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sábado, 26 de abril de 2008

EDITORIALES: España se convierte en una máquina de producir parados/La vergüenza de Mondragón/El Gobierno pide sosiego con una medida alarmista/El con



EDITORIALES DEL DÍA
ESPAÑA SE CONVIERTE EN UNA MAQUINA DE PRODUCIR PARADOS

El ministro de Economía, Pedro Solbes, intentó ayer restar importancia a las estadísticas del paro y presentar un panorama relativamente optimista, pero las cifras son demoledoras: el desempleo creció en 246.600 personas en el primer trimestre de este año, lo que supone que la tasa de paro sobre la población activa se sitúa ya en el 9,6%, la más alta en tres años. Hay ya más de medio millón de hogares donde no trabaja ninguno de sus miembros.

Si volvemos la vista atrás, nos hallamos en que el paro está creciendo al ritmo más elevado de los últimos 30 años, cuando nuestro país era duramente golpeado por la crisis del petróleo. España pasó de 600.000 parados a 1,2 millones de 1977 a 1979, lo que provocó un traumático proceso de ajuste que se conoció en los años 80 como la reconversión industrial.

Entonces, el paro llegó a crecer por encima del 13% en el primer trimestre de 1978. En los tres primeros meses de este año, ha aumentado un inquietante 12,7%, que, al ser mucho mayor la población activa que hace tres décadas, multiplica el número de desempleados, aunque también es necesario subrayar que la competitividad de nuestra economía es más alta que la de 1978, que tenemos muchos más cotizantes a la Seguridad Social y que las cuentas del Estado se hallan más saneadas.

La cuestión es si estamos entrando en un ciclo de destrucción de puestos de trabajo -similar al de finales de los años 70 o comienzos de los 90- o nos hallamos, como sostiene Solbes, en la recta final del ajuste. El ministro aseguró ayer que el paro se va a mantener estable hasta finales del año que viene gracias a la creación de 400.000 nuevos empleos. Al mismo tiempo, presentó unas nuevas previsiones macroeconómicas, en las que el crecimiento de 2008 será del 2,3%, un punto menos que lo que estimaban los Presupuestos Generales del Estado, aprobados por el Parlamento. El problema es que Solbes ha elaborado sus cálculos de ingresos a partir de esta hipótesis optimista del 3,3%, completamente desfasada, como refleja ya la merma de la recaudación del Estado de enero a marzo.

Ayer, el ministro hizo juegos dialécticos malabares para intentar convencer a la opinión pública de que el incremento del paro tiene explicaciones técnicas y es un fenómeno puntual. Pero la realidad es terca e indica justamente lo contrario: que desde mediados del año pasado la tendencia se ha invertido y que el paro ha empezado a crecer, cada vez con mayor rapidez, debido a la crisis del sector inmobiliario y a la fuerte caída del consumo.

España tiene ya 2,1 millones de parados y, diga lo que diga Solbes, todos los indicadores reflejan que la situación económica se está deteriorando a marchas forzadas y que el segundo semestre va a ser peor que el actual. Cristóbal Montoro acusó ayer al Gobierno de haber ocultado la gravedad de la crisis y no le falta razón.

Lo que está sucediendo en las últimas semanas pone en evidencia la falta de capacidad de Solbes para afrontar una situación que no se resuelve devolviendo 400 euros a quienes tienen la suerte de poder trabajar. El Gobierno sigue cerrando los ojos a la realidad, mientras que Zapatero finge que no se entera de las malas noticias. Desgraciadamente, esta política sólo va a servir para agravar un problema que le va a estallar en las manos al Ejecutivo como se puede ver al constatar el rápido incremento del paro entre los inmigrantes -nada menos que un 23% desde enero- y el altísimo ritmo de destrucción de puestos de trabajo. Para decirlo con una expresión gráfica, los indicadores estaban hasta ayer en luz ámbar y se acaba de encender la alerta roja que nos avisa del riesgo de volver, a este ritmo, a los tres millones de parados en el plazo de un año.

LA VERGÜENZA DE MONDRAGON

La incapacidad de las fuerzas políticas democráticas de ponerse de acuerdo para expulsar a la alcaldesa de ANV de los Ayuntamientos de Mondragón y de Hernani es una razón más que suficiente para que la opinión pública española se muestre justamente indignada. No todos los partidos, desde luego, tienen la misma responsabilidad, pero ninguno puede presumir de una actuación impecable y sin tacha. Izquierda Unida -EB en el País Vasco- es la principal culpable de que la alcaldesa incapaz de condenar el atentado contra Isaías Carrasco siga en su puesto.

Gaspar Llamazares anunció ayer que los concejales de Mondragón están fuera de la coalición porque han demostrado «tener la sensibilidad de una almeja». Pero no puede expulsarlos porque las normas internas de la formación lo impiden. A buenas horas se desentiende Llamazares de sus ediles vascos, cuando hasta ayer mismo les ha permitido pactar con los proetarras. En vez de hacer símiles vulgares, el coordinador general debería avergonzarse y asumir sus responsabilidades dejando el escaño de diputado. Tampoco el PP puede presumir de su actuación. La concejala Itziar Lamarain es una mujer valiente que, tal y como ella misma ha venido a reconocer, se equivocó al votar en contra. Se puede comprender su explicación de que la moción era teatro porque sin los votos de IU no podía salir adelante, pero denunciarlo era compatible con haber votado a favor. Sobre todo porque su voto en contra ha sido aprovechado por sus adversarios para equiparar al PP con IU-EB. La vicepresidenta De la Vega aseguró que estos dos partidos habían cometido una indignidad. El PSOE también criticó al PP por ello.

Sin embargo, dicha equiparación resulta injusta y hasta un punto infame si tenemos en cuenta que la alcaldesa de Mondragón lo es porque el Gobierno y la Fiscalía General del Estado permitieron a ANV presentarse a las elecciones en muchos pueblos como Mondragón, a pesar de que había suficientes indicios de que se trataba de un partido heredero de Batasuna y, por tanto, cómplice de ETA.

El Gobierno pide sosiego con una medida alarmista

La Agencia de Seguridad Alimentaria bloqueó ayer la venta de aceite de girasol y desaconsejó su consumo, tras haberse detectado en Francia una partida procedente de Ucrania contaminada con hidrocarburos y distribuida por toda Europa. Tan drásticas medidas preventivas, aunque respaldadas por algunas asociaciones de usuarios, han generado una lógica alarma social, agravada sin duda por las contradicciones flagrantes en que ha incurrido el propio Gobierno a la hora de justificar su llamada a rebato. Efectivamente, las autoridades comunitarias han advertido a los Estados miembros de la existencia de una partida de aceite de girasol impura y de la necesidad de retirarla del mercado. Pero el Gobierno ha decidido matar moscas a cañonazos ordenando un bloqueo generalizado que inevitablemente revive el fantasma de la colza en nuestro país. El comunicado público emitido por Sanidad genera más inseguridad que sosiego porque alumbra más dudas que certezas tanto sobre la identificación de la partida adulterada, como sobre su grado de peligrosidad para la salud pública. El Ejecutivo asegura que es adecuado impedir la comercialización de todos los aceites de girasol y desaconsejar su consumo, pero, al mismo tiempo, insite en que su ingesta no entraña riesgo alguno para el organismo. El Gobierno ha optado por llamar a la calma activando todas las alarmas. Contrasta su actuación con la de las autoridades francesas, que no han adoptado ninguna restricción de forma pública. Si efectivamente el consumo de este tipo de aceite no supone ningún riesgo, el Ejecutivo debería haber sido más cauto. Es la desmesura de la respuesta la que convierte un protocolo preventivo en un motivo de inseguridad que afectará muy negativamente al sector.

El control de los avales envenena el PP

Carlos Delgado, alcalde de Calvià, denunció ayer a Rosa Estaràs, la candidata oficial del PP, a la que piensa disputar el liderazgo del partido en el próximo congreso que se celebrará este verano. Delgado, que logró desbancar al PSOE de la segunda ciudad de Mallorca, considera que Estaràs se está aprovechando de información privilegiada y del control del aparato del partido para impedir que él pueda lograr el 25% de compromisarios que estipulan los Estatutos. De hecho, Estaràs ha empezado a reunir firmas, horas después de la designación de los compromisarios. En la práctica, la norma de que cada compromisario sólo puede avalar a un candidato está envenenando la democracia interna en el PP al sustituir una teórica elección por voto secreto por un sistema de adhesión pública que beneficia siempre a los candidatos del aparato del partido.

PORTADA, noticias principales



CAMBIO DE CICLO
Alerta roja: el paro crece al ritmo más alto de los últimos treinta años

FRANCISCO NUÑEZ / PASCUAL GARCIA

MADRID.-
La realidad supera a la ficción electoral. Desde 1978 no se producía un aumento tan brusco del desempleo. La tasa de paro en marzo (9,63%) ha crecido un punto respecto al trimestre anterior y ya roza el peor escenario de la previsión del vicepresidente Pedro Solbes para todo el año (9,8%).

En el primer trimestre de 2008 se registraron 246.000 parados más que en el anterior y 74.600 ocupados menos. El número de hogares en los que toda la familia está parada creció en 71.000. Las cifras tampoco reflejan perspectivas optimistas para el colectivo de los trabajadores inmigrantes en paro, que crece un 23,8% y afecta ya a más de medio millón de personas.

La repercusión de la crisis económica sobre el empleo es mucho mayor de lo que había previsto el Gobierno. Los datos de la EPA que hizo públicos ayer el INE reflejan, nuevamente, las consecuencias devastadoras que tiene sobre la creación de empleo en nuestro país registrar tasas de crecimiento por debajo del 3%. Contexto que, según los distintos analistas nacionales e internacionales, va a empeorar en los próximos trimestres.

Según la EPA, en el primer trimestre de 2008 se produjo un incremento en el porcentaje del número de parados respecto al trimestre anterior (12,8%), que no se registraba desde hace 30 años, cuando en el tercer trimestre de 1978 cuando llegó al 13,2%.

Además, el aumento de la tasa de paro respecto al trimestre precedente, que se elevó en un 1,03 puntos, no era tan abultado desde el tercer y el cuarto trimestre de 1997. Según los datos facilitados ayer por el INE, la tasa de paro se situó en el 9,6%, la más alta desde 2005, cuando llegó al 10,4%.

246.000 parados más

Consideraciones estadísticas al margen, con mayor o menor recorrido histórico, lo cierto es que el primer trimestre del año se ha cerrado con 246.000 parados más que el último de 2007. Esto es, que el número total de desempleados ha alcanzado la cifra de 2.174.200 personas. En el último año, el número de parados ha crecido en 318.000 personas, lo que supone un aumento del 17,4%. Según los datos del INE, entre enero y marzo se destruyeron 74.600 empleos.

El análisis sectorial de las cifras deja más claros que oscuros. Así, durante el primer trimestre del año se destruyó empleo en el sector de los servicios, que sumó 96.300 desempleados más (12,3%), seguido de la construcción, con 71.100 nuevos nuevos desocupados (32,65%). Los parados de larga duración se incrementaron un 8,03% al registrar un aumento de 41.400 personas. En la industria, el paro creció en 27.800 personas (20,34%), si bien, en este sector los resultados interanuales mantienen datos positivos, ya que, según el INE, esta tasa refleja un aumento del 2,24% de ocupación. También en términos interanuales, el sector servicios ha mantenido un crecimiento del 2,83%.

Estas diferencias entre las tasas respecto al trimestre precedente y las cifras interanuales dibujan un desmoronamiento de los datos en lo que va de año.

También en el terreno de los claros situó el secretario de Estado de Economía, David Vegara, las cifras registradas respecto al empleo entre las mujeres y la temporalidad. Según la EPA, del total del empleo creado en el último año (330.000, que supone una tasa del 1,66%), un 79,18% fue ocupado por mujeres (263.700 puestos de trabajo).

Respecto a la temporalidad, el Ejecutivo subrayó que los asalariados con contrato indefinido aumentaron en 509.500 personas en el último año (88.900 personas en el último trimestre), mientras que los asalariados con contrato temporal, los primeros en verse afectados por la crisis, descendieron en 206.500 personas, con lo que la tasa de temporalidad se ha reducido en 0,77 puntos porcentuales, situándose en el 30,15%, la mejor cifra desde 1990.

Los datos resultan también relevantes respecto a la evolución del paro entre el colectivo de los trabajadores inmigrantes. Así, el desempleo creció en 146.900 personas entre los españoles y en 97.000 entre los extranjeros. En términos porcentuales, sin embargo, el incremento del paro entre los trabajadores españoles sube un 0,77% (para situarse en un 8,73%), mientras que en el colectivo de trabajadores extranjeros sube un 23,8%. Esto significa que, sólo con datos oficiales -que no tienen en cuenta al colectivo de inmigrantes en situación irregular- el 14,65% del total (más de 504.700 personas) se encuentran en el desempleo.

Otro dato relevante -por las implicaciones sociales que tiene en un momento de crisis- es el del número de familias que tienen a todos sus miembros en situación de desempleo. Así, según la EPA, en el primer trimestre de 2008, el número de hogares que tienen a todos sus miembros activos trabajando supera los 10 millones, lo que supone 91.800 menos que en el trimestre anterior.

Todos en paro

Por el contrario, el número de hogares con todos sus miembros activos en paro aumentó en 70.800 respecto al trimestre anterior y en 99.200 en los últimos 12 meses.

Los datos conocidos ayer comprometen seriamente las previsiones realizadas hace sólo unos días por el vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, que dibujó, como el peor de los escenarios, un situación con una tasa de paro del 10% en el peor momento de una crisis que, estima el Gobierno, se prolongará durante los ejercicios 2008 y 2009.

Las cifras del Instituto Nacional de Empleo se comieron ayer buena parte de ese margen de maniobra al situar la tasa de paro en el 9,63%, muy cerca del peor escenario previsto y en un contexto de previsiones económicas claramente a la baja.

En cualquier caso, tanto el secretario de Estado de Economía, David Vegara, como el propio vicepresidente económico Pedro Solbes relativizaron ayer estas cifras al asociarlas, por lo menos en parte, con el carácter estacional de los datos del empleo durante el primer trimestre del año. No obstante, fue la Semana Santa la que salvó al INEM de un nuevo registro negativo en marzo.

Los datos de la EPA «destapan» la crisis económica

MADRID.- El repunte de la tasa de paro hasta el 9,6% encendió ayer las alarmas entre agentes sociales y oposición. Los sindicatos advierten de que la economía es incapaz de crear empleo.

«La realidad se está imponiendo a la ocultación» (PP).

El que será portavoz de Economía del PP en el Congreso, Cristóbal Montoro, consideró que las cifras de la EPA «están destapando» la realidad de la crisis económica. «La realidad se está imponiendo a la ocultación del Gobierno», apostilló Montoro.

Es «imprescindible» asegurar a los parados (CCOO).

El sindicato lanzó un mensaje de preocupación ante la incapacidad de la economía española de generar empleo e insistió en que la inversión debería orientarse hacia actividades de valor añadido. Consideró «imprescindible» asegurar la protección por desempleo.

El aumento del empleo industrial es «insuficiente» (UGT).

El secretario general de UGT, Cándido Méndez, admitió que el incremento del empleo en el sector de la industria y el crecimiento de la contratación indefinida son elementos «insuficientes» para contrarrestar el repunte del paro en el primer trimestre.

Reflejan «la debilidad» del mercado laboral (Cámaras de Comercio).

Las Cámaras de Comercio afirmaron que los datos de la EPA del primer trimestre reflejan la incertidumbre de la economía española y la «debilidad» de su mercado laboral. Para los próximos meses, las Cámaras vaticinan una ralentización en la creación de empleo.EDITORIAL
ESPAÑA SE CONVIERTE EN UNA MAQUINA DE PRODUCIR PARADOS

ESPAÑA
Sanidad prohíbe el aceite de girasol aunque 'no hay riesgo para la salud'

El Gobierno adopta una drástica medida bloqueando todas las marcas tras detectarse la entrada de una partida contaminada procedente de Ucrania

RAFAEL J. ALVAREZ

MADRID. - En su tercera alerta a granel en lo que va de mes, el Ministerio de Sanidad prohibió ayer la venta de todas las marcas de aceite de girasol y recomendó no consumir ese producto ante el descubrimiento de una partida contaminada procedente de Ucrania. Pero en el mismo párrafo del aviso enviado a los medios de comunicación, el Gobierno admitía que lo adulterado no es peligroso para la salud.

A las inmovilizaciones de los productos dietéticos Depuralina y Herbalife se unió ayer lo que va camino de ser el caso Girasol, un consejo radical del Ministerio de Bernat Soria para no consumir ninguna modalidad de ese aceite «hasta que se conozcan las marcas que podrían estar afectadas por la contaminación», algo que podría saberse «la próxima semana».

El director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan), José Ignacio Arranz, dijo a Efe que la próxima semana se conocerán las marcas contaminadas e insistió en que la recomendación de no consumirlo es «reversible y cautelar». «No existe un riesgo toxicológico agudo. Se trata de aceite de girasol embotellado, es decir, el que se utiliza para freír, aliñar y emulsionar salsas».

Horas después de difundir el aviso, Arranz explicó que a pesar de que los niveles de contaminación «son muy bajos», la medida tomada por Sanidad se justifica en que un consumo masivo del producto sí podría conllevar problemas de salud. «Este tipo de sustancias lo que trae consigo si se frecuentase de una manera cotidiana, es una toxicidad crónica», señaló anoche en declaraciones a varias emisoras de radio.

Fuentes de la Aesan justificaron a este periódico la retirada de todos los aceites de girasol «por el principio de precaución». «Aún no sabemos cuáles son las marcas implicadas, aunque ya estamos trabajando sobre ello y hemos pedido un informe de trazabilidad a las empresas». Según la Aesan, «una vez identificados los aceites contaminados se procederá a retirarlos de la venta, mientras que el resto de productos no implicados volverá a comercializarse».

Todo comenzó el jueves, cuando las autoridades francesas alertaron de la presencia de aceite con «contaminación por hidrocarburos alifáticos procedentes de aceites minerales». Francia comunicó que el producto procedente de Ucrania se había distribuido a «la mayoría» de los países de la UE, entre ellos España.

Sin embargo, los técnicos de la Aesan reconocen que no existe riesgo para la salud, porque «los niveles de contaminación son mínimos». De hecho, las redes de vigilancia francesa y española no han detectado «ni un solo caso» de personas afectadas.

Fuentes de la Aesan aclararon que la alerta se activó en España porque en la fabricación del aceite «no es que deba haber niveles mínimos, sino que no debe haber presencia alguna de hidrocarburos alifáticos».

En la nota que Sanidad publicó a las 18.36 horas se recomienda «no consumir aceite de girasol». Pero en la línea siguiente, se envía un «mensaje de tranquilidad». Así, el Ministerio informa que si usted ha consumido cualquier marca «no debe preocuparse porque los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en niveles mínimos, lo que significa una baja exposición y la ausencia de riesgo para la salud».

La nota abarca también la posibilidad de que usted no haya tomado aceite pero lo tenga en casa: «Reténgalo sin consumirlo hasta que se informe acerca de las marcas que pueden utilizarse sin reserva alguna».

Unas horas antes de que el Ministerio lanzara la alerta a la población, la Aesan se reunió con las empresas importadoras de aceite de girasol para saber adónde ha ido el producto procedente de Ucrania que haya llegado a España desde febrero, un rastreo que obliga a identificar el camino seguido por miles de litros durante tres meses. Y mientras Gobierno e industria se veían la caras, los importadores ordenaron a sus clientes que retuvieran la mercancía y paralizaran su procesado y envasado.

En la tarde de ayer, Sanidad citó a las pequeñas y grandes superficies comerciales y a la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas «para garantizar que no se saca al mercado aceite sospechoso y para conocer las marcas que podrían estar afectadas por la contaminación».

Tras esa reunión, el Ministerio, las comunidades autónomas y los distribuidores instaron a la paralización de todo aceite que estuviera en circulación o a la venta.

Una fuente de la Aesan fue muy gráfica: «Se trata de que a partir de esta tarde [por ayer] nadie pueda comprar una botella de aceite de girasol en España». La orden surtió efecto en las tiendas y grandes superficies, donde los operarios pasaron la tarde retirando palés de aceite de girasol de todas las marcas.

En España se consumen 310.000 toneladas de aceite de girasol al año, lo que representa el 34% del consumo total de aceites, según datos de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles.

Hasta el 2 de Mayo separa a Gallardón de Aguirre

Muestra. El Ayuntamiento ha organizado su exposición en torno a dos sedes. En el Cuartel del Conde Duque, 'Madrid, 1808, Ciudad y protagonistas' se adentra en los hechos que tuvieron lugar en aquellos meses vistos a través de sus gentes. 'Guerra y territorio', en el Museo de Historia, divulga la evolución y transformación de la cartografía de la capital que supuso la contienda

BEATRIZ PULIDO

El equipo del alcalde Alberto Ruiz-Gallardón ha creado para expresar el Dos de Mayo una bicefalia, organizando la celebración del Bicentenario entorno a dos sedes: El Museo de Historia, que recoge el desarrollo cartográfico de la capital, y el Conde Duque, que reconstruye los acontecimientos y la atmósfera que respiraban los madrileños en 1808. Curiosamente son dos edificios que ya existían en ese Madrid en el que convivían poco más de 160.000 habitantes.

Gallardón, que estuvo presente en la inauguración de las dos exposiciones, admitió que ésta «no es una reconstrucción nostálgica» sino vinculada a la admiración por aquello que hicieron los ciudadanos madrileños en el mes de mayo de 1808. «Ellos y no los que habitaban los palacios y despachos públicos fueron los verdaderos protagonistas, los que escribieron una página en la Historia».

Para vestirse con la piel de los madrileños, calzarse sus zapatos y caminar con esos latidos en el pecho, se puede comenzar por visitar la muestra del espacio Conde Duque, que han titulado Madrid 1808. Ciudad y protagonistas.

Como antesala, en el patio una gran pirámide encierra al ciudadano del siglo XXI en las costuras de sus antepasados. Allí se ha realizado una reconstrucción sonora de aquellos acontecimientos. Un tañido de campana, un suave taconeo sobre el empedrado, el murmullo del agua, dan paso a un extraño silencio que desemboca en la lucha callejera y muere en los fusilamientos del Dos de Mayo.

El que se adentra en aquel espacio es, al principio, mero espectador de los ruidos. Sólo cuando el horror de los disparos, los caballos y lamentos entran en escena y escucha los latidos acompasados del tic tac de un reloj, se convierte en protagonista de la escena. Es entonces cuando siente, en sus propias carnes, que los soldados franceses están a punto de fusilarle.

Para componer aquel cuadro sonoro se han empleado sonidos reales: El del silencio sevillano durante una procesión, las campanas, los pasos, los caballos, los disparos. Todo es real excepto la muerte. La reconstrucción interior y privada que debe realizar, para sus adentros, cada ciudadano, le impactará seguro de forma extraordinaria.

Uno ya está sentimentalmente dispuesto para cruzar, calzado de emotividad, las puertas de las dos salas que albergan la muestra: la de Pedro de Ribera y Juan de Villanueva, y así se adentra de puntillas y con la luz tenue en los acontecimientos que se escribieron entre los meses de marzo y diciembre de 1808.

Conforman el contenido de la exposición diferentes piezas, como sillas, muebles, cómodas, trajes o un abanico que relata en su estampa el Motín de Aranjuez; y, en el centro, una espectacular escopeta considerada tradicionalmente como un regalo que le hizo Napoleón a Carlos IV. Todos ellos salpican, de forma anecdótica, las vitrinas aproximando al espectador a aquella época.

Asimismo, la muestra da cobijo a una interesante colección de documentos procedentes de los fondos de la Biblioteca Histórica de Madrid, la Hemeroteca, el Archivo de la Villa y el Museo de Historia de Madrid. Algunos muy curiosos, como aquella proclama firmada por José Napoleón el 12 de julio de 1808, dirigida a los españoles y que escribió desde Vitoria.

La reconstrucción visual termina con los sucesos del 2 y 3 de mayo vistos desde la perspectiva de pintores y artistas. Eugenio Alvarez Dumont, por ejemplo, quiso recoger ese instante fugaz en el que Manuel Malasaña daba muerte al soldado francés que acababa de asesinar a su hija Manuela, que yace inerte en el suelo.

Las horas previas al enfrentamiento son las que el pintor Miguel Hernández Nájera ha querido narrar en su cuadro. En torno a un documento que coge un fraile se reúnen algunos ciudadanos, con gesto preocupado, como si tuvieran en mente lo que había de venir en las siguientes horas.

Casi como una cronología de los hechos, unos retratos más tarde aparece la encarnizada confrontación: asoma el ejército invasor organizado y los ciudadanos vestidos de paisano. Más tarde se exhibe el cuadro de Vicente Palmarou, Enterramientos de la Moncloa el día 3 de mayo de 1808, en el que las mujeres lloran desconsoladas a sus hijas y madres.

La muestra representa, en suma, «toda una batería documental que permite a los espectadores acercarse a los hechos desde perspectivas diversas y comprenderlas mejor», añadía la comisaria, Carmen del Moral Ruiz.

En la otra muestra, la que se exhibe en el Museo de Historia, la exposición lleva el nombre de Guerra y territorio. Comisariada por Francisco Quirós y Juan Carlos Castañón, es un acercamiento a las consecuencias que tuvo la contienda para la cartografía de la capital.

En total, 90 obras entre mapas, grabados y maquetas que ofrecen una idea de los cambios que se produjeron en aquellos momentos, algunos irreparables, como los que sufrió el Palacio del Buen Retiro, destruido completamente durante la contienda.

Ruiz-Gallardón añadió que sería injusto mirar solamente hacia un lado y no hacia el otro y se refirió al mote que le colocaron los madrileños a José Bonaparte, llamándole Rey Plazuelas. «Construyó algunas plazas y zonas ajardinadas en la ciudad y también mejoró el sistema de alcantarillado y el sistema de conducción de agua hacia la capital».

En la exposición se pueden ver algunos de los escenarios en los que tuvo lugar el levantamiento, como el Parque de Monteleón, la plaza de Oriente y el Palacio Real, la Puerta del Sol, el Prado y El Retiro. Y entre medias se puede recurrir a esa joya que es la Alegoría de la Villa de Madrid, pintada por Francisco de Goya y que tiene en el museo municipal su casa permanente. En él aparece una mujer coronada, que representa a la Villa de Madrid, sujetando el escudo de la ciudad. A su lado, un ángel coloca un óvalo en el que se puede leer la fecha que se conmemora. A sus pies descansa un perro, símbolo de fidelidad.

Las dos exposiciones que pueden verse de forma gratuita, han costado al ayuntamiento poco más de un millón de euros. Gallardón aprovechó el acto para invitar a los ciudadanos a celebrar el próximo 2 de mayo con los diferentes actos que se han organizado, como el espectáculo 6 Goya 6 o el concierto de la Plaza de Oriente.

Madrid, 1808. En Conde Duque, 9-11, y la capilla del Museo de Historia (calle de Fuencarral, 78). Entrada gratuita.

HUMOR GRAFICO
Gallego & Rey
Idígoras y Pachi

+ NOTICIAS
CRISIS EN EL PP

El alcalde de Calvià anuncia su candidatura a dirigir el PP balear y acusa a la actual presidenta de 'robarle' los avales de los delegados

Presentará una candidatura alternativa en el congreso regional del PP balear

MIQUEL A. FONT

CALVIA (BALEARES).-
«Estaràs debe devolver los avales que no le pertenecen y, si no lo hace, acudiré a los tribunales». Así lo afirmó ayer el alcalde de Calvià, Carlos Delgado, tras anunciar que se presentará como candidato a la Presidencia del PP de Baleares. Al menos ésta es su intención, puesto que antes debe conseguir los avales.

Delgado se reunió con la actual presidenta del PP balear, Rosa Estaràs, el jueves. La reunión fue un fracaso y, ante la falta de acuerdo, el regidor de Calvià le comunicó que presentaría su candidatura.

Delgado denunció ayer que, en la misma noche del jueves y hasta altas horas de la madrugada, el equipo de Estaràs se movilizó recogiendo avales y que muchos militantes firmaron sin saber que habría una candidatura alternativa. Según Delgado, muchos de estos militantes le han llamado para comunicarle que, de haber sabido que se presentaba, no hubieran firmado a favor de Estaràs.

Afirma el alcalde de Calvià que todos estos militantes han de tener la oportunidad de rectificar y que Estaràs debe facilitar este trámite, puesto que la normativa del partido no permite que un compromisario avale a dos candidatos. Delgado dijo que, «política y jurídicamente, Estaràs está obligada a renunciar a los avales que no le pertenecen» y, si no lo hace, acudirá «a los tribunales».

Ayer mismo, Rosa Estaràs anunció que, tras conocer que hay una segunda candidatura además de la suya, ha comunicado «al secretario de organización del congreso» que no tiene ningún problema en que «cualquier persona que lo desee se dé de baja» en su candidatura y «cambie su aval a otro candidato». Además, aseguró que ha intentado comunicárselo a Delgado, pero que éste ni le ha cogido el teléfono ni ha respondido a sus mensajes.

El alcalde de Calvià había puesto varias condiciones para apoyar a Estaràs, entre ellas el compromiso de modificar el Estatuto de Autonomía para introducir el término de lengua balear en lugar de catalana y la modificación de las leyes educativas para garantizar la libre elección de centro escolar por parte de los padres.

Estaràs, según Delgado, «no acepta estos compromisos» y él se presenta para «defender lo que es el sentir mayoritario de los ciudadanos de Baleares, según quedó demostrado en la encuesta realizada por el PP de Calvià y que nadie ha discutido». Delgado se refería a un sondeo en el que el 80% de los ciudadanos de las islas defendía la modificación de un artículo del Estatuto referente a la lengua oficial de Baleares.

Delgado ya cuenta con el aval de los 103 compromisarios de Calvià, pero necesita 408 (el 20% del total) para poder presentar la candidatura. Por ahora, sólo el PP de Calvià recoge avales para Delgado, mientras que Estaràs cuenta con el apoyo de todo el aparato del partido.

ESPAÑA
El hijo mayor de 'El Pocero', malherido tras enfrentarse a dos secuestradores

Dos individuos armados abordaron en Seseña a plena luz del día al empresario, que quedó malherido tras una dura disputa en la que recibió numerosos golpes en la cabeza con la culata de las pistolas

PABLO HERRAIZ / JOAQUIN MANSO

MADRID.-
Dos individuos fracasaron ayer en su intento de secuestrar a Francisco Hernando del Saz, hijo mayor del constructor Paco El Pocero y máximo responsable de sus empresas, al que no obstante dejaron malherido. Los hechos ocurrieron a escasos 100 metros de las oficinas de la familia que levanta más de 13.000 viviendas en Seseña (Toledo).

Hacia las 14.30 horas, según fuentes policiales, un Citroën Xsara de color plata conducido por uno de los asaltantes golpeó intencionadamente el Audi A8 de Hernando en la llamada rotonda del tanatorio de la localidad toledana. Cuando la víctima, de 38 años, se bajó del vehículo para comprobar los daños, llegó un tercer automóvil: un BMW gris. Del mismo descendió un hombre blandiendo una pistola, mientras el conductor del Xsara, también armado, gaseó con un spray antivioladores al empresario.

En un primer momento, Hernando sospechó que los dos delincuentes pretendían robarle el coche, pero, cuando se percató de que se trataba de un intento de secuestro, inició un duro forcejeo, en el que recibió numerosos golpes en la sien con la culata de las pistolas, que le provocaron numerosas heridas, además de puñetazos y patadas por todo el cuerpo.

Durante la disputa, los dos asaltantes amenazaban y gritaban al constructor: «¡Hijo de puta, te vamos a matar!, ¡entra en el coche, que te vamos a matar!», mientras le intentaban introducir en el maletero del BMW. La lucha se prolongó durante unos segundos, pero Hernando ofreció una gran resistencia y acabó provocando que una de las armas de los secuestradores cayese al suelo. Ante las dificultades, los dos individuos se montaron en el BMW y huyeron, abandonando en el lugar el Citroën Xsara. La víctima quedó tendida en el suelo, malherida y sangrando abundantemente.

Fuera de peligro

Los primeros en atenderle fueron algunos obreros que trabajan en la ciudad que construye El Pocero, que dieron aviso a Emergencias 112. Una patrulla de la Policía Local de Seseña trasladó al herido al consultorio médico, donde le dieron varios puntos de sutura. Anoche permanecía ingresado, consciente y fuera de peligro, en una clínica de Pozuelo de Alarcón, rodeado por su familia.

Hernando presenta al menos tres heridas incisas profundas en la cabeza, producidas por los culatazos de las pistolas. Los médicos también apreciaron fuertes golpes y contusiones por todo el cuerpo.

Media hora después del suceso, la Guardia Civil de Madrid recibió el aviso de sus compañeros de Toledo para buscar el BMW con los sospechosos, que podrían haber huido hacia la capital. El Instituto Armado busca a un hombre con perilla y a otro con pelo moreno, ambos españoles. Varias patrullas vigilaron la zona de Pinto, Ciempozuelos y Valdemoro. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación.

Padres vascos denuncian ante Múgica un «éxodo lingüístico»

Muchos buscan escolarizar a sus hijos en castellano en La Rioja y Cantabria

PALOMA DIAZ SOTERO

MADRID.-
La paulatina desaparición de la enseñanza en castellano de los centros públicos y concertados vascos, presionados por los niveles de euskara que exige el Gobierno vasco, ha empujado a numerosos padres a escolarizar a sus hijos en comunidades limítrofes como Castilla y León, La Rioja y Cantabria.

La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, que ha reunido ya 2.800 apoyos, asegura haber constatado esta situación y, ayer, se la trasladó al Defensor del Pueblo. Enrique Múgica escuchó durante 15 minutos a los cinco padres de esta plataforma que viajaron a Madrid para hacerle entrega de un dossier de 38 páginas en el que, aseguraron, documentan la «imposición» del euskara sobre el castellano en los colegios vascos y la «tiranía» del lehendakari dentro de una sociedad, la vasca, en la que el castellano es la lengua materna del 80% de los ciudadanos.

Asimismo, le comunicaron su inquietud por el decreto aprobado por el Gobierno de Ibarretxe, ya en vigor, que está forzando a los colegios a desterrar el modelo A (en castellano, salvo la asignatura de lengua euskara), y a implantar el modelo D (en euskara salvo la asignatura de lengua castellana) y mantener el modelo B (en teoría al 50%, pero con mayor real presencia del euskara).

Dicho decreto otorga a cada centro la elección del modelo, pero les exige altos niveles de euskara entre sus alumnos. La Plataforma asegura que algunos directores de colegio reconocen que, «si no llegan al nivel, les cortan el grifo de la subvención».

Según informó al término de la reunión María Aldecoa, la vicepresidenta de la Plataforma, Enrique Múgica les trasladó su disposición a estudiar una situación que, dijo, sigue por la prensa, y se comprometió a analizar si la denuncia puede tramitarse dentro del marco legal.

En los cuatro meses que estos padres llevan en acción, dicen que han constatado que en toda Alava hay sólo 225 plazas nuevas del modelo A para el próximo curso. La consecuencia: lo que ya consideran «éxodo lingüístico». Aunque sin cifras en la mano, afirman que los colegios de Logroño están desbordados de niños procedentes de pueblos cercanos de Alava. En la Rioja Alavesa, aseguraban ayer estos padres, «no hay ni una sola plaza del modelo A para los niños que empiezan».

En Miranda de Ebro (Burgos), el colegio de los Sagrados Corazones también está desbordado de solicitudes. Los colegios cántabros son el destino de numerosos estudiantes de Vizcaya, sobre todo de ESO y Bachillerato, etapas en las que los alumnos ya empiezan a decantarse por su orientación universitaria. «Si el niño quiere estudiar ingeniería, muchos padres prefieren que lo hagan en castellano y los envían antes a Cantabria», apunta una de las madres de la plataforma. «Para la Consejería de Educación, esa realidad no existe», afirma Aldecoa. «Pero la realidad es ésa: o tragas o te vas».

'GAL' se estrena en 100 cines de Francia

La película producida por Mundo Ficción sorprende al público de San Juan de Luz y Bayona, en vísperas de su desembarco en las salas comerciales del país vecino el 7 de mayo

LEYRE IGLESIAS

SAN JUAN DE LUZ. - GAL son sólo tres siglas para la gran mayoría de los franceses. Quizás algo relacionado con ETA, algo que tiene que ver con España y que, en principio, no les incumbe. A partir de ahora, GAL es también una película que cubre los paneles publicitarios de San Juan de Luz con el sobrenombre de Un crime d'Etat (Un crimen de Estado). Unos gravísimos hechos que sacudieron el País Vasco francés durante los años 80 y 90.

La pequeña localidad costera de San Juan de Luz ha acogido esta semana, con verdadera expectación, el preestreno en Francia de la película de Miguel Courtois, producida por Mundo Ficción y protagonizada por José García, Jordi Mollá y Natalia Verbeke. Rodada a ambos lados de la frontera y con una potente presencia francesa delante y detrás de las cámaras, GAL se estrena el próximo 7 de mayo en 100 salas de cine de todo el país. Una cifra más que notable para una cinta subtitulada, pero que llega arropada por Europacorp, la mayor distribuidora del país, y por el propio José García, intérprete reconocido tanto por la crítica como por el público de Francia.

La taquilla del cine Rex en el idílico San Juan de Luz se quedó pequeña. Entre el público, alrededor de 30 periodistas de medios regionales y nacionales reciben con sorpresa una historia prácticamente desconocida. Courtois y García coinciden por separado en una misma frase: «En París, no tienen ni idea de todo esto». «El francés es egoísta», añade el actor, nacido en París e hijo de inmigrantes gallegos. «Siempre se da cuenta tarde de que tenemos una historia compartida».

Los años 90 no quedan lejos, pero, exceptuando el propio Pays Basque, Francia ha olvidado aquel terrorismo de Estado que asesinó a decenas de sus habitantes. Vivió de espaldas al Grupo de Liberación Antiterrorista organizado por el Ejecutivo de Felipe González, como también vivió durante muchos años ajeno a ETA, a la que el mutismo galo servía de refugio. «Se pensaba que era un problema español, no francés», razona Brigitte Baudin, de Le Figaro. Ahora Francia descubre la turbia trama del GAL desde las butacas de un cine y con la trama periodística como enfoque. «Es importante recordar», sentencia Baudin.

Recordar y hacerse la pregunta universal, «moderna», que plantea la película, una interrogante que no distingue países ni sensibilidades, según el director de la obra: «¿Cómo debe combatirse al enemigo interior, a los terroristas? ¿Con las mismas armas que utilizan ellos?». Miguel Courtois cree que no, pero abre una ventana a «la reflexión». ¿Por qué? «Para que no se repita».

En el fondo de esa suerte de pasotismo francés, subyace el histórico centralismo del país, que rebasa lo puramente administrativo. La sociedad francesa vivió despegada de la violencia que sufrió su País Vasco. «Aquí se conocía el fenómeno de los GAL, porque aquí dolió mucho. Pero la gente estaba confusa y las víctimas nunca salieron a la palestra pública. Las autoridades francesas tampoco querían airear los asesinatos y secuestros que se producían aquí. Se limitaban a decir que perjudicaban al turismo. Y los hechos casi no llegaron al resto de Francia», cuenta desde San Juan de Luz Anne Marie Bordes, periodista del diario regional Sud-Ouest, que escribió durante aquellos años convulsos de violencia recíproca. La visión cambia cuando habla París en boca de la redactora de Le Figaro: «Yo conocía la historia de ETA, pero no la de los GAL, y la película explica muy bien esa historia. Una historia que es verdaderamente increíble. Porque no son personajes, ¡son hechos reales!». Y sonríe estupefacta.

Un filme sobre la ETA de hoy para cerrar la trilogía

¿Cómo es ETA hoy? ¿Y cómo sería ante las cámaras? El siempre arriesgado Miguel Courtois (París, 1960) quiere contar lo nunca contado: la situación de ETA en la actualidad. «Tengo muchísimas ganas. Es el productor [Melchor Miralles] quien tiene las cartas. Y, si se hace, yo estaré en esa película».

Será, sin duda, uno de esos largometrajes que Courtois considera «imprescindibles»: «Es la película que falta». Que falta por tabú o desgana por complicarse la vida por parte del nutrido elenco de directores españoles. La voluntad del cineasta es cerrar el círculo que abrió con Lobo (2004), acerca del topo que se infiltró en la banda en los años 70, y continuó con GAL (2006), la guerra sucia de los 80 y 90. Con ella culminaría una trilogía absolutamente novedosa sobre la historia de la banda terrorista ETA y su entorno.

Se trata de un proyecto «arriesgado» y, cuanto menos, valiente, que aún no tiene guión, pero sí una voluntad más que firme por parte de Courtois y del productor de Mundo Ficción.

Contará, muy probablemente, de nuevo con el guionista de GAL, Antonio Onetti, y comulgará también con la premisa del «cine ciudadano», con el que Courtois se identifica. Ese cine mediante el cual el artista puede aportar «algo más que entretenimiento» a la sociedad a la que pertenece.

Ecos del GAL, terrorismo y razón de Estado

JAVIER VILLAN

'La paz perpetua'

Autor: Juan Mayorga./ Dirección y espacio escénico: José Luis Gómez./ Intérpretes: José Luis Alcobendas, Julio Cortázar, Israel Elejalde, Susi Sánchez y Fernando Sansegundo./ Escenario: María Guerrero.

Calificación: ****

MADRID.- Perros policías, terrorismo, razón de Estado, paz, violencia: La paz perpetua, la paz de los cementerios. Kant al fondo, desde el título. En Juan Mayorga hay siempre un pensamiento filosófico que logra meter en el ámbito estricto del lenguaje teatral. Ahora es Kant y en otras ocasiones, aunque sólo sea como eco y resonancia, es Walter Benjamin.

Hay un libro de Mayorga que encierra algunas claves de su teatro: Revolución conservadora y conservación revolucionaria; política y memoria en Walter Benjamin; pensamiento crítico y utópico. Ahí está la clave del mejor Mayorga: la crítica, la utopía. Perros, hombres... ¿qué más da?; el poder en sus distintas manifestaciones: poder de la ley o poder de las pistolas.

Juan Mayorga es el dramaturgo del momento y varios títulos lo avalan, éste con mayor contundencia todavía. No digo el autor de moda porque moda encierra connotaciones peyorativas y con razón; transmite una idea de transitoriedad ajena a la naturaleza del teatro de Mayorga: actualidad con intención de prevalecer en el tiempo.

Juan Mayorga rebasa la circunstancia temporal y va más allá: la razón de Estado, la razón de los sicarios, la razón de los insurgentes; ¿qué fueron los patriotas españoles frente a los ejércitos de Napoleón: partisanos, terroristas, reaccionarios clericales en contra del progreso afrancesado? Teatro de ideas. Mas, por encima de todo, teatro. Eso lo ha entendido una férrea dirección de José Luis Gómez, que ha ideado también un espacio escénico claustrofóbico: ése es el ámbito en el que se mueven tres perros aspirantes a formar parte de la elite antiterrorista, el K7.

Mayorga abre un diálogo necesario entre la muerte, la violencia, la legalidad y un intento de comprender las raíces últimas, y primeras, del terrorismo y la insurgencia. El poder es represivo, de clase; y el contrapoder es criminal. Y el Estado o los gobiernos que usan las mismas armas del terrorismo se deslegitiman como garantes de la legalidad. No es difícil encontrar en La paz perpetua ecos del GAL y su filosofía criminal de la lucha antiterrorista: su filosofía del orden y del ojo por ojo.

No es la primera vez que Mayorga utiliza la humanidad canina como cauce expresivo y metáfora del ser humano. En Palabra de perro, de inspiración cervantina, Berganza le dice a Cipión: «Nos rodea una valla eléctrica. Si consigues saltarla, te darás de bruces contra la porra del guardia». Aquí no hay valla, sino un espacio circular abierto por un ascensor y una puerta que da a un mundo de amenazas. Cuando los perros se desmandan, una descarga eléctrica los devuelve a la sumisión. Hay una reja que desciende y amenaza con cerrar aún más la celda. Por arriba de la reja, sombras de perros, otra realidad.

Berganza y Cipión son claros precedentes de Odin (José Luis Alcobendas), John-John (Julio Cortázar) y Enmanuel (Israel Elejalde). Los tres hacen prodigios de interpretación: John-John, el músculo, la agresividad sin cerebro: portentoso con frecuencia en su abrupta inocencia de siervo y de sicario. Odin es el perro callejero, el mercenario sin ideología.

A quienes, desde sus tiempos en el Teatro de Cámara, de Angel Gutiérrez, venimos alabando las excelencias de Alcobendas, esta plenitud perruna nos llena de satisfacción. Israel Elejalde tiene que pechar con el papel más difícil: el perro filósofo, conectado con Pascal. Por ahí se agrieta, no el trabajo de Elejalde, sino la fluidez de la obra: discurso demasiado explícito y doctrinal.

Fernando Sansegundo, el viejo héroe, el perro curtido en cien batallas, demediado y amputado, hace mejor de cojo que de perro. En cuanto a Susi Sánchez, confirma su calidad de actriz: guardiana y teórica implacable del Estado como garante de ese orden perverso. En suma, un gran texto, una excelente dirección. Y una lección actoral.

CRISIS EN EL PP / El debate precongresual



LA POLEMICA NACIONAL / LA CRISIS DEL PP
Cuando el continuismo sale por la culata

Fue un capricho de EL MUNDO y la Cope; luego, un problema personal entre Aguirre y Rajoy. Pero ha crecido la evidencia de que en la derecha el continuismo atado tiene poco porvenir.

VICTOR DE LA SERNA

Ya se alzan nuevas voces críticas. Así, en ABC, Tomás Cuesta: «Lo que no consiguió Zapatero en cuatro años -que la derecha se avergüence de encarnar a la derecha- podrían conseguirlo, en un pispás, los cerebros de Génova. Tras la última derrota electoral (o sea, la penúltima, si nadie lo remedia), vuelve la burra al trigo y los tibios al centro. El centro, al parecer, es El Dorado y aquel que lo conquiste tendrá todo resuelto». Y Alfonso Ussía, en La Razón: «Mariano Rajoy perdió en la noche de su derrota la oportunidad del gesto. De haber dimitido, hoy sería un valor irrompible, un punto de referencia unánimemente venerado en el Partido Popular. (...) Si no se pudo y no se ha podido, es más que probable que no se pueda, y en ese caso, lo cortés y lo valiente, es reconocerlo y facilitar el camino a quien los compromisarios del Partido Popular, la voz de la militancia y el eco de los votantes, que no el dedo, consideren el más idóneo para recuperar la ilusión».

Pero en los mismos medios conservadores ruge la controversia: La Razón apoya editorialmente a Rajoy y en ABC abundan las opiniones en el mismo sentido. Ahí es donde J. Félix Machuca nos machaca, en plan ingenio de estero (que es el lugar donde más se concentra la sal gorda): «Vemos, pues, que la radio y una parte del mundo impreso son los que dictan la política que tiene que seguir el PP. Sin que ninguno de los dos brujos mediáticos pague la cuota del partido. (...) El río popular que nace en Génova y a su paso por la Puerta del Sol es infestado, desemboca en la periferia provincial con hedores cuarteleros. Nadie, que se sepa hasta el momento, ríe la gracia del marquesado, tan necesitada de 600 apoyos que no tiene y que difícilmente vaya a encontrarlos de la mano de su campaña publicitaria en el púlpito de los santos y en el mundo de Pedro...».

A la izquierda, en cambio, unanimidad perfecta y, claro, desinteresada: todos con Rajoy. Un editorial de El País respaldaba la democratización interna en el PP... pero sólo si el resultado es el PP acomodaticio que propugna -aquel partido que no diese miedo que Jesús de Polanco reclamaba-, y lo expresa así: «Cualquiera que sea el resultado del congreso de Valencia, el nuevo líder del PP ampliará su margen de maniobra si se asienta sobre un voto inequívoco de la mayoría de los delegados (...). El sistema democrático español necesita de una fuerza de centro-derecha que, hasta ahora, el PP no ha sabido o no ha querido encarnar. Por eso perdió las elecciones de 2004 partiendo de una mayoría absoluta, y por eso las ha vuelto a perder ahora, al propiciar una concentración sin precedentes del voto útil sobre su principal rival».

Este diario contribuye a la causa lanzando a la notoriedad personajes como el diputado del PP José María Lassalle, quien atacaba el Liberalismo antipático (el de Aguirre, vamos) con esta nueva y fascinante definición del, a su juicio, simpático: «El ejercicio de la libertad ya no sólo debe operar en un sentido negativo y anti-estatista, sino también de una forma positiva, proyectando una dinámica incluyente e igualitaria». La gallina, diría el castizo.

CRISIS EN EL PP / Luchas de poder
El alcalde de Calvià amenaza con llevar a Estaràs a los tribunales

Presentará una candidatura alternativa en el congreso regional del PP balear

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MIQUEL A. FONT

CALVIA (BALEARES).-
«Estaràs debe devolver los avales que no le pertenecen y, si no lo hace, acudiré a los tribunales». Así lo afirmó ayer el alcalde de Calvià, Carlos Delgado, tras anunciar que se presentará como candidato a la Presidencia del PP de Baleares. Al menos ésta es su intención, puesto que antes debe conseguir los avales.

Delgado se reunió con la actual presidenta del PP balear, Rosa Estaràs, el jueves. La reunión fue un fracaso y, ante la falta de acuerdo, el regidor de Calvià le comunicó que presentaría su candidatura.

Delgado denunció ayer que, en la misma noche del jueves y hasta altas horas de la madrugada, el equipo de Estaràs se movilizó recogiendo avales y que muchos militantes firmaron sin saber que habría una candidatura alternativa. Según Delgado, muchos de estos militantes le han llamado para comunicarle que, de haber sabido que se presentaba, no hubieran firmado a favor de Estaràs.

Afirma el alcalde de Calvià que todos estos militantes han de tener la oportunidad de rectificar y que Estaràs debe facilitar este trámite, puesto que la normativa del partido no permite que un compromisario avale a dos candidatos. Delgado dijo que, «política y jurídicamente, Estaràs está obligada a renunciar a los avales que no le pertenecen» y, si no lo hace, acudirá «a los tribunales».

Ayer mismo, Rosa Estaràs anunció que, tras conocer que hay una segunda candidatura además de la suya, ha comunicado «al secretario de organización del congreso» que no tiene ningún problema en que «cualquier persona que lo desee se dé de baja» en su candidatura y «cambie su aval a otro candidato». Además, aseguró que ha intentado comunicárselo a Delgado, pero que éste ni le ha cogido el teléfono ni ha respondido a sus mensajes.

El alcalde de Calvià había puesto varias condiciones para apoyar a Estaràs, entre ellas el compromiso de modificar el Estatuto de Autonomía para introducir el término de lengua balear en lugar de catalana y la modificación de las leyes educativas para garantizar la libre elección de centro escolar por parte de los padres.

Estaràs, según Delgado, «no acepta estos compromisos» y él se presenta para «defender lo que es el sentir mayoritario de los ciudadanos de Baleares, según quedó demostrado en la encuesta realizada por el PP de Calvià y que nadie ha discutido». Delgado se refería a un sondeo en el que el 80% de los ciudadanos de las islas defendía la modificación de un artículo del Estatuto referente a la lengua oficial de Baleares.

Delgado ya cuenta con el aval de los 103 compromisarios de Calvià, pero necesita 408 (el 20% del total) para poder presentar la candidatura. Por ahora, sólo el PP de Calvià recoge avales para Delgado, mientras que Estaràs cuenta con el apoyo de todo el aparato del partido.

CRISIS EN EL PP / Luchas de poder
El aparato del PP acelera la recogida de avales para Rajoy en toda España

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CARMEN REMIREZ DE GANUZA

MADRID.-
La recogida de avales de los compromisarios al congreso del PP de junio se ha convertido en un asunto recurrente entre diputados, cargos territoriales y las bases del partido. Desde Andalucía, Valencia y Castilla-La Mancha, se han multiplicado estos días las voces críticas hacia el aparato por la celeridad con que el comité organizador del congreso está tramitando las solicitudes de aval para la candidatura de Mariano Rajoy. Unas solicitudes que, tradicionalmente, sólo se han gestionado en puertas del propio congreso.

No han faltado quienes se han negado a firmar el aval distribuido desde las baronías territoriales con tanta premura para el único candidato en ciernes.

Algunos, que han insistido en ocultar sus identidades, se han quejado de haber recibido los formularios antes del tiempo reglamentario, cuando los compromisarios no estaban oficialmente proclamados, o en las horas siguientes a su elección. Pero la mayoría, algunos de ellos cargos públicos, han accedido.

«Es la primera vez, desde el año 1989 en que entré en el PP, que he visto al partido regional movilizado para pedir a los compromisarios en días o en horas unos avales que antes se presentaban el mismo día del congreso»; así hablaba a este diario Javier Pérez Trigueros, alcalde de Callosa del Segura (Alicante), uno de tantos avalistas voluntarios de Rajoy con los que se puso en contacto el aparato de Camps desde Valencia. «Y a mí sólo se me ocurre que quieren ser los primeros en entregar los apoyos a Rajoy».

RAJOY Y «LAS DISTINTAS FORMAS DE VER LAS COSAS».

-->Mariano Rajoy afirmó ayer que, de cara al congreso del PP, se esforzará para integrar «las distintas formas de ver las cosas».


Lo hizo en Extremadura, donde visitó a la militancia -en la imagen, saluda al ex alcalde de Cáceres- y participó en la Junta Directiva regional del partido.

CRISIS EN EL PP / La democracia interna
Más de 5.000 simpatizantes del PP se interesan por las primarias

Los promotores de la idea han recibido 550 correos electrónicos de apoyo en 24 horas procedentes de toda España y de otros cinco países

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LUIS ANGEL SANZ

MADRID.-
La página web que han puesto en marcha los promotores de la enmienda que propone elegir a los candidatos del PP a través de primarias (www.primariaspp.com) ha recibido en sus primeras 24 horas de vida 5.715 visitas distintas. Además, en la sede del PP del distrito de Salamanca (Madrid) han recibido más de 560 mensajes a través del correo electrónico, la inmensa mayoría de ellos (unos 550) mostrando su apoyo a la iniciativa.

Angel Donesteve, uno de los militantes populares impulsores de la idea y compromisario en el congreso nacional popular, explicó que los correos proceden de las 17 comunidades autónomas de España y de otros cinco países (Estados Unidos, Francia, Japón, México y Suiza).

«En casi todos los casos son españoles, y la mayoría afiliados que nos muestran su apoyo, aunque también hay algunos que nos dicen que no perdamos el tiempo o que descalifican la idea, pero son los menos», explicó Donesteve.

La nueva página web entró en funcionamiento el jueves por la tarde. De los afiliados que les han escrito, entre 15 y 20 son también compromisarios y se ofrecen a explicar la propuesta en sus asambleas para apoyarla en el congreso nacional del PP que se celebrará en Valencia del 20 al 22 de junio. «Y no son anónimos que nos dicen que son militantes: nos ponen en el mensaje nombre, apellidos y hasta su número de afiliación», explicó el mis- mo miembro del barrio de Salamanca.

El presidente del PP del distrito y concejal del Ayuntamiento de Madrid, Iñigo Henríquez de Luna, está encantado con los apoyos que ha recibido la iniciativa y cree que ya se ha convertido en «imparable». «Las 10 personas que estamos en la sede leyendo todos los mensajes y tratando de contestar estamos desbordados», explicó a EL MUNDO. «En la actualidad tenemos un partido autista y para cientos de personas nos hemos convertido en la voz de los afiliados del PP», afirmó.

Henríquez de Luna está convencido de que la iniciativa encaminada a la celebración de primarias en el PP va a seguir sumando apoyos públicos en los próximos días, dentro y fuera de Madrid.

Los compromisarios de esta sede local popular ya tienen experiencia a la hora de proponer y aprobar enmiendas a los Estatutos del partido. Según detallan, en el pasado congreso nacional propusieron dos que finalmente se aprobaron. La primera permitía que los afiliados del PP lo sean en la sede que prefieran, no necesariamente en la que tengan su domicilio (por ejemplo, en la del trabajo). Además, aprobaron otra para que en todos los actos del partido se utilice la bandera de España.


CRISIS EN EL PP / La democracia interna
El alcalde de Móstoles dice que se está agraviando a Aguirre

PEDRO BLASCO

MADRID.-
«No entiendo cómo se la puede agraviar como se le está agraviando y cómo en este partido se ha perdido la oportunidad de presentar por primera vez en la Historia a una candidata a la Presidencia del Gobierno». El alcalde de Móstoles defendió con estas palabras, ayer, a Esperanza Aguirre en un programa de Telemadrid. Esteban Parro señaló que el PP se debe esforzar por «no hacer un congreso sin contenido en el que sólo se pidan actos de fe».

TITULARES resto noticias

FIRMAS: Isabel San Sebastián, Erasmo, Pedro G. Cuartango, Lucía Méndez, Manuel Hidalgo, Arcadi Espada, Manuel Alvarez Tardío, Ian Kershaw,



LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
El viejo truco del PNV

Parece mentira. Treinta años llevan ellos haciéndonos el mismo truco y 30 nosotros picando: que si las dos almas del PNV. Que si los posibilistas y montaraces. Que si los autonomistas y los separatistas... La cuestión es que al final todos acaban cerrando filas y avanzando un trecho más hacia su meta, que es el poder eterno, mientras los demás cedemos terreno en aras al entendimiento y nos quedamos con cara de idiotas... Pero ni así se dan por satisfechos. Siempre les parece poco. Siempre son ellos las víctimas. Siempre les aprieta el traje.

Ocurrió cuando se negociaba la Constitución del 78; la más democrática de la historia de España. Xabier Arzallus, entonces adscrito al sector presentable, nos vendió aquello de que era preciso ser generosos con los vascos a fin de conseguir su lealtad (mientras ETA asesinaba sin piedad, a modo de argumentario añadido) y se lo compramos. Aprobamos un Título VIII que desagradaba profundamente a muchos millones de nacionalistas españoles e incluimos, además, una disposición transitoria que es como una espada de Damocles sobre los navarros. Todo fuera por la paz. Mas no hubo tal; siguieron siendo desleales y quejándose.

Pactamos un Estatuto de Guernica que iba incluso más allá e invocaba dudosos precedentes históricos para justificar claros privilegios fiscales que se niegan a otras 15 comunidades autónomas. Con eso, creímos ingenuamente, se conformarían los buenos y convencerían a los malos de bajarse de una vez de sus reivindicativas cumbres. Pues tampoco. Al cabo de un par de décadas estábamos en Estella / Lizarra, con los antiguos polis buenos en el papel de polis malos y todas las concesiones hechas consideradas irrelevantes por sus beneficiarios. La orilla volvía a alejarse de nuestra barca llamada consenso. Era la autodeterminación o nada y dieron en denominarla Plan Ibarretxe. (Por cierto, que cuando era consejero de Economía con Ardanza, el actual lehendakari, cabeza visible del sector duro, era todo un campeón del posibilismo. ¿Lo recuerdan?)

Y ya estamos otra vez en las mismas. Aterrados por el desafío que representa el referéndum de octubre, buscamos el modo de detenerlo sin que llegue la sangre al río. Y mire usted por donde, aparece en escena un Urkullu que sabe ser constructivo. «Está bien», concede. «Aceptamos retirar el órdago si nos amplían el Estatuto». Ellos siguen gobernando y nosotros damos gracias. Les vuelve a salir la jugada. ¿Hasta cuándo durará el pacto esta vez? ¿Qué nos quedará por ceder para la próxima?



ERASMO
De peces

Aquella tribu de los Yahoo (El informe de Brodie, Borges), sólo sabían contar hasta cuatro: uno, dos, tres, cuatro, muchos. Empero, los mercaderes árabes nunca lograron engañarles. La hembra de pez gambusia, que huye aterrada del macho, sabe también contar hasta cuatro. Distintos del pez Molly (se reproducen sin sexo, genéticamente) los machos gambusia son sexualmente muy voraces. ¿? (Cuatro sin sacarla).

ASUNTOS INTERNOS
LUCIA MENDEZ
El relax de Zapatero

El presidente Zapatero reaparecerá hoy en público y suponemos que lo hará con un envidiable aspecto después de haber pasado las últimas semanas en un balneario de los que ahora llaman spa. Desde el día de su investidura, el jefe de Gobierno ha ido al cine, ha nombrado director general a su primo y asesor, ha asistido a la entrega del Premio Cervantes en la que el galardonado -Juan Gelman- reivindicó la memoria histórica, ha regalado libros a sus ministros, ha tenido tiempo de echarse la siesta sin que nadie le perturbe, ha comprobado en la prensa internacional el gran impacto que ha tenido su Gobierno femenino y ha tenido tiempo para pasear por los jardines de La Moncloa.

En suma, ha podido disfrutar de la vida y del puesto. Además, como muchos de sus compañeros de partido, habrá escuchado la Cope algunas mañanas y habrá leído la prensa nacional, lo cual sin duda le habrá alegrado la pajarita para todo el día. Las noticias que llegan del PP vienen a ser como empezar la jornada con un masaje relajante, seguir con una sauna purificante, continuar con una inmersión en el jacuzzi, tomar después un baño de espuma y terminar rociándose con el aroma fresco e infantil de Nenuco.

«Hay que ver, Pepe, cómo está el enemigo, a leche limpia. Ya les he dicho muchas veces que mientras no hagan la catársis que hicimos nosotros no serán capaces de cerrar la crisis. Cuanto más esperen, será peor para ellos. Entérate de lo que va a hacer Esperanza, que me interesa mucho».

Qué relax. Así es más llevadera la desaceleración y las malas estadísticas económicas de cada día resultan digeribles. Hasta se puede uno ocupar de vez en cuando de cómo va la negociación de un barco pesquero español secuestrado por piratas en las costas de Somalia. No hay nadie, ni fuera ni dentro, que pueda molestar lo más mínimo la serenidad de La Moncloa. La oposición puede esperar hasta septiembre y aún así dependerá de lo que suceda en el Congreso del PP de junio. Zapatero ha decidido incluso tomarse con mucha calma las anunciadas entrevistas con Rajoy, con Ibarretxe y con otros dirigentes políticos.

La vicepresidenta De la Vega dijo ayer que los encuentros del presidente con otros líderes aún no tienen fecha y que dependerán de la agenda presidencial. Un poco de relajo, no se amontonen. Sin prisas. Con lo que le gustaba a Zapatero presumir de dialogar con todo el mundo y a todas horas, y ahora resulta que prefiere relajarse, oír la radio, ver la tele, ir al cine, hablar con sus ministras y gastarle bromas a Carme Chacón sobre lo mucho que manda una catalana en los cuartos de banderas del Ejército español.

Hay que ver cómo ha cambiado el cuento.



SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO

Cambios

Decíamos ayer que David Mamet se ha pasado a la Derecha, y éste es un asunto que tiene su interés por la abundancia de casos similares que se han dado en España en los últimos años. En el cine, no, faltaría más, pero en el mundo del periodismo y del pensamiento, sí. La casuística es tan variada como la causalidad, y no cabe aquí. Resulta innegable que vivir es derechizarse: los años, los hijos, las propiedades, los puestos y las responsabilidades nos llevan, si no al conservadurismo, al conservacionismo, y, entre tanto, algunas audaces novedades de los tiempos nos pillan mayores. No es que giremos hacia la Reacción, es que reaccionamos, entre la cautela y el miedo, en contra.

La Derecha ha pegado un cambio -la sociológica, sobre todo- que permite coquetear con ella -y con ellas- sin taparse la nariz. En Europa, a los curas no les hace caso prácticamente nadie -salvo la Comunidad de Madrid-, el militarismo no lo cultivan ni los militares, los bancos son de sus accionistas y muy capaces de dar dinero al Diablo, lo malo de las multinacionales ya no es que vengan sino que no vengan o se vayan, los derechos democráticos y sindicales están abajo firmados por todo quisque y la generalizada libertad sexual no sólo ha zafado a la Derecha de su engorroso lado puritano, sino que hace compañeros de cama que se intercambian sus respectivos fluidos ideológicos.

La Derecha se ha adaptado razonablemente bien a los tiempos, sobre todo porque los tiempos también se han adaptado muy bien a ella: el 69 mola más que el 68 e internet es más universal que La Internacional. La Izquierda renunció al marxismo revolucionario cinco minutos antes de que la sociedad entera -en Europa, digo- abrazara con fruición el Sistema, que primero le dio electrodomésticos y ahora le da cámaras digitales, turismo y Marina D'Or.

Quedarse en la Izquierda, para preparar intelectualmente el siguiente pensamiento radical de cambio, da pereza cuando se ve que las extensas muchedumbres de la clase media no quieren cambiar nada, sino tener más lleno el carrito del hipermercado. Los excluidos del Sistema, los inmigrantes y el Tercer Mundo alimentarán algún día la próxima Revolución o, lo que es lo mismo, la crisis del hoy triunfante capitalismo democrático, pero diles tú ahora a los antiguamente llamados obreros que se distraigan de ganar más dinero y se pongan a la faena. Al progresista integrado le quedan la Socialdemocracia y el Estado del Bienestar, pero ésa es una misión aburrida y casi monjil para espíritus inquietos, narcisistas y protagónicos. Es verdad que hay progres que, total, se pueden despertar un día -por convicción o conversión- en el lecho de la Derecha y, prácticamente, no notar nada raro. El suyo también es de diseño. Pero, entre intelectuales iluminados, mesiánicos, absolutistas y nacidos para ser vanguardia, ponerlo todo del revés y brillar encima, agotada la cruzada que hicieron en su día en la Izquierda Extrema, lo adecuado a su psicología es pasarse a la Derecha e incendiarla. El caso, antes y ahora, es incendiar algo.


EL CORREO CATALAN
ARCADI ESPADA
Una sentencia paradigmática

Querido J:

Teníamos una carta pendiente. Teníamos una carta pendiente desde el 19 de agosto de 2006 cuando con mi habitual altanería (hoy alegremente renovada) te escribí: «La madrugada del día 13 la Policía detuvo a Julio Pascual Díaz, en un arrabal de Orense al que unos llaman El Pino y otros Boadela. ¿Por qué lo detuvo? Es un hermoso misterio. La respuesta más franca es porque se encontraba en un lugar inapropiado en el peor momento. Anota esta frase, porque dentro de muchos meses, cuando juzguen y absuelvan a JPD, alguno de los que redactaron su drama dirá, cínico pero sin saberse, esa manida frase final». ¿Recuerdas? Era verano y Galicia atravesaba un terrible verano de fuego. El Gobierno, reunido en Consejo de Ministros, insinuaba, como era y es su permanente obligación, que el Partido Popular estaba detrás de los incendios. Hacía pocos meses que se había producido un cambio político trascendental en Galicia, y que un gobierno socialista y nacionalista gestionaba la crisis. La sombra de antiguos brigadistas (locales), despechados por la caída del Antiguo Régimen, se proyectaba sobre los eucaliptos no autóctonos. Fue en ese contexto y sentido cuando el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo sobre Julio Pascual Díaz: «Es una detención paradigmática. Quien está prendiendo fuego sabe perfectamente lo que está haciendo». Era evidente que Julio Pascual Díaz sólo estaba formalmente acusado de haber quemado un trozo de bosque del arrabal de Orense. Pero las palabras del ministro le daban una impresionante dimensión simbólica: Julio Pascual estaba quemando Galicia. Es natural que inmediatamente lo metieran en la cárcel sin fianza. Con esa medida radical, y las lluvias, la calma volvería a la comunidad.

Tengo aquí la sentencia 139/2008, de la Audiencia Provincial de Orense, firmada por el presidente del Tribunal del Jurado, magistrado Abel Carvajaes Santa-Eufemia: «Se absuelve al acusado Julio Pascual Díaz del delito de incendio con peligro para la integridad física de las personas, del que le acusan el Ministerio Fiscal y la Acusación Particular, ejercida por la Xunta de Galicia, con todos los pronunciamientos favorables y decretándose de oficio las costas procesales». Una sentencia paradigmática. Cuando la jauría humana y política callan se escucha la voz simple de los hechos. La acusación era insolvente desde una razón mínimamente observada. Sólo era el temible efecto de la alianza entre las necesidades políticas (probar la trama pirómana, y en hallando al culpable, desculpabilizarnos), policiales (el jefe exige pruebas de la trama y hay que dárselas) y mediáticas (no hay nada que el periodismo, oficio sin argumento, aprecie más que una buena trama), proyectadas sobre infortunados transeúntes de la vida. La sentencia es aún más apreciable, teniendo en cuenta que se basa en el veredicto de un jurado. Está ampliamente distribuido el apotegma de que siendo culpable, ponme un jurado; pero no siendo ponme un juez. Aún así, produce escalofríos el exiguo margen con que los nueve hombres justos decidieron la suerte del inocente, para el que se pedía un lustro de buena y pedagógica cárcel: sólo fueron cinco hombres contra cuatro, tras casi dos horas de deliberación.

El pequeño margen impone todavía más cuando se examinan los fundamentos de la sentencia y lo que pudo escucharse en el juicio oral del martes 15. La abogada del inocente, Amelia López Rodríguez, ha tenido la amabilidad de resumírmelos. Es realmente preocupante que uno vaya a juicio, dados estos hechos y su conocimiento previo. Para empezar, nadie vio al inocente prender el fuego. Los bomberos no encontraron «alguna evidencia elocuente» (prosa textual de la sentencia) de que se hubiesen utilizado líquidos inflamables. Tal vez recuerdes que poco antes del incendio Julio Pascual paró en una gasolinera para cargar un poco de gasolina en una garrafa. Tal vez recuerdes también que era práctica habitual en su vida de siempre, porque tenía un coche maltrecho, cuyo depósito perdía, y que si paró y cargó fue para tratar de asegurarse que llegaría a casa, de madrugada, a pesar de la pérdida. Los bomberos no encontraron restos inflamables en el lugar de los hechos; de hecho, y en cuanto al inocente, sólo vieron que trataba de apagar el fuego con unas ramas; pero es que además la garrafa que le fue intervenida ¡llevaba exactamente la misma cantidad de gasolina que le habían suministrado en la gasolinera! La abogada López demostró, además, que a tenor de una llamada realizada por un joven con que se topó el inocente en las inmediaciones del bosque, y a tenor también del parte de actuación de los bomberos, el fuego ya se había declarado cuando el inocente llegó hasta allí. Recordarás (¡yo sé que tienes una excelente memoria!) que el inocente justificó su presencia en el lugar por su condición de brigadista, por ver si el fuego estaba bajo el control de alguien y por su interés en ayudar a sofocarlo, mucho más cuando algunas casas estaban amenazadas.

Esta semana llamé al inocente. Ha cumplido ya 40 años. Está sin trabajo. Su trabajo era el de brigadista rural, y llevaba ocho años apagando fuegos. Lo primero que hicieron después de su detención fue echarlo, claro. Ahora, con el papel de la sentencia en la mano, trata de recuperar su trabajo y su honor.

-¿Qué fue lo peor? -le pregunté.

-La detención. Me trataron como a un criminal. Y el juicio. Estuve muy nervioso. De pronto pensaba que iban a condenarme y que de veras que iba a pasar cinco años en la cárcel.

-¿Qué dicen ahora en el pueblo?

-Hummm... Supongo que ya lo tienen claro. Pero cosas como éstas no se arreglan nunca.

-¿Va al bosque?

-Ya no. Me da miedo. Y como asco, también.

Ahora que ya hay sentencia, la forma más cómoda de despacharla será aludiendo a los errores policiales o judiciales. ¡Ah, amigo, los hombres, que son falibles! Eso los que se vean en la obligación moral de hacerlo, porque habrá otros que se limitarán a decir que las cosas siguieron su camino correcto y justo. Pero ni siquiera los bienintencionados tendrán razón. El inocente pasó tres meses de su vida en prisión y ha estado casi dos años (y los que colgarán) sometido al señalamiento infamante de sus vecinos, sin que hubiese ninguna razón para ello. No fueron errores de apreciación los que lo llevaron a la cárcel. Fue la histeria organizada del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Todos los árboles quemados en Galicia aquel verano no valen uno solo de los días de prisión e infamia de un hombre. Para vergüenza del medio ambiente hay que añadir que la madrugada del día de autos el inocente volvía a su casa después de 12 horas de trabajo, ¡apagando fuegos!, en lugares diversos de la provincia y hasta de la raya de Portugal, con los pies reventando de ampollas y roto de cansancio. Así, en realidad, habían sido todos los días de aquel agosto, cuando pasaba del bosque a la cama, sin vida en medio. Volvía a casa, pero se cruzó el bosque encendido. Y Alfredo Pérez Rubalcaba, el ministro del Interior. Aún no ha llamado al brigadista para pedirle, humilde y paradigmáticamente, perdón.

Sigue con salud.

A.



TRIBUNA LIBRE
MANUEL ALVAREZ TARDIO
El compromiso liberal con la centralidad

Uno de los temas recurrentes entre quienes se dedican a escudriñar el pasado político español es la comparación entre nuestro marco institucional y el de aquellos países que parecen haber disfrutado de una mayor estabilidad y prosperidad. La conclusión suele referirse, casi siempre, a la conocida reflexión sobre la capacidad de los británicos para adaptar gradualmente sus instituciones a los nuevos tiempos. Gran Bretaña, pues, como modelo, basado en una sabia combinación de tradición e innovación que bien puede observarse en la historia electoral británica desde 1832 hasta 1918. Las instituciones, como gustaría a un auténtico whig, al abrigo del capricho, de la arbitrariedad e incluso de las mayorías.

Pero la fortaleza de las instituciones británicas no es la causa sino el efecto de algo más importante, que es la capacidad de los partidos políticos de comprometerse fielmente en el gobierno del sistema. Raymond Aron, descontento con lo que consideraba como un exceso de inestabilidad y falta de rumbo en la política francesa de la IV República, lo explicó así: los británicos habían diseñado un sistema en el que dos grandes partidos se turnaban en el poder sobre la base de que tanto el que gobernaba como el que ejercía de oposición, además de competir por el voto, compartían, cada uno desde su sitio, la responsabilidad de vertebrar a la voluntad nacional. En «Inglaterra hay siempre la impresión de que en el poder no está sólo una fracción de la comunidad, sino el conjunto de la comunidad con una orientación determinada». Respeto para las minorías, pero compromiso inequívoco con la gobernabilidad y la estabilidad institucional, exigible tanto al partido de Gobierno como al de la oposición, al que se reconoce una función oficial.

La calidad y durabilidad de ese compromiso reside, sin duda, en la fuerza del bipartidismo, incluso cuando el mismo pudo estar amenazado por la debacle liberal y el ascenso laborista en entreguerras, momento en el que funcionó, sobre la base de la hegemonía conservadora, el Gobierno de coalición. Dos partidos compiten por el poder pero saben que aspiran a ser Gobierno de su Majestad, que es tanto como decir que tienen la obligación irrenunciable de ser, en la oposición y en el Gobierno, la expresión de la nación.

Eso significa la centralidad de los grandes partidos que están llamados a gobernar. Y eso es lo que determinó el éxito del acuerdo entre UCD y PSOE como base del modelo constitucional. La victoria inicial de Suárez sobre Fraga consistió, precisamente, en colocar como prioritaria la idea de centralidad, pero entendiendo bien lo que aquella significaba. No se trataba de construir un partido de centro-derecha con aspiraciones monopolísticas en un sistema en el que la izquierda estaría fragmentada y fuera del centro; sino de diseñar una estrategia política que el electorado menos identificado con la derecha no percibiera como un riesgo de proyecto hegemónico. El gran legado de UCD es haber demostrado que el centro es algo más que una estrategia electoral, es una actitud netamente perceptible, que el electorado no ignora y premia, y con la que todo gran partido tiene que demostrar que su llegada al Gobierno no hará temer por su futuro a quienes se quedan en la oposición.

Primero Suárez, luego González, aunque le costó convencer a sus fieles y acabó perdiendo la referencia adecuada ante el miedo a abandonar La Moncloa, y Aznar, cuya renuncia a presidir el Gobierno más de ocho años tuvo un alto valor simbólico, demostraron que sobre esa base central la democracia no tenía nada que temer. El Gobierno de Rodríguez Zapatero no quiso instalarse en esa senda. No demostró interés alguno en pactar con la oposición popular las leyes orgánicas más importantes, procediendo a desmontar con rapidez las que el anterior Gobierno había promulgado. Se empeñó en satisfacer las demandas de su izquierda y de ciertos ámbitos intelectuales y convirtió el Parlamento en una convención dispuesta a depurar responsabilidades históricas, decidiendo por su cuenta y riesgo que todos teníamos una cuenta pendiente con el pasado. Hizo gala de una falta de prudencia y realismo en política exterior como no se había visto en 30 años, y cuyas nefastas consecuencias se han hecho patentes en la reciente cumbre de la OTAN. A todo eso se añadió la decisión de pactar con las minorías de IU y nacionalistas una nueva política antiterrorista que partía del supuesto de que la opinión de los semileales era más importante que la del grupo mayoritario de la oposición.

La centralidad y, por tanto, la estabilidad institucional, dejó de ser una preocupación de quien ocupaba La Moncloa. El principal partido de la oposición diagnosticó con dificultad la situación, desconcertado por la incertidumbre que introducía en la vida política esa semilealtad socialista y el modo en que el PSOE había ganado en 2004. Se obsesionó, no sin razones, por la posibilidad de verse expulsado durante mucho tiempo del poder por efecto de una estrategia frentepopulista que no ocultaba su interés en prescindir de los populares y en rediseñar el Estado sin modificar la Constitución. Pero ante el reto de tener que contrarrestar el nuevo radicalismo socialista, el apego a la centralidad se resintió, algo que, sin duda, deseaban los socialistas. No porque los populares fallaran en su diagnóstico sobre el sectarismo del nuevo Gobierno o porque propusieran medidas descabelladas, sino porque el mensaje se construyó sobre dos supuestos que mal manejados podían generar incertidumbre en el electorado e incoherencias en el propio discurso: aspiramos a ser Gobierno y somos, por tanto, un partido colocado en la lealtad y la centralidad, por un lado; atendemos al pulso que nos lanza el presidente del Gobierno y demostraremos que somos la única garantía que le queda al sistema, por otro. Parece evidente que no podían gestionarse por igual unas elecciones entendidas como una consulta sobre programas alternativos, que otras en las que se ventilaran aspectos capitales de las reglas del juego. Saber moverse en ese terreno sin debilitar la centralidad exigible siempre al principal partido de la oposición era una ardua tarea.

La alternancia, en todo caso, no puede implicar nunca el duelo a muerte entre dos modelos, no puede significar que ésas serán las últimas elecciones, o que de las mismas nacerá un Gobierno que hará gala de semilealtad para imponer su programa contra viento y marea. Zapatero se movió peligrosamente en el borde de lo que el sistema podía soportar, sabiendo colocar a los populares en una situación que, quizá por su querencia por la tecnocracia, no siempre entendieron bien. Los resultados de estos últimos han sido, sin duda, notables, pero toda derrota exige autocrítica, y sería bueno que ésta partiera de la compatibilidad entre la posición de centralidad y el compromiso ineludible en la defensa del sistema, o dicho de otro modo, entre la fortaleza de las convicciones y el respeto por el adversario. Tanto en la actitud como en la coherencia del mensaje reside la clave para demostrar que la victoria de la oposición no significará, como en el caso de Zapatero, la marginación permanente del contrario o la manipulación partidista de las instituciones, sino una política nacional en beneficio de la libertad e igualdad de todos los españoles. Eso, además, es perfectamente compatible con la tradición del liberalismo político que ilumina los momentos más lúcidos del conservadurismo español contemporáneo y, por tanto, con la defensa de una de sus obras más sobresalientes: el Estado.

La centralidad es, además, la vocación de todo liberal, quien siempre asume con agrado que la alternancia pacífica es el resultado natural de una premisa: «La unanimidad de opinión -como dijera Stuart Mill- no es deseable» y la «diversidad no es un mal, sino un bien».

Manuel Alvarez Tardío es profesor de Historia Política en la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Rey Juan Carlos.



VIDAS PARALELAS / JULIO ANGUITA / WINSTON CHURCHILL
PEDRO G. CUARTANGO
Sangre, sudor y republicanismo

Vuelve a la política activa el maestro de Córdoba para resucitar a su criatura, que ha envejecido prematuramente y ha perdido todo atractivo.

Lo mismo que el tiempo dio la razón a Winston Churchill cuando se cansó de decir que la estrategia de apaciguamiento de Baldwin y Chamberlain conducía al desastre a Gran Bretaña, el tiempo ha dado también la razón a Julio Anguita al desmarcarse de ese seguidismo de Llamazares al PSOE, que ha convertido a IU en una fuerza marginal.

Anguita vuelve para recuperar el espíritu original de IU y luchar contra el dragón, lo mismo que Churchill abandonó su refugio campestre de Chartwell para incorporarse al Gabinete de Guerra y luego presidir el Gobierno británico.

«Sangre, sudor y lágrimas», prometió Churchill al sustituir a Chamberlain en mayo de 1940, cuando la Luftwaffe dominaba los cielos de Londres. Tras definir a IU como «un proyecto político en vías de extinción», Anguita pide a cada militante «un acto personal de compromiso para comenzar desde cero». O sea, sangre, sudor y... un poco de fe.

Churchill obtuvo el apoyo de los británicos y ganó una guerra que parecía perdida en el verano de 1940, cuando se negó a negociar con Hitler, como pretendía Lord Halifax.

Veremos si Anguita -que tampoco está dispuesto a pactar- gana su guerra particular contra el anquilosado aparato de IU, donde tendrá que combatir a la pinza que suponen Llamazares, por un lado, y Alcaraz y Frutos, acorazados en el PCE, por el otro.

Churchill derrotó a los Ejércitos alemanes, pero luego perdió las elecciones frente al mediocre pero eficaz Atlee. Anguita corre el mismo riesgo si no toma de nuevo las riendas del partido, algo que dice que no está dispuesto a hacer.

Al igual que Churchill sabía que sus compatriotas necesitaban un ideal para afrontar los duros sacrificios de la contienda, Julio Anguita ha vuelto a poner sobre la mesa ese republicanismo utópico en el que él cree y yo también.

«La condición republicana de IU no es una mera adjetivación de cara a la galería. La organización debe fijar en sus estatutos, discurso y práctica política su decidida voluntad de que la III República española sea una realidad», dijo Anguita en su discurso ante el Comité Federal. Bellas palabras para enardecer a unas bases secuestradas por el pragmatismo.

Lo mismo que Churchill fue capaz de devolver el espíritu combativo a los conservadores, Anguita es uno de los pocos militantes capaces de recomponer lo que queda de una izquierda que llegó a ser una alternativa de poder cuando él la dirigía y se hablaba del sorpasso a la española.

Tal vez habría sido mejor comparar a Anguita con Enrico Berlinguer, pero creo que su carácter se parece mucho más al del inquieto Churchill que al del flemático eurocomunista italiano.

Churchill cometió muchos errores en su vida, entre ellos, dedicarse al periodismo. Anguita también los ha cometido por su vehemencia, pero los dos son líderes que demostraron en las horas difíciles que estaban muy por encima de sus partidos. Eso es lo que hace falta y lo que Anguita puede aportar a IU.


TRIBUNA LIBRE
MANUEL ALVAREZ TARDIO
El compromiso liberal con la centralidad

Uno de los temas recurrentes entre quienes se dedican a escudriñar el pasado político español es la comparación entre nuestro marco institucional y el de aquellos países que parecen haber disfrutado de una mayor estabilidad y prosperidad. La conclusión suele referirse, casi siempre, a la conocida reflexión sobre la capacidad de los británicos para adaptar gradualmente sus instituciones a los nuevos tiempos. Gran Bretaña, pues, como modelo, basado en una sabia combinación de tradición e innovación que bien puede observarse en la historia electoral británica desde 1832 hasta 1918. Las instituciones, como gustaría a un auténtico whig, al abrigo del capricho, de la arbitrariedad e incluso de las mayorías.

Pero la fortaleza de las instituciones británicas no es la causa sino el efecto de algo más importante, que es la capacidad de los partidos políticos de comprometerse fielmente en el gobierno del sistema. Raymond Aron, descontento con lo que consideraba como un exceso de inestabilidad y falta de rumbo en la política francesa de la IV República, lo explicó así: los británicos habían diseñado un sistema en el que dos grandes partidos se turnaban en el poder sobre la base de que tanto el que gobernaba como el que ejercía de oposición, además de competir por el voto, compartían, cada uno desde su sitio, la responsabilidad de vertebrar a la voluntad nacional. En «Inglaterra hay siempre la impresión de que en el poder no está sólo una fracción de la comunidad, sino el conjunto de la comunidad con una orientación determinada». Respeto para las minorías, pero compromiso inequívoco con la gobernabilidad y la estabilidad institucional, exigible tanto al partido de Gobierno como al de la oposición, al que se reconoce una función oficial.

La calidad y durabilidad de ese compromiso reside, sin duda, en la fuerza del bipartidismo, incluso cuando el mismo pudo estar amenazado por la debacle liberal y el ascenso laborista en entreguerras, momento en el que funcionó, sobre la base de la hegemonía conservadora, el Gobierno de coalición. Dos partidos compiten por el poder pero saben que aspiran a ser Gobierno de su Majestad, que es tanto como decir que tienen la obligación irrenunciable de ser, en la oposición y en el Gobierno, la expresión de la nación.

Eso significa la centralidad de los grandes partidos que están llamados a gobernar. Y eso es lo que determinó el éxito del acuerdo entre UCD y PSOE como base del modelo constitucional. La victoria inicial de Suárez sobre Fraga consistió, precisamente, en colocar como prioritaria la idea de centralidad, pero entendiendo bien lo que aquella significaba. No se trataba de construir un partido de centro-derecha con aspiraciones monopolísticas en un sistema en el que la izquierda estaría fragmentada y fuera del centro; sino de diseñar una estrategia política que el electorado menos identificado con la derecha no percibiera como un riesgo de proyecto hegemónico. El gran legado de UCD es haber demostrado que el centro es algo más que una estrategia electoral, es una actitud netamente perceptible, que el electorado no ignora y premia, y con la que todo gran partido tiene que demostrar que su llegada al Gobierno no hará temer por su futuro a quienes se quedan en la oposición.

Primero Suárez, luego González, aunque le costó convencer a sus fieles y acabó perdiendo la referencia adecuada ante el miedo a abandonar La Moncloa, y Aznar, cuya renuncia a presidir el Gobierno más de ocho años tuvo un alto valor simbólico, demostraron que sobre esa base central la democracia no tenía nada que temer. El Gobierno de Rodríguez Zapatero no quiso instalarse en esa senda. No demostró interés alguno en pactar con la oposición popular las leyes orgánicas más importantes, procediendo a desmontar con rapidez las que el anterior Gobierno había promulgado. Se empeñó en satisfacer las demandas de su izquierda y de ciertos ámbitos intelectuales y convirtió el Parlamento en una convención dispuesta a depurar responsabilidades históricas, decidiendo por su cuenta y riesgo que todos teníamos una cuenta pendiente con el pasado. Hizo gala de una falta de prudencia y realismo en política exterior como no se había visto en 30 años, y cuyas nefastas consecuencias se han hecho patentes en la reciente cumbre de la OTAN. A todo eso se añadió la decisión de pactar con las minorías de IU y nacionalistas una nueva política antiterrorista que partía del supuesto de que la opinión de los semileales era más importante que la del grupo mayoritario de la oposición.

La centralidad y, por tanto, la estabilidad institucional, dejó de ser una preocupación de quien ocupaba La Moncloa. El principal partido de la oposición diagnosticó con dificultad la situación, desconcertado por la incertidumbre que introducía en la vida política esa semilealtad socialista y el modo en que el PSOE había ganado en 2004. Se obsesionó, no sin razones, por la posibilidad de verse expulsado durante mucho tiempo del poder por efecto de una estrategia frentepopulista que no ocultaba su interés en prescindir de los populares y en rediseñar el Estado sin modificar la Constitución. Pero ante el reto de tener que contrarrestar el nuevo radicalismo socialista, el apego a la centralidad se resintió, algo que, sin duda, deseaban los socialistas. No porque los populares fallaran en su diagnóstico sobre el sectarismo del nuevo Gobierno o porque propusieran medidas descabelladas, sino porque el mensaje se construyó sobre dos supuestos que mal manejados podían generar incertidumbre en el electorado e incoherencias en el propio discurso: aspiramos a ser Gobierno y somos, por tanto, un partido colocado en la lealtad y la centralidad, por un lado; atendemos al pulso que nos lanza el presidente del Gobierno y demostraremos que somos la única garantía que le queda al sistema, por otro. Parece evidente que no podían gestionarse por igual unas elecciones entendidas como una consulta sobre programas alternativos, que otras en las que se ventilaran aspectos capitales de las reglas del juego. Saber moverse en ese terreno sin debilitar la centralidad exigible siempre al principal partido de la oposición era una ardua tarea.

La alternancia, en todo caso, no puede implicar nunca el duelo a muerte entre dos modelos, no puede significar que ésas serán las últimas elecciones, o que de las mismas nacerá un Gobierno que hará gala de semilealtad para imponer su programa contra viento y marea. Zapatero se movió peligrosamente en el borde de lo que el sistema podía soportar, sabiendo colocar a los populares en una situación que, quizá por su querencia por la tecnocracia, no siempre entendieron bien. Los resultados de estos últimos han sido, sin duda, notables, pero toda derrota exige autocrítica, y sería bueno que ésta partiera de la compatibilidad entre la posición de centralidad y el compromiso ineludible en la defensa del sistema, o dicho de otro modo, entre la fortaleza de las convicciones y el respeto por el adversario. Tanto en la actitud como en la coherencia del mensaje reside la clave para demostrar que la victoria de la oposición no significará, como en el caso de Zapatero, la marginación permanente del contrario o la manipulación partidista de las instituciones, sino una política nacional en beneficio de la libertad e igualdad de todos los españoles. Eso, además, es perfectamente compatible con la tradición del liberalismo político que ilumina los momentos más lúcidos del conservadurismo español contemporáneo y, por tanto, con la defensa de una de sus obras más sobresalientes: el Estado.

La centralidad es, además, la vocación de todo liberal, quien siempre asume con agrado que la alternancia pacífica es el resultado natural de una premisa: «La unanimidad de opinión -como dijera Stuart Mill- no es deseable» y la «diversidad no es un mal, sino un bien».

Manuel Alvarez Tardío es profesor de Historia Política en la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Rey Juan Carlos.


EL MUNDO QUE VIENE / IAN KERSHAW
«Me pareció muy tonta la idea de que los iraquíes recibirían la democracia con los brazos abiertos»

ANALIZAR LOS CONFLICTOS Y AMENAZAS QUE SUFRIMOS EN LA ACTUALIDAD RESULTA MAS SENCILLO SI SE RECURRE A LA HISTORIA. DE ESO SABE, Y MUCHO, IAN KERSHAW, BIOGRAFO DE HITLER. CON EL REPASAMOS ALGUNAS DE LAS CLAVES DE LA II GUERRA MUNDIAL Y DE LOS PROBLEMAS MUNDIALES MAS RECIENTES

EDUARDO SUAREZ

EDUARDO SUAREZ

CARGO: Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Sheffield / EDAD: 65 años / FORMACION: Cursó estudios de Historia, primero en el St. Bede's College de Manchester y luego en las universidades de Liverpool y Oxford / AFICIONES: El fútbol y pasar las vacaciones en Austria / CREDO: Democrático / SUEÑO: Que el Manchester United gane este año la 'Premier' y la Liga de Campeones

Impresiona a priori conocer a Ian Kershaw (Oldham, Inglaterra, 1943). Y no sólo porque es uno de los historiadores más respetados del mundo, sino porque su profesión le ha puesto en contacto durante décadas con el lado más íntimo de Hitler. Nadie sabe más sobre el diabólico dictador alemán y nadie ha pasado tantas horas tratando de explicarlo.

Educado, afable y de voz y maneras suaves, Kershaw está de alguna manera en las antípodas de su personaje. Por otra parte, cualquier asomo de inexpugnabilidad desaparece en cuanto se remanga y habla de fútbol. Hincha irreductible del Manchester, apunta a que este año los diablos rojos harán doblete en la Premier y en la Copa de Europa. «A costa del Barcelona [empate a cero en la ida], qué se le va a hacer», dice entre risas.

Kershaw acaba de publicar en España Decisiones trascendentales (Editorial Península), un repaso por los primeros meses de la II Guerra Mundial. De paso por Londres, habló con EL MUNDO de su libro, de Irak, de los Balcanes y del declive del imperio americano.

PREGUNTA.- Su libro se titula Decisiones trascendentales. ¿Cuál es el sentido del título?

RESPUESTA.- Son los meses que van desde la ofensiva alemana en Europa occidental en mayo de 1940 a la declaración de guerra de Alemania a EEUU en diciembre de 1941. Entre esas dos fechas, las guerras de Europa y el Extremo Oriente se convierten en un único conflicto global. Lo que trato de explicar en el libro es que hubo decisiones entonces que, teóricamente, pudieron ir en otra dirección y que podrían haber cambiado el signo de la contienda.

P.- Y la más importante es quizá la primera: la decisión de Inglaterra de no arrojar la toalla...

R.- De alguna manera sí, porque los alemanes no pudieron hacer lo que tenían pensado: ganar la guerra en el Oeste y mirar luego hacia el Este con todo resuelto en el otro lado. La decisión de Hitler de atacar a la Unión Soviética, adoptada justo tras la gran campaña de Francia, no se tomó sólo por motivos ideológicos. Más bien fue por los militares, fruto de la incapacidad de derrotar al Reino Unido y de la seguridad de que detrás de éste estaban el imperio británico y EEUU. Por eso fue muy importante que Londres no se rindiera. De hecho, Hitler les decía a sus generales que tomarían Londres ocupando primero Moscú, derrotando a la URSS y forzando así al Reino Unido a negociar los términos de su rendición. Con un Reino Unido derrotado, EEUU nunca habría entrado en la guerra.

P.- ¿Se ha magnificado el papel de Churchill en la decisión británica de no rendirse?

R.- Creo que no. No hay más que imaginar qué habría pasado si en 1940 el primer ministro británico no hubiera sido Churchill sino Lord Halifax, que era a todas luces la elección lógica de los conservadores. Es muy probable que el Reino Unido se hubiera rendido. Y ojo, el Churchill que toma la decisión de luchar en mayo de 1940 no es el coloso político que surge una semana después. Apenas llevaba un par de semanas como premier. Ni siquiera era el líder de su partido y estaba en una posición muy débil.

P.- ¿Y por qué le eligieron?

R.- Chamberlain había caído en el descrédito por sus intentos de apaciguar a Hitler. Con su marcha, todo el mundo volvió la vista a Churchill, que había vociferado durante años en contra de las políticas de Chamberlain. Esto no quiere decir que los conservadores quisieran a Churchill como líder. Preferían a Halifax.

P.- ¿Y cuando escribió este libro no tuvo nunca la tentación de preguntar qué hubiera pasado si las decisiones que analiza se hubieran tomado en sentido contrario?

R.- No. Sólo lo he hecho una vez. En un artículo para una revista americana. Especulo sobre qué habría ocurrido si las tropas británicas no hubieran logrado replegarse en Dunkerque.

P.- ¿Y?

R.- Alemania habría ganado la guerra, EEUU se habría cerrado sobre sí mismo, el Reino Unido se hubiera convertido en un satélite nazi y los alemanes habrían atacado la URSS con el auxilio de las tropas británicas.

P.- ¿Y viviríamos hoy en toda Europa en una especie de sistema nazi?

R.- No lo creo. En algún momento, los estadounidenses habrían intervenido.

P.- Una de las cosas que más llama la atención del libro es el carácter tan poco democrático de la toma de decisiones durante la guerra. En el Reino Unido, la decisión de resistir fue cosa de cinco personas.

R.- Es cierto. Sólo hubo democracia real en EEUU. Si uno estudia con detalle lo que ocurrió, ve a Roosevelt haciendo siempre equilibrios, tratando de contentar a sus asesores y a la opinión pública.

P.- ¿Habría resistido el Reino Unido sin los discursos de Churchill?

R.- El repliegue de Dunkerque fue una derrota colosal, pero Churchill hizo de ella una gran victoria. En cierto modo, es un impresionante ejercicio de retórica, quizá el mayor de la Historia... Y lo cierto es que es difícil decir qué hubiera pasado si en el verano de 1940 no hubieran existido los discursos de Churchill. Aquellas palabras simbolizaban el espíritu indomable del pueblo británico, que estaba dispuesto a resistir a pesar de todo. Ni Halifax ni Chamberlain hubieran podido hacerlo. Y eran buenos oradores. Pero no hubieran sido capaces de mover a un pueblo.

P.- ¿Usted cree que ese discurso de resistencia colaría ahora?

R.- No. Vivimos en una Europa posnacional. Cosas como el terrorismo requieren una respuesta global. Además, en la era de la televisión uno puede tener magníficos oradores pero con un estilo muy diferente. Blair usaba palabras que pudiera entender la gente común. Justo lo contrario que Churchill.

P.- ¿Y la voz hipnótica de Hitler?

R.- No habría funcionado en la era de la televisión. No olvide la atmósfera de aquellas cervecerías de Múnich, que no tiene nada que ver con los platós de televisión...

P.- Hay quien le ha acusado a usted de humanizar a Hitler...

R.- La acusación de «humanizar a Hitler» es algo que nunca he entendido. Si humanizar significa hacer de Hitler un personaje simpático o justificar sus crímenes, me repele. Pero, por otra parte, cualquier historiador debe tratar de entender quién era y cuáles eran sus motivaciones.

P.- Usted es quizá quien más sabe de él. ¿Cómo pudo llegar a la cima del mundo un tipo que sólo unos años antes vivía en un albergue para indigentes en Viena?

R.- Para mí sigue siendo un misterio. Y lo más llamativo es que hubo varios momentos en los que pudo perderlo todo.

P.- ¿Cuál fue su mayor órdago?

R.- Quizá la remilitarización de Renania. Los generales no lo veían con buenos ojos, pero al final él tenía razón. Y en realidad no se la jugó. Sabía por la Inteligencia francesa en París que los franceses no iban a mover un dedo para evitarla.

P.- El último órdago lo perdió. ¿Por qué no logró vencer a la Unión Soviética?

R.- Es extraño, porque hoy todos aceptamos que era una campaña muy complicada, pero entonces se pensaba de forma muy diferente. La Inteligencia alemana pensaba en una campaña de cinco meses, los americanos creían que no duraría más de tres semanas.

P.- ¿Por qué?

R.- Las agencias de Inteligencia se dejaron llevar por la pobre imagen que había ofrecido el Ejército Rojo en la guerra finlandesa (1939-1940). Los rusos ganaron pero les costó tanto hacerlo frente a un Ejército tan pobre, tan pequeño y tan mal armado... Y luego Stalin había destituido al Estado Mayor en una de sus purgas. Así que no parecía que el Ejército soviético fuera a resistir.

P.- Usted ha estudiado la II Guerra Mundial. ¿Le molesta que se use machaconamente como metáfora?

R.- Todas las comparaciones son odiosas. Milosevic era un tipo aberrante pero no planeaba la conquista de Europa. Sadam era un dictador y amedrentaba a sus ciudadanos y a sus vecinos, pero no era Hitler. Ha habido muchos dictadores pero ninguno como Hitler. En la II Guerra Mundial morían miles de personas todos los días. La escala de las víctimas sería inconcebible hoy.

P.- ¿Quiere decir que la opinión pública no lo soportaría?

R.- Exacto. Imagínese. Con los canales de noticias, la gente ya no podría tolerar eso. Y gracias a la tecnología ni siquiera tenemos que hacerlo. Hay bombas inteligentes que pueden atacar objetivos concretos. El otro día oí que los americanos estaban haciendo grandes progresos para hacer las guerras a base de robots. Quizá ése sea el problema del futuro, distinguir a los robots de los seres humanos. Quizá entonces matar a un ser humano, civil o militar, sea el auténtico daño colateral.

P.- ¿Quiere decir que las guerras son más humanas?

R.- No diría que son más humanas pero sí más tecnológicas. Y he aquí el problema. La tecnología permite ganar la guerra militar muy pronto, pero son guerras imposibles de terminar del todo. Se puede vencer a un grupo terrorista concreto en un rincón del planeta. Pero es imposible ganar lo que se ha venido en llamar la guerra contra el terrorismo.

P.- ¿Y cuál es la otra opción?

R.- Ir a la raíz del problema y resolverlo por medios políticos, en una mesa de negociación. Estoy pensando en lo que pasó aquí en Irlanda del Norte. También en el problema que ustedes tienen en España con la banda terrorista ETA.

P.- ETA sigue matando.

R.- Desde luego. Son problemas que seguirán estando ahí durante años y todo lo que se puede hacer es contenerlos. Nos sucedió a nosotros en el Ulster. Había una violencia que era horrible pero que no afectaba a la mayoría de la gente durante la mayor parte del tiempo. No era una guerra en el sentido convencional del término. Pero el final llegó a través de la negociación y no infligiéndole una especie de derrota militar al IRA.

P.- ¿Cree que sucederá lo mismo con ETA?

R.- No lo sé. No estoy al tanto de los detalles. Pero sí creo que en una Europa unida tienen cada vez menos sentido este tipo de grupos. Por eso creo que es muy probable que haya una solución al problema de ETA en el contexto político de la Unión Europea.

P.- ¿Logrará Europa pacificar algún día los Balcanes?

R.- Es un lugar con nacionalismos muy fuertes, con mezclas y divisiones étnicas muy complicadas. No hay una resolución obvia a tantos problemas. La intolerancia racista allí no se ha atenuado. Es algo que en Occidente se ha evaporado gracias a nuestros vínculos comerciales y políticos dentro de la UE pero que allí sigue tal cual. Sobrevivió a la Guerra Fría y a Tito y, apenas se rompió Yugoslavia, se inició una escalada que no ha parado y que continuará todavía durante cierto tiempo.

P.- ¿Se ha cometido un error al reconocer la independencia de Kosovo?

R.- La respuesta no es evidente. Es un lugar problemático. Mi opinión es que Serbia terminará por ser un país miembro de la Unión Europea y eso empezará a arreglarlo todo poco a poco.

P.- ¿EEUU ha vuelto a ser un país aislacionista después de Irak?

R.- No lo llamaría aislacionista, pero sí hay una mayor reticencia a intervenir militarmente en asuntos internacionales. La Guerra de Irak ha cambiado este escenario y no importa que el elegido sea McCain, Obama o Hillary Clinton. La opinión pública americana pondrá muchos más reparos a la hora de respaldar una intervención en el extranjero.

P.- ¿Y es ésa una buena noticia para los dictadores?

R.- Bueno, supongo que sí. Pero lo cierto es que EEUU siempre ha sido muy selectivo con los dictadores contra los que quería intervenir...

P.- ¿Y es una buena noticia para la paz mundial?

R.- Esa es una pregunta muy difícil de contestar. Con EEUU propenso o no a intervenir, lo cierto es que la situación hoy es muy complicada y que las intervenciones a veces han mejorado las cosas y otras no, como en Irak o en Afganistán.

P.- Después de cinco años, ¿ve algún avance en Irak?

R.- No muchos. Siempre me pareció muy tonta esa idea según la cual los iraquíes, que nunca habían vivido en una democracia, iban a recibirla con los brazos abiertos.

P.- Pero fueron a votar...

R.- Sí. Y fue una cosa maravillosa. Pero la gente votaba también en la Alemania nazi. La creación de la democracia requiere de tiempo y de instituciones. De todas maneras, la idea de entrar en un país e imponer un sistema suena arrogante y hay muchas veces que no funciona. Funcionó en Alemania después de la guerra, pero no en Irak.

P.- Las condiciones eran muy diferentes...

R.- Desde luego. Alemania al fin y al cabo era un país que tenía unas raíces liberales y democráticas. La principal consecuencia de la Guerra de Irak es la pérdida del estatus de EEUU en el mundo. A pesar de sus errores, hasta ahora siempre se le había visto como un poder bueno. Eso ahora se ha evaporado.

P.- ¿Estamos ante el declive del poder americano?

R.- Creo que sí, y no creo que sea bueno. EEUU ha dejado de ser el superpoder absoluto. De todas formas, habrá que esperar a ver qué ocurre con el próximo presidente.

«De no haber sido historiador, sería periodista deportivo»

¿En qué habría trabajado si no hubiera sido historiador?

- Habría sido periodista deportivo.

¿De verdad?

- Sí. Cuando iba al colegio, era lo que quería ser. Y de hecho, con 16 años, tuve una oferta de trabajo de una agencia de noticias. Tenía que elegir entre seguir en la universidad y coger ese empleo. Quién sabe. Igual hubiera podido cubrir como periodista un Manchester United-Real Madrid.

¿Se arrepiente de no haber tirado por ese camino?

- No. Creo que elegí bien.

Pero usted es un enamorado del fútbol.

- Desde luego. Soy hincha del United. Antes tenía un abono, pero decidí que no merecía la pena porque nunca puedes ir a todos los partidos. Conozco a gente en el club y siempre que quiero ir me consiguen una entrada.

La historia del Manchester está ligada para siempre a Múnich. Allí acaeció el accidente de avión donde murió la mitad de la plantilla en 1958. Es una ciudad que usted conoce muy bien por su investigación sobre Hitler.

- Es cierto. Tiene gracia. Múnich es la ciudad que conozco mejor después de Manchester. Por cierto, el hijo de Matt Busby [técnico del Manchester fallecido en el accidente] iba conmigo al colegio.

¿Dónde suele ir de vacaciones?

- Me gustan mucho Alemania y Austria. Me encuentro muy cómodo con el idioma y son países hermosos. Sobre todo Austria. En Alemania he trabajado tanto tiempo que para las vacaciones prefiero no ir. Me gusta veranear en Europa. Me gusta este continente.

El Reino Unido es un país de historiadores.

- No lo creo. Alemania sí es un país de historiadores. Los historiadores alemanes desempeñan un papel político muy importante. Aquí nadie nos hace caso.

Pero aquí se le da una gran importancia a la Historia. Estoy pensando en la decisión de Churchill de enviar a Hugh Trevor-Roper a Berlín a investigar qué había ocurrido en el búnker de Hitler.

- Bueno, aquello fue más una operación de Inteligencia. Fue afortunado, le ofrecieron ese destino y el libro que escribió -Los últimos días de Hitler- es un relato fabuloso.

¿Por qué suscita tanta fascinación intelectual el ministro de Armamento de Hitler, Albert Speer?

- No lo sé. Era un mentiroso y un jeta. Tuvo mucha suerte de escapar de Nuremberg sin que le cortaran el cuello. Su estrategia en el juicio fue muy inteligente.

Le cayeron 20 años de cárcel...

- Yo no creo en la pena de muerte, pero viendo los crímenes que se cometieron creo que tuvo mucha suerte de salir con vida.

LA CUESTION

- Hay quien compara la Alemania de la resaca de la I Guerra Mundial con la Rusia de la resaca de la Guerra Fría. Dos países fuertes y poderosos, con un orgullo nacional herido y fuertes tendencias autoritarias. ¿Cree que en Rusia se pueda originar una amenaza para la paz europea similar a la que se originó en Alemania?

- Cuando salieron los libros de Hitler, me preguntaron si un fenómeno como Hitler podría volver a ocurrir. Y recuerdo que Rusia, entonces muy diferente, estaba sobre la mesa. Creo que es un país al que no le quitaría el ojo de encima. Un gigante herido con armas nucleares... Pero al mismo tiempo no veo la menor evidencia de expansionismo. Hay un orgullo herido, una democracia muy imperfecta, Putin es una especie de líder autoritario... Pero créame, nada que ver con Hitler. No creo que Rusia tenga en sus planes dañar la estabilidad europea. Quizá sí extender su influencia económica más allá de sus fronteras pero no arrasar el mapa de Europa como lo hizo Hitler.

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