EDITORIALES del día:

EDITORIALES DEL DÍA
LOS ERRORES DE ZAPATERO CON ETA LE PASAN FACTURA
Juan José Ibarretxe ha hecho llegar al presidente del Gobierno un documento titulado: «Propuesta abierta de Pacto Político para la Convivencia refrendado entre el presidente del Gobierno español y el lehendakari del Gobierno vasco». Ibarretxe pide a Zapatero la creación de un «órgano común» entre el País Vasco y Navarra «con atribuciones legislativas y ejecutivas», además de un compromiso para «reconocer la identidad nacional del pueblo vasco» y «respetar las decisiones que adopte la ciudadanía vasca».
Tanto el enunciado del documento como el contenido pueden ser calificados sin duda como disparatados e inaceptables desde cualquier punto de vista político o institucional. Sin embargo, Ibarretxe se considera legitimado para plantear estas peticiones al Gobierno por la sencilla razón de que los enviados de Zapatero y la dirección de los socialistas vascos -en el marco del llamado proceso de paz- ofrecieron a ETA lo mismo que ahora reclama el lehendakari. Tal y como publicó este periódico el pasado mes de abril, la oferta de los enviados de Zapatero a las reuniones de Ginebra después del atentado de la T-4, con las que el Gobierno pretendía salvar el proceso in extremis, incluía «un órgano institucional común entre el País Vasco y Navarra con capacidad ejecutiva y propuesta legislativa». Otro de los puntos de la oferta del Gobierno era la creación de una Eurorregión, demanda que también incluye Ibarretxe en su documento.
Además, el lehendakari introduce expresamente «las cinco bases para el acuerdo de normalización política» que el PSE estuvo dispuesto a aceptar en las conversaciones paralelas de Loyola, en las que participaron Batasuna y el PNV. Es indudable que la actuación de Ibarretxe es constitucionalmente desleal, pero no es menos cierto que si él tiene el valor de presentarse en el despacho de Zapatero pidiendo lo mismo que una banda criminal es precisamente porque el Gobierno estuvo dispuesto a darle a ETA lo que ahora reclama el PNV. Y es también indudable que la apuesta política y personal del presidente del Gobierno en la pasada legislatura, abriendo un diálogo político con la banda terrorista, fue una tremenda irresponsabilidad que ahora le pasa factura.
Evidentemente, Zapatero no tendrá más remedio que decirle que no a Ibarretxe, pero no podrá evitar que el mandatario vasco salga de La Moncloa diciendo que el Gobierno le niega a un partido que usa las vías democráticas lo que está dispuesto a darle a quien utiliza el asesinato y la extorsión para lograr sus objetivos. Zapatero ha variado su política, pero su irresponsable actuación al establecer una negociación con ETA y Batasuna está teniendo consecuencias. La primera, ya irreparable, es la presencia de ANV en los ayuntamientos vascos. La segunda, es el rearme político del nacionalismo en su deriva radical.
RECHAZO A LA JUBILACION FORZOSA
El reconocimiento del derecho a la jubilación y sus prestaciones fue una de las más importantes conquistas de los trabajadores que, desde finales del siglo XIX, se extendió de manera progresiva aunque desigual a lo largo de todo el planeta. Por ello, no deja de ser una paradoja que este derecho se haya acabado convirtiendo, hoy en día, en una imposición para un importante porcentaje de empleados en nuestro país.
En concreto, la jubilación obligatoria a los 65 años en el sector público -o a los 70 para algunos profesionales como los catedráticos de Universidad- constituye un agravio frente a los del sector privado. Porque éstos sí se han beneficiado en los últimos años de una flexibilización en la legislación que permite prolongar la vida activa más allá de los 65, con incentivos tan ventajosos para el trabajador como para las arcas del Estado.
Esta discriminación ha llevado a redactar un Manifiesto contra la jubilación obligatoria, firmado ya por más de 40 profesionales muy relevantes de la Universidad, la política o la economía, que hoy publicamos. Catedráticos como Emilio Lamo de Espinosa, la investigadora Margarita Salas o el político Joaquín Leguina suscriben el documento promovido por el sociólogo Juan Díez Nicolás, en el que reclaman un cambio legal que permita a los trabajadores públicos que lo deseen, y que estén en plenas facultades, prolongar su trabajo «después de la edad oficial de jubilación».
El manifiesto expone algunas consideraciones irrefutables muy fundamentales. Como el hecho de que la calidad en ámbitos como la docencia, la investigación, la justicia o la sanidad se ve mermada al prescindir forzosamente de estos profesionales llegados a una edad en que su valía es extraordinaria precisamente por la acumulación de conocimientos y su prolongada experiencia.
La obligatoriedad de la jubilación exclusivamente por razón de la edad es una discrimación carente de toda lógica en estos tiempos. Porque la esperanza de vida ha aumentado considerablemente y la práctica totalidad de quienes cumplen los 65 años lo hacen en su plenitud de facultades intelectuales. Que el sector público prescinda de un plumazo de su extraordinario bagaje sólo constata la pérdida de valores como la eficacia, el interés general y el mérito del que adolece nuestro sistema.
Esta fue ayer una apreciación unánime entre los asistentes al homenaje que la Universidad Complutense rindió a Enrique Gimbernat. Destacadas personalidades del mundo jurídico coincidieron en que la inminente jubilación de este prestigioso catedrático de Derecho Penal y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO es una pérdida lamentable para la Universidad. Su caso, como el de tantos otros, ejemplifica lo incomprensible de una norma que desdeña el talento y la excelencia por el mero hecho de cumplir años. Cómo si los servicios públicos del país estuvieran sobrados de estas virtudes.
Una dura y justa reprobación a Olga SánchezLas tres asociaciones de víctimas del 11-M manifestaron ayer públicamente su «profundo malestar y consternación» por las imágenes exhibidas anteayer por la fiscal Olga Sánchez en una mesa redonda en la Universidad Rey Juan Carlos. Olga Sánchez había mostrado fotografías de las víctimas en los atentados del 11-M, alegando que ya había pasado suficiente tiempo. Las tres asociaciones subrayan que esta exhibición de imágenes vuelve a reabrir las heridas de las familias y recuerdan que fue prohibida expresamente por el juez Del Olmo. No hay ni la menor justificación a esta actuación de la fiscal, que se ha aprovechado de su posición para divulgar un material que ofende la sensibilidad de mucha gente. La AVT y la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M criticaron también sus comentarios respecto a la absolución de El Egipcio como autor intelectual de los atentados. Olga Sánchez señaló que no está de acuerdo con la sentencia de la Audiencia Nacional, aunque la Fiscalía no la ha recurrido. Las dos asociaciones reprochan que la fiscal exponga estas opiniones en un foro público y le recuerdan que no pudo ser determinada en el juicio la autoría intelectual del 11-M porque ella hizo mal su trabajo. «Asistimos a una absoluta falta de responsabilidad profesional y a una deplorable ausencia de sensibilidad y humanidad», dicen estas dos asociaciones sobre el comportamiento de Olga Sánchez.
El alcalde de Coslada debe dimitir
Diversos dirigentes del PP de Madrid pidieron ayer la dimisión de Angel Viveros, el alcalde socialista de Coslada. Todos ellos le hicieron responsable político de la trama de corrupción policial. Hasta el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, pidió «depurar todas las responsabilidades». Mañana mismo, pasarán a disposición judicial Ginés Jiménez, el jefe de la Policía Municipal, y otros 17 agentes, acusados de delitos de extorsión, amenazas, chantaje, cohecho y corrupción. Según la investigación, Jiménez y los agentes habían impuesto un imperio del terror en esta localidad de 90.000 habitantes, en la que los propios agentes municipales daban palizas a quien se atrevía a denunciarles. EL MUNDO informa hoy de que Jiménez disponía de confidentes en los juzgados, lo que le permitía neutralizar las demandas presentadas contra los abusos policiales. La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega afirmó ayer que «no hay nada que repugne más al Gobierno que la corrupción» y celebró la detención de estos agentes como una demostración de que el Estado de Derecho funciona. Estamos plenamente de acuerdo con sus palabras, pero la exigencia de responsabilidades tiene que incluir al alcalde, que, en el mejor de los supuestos, no se enteró de que sus subordinados se dedicaban a chantajear a los ciudadanos de forma mafiosa y a sembrar el miedo en las calles. Angel Viveros debe dimitir por un elemental sentido de la responsabilidad in vigilando que tiene cualquier cargo público.
DESAFIO NACIONALISTA/ El 'lehendakari' exigirá que el Gobierno promueva la creación de un órgano institucional común para el País Vasco y Navarra, como se acordó en Loyola y se planteó a Batasuna y a ETA
Ibarretxe exige ahora lo mismo que el Gobierno le ofreció a ETA
Pide crear un órgano institucional común para el País Vasco y Navarra con «atribuciones ejecutivas y legislativas» idéntico al que los enviados de Zapatero plantearon a la banda tras el atentado de la T-4
ROBERTO L. DE CALLE
BILBAO.- Juan José Ibarretxe culminó ayer su desafío al presidente del Gobierno al proponerle que vuelva a asumir ahora los compromisos que el PSOE adquirió con la ilegalizada Batasuna y con el PNV durante el fallido proceso de paz, y que los enviados del Gobierno propusieron después, infructuosamente, a ETA en Ginebra.
Entre dichos compromisos se encuentra el que deja la puerta abierta a la materialización de «todos los proyectos políticos», que incluiría la independencia y -como informó este periódico-, la creación de un órgano común entre el País Vasco y Navarra con capacidad ejecutiva y legislativa.
Ibarretxe ya había anunciado que su «propuesta de pacto» giraría en torno a las «bases para el acuerdo de normalización política» asumidas en Loyola, pero fue ayer cuando dejó constancia de la literalidad de su anuncio, ya que el documento de trabajo remitido al presidente Zapatero es una reproducción exacta del planteado entonces.
Ibarretxe insiste así en su estrategia, secundada reiteradamente por el PNV -a veces de forma más implícita que otras y en esta ocasión expuesta documentalmente de manera oficial-, de reprocharle al presidente que, contradictoriamente, no esté dispuesto a pactar con un partido democrático lo mismo que le ofreció a una formación ilegalizada en las reuniones mantenidas durante el otoño de 2006 en Loyola y con una banda terrorista a principios de 2007.
Pero, al mismo tiempo, el lehendakari exhibe el verdadero alcance de su voluntad de acuerdo político con Zapatero al proponer como base negociadora un texto en el que no participaron ni el PP, ni Eusko Alkartasuna, ni Ezker Batua, y del que incluso se descolgó Batasuna; es decir, que únicamente fue asumido por dos partidos políticos vascos en el marco de un proceso de negociación que pretendía erradicar el terrorismo, y que fue rechazado precisamente por la única formación que ampara a ETA.
Este hecho no sólo permite adivinar que Ibarretxe ha recobrado su liderazgo en el seno del PNV y del tripartito vasco, sino también que, aunque necesita escenificar lo contrario, da por enterrada cualquier posibilidad de entendimiento con Zapatero el próximo día 20 y se prepara para la celebración de las elecciones autonómicas.
La propuesta que ayer remitió el jefe del Ejecutivo vasco a Rodríguez Zapatero consta de cuatro puntos en los que se desgranan los compromisos que adquirieron los socialistas y los nacionalistas en el otoño de 2006 en el santuario de Loyola, y que los radicales hubiesen firmado si ETA no les hubiese ordenado lo contrario en última instancia.
En el texto no sólo figura un compromiso para «garantizar que la sociedad vasca pueda ejercer el derecho a decidir libremente su futuro», sino que también deja la puerta abierta a una continua actualización de los «procedimientos legales» para que éstos «no sean una limitación a la voluntad popular sino garantía de su ejercicio».
El texto que asumió el PSE-EE y para el que ahora Ibarretxe reclama la firma del presidente incluye un compromiso explícito en torno al respeto que las instituciones del Estado deben otorgar a todas aquellas «decisiones que, sobre su futuro político, adopte libre y democráticamente la ciudadanía vasca».
El documento también recoge una histórica reivindicación nacionalista como es la creación de un órgano institucional común para el País Vasco y Navarra «con atribuciones ejecutivas y de propuesta legislativa en el marco competencial que se acuerde». Es una propuesta que fue discutida y plasmada en las negociaciones mantenidas en Loyola, pero su protagonismo no quedó en ese punto dado que, en términos generales, fue la oferta que los enviados del Gobierno realizaron a Batasuna y a ETA en Ginebra tras el atentado contra la T-4 de Barajas, con el objetivo de impedir la comisión de más atentados por parte de la banda terrorista.
Ibarretxe rescata este compromiso pese a que fue asumido por los socialistas cuando éstos acariciaban el Gobierno foral -a las puertas de las elecciones- y pensaban en desbancar a Miguel Sanz de la Presidencia, algo que finalmente no ocurrió.
Hay un detalle importante que, en cualquier caso, el lehendakari ha preferido ignorar. Si esta propuesta pudo ponerse encima de la mesa fue porque los preacuerdos de Loyola establecían que dichas decisiones en torno al nuevo marco jurídico debían adoptarse «en ausencia de cualquier tipo de violencia y coacción, siguiendo las normas y procedimientos legales, y respetando los métodos democráticos y los derechos y las libertades de los ciudadanos». Este precepto ha sido obviado por Ibarretxe para confeccionar su hoja de ruta, que incluye la celebración de una consulta el próximo 25 de octubre.
El lehendakari, además, en esa estrategia de poner a los socialistas ante sus propias contradicciones, propone al presidente del Gobierno -así lo reveló en una entrevista nocturna concedida el jueves a Radio Euskadi- rescatar la resolución del Congreso de mayo de 2005, que le habilita para entablar un diálogo con la banda si se dan las circunstancias para ello, pese a que diversos dirigentes del PSOE han dejado constancia de que la iniciativa decayó con el fin de la pasada legislatura y el recrudecimiento de la violencia.
El lehendakari culmina su propuesta lanzando un sorprendente mensaje al presidente del Gobierno. Ibarretxe le anima a «convocar conjuntamente» la consulta del próximo 25 de octubre, después de que el Parlamento vasco la autorice. Sin embargo, este extremo tampoco parece factible a día de hoy.
Dada la correlación de fuerzas en el Parlamento vasco, el tripartito -PNV, EA y Ezker Batua- junto a Aralar suman 33 escaños, los mismos que PSE-EE y PP, mientras que el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK) ejerce de árbitro en la Cámara. Y si Ibarretxe, aunque no obtenga el beneplácito del presidente del Gobierno, fundamenta su futura acción política en unos acuerdos que la izquierda abertzale rechazó en 2006, difícilmente podrá invertir esta tendencia en el Pleno del próximo 27 de junio -a menos que los radicales quieran ponerle en un compromiso-, con lo que la consulta no pasaría el filtro parlamentario y el lehendakari estaría abocado a disolver la Cámara y celebrar elecciones en octubre.
LA EXIGENCIA DE IBARRETXE
«Partiendo de la actual realidad jurídico-política plasmada en la existencia de dos ámbitos institucionales diferenciados, la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral Navarra, nos comprometemos a promover la creación de un Organo Institucional Común para los cuatro territorios comprendidos en dichos ámbitos.
Este Organo Institucional tendrá las atribuciones ejecutivas y de propuesta legislativa en el marco competencial que se acuerde».
LA OFERTA DEL GOBIERNO A ETA
«Se creará un Organo Institucional Común entre el País Vasco y Navarra. Se modificarán los estatutos de ambas comunidades, de modo que los dos corpus legislativos cedan competencias a la institución común de las dos autonomías. Se creará una comisión interparlamentaria, compuesta por un número paritario de representantes cedidos por ambos parlamentos, para administrar los contenidos estatutarios asumidos.
El Organo Institucional Común tendrá capacidad ejecutiva y de propuesta legislativa».




