido y con salir en el retrato de familia de tan gran ocasión.

El Gobierno español ha elaborado finalmente un documento posibilista, consensuado entre el Ministerio de Economía y La Moncloa, que huye de los maximalismos ideológicos que proponía el PSOE y plantea reformas moderadas, muy en la línea de Gordon Brown. Zapatero va a defender la creación de un organismo internacional de supervisión financiera, mayores exigencias en materia de provisión de riesgos a los bancos, un reforzamiento del papel del FMI y una limitación de los paraísos fiscales, iniciativas que nos parecen razonables.

Tras la cena protocolaria de anoche, los asistentes a la Cumbre sólo tienen el día de hoy para llegar a acuerdos y transmitir a la opinión pública su determinación de que van a estar unidos para relanzar la economía. Acaso esto sea ahora lo más importante porque habrá que esperar muchos meses a que las ideas se concreten en una reforma articulada del sistema financiero.


NUEVO CODIGO PENAL,VIEJA JUSTICIA

El Gobierno aprobó ayer el anteproyecto del nuevo Código Penal, que aumenta las penas para los delitos de terrorismo y agresiones sexuales, especialmente en aquellos casos en los que las víctimas son menores de edad. Creemos que la ley responde a una demanda social y es oportuna, porque evitará que se vuelvan a dar en el futuro situaciones sangrantes que han causado alarma social, como el caso De Juana o el caso Mari Luz.

La ley, cuyos contenidos han sido pactados con el PP, prevé la imposición de una pena adicional de hasta 20 años de libertad vigilada para los terroristas no arrepentidos y los delincuentes sexuales reincidentes, de tal forma que, cuando salgan de prisión, estarán obligados a comunicar el cambio de residencia, no podrán ausentarse sin autorización del lugar donde vivan, tampoco podrán aproximarse a sus víctimas ni a aquellas personas que determine el juez, y se les podrá impedir la residencia en determinados lugares.

El nuevo Código también acierta al castigar la corrupción en la empresa privada, igual que se sanciona el cohecho en la Administración. Cuando entre en vigor, los sobornos entre particulares serán penados con hasta cuatro años de cárcel.

Celebramos la reforma, pero no deja de ser chocante que un Gobierno de izquierdas dirigido por el presidente del talante haya presentado el Código Penal más duro de la Democracia, especialmente después de haber rechazado una y otra vez el discurso del PP en esa línea. «No habrá resquicio para la impunidad», dijo ayer la vicepresidenta De la Vega, para dejar claras las intenciones del Ejecutivo. El ministro de Justicia alardeaba, asimismo, de haber gestado «una respuesta contundente».

Sin embargo, para que el Código Penal sea eficaz, necesita que se desarrollen una serie de mejoras en el funcionamiento de la Justicia que, a tenor de lo que hoy revelamos, Mariano Bermejo es incapaz de concretar. Pese a haber presumido en varias ocasiones y haber insistido esta misma semana en el Congreso Nacional de Procuradores de que la experiencia piloto del programa informático que debería permitir a los magistrados acceder al registro de penados está dando resultados «óptimos», la Junta de jueces de la jurisdicción penal de Murcia -único lugar donde se ha instalado- acaba de denunciar sus «fallos clamorosos» y su «escasa utilidad», al tiempo que critica que sea «una versión de lo que ya había» y denuncia que sólo funciona en Murcia capital, y ni siquiera en todos los juzgados. Resulta evidente que la nueva ley será papel mojado con una Justicia vieja y obsoleta.

IU se enfrenta a su ser o no ser

Izquierda Unida se enfrenta hoy a su ser o no ser como organización política, en la IX Asamblea Federal. La crisis de identidad que viene arrastrando la federación desde la marcha de Julio Anguita se ha acentuado tras el desastre electoral de las últimas generales, en las que IU sólo obtuvo dos escaños. La contumaz endogamia del PCE, la incapacidad de Llamazares para abrirse un hueco a la izquierda del PSOE y la política proabertzale de IU en el País Vasco han sido letales para la coalición. Tras la dimisión de Llamazares, la Asamblea se abre sin un candidato claro a coordinador general, por lo que su nombre tendrá que ser negociado por las diferentes facciones, con el handicap, además de que no será diputado. Rosa Aguilar ha asegurado que no quiere liderar la nueva etapa, aunque sería la mejor y casi única solución para IU. Si no es ella, la Asamblea lo tiene crudo.

El retablo de la Maravillas en el Congreso de los Diputados

La iniciativa del vicepresidente segundo del Congreso, Jorge Fernández Díaz, de colocar en la Cámara una placa conmemorativa del nacimiento de la santa María Maravillas, ocurrido en uno de los edificios comprendidos en la ampliación del Congreso, puede apuntar a un orden de prioridades en la acción parlamentaria más vinculado a las devociones personales de un político que a las preocupaciones generales de los ciudadanos. Ahora bien, una vez que la Mesa del Congreso -con la unanimidad de los asistentes a la reunión y una clara mayoría de sus miembros- ha dado su consentimiento a dicha petición, parece ridículo convertir la cuestión en un problema y lanzar una ofensiva para impedir que la placa llegue a colocarse, más teniendo en cuenta que ésta constatará únicamente el hecho objetivo de que una persona, que ha adquirido mayor notoriedad por ser canonizada, vino al mundo en uno de los inmuebles de la Carrera de San Jerónimo. Si semejante reconocimiento atenta, como afirma el PSOE, contra sus políticas de laicismo y memoria histórica, eso sería un claro síntoma de que éstas, y no la placa, son un flagrante error. Nadie tiene la menor duda de que la oposición sería nula si, en vez de una religiosa, la que hubiese nacido en el lugar fuera una artista, una científica o incluso una personalidad destacada de una confesión minoritaria. Tratándose en cambio de una monja católica, la izquierda más rancia ha puesto -con perdón- el grito en el cielo tachando la iniciativa de «ofensa», una reacción que encaja mejor dentro del carácter jocoso de un retablo cervantino que de lo que correspondería esperar del Congreso de los Diputados. Sobre todo cuando España entera está llena de placas y estatuas en memoria de personalidades de la Segunda República que actuaron de forma poco ejemplar o fueron protagonistas de hechos bien reprobables.

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G-20: «Te daré todo lo que me pidas» si me cuelas a la reunion con Bush



CUMBRE DEL G-20 / La presencia española
«Te daré todo lo que me pidas»

Zapatero ofreció un cheque en blanco a Sarkozy a cambio de estar en la reunión, según 'Le Figaro'

RUBEN AMON. Enviado especial

 REIMS (FRANCIA).-
José Luis Rodríguez Zapatero le ha entregado a Nicolas Sarkozy un cheque en blanco a cambio de una silla en la cumbre del G-20. Al menos, el diario Le Figaro, bien informado de las cuestiones elíseas, citaba una fuente muy próxima al jefe del Estado francés para atribuir al presidente español tamaña bravuconada: «Te daré todo lo que me pidas si estoy en la reunión». La Moncloa lo desmintió por completo.

¿Cuándo se cobrará Sarkozy el supuesto favor? ¿Cómo? Las cuestiones comenzarán a despejarse a la vuelta de Washington, aunque la súplica de Zapatero sobrentiende que la mediación de Sarko no obedece a un gesto de condescendencia o de piedad transpirenaicas.

El artículo de Le Figaro desentraña y airea los pormenores de la cumbre desde la perspectiva francesa. Aludiendo, naturalmente, a las negociaciones que Madrid y París entablaron para que Zapatero pudiera alojarse entre los grandes mandatarios del planeta.

Sarkozy encontró la solución cediendo una de las dos sillas que correspondían a Francia -como país y como presidencia de turno de la UE-, aunque las posteriores incorporaciones de Holanda y de la República Checa al sanedrín de Bush demuestran que la silla era un banquillo articulado. Mérito, según parece, del trabajo de fontanería de Jean David Levitte, uno de los sherpas que Sarkozy emplea en el frente diplomático y que se ha convertido en el interlocutor privilegiado de La Moncloa. «He sido capaz de meter en el G-20 a la octava [España] y a la decimoquinta [Holanda] economías del mundo. No está nada mal», se jacta Jean David Levitte en el artículo que ayer despachaba el rotativo parisino. Se desprende de la lectura general que España ocupa un lugar de comparsa en la Champions League europea. De hecho, los mayores esfuerzos de París durante la crisis consisten en alinearse a la postura británica y en remediar las distancias que separan a Sarkozy de la canciller Merkel.

La letra pequeña, en cambio, concierne a la tutela de Zapatero como si fuera un hermano menor. No sólo por haberlo llevado de la mano a Washington, sino también por otras concesiones mediáticas que el jefe de Estado francés ha obrado en favor del presidente del Gobierno. Una de las más llamativas consistió en atribuirle el mérito de haber ideado la cumbre de urgencia del Eurogrupo celebrada en París el pasado octubre. No era en absoluto verdad, porque Berlusconi ya la había anunciado antes de que Zapatero se pronunciara siquiera al respecto, pero el Elíseo no puso obstáculos a que el español se erigiera en el verdadero artífice.

Era la manera de compensar el disgusto de que España quedara discriminada en la cumbre parisina que Sarko había oficiado una semana antes junto a Gordon Brown, Angela Merkel y el Cavaliere. No cabía Zapatero en el G-4. Y podría haberse quedado también fuera del G-20 en caso de no llevar tan lejos la oferta a Sarkozy: «Te daré todo lo que me pidas». Una oferta desmentida ayer «categóricamente» por el Gobierno español.

La sorpresa entrecomillada de Le Figaro se añade a un artículo entusiasta e incondicional que José María Aznar escribía en el mismo periódico a propósito de la era Bush. Discrepando con quienes «caricaturizan» al presidente saliente y con quienes le endosan todos los males. «Un líder político debe asumir sus responsabilidades y lograr que avancen las causas nobles y justas, y esa es precisamente la misión que ha cumplido George W. Bush», escribía el ex presidente popular del Gobierno español.

El homenaje llama la atención, porque Aznar asegura que a Bush va a absolverle la historia. Y porque le atribuye un papel de garante en el avance de las conquistas democráticas. Americanas y extraamericanas. «Su determinación y su visión han sido fundamentales para la supervivencia de la libertad en países que ya gozaban de ella y para extenderla a otros lugares condenados «a la tiranía y a la barbarie [...]. Hay menos dictadores asesinos y menos gobiernos en condición de proteger a terroristas», razona Aznar en su artículo parisino.

Se trata de una posición bastante aislada. También en Francia, cuyo jefe de Estado lleva un par de días enviándole mensajes envenenados a su homólogo estadounidense por el modo en que Washington ha gestionado la crisis de Georgia y por la manera de calentar en exceso las tensiones con Moscú.

Es la prueba de que el inquilino de la Casa Blanca se halla más vulnerable que nunca, aunque Sarkozy mantuvo antaño excelentes relaciones con él y fue capaz de seducirlo para establecer la fecha del G-20 el 15 de noviembre. Las razones también aparecen en la crónica de Le Figaro y responden a que el jefe de Estado francés pretendía eclipsar completamente el Congreso del Partido Socialista en Reims. Se inauguró ayer y sobrevive hasta mañana, aunque la aparatosidad de la reunión de Washington relativiza por completo su interés.

Nadie va a quitarle a Sarkozy la portada de los periódicos ni de los telediarios. Tampoco se le va a discutir su capacidad de movilización en la antesala de la cumbre, ni su habilidad para haber convertido la crisis económica en una suerte de redención personal: es la primera vez en un año que los franceses satisfechos con su presidente superan a los detractores.


EUROPA ENTRA EN RECESION MIENTRAS EN WASHINGTON SE DECIDE HOY EL RUMBO DE LA ECONOMIA
Y De la Vega presume de que 'Zapatero saca a España del rincón de la Historia'

 De la Vega utiliza la misma frase que empleó Aznar con motivo de la Cumbre de las Azores - El diario francés 'Le Figaro' asegura que Zapatero mostró su gratitud a Sarkozy por la invitación: «Te daré todo lo que me pidas» - Bush, al recibir al presidente del Gobierno en la Casa Blanca: «Hola ¿cómo estás, amigo?»

MARISA CRUZ. Enviada especial

WASHINGTON.-
La Avenida de Pensilvania brilla bajo la luz de las farolas. El asfalto está mojado.
Durante todo el día, una llovizna persistente ha caído sobre la Casa Blanca, que a estas horas está profusamente iluminada. Cámaras, fotógrafos y focos. Los líderes de los 21 países más relevantes del planeta empiezan a llegar a la cena convocada por el todavía emperador Bush. Sólo falta la alfombra roja para igualar a Hollywood.

Muchos de los invitados repiten visita a este edificio histórico, símbolo del poder mundial. Los europeos -Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, Silvio Berlusconi y Gordon Brown- ya son viejos conocidos en la casa. Zapatero, no. El presidente español se estrena. Nunca antes, en los casi cinco años que lleva al frente del Gobierno había sido recibido en la Casa Blanca. Anoche el maleficio se rompió y todo augura que con el nuevo inquilino, Barack Obama, las cosas cambiarán.

A las 18.39 horas (pasada la medianoche en España), la caravana del presidente del Gobierno, escoltada por miembros del FBI, frenó ante la puerta de la mansión. Apenas ocho minutos antes ha llegado el mandatario indio y justo después la canciller alemana Angela Merkel y a continuación el mandatario turco Recep Tayib Erdogan.

Zapatero, con traje oscuro de calle -el protocolo establecido solicitaba vestimenta de business y no smoking-, es recibido a pie de portezuela por el presidente George W. Bush. «Hola, ¿cómo estás, amigo?, dice en castellano el mandatario norteamericano al español.

Zapatero va acompañado por el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y el secretario de Estado de Economía, David Vegara. Ambos entran y salen en seguida. La cena del segundo nivel, la de los técnicos, espera en el Departamento del Tesoro con Henry Paulson como anfitrión.


 El presidente de EEUU, George W. Bush, ha esperado en el hall, justo a la izquierda, frente a las cámaras y los fotógrafos, sin embargo, sale al umbral, custodiado por dos marines con uniforme de gala, a recibir a cada invitado. Extiende la mano y Zapatero se la estrecha. Calambre, calambre. Fogonazos de flash. Saludos de cortesía. El presidente presenta, ya en el interior, a sus dos acompañantes. Nuevos apretones de mano y firma en el libro de Honor. Fin de la escena.

Los minutos más esperados por la prensa española ya han pasado. Ahora, los gestos se repiten con el líder ruso. El presidente español ha sido el noveno representante de un país invitado en llegar a la Casa Blanca. El orden de entrada había sido estrictamente establecido de acuerdo con una disposición de precedencia inversa, es decir, de menos importante a más: primero los representantes de organismos internacionales -Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Naciones Unidas- y después primeros ministros y jefes de Estado por orden de permanencia en el cargo. El último puesto, que en este caso es el de más relumbrón, estaba reservado para el brasileño Luiz Inázio Lula da Silva. Que a su condición de jefe de Estado más antiguo, suma la de presidir este año el G-20.

A medida que van entrando, los líderes son conducidos a la gran sala de banquetes del Ala Este de la Casa Blanca, la misma en la que, en su día, se expusieron en capilla ardiente los cuerpos de los presidentes asesinados Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy.

En el salón de banquetes, el presidente del Gobierno español se situó entre la alemana Angela Merkel y el holandés, Jan Peter Balkenende. Este último también logró, como Zapatero, invitación de último minuto, porque Holanda, al igual que España, tampoco forma parte del G-20. Estaba previsto que la cena fuera breve, aproximadamente una hora, y que daría comienzo con un brindis a cargo del anfitrión. Después, ya con los entrantes sobre la mesa, se iniciaría la conversación. De acuerdo con el protocolo previsto, en este caso no había reglas, ni tiempos tasados. Se hablaría de manera informal con la asistencia de varios intérpretes.

Durante su discurso, Bush insistió en que la salida a la crisis «no se logrará en una noche» y pidió que las iniciativas que adopte el G-20 tengan en cuenta las ayudas a las familias y a la economía real. El todavía presidente de EEUU hizo además una defensa a ultranza del libre mercado como «el camino más seguro hacia el crecimiento económico». «Todas las naciones deben rechazar las llamadas al proteccionismo, al colectivismo y al derrotismo», añadió.

Con menos glamour pero con más contenido, cenarían, a muy escasa distancia, los ministros de Economía y Finanzas y sus números dos. El secretario del Tesoro, Henry Merritt Paulson, Hank para los amigos, había organizado esta cena paralela para acabar de perfilar el borrador de compromiso que tendrán hoy sobre la mesa los líderes del G-20 más uno y con el que se espera dar el pistoletazo de salida para el proceso de revisión de la arquitectura financiera internacional.

elmundo.es Album: José Luis Rodríguez Zapatero es recibido en la Casa Blanca.


CUMBRE DEL G-20 / El debut de Zapatero
Se 'realquila' la silla que ocupaba España. La República Checa también se sentará en la silla que ya ocupa España y Holanda

Los españoles no tuvieron acceso a la reunión preparatoria, ni se entrevistaron con los representantes de Barack Obama en la Cumbre

Como si fuera la reventa de una final de la Copa de Europa. Así se han trapicheado los puestos para asistir a la Cumbre Financiera de Washington. Al final, los intereses de la Unión Europea, por obra y gracia del presidente francés, Nicolas Sarkozy, estarán hiperrepresentados.

A los miembros naturales del G-20 -Francia, Alemania, Italia y Reino Unido-, más la Presidencia de la UE y la Comisión Europea, se han sumado otros países miembros -España, Holanda y República Checa- que también tienen silla de distinto nivel. El último cambalache de invitaciones lo ha protagonizado España, que cede uno de sus cuatro puestos al viceministro checo de Finanzas.

Tanto intercambio de cromos y tanto colarse por la puerta de atrás ha suscitado cierto malestar en los anfitriones y en los países de otros continentes pertenecientes oficialmente al G-20. Tan es así que en la principal reunión preparatoria de la Cumbre los organizadores decidieron ponerse firmes y no permitieron entrar a ninguna delegación que no fuera miembro de pleno derecho.

Se trató de una reunión, el jueves, a puerta cerrada, de altos técnicos de Economía y Finanzas, los sherpas que han redactado el borrador de compromiso que hoy deberán aprobar los jefes de Estado y de Gobierno. Ni España, ni Holanda, ni Chequia, los tres países europeos que se han colado por diferentes vías en la Cumbre, pudieron asistir. Desde Madrid se había enviado de avanzadilla al secretario de Estado de Economía, David Vegara, quien al final hubo de conformarse con asistir a otras reuniones de menor nivel.

Los españoles tampoco se reunieron con Madeleine Albright ni con Jim Leach, enviados de Barack Obama a la cumbre, informa Reuters.

Este tipo de citas de trabajo para hacer lobby en favor de los intereses de unos y de otros siguieron produciéndose a lo largo del día de ayer. Se trata de influir al máximo en el texto del documento final y, de paso, garantizarse un puesto relevante en los grupos que se conformarán para ir revisando con tiempo y detalle todos los retoques que necesite el sistema financiero internacional.

La prensa norteamericana tampoco incluía en las listas de asistentes a ninguno de los países que han logrado presentarse fuera de formato.

La Cumbre propiamente dicha sólo durará cinco horas. Comienza con una foto de familia prevista para las 9.00 hora local, y finalizará a las 15.00 horas (21.00 hora española) con una intervención ante la prensa internacional del presidente de EEUU, George W. Bush.

En el National Building Museum se ha dispuesto una enorme sala para dar cabida a las 26 delegaciones que asisten al evento (un total de 21 países y cinco organismos internacionales). En el centro de la sala, en torno a una gran mesa rectangular, habrá dos sitios para cada país y uno para los organismos.

En el caso español, los dos puestos principales estarán ocupados por Zapatero y por el vicepresidente Pedro Solbes. En una segunda fila, cada nación dispondrá de otras dos sillas para altos consejeros. Los que le corresponden a España estarán ocupados por David Vegara y por el viceministro checo de Finanzas.

Al final, los países de la Unión se han mostrado solidarios unos con otros. Francia cedió una de las dos representaciones a las que tenía derecho a España, e introdujo en su propia delegación al primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, que ocupará junto a Sarkozy la silla que le hubiera correspondido a Christine Lagarde, la titular de Economía francesa. Y España hubo de hacer otro tanto, prestando una de sus cuatro sillas a la República Checa, que ejercerá desde enero la Presidencia de turno de la UE. Las diferencias de rango entre unos y otros estarán, sin embargo, claras, porque no todos tendrán voz en el encuentro. España sí la tendrá, en tanto que Holanda y la República Checa no podrán intervenir en nombre propio.

Zapatero y Solbes estarán flanqueados en la mesa de la Cumbre y en el almuerzo por el presidente mexicano, Felipe Calderón, y por Sarkozy. Ayer, los anfitriones cerraban las normas que regirán la reunión. Se había previsto una intervención por país de no más de siete minutos; sin embargo, se estudiaba permitir un punto de espontaneidad. Zapatero acude a la cita con un discurso cerrado y con un guión, de manera que a la vista de cómo se desarrolle la sesión intervendrá ciñéndose estrictamente a lo escrito o improvisando sobre las ideas clave.

EL MENU SIN CRISIS

Cordero y vino del país. El menú de la cumbre anticrisis estuvo integrado por codorniz ahumada en madera de frutal con membrillo; cordero asado al tomillo con fondue de tomate y tarta de peras. Para beber tres caldos californianos: Damiris Reserve (40 dólares), Hillside Select y Chandon Etoile Rosé.


CUMBRE DEL G-20 / A FONDO
La socialdemocracia se deja para el consumo interno

¿Se presentará hoy Zapatero como un recalcitrante socialdemócrata ante la Cumbre de Washington? Esa era, al menos, la intención de Pepiño Blanco cuando remitió el pasado miércoles a los miembros de la Ejecutiva socialista un documento en el que explicaba la crisis como el resultado del fracaso de las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Thatcher y coronadas por Bush y Aznar.

Sin embargo, el documento de trabajo del presidente español no incluye ningún alegato en defensa de las recetas clásicas del socialismo o de los modelos intervencionistas a los que tan aficionado es Sarkozy.

Es más, según fuentes solventes, Zapatero defenderá explícitamente en la sesión de hoy la economía de libre mercado y el impulso del comercio mundial como ejes para salir de la recesión económica.

Sus propuestas para reformar el sistema financiero serán bastante concretas:

- Mayor supervisión sobre los sistemas bancarios y elevación del listón de solvencia de las entidades financieras.

- Que el Fondo de Estabilización Financiera coordine la supervisión de bancos centrales.

- Reforma del FMI para que asuma el papel de prestatario de última instancia y pueda dar liquidez a los mercados cuando sea necesario.

- Exigencia de responsabilidades a las agencias internacionales de raiting.

- Controles para limitar la utilización de paraísos fiscales.

- Límites a la remuneración de los altos directivos.

Probablemente, a algunos de sus compañeros de partido les hubiera gustado que el presidente hubiera ido más lejos en sus pretensiones reformadoras. Subidos a la ola puesta en marcha por Sarkozy, que aspira nada menos que a «refundar el capitalismo», al ala izquierda del PSOE le hubiera gustado ir un poco más lejos en el ideario antiliberal.

La verdad es que, en el pulso entre socialdemócratas y liberales, estos últimos parecen haberse llevado el gato al agua.

No es de extrañar si tenemos en cuenta la lista de participantes en la aportación de ideas para la elaboración del documento final que se ha llevado el presidente bajo el brazo a la Cumbre del G-20 ampliada y que ni siquiera quiso comentar en el último Consejo de Ministros.

Los trabajos han sido coordinados por Javier Vallés, director de la Oficina Económica de Moncloa. El equipo de Solbes ha hecho el trabajo fundamental, aunque Miguel Sebastián ha tenido un papel relevante y ha defendido las tesis más favorables a la economía de mercado. Desde el Banco de España, el subgobernador, José Viñals, ha sido el encargado de transmitir las recetas que han hecho del organismo supervisor español uno de los más respetados de Europa.

Lo novedoso en la preparación de esta Cumbre, que De la Vega situó ayer, utilizando las mismas palabras que Aznar pronunció en los días previos a la denostada reunión de las Azores, como la «salida de España del rincón de la Historia», es que, además de a su equipo económico, Zapatero ha escuchado a asesores externos.

Por supuesto, Jesús Caldera, director de la Fundación Ideas, ha elaborado un documento que incide en la línea ideológica marcada por Pepiño.

Pero, además, un reducido grupo de economistas ha hecho llegar de manera discreta sus papeles a Moncloa. Entre ellos, destacan Emilio Ontiveros (consejero delegado de Analistas Financieros Internacionales); José Pérez (miembro del Grupo de Alto Nivel para la supervisión de las finanzas europeas); José Carlos Díez (economista jefe de Intermoney) e, incluso, algún asesor de fuste e inequívocamente liberal que trabaja para la CEOE.

Zapatero tiene hoy un gran reto, al margen de la grandilocuencia y la parafernalia para consumo interno. Sarkozy hará valer sus gestiones ante Bush para que España estuviera presente en la Cumbre para lograr apoyos a sus tesis y situarse como referente frente a EEUU. Por su parte, Gordon Brown va a presentar una lista de propuestas similar a las que defenderá Zapatero. ¿Con quién se alineará finalmente? Como se ve, más que un pulso ideológico izquierda-derecha, lo que se vislumbra en la Cumbre es una pugna de redefinición del poder global en un momento de debilidad de EEUU. Zapatero debería jugar la baza de Brown. ¿Podrá hacerlo?

CUMBRE DEL G-20 / El liderazgo francés
Sarkozy pretende encabezar una alternativa al liderazgo ejercido por Estados Unidos

El presidente francés se erige en mediador entre rusos y norteamericanos en la víspera de la Cumbre

MARIA RAMIREZ. Corresponsal

 BRUSELAS.-
A 66 días para que la Casa Blanca tenga un nuevo inquilino, el presidente francés,
Nicolas Sarkozy, parece decidido a plantar cara al impopular y saliente George W. Bush para presentarse como alternativa a Estados Unidos con sus recetas de fuerte regulación contra la crisis financiera y diálogo con Rusia contra la inestabilidad política.

Así, bajo el liderazgo del presidente de la Unión Europea este semestre, los líderes europeos que acudieron a cenar anoche con el mandatario estadounidense se presentaron con la petición de más reglas globales y una inusual impaciencia ante la Administración republicana.

Hasta el ruso Dimitri Medvedev se encontraba, por una vez, en sintonía con sus vecinos occidentales, sobre todo después de que Sarkozy criticara abiertamente a Bush por su agresividad poco práctica durante la guerra de Georgia y por su plan de instalar un escudo antimisiles entre Polonia y República Checa.

Tras una mini cumbre de dos horas en Niza entre la UE y Rusia, antes de que el presidente galo y su homólogo ruso volaran a Washington, Nicolas Sarkozy se quejó de la actitud poco constructiva de Bush, tanto de la presión para que la Unión no mediara entre Moscú y Tiflis como su resistencia ahora a un acuerdo contundente que implique más regulación y supervisión o, como dice el retórico francés, la «refundación del capitalismo».

«Esta no debe ser una cumbre en vano», repetía, en rueda de prensa, el líder galo, que aseguraba no «decirlo contra nadie», en referencia a Bush. «Tenemos que atacar estos asuntos estructuralmente, en profundidad», afirmó en clara respuesta a un discurso del presidente estadounidense, que alertó contra los intentos de «reinventar el sistema» el jueves, en el lugar de Wall Street donde tomó posesión el primer presidente de EEUU, George Washington, en 1789, un símbolo de su independencia de Europa.

Los líderes europeos temen que lo que ellos llaman el «Bretton Woods 2» -en honor a la conferencia en New Hampshire donde se acordaron las reglas del sistema monetario internacional en 1944- se convierta en un encuentro sin ninguna sustancia práctica.

Las limitadas ambiciones de Bush para la reunión internacional enervan tanto a Sarkozy como a Medvedev. «No necesitamos sólo declaraciones, apretones de manos y fotos», reafirmó el ruso, que propuso convocar otra cumbre rápido, posiblemente en febrero, en cuanto Barack Obama tome posesión.

Según fuentes francesas, tanto Sarkozy como Gordon Brown, el premier británico y responsable del modelo de rescate bancario extendido en Europa, están «frustrados» ante la pasividad y la lentitud de Bush, que desconfía de los planes de los europeos. La Administración saliente defiende pocas modificaciones del sistema y desprecia el ejemplo de protección e intervencionismo estatal europeo, que ahora la UE, o, mejor dicho, su parte occidental, reivindica.

«No creo que nadie esté mejor preparado para moldear la globalización que Europa, con sus valores y su espíritu peculiar de reglas y principios supranacionales», defiende José Manuel DurÆo Barroso, presidente de la Comisión Europea. Pero Bush -y, probablemente, tampoco su sucesor- difícilmente está dispuesto a aceptar el ejemplo o el liderazgo del Viejo Continente.

Tras ocho años de divisiones y resistencia callada a los planes republicanos, la UE quiere reivindicar su papel, en línea con una creencia diplomática cada vez más extendida de que EEUU ya no tiene ni la autoridad moral ni la capacidad económica para ser la máxima y dominante potencia mundial, ni siquiera con el prometedor Obama.

Y, desde luego, hay acuerdo en que EEUU no sirve para velar por la seguridad, como bien resaltó ayer Sarkozy, que se postula como mediador para que ni la nueva Administración demócrata despliegue el escudo antimisiles previsto entre Polonia y República Checa ni el Kremlin responda con una fila de misiles en Kaliningrado, el enclave ruso en la UE.

Medvedev confirmó que, antes de hacer ningún movimiento militar, está dispuesto a esperar a los resultados de una gran conferencia sobre seguridad europea que se podría celebrar en primavera.

Sarkozy, amante de los cónclaves, propone que esta cumbre sea en mayo o junio, aunque en esas fechas será más difícil la coordinación con la UE. Tanto el primer semestre de 2009 como el segundo, Rusia se encontrará en la silla de presidente de los Veintisiete a Estados poco amigos, primero República Checa, con quien el Kremlin ya ha dejado claro que no se sentará, y después Suecia, lo más parecido a un miembro del ex bloque soviético en su antagonismo hacia Moscú.

El marco más probable para charlar, en cualquier caso, es la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), cuya reforma obsesiona a los rusos. Con la promesa de una negociación amplia, Sarkozy espera que, al menos, las dos partes moderen sus planes y su retórica.

«Entre ahora y entonces, que no se hable del despliegue del escudo antimisiles, que no hace nada para ayudar a la seguridad y complica las cosas», dijo el presidente francés, quien también expresó su «preocupación» a Medvedev por su bienvenida agresiva al presidente electo de Estados Unidos, con la idea de Kaliningrado. «No debe haber ningún despliegue ni ningún enclave hasta que hayamos discutido las condiciones geopolíticas para la seguridad paneuropea», dijo Sarko, en el encuentro en Niza, destinado a calmar los ánimos entre vecinos.

La Unión Europea retomará sus charlas para un nuevo pacto de cooperación energética, comercial y política con Rusia en un par de semanas -el plan es que sea el 2 de diciembre-, por primera vez después de la guerra de Georgia, y varios Estados miembros tienen ganas de mejorar las relaciones con el Kremlin. El premier italiano, Silvio Berlusconi, tan amigo de George W. Bush como de Vladimir Putin, ya se ha decantado por el que tiene más futuro político, el ruso, y definió el jueves el escudo antimisiles como «una provocación».

Más moderado que de costumbre o seguro de que se está ganando el apoyo europeo, Medvedev se mostraba ayer plenamente satisfecho por la idea de una cumbre sobre seguridad e insistió en que no tiene intención de mover ningún misil mientras la Administración de Barack Obama no avance con el controvertido escudo, en teoría destinado a protegerse de ataques de países como Irán o Corea del Norte, pero que estaría colocado justo en la frontera con la misma Rusia.

«Pedimos a todos que eviten acciones unilaterales que influyan en la seguridad hasta que se firme un nuevo pacto», comentó el presidente ruso, contento, probablemente, de las críticas de Sarkozy contra EEUU por su apoyo incondicional a Georgia y sus amenazas militares este verano.

El francés atacó, de pronto, a George W. Bush por haber mandado barcos de guerra a la región y por haberle llamado en agosto para pedirle que no fuera a Moscú a negociar la paz y que, simplemente, la UE se dedicara a «condenar» a Rusia por reaccionar contra el ataque georgiano.

«Yo nunca he utilizado la amenaza militar, a diferencia de otros. No creo que la amenaza militar haga progresar las cosas», aseguró el presidente de Francia, quien quería insistir en sus comentarios del jueves por la noche, cuando, durante la entrega de un premio periodístico en Palacio del Elíseo, preguntó, sobre Georgia: «¿Quién defendió los Derechos Humanos?... ¿Fue el presidente de Estados Unidos, que dijo esto es inaceptable? ¿O fue Francia, que mantuvo el diálogo abierto?».


CUMBRE DEL G-20 / Radiografía del encuentro
La imposible búsqueda de un consenso contra la crisis

La Cumbre va a terminar fijando poco más que la creación de un calendario que incluirá otro encuentro en primavera y de unos comités para analizar cada problema - Sus participantes sólo estarán juntos apenas 12 horas

PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO

WASHINGTON.-
A sus 73 años, el vicepresidente de Citigroup William Rhodes es acaso la persona que más sepa de crisis financieras del mundo. Y por experiencia propia. En 1982, dirigió la reestructuración de la deuda de América Latina. En 1995, el salvamento de la economía mexicana, en plena desintegración por la crisis del efecto tequila. Y, en diciembre de 1998, tuvo que interrumpir sus vacaciones en Barbados cuando el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, le llamó para que negociara una reestructuración de la deuda externa de Corea del Sur.

Y ayer, apenas unas horas antes de que la Cumbre del G-20 comenzara, Rhodes dio su punto de vista sobre el encuentro. El vicepresidente del Citigroup, a través de un comunicado difundido por el Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF, el think tank de los grandes bancos del mundo, con sede en Washington), explicó: «Confío en que los líderes [presentes en la Cumbre] valoren que el crecimiento y la prosperidad mundiales sólo se pueden sostener por medio de un refuerzo adicional de un régimen de comercio e inversión abierto y libre».

En otras palabras: cuidado con un exceso de regulación. Un punto de vista con el que coincide completamente la Administración Bush, y también Japón, que quieren un acuerdo de principios que establezca una negociación, unos grupos de trabajo y un calendario. Y al que se oponen, aunque con diferentes matices, los europeos. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quiere reforzar el control de las finanzas y la economía internacionales. El primer ministro británico, Gordon Brown, más cercano a EEUU, quiere más supervisión. Y la canciller alemana, Angela Merkel, se sitúa a medio camino.

Eso implica que la Cumbre va a terminar fijando poco más que la creación de un calendario que incluirá otro encuentro en primavera y de unos comités para analizar cada problema. Es algo no sólo comprensible, sino inevitable en un encuentro que no sólo no tiene agenda, sino en el que los participantes sólo estarán juntos durante menos de 12 horas.

A eso se suma la situación de interinidad de la política estadounidense. Bush deja la Casa Blanca el 20 de enero, y Barack Obama sólo ha enviado como representantes suyos a la Cumbre a la ex secretaria de Estado Madeleine Albright y al ex congresista Jim Leach, que rompió con su partido el pasado verano para apoyar al entonces candidato demócrata. Son dos políticos con mucho nombre y ningún peso específico. Y, en el caso de Albright, con cero conocimiento de finanzas. «El mundo necesita liderazgo», explicó ayer el economista keynesiano Dani Rodrick al diario británico The Guardian. Pero la cumbre de Washington no parece que vaya a proveerlo.

Esa falta de acuerdo se dejaba ayer notar en la Cumbre, cuando su agenda seguía tan abierta como hace una semana. Sobre todo en sus partes más difíciles: las relativas al papel de las agencias de calificación de riesgos, a la regulación de los derivados financieros, los credit default swaps y los bonos hipotecarios, al sistema de incentivos en el sector financiero y la regulación de los hedge funds y otras instituciones financieras que en este momento no están supervisadas por ningún país.

En otras palabras: el núcleo del debate -la regulación- seguía abierto. Y todo indica que seguirá durante, al menos, meses, por muchos comités de trabajo que se creen. Lo único en lo que los países parecían de acuerdo era en sancionar por escrito lo que han venido haciendo hasta ahora: utilizar las herramientas fiscales y monetarias para reactivar las economías y los sistemas financieros, mantener canales de comunicación abiertos para tratar de coordinar las políticas de los diferentes países -aunque dejando claro que cada Gobierno decidirá qué hacer basándose en la situación de su economía- y reforzar la supervisión internacional.

Pero no cabía esperar grandes avances prácticos. Como dijo el martes Daniel Price, asesor de George W. Bush para Asuntos Económicos Internacionales a un grupo de periodistas en la Casa Blanca, «ésta es la primera vez que los jefes de Estado y de Gobierno del G-20 se reúnen. Esperamos una discusión profunda de las causas, las acciones -acciones a corto plazo que deben adoptarse ahora, acciones a largo plazo que deberán ser consideradas- y, lo más importante, un acuerdo en los principios fundamentales de reforma». Con ocho minutos para que cada jefe de Estado y de Gobierno expusiera sus puntos de vista en la cena con que se abrió ayer la Cumbre, no cabía esperar mucho más.

La Cumbre está siendo monopolizada por el G-7. El mundo en vías de desarrollo está, por ahora, dando la callada por respuesta. Aunque eso no quiere decir que no tengan sus propias ideas sobre lo que está pasando. China parece satisfecha con el actual orden económico mundial, en buena medida porque le permite beneficiarse de él sin tener que jugar un papel activo en la toma de decisiones. Desde luego, Pekín no quiere que el dólar -del que acumula cerca de un billón de euros en reservas- pierda su centralidad en el sistema financiero mundial. Y, además, China es, como Estados Unidos, nacionalista, así que tampoco está dispuesta a que su economía sea fiscalizada por unos organismos internacionales más poderosos.

Otros mercados emergentes del G-20 quieren, fundamentalmente, más dinero. Es algo comprensible, porque las economías en vías de desarrollo han visto cómo los países ricos nacionalizan buena parte de sus sistemas bancarios. Ahora, los bancos de los países ricos tienen dinero. Y los de los países en vías de desarrollo están sufriendo el contagio de la crisis iniciada con el derrumbe de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos. Esta semana, Brasil ha inyectado dinero público en su séptima mayor entidad bancaria. Y Kazajistán ha anunciado que puede nacionalizar sus bancos.

El problema es que esos países no tienen dinero para llevar a cabo esas operaciones. Así que alguien se lo tiene que prestar. Y ésa puede ser una de las pocas cosas en las que la Cumbre que termina hoy alcance un acuerdo, aunque en la práctica simplemente sancionará lo que ya lleva sucediendo desde hace varias semanas: los organismos multilaterales -sobre todo el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, que llevaba casi una década perdido en combate, debe volver a empezar a prestar dinero de forma masiva al mundo en desarrollo.

Así que, paradójicamente, George W. Bush sale del poder haciendo lo mismo que su predecesora: usando el FMI como una herramienta para apoyar a países en crisis. Eso sí, sin que a Washington le cueste un dólar.

Japón va a aportar unos 85.000 millones de euros a la institución, que ya cuenta con unas reservas cercanas a los 200.000 millones de euros. Los países del Golfo Pérsico estudian inyectar en el FMI otros 55.000 millones de euros. Pero ésa es, de nuevo, la parte fácil de la crisis.

Entretanto, la hecatombe de la economía mundial sigue. El déficit público de Estados Unidos en octubre, publicado ayer, insinúa que el desequilibrio de las cuentas públicas de ese país podría rozar el 7% del PIB este año. Las ventas estadounidenses al por menor registraron el mes pasado la mayor caída desde que hay estadísticas. Y Citigroup estudia despedir a 10.000 empleados, entre ellos a su presidente, Wim Bischoff, que lleva menos de un año en el cargo.

A este paso, Rhodes va a tener que dejar de preocuparse por salvar la economía mundial en el G-20 y rescatar a su propio banco o su propio empleo.

LA POLEMICA NACIONAL / NUESTRO LUGAR EN EL ESCENARIO MUNDIAL
España, entre Washington y Kabul

La accidentada historia de la participación española en la cumbre de Washington ha desatado la polémica sobre el significado de esa presencia y de toda nuestra política exterior.

VICTOR DE LA SERNA

El atentado de Afganistán ha venido, con trágica oportunidad, a aportar su contrapunto a este debate en torno a nuestros compromisos internacionales que acompaña a la cumbre.

Los aplausos a José Luis Rodríguez Zapatero resonaban sin la menor reserva en un editorial de El País: «Por suerte para la economía española, una de las más potentes del mundo, el órdago de Zapatero ha salido bien. Pase lo que pase en Washington y en fechas posteriores, España podrá aportar su experiencia como uno de los países con un sistema financiero más sólido. No podía ser de otra manera. El éxito de las gestiones diplomáticas de Zapatero pone a España donde merece».

Pero desde la derecha y la izquierda llovía el escarnio. Vean primero lo que escribe Ignacio Camacho en ABC: «El resonante éxito diplomático del Gobierno español, el más importante desde la coronación imperial de Carlos V o así, consiste pues en que el presidente va a poder pintar la mona en unas fotos con la crema del poder planetario, y quizá disponga de unos minutos de gloria para asombrar a los dirigentes de la tierra con las referencias de nuestro exitoso sistema socioeconómico, sin duda la máquina de generar desempleo más potente y vertiginosa del momento».

Y, luego, Rafael Reig, en Público, reclamaba que los que cree ser los damnificados del capitalismo, los países del Tercer Mundo, decidan en Washington, y se mofaba del «pueril» Zapatero: «Aparte de las ganas de figurar y el patriotismo provinciano, lo que nos preguntamos (los cuatro menguados de siempre) es, en concreto, ¿por qué siente Zapatero una necesidad tan imperiosa de figurar entre los grandes? ¿Qué es eso tan importante que va a decir y que el mundo no puede pasarse sin escuchar? ¿Acaso va a revelar la fórmula mágica que sólo él conoce para conseguir la tasa de paro más baja de Europa? (...) Recuerda demasiado a cierto predecesor suyo, que, con tal de salir en una foto en las Azores, se apuntaba a un bombardeo».

De ahí se pasa, claro está, a Afganistán. Miguel Angel Aguilar, en El País, exige que nos marchemos de allá: «Aceptemos que es inútil dar coces contra el aguijón, que carece de sentido matar moscas a cañonazos y que el terrorismo precisa servicios de inteligencia y pequeñas unidades operativas muy especializadas. (...) Las fuerzas militares norteamericanas no aceptan mandos de ninguna otra procedencia, ni tampoco coordinaciones. De manera que sus aviones bombardean, como la semana pasada, una boda, dejan 13 muertos con mujeres y niños incluidos, y la rabia se desencadena después sobre las fuerzas en el terreno, españolas en este caso, según acabamos de comprobar. Así no se puede seguir. ¿Hasta cuándo?».

Sin embargo, es el fariseísmo patente en nuestra actitud frente al conflicto afgano el que es resaltado por Valentí Puig en ABC: «Al amparo de las oleadas de efusión que provoca Obama, Zapatero podría permitirse enviar más tropas a Afganistán, porque si lo sugiere Obama está bien y estaba mal si lo reclamaba el hecho de pertenecer a la OTAN. La pedagogía pública que se deriva de tales piruetas es de retrotracción. Todo gira en torno a la supervivencia política del zapaterismo y no se articula según la prioridad de los intereses nacionales».

CUMBRE DEL G-20 / La opinión / M. WEISBROT / Codirector del 'think tank' CEPR
«Es sólo una ocasión para salir en la foto»

PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO

WASHINGTON.-
La crisis ha sido una inyección de prestigio para centros como el Center for Economic and Policy Research (CEPR), cuyo codirector, Mark Weisbrot, analizó ayer la Cumbre para EL MUNDO.

Pregunta.- ¿Cuál va a ser el resultado de la cumbre?

Respuesta.- Un acuerdo sobre procedimientos, no sobre las causas de la crisis ni sobre las acciones necesarias para reformar la arquitectura financiera internacional. Esto es simplemente una buena oportunidad para salir en la foto, aunque puede tener un efecto positivo en los mercados.

P.- Las Bolsas no parecen entusiasmadas con la reunión...

R.- Es cierto. Pero eso no significa necesariamente que hayan decidido que es irrelevante. Un acuerdo, aunque muy básico, puede mover a los mercados en la dirección correcta.

P.- Todos hablan de una refundación del orden mundial.

R.- Por ahora, nadie está demostrándolo en la práctica. La cumbre va a estar dominada por el G-7. Los países del G-20 no están diciendo mucho, probablemente porque saben que de aquí no va a salir nada decisivo. Y eso en parte es inevitable. En Bretton Woods, que se celebró en plena Segunda Guerra Mundial, era más fácil llegar a un acuerdo, porque EEUU era la única gran potencia industrial del mundo. Ahora, el poder está más repartido.

P.- ¿Qué demostraría que los países que están en Washington se toman la cumbre en serio?

R.- Un debate sobre el control de los flujos de capitales. Pero ningún país importante está hablando de eso.

P.- Da la impresión de que hay dos posturas enfrentadas: la francesa y la estadounidense.

R.- Bush está defendiendo todo lo que puede el actual sistema. Y Sarkozy está hablando, aunque no está haciendo nada sólido en realidad.

CUMBRE DEL G-20 / GEORGIA
Recordatorio a Medvedev

El presidente francés y de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, criticó a su homólogo ruso, Dimitri Medvedev, la «desproporcionada» actuación de sus tropas en Georgia, y le pidió que se retiren de dos de los enclaves aún en disputa (Ajalgori y Perevi), según informa la agencia Efe. Sarkozy remarcó, no obstante, que los rusos habían cumplido «ampliamente» los compromisos del plan de paz que puso fin al conflicto. Por su parte, Medvedev insistió en criticar la «agresión» de Georgia contra el territorio ahora independizado de Osetia del Sur, y apuntó que los rusos entraron en Georgia «para evitar una catástrofe humanitaria».

CUMBRE DEL G-20 / Los países emergentes
'Sólo China puede salvar al capitalismo'

El chiste que circula en el ciberespacio es un signo de una nueva era, en la que Pekín podría aportar un fondo de rescate global

ARTIZ PARRA. Especial para EL MUNDO

SHANGHAI. A pesar de los preocupantes resultados económicos cosechados en el último mes, la economía china será, con toda probabilidad, la única del G-8 que no finalice el año entrando en recesión. En el peor de los casos, las previsiones apuntan a que Pekín será capaz de mantener a flote su Producto Interior Bruto por encima del 8% de crecimiento, el límite que se considera necesario para mantener el pleno empleo y la estabilidad social en el país.

Sin embargo, esta situación de relativa ventaja enfrenta al presidente chino, Hu Jintao, a la presión del resto de potencias, que quieren ver en Washington una mayor implicación por parte de la cuarta economía del mundo. En 1978, cuando el país comunista emprendió el camino de las reformas económicas, muchos afirmaron que «sólo el capitalismo salvaría a China». Cuando se cumplen 30 años de aquel viaje sin retorno, el chiste que circula en el ciberespacio chino, «sólo China puede salvar al capitalismo», se puede considerar como un signo de los nuevos tiempos que corren en las maltrechas finanzas mundiales.

No obstante, el Gobierno comunista no ha dado muestras concretas, hasta el momento, de querer poner sus casi dos billones de reservas en moneda extranjera a disposición del bien común, sino que, más bien, ha expresado su deseo de utilizar los réditos de su condición de fábrica del mundo para poner las cosas en orden dentro de su casa. Es lo que el primer ministro Wen Jiabao ha llamado «la mayor contribución de China al mundo», es decir mantener el crecimiento robusto de una economía que, hasta el momento, ha aportado el 6% del crecimiento global.

Un sistema financiero relativamente cerrado y un sector bancario tutelado por el Estado no han evitado que el gigante asiático se enfrente a los peores datos económicos de los últimos cinco años. Así, esta semana, Pekín respondía a estas cifras anunciando un paquete de medidas de estímulo de cuatro billones de yuanes (unos 469.000 millones de euros). El desembolso se hará, sobre todo, en un colosal plan de infraestructuras en distintas regiones del país.

En una rueda de prensa, el viceministro de Finanzas sugería ayer que China podría colaborar en una iniciativa del Fondo Monetario Internacional (FMI), posiblemente un fondo de estabilidad para el rescate de segundos países que se hayan visto afectados por la crisis.

Lo que muchos analistas prevén, es que la delegación encabezada por Hu Jintao pueda supeditar esta contribución a que, en el marco del G-20 de Washington, se decida otorgar un mayor peso a los países en vías de desarrollo dentro de las instituciones financieras globales. En contraste con la ambigüedad de Pekín, Japón, la otra gran economía asiática y la segunda en el ranking de reservas de moneda extranjera (acumula cerca de un billón de dólares), anunciaba ayer que hará un préstamo de 100.000 millones al Fondo Monetario Internacional.

«El objetivo de la cumbre», señalaba esta semana el viceministro chino de Asuntos Exteriores, «no es discutir si Pekín debe o no gastar dinero para rescatar otros países o instituciones financieras».

He Yafei insistió en que, el objetivo de la delegación que envía el Gobierno comunista a Washington es mejorar las reglas que rigen la economía global y favorecer el «trato justo» a las naciones en desarrollo dentro del conjunto del sistema financiero internacional.

CUMBRE DEL G-20 / Los países emergentes
Brasil, Argentina y México exigen un mayor protagonismo

Las principales economías de Latinoamérica coordinarán sus estrategias contra la crisis

RAMY WURGAFT. Corresponsal

BUENOS AIRES.-
El presidente Lula convenció a sus pares de Argentina y México para que aúnen esfuerzos en pos de un objetivo común: que los países ricos se apeen de su pedestal y presten oído a los reclamos de las naciones emergentes. «Es lo mínimo que se puede exigir, en compensación a los daños ocasionados por una crisis surgida de la imprudencia de ciertos actores económicos», dijo Marcelo Baumbach, portavoz del Gobierno brasileño, aludiendo a los banqueros y operadores de Wall Street. Los líderes de las tres principales economías de la región acordaron reunirse al cierre de la conferencia, a fin de coordinar sus estrategias para hacer frente a una crisis que proyecta su sombra desde los trópicos hasta los hielos polares.

Para empezar, las monedas latinoamericanas han sufrido fuertes devaluaciones, generando brotes inflacionarios y pronunciadas subidas en las tasas de interés. El segundo impacto se advierte en la caída de los precios de los principales productos que exporta Latinoamérica. La soja, el petróleo, el cobre o el carbón, los motores de la reciente expansión económica, cotizan a la baja, arrastrando consigo los ingresos fiscales.

El crack financiero también repercute en las empresas latinoamericanas que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York. Treinta y ocho firmas brasileñas 20 empresas mexicanas, 15 chilenas, 11 argentinas y cinco colombianas han sufrido pérdidas millonarias a causa del desplome bursátil. «América Latina se encuentra mejor preparada que en épocas anteriores para hacer frente al huracán. Pero sus economías no están a salvo de la recesión», afirma Gustavo Petersen, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Al margen de la demanda trilateral de desempeñar un papel que trascienda el de elemento decorativo en los foros económicos, los estadistas latinoamericanos defenderán cada cual sus postulados. Lula dijo a los periodistas que le acompañan, que la cumbre debe sentar las bases de un nuevo mecanismo para regular la actividad financiera mundial. «La crisis tiene que superarse invirtiendo en el sector productivo y no en la especulación. La receta para salir del pantano es más trabajo, más desarrollo y mayores inversiones en tecnologías avanzadas», dijo el mandatario brasileño.

El mexicano Felipe Calderón anticipó un pronunciamiento contrario al laissez faire como modelo único para la creación de riqueza. «La mano invisible del mercado ha fallado. Se requiere la acción rectora y rectificadora del Estado para corregir la miseria y las desigualdades», expresó el político azteca.

De la presidenta Cristina Kirchner no se espera menos que un ataque frontal al Fondo Monetario Internacional por condicionar su ayuda al cumplimiento de metas que generan desempleo y pobreza. Pero las críticas de mayor calibre están reservadas para el país anfitrión. Antes de tomar el avión rumbo a Washington, la presidenta dijo, en alusión a Estados Unidos: «Cuando uno se ha convertido en abanderado de un modelo, lo que debe hacer es asumir el fracaso de ese modelo y proponer soluciones que no acaben transfiriendo la crisis a los países más vulnerables».

CUMBRE DEL G-20 / La opinión
La promesa del encuentro de Washington

JAMES D. WOLFENSOHN

La reunión del G-20 es un hito en la evolución del gobierno mundial, un hito que espero que dé ocasión de abordar una serie de asuntos de alcance global. Hemos tenido que llegar a este punto porque se ha considerado que nuestra respuesta inicial a la crisis no ha dado resultado. Esta respuesta estuvo patrocinada por miembros del G-7, ese club de amiguetes de los países más desarrollados que tradicionalmente ha tomado la iniciativa a la hora de atajar las crisis.

El papel dominante del G-7 en los asuntos internacionales a lo largo del pasado medio siglo se explicaba por el peso colectivo de sus miembros en la economía: entre 1965 y 2002, representaba una proporción extraordinariamente constante de la producción mundial, sobre el 65%. En los últimos años, sin embargo, el G-7 ha empezado a perder peso. Su participación en la producción mundial ha caído a un 52%. En el año 2030 es probable que se haya reducido hasta a un 37%; en 2050, apenas a un 25%.

La otra cara de esta misma moneda es el auge de los mercados emergentes. El FMI pronostica que en 2009, como consecuencia del hundimiento de las economías desarrolladas por efecto de su primera recesión colectiva desde la Segunda Guerra Mundial, el 100% del crecimiento mundial será atribuible a las naciones en desarrollo. Con este telón de fondo, resulta impensable que los problemas mundiales de estos días puedan abordarse sin la concurrencia de China, la India, Brasil y otras potencias emergentes. No se trata simplemente de una cuestión de justicia o de generosidad, sino de una cuestión de eficacia y realismo.

Por consiguiente, el G-20 es el órgano adecuado para hacer frente a una crisis de esta magnitud. Sus miembros representan el 90% de la producción mundial y dos tercios de la población del planeta. Es un órgano diverso (con cinco países de Asia, tres de Latinoamérica, dos de Oriente Próximo y uno de Africa) y representa un mundo que se está globalizando a marchas forzadas.

Los dirigentes occidentales deben poner el máximo cuidado en no caer en viejos hábitos cuando se encuentren con sus nuevos socios. Occidente debería prestar atención a las experiencias y las preocupaciones que expongan los dirigentes de los países en desarrollo y tratarlos de igual a igual.

Un comportamiento en esta línea mejorará las posibilidades de cerrar con éxito las conversaciones sobre la crisis. No obstante, si la historia reciente de la cooperación mundial sirve de guía, no va a ser fácil alcanzar un resultado satisfactorio. La incapacidad de ofrecer repuestas multilaterales a cuestiones clave a escala mundial ha sido una de las notas más reprochables de la última década. Hemos sido incapaces de ponernos de acuerdo en las negociaciones sobre comercio mundial que comenzaron hace ya siete años en Doha; tampoco hemos alcanzado ningún consenso sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero ni puesto en marcha un sistema creíble de puesta en práctica de los objetivos de Kyoto; no somos capaces de cumplir los compromisos de ayuda al desarrollo contraídos en la reunión del G-8 que se celebró en Gleneagles (Escocia) en el año 2005 y, en consecuencia, corren peligro de quedar en el aire los objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas.

De ningún modo se trata de una lista exhaustiva; desde el tratado de no proliferación de armas nucleares hasta la gestión correcta de las reservas estratégicas de petróleo y de las existencias de alimentos, nuestros esfuerzos siempre se quedan cortos.

Entre todos estos problemas, la crisis financiera se caracteriza por ser única y singular en la medida en que está teniendo lugar delante de nuestros propios ojos. Sin embargo, los costes de cruzarnos de brazos no se dejan ver en el caso de otros dos de los más acuciantes problemas del mundo: los efectos del cambio climático y el empobrecimiento de millones de personas.

La Cumbre de hoy podría ser ese momento clave decisivo para superar esas crisis que resultan bien visibles y esas otras que resultan no tan visibles. Sólo los progresos que se alcancen en esta Cumbre van a permitir que los gobiernos recuperen la confianza en los frutos de la cooperación global y renueven su interés por dedicarse a afrontar las cuestiones globales que siguen sin resolverse.

Nuestra responsabilidad más inmediata es solucionar la crisis que tenemos ante nuestros ojos. Sin embargo, mi gran esperanza es que los avances en la resolución de la crisis financiera den paso a avances en la solución de otras crisis mundiales que, aunque menos visibles, no son menos importantes para garantizar nuestro futuro colectivo.

James D. Wolfensohn fue presidente del Banco Mundial de 1995 a 2005. En la actualidad, es presidente de Wolfensohn and Co., una compañía de inversión y asesoramiento que trabaja fundamentalmente en economías emergentes de mercado.

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ETA PRESIONA AL FUTBOL VASCO:




EL PROBLEMA VASCO / Sus socios y el PCTV abogan por denominar 'Euskal Herria' a la selección autonómica / Pide a los jugadores que no caigan en la «trampa» de los 'abertzales', pero EA apela al «sentir mayoritario de la afición»
El PNV se queda solo en defensa de 'Euskadi'

ROBERTO L. DE CALLE

 BILBAO.-
El nacionalismo vasco exhibió ayer una de sus grandes paradojas, la relacionada, ni más
ni menos, que con la denominación del territorio. El ultimátum lanzado el jueves por los deportistas llamados a integrar la selección vasca de fútbol dejó ayer solo al PNV en defensa del concepto sabiniano de Euskadi frente a la acepción defendida ahora por la izquierda abertzale de la Euskal Herria de los siete territorios -Vizcaya, Guipúzcoa, Alava, Navarra y las regiones vascofrancesas de Lapurdi, Zuberoa y la Baja Navarra-.

Si el jueves los partidos nacionalistas se resistieron a agitar el explosivo cóctel que conforman el deporte y la política, ayer lo hicieron todos sin excepción para dejar constancia de que el País Vasco está en precampaña y de que se ha abierto una lucha para demostrar ante el cuerpo electoral nacionalista quién es más abertzale -patriota, en castellano-.

Cuatro días después de que Eusko Alkartasuna anunciara su decisión de zanjar la coalición con el PNV para remarcar su perfil soberanista ante la tibieza del partido de Iñigo Urkullu, la formación peneuvista hizo ayer lo propio -desmarcarse de su aún socio en el Gobierno vasco- para defender la decisión adoptada por los jugadores y apostar por que la selección vasca se denomine Euskal Herria. A EA se sumó Ezker Batua -quizá por razones de respeto a la decisión de los deportistas, más que ideológicas- y el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK).

Así, la polémica entró en el ámbito político y derivó al Gobierno vasco, que tomó partido por las tesis del PNV. A través de su portavoz y consejera de Cultura, Miren Azkarate, el Ejecutivo autonómico defendió el nombre de Euskadi por su carácter histórico frente a la marca abertzale.

La portavoz, tras decir que el Ejecutivo no ha intervenido nunca en este debate -ni el pasado año, cuando cambió por primera vez su denominación para enfrentarse a Cataluña, ni éste, cuando se ha decidido recuperarla-, destacó que existe una voluntad «mayoritaria» para que los siete territorios de «Euskal Herria» cuenten con selección en todas las modalidades deportivas.

Azkarate echó por tierra el argumento territorial esgrimido por los jugadores porque dijo que existen varias modalidades deportivas bautizadas con distintas denominaciones -citó los de «'Euskadi', 'Euskal Herria', 'Euskal Selekzioa'...»-, y todas abarcan los siete territorios.

Más contundentes fueron el presidente de la Ejecutiva vizcaína del PNV, Andoni Ortuzar, y el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que abogaron por mantener la denominación histórica de la selección vasca. Ortuzar calificó la polémica como «estéril, artificial y contraproducente» en su lucha por la oficialidad de las selecciones vascas; denunció por «inaceptable» un «plante, más parecido a un chantaje», y reclamó a los jugadores que «no caigan en la trampa que les ha tendido la izquierda abertzale».

Tras constatar que estas actitudes «son contrarias al espíritu de unidad y la ilusión» con la que los aficionados acuden a los campos de fútbol, discrepó de la «minusvaloración» que los futbolistas hacen del nombre Euskadi, y les reclamó que «reconsideren su posición».

Azkuna ironizó al comentar que él vive «en un país que se llama Euskadi», y recomendó a quienes desean la otra acepción que intenten cobrar «de la Hacienda de Euskal Herria».

En el extremo opuesto se situaron Ezker Batua y EA, que abogaron por respetar lo adoptado por los jugadores. Mientras la Presidencia de EB reclamó a federación y futbolistas «un esfuerzo de diálogo para evitar que la política entre en el deporte», EA apeló al «sentir mayoritario de la afición, que defiende una nación compuesta por siete territorios» para mantener el nombre Euskal Herria.

Por último, el PCTV dijo compartir la decisión de los futbolistas porque la denominación de Euskal Herria es «una reivindicación que la izquierda abertzale lleva haciendo mucho tiempo». En su opinión, «los jugadores son ciudadanos de esta sociedad y su decisión es respetable», y dijo desconocer «por qué alguien ha decidido cambiarlo en base a no sabemos qué razones».

PELIGRA EL PATROCINIO

De las tres empresas que siempre han colaborado en la financiación del partido navideño de la selección vasca -BBK, Euskaltel y Naturgas-, dos de ellas han insinuado la posibilidad de retirarse. Naturgas lo hizo el año pasado. Fuentes de la entidad de ahorro vizcaína dijeron ayer a este periódico que la premisa de esponsorización ha sido y es «apoyar» a la selección vasca. Pero apostillaron: «Si el partido genera polémica, nosotros no pintamos nada ahí».


EL PROBLEMA VASCO
PP: «El origen está en el nacionalismo educativo»

LUIS ANGEL SANZ

MADRID.-
El PP lamentó el desafío nacionalista de 165 deportistas vascos y lo achacó al «nacionalismo educativo de las 'ikastolas'». «Aquellas aguas traen estos lodos», denunció ayer el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons: «El nacionalismo muscular tiene su origen en el nacionalismo educativo que hace ya mucho tiempo que está implantado en las 'ikastolas'», remachó.

El portavoz de Rajoy denunció que en ese sistema, los niños vascos «aprenden a ser nacionalistas con músculo, no con inteligencia».

Por eso, reclamó que, ante las próximas elecciones vascas, los partidos incluyan una «modificación profunda» del sistema educativo para «garantizar que el nacionalismo muscular no acabe siendo nacionalismo hormonal».

«No basta con decir 'no' a la selección de Euskal Herria, hay que decir además que algo tiene que cambiar en la educación vasca porque estos jugadores de fútbol fueron niños educados en el sistema educativo del País Vasco y allí aprendieron a ser nacionalistas con músculo», concluyó.

Desde Sestao, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, coincidió curiosamente con Arzalluz en que la presencia de «la mayoría» de los jugadores del Athletic y la Real Sociedad en el comunicado demuestra que hay «temor» porque «no todo el mundo está con la idea de Batasuna». Además, les pidió que se dediquen a jugar al fútbol, informa Europa Press.

Desde el PSE-PSOE, su portavoz parlamentario, José Antonio Pastor, advirtió a los jugadores vascos de que «más les valdría jugar al fútbol bien, cosa que últimamente no están haciendo», en lugar de «embarcarse en polémicas estériles».

En declaraciones a los medios de comunicación, Pastor consideró que ésta es «una polémica artificial, que no responde a las aspiraciones de la masa social de los clubes vascos, con aficionados de diversas sensibilidades».

El filósofo y miembro fundador de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Fernando Savater, dijo que lo importante es que los futbolistas vascos, «en vez de ser rácanos con las víctimas», les dediquen «más minutos de silencio» al comienzo de los partidos; y «luego, que se llamen como quieran».

Desde el Gobierno, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó que el Ejecutivo «cree que no es bueno llevar al espíritu deportivo cuestiones que dividen a la sociedad».

«No es bueno llevar la confrontación al deporte», manifestó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Eso sí, dejó claro que los futbolistas «están en su derecho de expresarse como les parezca más oportuno».

EL PROBLEMA VASCO
Llorente, feliz con España tras firmar el manifiesto de 'Euskal Herria'

JON RIVAS

BILBAO.-
Llorente no tuvo reparos en posar «feliz» con la camiseta española, a pesar de haber firmado el manifiesto que pide que la selección vasca compita con el nombre de Euskal Herria.

El futbolista del Athletic de Bilbao es uno de los 165 jugadores que exigen que la selección vasca compita bajo esta denominación y se niegan a salir al campo si se hace con otro nombre, como Euskadi.

Sin embargo, este delantero centro nacido en Rincón de Soto (La Rioja), se mostró ayer muy agradecido a Vicente del Bosque por haberle convocado para jugar el próximo miércoles en el partido de la selección española contra Chile.

«Es una gran ilusión para mí. Ha sido una sorpresa y estoy feliz. No me lo esperaba, pero era el objetivo para el que había trabajado», manifestó, y no había ninguna ironía en sus palabras.

Por otro lado, el capitán del Athletic, el guipuzcoano Joseba Etxeberria, compareció en rueda de prensa junto al también riojano David López para decir lo siguiente: «No nos hemos posicionado políticamente de ninguna manera. Si hay polémica, es porque hay gente que no ha querido entender el comunicado, que ni se lo ha leído. Por eso lo hicimos así, tan extenso».

Por la explicación de Etxeberria, dio la sensación de que algunos de sus compañeros tampoco se lo leyeron en profundidad: «Se explicó en el vestuario. Simplemente, después de comentar los pasos que se habían dado se habló del porqué del comunicado. La unanimidad era algo lógico. Nosotros sólo somos una parte más de la gente que apoya esas reivindicaciones».

«¿Cuál es la diferencia entre Euskadi y Euskal Herria?», se pronunció el ex seleccionador español Javier Clemente. «Yo jugaría con el nombre de Euskadi. Para mí Euskadi representa a todos y la otra es una discusión que no es deportiva, es otra cosa».

Navidades en Belfast

El procedimiento para entregar a De Juana desde Irlanda del Norte puede tardar varios meses si el etarra no acepta su extradición

JOAQUIN MANSO / EDUARDO SUAREZ

MADRID / LONDRES.-
Si él quiere, pasará las Navidades en Belfast y llegará a ver cómo florece la primavera irlandesa. El procedimiento de entrega del etarra José Ignacio de Juana Chaos va para largo y pasarán varios meses hasta que aparezca por la Audiencia Nacional para responder ante el juez Eloy Velasco por enaltecimiento del terrorismo.

La orden europea de detención contra De Juana ya está en Irlanda del Norte y le será comunicada al etarra, con toda probabilidad, el lunes, cuando comparezca a las 9.30 horas en la Recorder's Court de Belfast ante el juez Tom Burgess. Fue De Juana, por iniciativa propia, quien pidió declarar, antes incluso de que el requerimiento de la Audiencia Nacional hubiese llegado al tribunal británico.

Cinco días después, como máximo, el juez de la Recorder's Court de Belfast que resulte competente para decidir la extradición dará audiencia a De Juana. Esencialmente, para que el etarra manifieste si está de acuerdo en ser entregado a España. En el improbable caso de que diga que sí, punto final: como mucho, en 10 días más estaría aterrizando en Barajas.

Pero el tenor de las comunicaciones que ha mantenido el bufete Kevin Winters, que asegura representar a De Juana, con el juez Velasco, permite aventurar cuál será la respuesta del etarra: no. Aun así, la Recorder's Court estaría obligada a entregarlo si se tratase de un delito de terrorismo castigado en España con una pena de cárcel superior a tres años.

Pero ni hay unanimidad en que el enaltecimiento sea, propiamente, un delito de terrorismo (aunque la mayoría de las fuentes consultadas se inclina por que sí tiene esa consideración) ni está previsto para ese crimen una pena tan alta: el máximo en España son dos años de prisión.

En esa situación, la Corte tendrá que valorar si se cumple el principio de la doble incriminación: es decir, si en el Reino Unido también existe el delito de enaltecimiento del terrorismo para conductas como de la que se acusa a De Juana. En principio, la Terrorism Act promovida por Tony Blair en 2006 incluye en su capítulo 11 el «encouragement of terrorism», casi idéntico al enaltecimiento español, y penado en Irlanda del Norte con seis meses de cárcel si se considera falta y con hasta siete años si se entiende que es delito (la jurisprudencia delimita esa diferencia).

Si la Recorder's Court decide la entrega, el etarra tendría todavía dos instancias a las que recurrir: la Corte de Apelación de Belfast, primero, y la Corte de los Lores de Londres, después. Para todo este proceso, la ley que regula la euroorden da al Reino Unido un máximo de 60 días ampliables a 90, pero en la práctica tarda más. Los tres etarras detenidos en Sheffield en abril de 2007 no fueron extraditados hasta ocho meses después, tras un largo periplo en el que hicieron un auténtico esfuerzo por desprestigiar a España con constantes acusaciones de torturas.

Si los tribunales británicos no entregan al etarra, el juez Velasco ya ha anunciado que irá él mismo a Belfast para interrogarlo. Mientras todo eso ocurre, De Juana seguirá haciendo lo posible por internacionalizar el conflicto y tomándose pintas en el célebre Kelly's Cellars, como aseguraron verle unos turistas españoles a la agencia Servimedia.

EL PROBLEMA VASCO / Un escenario conflictivo
No habrá España-Euskal Herria de 'kick boxing' por la politización

XABIER GARMENDIA

SAN SEBASTIAN.-
España no se enfrentará a la selección vasca de kick boxing por la politización de la denominación de Euskal Herria. El presidente de la Confederación Española de este arte marcial, Juan Rodríguez, aseguró a este diario que la cita anunciada el jueves y prevista para el día de la Constitución «no se celebrará bajo nuestras siglas».

El motivo de la suspensión responde a la mezcla del deporte con la política. «Como se ha presentado el evento no es como se había hablado. Se ha politizado. Según me han dicho, no se celebraría con el espíritu que nos motivó a aceptar la invitación. No entiendo lo que ha pasado, pero esto excede el tema deportivo, que es lo que nos interesa a nosotros. Y como no buscamos lo que está pasando, salvo que la cuestión cambie, no se hará, y menos con nuestras siglas», recalcó el presidente de la Confederación Española de Kick Boxing, una asociación de federaciones autonómicas registrada en el Ministerio de Interior «porque no trabajamos con la Federación Española».

Según explicó Rodríguez, además de la asociación que él preside existen dos federaciones a nivel estatal de la referida disciplina deportiva, una inscrita en el Consejo Superior de Deportes y otra en Interior.

Rodríguez señaló que la cita con el combinado vasco iba a ser la primera que la selección española tenía previsto disputar contra una selección «de una autonomía».

En la organización de la velada habían intervenido la Federación de Euskal Herria de Kick Boxing, el Ayuntamiento de Oyarzun -localidad gobernada por ANV y donde se iba a celebrar la noche del próximo 6 de diciembre- y Esait, la plataforma que impulsa la oficialidad de las selecciones vascas y que anteayer admitió que el duelo entre los combinados vasco y español «tiene morbo».

Borja Mendioroz, seleccionador vasco, durante la presentación del pulso, indicó que la iniciativa había levantado ampollas. «Por parte de España están los intolerantes de siempre, que no aceptan este tema, y también hay gente que lo ve como algo normal. Simplemente es un evento deportivo, y en la parte española tendrían que verlo como eso. Para nosotros es un paso más para reconocer la oficialidad de la selección».

La Fiscalía avala la relación de ETA con las FARC desde el año 1999

JOAQUIN MANSO

MADRID.-
La Fiscalía de la Audiencia Nacional confirmó ayer que ETA y la guerrilla terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mantienen una relación constante, al menos, desde 1999, al margen de algún contacto esporádico anterior. La querella presentada por ese motivo por el fiscal Vicente González-Mota al juez Eloy Velasco contra cinco etarras huidos a Venezuela y Cuba detalla los mensajes obtenidos del disco duro del ordenador del líder guerrillero Raúl Reyes.


El escrito fiscal también reconoce que su investigación se puso en marcha pocos días después de que EL MUNDO publicase esos contactos y desvelase que el etarra Iñaki Domínguez impartió en la selva de Venezuela un cursillo a las FARC sobre cómo montar bombas para que se detonasen con un teléfono móvil.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, negó, tras publicarse los primeros datos, que existiese una conexión ETA-FARC.

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