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sábado, 11 de octubre de 2008

EDITORIALES: Mentiras, coacciones, más mentiras y falsificaciones.



EDITORIALES DEL DÍA
ZAPATERO JUEGA A LLANERO SOLITARIO CON UNA DIFICIL CUESTION DE ESTADO

Nos preguntábamos si el «dialogante» Zapatero sería capaz de sacar adelante su fondo para comprar activos a los bancos sin pactar con el PP cuando el «intolerante» Bush se esforzó hasta alcanzar un acuerdo con Obama y los demócratas sobre su plan de rescate de la banca, incorporando muchas de sus enmiendas.

Pues bien, eso es lo que sucedió ayer a pesar de que Pedro Solbes había asegurado a Cristóbal Montoro que el Gobierno no iba a aprobar la creación del fondo sin negociar sus principales contenidos con el PP. El Consejo de Ministros sacó adelante el plan Zapatero bajo la fórmula de decreto ley que tendrá que ser convalidado por el Parlamento sin alteración ni enmienda alguna.

Todo indica que el presidente no quería esperar y que impuso la creación de este fondo de 30.000 millones de euros, ampliable hasta 50.000, sin tan siquiera aguardar al
 preceptivo informe jurídico del Consejo de Estado.

No se trata de una improvisación del presidente, explicable por la urgencia del asunto, sino de un deliberado intento de dejar al margen al PP, al que no se le ha dado la oportunidad de negociar en serio un texto que se ha impuesto, a modo de decretazo, como un trágala a la oposición.

Cuando Zapatero presentó el plan el pasado martes, dijimos que lo apoyábamos de forma condicional siempre que existiera consenso en su diseño, transparencia en el proceso de ejecución y un control parlamentario posterior.

El Gobierno no ha buscado el acuerdo, no ha sido transparente ni ofrece garantías de ese control parlamentario, que queda limitado a la presentación de un informe cuatrimestral al Congreso. En estas condiciones, el PP y el resto de las fuerzas políticas deberían exigir al Ejecutivo la tramitación del texto como proyecto de ley para poder incorporar enmiendas y establecer un mecanismo de seguimiento del destino de unos recursos que equivalen a la tercera parte de los Presupuestos del Estado.

Pero lo más grave es que en su comparecencia de ayer Pedro Solbes se negó a ofrecer garantía alguna de que la banca utilizará el dinero recaudado por la venta de sus activos en créditos a las empresas y las familias. «No es labor del Gobierno decir a la banca cómo gestionar sus carteras», dijo el vicepresidente.

Sus palabras contradicen el mensaje de Zapatero cuando el martes aseguró que el objetivo era incrementar el crédito. En realidad, estamos ante un plan para aliviar los problemas de la banca, que necesita una financiación de 150.000 millones de euros en los próximos 15 meses para hacer frente a sus obligaciones de pago.

Las manifestaciones del vicepresidente también contradicen las palabras de Zapatero cuando afirmó que el Estado sólo compraría activos de «máxima calidad», o sea calificados con la triple A. Solbes dejó ayer abierta la posibilidad de adquirir activos de menos calidad, que podrían ser colocados por los bancos con la salvaguarda para el Estado de un pacto de recompra.

El vicepresidente dio por hecho que el plan Zapatero no tendrá coste alguno para el Estado, pero omitió el riesgo que supone que la operación salga mal y se salde con importantes pérdidas para la Hacienda Pública. Ese riesgo no es desdeñable en el contexto de un hundimiento de los mercados, que reflejan la desconfianza ante las medidas que están adoptando los Gobiernos.

El Ibex-35 sufrió ayer una caída del 9,1%, la mayor en los últimos 57 años, con un desmoronamiento de los valores bancarios. Ante este panorama, Zapatero debería dejar de actuar como un Llanero Solitario que intenta resolver los problemas sin contar con nadie. El líder socialista ha asumido un enorme riesgo político al ningunear al PP si su decretazo sale mal, pero parece que eso es lo que le gusta. Ni siquiera cuando lo que está en juego es la estabilidad de la economía es capaz de comportarse como un estadista.

MIGUEL SANZ CONSUMA SU TRAICION

El Comité Ejecutivo y el Consejo Político de UPN ratificaron ayer la consigna de que sus dos diputados se abstengan cuando el Grupo Popular al que pertenecen, presente su enmienda de devolución a los Presupuestos del Estado. La decisión fue aprobada en el Comité Ejecutivo con un solo voto en contra. En la posterior reunión del Consejo Político se sopesaron las consecuencias que la ruptura de la disciplina de voto de los dos diputados de UPN tendrá para el futuro de la formación, ya que supone abandonar el pacto con el PP. Algunos de sus miembros alertaron sobre el riesgo que asume UPN, al quedar supeditada a la estrategia del PSOE en Navarra; pero pese a ello también se aprobó mayoritariamente la tesis de Sanz.

De nada ha servido la buena voluntad de Mariano Rajoy, que ha intentado infructuosamente en las últimas semanas evitar esta ruptura, la última vez durante un almuerzo con el presidente navarro el pasado jueves. El líder del PP ha ofrecido diversas soluciones a Sanz, pero éste ha optado por romper la baraja. Lo cual viene a confirmar definitivamente que el presidente navarro tenía la decisión inequívoca de separarse del PP, en cumplimiento de los acuerdos a los que llegó con el vicesecretario del PSOE. El propio Pepiño Blanco confirmó la existencia de este pacto, al exigir públicamente su cumplimiento al presidente navarro.

De esta forma, Miguel Sanz no sólo ha hecho trizas el pacto con el PP, sino que ha traicionado la confianza que debe existir entre dos socios, puesto que ocultó el contenido de sus negociaciones con el PSOE. Además, el presidente navarro ha llegado a confesar que aunque los Presupuestos no son buenos, UPN tiene que abstenerse. Todo un alarde de felonía política y egoísmo personal. Como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta la magnitud del órdago, Rajoy ha anunciado que el PP considerará roto el acuerdo entre ambas formaciones, si los dos diputados de UPN rompen la disciplina de voto. El divorcio no será firme hasta el día en el que se produzca la indisciplina, pero la dirección popular tiene mucho trabajo por delante. El PP desapareció en Navarra en favor de UPN y ahora debe poner en marcha una estrategia para recuperar el terreno que cedió y presentarse a las próximas elecciones con sus propias siglas.

La detención de Menéndez no repara los errores

La vicepresidenta del Gobierno y el ministro del Interior se felicitaron ayer por la detención en Buenos Aires de Emilio Rodríguez Menéndez, como si estuviéramos ya ante un caso cerrado. Nada más lejos de la realidad. Por supuesto que compartimos la satisfacción por el buen trabajo policial que ha permitido capturar a este delincuente -condenado a más de nueve años de cárcel por delito fiscal y contra la intimidad-, pero queda mucho trabajo por hacer. Para empezar, Rodríguez Menéndez está dispuesto a forzar un juicio que evite su extradición, un proceso que podría alargarse durante meses. Y ya se ha hecho con los servicios de uno de los letrados más conocidos de Argentina. Además, han quedado hasta ahora impunes tanto la sorprendente decisión del juez que le concedió el permiso para abandonar la cárcel en contra de la Junta de Tratamiento de la prisión y en contra también de la opinión del fiscal, como la actuación de los funcionarios que le renovaron el pasaporte en comisaría sin ningún problema. Dos meses después de la fuga de Rodríguez Menéndez, los sindicatos policiales han denunciado que continúa la falta de coordinación entre la Administración de Justicia y la Policía, y que cabe la posibilidad de que un caso similar «vuelva a suceder». Con buen criterio, el PP reclamó ayer la comparecencia en el Congreso del ministro Rubalcaba. Lo menos que pueden hacer las autoridades es aprender de los errores para evitar vivir de nuevo este bochorno.

Fomento tapa sus vergüenzas... y las ajenas

Un accidente con causas pero sin responsables. Esa parece ser la filosofía que anima el informe preliminar aprobado por la comisión que investiga el siniestro del avión de Spanair que se estrelló el pasado 20 de agosto. Las primeras conclusiones confirman qué dispositivos no funcionaron, pero nada se dice del porqué de los fallos. Se aclara que los pilotos hicieron sus «tareas», aunque se reconozca después que no se puede confirmar que comprobaron las funciones que fallaron. Peor aún, se omite sin explicación alguna la referencia que se hacía en el borrador del informe respecto a que Spanair estaba incumpliendo las recomendaciones del fabricante, Boeing, que demandaba revisiones antes de cada vuelo del sistema sonoro de avisos. Cualquier parecido de este informe con el borrador del mismo que en su día se filtró, presuntamente desde Fomento, es pura casualidad. En aquél, se apuntaba a la compañía, a los pilotos y a Aviación Civil como causantes de los fallos, cuando en realidad ése no era el momento de determinar responsabilidades. La promesa de presentar un primer informe en el plazo de un mes, algo inédito en este tipo de accidentes, unida a la necesidad de tapar sus propias vergüenzas en la gestión de la comisión, ha llevado al Ministerio de Fomento a pactar con el colectivo de los pilotos y con Spanair una nueva versión de compromiso cuyo principal objetivo es dejar a todos a salvo. Esperemos que la investigación no siga el mismo curso.

ZAPATERO EL EMBUSTERO IMPONE SU DECRETAZO sin garantizar que los beneficiarios de los dineros públicos sean las familias y las pymes



UN PAIS EN CRISIS / El Consejo de Ministros aprueba la creación del fondo de hasta 50.000 millones para «reactivar la economía» / Solbes recalca que «no es labor del Gobierno decirle a los bancos cómo manejar su cartera»
Zapatero impone su decretazo de ayuda a la banca sin aval del PP

MARISA CRUZ / CARLOS SEGOVIA

MADRID. - Al final, se impuso la vía del decretazo, ésa de la que Zapatero ha abjurado una y otra vez desde que el Gobierno reconoció oficialmente la crisis. Ahora, se justifica el método por la urgencia de afrontar una situación económica que ya se califica como «muy difícil».

La medida estrella anunciada por Zapatero -la concesión de un préstamo multimillonario de dinero público a la banca para ayudarle a superar sus problemas de liquidez y reactivar la concesión de créditos- fue aprobada ayer por el Consejo de Ministros bajo la fórmula de decreto ley y sin esperar el aval del PP.

El maratón de consultas, llamadas, reuniones y cumbres en las que se han embarcado el presidente del Gobierno y el vicepresidente económico esta semana se han revelado, finalmente, como un juego de cara a la opinión pública.

Finalmente, la decisión fue tomada por el propio presidente durante la reunión del Gabinete, pese a la resistencia inicial de Pedro Solbes, que quedó desautorizado. El vicepresidente segundo del Gobierno se había comprometido en la noche anterior ante el responsable económico del Partido Popular, Cristóbal Montoro, a abrir un plazo de negociación de algunos días para intentar conseguir el respaldo decidido del primer partido de la oposición.

«En el Consejo de Ministros sólo se verá un borrador y se someterá a consulta del Consejo de Estado», dijo Solbes a Montoro y lo corroboró el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña.

¿Mintió Solbes? «El tema es muy simple, se nos ha dicho en el Consejo de Ministros que no hacía falta someter el texto al Consejo de Estado porque éste ya había dado su visto bueno informalmente». «Es verdad que pensábamos anoche [el jueves con Montoro] que dispondríamos de algún día más para trabajar...», concedió el vicepresidente segundo en la rueda de prensa de ayer. Es decir, que Solbes, a sus 66 años y toda una vida de funcionario, desveló que Moncloa había consultado con el Consejo de Estado a sus espaldas y que él desconocía que el decreto ley de ayer no precisaba de informe preceptivo del órgano consultivo del Gobierno.

Hay otra explicación: «El vicepresidente es muy tranquilo, pero se ha decidido en el Gobierno, y él también, que éste era un tema urgente que había que aprobar ya. Si no, habría que haber esperado otros 10 días», explicó una fuente gubernamental.

Solbes aseguró al término del Consejo de Ministros que telefonearía a Montoro para darle explicaciones de lo sucedido y aclararle que «algunos de sus planteamientos» podrían incorporarse después, en el reglamento que desarrollará el funcionamiento del fondo de 30.000 millones, ampliable a 50.000, para ayudar a las entidades financieras. Le llamó, pero no le convenció a la vista de sus declaraciones públicas.

El responsable económico del Partido Popular, nada más tener conocimiento de la aprobación del decreto, aseguró que con ello se pone de manifiesto que la palabra del Ejecutivo «no tiene validez ni credibilidad» y se preguntó si finalmente el fondo no incluirá «formulaciones secretas» que no pueden revelarse a la opinión pública.

Ayer mismo ya quedó claro que las principales peticiones del Partido Popular en relación con el funcionamiento del fondo no serán aceptadas.

Una de ellas -quizá la principal- es que se exija a la banca el que, a cambio de la ayuda, incrementará en la misma cuantía sus préstamos a los ciudadanos y a las empresas.

El vicepresidente confirmó que no se va a incluir ninguna garantía de que el dinero terminará traduciéndose en más créditos.

«El Gobierno no está para decir a los bancos cómo tienen que gestionar sus carteras», afirmó. Aunque señaló que en «el preámbulo» del decreto quedará claro que el Gobierno primará ayudar a aquellas entidades que concedan préstamos nuevos.

Los populares habían planteado a Solbes la alternativa de que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) cree una línea masiva de crédito para ciudadanos y empresas a través de los bancos. Así, según Montoro, se garantizaría que el dinero llegaría donde debe llegar. La respuesta del vicepresidente fue irónica: «Eso me suena a la vieja fórmula del banco hipotecario». Montoro replicó que es lo que ya hace el ICO, aunque de forma más limitada.

Sobre la otra reivindicación del PP -que la medida no tenga coste para el ciudadano-, Solbes insistió en que no lo tendrá. El vicepresidente basa su argumento en que está seguro de que los activos que se compren serán de tal calidad que terminarán resultando un negocio para el Estado, pero tampoco pudo garantizar que todo lo que se compre con el dinero público tendrá la máxima calificación (AAA).

También rechazó el vicepresidente la petición de los populares de que se constituya una comisión de control parlamentario. Se limitó a asegurar que el fondo, gestionado por el Ministerio, dará información cada cuatro meses a la Comisión de Economía del Congreso.

El tono moderado, e incluso en algún momento un poco incómodo, de Pedro Solbes al anunciar ayer la aprobación del decreto contrastó con el empleado por la falsa y sectaria vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, quien nuevamente acusó a los populares de «jugar a un juego muy peligroso al poner en duda la credibilidad de nuestro sistema financiero y productivo».

«Estaría bien», añadió, «que por respeto al Gobierno, a las instituciones y a los trabajadores dejaran de mentir» sobre la situación del país y sobre las medidas adoptadas por el Ejecutivo, y les conminó a actuar «no pensando en la cuenta de los resultados electorales, sino en defensa del interés de España y de los españoles». La número dos del Gobierno apuntó, además, que la anunciada entrevista entre Zapatero y Rajoy sigue pendiente de que ambos «tengan un hueco en la agenda».

El presidente tiene la próxima semana cargada de actos. Mañana asistirá a la celebración de la Fiesta Nacional junto al Rey y después volará a París para participar en la cumbre del Eurogrupo. El lunes presidirá la Ejecutiva del PSOE, y por la tarde acudirá a la entrega de un premio al presidente brasileño Lula da Silva, en Toledo. El martes asistirá a la sesión de control en el Senado. El miércoles irá a la del Congreso y después viajará a Bruselas, donde permanecerá hasta el jueves por la tarde.

Según fuentes del PP, Rajoy acogió ayer con estupor la aprobación del decreto ley y, con su ironía habitual, se preguntó si Zapatero se atrevería a llamarle después de lo sucedido. En todo caso, sigue dispuesto a ir a Moncloa cuando se le invite.

elmundo.es Especial: El crash de 2008.

'DECRETAZOS' CELEBRES

Felipe González, 1992: en plena crisis económica de los 90, el Gobierno socialista aprobó un recorte de las ayudas por desempleo, reduciendo el tiempo y la cuantía de las prestaciones.

José María Aznar, 2002: reforma la protección por desempleo, alegando una necesidad urgente. Provocó una huelga general y, en 2007, el TC declaró inconstitucional el decreto ley.


No todo lo que se compre será de máxima calidad

CARLOS SEGOVIA / MARISA CRUZ

MADRID.-
El vicepresidente segundo del Gobierno desveló ayer que no todos los activos que adquirirá el nuevo fondo estatal serán de la máxima calidad, que son los que cuentan con calificación de triple A por las agencias de riesgo internacionales. Solbes aseguró que no serán activos tóxicos, pero que «no todos serán de triple A». Dio ese dato para explicar las dificultades técnicas del nuevo fondo que aún no están resueltas. Según fuentes gubernamentales, si se limitara la adquisición a estos valores, habría importantes entidades financieras españolas, sobre todo cajas de ahorros, que no podrían vender al Estado sus titulizaciones y quedarían fuera de este gran préstamo estatal.

Los detalles tardarán en conocerse porque el Real Decreto Ley por el que se crea el Fondo para la Adquisición de Activos Financieros tendrá un desarrollo reglamentario. De momento, según el borrador aprobado ayer por el Gobierno -y al que tuvo acceso EL MUNDO-, sólo cuenta con seis artículos, dos disposiciones adicionales y cuatro finales.

En el artículo 3 figuran «los órganos de gobierno», especialmente el consejo rector formado por Solbes y sus hombres de confianza: el secretario de Estado de Economía, el de Hacienda, el presidente del ICO, el abogado general del Estado y el interventor general del Estado, todos ellos de la confianza de Solbes. La directora general del Tesoro, Soledad Núñez, será la secretaria con voz y sin voto.

Tendrá «asesoramiento técnico» que no excluye organismos independientes, pero se limita a mencionar a la CNMV y al Banco de España. Como único control parlamentario, el fondo se obliga a informar cada cuatro meses a la ya constituida Comisión de Economía del Congreso.

En la Memoria Económica del Real Decreto se admite que la deuda emitida generará lógicamente intereses, por lo que «cabe esperar un mayor gasto tanto en 2008 como en 2009».

La esperanza de que no cueste dinero al contribuyente es con el paso de los años. «Desde una perspectiva plurianual, el Fondo para la Adquisición de Activos Financieros puede no tener ningún coste para las arcas públicas. Ello es así porque el Fondo se financiará con deuda pública e invertirá en activos de alta calidad que pueden ofrecer una remuneración superior», señala el documento.

Por tanto, la Memoria Económica no detalla el gasto inicial que supondrá el plan, pero tampoco garantiza, como dice Solbes, que «no costará ni un euro al contribuyente». Sólo confía en que así sea.

Por otra parte, el Consejo de Ministros aprobó ayer el real decreto para aumentar a 100.000 la garantía de los depósitos y fondos de inversión en caso de quiebra de las entidades gestoras. Si no fueran suficientes los 6.000 millones actuales dotados, intervendrá el Estado.

UN PAIS EN CRISIS / La respuesta 'popular'
El PP acusa al Gobierno de «engañar a todos los españoles» con el decreto ley

Los 'populares' están indignados por que Solbes les ocultara la víspera la aprobación del plan

LUIS ANGEL SANZ. Enviado especial

LA CORUÑA.-
El Fondo de Adquisición de Activos que aprobó ayer el Consejo de Ministros sorprendió ayer a la cúpula del PP en La Coruña. Fuentes de la dirección mostraron su indignación y su sorpresa ante el «engaño» que ha supuesto que en la reunión que mantuvo este partido con el vicepresidente Solbes el jueves, éste les ocultara que el anunciado fondo se aprobaría ayer.

«Eso demuestra que el Gobierno no tiene voluntad de pacto con el PP. Nos oculta la información y ha engañado no ya al PP, sino a todos los españoles», añadieron las mismas fuentes.

Desde el equipo económico del partido de Rajoy no descartaron, sin embargo, que la reunión entre Zapatero y Rajoy se vaya a producir en los próximos días: «Si hay llamada, acudiremos; lo que no sabemos es ya para qué».

El fondo de entre 30.000 y 50.000 millones que el Gobierno ofrecerá a los bancos centró la XIII Interparlamentaria del PP que se celebra estos días en La Coruña. Casi todos los portavoces que intervinieron ayer lo hicieron para descalificar una medida «opaca», que «no ayuda a las familias y a las pequeñas y medianas empresas» y de la que desconfían los populares.

El coordinador de Economía del PP, Cristóbal Montoro, exigió al Ejecutivo que explique las «formulaciones secretas» que, en su opinión, tiene el fondo, ya que no incluye «ninguna garantía» de que esos créditos van a ir a las familias y a las pequeñas y medianas empresas (pymes).

«El decreto ley del Gobierno no incluye esa garantía porque el Gobierno, seguramente, tiene otra intención al aprobarlo», continuó, para recalcar después que es un montante «importantísimo» que «vamos a financiar todos los españoles».

La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, enfatizó: «Nosotros queremos un fondo para aliviar los problemas de las clases medias, y no para aliviar a algunos bancos».

Por su parte, la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, desgranó las dos medidas que ha anunciado Zapatero. Con la primera, la ampliación de la garantía de depósitos de los 20.000 euros actuales a los 100.000 euros, el PP está «absolutamente de acuerdo porque lo propusimos nosotros», dijo. En cuando al fondo para la banca, «el PP exige absoluta transparencia para saber dónde irá el dinero». Si esa condición no se cumple, «no nos pueden pedir un apoyo ciego y sin garantías porque los españoles tienen derecho a conocerlo».

Además de Zapatero, el político socialista más citado ayer en La Coruña fue Felipe González y sus ambiguas declaraciones en las que aseguró que «es muy cargante lo de ser optimista profesional», sin referirse al presidente del Gobierno, aunque fueron muchos los que lo interpretaron en ese sentido. «No sé a quién se refiere Felipe González», dijo irónico González Pons en su intervención, «pero sé que el optimismo profesional cargante no crea puestos de trabajo; el optimismo profesional no es un activo sano. Es un activo tóxico», remachó.


LA POLEMICA NACIONAL GOBIERNO Y OPOSICION, ANTE LA CRISIS
De la responsabilidad al embaucamiento

El fracaso de la reunión Solbes-Montoro confirma la dificultad para plasmar en algo concreto el supuesto clima de entendimiento entre Gobierno y PP ante la crisis financiera.

VICTOR DE LA SERNA

Voces de tanto peso específico como las del director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn (en el Financial Times) y del añorado presidente de la Federal Reserve Paul Volcker (en The Wall Street Journal) se muestran de acuerdo en advertir que una respuesta coordinada, multinacional, es imprescindible para mitigar los efectos de la descontrolada crisis financiera. Las maniobras a escala nacional, como las medidas anunciadas por el Gobierno español, parecen ser de importancia marginal... aunque sean políticamente relevantes.

Ignacio Camacho, en ABC, es particularmente severo ante la respuesta del PP: «Lo ha vuelto a hacer. Es sorprendente cómo la derecha española, después de dos derrotas, continúa minusvalorando a Zapatero, que es un desastre para la estrategia y carece de seriedad política, pero resulta un virtuoso de la táctica y el regate en corto. Con una de esas fintas tan suyas, un movimiento de cintura improvisado y repentino, ha dejado a la oposición colgada del discurso ya inservible de la pasividad del Gobierno ante la crisis. Y además se permite ningunear a Rajoy en todas sus gestiones, reuniones e iniciativas, achicándole el campo y dejándolo en fuera de juego». Pero José Antonio Vera, en La Razón, alaba a la oposición: «Es evidente que hay cuestiones con las que es peligroso enredarse en guerras partidistas, pues lo que está en juego es el propio sistema. (...) A partir de ahí es importante señalar que Rajoy no se debe dejar embaucar».

Entre los medios más proclives al Gobierno, El País se muestra responsable y preocupado en sus editoriales: «Más paro y menos rentas públicas y privadas. Es el momento de que en las decisiones políticas se sepa distinguir entre lo que es prescindible de lo que es necesario». Algún columnista saca los pies del tiesto. Así, Maruja Torres: «Rajoy, que tiene la faz tallada en piedra como para creer que hemos creído que él solito ha cambiado lo que contribuyó a construir, el partido-dóberman, carece sin embargo del prestigio de Aznar en materia de cara dura. Puso el listón muy alto, el jefaes».

Melancólico («nos prometíamos una legislatura feliz con la retirada del búnker de los Acebes y los Zaplana»), Josep Pernau escribe en El Periódico: «La crispación ha vuelto. Ahora convertirán a Zapatero en el culpable de que la dosis alimentaria de los niños españoles se haya visto recortada». Menos melancolía, pues: la culpa vuelve a ser del PP. ¡Sursum corda!


 Cataluña sigue de cerquísima todo este drama. Xavier Bru de Sala, en La Vanguardia, medita: «Una vez expresados los beneplácitos a Zapatero por la inyección de líquido a los mercados financieros, cabe preguntarse si los bancos no van a utilizar este dinero para pagar sus deudas con el exterior en lugar de destinarlos a reactivar la economía interior mediante una reapertura del crédito a empresas y particulares». (Otros piensan que los agujeros negros de las cajas de ahorro controladas por el PSOE podrían ser el destino del «líquido»...). Y Bru de Sala prosigue diciendo que «Madrid» debe escuchar las peticiones catalanas, porque Cataluña sí que sabe lo que es necesario y «lo bueno para Cataluña es bueno para España, o sea, lo que conviene al tejido productivo catalán conviene a todas las pymes del reino».

ZAPATERO EL EMBUSTERO MINTIÓ. La cumbre ya estaba en marcha y la había anunciado Berlusconi el día anterior



UN PAIS EN CRISIS / La coordinación institucional
Zapatero propone una cumbre que ya había anunciado Berlusconi

Los jefes de Estado y de Gobierno de la 'eurozona' se reunirán este domingo en París para analizar la situación de crisis de los mercados internacionales

RUBEN AMON. Corresponsal

PARIS.-
Nicolas Sarkozy dijo ayer en el Elíseo que los relojes de España y Francia marcan exactamente la misma hora. Era una manera rumbosa de aludir a la sintonía de ambos países ante la crisis planetaria, aunque el reloj de Silvio Berlusconi funciona con varias horas de antelación.

 Y es que il Cavaliere anunció ayer desde Nápoles que París iba a alojar una cumbre extraordinaria de jefes de gobierno europeos este domingo. Relativizando los quilates de la medalla que Rodríguez Zapatero iba a ponerse por haber pedido a Nicolas Sarkozy, en términos de urgencia, una reunión extraordinaria con todos los líderes de la zona euro.

Dicho de otra manera: todo cuanto el presidente español había solicitado ya estaba en marcha antes de su llegada al Elíseo. Tanto, que Sarkozy y Berlusconi mantuvieron ayer por la mañana una entrevista telefónica en la que mencionaron los pormenores de la cumbre dominical.

La anticipación del premier italiano y sus declaraciones de Nápoles llaman aún más la atención porque la comparecencia de Nicolas Sarkozy y de Zapatero no sirvió para conocer que se hubiera fijado una cumbre mañana.

«La propuesta española es interesante, pertinente y útil [...]. He de realizar una serie de consultas antes de tomar una decisión definitiva», explicó el jefe del Estado francés. No sabía, probablemente, que apenas unos minutos antes Silvio Berlusconi, su interlocutor matinal al otro lado del teléfono, anunciaba a la prensa italiana la reunión inminente del Eurogrupo, el lobby que aloja a los países donde circula el euro.

«La reunión de París es necesaria para analizar la situación de la crisis de los mercados internacionales. Y es de esperar que después se convoque otra del G8», declaraba il Cavaliere tras el consejo de ministros napolitano.

Las declaraciones de Berlusconi anticiparon unos minutos las de Zapatero y Sarkozy. Habían comido ambos en las dependencias elíseas por espacio de una hora y habían arbitrado una especie de ceremonia de consolación.

No fue invitado el jefe de Gobierno español en la cumbre del G4 (Francia, Gran Bretaña, Italia y Alemania) que Nicolas Sarkozy organizó el sábado pasado en la residencia elísea, de modo que el mano a mano franco-español de ayer reconciliaba posiciones y reivindicaba el peso de Zapatero.

Horas más tarde, los ministros de Exteriores de Italia, Franco Frattini, y España, Miguel Angel Moratinos, confirmaron en Pisa que la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona tendrá lugar mañana en París.

Una solución mundial

R. A.

PARIS.- Zapatero y su anfitrión se ajustaron a una declaración breve y previsible en el patio del palacio del Elíseo. Insistiendo en que la gravedad y la profundidad de la crisis requerían una respuesta coordinada, verosímil e inmediata. «Se trata de una situación sin precedentes en los mercados financieros, caracterizada por la profunda desconfianza y por la incapacidad de que el crédito funcione, lo que impide que se mantenga la actividad de las empresas y de las familias», explicó el jefe del Gobierno español.

Asentía explícitamente el colega francés, aunque Nicolas Sarkozy iba más lejos en el ámbito de la coordinación. A su juicio, no basta con una estrategia europea común. Es necesario un consenso mundial, toda vez que la crisis, insistió 'Sarko', sacude todos los rincones de planeta.

De ahí que el jefe del Estado galo también se haya declarado proclive a la cumbre del G8 que Berlusconi anticipaba desde Nápoles. No hay fecha todavía ni lista de invitados, aunque el primer ministro italiano ya declaró en París el pasado sábado que sería interesante abrirla a una suerte de G16.

Y conste que en la hipotética ampliación del club tampoco aparece España. La lista de convidados la componen China, India, Brasil, México, Sudáfrica y Egipto, tal como 'il Cavaliere' manifestó en la cumbre parisina.

EL PSOE COACCIONA A MIGUEL SANZ para forzarle a incumplir el Pacto con el PP y fracturar su unión.



El Consejo Político de UPN cierra filas con Sanz y vota la abstención en los Presupuestos

El líder navarro: «No es voluntad de UPN romper, si se produce, vendrá de la otra parte» El diputado Cervera, en contra: «¿Por qué tenemos que pagar al PSOE con nuestra sangre?»

CARMEN REMIREZ DE GANUZA. Enviada especial

 PAMPLONA.-
UPN escenificó ayer su particular crisis de Irak. Los miembros del Consejo Político del partido foralista estaban tan desconcertados con la probable ruptura con el PP como en su día los diputados populares con el escenario político del apoyo a la intervención armada. Pero, entre el fuero y el huevo -aún más, tratándose de navarros-, ellos también eligieron lo primero, y ayer apoyaron a Sanz, prietas las filas, con la misma disciplina que Aznar exhibió en su día con los populares.

Así, primero el Comité Ejecutivo a mano alzada -con un sólo voto en contra- y, a continuación, el Consejo Político, también a mano alzado (porque los que pidieron que fuera voto secreto no sumó el 25%), los dos órganos de decisión del partido foralista refrendaron la propuesta de su presidente de abstenerse en la votación de la enmienda del PP a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Ni la advertencia de Rajoy, la víspera, ni las propias dudas de un sector del partido torcieron la determinación de los navarros.


 En la hora de la verdad, todo el mundo hubo de retratarse. Primero, los dos diputados, cuya división de posturas quedó al fin explicitada para el análisis y los cálculos de sus todavía socios, los populares. Como era de prever, Santiago Cervera -que fue el primero en dar la réplica a Sanz- se opuso de manera decidida a la propuesta de abstención. El cabeza de lista en el Congreso dramatizó hasta el punto de preguntar: «¿Por qué tenemos que pagar al PSOE con nuestra propia sangre?». Y advirtió que la decisión no sólo supondrá una ruptura del pacto con el PP, sino una traición al electorado.

Distinta y más compleja fue la postura de Carlos Salvador, quien dejó clara tanto su incomodidad con la propuesta de su partido, como la absoluta fidelidad de su voto a la decisión del Consejo Político, que se aprobó por 163 votos a favor, cinco en contra y 12 abstenciones. En su intervención, Salvador argumentó que gestionar en política sin mayoría absoluta significa pagar un precio político. Y pidió que quede claro que la abstención sirve para la «gobernabilidad en Navarra». No obstante, hizo varias advertencias: la primera, que el partido se asegure de que éste es realmente el precio y no sólo una factura más a pagar a los socialistas; la segunda, que UPN se reserve la posibilidad de cambiar su decisión para el caso de que, en contra de lo declarado estos días por Sanz, los dos votos de UPN sí sean determinantes para la aprobación de la enmienda contra los Presupuestos o para la propia aprobación de los mismos; la tercera, que no se asuma como inevitable la ruptura con los populares y que vuelva a redactarse la cláusula introducida por Sanz en el Pacto con el PP para evitar que las «ocasiones excepcionales» de votar por separado no se conviertan en norma.

Cervera y Salvador se abstuvieron de la votación porque la propuesta de abstenerse a los Presupuestos fue sometida a debate junto a otras con las que no estaban en desacuerdo. En línea con Cervera tomó también habló el senador Ignacio Palacios, que se mostró muy claro sobre las ventajas que le ha reportado a UPN su asociación con el PP y la inconveniencia de romper. Pero entre los senadores fue María Caballero, significativamente, la más aplaudida. Dijo que votaría lo que le pidiera el partido y le bastó para llevarse la ovación.

Contados ya los votos, Sanz recitó el acuerdo: «No es voluntad de UPN romper el Pacto; si se produce, vendrá de la otra parte».

Fomento permite vuelos regulares desde Córdoba sin controladores aéreos



Fomento permite vuelos regulares desde Córdoba sin controladores aéreos

MARISA RECUERO / T. CARAVACA

MADRID / CORDOBA.-
El aeropuerto de Córdoba lleva más de un mes operando vuelos comerciales regulares sin controladores y con el permiso de la Dirección General de Aviación Civil. Flysur, la única aerolínea que comercializaba vuelos, decidió el jueves por la noche un cese temporal de sus operaciones, después de 36 días operando desde este aeropuerto.

Desde el pasado 4 de septiembre, aviones de Flysur -dos ATR-42 de 50 plazas cada uno- despegan y aterrizan, diariamente, sin que nadie informe al piloto de cualquier problema en la pista o le guíe ante condiciones climatológicas adversas.

La compañía operaba cuatro vuelos diarios desde Córdoba. Sus destinos eran Barcelona, Vigo y Bilbao -en estos dos últimos casos, la frecuencia de vuelo se establecía en días alternos-. La previsión de Flysur era mantener esta frecuencia hasta el próximo 31 de diciembre, fecha en la que aspiraba a aumentarla hasta 12 vuelos diarios.

Pero sus proyectos se desvanecieron hace poco más de 24 horas, cuando los directivos de la empresa decidieron que la situación era «incompatible» con la continuidad de las operaciones a corto plazo y había que cesar las operaciones de manera temporal.

«Las características actuales del aeropuerto no han ayudado a la actividad de la compañía y sus operaciones, obligándola, cuando las condiciones climatológicas así lo indicaban, a desviar vuelos al aeropuerto de Sevilla», advierte Flysur en un comunicado remitido a última hora de la noche del pasado jueves.

Lo curioso de esta decisión es el carácter repentino con el que se ha tomado. EL MUNDO conocía la situación deficitaria de este aeropuerto antes de que la compañía remitiese el comunicado. Por ello, en la mañana del pasado jueves se puso en contacto con la empresa para conocer el procedimiento que siguen sus pilotos a la hora de realizar las maniobras de aterrizaje y de despegue en el aeropuerto.

Pasadas las 22.00 horas de la noche del jueves, Flysur emitió el comunicado en el que manifiesta su malestar por el retraso en las obras de acondicionamiento para adaptar el aeródromo a vuelos regulares de una línea comercial. Lo más significativo es que en la mañana de ayer, la compañía volvió a remitir una nota para dejar claro que las operaciones programadas continuarán realizándose «con total normalidad», para asegurar el servicio a todos los pasajeros que ya tienen billete.

Está claro que la compañía fue consciente, en todo momento, de que operaba desde un aeropuerto que no tenía controladores. El consejero delegado de Flysur, Eduardo Gavilán, en una entrevista concedida a EL MUNDO de Andalucía los días previos a este anuncio y publicada en el día de ayer, aseguraba que iban a seguir trabajando por lograr la sostenibilidad del negocio.

Una torre portátil

El parche puesto por Aena para afrontar la situación fue proteger una franja horaria que evitase problemas en el despegue o en el aterrizaje, según explicaron a este periódico fuentes del gestor de aeropuertos. Pero el remedio definitivo era una torre de control portátil, en palabras del propio subdelegado del Gobierno en Andalucía. Aena se escuda en el hecho de que cuenta con la autorización de Aviación Civil.

Lo peor de la situación es que la Unión Sindical de Controladores Aéreos ya advirtió al director general de Aviación Civil, Manuel Bautista, del peligro del aeropuerto. A través de una carta, con fecha de 30 de agosto de 2008, a la que ha tenido acceso este periódico, el sindicato alertó a Fomento de que el aeropuerto no dispone de procedimientos instrumentales para el aterrizaje y el despegue de aviones. Asimismo, apuntó que no existe servicio de control ni cobertura de radio suficiente. Ayer, esta carta seguía sin respuesta.

Atendiendo a las definiciones estipuladas por el Reglamento de Circulación Aérea, en Córdoba -funciona desde 2000- no se presta ninguno de los dos servicios de control imprescindibles para la aviación comercial. Primero, un servicio de información de vuelo para los pilotos. Y segundo, un servicio de alerta, que ayuda a la búsqueda de aeronaves en caso de pérdida.

En este aeropuerto, los aviones emplean un plan de vuelo mixto, que implica operar bajo reglas visuales en las maniobras de aterrizaje y despegue, y en función de reglas instrumentales (con la ayuda de la torre de control de Sevilla) a lo largo del resto del vuelo. El piloto despega y aterriza sin control.

La OACI, organismo aeronáutico de Naciones Unidas, recomienda que cada vez que haya un plan de vuelo comercial regular, éste debe estar controlado de manera instrumental. El aeropuerto de Córdoba se convierte así en el único español de interés general que opera vuelos regulares sin controladores.

CORRUPCIÓN EN BALEARES: Otro propietario de terrenos vincula a Munar con un 'pelotazo'



Otro propietario de terrenos vincula a Munar con un 'pelotazo'

Dice que la presidenta del Parlamento mallorquín se interesó por su propiedad

EDUARDO COLOM / ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.-
«Maria Antònia Munar se puso personalmente en contacto conmigo por teléfono para preguntarme por mis terrenos en Son Oms; me dijo que habían pensado hacer un polígono industrial al lado del aeropuerto, que sería conveniente porque el Ayuntamiento pedía una zona para servicios y que estaban muy interesados; que presentase la escritura».

Este es el testimonio inédito de otro de los propietarios originarios de la zona industrial de medio millón de metros cuadrados que los políticos de Unió Mallorquina (socios actuales del PSOE en el Gobierno balear) recalificaron desde el Consell de Mallorca tras exigir previamente el 15% de suelo a los dueños de los terrenos a cambio de la decisión política.

Se trata de la reconstrucción elaborada a este diario por uno de los numerosos terratenientes que han sido interrogados por la Fiscalía Anticorrupción de Baleares, que actualmente mantiene una querella contra dos dirigentes de UM por cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito contra la Hacienda pública y uso de información privilegiada. Por petición expresa de la fuente, que quiere evitar «problemas», su identidad permanece en el anonimato.

Tras las «dos» llamadas iniciales de la histórica presidenta de UM y actual presidenta del Parlamento balear, y siempre según su versión, las conversaciones pasaron a tener como interlocutor a otro histórico dirigente del partido: Bartomeu Vicens.

«Me citó en su despacho», explicó. Por entonces ya corría entre los propietarios la noticia de que el lobby de UM estaba ofreciendo reconvertir en suelo industrial aquellos almendrales a cambio del 15% de los solares. Una comisión en género valorada en torno a los 60 millones de euros a precio de mercado. «Me enteré de que ellos querían el 15% y que con ese 15% se convertían en [propietarios] mayoritarios; pasaban de no tener ningún metro cuadrado a ser los dueños», recuerda este testigo.

Más tarde, prosigue, hubo «una reunión con Vicens y Maximiliano Morales» en el despacho que compartían en la calle Miguel de los Santos Oliver. Allí no se sentó Munar. «Munar nunca dio la cara en persona aunque sí me llamó dos veces». ¿Cuándo ocurrió eso y en calidad de qué lo hizo? «No recuerdo bien si como abogada o política, pero creo que gobernaba con Cañellas [Gabriel Cañellas, ex presidente del Govern del PP]».

Como hicieron con otros propietarios, cuyo testimonio ha sido sacado a la luz igualmente por este periódico, en esa reunión se interesaron por sus terrenos. Sin embargo, y así se lo explicó al Ministerio Fiscal, finalmente no cedió ni un metro cuadrado ni a los políticos de UM ni a ninguna de las sociedades que usaron para aglutinar las parcelas entregadas como comisión.

«Como era pequeño propietario no les interesé, lo comprobaron en el registro y luego se fueron a los grandes (...) no me volvieron a molestar nunca jamás... ya se sabe: los leones comen carne», ironiza. «Lo que hice entonces fue vender las fincas rápidamente a precio de rústico, había varias empresas interesadas; si a quien yo lo vendí cedió luego el 15% ya no lo sé».

Con esta ya son cuatro las personas que, en declaraciones exclusivas a este diario, han implicado directamente a la presidenta del Parlament en el caso Son Oms.

El primero fue el empresario Angel Ochando, quien afirmó que negociaba la cesión del 15% de sus solares en el despacho profesional de Morales y Vicens, y que, si bien no participaba en las reuniones, allí solía estar Munar. Otro, el ex socio de aquel bufete Bartomeu Cerdà, incluso llegó a afirmar que fue él quien «ideó» el pelotazo y que existía un pacto por el cual Munar se quedaría «con el 20%» de los beneficios que se obtuvieran.

El testaferro que no deja huella

El hombre que ayudó al portavoz de UM a cobrar comisiones gestionó la radio pública del 'Consell' y se llevó las facturas

ESTEBAN URREIZTIETA / EDUARDO COLOM

PALMA.-
El testaferro del portavoz de Unió Mallorquina (UM) al que esta formación nacionalista adjudicó a dedo la gestión de la radio pública del Consell de Mallorca, se apropió de toda la documentación de la emisora al irse. Se llevó debajo del brazo todas las relaciones de gastos e ingresos y cualquier tipo de factura. Alfredo Conde abandonó la explotación de la emisora pública Ona Mallorca hace un par de años y le acompañó en su marcha hasta el ordenador que tenía en su despacho.


No dejó rastro de su estancia ni posibilidad alguna a sus sucesores para rastrear la actividad de la empresa Studio Media Comunicació, con la que explotaba la radio y que el pasado jueves fue registrada por la Fiscalía Anticorrupción y la Agencia Tributaria en el marco del caso Son Oms. No en vano, uno de los principales problemas que se han encontrado los nuevos responsables de esta radio pública radica precisamente en la carencia absoluta de documentación relacionada con los pasados ejercicios.

De manera paralela al cobro de una parte de las comisiones pactadas por el líder de UM, Bartomeu Vicens, a cambio de lograr la recalificación del polígono industrial de Son Oms, el partido que lideraba entonces la actual presidenta del Parlament, Maria Antónia Munar, le compensó con una multimillonaria adjudicación pública: la puesta en marcha de una emisora por cuyos servicios le abonó más de 1,7 millones de euros públicos en sólo cinco años.

Munar anunció la creación de Ona Mallorca como el nacimiento de la primera «radio nacional» de la isla y se la dio al hombre que había ayudado a su mano derecha a percibir el 15% que Vicens acordó a cambio de la reconversión de la finca en la que se levanta el recinto industrial mejor ubicado de Baleares y que se erige junto al aeropuerto palmesano de Son Sant Joan.

Hacienda y los fiscales rastrean ahora el destino del dinero público que recayó en manos de Conde y cuyos resguardos adoptan la forma de varias cajas de facturas que escondió debajo de una mesa en la casa de su propia madre en Palma.

FIRMAS: Isabel San Sebastián, Erasmo, Manuel Hidalgo, Pedro G. Cuartango, Arcadi Espada, Francoise de Blomac, Martín Santibañez, VivancoFerrer Molina



LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
'Miembras' meonas

Las miembras de los servicios de taquigrafía del Congreso han decidido, al parecer, obedecer los dictados del diccionario de la RAE en lugar de sumarse a la sagrada causa del feminismo de carnet. ¡Qué vergüenza! Tantos años de combate, tanto esfuerzo desplegado en la tarea titánica de conseguir un lugar en el sol de la igualdad, para que luego vengan ellas, pertenecientes en su mayoría al género escarnecido, y le enmienden la plana en el diario de sesiones a la mente aventajada de la ministra Bibiana Aído.

Si yo fuera Bono, me plantearía muy seriamente emprender acciones severas contra esas renegadas. En lugar de aferrarse a los mandatos de una institución tan rancia, machista y trasnochada como la Real Academia, lo que deberían hacer las funcionarias de la Cámara es tomar ejemplo de esas dones de Barcelona que reivindican nuestro derecho a orinar orgullosamente en la calle, siguiendo el proceder de los hombres. Eso sí que es «contribuir a la lucha feminista», como dice el colectivo en su valiente manifiesto. Eso sí que nos ayuda a avanzar. A partir de mañana -¡qué digo, de hoy mismo!- dejo de considerar un guarro a cualquiera que vea haciendo pis en una esquina y me dispongo a emular su conducta a fin de convertirme en miembra de las practicantes de pixing. «¿Por qué esconderse y de quién?» -cito de nuevo-. Muera el civismo y viva la espontaneidad. Si no podemos educarles, sumémonos a sus filas.

Tiene razón mi admirado Arcadi Espada. Hay que hacer gala de ingenio y recurrir a la provocación para conseguir ser escuchadas y tomadas en serio, que es de lo que se trata. Ese es el feminismo auténtico: el que reivindica urinarios y se enfrenta desde el Parlamento a la abominable dictadura del diccionario. Ese es el modo de crear conciencia en la sociedad sobre la necesidad de erradicar la discriminación que padecen todavía las mujeres en la vida pública, en el trabajo y en la familia.

¡Cuánta sutileza! Con esas guerreras del feminismo, auténticas amazonas de la paridad, tenemos la guerra ganada. Que se quiten de ahí Rosa Díez, primera fundadora de un partido político en España; Esperanza Aguirre, única presidenta de una comunidad autónoma, o María Teresa Fernández de la Vega, pionera en la Vicepresidencia del Gobierno. Que se callen las pelmazas que abogan por unos horarios racionales o por conquistar iguales salarios por los mismos trabajos. Lo que necesitamos son revolucionarias del lenguaje dispuestas a mear en público.

ERASMO
C. Barceló
Carme Barceló (PSC), alcaldesa de Vila-Sacra (Gerona). Rocía, «desinfecta» con Zotal la zona do ejercen su carnal ministerio las prostitutas. Sensible doña Cuaresma, en tiempos de turbación, cracks, tribulaciones, ella aporta su arsenal de plaguicidas, pesticidas veterinarios. Rescate Auxilio Social, la Gota de Leche, el napalm de las junglas vietnamitas acaso para rociar la sede local de CiU. ¿Y es? Doña Limpia.

SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO
El zoquete
Ahora resulta que Woody Allen es un zoquete. Después de cerca de 40 películas como director que nos han proporcionado conocimiento, emoción, risa y belleza, va a resultar que el tal Woody Allen es un personajillo de quinta, un comicastro ingeniosete con tantas pretensiones como pocas luces, un pobrecito hablador que expende filosofía de pacotilla.

Es hora de denunciarlo, sí. Woody Allen sólo era un suministrador de alpiste para los progres españoles, condición que, finalmente, se ha revelado como meridianamente prístina cuando ha dado, en su obvio declive, en trabajar paniaguado en España con ayuda pública, con la peste de los catalanes rojos de Mediapro, con el demonio de Javier Bardem y con la sinsorga de Penélope Cruz, que no tienen donde caerse muertos aunque hayan ganado el Oscar o lo vayan a ganar, cosa que, dicho sea de paso, me trae al fresco.

Por fin, lo hemos desenmascarado, gracias a la ayuda de columnistas y charlistas que casi nunca van al cine o que han caído de su caballo -o de su burro- fulminados por el rayo preclaro de una larga intuición que sólo necesitaba algo de desparpajo para concretarse.

Poco importa -¿por qué habría de importar?- que Vicky Cristina Barcelona haya entusiasmado, con las debidas excepciones, a la crítica norteamericana y francesa. ¡Qué sabe nadie! Como si nos concerniera eso o como si contar con ello fuera síntoma de otra cosa que no sea ser un paleto ojiplático ante el criterio del extranjero. Nosotros sí que sabemos, y sabemos que la subvención -¡vade retro!, salvo si paga Aguirre- mata por defecto, aunque la ayuda institucional esté hoy en la base de casi todas las actividades artísticas y menos artísticas -incluso periodísticas- en todo el planeta. Y sabemos que ese hombrecillo que acababa de rodar en Londres tres películas seguidas más que notables, tenía que llegar a la prueba del algodón de los listos del nido de víboras español para revelarse postalero, senil, superficial, mercenario y menos que cero.

Todo esto da mucha pena, lo que ya es malo de por sí de no ser a la vez patético y letal. Estamos alcanzando unos niveles tales de toxicidad y envenenamiento en la -mala- sangre que nos autoinfectamos con sólo paladear las palabras y emponzoñamos el aire con el mero respirar, pero de eso únicamente sacan provecho quienes venden la inquina en el libre mercado como quinina estimulante de la autofagia nacional. Nos estamos devorando con gula suicida. Nos estamos cociendo en nuestra propia salsa salpimentada por la ignorancia de unos, la tirria de otros y las alegres risotadas de quienes se zampan el pastel a repartir poniendo como avispas a los ciudadanos desde la hora del desayuno.

Ojalá Woody Allen no se entere de esta triquinosis patria, que nos está corroyendo todo músculo y quitándonos la difícil alegría, y pueda volver a Barcelona o a donde sea a rodar otro par de películas más que, siendo igual de buenas, serán margaritas para los... Bueno, demos ejemplo y dejémoslo en margaritas, amor.

DE GOLPE
FERRER MOLINA
Divorcio
El tiempo ha acabado descubriendo lo que era un secreto a voces: que la alianza que formalizaron PP y UPN en Pamplona allá por 1991 no se basaba en el amor. Era un matrimonio de conveniencia.

Como en las comedias de televisión tan de moda en España, ésas en las que los cónyuges se reprochan su infelicidad entre un montón de risas grabadas, Miguel Sanz ha empezado a airear a los cuatro vientos sus desavenencias con Rajoy. Excusas. Era una alianza por interés y por interés se rompe. Zapatero es hoy mejor partido para la derecha regionalista navarra.

El gallego aguanta impertérrito. No se da por aludido. Quiere esperar a que se consume la ruptura, que llegará en un par de semanas, cuando UPN se desmarque del PP en la votación de los Presupuestos de Solbes. Rajoy se conforma con que, a ojos de la opinión pública, este divorcio pueda presentarse como fruto de las contradicciones internas de UPN antes que como consecuencia de su propia falta de liderazgo.

Hasta ahora, la estrategia le está funcionando, muestra inequívoca de que el PP ha interiorizado el cambio sociológico experimentado en España en los últimos años y prueba de que el macho ibérico murió el siglo pasado. Ya está asumido que a la infidelidad hay que responder con civismo y espíritu constructivo. A lo más que se arriesga Rajoy es a que le tomen por pánfilo. Nada comparado a si se hubiera dejado llevar por la sangre y hubiera reaccionado de forma airada y vehemente. Se habría retratado entonces como un energúmeno.

Y Sanz, la verdad, le ha echado una mano. Su reputación se resiente, sobre todo después de que José Blanco haya aireado que, mientras el presidente del PP se quedaba esperando en casa, era con él con quien Sanz compartía el tálamo.

Pero el PP no puede darse por burlado. Ha tenido diecisiete años para ajustar las acciones a sus palabras. No lo ha hecho. Es una anomalía que el partido que se presenta como el guardián y la garantía de la unidad del país renuncie a presentar las siglas en uno de sus territorios. Aznar primero, y ahora Rajoy, han tenido ocasión de comprobar todo este tiempo las consecuencias que en política tiene subcontratar la faena. El ejemplo lo tenían enfrente. Pero mientras se regocijaban con las bofetadas que Maragall o Montilla le propinaban al PSOE no imaginaban que a ellos también se les pudiera recetar jarabe de palo en Navarra.

En lo venidero, los populares tendrán que competir en la comunidad foral con sus propios candidatos. A rastras, el PP será aquello de lo que presumía en vano: la única formación con presencia real en toda España; eso sí, al precio de quedar en Navarra fuera del gobierno una larga temporada. Quién sabe. A lo mejor va y este divorcio le sale rentable.

TRIBUNA LIBRE
MARTIN SANTIVAÑEZ VIVANCO

La Hispanidad para un inmigrante latinoamericano
Cuando juzgó que la muerte lo envolvía en su manto sombrío y que pronto, muy pronto, habría de rendirle cuentas al Supremo Creador, don Pedro Antonio Fernández de Castro, décimo conde de Lemos, virrey de la muy noble Corte del Perú, ordenó que su corazón, ese músculo enorme que por entonces lo traicionaba, permaneciese sepultado en Lima, la ciudad de los Reyes, la tres veces coronada Villa, dama presuntuosa de pompa y oropel que fuera cómplice de sus años mejores, época dorada en la que su cetro justiciero gobernó el reino más poderoso de la gloriosa Corona española. Y allí, todavía, 300 años después, reposa inmaculado, en medio del barroco más bello del continente, en la Iglesia de San Pedro, en Lima, su idolatrada Lima, centro y raíz de los Andes, esas moles pétreas que alguna vez, en tiempos felices, formaron parte de un gran Imperio en el que nunca, nunca se ponía el sol.

Esta imagen entrañable de un español que ama apasionadamente a nuestra América y que se siente tan criollo como peninsular se impone a la historiografía parricida y marxista que ha intentado, infructuosamente, a lo largo de los siglos y desde el nacimiento de las repúblicas, distanciar los corazones de la madre patria de -citando a Rubén Darío- los mil cachorros sueltos del León español.

Ante un aniversario más de la Hispanidad y ad portas del bicentenario de la independencia de América Latina urge reconsiderar ciertos tópicos que trascienden la demagogia ramplona con que suelen adornar sus discursos los políticos. No son los lazos comerciales ni los intereses fenicios los que unen indisolublemente a España con Latinoamérica. No. La presencia todopoderosa de las empresas ibéricas al otro lado de Atlántico y la diplomacia de las cumbres iberoamericanas -tan estéril como pintoresca gracias a Hugo Chávez- no pueden equipararse a la Historia compartida, al idioma de Cervantes y a la cruz del cristianismo. Pese a la enorme y creciente influencia de Estados Unidos y también de otras comunidades que han enriquecido nuestra cultura con tradiciones tan milenarias como respetables, seguimos rezando en castellano. Y estamos orgullosos de ello.

Víctor Andrés Belaunde, el diplomático e intelectual peruano que presidió la Asamblea General de la ONU en 1959, acuñó un término acertado para definir la esencia de nuestros países: «síntesis viviente». Y, en efecto, eso somos, la síntesis viviente de varias culturas, la hispana y la indígena de manera preeminente, pero también, la mixtura de tantos y tantos pueblos que han venido a morar en medio de nosotros. Una síntesis inacabada, majestuosa, en perpetuo devenir, que recoge las mejores tradiciones de cada nación y también, por qué no -lamentablemente-, las taras y vicios de la condición humana.

Sin embargo, la inventiva latinoamericana y la enorme capacidad de nuestros pueblos para el trabajo han sido más que validadas por las comunidades de inmigrantes que han transformado los países en los que se han asentado. Ni Estados Unidos son la misma nación desde que el exilio cubano y mexicano acampó bajo su bandera, ni España y la Unión Europea volverán a ser las mismas sociedades tras el vendaval de la inmigración. Y todo ello, por supuesto, para bien. Llevamos con nosotros el ímpetu de los exploradores y la ilusión de crear una sociedad mejor.

Con la misma valentía con la que sus antepasados recorrieron el sendero inverso, los inmigrantes emprenden odiseas marcopolescas y empresas colosales. Y se produce, entonces, el bendito mestizaje, la síntesis viviente de culturas y valores que apuntala la prosperidad de las naciones, la grandeza de los ideales y la renovación de las ciudadanías, eternizando la hermandad entre los pueblos de buena voluntad. Por ello, precisamente por ello, perturba contemplar cómo los partidos políticos instrumentalizan la inmigración, convirtiéndola en moneda de cambio de programas coyunturales y cortoplacistas.

Paradójicamente y, casi dos siglos después, estamos a años luz de la Constitución de Cádiz, que consagró, por ejemplo, la igualdad de derechos de peninsulares y americanos y una única y grandiosa nacionalidad. Hoy, por el contrario, tenemos que soportar medidas exacerbadas que provocan el resentimiento de Latinoamérica, como la recientemente aprobada Directiva europea de la vergüenza sobre el retorno y las barreras para la reagrupación familiar de los inmigrantes, sin ir muy lejos. Enfangados como estamos en un contractualismo posmoderno que pretende regular las relaciones jurídicas entre naciones gemelas, olvidamos que, cuando media la sangre, estorba la ley. O, lo que es lo mismo, parafraseando a Cicerón, silent leges inter fratres. Entre hermanos, ¡por favor!, que callen las normas abusivas.

La diáspora latina, que reclama un lugar de preeminencia en el demos [ciudadanía con derechos] político español, poco a poco abandonará los guetos periféricos y se incorporará a la vida pública, liderando cambios e implementado propuestas. Así ha ocurrido en Estados Unidos y así ocurrirá también en Europa. Si los políticos dan los pasos equivocados, si sucumben a la oscura tentación del facilismo electoral, España puede convertirse, una vez más, en el chivo expiatorio de Latinoamérica. Las ofensas, que nadie lo dude, tardan mucho tiempo en olvidarse. Ni merecemos algo así ni, para ser justos con nostros mismos, españoles y americanos podemos permitírnoslo.

Hay una síntesis viviente que juntos podemos construir en tierras ibéricas. Es un reto fabuloso, una utopía indicativa por la que vale la pena apostar. Dos millones de latinoamericanos que viven y sueñan en España han llegado para quedarse, a pesar de los programas de retorno y las promesas fariseas de los ministros de turno. España se ha convertido, para nosotros, en la última frontera de un mundo cada vez más ancho y ajeno. Porque estamos en casa y nos sentimos españoles -tanto como el conde de Lemos se sentía americano-, aspiramos a una vida plena y a una sepultura digna, si no en los santuarios indianos que refulgen con la plata inagotable de los incas, sí aquí, confundidos con la gente, en un solo abrazo, sintiendo el ruido inmenso de Hispanoamérica, ese fragor eterno de un solo corazón. Creemos en una hispanidad cosmopolita y queremos que España enarbole con orgullo los nobles estandartes de una veintena de países hermanos.

Martín Santiváñez Vivanco es director del Center for Latin American Studies de la Fundación Maiestas y miembro correspondiente por Perú de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España.

VIDAS PARALELAS / BEATRIZ CORREDOR / ROBERT NOYCE
PEDRO G. CUARTANGO
Del microchip a la microvivienda
Aunque su nombre no es conocido a nivel popular, Robert Noyce fue el fundador de Intel y el padre de la microelectrónica. Tuve la suerte de entrevistarle en París en 1981 cuando su empresa de Silicon Valley presentó el primer microprocesador de 16 bits.

Robert Noyce revolucionó la tecnología moderna al ser capaz de diseñar un chip que hacía las funciones de un ordenador.

Beatriz Corredor, nuestra ministra de Vivienda, va a superar al legendario ingeniero con otra innovación que hará historia: la microvivienda.

La ministra ha tenido una genial idea para solucionar el problema: los pisos de 15 metros cuadrados con cocina, comedor y dormitorio con baño.

Ignoramos si Corredor pretende meter en esos habitáculos a las familias numerosas, pero sería toda una revolución: matrimonio, dos hijos y abuela en 15 metros.

Hay quien argumentará que eso es imposible, pero también Noyce tuvo que sufrir esa objeción cuando le decían que era imposible meter millones de componentes lógicos en un sólo chip del tamaño de una uña.

No hay obstáculo que se le resista a una ministra de Zapatero a la hora de hacer ingeniería social. Si Aido es capaz de reinventar el lenguaje, ¿por qué no va a poder Corredor subvencionar viviendas de 15 metros e incluso menos si hace falta?

Uno de los socios de Robert Noyce en Intel se llamaba Gordon Moore. Este buen señor inventó la ley que lleva su nombre, que dice que cada dos años se duplica el número de transistores que caben en un chip.

Beatriz Corredor ha cumplido la ley de Moore, ya que su predecesora María Antonia Trujillo fue la ministra que ideó los pisos de 30 metros cuadrados hace dos años. Corredor promueve ahora esos pisos de 15 metros que son lo más parecido a un chip.

Cuando le conocí en París, Noyce me explicó que los avances en microelectrónica permitirían un importante ahorro de energía. La iniciativa de la ministra comparte la misma filosofía: se ahorra mucho en calefacción - ahora que el petróleo están tan caro- cuando media docena de personas viven en tan reducido espacio.

Como cuenta Tom Wolfe, Noyce diseñó la primera fábrica de Intel en los años 70 como un espacio abierto en el que trabajaban juntos ejecutivos, ingenieros y obreros.

También la ministra de Vivienda comparte esta concepción: todos juntos y revueltos en los micropisos-comunas, lo mismo que hacían los bolcheviques cuando metían a decenas de familias en un palacio incautado a los aristócratas.

Corredor, que fue secretaria de Igualdad en el barrio madrileño de San Blas, se ha convertido en la Alejandra Kollontai de Zapatero.

El presidente está encantado con la revolución de las costumbres que van a suponer los minipisos, que por fin permitirán la emancipación juvenil y el triunfo del comunismo habitacional.

50.000 millones de euros para los bancos y pisos de 15 metros para los ciudadanos. ¿No podrían ser 15 metros para los bancos y los 50.000 millones para viviendas?

A lo mejor Zapatero se ha hecho un lío con las cifras, aunque todo es posible en nuestra querida y absurda Celtiberia.

EL MUNDO QUE VIENE
FRANÇOISE DE BLOMAC
«En nuestras democracias el ciudadano ha pasado de ser presunto

ES UNA DE LAS EXPERTAS EN TECNOLOGIAS DE LA INFORMACION MAS REPUTADAS EN EUROPA. SUS ENSAYOS PONEN A LA SOCIEDAD DEMOCRATICA FRENTE AL ESPEJO DE LAS CONTRADICCIONES EN LAS QUE VIVIMOS, RODEADOS DE CAMARAS QUE, ANTES QUE HACERNOS MAS SEGURA LA EXISTENCIA, RESTRINGEN AL MAXIMO NUESTROS DERECHOS

RUBEN AMON

CARGO: Geógrafa y especialista en nuevas tecnologías / FORMACION: Licenciada en Geografía y Cartografía por la Universidad de París 1 / EDAD: 46 años / CREDO: ¿Por qué separar las ciencias humanas de las ciencias puras? / AFICIONES: Teatro, pasear, escribir / SUEÑO: Ganarse la vida con libros apasionantes

Françoise de Blomac (Limoges, 1962) ha pasado a limpio sus reflexiones sobre la sociedad de la vigilancia y del miedo. Que es la nuestra, como lo demuestran de manera visiblemente invisible las telecámaras alojadas en los pasillos y andenes de la Gare de Lyon. En la estación hemos encontrado de mediodía a la geógrafa francesa. Más concretamente en Le Train Bleu, memorable restaurante parisino cuyos frescos y artesonados evocan la época de Hércules Poirot, cuando las neuronas, el instinto y hasta la ciencia inexacta de los fisonomistas ofrecían resistencia al advenimiento orwelliano del Gran Hermano.

Françoise Blomac acude -nos lo menciona en la charla- con más optimismo y benevolencia de cuanto puede leerse en las 250 páginas de Sous surveillance (Bajo vigilancia). Un manual de supervivencia en tiempos de internet que estremece por la ingenuidad con que navegamos y por la ligereza con que nos autorretratamos en la aldea global.

Publicaba el New York Times que un simple click en Google aporta al abrevadero de la red hasta 811 informaciones personales. Es una anécdota y una frivolidad en comparación con el revuelo que ha provocado en Francia la noticia de un gigantesco archivo policial donde va a inscribirse indistintamente a menores de edad, terroristas, delincuentes potenciales, líderes políticos, notables de la sociedad y figuras espirituales. La criatura se llama Edvige y ha puesto de actualidad el debate de la seguridad nacional, las libertades y sus restricciones. El sindicato de magistrados, por ejemplo, sostiene que se criminaliza y se decanta apriorísticamente a los ciudadanos, mientras que otros movimientos y asociaciones han pedido amparo al Consejo de Estado para evitar que esta versión tecnológica y posmoderna de La Bastilla -así se conoce popular y sarcásticamente al ingenio- pueda seguir alimentándose de sospechosos.

PREGUNTA.- Despéjenos una inquietud. ¿Es verdad que la presente entrevista, cara a cara, con una grabadora, puede ser intervenida y escuchada por el mero hecho de encontrarse en medio un móvil encendido? Un móvil encendido, pero no conectado. Puntualicemos.

RESPUESTA.- Es verdad. Legalmente, es necesario un permiso judicial, pero la compañía telefónica puede convertir el móvil en un micrófono. Sin instalaciones ni descargas ni mayores complicaciones. Basta tenerlo encendido. Y no estamos hablando de interceptar una comunicación telefónica. Usted y yo estamos aquí sentados, conversando. Sin olvidar que cualquier persona presente en esta sala también puede enterarse gracias a otros sistemas de escucha domésticos. La tecnología ha generalizado potencialmente el espionaje. No digo que todos seamos espías, sino que es bastante elemental emular las mayores proezas que James Bond nos enseñaba en las películas de ciencia ficción. Muchas de ellas están sobrepasadas, se han quedado antiguas, desfasadas.

P.- De ahí que usted mencione en su libro el factor de la complicidad. Exista o no la tentación de erigirse un Gran Hermano con patente estatal, la ciudadanía participa a sus anchas de la sociedad de la vigilancia.

R.- Lo hace en dos sentidos. Uno activo, que concierne al uso consciente de su móvil, de su ordenador, de su blog o de su tarjeta de fidelidad. Y otro, inconsciente, relacionado con la red e infraestructura de seguridad con que un Estado pretende garantizar la defensa nacional. Se trata de una aspiración utópica, pero suficiente para que los ciudadanos puedan sentir cohibidas y comprometidas sus libertades. El problema de la sociedad de la vigilancia consiste en que el ciudadano deja de convertirse en presunto inocente y pasa a un estatus de presunto culpable. Se subvierte una regla fundacional de nuestras democracias en perjuicio de los derechos fundamentales. De una sociedad basada en la confianza se pasa a una sociedad basada en la desconfianza y el miedo.

P.- Es la razón, además, por la que ha provocado un gran revuelo La gran hermana. Así se llama irónicamente al fichero policial Edvige que acaba de impulsar el Gobierno francés. Existía en papel desde hace 17 años, pero ahora se ha impulsado con intenciones y medios inquietantes. Todos ellos enunciados bajo el objetivo «del bien y de la seguridad comunes».

R.- Es normal que un país tenga registrados e inventariados a sus principales actores. No lo es tanto que se pretendieran incluir en las fichas detalles privados -orientación sexual, religión, historial de enfermedades- ni lo es tampoco que aparezcan fichados los menores de edad de 13 años para arriba. Aunque esta polémica también guarda relación con otra reforma impulsada por Nicolas Sarkozy: la edad penal se ha fijado por debajo de los 18 años, de modo que los menores ya no son menores. Edvige, por tanto, sobrentiende una suerte de seguridad cautelar, preventiva. Redundando en la idea según la cual los ciudadanos adquieren un papel de sospechosos. La ventaja es que Francia, como otros países occidentales, no es un país totalitario. Y que las democracias tienen recursos, mecanismos, para ejercer un contrapeso a los excesos que en materia de seguridad o de vigilancia pretendan introducir los distintos gobiernos. El debate consiste en despejar si preferimos estar más seguros a costa de ser menos libres, o si preferimos disfrutar de mayor libertad asumiendo una mayor exposición a los peligros, la delincuencia y los atentados terroristas.

P.- El 11-S, en primer lugar.

R.- El 11-S ha acelerado el proceso. Ha dado origen a una psicosis. Pero la obsesión por la seguridad es también el síntoma del límite, de la impotencia y de la negligencia. Más aún cuando circula impunemente en el éter el fantasma de Bin Laden. Antes del atentado de las torres gemelas había en EEUU un censo de sujetos potencialmente peligrosos que concernía a 30.000 personas. Y ahora la cifra se ha elevado a 300.000, de modo que la abundancia de escuchas, interceptaciones, mensajes, sospechas y maniobras de espionaje saturan el sistema de seguridad mismo. Lo inutilizan, lo constriñen a una suerte de fenómeno endogámico.

P.- El exceso de información mata la información.

R.- Que haya medios técnicos de primera mano no significa que haya medios humanos para manejarlos satisfactoriamente. Y pongo el ejemplo de Gran Bretaña, donde se han desplegado 25 millones de telecámaras en las calles, metros, jardines y espacios públicos. La cifra plantea un triple problema. Primero, la paradoja de la inefectividad: únicamente el 3% de los delitos callejeros se resuelve con la ayuda del las cámaras, siempre a posteriori. Podrá objetarse que el porcentaje es digno, pero no lo es tanto considerando el despliegue técnico, el personal utilizado y los recursos financieros que se dedican a semejante empresa. El segundo problema proviene del criterio de vigilancia. No tanto por replantear aquí la cuestión de quién controla al controlador, que me parece un debate necesario, sino para saber qué instrucciones se les da a los policías. ¿Quién es un sospechoso? ¿A quién se vigila y por qué? ¿Hasta qué extremo puede reproducirse policialmente el conflicto de la estigmatización social?

P.- El tercer problema, imagino, sería de orden sociológico, conductual. Cambiamos nuestra manera de actuar porque las cámaras están delante. La vigilancia nos mediatiza y nos cohíbe.

R.- El efecto presuntamente benéfico de semejante situación radicaría en que las cámaras no son eficaces como tales, sino que lo son en la medida en que su presencia intimida o condiciona al sujeto. Por eso viene a cuento citar a Michel Foucault y su teoría de la prisión panóptica. Los presidiarios no ven al vigilante. Imaginan que está, pero no tienen la certeza de hallarse bajo su mirada. Extrapolando el mismo principio a la sociedad, notamos que los individuos son susceptibles de encontrarse sistemáticamente observados. Panópticamente vigilados. Automáticamente supervisados. Domesticados. Y no hablo sólo de un programa de Estado. Me refiero igualmente a la superdotación tecnológica del vecino, del compañero de trabajo, del colega de la escuela. Estamos sobrexpuestos. Y llama mucho la atención que no nos estemos percatando de ese grado tan intenso de complicidad.

P.- El maridaje del exhibicionista y el voyeur, simplificando mucho las cosas.

R.- Que exista la tentación de un Estado de colocar cámaras en cualquier esquina no anula la responsabilidad del individuo. Me sorprende la facilidad y la generosidad con que aportamos informaciones propias a la red. Mire, internet es una ventana al mundo, pero sin cortinas. De ahí que sea sano, cuando no elemental, prevenirse de la sobreexposición que mencionaba antes. Los internautas se confiesan en los blogs, cuelgan sus fotos, publican sus diarios, se desnudan metafórica y hasta literalmente. Existe un deseo de manifestar la propia transparencia, de confesarse, de justificarse. Un comportamiento así subestima la capacidad de intrusismo ajeno. ¿Qué sentido tiene rebelarse contra la cohibición de las libertades y contra los tentáculos del Gran Hermano cuando nosotros, individualmente, participamos de manera activa en el proceso de vigilancia? Mi consejo es advertir a los usuarios de internet de los riesgos que se corren. Entre otros motivos porque internet, tan útil y beneficioso, es una plataforma de control y de captación. No hablo de sectas, que las hay. Hablo de los sistemas de fidelización, del intercambio de información que hacen las multinacionales a propósito de la clientela. El uso superfluo de la tecnología es una amenaza para nosotros mismos. Por eso es bueno controlar las huellas que dejamos. No esparcirlas ni maltratarlas.

P.- Un puzzle gigante, ¿no?

R.- Los billetes electrónicos del avión, los carnets magnéticos del metro, las llamadas y los sms, las consultas de internet, la compra del supermercado, la tarjeta de crédito. Estamos definiéndonos y delatándonos continuamente. Y no lo digo de manera apocalíptica, sino para explicar hasta qué extremo subestimamos los detalles con que damos forma a nuestro autorretrato. Quizá porque se diluyen en 24 horas de comportamiento. Ahora bien, el ejemplo del puzzle es interesante porque demuestra al mismo tiempo que no existe un metasistema ni un super gendarme capaz de reunir todas las piezas. Es realmente complejo reconstruirnos con las huellas que hemos dejado, pero la invasión tecnológica nos está transformando y está variando las propias relaciones.

P.- Digamos que al vecino se le han dado superpoderes. Y que la predisposición de las sociedades a la delación se antoja más inquietante cuando los medios de que dispone son tentadores, domésticos.

R.- Aquí también se produce una paradoja. Por un lado, es cierto que la sociedad de la desconfianza, incluso de la delación, se abre camino sobre los raíles de la tecnología. Y por otro lado es verdad que era más difícil el anonimato en el siglo XVIII que en cualquier centro urbano del siglo XXI. La llamada jungla urbana es un buen espacio para esconderse. Más aún cuando se saben aprovechar los instrumentos que nos da la propia tecnología. Que es un sistema de círculos concéntricos.

P.- Entre los cuales ha adquirido un valor creciente la biometría.

R.- Es verdad. Nuestra identidad, a diferencia de cuanto sucedía, por ejemplo, en el París de los años 20, no nos la proporciona la fe de dos testigos. Ni siquiera la huella del pulgar. Ahora nos define con precisión científica el ADN, o nuestro iris, o la palma de la mano. Hay una delicada yuxtaposición contemporánea entre la identidad, la biología y el comportamiento. Se diría que un pasaporte biométrico o una prueba de ADN asemejan a la praxis que se nos haría en caso de una ficha policial.

«Me aficioné a la ciencia ficción gracias a Julio Verne»

Geógrafa de carrera, experta en cartografía. ¿De dónde viene su afición a la ciencia ficción?

- De adolescente. Recuerdo haber leído de niña algunas novelas de Julio Verne, pero años más tarde me atrajeron particularmente los libros de Asimov. Tanto las obras de divulgación como las novelas de ciencia ficción. Y especialmente, entre estas últimas, las dedicadas a los robots.

Hablemos de otro robot. Hal9000, ¿lo recuerda?

- Claro. Estaba en el 2001 de Kubrick y es un precursor de la inteligencia artificial. No es mi película de género preferida. Creo que hay dos que reflejan mejor y alegóricamente el bien y el mal de la tecnología: Minority Report, de Spielberg, y Matrix. Esta última coloca la técnica y el prodigio al servicio del hombre. La otra, en cambio, refleja una sociedad del control y de la vigilancia donde las personas son arrestadas antes incluso de cometer el crimen. Cumplidos determinados requisitos, bien genéticos, o conductuales, se previene del delito arrestando al criminal potencial.

¿Y cuál es su alegoría preferida?

- Pensando un poco la pregunta, pienso que sería más bien Dune. Creo que las riendas del poder deben estar en manos de una humanidad consciente y responsable. Y no bajo control de los superhéroes. Soy una mujer optimista. Y confío en el ser humano, por eso creo que no hay que dramatizar con el rumbo donde puedan llevarnos las sociedades de la vigilancia.

De momento, usted se ha ido al campo a vivir, cerca de Montpellier.

- Trabajo en casa. Y es ésa la ventaja de la tecnología. Ponerla a tu servicio, aprovecharte de ella. Tanto en su faceta funcional como en su virtud de instrumento de estudio, y, por qué no, de ocio.

Se refiere a las horas que sus hijos pasan delante del ordenador.

- Es cierto que internet puede ser peligroso para los adolescentes. Son demasiado vulnerables. Y esa es la razón por la que me parece fundamental el papel de los padres y de los educadores.

¿No le asustan un poco los niños y adolescentes tecnológicamente superdotados? Hay sociólogos que consideran ese poder como un arma de desequilibrio doméstico. Incluso para sentirse superiores a los padres.

- Tengo una visión menos negativa a propósito de la cuestión. De hecho, esa facilidad que tienen con la tecnología y con los ordenadores también sirve para aprender de ellos, para aceptar el papel de alumno, de vez en cuando. Es una manera de relacionarse, aunque trato de prevenir a mis hijos de los riesgos de internet como vehículo de aislamiento. Internet debe servir para lo contrario: abrirse y comunicarse.

LA CUESTION

- ¿Es posible desaparecer, ponerse a salvo de la vigilancia, desmarcarse del Gran Hermano? Entiéndanse las preguntas sin esperar que la respuesta consista en convertirnos en amish o en anacronismos similares.

- Es posible, pero hacen falta audacia, método y buenas razones. Puede usted vivir en una aldea rural de España, sin teléfono ni ordenador, y sin cuenta corriente. Pagaría siempre en efectivo. Y no podría viajar en avión ni en muchos otros medios de transporte. Tampoco tendría la posibilidad de escolarizar a sus hijos. Y, lo que es peor, no podría acceder a ningún sistema de asistencia social ni sanitaria. Todas estas 'defensas' no van a preservarle de la vigilancia del vecino, que es la primera y la elemental. Siempre que no decida convertirse en una especie de eremita. La paradoja es que una vida tan distinta va a convertirle de inmediato en personaje, en figura extravagante. Se habrán terminado entonces las expectativas de anonimato. Pero no hay que llegar tan lejos.


EL CORREO CATALAN
Meditación sobre el privilegio

ARCADI ESPADA

Querido J:

Arturo Marian vino de Rusia. Niño de una niña de la guerra. En los 80 se batía por las calles de Madrid contra los izquierdistas. Tenía 20 años. Ellos no conocían aquello ni él conocía esto. Después de una pelea lo metieron en la cárcel. Por poco tiempo, pero se envileció. En los 90 le pidieron que llevara droga de un lugar a otro y lo cazó la Policía. Entonces, 1998, ya no sería por poco tiempo. Hasta el año 2003 no volvió a pisar la calle. La condena era de nueve años y un día, pero había pedido un indulto vinculado a la cantidad de cocaína traficada. El lo explica bien, y así varías de prosa: «Desde el 27 de enero de 2003 hasta el 23 de febrero de 2007 pude llevar una vida en libertad, dado que me concedieron la suspensión de la ejecución de la pena, mientras se estudiaba mi solicitud de indulto parcial, basada en el cambio de criterio del Tribunal Supremo acerca de la cantidad notoria de la droga aprehendida. Pero mi petición fue desestimada: el cambio de criterio no conllevaba la reducción automática de la pena, como yo ingenuamente pensaba». Una mañana fue a hacerse el pasaporte y el viaje fue a la cárcel.

Mis amigos Elvira y Fernando lo conocieron durante esos cuatro años de libertad. Fue a través del pintor Carlos García-Alix. A mis amigos les convenía un muralista y preguntaron a García-Alix. Este supo de Marian por alguna muestra de arte de presos o cosa parecida. Tengo al hombre, vino a decir. El hombre era un pintor interesante, pero rondaba la muerte. Estaba enganchado al crack, que es lo que antes llamaban a Wall Street y ahora a la cocaína que se fuma. Después de tratarle y ver que era el pintor que necesitaban y un hombre estimable la pareja tomó una decisión: lo adoptarían. Así empezó a vivir con ellos en la finca manchega donde pintaba el mural. La adopción de un adulto es un raro trámite. Las parejas que adoptan no quieren niños crecidos: temen que sus hábitos no puedan adaptarse a la nueva familia y que, repitiendo el mecanismo de una de esas balanzas infantiles de los parques, el pasado decante la vida. Un adulto adoptado propicia una exuberante literatura; mucho más si se piensa que, acabado el trabajo, el pintor se instaló con la pareja y sus dos hijos adolescentes en un piso de Madrid. Había una razón médica para el traslado: la adicción al crack es muy difícil de superar. Sus protectores lo habían llevado a la consulta del doctor Luis Caballero, un cabal especialista en adicciones; pero el tratamiento farmacológico y psicológico exige la premisa de los cuidados. Si al enfermo le cerca de pronto algún síndrome debe tener un lugar caldeado al que volver. Se lo procuraron. Un adulto adoptado, y en la casa, es un asunto complejo, desde luego; y una forma de compromiso social meditable.

Durante esos años se hizo con un nombre. La pareja y el pintor Alix evitaron que Marian, solito en la vida, se hiciera el nombre a pulso y en la intemperie. Bien observada, la vida resuelta es poco más que el aprovechamiento de una serie de discriminaciones positivas. Empezó a pintar con salud y regularidad. Expuso. Convenció. Vendió. Hubo un momento en que parecía un héroe de Frank Capra. Hasta que llegó el policía, le dijo que el Tribunal había rechazado el indulto y que tenía que volver a la cárcel. Volvió. Era en febrero. Su médico escribió este párrafo para el juez: «A lo largo del año 2006 y hasta la fecha se ha mantenido completamente abstinente y se ha recuperado ad integrum en los planos personal, laboral y social, de una manera muy llamativa. En el momento de producirse el reciente problema legal que ha llevado a su encarcelamiento se encontraba muy recuperado y llevaba una vida perfectamente productiva como pintor, y socialmente normativa». Pero en octubre ya estaba otra vez libre: le habían concedido la libertad provisional, como suele suceder cuando se han cumplido tres cuartas partes de condena. Entre las condiciones de su libertad estaba la de abstenerse de «consumir tóxicos», dados sus antecedentes drogadictos.

Junio, este junio. Le llamó la encargada de su seguimiento. Le dijo que había dado positivo en cannabis y que su juzgado de Vigilancia era bastante severo. Escribe el pintor, con muchos colores: «En aquellos días yo estaba pintando en mi estudio a todo ritmo, entre 10 y 12 horas diarias, tenía ocho cuadros en marcha, tres de ellos ya casi terminados y todos con vista a una exposición personal en una galería madrileña que se iba a celebrar en otoño próximo. No pensé que un 'positivo en cannabis', un único positivo en ocho o nueve meses de analíticas, tuviera alguna trascendencia». A finales del mes, el 27, le aconsejaron presentarse ante el juez, el Ilustrísimo Señor Manuel Pérez Pérez. Observa este momento, y al juez que decide sobre un hombre: «Después de una larga espera fuimos invitados a pasar. Ante mi extrañeza de cómo podía revocarme la libertad condicional por un único positivo en porros, su señoría alegó que todos los tóxicos son iguales, que el cannabis, a veces, es aún más peligroso que la cocaína, ya que precisamente ahora estaba tratando a no se qué adolescentes (sic!) pasados de porros que por ello sufrían graves consecuencias».

El juez lo metió en la cárcel, como le dictaron la ley y su conciencia. En la cárcel sigue Marian, a la espera de que acabe el último cuarto de su condena. Se siente gravemente inseguro. Bastará con este cuadro de costumbres: «Aún no he tenido ningún mono (craving) de la cocaína, pero sí en una ocasión he tenido algo así como la activación del recuerdo dopamínico. Fui a orinar y, mientras evacuaba, me quedé contemplando la plata (bandejilla muy artesanal donde se deposita el cristal de cocaína) tirada al pie del váter, con las huellas de la gota (restos del cristal consumido) sobre ella. Vamos, que alguno se fumó un chino y dejó la plata tirada -cosa atípica desde la conversión del módulo 10 en el módulo de respeto: normalmente, los inquilinos que se drogan lo hacen con mucha discreción-. La visión de aquella plata usada debió activar algo en mi cerebro. De repente, me asaltó el recuerdo muy vivo e increíblemente intenso del sabor de la cocaína fumada. No fue el recuerdo del placer, sino la cocaína en la boca».

La señora Gallizo, responsable de Instituciones Penitenciarias, declaró anteayer: «La cárcel no es el sitio más adecuado para que los enfermos mentales recuperen su salud». Son unas declaraciones interesantes. Recordarás que en nuestra juventud de papel escribíamos sobre temibles holandesas blancas de la marca Galgo. Cuando no sabía qué escribir (¡y es que aún no me pagaban!) pasaba ratos mirándolas al trasluz donde se proyectaba la grácil figura del galgo corredor. Ahora veo el muralista al trasluz de estas palabras de la penitenciaria Gallizo. No es un enfermo mental, exactamente; es mucho peor: un convaleciente. Y veo algo más al trasluz. Marian es un privilegiado. Cruzó la calle, en vez de morirse fríamente en ella. Dio con padrinos poderosos. Gente que lo cuidó, que lo defendió de la vida, que le procuró salidas varias a su talento; que pagan abogados, psiquiatras y, si pudieran, hasta periodistas. Y está en la cárcel. El perfectamente inserto y reinserto Arturo Marian está en una cárcel de España por fumarse unos porros. Tranquilízate, pues. Por suerte vivimos en un Estado igualitario, que no hace apartes para los privilegios.

Sigue con salud.

A.

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