
ELECCIONES 9M / El candidato socialista
El PSOE duda entre el suelo y el cielo
El partido, con apoyos en alza según sus sondeos, dice que aún le falta llevar a votar a quienes quieren que gane Zapatero
MANUEL SANCHEZ
MURCIA.- Llegó el ecuador de la campaña y todavía hay partido. Al menos, eso dice el PSOE, que se sigue moviendo en una calculada ambigüedad.
El mensaje oficial pasa por que se han cumplido dos de los tres objetivos en esta primera fase de la campaña.
El primer fin logrado es haber conseguido una amplia movilización. El PSOE ve varios indicios que le permiten mantener esta afirmación. Uno es la abrumadora presencia de público a los actos de Zapatero -en la mayoría de los mítines, reservando los lugares con más aforo de cada localidad, se ha quedado gente fuera-, y el otro es el seguimiento de los debates políticos y de las entrevistas a los principales candidatos, que siguen batiendo récords de audiencia. Todo ello le lleva a concluir al PSOE que el índice de participación no diferirá más allá de dos o tres puntos por debajo del de 2004.
El segundo objetivo conseguido y perseguido por el PSOE es lograr la bipolarización de la campaña. Al PSOE le interesa presentar la contienda como una decisión entre PSOE y PP, entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Para desgracia de la pluralidad política de este país, los socialistas también dan por logrado este desafío, y sólo basta comparar los porcentajes de audiencia del choque Zapatero/Rajoy con el debate a siete de la noche del jueves.
Pero, siempre según el PSOE, le falta lograr el tercer objetivo: que su gente no se quede en casa y vaya a votar. Fuentes de la dirección del Comité de Campaña del PSOE admiten humildemente -lo que es el primer síntoma para empezar a dudar- que todavía no tienen datos favorables en esta línea.
Dicen que desde que se inició la campaña la tendencia es al alza en sus sondeos diarios, dicen que es abrumadora la mayoría de ciudadanos que desea que gane Zapatero, dicen que todos los indicadores son buenos. Pero añaden: «Todavía no hemos conseguido que eso se traduzca en lograr la amplia mayoría que buscamos para gobernar sin hipotecas. Ese es el reto de la parte final de la campaña», dijo un portavoz autorizado del partido.
Esta es, con toda exactitud, la versión oficial del PSOE. Pero entre bambalinas se percibe otro ambiente contenido, camuflado, oculto tras la experiencia de ocho años de procesos electorales -el tiempo que lleva el equipo de José Blanco al frente de la Secretaría de Organización del PSOE-, donde las sonrisas se tapan con la mano y los datos se ocultan bajo las alfombras.
Por ello, no es difícil concluir que cuando el PSOE habla de una amplia mayoría se refiere a una mayoría absoluta. Ni tampoco es complicado deducir que los votos que aún dice que le faltan no son para pasar de 164 escaños a 167. Los socialistas, con palabras cruzadas, están hablando de otra cosa o, al menos, ellos están convencidos de que su partido está ganado y ahora sólo les falta redondear el resultado.
De todo esto, fuentes consultadas del PSOE sólo admiten la veracidad de un hecho: no hay ningún riesgo de que pierdan las elecciones ni en número de votos ni de diputados. Pero, por el contrario, afirman con toda solemnidad que todavía puede ocurrir que el partido se gane por una diferencia mínima y hasta que la mayoría sea menos amplia que en 2004.
Lo que ocurre es que estos argumentos, en el ecuador de la campaña, no casan con la obsesión socialista de no cometer grandes errores. El debate del lunes se antoja importante y se espera que Zapatero se parezca más a él mismo. Pero la decisión es que no hace falta arriesgar más de lo que el mismo candidato socialista decida por su cuenta.
Hasta el mismo día del debate, Zapatero no se saldrá del guión de comparar su proyecto con el del PP. Ese día se cambiarán todos los carteles por uno solo con un único lema. Restarán cuatro mítines y cuatro potentes actos sectoriales. No va más. Como los partidos de fútbol que televisan los domingos, el resultado el 9 de Marzo, en torno a las 22.45 horas. El PSOE duda entre el suelo y el cielo.
ELECCIONES 9M / DIARIO DE CAMPAÑA
El baúl de los recuerdos
Por David Torres
Clásicos. La otra noche, en La Coruña, la caravana de los periodistas repostó a la una de la madrugada en una fiesta de fin de carrera donde, de repente, gracias a mí, la edad media subió varios lustros. Entre garrafón y garrafón, de los altavoces diluviaba un montón de clásicos del pop que iban desde Los Diablos a Camilo Sesto, y de Xuxa a Oliver y Benji. Se me hacía raro contemplar cómo todo aquel rebaño de yogurines, la mayoría de los cuales acababa de estrenar carné, podía reconocer semejantes petroglifos musicales. Por lo visto, en la juventud funciona una especie de memoria refleja de la especie, igual que cuando Zapatero reitera todos los tópicos de la izquierda hispánica extraídos del baúl de los recuerdos (la guerra civil, la derechona, el señorito andaluz) y los veinteñeros responden de inmediato tarareando la letra como si se tratase del último éxito de Los 40 principales.
Típex. Otra cosa no, pero la maquinaria propagandística del PSOE se ha apropiado de toda las franquicias de los valores proletarios hasta el punto de que cuando a Rajoy se le ha ocurrido abrir una sucursal a la derecha, hasta su gente se descojona de la risa. Aquí también funciona una especie de memoria refleja de la especie, cuando Zapatero se ríe en las barbas del registrador de la propiedad, y entonces la peña aplaude entusiasmada a un tipo al que considera uno de los nuestros, pero que quería ser político profesional desde que llevaba pantalones cortos. Es decir, un tipo que ha escrito su vida laboral con típex. Flamenco. En Murcia, dos jovencitas se pintaron la Z ritual sioux en las mejillas con lápiz de labios. Una señora agitaba un casco de obrero nuevecito, sin una sola abolladura. Son sólo unos pocos entre los miles de fans que van a atiborrar los mítines de Zapatero como si fuesen a un concierto de los Rolling Stones. Y, en cierto modo, van. Contaba Martin Amis que él nunca se había aburrido tanto como en una gira de los Stones: cada guitarrazo, cada acorde, cada grito y cada salto clavadito al del día anterior, todas las emociones precocinadas y calculadas al milímetro (yo le cambio la gira cuando quiera). Con aullidos de cantaor flamenco en celo, Bermejo arrancó al público unas ovaciones como las que no se han oído en toda la campaña. Alguien dijo que Manolo Caracol sonaba como un Caruso de las cavernas, pero eso es que no oyó a Bermejo, que berreó por bulerías al estilo de un muecín en Atapuerca.
'El emigrante'. Al presidente del Gobierno se le quebró la voz apenas empezó a desgranar sus grandes éxitos, pero al auditorio le daba lo mismo y coreaba enfervorizado el esfuerzo del tenor que tiene que dar cada noche la misma tabarra. La noche murciana fue un polvorín de aplausos que llegó al paroxismo cuando José Luis Rodríguez Zapatero rompió a cantar El emigrante, aquel clásico inmortal de Juanito Valderrama, en una interpretación memorable y con arreglos de Cañete. Tan impresionante fue su actuación que quizá, por unos momentos, hasta parecía que se emocionaba de verdad, del mismo modo que el tenor se mete tanto en su papel que llega a creerse la ópera.
ELECCIONES 9M / DIARIO DE CAMPAÑA
'Zetapé Bumayé'
Por David Gistau
Pantalones. Acaso porque haya perdido peso durante la campaña, a Rajoy se le caen los pantalones. Cada vez que se levanta para estrechar la mano de quien regresa de cantarle una saeta en el atril, ha de ajustárselos justo a tiempo de evitar que se le desborden los probables gayumbos de señor de Pontevedra como a Carla Bruni la tanga en Egipto. Ese cierto desbarajuste indumentario, tan distinto del maqueo de castigador con Ray Ban que gasta Sarkozy, más la máscara siempre adusta de Elvira Fernández Balboa, que no parece de las que cuchichean confidencias de almíbar durante los actos públicos, terminan de distanciar a Rajoy de ese modelo francés que se le quiso imponer hasta que se degradó a la frivolité. Si gana, Rajoy no llevará a Moncloa destellos de pedrería y tremendo el tajo en la pollera, sino ese aroma a la familia bien, gracias que fue el de los Aznar hasta la boda de El Escorial.
Tedio. Los mítines son cada vez más insulsos, soporíferos, inútiles. Hasta el tremolar de banderas se va apagando y se antoja forzado como el coito en el matrimonio. Al Baluarte de Pamplona, Rajoy lo mismo podría haber enviado un doble, o un falso candidato hinchable como el piloto automático de Aterriza como puedas. Porque eludió temas tan vibrantes como el de la Navarra, que iba a ser entregada a ETA atada a una estaca como la cabritilla que se abandona al león, y se limitó a desgranar con una desgana insondable los argumentos ya machacados durante toda la campaña.
Parecía que repasaba la lista de la compra. Y la repetición de chistes y frases hechas denotan ya una falta de compasión con los periodistas de la caravana, que en la sala de prensa se anticipan a lo que va a decir y aciertan siempre.
A degüello. Lo cierto es que sólo importan los debates. Y a apenas unas horas del segundo Día D, Rajoy se reserva, se hace afilar los dientes, se encierra en la sala de mapas con los asesores y vuelve innecesarios todos los actos del fin de semana.
A pesar de la cagada de la niña cursi y de lo que digan las encuestas, sabe que Ifema le ayudó más que toda una semana de mítines a proyectar una imagen de lo que los gringos llaman un stand-up guy, aferrado a convicciones irrenunciables y capaz de aguantar de pie lo que venga. Y aspira a completar el vuelco el próximo lunes, en un debate en el que, según alguien cercano al candidato, esperan a un Zapatero feroz, que tire con todo lo que tenga a mano, obispos incluidos, que salga a degüello para compensar las blanduras del primer encuentro y que incurra incluso en la descalificación personal. Ese fuego ya lo abrió Felipe González con su «imbécil». Y, por la actitud del mitin de Navarra, donde el candidato insistió en señalar que él no insulta, sino que se resigna a un machaque de años, Rajoy parece dispuesto a contestar en el debate a la agresividad con un sosiego calculado que afee aún más los posibles excesos sulfúricos de un presidente al que su hinchada le pide lo mismo que los zaireños del combate del siglo a Alí: «Zetapé Bumayé». Mátalo.
ELECCIONES 9M
El PP promete AVE en todas las capitales de provincia en 2015
MADRID.- El Partido Popular llevará las líneas de trenes de Alta Velocidad (AVE) a todas las capitales de provincia españolas, y se compromete a desarrollar las conexiones con Europa en el caso de que gane las elecciones del 9 de marzo, según anunció ayer el coordinador de su programa electoral, Juan Costa.
El dirigente popular estuvo acompañado por los encargados de elaborar las propuestas sobre infraestructuras: el presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, el consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, y el portavoz de Fomento del Grupo Popular en el Congreso, Andrés Ayala.
En una rueda de prensa en la sede nacional del partido, Costa explicó que la prioridad de la política popular de infraestructuras y transportes se centrará en «recuperar el tiempo perdido» por el PSOE a lo largo de esta legislatura, que ha supuesto que se hayan dejado de invertir 14.200 millones de euros y la pérdida de 340.000 empleos en la construcción, informa Europa Press.
Además, el PP prepara una Ley de Atención Integral en accidentes de tráfico que obligaría a reducir a 20 minutos el tiempo de atención en caso de accidentes y la asistencia psicológica a víctimas. Asimismo, se reubicarán los radares para reforzar su carácter preventivo y no recaudatorio.
ELECCIONES 9M
Los independentistas acosan a Mayor Oreja durante su visita a Cataluña
Intentan agredir a miembros de UPyD en un acto convocado en Barcelona
SANT PERE DE RIBES (BARCELONA).- Ocho jóvenes independistas recibieron ayer en Sant Pere de Ribes (Barcelona) al eurodiputado popular y ex ministro de Interior Jaime Mayor Oreja y al líder del PP catalán, Daniel Sirera, al grito de Fuera fascistas y Vosotros, fascistas, sois los terroristas.
El grupo, que aseguró no pertenecer a ninguna organización y que también gritaba Partido Popular, partido policial e Independencia, empezó a corear consignas antes de que llegaran los dirigentes populares.
Además, adosaron unas pegatinas donde pedían la abstención en las elecciones del 9 de marzo a un coche de dos plazas que utiliza el PP durante esta campaña. Los adhesivos convivían con el lema electoral de la formación: Las ideas claras. Con Rajoy es posible.
Cuando los dos políticos se bajaron del vehículo, poco después de las 11.00 horas, les siguieron a corta distancia hasta que Oreja y Sirera entraron en una cafetería, como tenían previsto antes de visitar un mercadillo contiguo. Allí desayunaron con un grupo de empresarios y comerciantes de la localidad y atendieron a los periodistas.
A continuación, Mayor Oreja y Sirera, junto a dirigentes del PP local, recorrieron durante 15 minutos el mercadillo de la localidad, y durante toda su visita estuvieron acompañados, a pocos metros de distancia, por el grupo de independentistas, informa Europa Press.
Al grupo de jóvenes se incorporó un hombre que iba con su cesto a comprar, y una mujer con su carrito de la compra, que gritaban las mismas consignas que los independentistas, ante la mirada de los peatones.
Los ocho jóvenes también llevaban tres banderas independentistas y carteles con la leyenda Los Països Catalans no somos España. Además, gritaron consignas como Ninguna persona es ilegal, Aborto libre y gratuito, Que se vayan y no vuelvan más, fuera fascistas de nuestra casa y Hoy se tortura como en la dictadura.
No sólo hubo problemas en Cataluña durante la visita de Mayor Oreja. En un acto de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), cuatro individuos intentaron agredir a miembros del partido de Rosa Díez y dañar los símbolos del partido y la bandera española a la salida de una rueda de prensa realizada en el barrio de Poblenou (Barcelona). «Tras comprobar que los miembros presentes de UPyD, eran numerosos se dieron a la fuga profiriendo amenazas de muerte a los políticos», según informó una nota de la formación.
Sin embargo, los insultos y amenazas no pudieron impedir la celebración de la rueda de prensa con absoluta normalidad. Durante el acto, la coordinadora catalana de UPyD se mostró partidaria de «la centralización en educación, infraestructuras y fiscalidad», materias que afectan particularmente a Cataluña. Un objetivo que pretenden conseguir «a través de grandes pactos de Estado».
De este modo, según piensan en el partido, «se podrá evitar que la formación de un nuevo Gobierno suponga deshacer la política del anterior». «Ahora todos los partidos echan la culpa a los demás. Es muy hipócrita», dijo Silvia Hierro, cabeza de lista por Girona.
El coordinador de UPyD en Cataluña, Angel Hernández, vaticinó además que su formación podría conseguir «algo más de un escaño» por la provincia de Barcelona.
ELECCIONES 9M / NEUROPERFILES
Disidente Rosa Díez
Rosa Díez / 56 años / Nacida en Sodupe (Vizcaya) Número uno de UPyD por Madrid
ADOLF TOBEÑA
Orgullosamente pasea su disidencia progresista, la Sra. Rosa Díez, por España. Tiene ante sí una tarea homérica: pretende trasladar el anhelo de libertad que germina en las cárceles a una sociedad, la española, que no tiene la menor sensación de vivir clausurada. Al contrario: está convencidísima de que constituye el espejo de tolerancia y permisividad donde el mundo entero se contempla.
Rosa Díez labró ese empeño en Euscaria, su país, cuando comenzó a sentir una extraña sensación de aprensión que los demás, incluidos sus compañeros de partido y amigos, no percibían. No me refiero con ello al halo siniestro y atenazante de los pistoleros siempre al acecho. Esa opresión enfermiza de la alerta y las precauciones sin pausa la encaró, de frente, hace mucho tiempo y la metabolizó sin mella. Es otra cosa. Es una neblina de complicidades, pactos y cesiones que permiten ir forjando un enclave identitario mediante la cristalización de unas reglas sacrosantas e indiscutibles. En Euscaria eso se traduce en que no hay otra salida que aceptar el predominio y la impregnación nacionalista en todos los ámbitos, durante generaciones y quizás de por vida, y que la misión principal de la socialdemocracia indígena consiste, precisamente, en apuntalar ese panorama en aras de la paz social. O, dicho de otro modo, que hay que subirse al tren del enclave, bendecirlo sin ambages y aprovechar los réditos que devengan las singularidades aduaneras. Como eso tenía un mucho de trágala, de olvidos dolorosos y de componendas múltiples con círculos no del todo ajenos a la opresión mayor, la del monstruo euskalhérrico y sus tentáculos, la rebeldía y la dignidad maqueta que hay en ella la llevaron a romper con sus correligionarios resignados o colaboracionistas.
Para librar nuevas batallas decidió unir sus fuerzas con el mentor máximo del liberalismo donostiarra, el infatigable Savater, termostato hipersensible ante las mordazas guetizantes que imponen los enclaves nacionales. Se ingeniaron un invento, la UPyD, con resonancias de partido regeneracionista francés, para orear las neblinas y denunciar las transacciones que han permitido la cristalización de otros enclaves identitarios en la Península y reverdecer, así, la tradición liberal y universalista de la izquierda española, ahora marchita de tanto frecuentar el papanatismo socioecológico. No hay señal alguna de que les vaya a funcionar bien el negocio. Lástima de añejos prejuicios sectarios, porque la Sra. Díez hubiera sido una magnífica número dos, del PP, por Madrid. Una futura vicepresidenta rubia y de rojez impactante en los labios (y en las venas), con una incisividad y unas tablas mucho mayores que el fichaje que Rajoy se sacó de la chistera.
Adolf Tobeña es catedrático de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona.
ELECCIONES 9M / DOS EN LA CARAVANA
Flores de otro mundo
MARIA SAN GIL
Ultimo sábado de campaña, empañado por la bomba de ETA en Derio, bomba que una vez más no ha condenado ANV, un partido que Zapatero consideró «sin tacha de ilegalidad». Hoy me voy a Llodio, con mi hijo Iñigo diciéndome: «¡Pero si hoy es sábado!». Y todavía no sabe que mañana me marcho a Murcia y Valencia...
Cada vez que salgo del País Vasco soy más consciente de lo imprescindible que es la propuesta de Mariano Rajoy en materia de inmigración. En Euskadi sólo tenemos una tasa de inmigración del 4,6%. Hoy por hoy, el País Vasco no resulta atractivo tampoco para los inmigrantes.
Sin embargo, España es el segundo país receptor de inmigrantes. Sólo un irresponsable puede oponerse a la regularización de este fenómeno. La inmigración o es ordenada y legal o es un desastre que sólo provoca problemas de convivencia. Es una fuente de riqueza económica, social y cultural, pero eso implica que quienes vivan entre nosotros, además de iguales derechos, tengan idénticas obligaciones: conocer nuestra lengua y nuestras reglas de juego y, por supuesto, respetarlas. Bienvenido el que venga a arrimar el hombro, pero el que se aproveche de nuestra hospitalidad para dedicarse a lo que no nos está permitido a los españoles debe saber que no tiene sitio entre nosotros.
Pero Zapatero no quiere ver la otra cara de la inmigración, la de los inmigrantes ilegales, la de los que aprovechan los coladeros de nuestros aeropuertos o nuestras costas. Inmigrantes que, manejados por mafias, vienen a echar por tierra la imagen de sus compatriotas. Son los que no quieren integrarse, los que, por ilegales, no tienen más camino que el trabajo precario y sin derechos y, desgraciadamente en muchos casos, la delincuencia. Para ellos, para todos, es el contrato de integración propuesto por Rajoy. Un contrato positivo y lleno de sentido común, que apoya y respalda la mayoría de españoles, incluida la mayoría de votantes del PSOE. Casi nada.
ELECCIONES 9M / DOS EN LA CARAVANA
Inmigración y nueces
JOSE BONO
Ayer madrugué para ir a La Mirada Crítica. Llegar hasta Telecinco desde Toledo, a primera hora de la mañana, es una prueba de paciencia infinita: dos horas de coche. El madrugón se compensa con la amabilidad que me dispensan y con su encuesta preelectoral: el PSOE aventaja en 6,1 puntos al PP.
Me preguntan por los últimos calentones de campaña. Los mítines son dados a licencias que, en ocasiones, atraviesan el espinoso campo de la desmesura. El que esté libre de pecado... Hay tantas modalidades de mítines como oradores, y quienes vivimos apasionadamente la política sabemos que la autoconfianza y el fervor excitado de los propios pueden producir malas jugadas. En el caso de Aznar, le inspira su soberbia. La descalificación burda del adversario es despreciable, pero más insoportable resulta la construcción de ataques basados en la mentira. El permanente reclamo interesado del terrorismo de ETA como arma electoral de destrucción masiva del oponente es lo que hoy, tras regresar las tropas de Irak y descubierta la inexistencia de tales armas, triunfa en la política del PP.
Si Rajoy se solaza en el discurso del terrorismo, no es menos su mentor Aznar, quien a las ansias de ganar añade el ánimo revanchista y agrio de haber perdido en 2004.
Por si ETA es insuficiente, la nueva mercancía que Rajoy quiere sacudir para que germine en las urnas es la inmigración. Cree, como Arzalluz respecto al terrorismo, que removiendo ese árbol recogerá buena cosecha de nueces. Su propuesta oportunista y descarada de etiquetar como aptos o no a los emigrantes y considerarlos mercancía puede dejarle con las vergüenzas al aire.
Ayer, un paisano de Bargas (Toledo) me preguntó quién es el responsable de dar permisos de residencia a los terroristas más sanguinarios y que produjeron el atentado más brutal de nuestra historia. No contesté, pero, en contra de lo que piense Rajoy, hablar de su política de inmigración como ministro del Interior no es hablar del pasado sino de su credibilidad futura.
ELECCIONES 9M / El análisis de los jefes de campaña (II)
No dan más de sí
PIO GARCIA-ESCUDERO
Es lo que tiene hacer de la tensión y el dramatismo el eje de una campaña electoral: que al final siempre hay más de uno que se pasa de frenada y acaba despeñándose en la chabacanería y el insulto. Peor aún: en otra nueva vuelta de tuerca de la estrategia socialista de crispación a granel, acabamos de comprobar cómo ya no son simples meritorios o segundones quienes obedecen fielmente las consignas agitadoras del señor Zapatero, sino que, para bochorno de propios y ajenos, todo un ex presidente del Gobierno, Felipe González, se adhiere también con entusiasmo a la retórica tabernaria del palo y tentetieso mediante su impagable aportación democrática de llamar directamente «imbécil» a Mariano Rajoy. ¡Inmenso, el señor González! Se admiten apuestas sobre cuál será el siguiente calificativo que tendremos que escuchar durante los próximos días dentro de este proceso de destilación progresista del lenguaje político puesto en marcha por el PSOE.
Y es que las inercias son difíciles de romper. En vez de preocuparse por los auténticos problemas de los ciudadanos, el Gobierno y el Partido Socialista han estado cuatro años haciendo contra-oposición sistemática al PP. Claro, ahora que llega el momento de plantear propuestas de futuro para España, ¿qué ponen sobre la mesa? Pues lo de siempre: excusas, descalificaciones y munición de calibre grueso. Todo el mundo pudo comprobarlo en el primer debate entre Zapatero y Rajoy. Había que hablar de los problemas de la economía familiar, de la subida del paro, de la unidad democrática contra el terrorismo, de la asignatura suspensa de la educación o de los grandes retos de la inmigración.
¿Y qué aportó el candidato socialista? Como de costumbre, la nada envuelta en celofán: Zapatero no sabe salir de la mentira y la negación de la realidad, padece un fijación melancólica por el año 2004, sólo sabe mirar para atrás con rencor desde esa fecha, y todo lo que es capaz de ofrecer a los españoles en términos de futuro se resume en la fotocopia borrosa de un abono transporte (que no «bonobús»: sabe tanto de transporte público como del precio de un café). Y aún sigue preguntándose por qué perdió claramente el debate...
Atravesamos el ecuador de campaña y cada día que pasa las posiciones de cada uno parecen estar más claras. Asistimos al cruce entre el futuro que llega y el pasado que aún no ha terminado de irse, pero al que cada vez le queda menos tiempo. En el Partido Socialista lo saben y por eso tienen los nervios a flor de piel.
Las preguntas que los ciudadanos deben plantearse el próximo 9 de marzo son muy sencillas, aunque sus implicaciones son enormes. ¿Estamos dispuestos a resignarnos a cuatro años más de dejadez ante el deterioro de nuestra economía o creemos que ya es hora de remontar el vuelo? ¿Se puede seguir confiando en alguien capaz de negociar políticamente con ETA y mentir mientras tanto a todo el mundo? ¿Aspiramos a reforzar nuestro modelo autonómico desde el principio de igualdad entre todos los españoles, o seguiremos discutiendo sobre el número de naciones que hay en España mientras los aliados del Partido Socialista preparan sus referendos de autodeterminación? ¿Consideramos que la educación, la inmigración o el medio ambiente son asuntos cruciales para nuestro futuro y que exigen respuestas decididas, o seguiremos conformándonos con los brindis al sol y las proclamas demagógicas? ¿Creemos que las grandes cuestiones de Estado -la lucha contra el terrorismo, nuestro modelo constitucional, la posición de España en el mundo- deben afrontarse desde el consenso entre los dos grandes partidos nacionales, o desde el incansable sectarismo practicado por el gobierno de Zapatero?
Cuatro años de mentiras, desidia y sectarismo estéril son ya demasiados. Sin embargo, por lo que estamos comprobando en estos días, a Zapatero le parecen pocos y pretende obtener licencia para seguir en lo mismo. Sabemos que son muchos, cada día más, los ciudadanos que se arrepienten de haber confiado en él. No podemos permitirnos el lujo de tropezar dos veces en la misma piedra. Hoy, la única alternativa viable de progreso y estabilidad se llama PP. Lo vamos a demostrar.
Pío García-Escudero es coordinador de la campaña electoral del PP
ELECCIONES 9M / El análisis de los jefes de campaña (II)
El 'tocomocho'
JOSE BLANCO
Yo que usted, don Mariano, me plantaba y exigía que me devolvieran el dinero. Parece ser que hay alguien que va por el mundo con una campaña electoral enlatada y ya gastada por el uso, y se la coloca a cualquier candidato necesitado de ideas que se cruza en su camino. Ya ha vendido antes el producto en varios lugares: Guatemala, México, Ecuador, Colombia... Lo malo no es sólo que le hayan vendido un crecepelo, lo peor es que es de tercera o cuarta mano. Y seguro que le ha costado una pasta.
Primero, fue lo del lema. Gran aparato de proceso creativo y...¡Zas! Lo mismo que sirvió para un general guatemalteco de extrema derecha sirve para un registrador de la propiedad de la provincia de Pontevedra metido a líder carismático. Mano dura, cabeza y corazón. Le quitamos pudorosamente lo de la mano dura para que la cosa no cante tanto, y listo.
Me imagino los sofisticados argumentos sobre la empatía emocional con que le endilgaron la frasecita.
Luego vino lo del anuncio de televisión. Aquí hay que hacer publicidad negativa, le dijeron. Como los americanos. Como el griego ése que tiene el despacho al otro lado de la calle de Bush y que le hace unos anuncios que destrozan a los adversarios. Aprovechamos que la gente está preocupada con lo de las hipotecas y acabamos con ellos, ya verás.
De ahí salió la inefable pieza -tan cutre en la estética como en la ética- que presenta a España como un país en el que a las familias las despojan de sus bienes y las expulsan de sus hogares. Una traca. Vaya, que no hay más que salir a cualquier calle para ver a miles de familias desahuciadas, buscando cobijo bajo los puentes y con sus muebles embargados por la banca usurera.
El anuncio de marras, por cierto, es igualito que uno de los vídeos tremendistas que el vendedor de crecepelos usó en México para la campaña de Calderón. Se lo cuento, don Mariano, para que pida el libro de reclamaciones si se lo habían presentado como la última novedad del marketing del siglo XXI.
Pero lo más espectacular ha sido lo de la niña. Me lo estoy imaginando: tú no te preocupes, Mariano. Tú dale leña sin piedad durante el debate, dile lo de las víctimas, lo del Tinell, lo de las ablaciones de clítoris, los problemas reales de los ciudadanos. No te cortes, que te hemos preparado un discurso final con el que vas a hacer llorar a toda España (no le dijeron si de pena o de risa).
No sé si le avisaron de que el patoso discursito sobre la niña también era de segunda mano (todos lo hemos visto en Internet en boca del candidato mexicano). El caso es que usted lo repitió en el debate con entusiasmo digno de mejor causa. Eso sí, sin levantar la vista del papel. Y lo cierto es que los chistes sobre la pobre niña ya se cuentan por miles.
Un consejo: la próxima vez que se presente a unas elecciones -nunca hay que perder la esperanza-, exija productos originales, y que le enseñen la etiqueta.
Claro que también usted tiene mucha culpa de lo que le pasa. Lo lógico es alinear en los grandes partidos a las estrellas del equipo. Mire la delantera que acompaña a Zapatero: Pedro Solbes, María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba. Casi nadie al aparato, que decían los castizos. Pero a usted no le han dejado. Gallardón a la grada, Piqué al ostracismo, Rodrigo Rato a sus negocios. Angel Acebes y Eduardo Zaplana a las catacumbas, bien escondidos.
¿Y el Jefe? El Jefe sale cuando lo considera oportuno para marcar línea y que nadie se despiste. Puede usted decir aquello del portero después de encajar un gol irremediable: ¡...Es que me dejáis sólo!
En fin, que el décimo premiado no era tal. Me temo que le han dado el tocomocho, un clásico que creíamos olvidado. Yo le hago de buena fe una sugerencia gratis para su discurso de campaña: no son currantes, son trabajadores. De nada, don Mariano.
José Blanco es coordinador de la campaña electoral del PSOE