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sábado, 12 de abril de 2008

EDITORIALES: ZP confía en su cintura para pactar con y contra el PP/ La nueva Ministra ya tiene tarea/Álvarez Cascos pone el dedo en la llaga/ Coca Co



EDITORIALES DEL DÍA
ZAPATERO CONFIA EN SU CINTURA PARA PACTAR CON Y CONTRA EL PP

José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer fue elegido presidente del Gobierno en segunda votación con el único respaldo del PSOE, mantuvo en el Parlamento un lenguaje calculadamente ambiguo sobre sus planes políticos. Es por ello que habrá que esperar a sus primeras decisiones para ver, ya sobre el terreno, por dónde tiene intención de conducir la legislatura. La composición de su Gobierno, que hoy hará pública, será una primera pista. Es poco creíble, por ejemplo, que su voluntad de pactar con el PP en materia de Justicia sea sincera si mantiene, como parece probable, a un radical como Fernández Bermejo al frente del Ministerio.

En su intervención de ayer ante el Parlamento, Zapatero llamó «en especial» a Mariano Rajoy a colaborar en una lucha antiterrorista «compartida por todos». Pero si algo ha quedado claro a lo largo de los últimos cuatro años es que, en la práctica, es imposible implicar a «todos» en ese objetivo. Nada hace pensar que ERC, PNV y PP, por poner por caso, hayan variado tanto sus posiciones en esta materia como para ir de la mano.

Por otra parte, al mismo tiempo que Zapatero tendía una y otra vez la mano a los populares para llegar a «acuerdos en los asuntos de Estado», abogaba por conseguir «cauces de colaboración estables y predecibles» con otros grupos, que no citó. Todo apunta a que se refería a los nacionalistas y, principalmente, al PNV. Si es así, mucho confía Zapatero en su cintura para gobernar apoyándose un día en Rajoy y al siguiente en Josu Erkoreka. No se le escapa a nadie la dificultad de ese propósito. Aunque aplaudiremos si los partidos que suman más del 90% de los diputados consensúan los grandes temas, tanto el panorama como los precedentes nos obligan a ser escépticos. Parece poco verosímil que se pueda dirigir el día a día del país con los nacionalistas sin hacer concesiones que solivianten a los populares. Y al contrario. Es improbable que el presidente pacte con Rajoy la política territorial, por ejemplo, sin romper con los nacionalistas. Y sin embargo, es lo que parece que se propone Zapatero: pactar con y contra el PP.

Rajoy recogió con cautela pero con buena predisposición las llamadas de Zapatero a recuperar el diálogo. Prueba de que el clima es otro es que el líder del PP se apresuró tras la votación para ser de los primeros en estrechar la mano del nuevo presidente. «No sólo estamos dispuestos, sino que pedimos que se hagan [los acuerdos]», dijo Rajoy, y citó su voluntad de pactar en asuntos como el terrorismo, el modelo de Estado, la política exterior, la seguridad y la Justicia, asegurando que se trata de «una necesidad nacional».

En aras a ese entendimiento, el líder del PP dejó de nuevo a Rosa Díez el papel de conciencia crítica de las cesiones a los nacionalistas, y ésta lo ejerció con gusto y de manera brillante. Así, Rajoy centró sus discrepancias con el Gobierno en problemas menos dolorosos, como la situación económica y el agua. Expresó su convencimiento de que España «no está bien preparada para la crisis» y que las medidas anunciadas por Zapatero «son insuficientes». Además, reclamó una solución «global y sensata» a la escasez de agua porque «hasta puede parecer una burla» que el Gobierno pueda distinguir entre trasvases «buenos o malos». Oposición más tecnocrática que ideológica, en suma.

Zapatero arranca hoy con un Gobierno remozado una etapa que anuncia como nueva. Esperemos que cumpla su palabra y que, por fin, logre grandes consensos.

LA NUEVA MINISTRA YA TIENE TAREA

Más de mil personas se manifestaron ayer en Melilla, del mismo modo que anteayer lo hicieron unas 50 mujeres de militares en Ceuta, contra la reducción de la presencia del Ejército en las dos Ciudades Autónomas. Ambas protestas reflejan el desasosiego que padecen los cerca de 6.250 militares destinados allí, y sus familias, desde que hace meses las primeras noticias sobre la puesta en marcha del Plan de Organización de la Fuerza del Ejército de Tierra dieron rienda suelta a todo tipo de rumores -no despejados aún por el Gobierno- sobre traslados masivos de soldados a la Península.

El malestar en los cuarteles y entre la sociedad civil ha crecido alimentado por el secretismo y la información contradictoria de Defensa sobre el alcance y los plazos de su polémica reestructuración.

Los Gobiernos de las dos Ciudades Autónomas se han dirigido por carta al Rey, a Zapatero y al Jefe del Estado Mayor para trasladarles la lógica inquietud de ceutíes y melillenses ante la sospecha de que habrá la mitad de tropas en cuatro años, lo que supondría un mazazo para la economía local, además de un factor de desprotección. El Gobierno de Melilla cree que la medida podría diezmar su población y dejar sin una importante salida laboral a una sociedad muy afectada por el paro. El PSOE acusa a los Gobiernos autonómicos de las dos ciudades -del PP- de azotar una «polémica artificial». Tal vez ambos Ejecutivos podrían haber hecho más por mantener la calma, pero también es cierto que Defensa debería haber resuelto todas las dudas de nuestros soldados sobre su futuro inmediato, en lugar de dejar que su malestar se trasladara a la calle. El Ejecutivo dice ahora que su objetivo es que en 2010 cada una de las dos guarniciones cuente con 750 cuadros de mando y 2.500 efectivos de tropa, lo que supondría un aumento. Sin embargo, admite que a corto plazo los contingentes se verán reducidos.

El Ejército forma parte de la identidad y la tradición de nuestras plazas africanas y es, además de un motor de dinamización y desarrollo económico y social incuestionable, un elemento disuasorio frente a las aspiraciones anexionistas de Marruecos. Disminuir nuestras tropas allí sería tanto como lanzar un mensaje ambiguo a Rabat sobre la españolidad de las Ciudades Autónomas. La nueva ministra de Defensa, Carme Chacón, ya tiene una primera tarea: despejar toda duda sobre la permanencia militar en Ceuta y Melilla.

Alvarez Cascos pone el dedo en la llaga

Francisco Alvarez Cascos, ex secretario general del PP y ex vicepresidente del Gobierno, rompió ayer su largo silencio político para poner el dedo en la llaga de lo que está sucediendo en el PP. Cascos habló de dos cosas que no le gustan: la falta de debate interno y el excesivo protagonismo de los barones. El ex dirigente del PP afirmó que Rajoy se equivocaría al «enterrar por aclamación» -menudo hallazgo semántico- una discusión abierta y sin cortapisas para analizar las causas de la derrota. Según Cascos, hay que «empezar por llamar victorias a las vitorias y derrotas a las derrotas». El sabe mucho por experiencia de ambas cosas ya que estuvo al lado de Aznar cuando perdió y cuando ganó. La segunda de las críticas de Cascos va dirigida a los barones, a los que reprocha el papel que han jugado en las últimas semanas. Dice que «el modelo de un partido de barones nunca formó parte de la tradición del PP» y pregona que las decisiones las tomen «los militantes y compromisarios». También en esto tiene razón Cascos, ya que son las bases quienes tienen que elegir la dirección de los partidos y su programa político. Desgraciadamente ni el PP ni el PSOE pueden presumir de ello con continuidad, ya que el peso del liderazgo ha suplantado en muchas ocasiones la voluntad de los militantes de estos partidos. Así sucedió cuando José Mª Aznar era el presidente del PP , lo que no resta acierto a las críticas que fundadamente dirige Cascos a Rajoy y a los barones.

Coca Cola y Gallardón contra el boicot

Mientras la antorcha olímpica sigue desatando protestas contra China allí por donde pasa -en Buenos Aires ayer también hubo incidentes a pesar de las férreas medidas de seguridad- siguen produciéndose llamamientos a los mandatarios de los países occidentales para que no acudan a la ceremonia de inauguración de los Juegos. Dos voces de ámbitos muy distintos se muestran hoy contrarios a cualquier tipo de boicot en las páginas de este periódico. Por una parte, el presidente ejecutivo de Coca-Cola, quien asegura que los Juegos serán beneficiosos para todos y que «ningún país es perfecto», por lo que la multinacional no renunciará a ser uno de los patrocinadores más importantes del evento. Por otro lado, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que se encuentra en Pekín promocionando la candidatura de Madrid 2016, también opina que es contrario al boicot de los Juegos porque éstos «serán una ventana por la cual entren los Derechos Humanos a toda China». No parece que la realidad del régimen comunista chino se compadezca demasiado con esta visión tan optimista. No obstante, puede que Coca-Cola, por razones comerciales, y Gallardón, para lograr la candidatura, tengan que pronunciarse en contra de cualquier boicot. Los líderes de los países democráticos, por contra, deben tener en cuenta el clamor ciudadano y escenificar algún tipo de protesta para que el régimen chino sepa que los Juegos no pueden ser una coartada para su feroz dictadura.

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LA NUEVA LEGISLATURA / Los ministros de Zapatero
Carme Chacón será ministra de Defensa y Miguel Sebastián se incorpora al Ejecutivo

Celestino Corbacho y la bióloga vasca Cristina Garmendia también entrarán en el Gobierno - Jesús Caldera, Cristina Narbona y Joan Clos no formarán parte del equipo de Rodríguez Zapatero

MANUEL SANCHEZ / MARISA CRUZ

MADRID.-
José Luis Rodríguez Zapatero anunciará hoy al Rey el nombre de los integrantes del primer Gobierno de la legislatura. La gran sorpresa de la lista mejor guardada por el presidente tiene nombre de mujer: Carme Chacón. La diputada del PSC, que se autodefine como firme ecologista y defensora a ultranza del pacifismo, será la nueva ministra de Defensa.

Con esta decisión Zapatero recalca algunas de las líneas maestras de su política, porque coloca al frente de un departamento que en España siempre ha estado dirigido por hombres, a una mujer joven, a punto de ser madre y defensora del catalanismo.

La segunda gran sorpresa es la salida del Ejecutivo de Jesús Caldera, coordinador del programa electoral que condujo al PSOE a la victoria el pasado 9-M. El nuevo Gabinete contará con cinco caras nuevas. En total habrá nueve mujeres y ocho hombres. Será por tanto un Ejecutivo más que paritario.

Las novedades del Gobierno, además del nombramiento de Chacón al frente de Defensa, incluyen a la bióloga vasca Cristina Garmendia en el nuevo Ministerio de Innovación y Tecnología y al dirigente del PSC, Celestino Corbacho, encabezando el nuevo departamento de Trabajo e Inmigración.

Otras dos mujeres se incorporan al nuevo equipo de Zapatero. En el Ministerio de Vivienda el presidente ha situado a Beatriz Corredor, quien formó parte de la lista de Miguel Sebastián cuando se presentó como candidato a la Alcaldía de Madrid. En el también nuevo Departamento de Igualdad, Zapatero ha colocado a la jovencísima diputada gaditana, Bibiana Aido Almagro, que ya estaba como responsable de estos temas en su provincia.

La quinta incorporación al Gabinete es la de Miguel Sebastián al frente de la cartera de Industria.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha mantenido a su lado al núcleo duro que le acompañó en la pasada Legislatura, integrado por los dos vicepresidentes, María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes, así como a los titulares de Exteriores, Miguel Angel Moratinos e Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

También siguen en el Gobierno los tres ministros que se incorporaron en la última remodelación del Ejecutivo hace apenas siete meses: Bernat Soria, en Sanidad; César Antonio Molina en Cultura y Mariano Fernández Bermejo en Justicia.

Igualmente se mantienen cuatro mujeres que llevan ya varios años como ministras y en sus mismos puestos: Magdalena Alvarez en Fomento; Mercedes Cabrera en Educación; Elena Salgado en Administraciones Públicas y Elena Espinosa, que verá aumentadas sus competencias con la fusión de los departamentos de Agricultura y Medio Ambiente.

Por el contrario, abandona el poder quien hasta ahora ha sido titular de Industria, Joan Clos, y la hasta ahora ministra de medio Ambiente, Cristina Narbona. Esta última será nombrada embajadora de España ante la OCDE.

Además, Zapatero comunicó formalmente ayer por la tarde a su amigo y mentor Jesús Caldera que no formará parte de su próximo Gobierno.

Fue una reunión protocolaria porque, días antes, ambos ya habían tomado la decisión que adelantó EL MUNDO, y sólo faltaba perfilar los detalles de su marcha.

La salida de Caldera del Gobierno dará mucho que hablar. El ex portavoz socialista y ya ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales ha sido uno de los principales puntales de la trayectoria política de Zapatero.

Fue quien agrupó en el año 2000 a los primeros diputados que crearon Nueva Vía para apoyar al actual presidente del Gobierno. Fue también quien se negó a ser el candidato de dicho grupo, ante la impaciencia de muchos dirigentes porque Zapatero no se decidía a optar a la Secretaría General del PSOE. Fue el hombre que hizo un trabajo ingente en la oposición, frente a un Gobierno con mayoría absoluta, logrando agrupar en torno suyo al resto de grupos parlamentarios. Fue, además, el ministro que desarrolló de principio a fin el grueso del programa político del PSOE en sus cuatro años al frente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, abordando los temas estrellas del Ejecutivo.

También ha sido el coordinador del programa electoral del PSOE en las dos últimas campañas para las elecciones generales.

No obstante, para nadie era un secreto el distanciamiento de Caldera con la mayoría de los miembros del Gobierno. No estaba cómodo. No lo ha estado en los últimos cuatro años.

Su amigo Zapatero no le ha perdido ni el aprecio ni la consideración, pero sus continuos guiños hacia él han tenido poco éxito durante toda esta etapa o, al menos, el todavía ministro no ha sido muy receptivo.

La lectura más correcta de todo lo ocurrido, probablemente, es que Zapatero no es que lo quisiera sacar de su Gobierno, sino que ha sido el propio Caldera quien le ha pedido irse.

Cinco caras nuevas

Miguel Sebastián.

El nuevo ministro de Industria, Energía, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián (Madrid, 1957) es doctor en Economía por la Universidad de Minnesota. En la pasada legislatura fue director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, donde protagonizó sonadas discrepancias con el Ministerio de Economía de Pedro Solbes. En 2006 fue el candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid y tras su derrota electoral dimitió. Actualmente es profesor en la Universidad Complutense y columnista de EL MUNDO.

Celestino Corbacho.

La cartera de Trabajo que deja Jesús Caldera la recogerá un veterano de la política catalana, con más de 30 años de trayectoria en el PSC. Celestino Corbacho (Badajoz, 1949) es alcalde de L'Hospitalet de Llobregat desde hace 13 años y actualmente es también el presidente de la Diputación de Barcelona, cargo al que accedió en 2004 tras la marcha de José Montilla a la Presidencia de la Generalitat catalana. Su gestión en la segunda ciudad de Cataluña le ha proporcionado una gran popularidad.

Beatriz Corredor.

La plaza que deja Carme Chacón en el Ministerio de Vivienda será ocupada por Beatriz Corredor (Madrid, 1969). Es licenciada en Derecho y registradora de la propiedad. Formó parte de la candidatura de Miguel Sebastián al Ayuntamiento de Madrid en los comicios municipales de mayo de 2007. Tras las elecciones ha sido la voz de los socialistas madrileños en materia de vivienda y también la concejal encargada del aeropuerto de Barajas.

Cristina Garmendia.

El recién creado Ministerio de Innovación estará a cargo de Cristina Garmendia (San Sebastián, 1962), catedrática de Biología con una dilatada trayectoria en el ámbito de la ciencia. Comenzó su trayectoria profesional como profesora de genética, pero posteriormente se inclinó por el ámbito empresarial. Actualmente es presidenta del grupo Genetrix -corporación dedicada al desarrollo de tecnologías biomédicas-, y de la Fundación Inbiomed, institución que alberga el primer banco de células madre adultas en España.

Bibiana Aido.

La ministra más joven del nuevo gabinete de Zapatero tomará las riendas del recién creado Ministerio de Igualdad. Bibiana Aido (Cádiz, 1977) resultó elegida diputada en las pasadas elecciones autonómicas de Andalucía. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, se afilió al PSOE en 1995 y ha ocupado diversos cargos en las Juventudes Socialistas de Andalucía. Actualmente es Secretaria de Políticas de Igualdad de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Cádiz y los dos últimos años fue Directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco.


LA NUEVA LEGISLATURA / Anuncia también que mantendrá «cauces de colaboración estable» con los grupos nacionalistas / El líder del PP fue el primero en felicitar al presidente al concluir la votación de investidura
Zapatero ofrece al Partido Popular un trato «especial» y Rajoy lo acepta «por necesidad nacional»

MARISA CRUZ / MANUEL SANCHEZ

MADRID.-
Todo como estaba previsto. José Luis Rodríguez Zapatero fue ayer investido presidente del Gobierno únicamente con los 169 votos del Partido Socialista.

A partir del lunes, con su Gabinete ya formado, afrontará una nueva legislatura para la que ha ofrecido al Partido Popular un trato «especial» a fin de alcanzar acuerdos de Estado en al menos cuatro terrenos: política antiterrorista, justicia, financiación autonómica y política exterior.

La respuesta del líder de la oposición ha sido positiva. Rajoy aceptó la mano que le tendía Zapatero porque, en su opinión, lograr pactos entre los dos grandes partidos en los temas esenciales «es una necesidad nacional». De hecho, el líder de la oposición fue el primero que se apresuró a felicitar al presidente del Gobierno nada más terminar la votación que confirmó su investidura.

De esta forma, la intención inicial de las dos formaciones políticas, que se reparten el 84% del voto de los españoles, es la de encarar cuatro años que deberían estar marcados por el espíritu del diálogo y el consenso.

Ayer, Zapatero volvió a poner de manifiesto esa «estrategia de generosidad» que había planeado desde un principio y que, en apenas cuatro días, ha expresado públicamente hasta en tres ocasiones.

El presidente lo hace obligado por la falta de una mayoría absoluta que le permita gobernar con manos totalmente libres, pero también, convencido de que la dinámica de confrontación abierta y continua entre PSOE y PP que se ha vivido en la pasada legislatura supone un freno para el avance del país.

La primera de estas razones es la que le incita a abrir la oferta del diálogo y el acuerdo a todos los grupos políticos, con especial atención a los que ayer se abstuvieron en su investidura, es decir, los nacionalistas -CiU, PNV, BNG, Coalición Canaria, Na-Bai - e

Zapatero lo expresó con claridad cuando reconoció que no dispone de una mayoría suficiente: «Buscaré siempre el respaldo de otros grupos. Hay muchos escenarios de encuentro posible. Con los que han preferido abstenerse. Incluso con quienes han votado en contra. Vamos a cultivar esos lugares de encuentro, sin descartar cauces de colaboración estable y predecible».

El presidente abría así el camino a los pactos que deben permitir superar a diario las votaciones del Congreso. Por el momento, la suerte no está echada de forma definitiva, pero todos los indicios apuntan a que los principales apoyos de los socialistas serán el PNV, que cuenta con seis escaños, y el BNG, que tiene dos.

La segunda razón -que se refiere a la necesidad de lograr pactos de Estado- tiene como destinatario el PP. «Ejerceré el diálogo político para reforzar mayorías y llegar a acuerdos en asuntos de Estado con todos los grupos, y en especial con el primer partido de la oposición», dijo Zapatero. Estas cuestiones, aseguró, «llaman a la inclusión de todos, pero requieren la colaboración singular de la primera fuerza de la oposición. A ella me dirijo en primer lugar».

La respuesta de Rajoy fue: «Mi grupo parlamentario quiere acuerdos de Estado. Estamos dispuestos a hacerlos y no sólo estamos dispuestos sino que pedimos que se hagan en materia de terrorismo para derrotar a ETA, en materia de modelo de Estado, en el Pacto de Toledo, en política exterior de seguridad y Presidencia española y en justicia». «Creemos», insistió, «que en estos temas, al menos el acuerdo de los dos grandes partidos es una necesidad nacional».

Rajoy, no obstante, volvió a plantear serias reticencias a las estrategias de Zapatero en relación con la situación económica; con la política del agua y en materia de inmigración, de seguridad ciudadana y de justicia.


LA NUEVA LEGISLATURA / La renovación en el PP
Cascos pide que Rajoy «no entierre por aclamación» el debate en el PP

«El modelo de un partido de barones nunca formó parte de la tradición del PP» / «Para hablar en nombre de todos hay que preguntar a cada compromisario» / «Lo mejor para el PP es empezar por llamar derrotas a las derrotas y victorias a las victorias»

CARMEN REMIREZ DE GANUZA

MADRID.-
Esperanza Aguirre ya no está del todo sola. Cinco días después de su público emplazamiento a Rajoy para debatir sobre los principios y la estrategia del partido tras la segunda derrota electoral frente a Rodríguez Zapatero, el ex secretario general del PP, Francisco Alvarez Cascos, se decidió ayer a recoger el guante. En unas declaraciones a Europa Press que cayeron como una piedra en el pretendidamente tranquilo estanque popular, Cascos reclamó a Rajoy que «no entierre por aclamación» el debate en el partido.

Además, Cascos cuestionó el cierre de filas protagonizado por los barones en torno al ahora único candidato, para advertirles de que no está en sus manos la elección del próximo líder del PP sino en la propia libertad de los compromisarios.

«Para buscar lo mejor para el PP», afirmó, sin citar explícitamente a Rajoy y tras adelantar que hablaba a título personal, es preciso que «el debate político, mirando al futuro, no se haga enterrando por aclamación el análisis del balance y los resultados del pasado y del presente». Y aún añadió Cascos con no poca retranca: «...Empezando por llamar derrotas a las derrotas y victorias a las victorias».

En realidad, el antecesor de Angel Acebes en la responsabilidad y control del aparato del partido no dio el paso en apoyo de ninguna posible candidatura alternativa. Pero con sus palabras contradecía en público al presidente del PP valenciano y de la Generalitat, Francisco Camps, quien la víspera puso una pica en Flandes desde Bruselas contra cualquier alternativa a Rajoy. «Todo el Partido Popular de España está con Rajoy, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo», afirmó Camps, en presencia de Rita Barberá y del presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, quien también ha comprometido públicamente su voto en favor del hasta ahora único candidato.

«Yo no voy a renunciar»

La respuesta de Alvarez Cascos no pudo ser más directa y letal. Primero, en calidad de militante. «Para hablar en nombre de todos, hay que preguntar a cada uno», declaró, «Y a mí, como militante del PP, afiliado en Madrid, nadie me ha preguntado nada ni dentro ni fuera de Madrid. El que habla en nombre de todos será de todos, menos de Alvarez Cascos». «Yo no voy a renunciar a mi libertad de pensar y de votar», añadió más tarde a este diario.

Pero la verdadera carga de profundidad de la reacción de Cascos fue política. «El modelo de un partido de barones nunca formó parte de la tradición del PP», sentenció en sus explosivas declaraciones, «y sí del PSOE, que en sus congresos votaban por delegación».

Así, replicando a Camps y a todos los barones territoriales que estos días han cerrado filas con la candidatura de Rajoy y frente a cualquier otra vía, Cascos pidió -siempre «a título personal»- «que se mantenga nuestro modelo de partido y la tradición de que la representación la sigan teniendo los militantes y compromisarios».

Cascos, que fue el compromisario más votado como miembro del Comité Ejecutivo de Hernández-Mancha en el congreso de 1989, cuando las listas eran abiertas; y el autor del discurso «contra los clanes y el fulanismo» del congreso de 1993, ya con Aznar, volvía así de su ostracismo a la memoria popular. Un ostracismo que, en realidad, hace pocos meses rompió también para decantarse por la incompatibilidad entre los cargos de alcalde y diputado. En aquella ocasión, y apelando también a la memoria y a los estatutos del partido, el asturiano Alvarez Cascos se estaba pronunciando en contra de la inclusión en las listas electorales del alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo -vana pretensión-, pero su reflexión fue muy bien recibida en el partido regional de Madrid, donde Aguirre peleaba para la exclusión del edil, Alberto Ruiz-Gallardón.

El calado de las declaraciones de Cascos de ayer fue, en todo caso, mucho mayor. Llegaron al tiempo en que los populares madrileños se esforzaban, por segundo día consecutivo, en decir que «nadie quiere ir al fondo de la cuestión» y que «la estrategia de quienes dicen defender a Rajoy para, en realidad, defenderse a sí mismos, es llevar el debate al terreno personal, en lugar del ideológico, que es el planteado por Esperanza Aguirre».

Francisco Granados y Juan José Güemes fueron los encargados ayer de reclamar, de nuevo desde Madrid, un debate de «ideas». Pero la oleada interna provocada por Cascos llegó más lejos y alcanzó a las islas. El balear Carlos Delgado, pese al pronunciamiento de su presidenta regional en funciones, Rosa Estarás, -hace unos días- en favor de Rajoy, fue el primer cargo público -alcalde de Calvià- en apuntarse al carro del debate ideológico. Y la presidenta del PP tinerfeño, Cristina Tavío, se sumó al reclamo de Cascos en favor de la libertad de los compromisarios.

Desde el off the record, numerosos espadas del partido daban la razón al antiguo secretario general. Pero, entretanto, Rajoy toma ventaja. Hoy en Córdoba y el lunes en Castilla y León, el presidente del PP hará campaña ante los feudos de sus ya declarados aliados Javier Arenas y Juan Vicente Herrera.

CONTINUA LA CASCADA DE REACCIONES EN EL PP

Soraya Sáenz de Santamaría (portavoz del PP en el Congreso). «Mi partido tiene un proyecto político muy fuerte y con unos principios muy claros. Los proyectos, de todas estas cosas, salen fortalecidos».

Francisco Camps (presidente de la Generalitat valenciana). «La decisión plasmada de forma elocuente por el Comité Ejecutivo y la Comisión Ejecutiva Nacional fue aplaudir por aclamación la candidatura de Rajoy como presidente».

Rita Barberá (alcaldesa de Valencia). «Me parece legítimo que cada uno quiera expresar su ambición y su criterio. Es normal que Esperanza o quien quiera exprese su oportunidad».

Daniel Sirera (presidente del PP catalán). «Aguirre forma parte del equipo de Rajoy y confía en él. Es una magnífica presidenta, y Gallardón es el mejor alcalde, y estoy convencido de que harán todo lo posible para que Rajoy sea el próximo presidente».

Cristina Tavío (presidenta del PP de Tenerife). «Estoy totalmente de acuerdo con Cascos. Es mejor no adelantarse a los acontecimientos, ya que serán los compromisarios los que tengan que elegir en un sistema de representación indirecta».

Carlos Delgado (alcalde de Calvià, Baleares). «Estoy convencido, como dice Aguirre, de que hay que abrir el debate ideológico. Es nuestra única arma. Si no, en 2011 tendremos otro desastre electoral».

Bartolomé González (alcalde de Alcalá de Henares, Madrid). «Si Ruiz-Gallardón se presenta en su distrito no sale ni como compromisario, porque no le votan ni los suyos».

Francisco Granados (secretario general del PP de Madrid). «No hemos hablado de personas ni de nombres, por mucho que se empeñen. Me parece mucho más oportuno plantear un debate de ideas».

Juan José Güemes (secretario de Comunicación del PP de Madrid). «Tenemos que debatir sobre ideas, un ejercicio de democracia interna que nos sitúe a la altura de los afiliados y de la sociedad».

TITULARES resto noticias



ESPAÑA

MUNDO

ECONOMIA

FIRMAS: Isabel San Sebastián, Victoria Pregro, Erasmo, Pedro G. Cuartango, Lucía Méndez, Manuel Hidalgo, Antonio Gómez Rufo



LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
Dos valientes

Me preguntaba yo hace unos días si quedaría algún/a valiente en la política española. La respuesta es sí; quedan dos (además de los/as heroicos/as miembros del PP vasco). Las dos mujeres y ninguna socialista. Una se llama Esperanza Aguirre y la otra, Rosa Díez.

La presidenta de Madrid está dando una lección de coherencia, coraje y dignidad como no se recordaba en mucho tiempo. Ignoro en qué terminará la cosa, porque los vientos populares no soplan precisamente en la dirección más favorable a este tipo de actitudes, pero su ejemplo perdurará en las hemerotecas como muestra de una forma de entender la democracia que parece condenada a la extinción. Aquella según la cual la libertad se ejerce cada día, no cada cuatro años, y lo que se piensa se dice en voz alta, aún a riesgo de acabar en la hoguera, que es lo que le puede ocurrir a ella.

Esperanza está siendo sometida a un chaparrón de fuego amigo por atreverse a afirmar lo que todos ven con claridad y nadie se atreve a reconocer: Que el rey está desnudo, o cuando menos ligero de ropa. Mientras los demás guardan silencio esperando a Godot (o sea, a la muerte a plazos que traerán las urnas de aquí al 2012) ella alza la voz para advertir que es necesario replantearse ciertas estrategias fracasadas y dar la batalla ideológica. ¡Traición! Claman los cobardes emboscados. ¡Ambición! Señalan con el dedo acusador los ávidos de poder frustrados, amén de sus escuderos. Sigamos al profeta Arriola en su clarividente diagnóstico -parece ser la consigna- y aceptemos mansamente la desintegración dulce de España a través de su federalización. No crispemos. Prietas las filas. La derrota del 9-M fue culpa del atentado, igual que la del 2004. De aquí al 2012 la crisis económica será tal que nos vendrán a buscar. Sólo tenemos que sentarnos a esperar tranquilos. Y quien se mueva no saldrá en la foto.

Rosa Díez sabe bien de qué va eso. Ella osó impugnar la negociación política entablada por Zapatero con esa banda de asesinos que entonces eran «hombres de paz», lo que le valió una fatwa mortal por parte del inefable Pepiño. Ni pan, ni sal, ni puesto en las listas. Habría podido callarse, como tantos otros, o murmurar por los pasillos para salvar la cara. Tenía en el Parlamento Europeo uno de los mayores chollos a los que pueda aspirar un político profesional. Pero eligió el camino difícil y ahí está, en el Congreso, defendiendo con vigor una patria de ciudadanos libres e iguales en la que todos podamos expresarnos en español. Aire fresco.

¡Vaya ejemplo de feminismo auténtico! Dos mujeres, dos valientes, dos motivos para mantener un resquicio de fe en la política.

ERASMO
Paisajes
Carlos de Hita. Naturalista. Graba, oye hablar a los montes. Acaso escuchó en los Andes el vuelo del cóndor majestuoso, el pico lujurioso de los tucanes: The sound of silence. Ahora en Valsaín (Segovia), oye murmurar al pino, al grajo estentóreo, los ruiseñores pechiazules. Mas, en Oaxaca (México): asesinan a balazos a Teresa (24), a Felicitas (20), informadoras del indigenismo. Matan periodistas: han roto un paisaje.

LA GRADA DE LOS LEONES
Victoria Prego
El álbum de fotos que el presidente ya no quiere mirar

Ojalá acierte el diputado de Esquerra Republicana Joan Ridao en el retrato exprés que ayer le hizo a Zapatero desde la tribuna de oradores. Ojalá acierte porque, en el reproche que iba incluido en los tres o cuatro trazos gruesos de su brocha, envió sin saberlo un recado tranquilizador a esa parte de la opinión pública que, en lo tocante a la marcha del país, prefiere las aventuras inevitables y, de locuras, mejor ninguna que bastante hay con las que ya están hechas.

«Da la impresión de que usted desea perder de vista el álbum de fotos de la pasada legislatura», dijo Ridao, para contento de algunos de los que le escuchábamos. Una legislatura que se inició, hay que acordarse de eso, caminando el Gobierno del bracete de los de ERC, que eran imprescindibles para que José Luis Rodríguez Zapatero lograra la investidura en primera vuelta y que, además, aportaron al republicanismo cívico del nuevo presidente aquel insensato toque rompedor de redefinición política de España que tanta gracia le hizo al principio pero que tan mal nos salió.

«Usted ha sepultado la España plural», insistió Ridao, «y ahora parece que quiere competir en españolismo con el PP». El lamento del republicano es sin duda exagerado, pero se corresponde y encaja como un guante en la exigencia, cien veces hecha desde la oposición al presidente durante la legislatura pasada, de que no intente reinventar España de la mano de quienes no están interesados ni en su existencia ni en su consistencia.

Lo interesante de esa intervención fue que el reproche de ERC resultó verosímil en la medida en que el discurso de Zapatero -que de todos modos volvió a dibujarnos ayer un país libre de amenazas, fuerte ante la crisis y rebosante de perspectivas llenas de brillo- utilizó para todo lo demás un lenguaje que, mira por dónde, empieza a parecerse en algo, en muy poco pero en algo, al que emplea Rajoy.

Ya escuchamos el miércoles pasado al portavoz Alonso hablar de «la banda de asesinos» de ETA de los que únicamente debemos buscar unidos su «derrota». Palabras que han estado tan presentes en el lenguaje del PP como obstinadamente ausentes en el discurso de Zapatero.

Pero ayer soltó el presidente otra de esas frases que son inéditas en él y que no pueden ser producto de la casualidad. Hablaba de futuros espacios de acuerdo y dijo: «Vamos a cultivar lugares de encuentro, sin descartar cauces de colaboración estable y predecible». «Predecible» es la palabra llamativa. Primero, porque Zapatero jamás la pronuncia: no está en su vocabulario y seguramente mucho menos está en su vocación. Y segundo, porque ésa es precisamente la palabra favorita de Rajoy, que cuando habla de sí mismo o de la trayectoria de su partido siempre exhibe «predecible» como garantía ante su interlocutor.

Sería falso sostener aquí que estos apuntes que se han esbozado en la tribuna confirman el comienzo de una etapa en la que estén garantizados el entendimiento y la colaboración con el PP. No. Sólo son unos pocos destellos colándose por las fisuras de ciertas frases y por la añoranza de los cuatro años pasados que ayer confesaban sentir las minorías más radicales de la Cámara. Pero son suficientes como para no descartar que, con todos los encontronazos exigibles con la oposición sobre las cuestiones trascendentales, resulte verdad que, como él mismo le dijo al peneuvista Erkoreka, el recién elegido presidente no nos vuelva a meter en más insensatas aventuras.


EL CORREO CATALAN
Arcadi Espada
Tipos con suerte, que no sufren presbicia

Querido J:
Fernando Maura tiene 52 años, una hija que acaba de morir y una mujer que murió, y vive desde 1996 con escolta permanente por la amenaza de ETA. Acabábamos de hablar de su vida en una pecera del Círculo Ecuestre de Barcelona, y cuando nos despedimos en la calle comprobé durante un rato cómo se alejaba, solo, flaco y ágil, en busca de un tren, un hombre entero, es decir, un poco de esa hierba que crece entre los adoquines. La hija de Maura nació en 1987, y fue la niña que siempre quiso tener y apenas tuvo, dice el padre en una de las entradas de su blog (www.blogdefernandomaura.blogspot.com): «Ahora recuerdo el día en que nació. Una mañana de finales de agosto de 1987, después de la temporada de fiestas de Bilbao. Anneli y yo pensábamos asistir puntualmente a los toros y, después, a la acostumbrada cita del hotel Ercilla, donde compartiríamos un aperitivo con los amigos, antes también de la consabida cena con quien correspondiera esa noche, y de las copas que nos conducirían inevitablemente a la discoteca Bocaccio, del siempre divertido e inevitable hotel de la calle de Ercilla, donde bailaríamos unas sevillanas que no sabíamos muy bien».

Antes de todo ello fueron a ver al ginecólogo, para la última ecografía. El médico observó que algo no iba bien, mandó el ingreso clínico y la cesárea programada... Aquí Maura incrusta en su recuerdo escrito dos detalles desestructurantes, porque además de político (ex diputado del Partido Popular y ahora promotor de Unión, Progreso y Democracia en el País Vasco) ejerce de escritor, y los detalles desestructurantes dan rango: «Lo cierto es que me hizo acompañarla a la iglesia getxotarra de Las Mercedes, donde un viejísimo y sordísimo don Julio -más conocido por el vecindario como don Julito, a causa de su tamaño y vivacidad- le preguntaba cosas como «¿quién es ese César?» -por lo de la cesárea- y le comentaba que «pobre chica» -por mi mujer-, «¡con lo bien que salen por el otro sitio!». Mientras Maura esperaba el final del parto, la enfermera salió y le comunicó que la madre estaba bien, pero que la niña no respiraba.

Sin embargo, respiró. A pesar de que el cordón umbilical la asfixió, logró respirar y venir a la vida, aunque víctima de un infarto medular y tetrapléjica para siempre. Fue ingresada en la UCI del hospital de Cruces, allí ha pasado sus 20 años y allí ha muerto. Un caso único en el mundo. Cuando Maura me explicó que la niña, a la que pusieron el nombre de Pilar, había pasado su vida en un lugar como ese, se me ocurrieron, asimismo, cosas desestructurantes, porque ya sabes que yo también soy escritor y aspiro al rango. Pensé que allí le habría venido la regla (que fue también lo primero que pensé en el caso de la niña austriaca Natascha Kampusch y su inexplicable secuestro) y pensé otras muchas cosas singularmente absurdas hasta que me incorporé y le hice un pregunta a Maura que aún me parece pertinente.

«¿Qué idea tenía ella del mundo?», eso le pregunté, y el padre me respondió que una vez tuvieron que mostrarle en un mapa el Perú, porque era del Perú un niñito transitoriamente enfermo en la UCI, y, naturalmente, eso costó mucho de razonárselo, porque el Perú no cabía en la UCI y la niña enferma no podía tocarlo. («Pilar se preocupaba mucho por la situación de los niños que aparecían por la unidad, especialmente en los casos de tratamientos más prolongados. Se sentía como si ella fuera una especie de privilegiada anfitriona que recibía a esos niños, les amparaba y les cuidaba. Sus padres y esos niños la quieren mucho y preguntan siempre por ella»).

Sin embargo, en cuanto acabó de explicar el pormenor del Perú, Maura sacó de su carterilla el carné de identidad de la niña y me lo ofreció con mirada insistente, quizá para que yo comprobara que la niña había existido, fue, y en efecto, ahí estaba la foto de su cara, enferma pero dotada de una humanidad indiscutible e incluso vivaz, y por detrás estaban sus datos, como los de cualquiera, hija de padre y madre, aunque con la dirección de una casa que nunca supo, como el Perú. Y aún remató Maura, informándome que, por dos veces en sus 20 años, sus cuidadores la sacaron al exterior, concretamente a la terraza del hospital, una operación muy incómoda y peligrosa por sus dificultades de respiración, e intuí que me lo decía por si necesitaba que el viento de Cruces me diera también fe de vida de aquellos dos instantes de Pilar.

Hace seis años Maura se quedó sin su esposa, Anneli Lipperheide. Sufría depresiones y murió. El viudo mantiene también en este caso un envidiable equilibrio. Es cierto que Pilar era una gran causa para abatirse y morir. Pero no olvida citar que la madre de Anneli murió de lo mismo, sin pena comparable. Lipperheide es un apellido de transición y periódicos: ETA secuestró al tío de Anneli y sólo lo liberó tras pronto pago. La violencia rodea a Maura. En sus comentadas desestructuraciones del día del parto, escribía: «Anneli se fue hasta la clínica de San Sebastián en Deusto, donde unos 50 años antes había muerto mi abuelo, después de haber recibido en su cuerpo buena parte de los dos cargadores que le vaciara un pobre loco nacionalista vasco». Maura tiene un libro donde narra su experiencia como diputado vasco. Un libro de amigos y compañeros muertos. Hay un momento en que evoca a la niña Pilar viendo la televisión, que la veía poco, las noticias de la televisión, concretamente, y la noticia de un atentado terrorista, y el escritor hace pensar a la niña que acaso su padre esté un día debajo de esa sábana blanca, pero es demasiado obvio que es el padre el que, debajo de la sábana, está pensando en sí mismo.

La niña Pilar murió el 2 de marzo, porque ni el respirador ni sus pulmones dieron más de sí. Lo último que hizo Maura en la habitación de la clínica fue acercar su cara a la de la niña muerta y decirle al oído: «Chiquitina, dale un beso a mamá». Maura debe de creer en Dios y en el sentido. Soy de los que piensan que Dios no es bueno. Reconozco que no sabemos cómo sería un mundo sin Dios. Tal vez un mundo sin Dios sea algo tan necesario e inconcebible como un mundo sin mentiras. Contra Dios, siempre, al modo escéptico: sin esperanza, con convencimiento. El caso de Maura es otro. Dispone que su mujer y su hija se han encontrado y que él los acompañará cuando cierre los ojos, cansado. Y entonces se reunirán los tres, esa frase. Pero no creo que lo que le aguante en pie sea, específicamente, la bengala de Dios. Más bien creo en otra cosa. Esto que surge cuando me explica sus problemas oculares: «Pero, en fin, nada importante, porque al fin y al cabo yo la vida la uso de cerca». Es decir, una implacable acomodación al medio.

Hasta que se pierda de mi vista todavía habrá de cruzar un par de calles y sortear los coches del atasco crepuscular de la ciudad. Ahí va, decidido, casi brioso. Un rato antes, y acabando la conversación, confesaba con mala conciencia que a los 52 años se sentía libre y renacido. Sonreía, y añadió con una ironía mascada: «Con toda la vida por delante». Cruza, camina. Va entre tumbas. No olvido, y él tampoco debe de olvidarlo, que de vez en cuando, en lo que le quede de camino, habrá de volver la cabeza para comprobar que nadie viene a matarlo. Es sabido que el tipo de asesinos que podrían acecharle no tiene nunca nada personal con sus víctimas y que serían capaces de dispararle a la propia muerte. Piensa, amigo, en lo realmente extraordinario: que aún vuelva la cabeza.

Sigue con salud.

A.


TRIBUNA LIBRE
ANTONIO GOMEZ RUFO
La soledad de la cumbre

Estar solo es un privilegio, siempre que tengas cerca alguien a quien contárselo. Porque sufrir la soledad, cualquier clase de soledad, es algo que a los seres humanos nos resulta demasiado doloroso. Dejando al margen concepciones antropológicas y sociológicas que afirman, naturalmente, que el ser humano es gregario y que, por lo tanto, necesita convivir con los demás, la realidad psicológica es que no sabemos estar solos. Y no será porque la naturaleza no haga múltiples esfuerzos para que lo aprendamos.

Nacemos solos y morimos solos, es verdad; pero, entre medias, la vida es un viaje tan difícil que para soportarla es preferible cruzarla entre dos. Algo así dejó escrito Erich Fromm. ¿Y no es digna de compartir la sentencia de Paul Valéry cuando afirmaba que «un hombre solo está siempre en mala compañía»? Sin embargo, la naturaleza nos intenta adiestrar desde el principio para que consideremos la soledad un regalo con el que enriquecernos y engrandecernos: empeño vano en que se esfuerza la vida.

Porque, en general, las personas viven el mundo actual desde una sensación de soledad que tiende a acrecentarse. Es paradójico observar cómo en un mundo globalizado, en el que se acortan las distancias y es posible comunicarse con los más modernos y sofisticados sistemas tecnológicos, lo cierto es que estamos en permanente contacto con los demás, pero desde la soledad de nuestra madriguera. Las pantallas (sean de televisión o de ordenador) se están volviendo nuestros amigos más cercanos. En ellas es posible verlo todo y leerlo todo, pero si volvemos la cabeza un instante comprobamos que a nuestro alrededor sólo hay paredes, ventanas y ornamentos (fotografías, póster, recuerdos...) que hemos instalado para creernos que no estamos solos. ¿En dónde está la gente? Hoy, todavía, si nos fijamos, está ahí afuera; dentro de poco, todo el mundo estará entre sus propias paredes creyendo estar comunicándose con un millón de amigos.

Y la soledad es peligrosa, decía Maupassant: cuando estamos solos mucho tiempo poblamos nuestro espíritu de fantasmas. ¿Qué espectros se nos harán visibles en un mundo encerrado en un ordenador al que podemos entrar pero no acariciar, abrazar y transmitir nuestro calor? ¿Estamos abocados a un porvenir que va a cambiar al ser humano, como lo hará el cambio climático, y al que nos adaptaremos por la inmensa capacidad de adaptación de los hombres, pero que no es el que nos gustaría? Vivimos como soñamos: solos. Bien está, puede que sea así; pero no parece ningún ideal a compartir.

Seguro que tampoco les parece bien a quienes, por una u otra razón, han alcanzado la cumbre. Porque lo verdaderamente espantoso es que la cima es el lugar más solitario del mundo, incluso más que una orgía (como ironizaba Bukowski). La gente tiende a creer que los triunfadores, la gente célebre, los que han llegado a lo más alto de la consideración social son personas tan solicitadas, ocupadas y rodeadas de amigos que no necesitan nada más, y por eso se abstienen en muchas ocasiones de encontrarse con ellos. La gente tiene tan buena voluntad que se olvida de acercarse a los famosos porque creen que les van a molestar y que, a fin de cuentas, no deben, en su pequeñez, interrumpir a quienes no dan abasto a atender citas, visitas, compromisos y afectos. Y así resulta que la cima no sólo termina por convertirse en un espacio solitario; también en un lugar en el que todo está demasiado frío.

Al poderoso se le acercan por interés; al rico, por su dinero; al célebre, para aprovecharse de su celebridad. Y, al final, ni siquiera por nada de ello: al final nadie está próximo. Deja de sonar el teléfono; dejan de recibirse cartas; dejan de llegar visitas o citas amables. Aseguraba Schopenhauer que la soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias, pero se olvidaba de que la soledad tiene una esposa, la tristeza, y una amante: la debilidad.

No hay que hacer grandes ejercicios de imaginación para llegar a comprender, por ejemplo, lo solo que se debe de sentir Rajoy estos días; y lo inexplicablemente solos que debieron de sentirse en su momento, hasta que se acostumbraron a una nueva vida, líderes como Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González y Aznar. Incluso cabe imaginar la soledad de las noches de todos ellos, también las de Zapatero, cuando habitaron o habitan la extrañeza de la casa palaciega gubernamental y esas estancias que tan ajenas deben de resultar.

Pero no se trata sólo de ellos, de los políticos: al fin y al cabo, todo lo que les suceda parece que entra en el sueldo de la nómina y en el salario de la legítima ambición política. Lo llamativo es que les pasa con mucha más frecuencia e intensidad a quienes, de manera efímera por razones de oportunidad o de modo permanente a causa de su éxito profesional, han alcanzado la cumbre en su trabajo y después se sienten abandonados. Un escritor famoso, que cada vez que publica una nueva novela vende muchos miles de ejemplares y le rodea la gente, se pasa el resto del año sin apenas llamadas ni calor humano, cobijado a la sombra de unos pocos amigos que acuden a su casa para acompañarlo. Y lo mismo les pasa a otros muchos nombres célebres que conocemos todos. O como en el caso de un director de cine que ha hecho historia en España y al que todos reconocen como el mejor entre los mejores, que lleva casi dos años en su casa sin que nadie parezca recordar su existencia para telefonear, escribir o acercarse a acompañarlo y devolverle parte de lo que su esmero, esfuerzo y entretenimiento nos proporcionó durante cuatro décadas.

Son ejemplos, dos ejemplos, pero los hay a miles, sobre todo entre creadores, intelectuales, artistas y profesionales de la cultura. A los que ayer fueron asediados, las fauces afiladas del olvido los ha devorado. Vivimos tan deprisa, tan ávidos de perseguir el tiempo que vuela al socaire de la novedad (sea buena o banal), que no hemos aprendido a valorar lo que merece ser valorado ni a agradecer lo que merece ser agradecido.

Ni por un momento nos detenemos a pensar que la vejez y la soledad forman un cóctel tan amargo como una noticia de muerte. Como tampoco admitimos que, se piense lo que se piense, nadie quiere estar solo, nadie. Nietzsche explicaba que nadie aprende, nadie aspira, nadie enseña a soportar la soledad. Y quienes una vez fueron reconocidos, tampoco. Quizá menos que nadie porque el recuerdo del afecto se vuelve ponzoña en la soledad de la noche, cuando ni siquiera quedan fuerzas para mirar un álbum o buscar en el sueño lo que la vida ya ha decidido negar.

A veces la televisión busca a quien fue célebre un año o una década para preguntar qué fue de él: convierte la soledad en espectáculo; el olvido en audiencia. Otras veces se ha estudiado qué ha sucedido con esos actores jóvenes de series multimillonarias en audiencia que se acostumbraron al éxito y poco después cayeron en el olvido; o con unos escritores jóvenes triunfadores con una sola novela que después no pudieron continuar una carrera porque el éxito fue fruto de la casualidad o del mercado. Entre esa gente prematuramente desaparecida encontramos dramas de droga, enfermedad y depresión. También de suicidio.

La sociedad necesita carne fresca a diario, carne nueva, y todo lo tritura. Por eso empuja al abismo de la soledad cuando alguien llega a la cima. El vértice de la pirámide es demasiado pequeño y hay que hacer sitio para el siguiente.

A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de entregar mi cariño y de encontrar el afecto de muchos seres extraordinarios que forman parte de la pequeña o gran historia reciente de la inteligencia y de la cultura española. Ahora me vienen a la cabeza nombres como Enrique Tierno Galván, Antonio de Senillosa, Francisco Umbral, José Luis Coll, Pedro Laín Entralgo, Julio Caro Baroja, Fernando Fernán-Gómez, Carmiña Marín Gaite, Manuel Sánchez Ayuso..., ya desaparecidos, y naturalmente los de Luis García Berlanga, José Luis Sampedro, Elías Díaz, Alberto Schommer, Antonio Gala o Paca Sauquillo, con quienes me cabe aún el placer de seguir aprendiendo. Y lo sorprendente en casi todos los casos, con escasas excepciones, es que casi todos ellos alcanzaron la cumbre y en ella encontraron soledad en lugar del calor que en esos momentos necesitaban como el que más. Porque puede que la soledad sea un privilegio, como decía al principio, o que odiar la soledad sea la consecuencia de una manera de ser egoísta, pero al final suscribo con entusiasmo esa reflexión de Ibsen que decía que «para dos, no hay pendiente demasiado empinada».

Estamos a tiempo de rectificar. Volvamos a la calle, a la gente, a sentir el calor ajeno. Yo lo necesito cada vez más.

Antonio Gómez Rufo es escritor. Su última novela publicada es La noche del tamarindo (Ed. Planeta, 2008). (http://www.gomezrufo.net/)


SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO

Los Juegos

Conciliarse o confrontarse, he ahí uno de los grandes dilemas, en lo individual y en lo colectivo, de la vida. Hay siempre razones objetivas y, no digamos, subjetivas, para lo uno y para lo otro. Elegir el motivo para optar por la conciliación o por la confrontación es una de las decisiones más difíciles que solemos tener por delante.

Aprendí a apreciar los Juegos Olímpicos cuando tuve oportunidad de ser testigo directo de los Juegos de Barcelona. Los Juegos son muchas cosas a la vez. Hay quien los ve como un falso montaje de armonía, como un negocio, como un hipnótico, como una tapadera que desdibuja los problemas. Puede que sea verdad como también es verdad que de ellos emana un potentísimo discurso simbólico a favor del esfuerzo y de la superación, de la convivencia y del diálogo entre distintos, del progreso tecnológico y científico, de la comunicación y del desarrollo, por no hablar de la extraordinaria belleza y estímulo que se desprende, con sus zonas oscuras, de la competición deportiva.

Creo que los Juegos Olímpicos son una buena cosa. Así de sencillo. Y creo que son una ocasión, un escenario, un emblema que debe ser preservado. Si boicoteamos los Juegos en razón del comportamiento político de un país, abrimos la espita a una consideración subjetiva y gradual de las razones para el boicot. Hoy sería porque China es así, mañana sería porque tal otro país es asá. O, sencillamente, porque no puede haber conciliación -diríamos- donde hay motivos para la confrontación. Y siempre los hay: la conciliación siempre nos podrá parecer obscena cuando hay razones universales para enfrentarse a los otros y no celebrar nada. La pobreza y la desigualdad, por ejemplo.

La causa del Tíbet está distorsionando, incluso, las razones de la confrontación. La pelea crucial entre China y Tíbet arranca, por lo menos, del siglo XVII, y tan cierto como que China es hoy un extraño régimen comunista/capitalista es que Tíbet basa su aspiración en un régimen nacionalista teocrático, en un feudalismo monacal.

Podemos aprovechar la ocasión de los Juegos para que China deje de ejecutar a miles de ciudadanos al año, para que observe los derechos humanos, para que vaya hacia un sistema de libertad política y de creencias, pero, antes de malograr el espacio de la conciliación universal, deberíamos reflexionar mejor sobre las causas de la confrontación. Tíbet no es el mayor motivo para boicotear los Juegos de China. Hay otros más importantes y precedentes, y podíamos haberlos elegido mucho antes. A cambio, los Juegos servirán, como ha dicho Samaranch, para abrir China, y quizás China se abra mucho más de lo que pueda abrirse el Tíbet de los sacerdotes.

Después de mi experiencia de Barcelona, me da pena que se apague la llama olímpica en su recorrido. Es un elemento de confrontación en una ocasión de conciliación. Se deben urgir cambios en China, al margen de un Tíbet religioso que también debería cambiar, y se debe, a la vez, preservar los Juegos, su significado y sus benéficos efectos.

ASUNTOS INTERNOS
LUCIA MENDEZ

Revolución PP (III)
Una de las sensaciones más incómodas y peligrosas para la estabilidad mental es no entender exactamente lo que pasa. Te puedes volver tarumba fácilmente. Todo el mundo en el PP sabe que a este partido le pasa algo, aunque poca gente es capaz de entender y mucho menos de explicar qué es exactamente lo que le pasa. Hay un lío interno -eso salta a la vista-, pero en lugar de sentarse un momento a reflexionar con calma qué es lo que les pasa, corren de un lado a otro como pollos sin cabeza, con perdón.

La protagonista de la semana, Esperanza Aguirre, compareció en una tribuna pública para hacerle una autocrítica a Rajoy por su labor de oposición y lanzar una proclama sentida y radicalmente liberal. De paso, permitió que todo el mundo intuyera que no descartaba presentarse como alternativa al líder del PP en el Congreso de Valencia. La presidenta madrileña había oído tantas voces criticando a Rajoy que creyó que si sacaba la pancarta alguien la seguiría. Aunque cuando miró hacia atrás, se dio cuenta de que estaba sola con sus diputados de la Asamblea de Madrid y sus alcaldes. Parece evidente que no entendió muy bien lo que pasaba, porque tres días más tarde, sus colaboradores ya dijeron que Aguirre no quiere presentarse y que lo único que pretende es abrir un debate de ideas dentro del partido.

Pero si el debate de verdad fuera de ideas, la presidenta madrileña lo tendría aún más crudo para que la mayoría de los militantes y dirigentes del PP la siguieran. Los liberales, como los democristianos por otro lado, nunca han tenido buena fama dentro del partido. Plantear a estas alturas un debate ideológico en el PP entre liberalismo sí o liberalismo no es un anacronismo que ya fue resuelto durante el proceso de refundación. Los liberales químicamente puros como Aguirre han sido, siguen siendo, una minoría dentro del PP. Va a ser muy difícil que la presidenta madrileña pueda convencer a la opinión pública de que ella representa el centrismo. Y, además, fuera de Madrid, la opinión mayoritaria es que en los lugares donde el PP tiene problemas -Cataluña y País Vasco- Aguirre no es precisamente la mejor solución.

Dicho todo lo cual, no sería bueno para Mariano Rajoy que todo el mundo se quedara con la duda de qué hubiera pasado si... Esperanza se hubiera presentado. Si ella quiere, tiene derecho a presentarse. Y si necesita 600 avales, porque lo exigen los estatutos, alguien debería prestárselos, aunque sólo sea para formalizar su candidatura y luego voten a Rajoy. Es más. Sería una elegante prueba de democracia interna que el candidato que tiene el apoyo de la inmensa mayoría del partido le facilitara la posibilidad de competir con él en buena lid. Así nadie podría presentarse como víctima de unas normas escasamente democráticas y de la tiranía del aparato.

Tal vez con éste o cualquier otro revulsivo, el PP cayera en la cuenta de que lo que de verdad le pasa es que ha perdido la ilusión.

VIDAS PARALELAS / ESPERANZA AGUIRRE / NIKOLAI BUJARIN
PEDRO G. CUARTANGO

Días de conspiración
Quién lo iba a decir, pero el embrollo en el que está metido el PP evoca mucho las luchas del Partido Comunista soviético en los años 20.

Vivimos días de puñales y conspiraciones, en los que los barones del partido han cerrado filas contra Esperanza Aguirre, la estrella emergente en el firmamento del PP.

Esperanza Aguirre me recuerda a Nikolai Bujarin, víctima de la envidia que suscitaba en el aparato. Lenin calificó a Bujarin en su testamento como «el teórico más valioso del partido» y, con ello, sembró su perdición.

El éxito electoral y el empuje de esta mujer suscita un insuperable recelo entre los barones del PP, que están haciendo lo posible para que no sea candidata.

No se dan cuenta de que al cerrar filas contra ella la engrandecen y la colocan como la única alternativa a Rajoy. Igual le sucedió a Bujarin, que se convirtió en el gran depositario de la herencia de Lenin. Por eso, Stalin acabó con él.

No se puede derrotar a los mitos y Gallardón y los barones están contribuyendo a crear el mito de Esperanza Aguirre, a la que atacan como si fuera la responsable de la derrota electoral. Que miren para otro sitio.

Nada más parecido formalmente al lamentable espectáculo de los barones del PP compitiendo en loas hacia el líder que el XV congreso, celebrado en 1927, en el que un aclamado y ensoberbecido Stalin expulsó del partido a todo el que le hacía sombra. Muchos de los que se rompieron las manos al aplaudir al líder fueron ejecutados en los cuatro siguientes años.

Las diferencias entre el PP y el PCUS son abismales, pero ello no obsta para que exista esa similitud en el clima de culto a la personalidad del líder y en la falta de autocrítica.

Bujarin era un histórico de la Revolución, había formado parte de la dirección del partido en 1917, fue el responsable del poderoso soviet de San Petersburgo, director de Pravda y primer secretario de la Internacional Comunista.

Pero se enfrentó a la feroz política de colectivización agraria de Stalin y, sobre todo, se atrevió a plantarle cara en el buró político del partido.

Esperanza Aguirre fue ministra con Aznar y presidenta del Senado. Luego derrotó a Simancas en dos ocasiones y se consolidó como presidenta de la Comunidad de Madrid.

Su pecado es que no oculta su ambición política y ha dado un paso al frente cuando todos los demás se han replegado, entre ellos, su gran amigo Ruiz-Gallardón, que ha pasado en dos meses de querer dejar la política a convertirse en el más fiel escudero de Rajoy.

«Quien desenvaina el primero la espada, no ciñe la corona», dice un personaje de Shakespeare. Tal vez dirigentes como Bujarin y Aguirre la sacan demasiado rápido, pero prefiero a los que dan la cara que a los que juegan a ver el espectáculo desde el patio de butacas.

Bujarin en su testamento denunciaba a «los que para buscar condecoraciones y privilegios, no dudan en hacer el trabajo sucio». A Mariano Rajoy tampoco le falta esa gente. Necesita a alguien que le diga la verdad, por muy desagradable que sea porque su problema no es Aguirre sino los muchos corifeos que le rodean.

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MADRID

CATALUNYA

viernes, 11 de abril de 2008

EDITORIALES: La Eurocámara insta al boicot/ ¿Por qué hay tanto miedo en el PP a que voten las bases?/ Del Olmo, de París a Murcia/ Un ERE que supone o



EDITORIALES DEL DÍA
LA EUROCAMARA INSTA AL BOICOT

Los diputados del Parlamento Europeo se sumaron ayer a las innumerables voces de la escena internacional que exigen medidas diplomáticas de boicot a los Juegos Olímpicos por la sistemática violación del Gobierno chino de los derechos humanos, con especial virulencia en el Tíbet.

Casi por unanimidad, los eurodiputados piden a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE que no acudan a la ceremonia inaugural de los Juegos si Pekín no accede a dialogar con el Dalai Lama y a buscar salidas pacíficas al conflicto tibetano. La resolución de la Eurocámara no es vinculante y seguirá siendo cada uno de los gobernantes de los Veintisiete quien decida qué hacer. Pero posee una gran significación política y simbólica, ya que canaliza el rechazo de toda la sociedad europea a la brutal represión china.

La unanimidad en la votación y la contundencia del texto aprobado contrastan, desgraciadamente, con la incapacidad de los líderes europeos para adoptar una posición común sobre esta cuestión, lo que resultaría una muy eficaz medida de presión ante Pekín. En vez de ello, sigue habiendo posturas opuestas. Así, la valentía de la canciller Angela Merkel, que anunció hace días que no asistirá a la ceremonia, choca con la pertinaz decisión de gobiernos como el español, que, condicionado por la candidatura olímpica de Madrid, sigue diciendo que no adoptará ninguna medida de boicot. Y ello a pesar de que la situación en el Tíbet y en otros lugares no ha dejado de agravarse, lo que, sumado al enrocamiento chino, ha convertido en un clamor mundial la exigencia de boicotear políticamente los Juegos. Un nítido mensaje que ha llevado al premier británico a desdecirse y a anunciar que tampoco él estará en la ceremonia inaugural. Se suma así a una larga lista de personalidades, como el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que ayer prácticamente descartó su presencia, lo que tendría una resonancia extraordinaria.

Y mientras, prosigue el boicot al recorrido de la antorcha olímpica en las ciudades por las que pasa. Tras la desabrida etapa de San Francisco, la llama está hoy en Buenos Aires, donde también se esperan disturbios. No nos parece correcta la actuación de los activistas que interrumpen violentamente el itinerario de la antorcha. Las fuerzas de seguridad de los diferentes países deben hacer posible su paso y evitar lamentables hechos como su apagado esta semana en París.

La antorcha olímpica encarna, como pocos emblemas, valores arraigados ya en el ideario colectivo, y por ello tampoco es acertado que el CIO, en vista de los últimos episodios, esté barajando la posibilidad de suprimir el recorrido internacional de la antorcha en próximas citas olímpicas. En lugar de ello, debe marcar nuevos criterios irrenunciables para que una ciudad pueda acoger un evento de tanta repercusión global.

¿POR QUE HAY TANTO MIEDO EN EL PP A QUE VOTEN LAS BASES?

La simple posibilidad de presentarse como candidata, evocada hace unos días por Esperanza Aguirre, ha suscitado una desmesurada reacción de la gran mayoría de los barones del PP. Todos han coincidido en lanzar dos mensajes en las últimas horas: que apoyarán a Rajoy en el próximo congreso de junio en Valencia y que la presidenta de Madrid cometería un error si se presenta.

A los apoyos de Juan Vicente Herrera, de Daniel Sirera, de Núñez Feijóo y de Javier Arenas, se sumaron ayer los de Francisco Camps, Ramón Luis Varcárcel y Ruiz-Gallardón, que se prodigaron en elogios hacia un Rajoy que ha alentado con sus recientes declaraciones la reacción de los barones.

Camps aseguró de forma apabullante que «todo el PP de España está con Rajoy y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo» mientras que Alberto Ruiz-Gallardón, desde Pekín, aprovechó la ocasión para estimular su infantil rivalidad con Aguirre, llamándola «indecisa» y subrayando que lo último que «desea» es verla convertida en «lideresa».

Puede que Ruiz-Gallardón tenga razón en que ese «deseo» pueda convertirse también en «pronóstico» ante los limitados apoyos con que podría contar Esperanza Aguirre, pero lo que no se entiende bien es su afán y el de la gran mayoría de los barones del PP de que Rajoy no tenga adversario en el congreso, lo cual es difícilmente explicable en un partido que se jacta de ser democrático.

En distinto sentido, el alcalde de Madrid fue criticado ayer por Juan Soler, un portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, que le reprochó haber viajado a Pekín para apuntalar al «despótico» régimen chino. El reproche de Soler, de quien se desmarcó luego el propio equipo de Esperanza Aguirre, es exagerado, aunque el viaje no haya tenido el don de la oportunidad, porque el alcalde cumplía con su deber de promocionar la candidatura de Madrid a los Juegos, al igual que lo hizo la presidenta en otras circunstancias en 2005.

Estas escaramuzas dialécticas no pueden servir para distraer la atención de lo esencial: que los líderes territoriales del PP dan la impresión de pretender cerrar el paso a cualquier debate interno y a la posibilidad de que surja una alternativa a Rajoy, un líder sin duda respetado pero que ha perdido dos elecciones consecutivas.

Lo lógico y lo normal es que, en las actuales circunstancias del PP, los barones propiciaran la celebración de un congreso con diversas alternativas en las que se pudiera discutir la futura orientación ideológica del partido y la estrategia de oposición a Zapatero. Pero no, los barones han decidido que hay que apoyar a Rajoy sin fisuras para que éste salga de nuevo elegido por virtual aclamación.

No lo tienen nada díficil porque los estatutos del PP exigen el aval de 600 compromisarios para presentarse candidato. La cifra es virtualmente imposible de conseguir si no se cuenta con el respaldo de la dirección del partido, ya que el número total de compromisarios es 3.000. Madrid sólo designa 200, los mismos que Castilla y León, a pesar de tener el triple de población.

A la gran dificultad de obtener ese alto porcentaje del 20%, se suma la coacción que pueden suponer pronunciamientos tan tajantes como el de Camps, que harán muy difícil que los compromisarios valencianos se decanten por avalar públicamente a otro candidato que no sea Rajoy.

Todo ello hace casi imposible en la práctica que pueda surgir una candidatura alternativa en el próximo congreso, lo que pone de relieve la gran contradicción de unos barones que insisten en que Rajoy cuenta con un enorme apoyo pero que temen el ejercicio de la democracia interna.

Del Olmo, de París a Murcia

El juez Del Olmo, que en la actualidad disfruta de un permiso retribuido en París para investigar la «instrucción de casos extremos» en terrorismo, ha obtenido la plaza de magistrado de la Audiencia en Murcia. Cuando criticamos su decisión de dejar por iniciativa propia la Audiencia Nacional sólo mes y medio después de hacerse pública la sentencia del 11-M, hizo un comunicado mostrándose ofendido en su «dignidad» y en sus «principios». Consideramos -entonces y ahora- que era un disparate abandonar las pesquisas que mantenía abiertas sobre la organización del mayor atentado de nuestra historia para dedicarse a realizar estudios teóricos. La prueba de que se quitó de enmedio para disfrutar de unas vacaciones pagadas en París nos la da hoy con la noticia de su marcha a Murcia. Queda claro que no había ninguna razón objetiva ni ninguna urgencia que justificaran su presencia en el Institut des Hautes Etudes sur la Justice durante cuatro meses. Los conocimientos que pueda estar adquiriendo allí no le van a servir de nada a la Audiencia Nacional -que sigue pagando su sueldo íntegro- y difícilmente a la Audiencia Provincial murciana, que no juzga casos de terrorismo. Su sustituto tendrá que apañárselas, definitivamente, para investigar las incógnitas que restan sobre la masacre.

Un ERE que supone otra burla del PCTV

El PCTV ha solicitado la apertura de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para pagar los salarios y las cuotas de la Seguridad Social a sus trabajadores, toda vez que la Audiencia Nacional les ha bloqueado las cuentas de acuerdo con el proceso abierto para determinar si el partido abertzale debe ilegalizarse. La Inspección de Trabajo de Guipúzcoa ha informado favorablemente a la solicitud del PCTV -a la espera de que la Dirección General de Trabajo adopte una decisión definitiva- siguiendo una lógica administrativa sobre la que caben objeciones. Como regla general, los trabajadores tienen derecho a que, a través de un ERE, la administración compense con fondos públicos parte de las obligaciones sociales contraídas por su empresa si ésta quiebra. Pero, en el caso del PCTV, resulta escandaloso que quienes trabajan para una organización presuntamente delictiva reclamen su derecho al paro. No se puede olvidar que nueve de los once empleados del PCTV están siendo investigados por su vinculación a Batasuna y otras extensiones de la constelación etarra, que existe la sospecha certera de que los empleados del PCTV se valieron de esta marca blanca de ETA sólo para soslayar la ilegalización de Batasuna, y que se apresuraron a vaciar las arcas de la organización previendo los efectos del proceso penal. No se trata de mermar derechos, sino de valorar todos los elementos para evitar que los proetarras se beneficien de las prebendas del mismo Estado que quieren destruir.

Nos cuentan que... hace dos lunes, el mismo día que el PP celebró la Junta Directiva en la que Mariano Rajoy nombró a Soraya Sáenz de Santamaría portavoz parlamentaria, un nutrido e influyente grupo de empresarios, políticos y periodistas de origen andaluz celebró una comida en un reservado del restaurante Solchaga de Madrid. Al almuerzo asistió el asesor áulico del presidente nacional del PP, Pedro Arriola, quien llegó con retraso y disculpó su demora porque había estado «preparándole un discurso a Rajoy». Lógicamente, la atención de los comensales se centró en la estrategia que pensaba adoptar el líder de la oposición. Arriola dijo que ya era hora de que el PP se centrara «en el debate de temas concretos», principalmente en los problemas económicos, y de que dejara de lado «los principios». El vicepresidente de la CEOE, Juan Jiménez Aguilar, recriminó a Arriola su análisis y ambos se enzarzaron en una enconada discusión.

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