LUKOIL-LA CAIXA-MAFIA RUSA-NARCOTRÁFICO: Zapatero pone la negociación Repsol-Lukoil en manos de Bernardino León

EL FUTURO DE UNA EMPRESA ESTRATEGICA / La intervención del presidente
Zapatero pone la negociación Repsol-Lukoil en manos de Bernardino León
El secretario general de la Presidencia es el interlocutor de los grupos implicados en la operación - Los rusos se resisten a pagar lo que quiere Del Rivero mientras el petróleo no supere los 65 dólares
CARLOS SEGOVIA
MADRID.- Un hombre en la sombra para resolver la gran operación empresarial del momento. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido no quedarse al margen y ha encargado al secretario general de la Presidencia, Bernardino León, que tutele y coordine las conversaciones para que la entrada del grupo energético ruso Lukoil en la petrolera española Repsol YPF sea políticamente aceptable.Zapatero habla en público de que el Gobierno no interviene en las operaciones de empresas privadas, pero, entre bambalinas, Moncloa ha tomado las riendas políticas de la operación.
«León es el interlocutor activo con el que tienen que hablar todos los protagonistas de la negociación», confirmaron a este diario fuentes de distintas entidades involucradas en la operación, que puede alcanzar un valor de 6.000 millones de euros y facilitar la entrada de un grupo ruso próximo al Kremlin en una empresa estratégica española.
León fue nombrado secretario general en Moncloa tras las últimas elecciones y su relación con Zapatero es creciente. A él acuden el presidente de Sacyr, Luis del Rivero; el de Repsol YPF, Antonio Brufau; el de la Caixa, Isidro Fainé, el magnate Juan Abelló y los enviados del presidente de Lukoil, Vagit Alekperov, entre otros protagonistas.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, el actual miembro del Gobierno más hostil a la entrada de Lukoil, ha dejado de ser así el interlocutor del Gobierno en favor de León. El origen de este extraño relevo es la división que provocó en el Gobierno el inicio de las negociaciones. Ante el rechazo de Sebastián y la apertura de Zapatero, los interesados en llevar adelante la entrada de Lukoil intentaron un acercamiento al presidente. Este ha preferido no ser interlocutor directo y dejar las conversaciones a León para que sea el canal y el muñidor de la solución.
León, al igual que Sebastián, defiende que la mejor opción es que Lukoil no compre el 29,9% del capital de Repsol que pretendía inicialmente, sino un máximo del 20%, para conseguir una carambola: apoyar a Sacyr y tener un gesto político de envergadura con Rusia en un momento de crecientes relaciones bilaterales auspiciadas por el propio Rey Don Juan Carlos.
El 20% es justamente el porcentaje que ostenta la constructora Sacyr y que Del Rivero ha puesto en venta para aliviar su delicada situación financiera. Sacyr, con más de 20.000 empleados en España y clave en que el AVE llegara a Barcelona antes de las elecciones generales, preocupa a Zapatero y quiere apoyarla. Pero si Lukoil compra ese 20% no se convertirá en máximo accionista, según la presentación que hace León.
La razón es que, según los estatutos de Repsol, nadie puede tener más de un 10% de derechos políticos, aunque tenga el doble en acciones. Por tanto, un 20% de Lukoil equivale a un 10%. Y, por encima de él, la Caixa controla un 16% directa o indirectamente y también otros grupos españoles como Mutua Madrileña, que, en conjunto, suman otro 20% tanto en acciones como en derechos políticos.
León ha pedido a todos los socios españoles que permanezcan de momento en el capital, para asegurar que los socios de referencia sean españoles y relativizar así la entrada de Lukoil. Brufau, por su parte, ya sólo ofrece a Lukoil tres o un máximo de cuatro representantes de los 16 posibles en el consejo de administración.
Si hay luz verde de Moncloa, ¿por qué aún no se ha cerrado la operación? El problema es el dinero. Para Del Rivero, perder Repsol es perder 200 millones de euros de dividendos anuales, y sólo quiere hacerlo a un precio en que, al menos, recupere lo invertido cuando inició su desembarco en la petrolera en 2006 con apoyo de Moncloa. Es decir, que Lukoil pague 26,7 euros por acción. Pero el problema es que el pasado viernes cerró a apenas 14,88. Lukoil, asesorado por miembros del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, sabe que España puede ser el primer país de la UE que le abra la puerta y que, por ello, deberá pagar un sobreprecio. Pero se resiste a llegar a lo que exige Del Rivero y, además, pretende que la banca española, acreedora de la constructora, le financie la operación.
El grupo de acreedores, encabezado por Santander, Citicorp, Caja Madrid y Calyon, considera que los 5.175 millones de euros que confió a Sacyr pueden estar más seguros si la deuda queda en manos de Lukoil. Pero aún no han llegado a un acuerdo en las garantías que deben aportar los rusos. Sus yacimientos en Rusia o sus proyectos en Irán o Irak son considerados inembargables por la banca en caso de impago ruso.
Por su parte, el vicepresidente de Lukoil, Leonid Fedoun, declaró la semana pasada que su grupo no hará adquisiciones si el precio del barril de petróleo continúa por debajo de los 65 dólares.
«Los rumores en la prensa española sobre una posible compra de Repsol a precios exorbitantes ha debilitado la cotización de las acciones de Lukoil», afirma un análisis de mercado del banco ruso Alfabank. «Siempre hemos pensado que el acuerdo no sería posible y que, además, estaba poco pensado», concluye el informe ruso.
Sin embargo, fuentes de las distintas entidades españolas involucradas aseguran que la negociación continúa y que se está produciendo un desinterés ruso, posiblemente táctico, para forzar a Sacyr a bajar el precio.
Un informe oficial alerta de la «corrupción» en Moscú
CARLOS SEGOVIA
MADRID.- El último informe de la Oficina Comercial de España en Moscú alerta a las empresas españolas sobre los problemas que pueden encontrar en Rusia y, entre ellos, cita «la elevada corrupción, que lastra el funcionamiento de la actividad económica».
El documento, fechado el pasado julio y difundido por el Ministerio de Industria y Comercio como guía para la inversión española en Rusia, resalta que «desde el año 2000 Rusia ha caído desde el puesto 82 al puesto 143 en la lista de la ONG Transparencia Internacional [ordenada por países de menos más corruptos]». Destaca que los tres primeros países inversores en Rusia son Holanda, Chipre e Islas Vírgenes. También avisa que, en Rusia, «los derechos de propiedad son débiles al no existir una judicatura independiente». La Oficina Comercial considera que el potencia económico del país es enorme, pero critica su debilidad democrática. «En la actualidad, no existe un adecuado sistema de contrapesos institucionales al estar la judicatura, el Parlamento y los medios de comunicación sometidos a la voluntad del Kremlin».
En cuanto a las relaciones bilaterales, resalta que las importaciones españolas de petróleo se han más que duplicado desde 2005 y rozan ya los 7.000 millones de euros. El pasado mes, el presidente del Gobierno describió en el Parlamento a Rusia como el principal proveedor de petróleo de España.
Otro informe de la embajada española en Rusia critica que Putin ha estado tan centrado en potenciar el sector energético que ha descuidado las reformas económicas que verdaderamente necesita el país. «La bonanza económica y el deseo del Gobierno ruso de recuperar su influencia en sectores clave, como el energético, han ralentizado las reformas estructurales que Rusia necesita para convertirse en una economía de mercado avanzada. De este modo, las reformas del sector bancario, de los monopolios como el gas o el eléctrico, la reforma administrativa o la lucha contra la corrupción, adolecen de insuficiente impulso», resalta el documento, elaborado también para que los inversores españoles en Rusia conozcan qué terreno pisan.
El embajador español en Moscú, Juan Antonio March, envió también el pasado mes una nota confidencial a los ministerios de Exteriores y de Economía alertando de la falta de reciprocidad que existe en las relaciones con Rusia y cómo sería imposible que Repsol pudiera comprar Lukoil sin autorización expresa de Putin.
Rusia, el país más visitado por el Rey en los últimos tres años
CARLOS SEGOVIA
MADRID.- El apoyo de Don Juan Carlos a una mejora de las relaciones entre Rusia y España, lo que incluiría no cerrar la puerta a Lukoil en Repsol, coincide con su apuesta por ese país. La Federación Rusa se ha convertido en el país que, al menos oficialmente, más ha visitado el Rey desde 2005.
Según la embajada española en Moscú, Don Juan Carlos visitó en junio de 2005 al entonces presidente ruso, Vladimir Putin. Volvió a viajar a Rusia y a ver a Putin en agosto de 2006. Fue en ese viaje donde el Rey abatió en Vologda -a 500 kilómetros al norte de Moscú- a un oso embriagado llamado Mitrofán, según protestó entonces el jefe de guardabosques Serguei Starostin. Finalmente, fue el primer jefe de Estado extranjero que acudió a visitar a Moscú al sucesor de Putin. Fue el 18 y 19 del pasado junio, cuando el Rey acudió a ver al nuevo presidente ruso, Dimitri Medvédev. Tras su encuentro, Don Juan Carlos cenó con Putin, actual primer ministro.
Ningún otro país ha recibido más visitas de Don Juan Carlos, ni siquiera Arabia Saudí, país al que el Monarca ha dado también especial importancia durante su reinado.
EL FUTURO DE UNA EMPRESA ESTRATEGICA / El perfil / BERNARDINO LEON Secretario general de la Presidencia
El cerebro del presideznte entre bambalinas
MARISA CRUZ
MADRID.- Los últimos movimientos de Zapatero en la escena internacional han estado minuciosamente planeados, cuidadosamente trabajados y calculadamente medidos. Y hay un cerebro detrás.
«Tenemos un plan, una estrategia, que no revelaré porque dejaría de ser eficaz», ha confirmado el propio presidente para justificar su convencimiento de que España ocupará a partir de ahora un puesto relevante en los círculos de influencia mundial. Pero, ¿quién es el artífice de los nuevos planes secretos?
Malagueño, 44 años, diplomático y con un brillante currículo académico. Bernardino León, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores y ahora secretario general de la Presidencia del Gobierno, es el auténtico cerebro, el verdadero número dos en la sombra. Su influencia, discreta y entre bambalinas, se deja sentir en todos los asuntos clave, domésticos e internacionales.
Cuando fue llamado a La Moncloa, hace medio año, todo el mundo coincidió en el mismo análisis: el presidente quiere por fin dar el salto internacional y opta por el asesoramiento del hombre mejor informado y con más extensa agenda del Ministerio de Exteriores.
A Moratinos le hacía «un agujero», tal y como llegó a admitir en privado la propia vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, pero la teoría de La Moncloa es que al final tendría poca repercusión porque Bernardino León seguiría ejerciendo, desde su nuevo destino monclovita, las funciones más importantes que tenía encomendadas en el Palacio de Santa Cruz.
A diferencia de su predecesor, Nicolás Martínez Fresno, volcado en los asuntos de protocolo, León ha ampliado por deseo de Zapatero el ámbito de sus actuaciones.
Según la ley, el secretario general de la Presidencia del Gobierno tiene encomendadas las labores de organización y seguridad de todos los actos del presidente, así como coordinar el apoyo y el protocolo del jefe del Gobierno en su relación con los restantes poderes del Estado. A estos cometidos hay que añadir un tercero, menos preciso y donde todo cabe: ejecutar todas aquellas funciones que le encomiende el jefe del Ejecutivo.
Bernardino León está en La Moncloa para este último trabajo. En Presidencia se asegura que él es el número dos, el más estrecho colaborador del presidente y a quien Zapatero encarga las misiones especiales.
Su primer objetivo al llegar a La Moncloa fue el de empezar a diseñar la estrategia que permitiera al presidente, en esta segunda legislatura, entrar en el juego internacional. La primera puerta a abrir se identificó inmediatamente en Washington.
Bernardino León siempre fue consciente de que la falta de contacto entre Zapatero y Bush constituía realmente un lastre a la hora de hacer valer el peso internacional de España. El secretario general planeó con detalle el viaje de Zapatero para participar en la Asamblea General de la ONU. Lo de menos era la propia asamblea; de hecho, ni siquiera se cuidó especialmente el momento de la intervención del presidente, que pasó sin pena ni gloria.
Lo realmente clave fue el programa paralelo, el preparado por León: el presidente mantendría un encuentro de trabajo con los más altos directivos de las entidades financieras y las primeras multinacionales del planeta. Allí se encargaría de empezar a vender la fuerza española.
La segunda oportunidad se presentó con el anuncio de una cumbre financiera al más alto nivel pero restringida. León dirigió personalmente todas las gestiones para que Zapatero lograra una invitación para participar en la cita de Washington pese a no formar parte del G-20.
El secretario general de la Presidencia tiró de contactos, no sólo ante el ministro de Exteriores brasileño, cuyo país ejerce hasta fin de año la presidencia del G-20, sino también ante París y especialmente a través del ex embajador de Francia en EEUU. En Francia no se encontraron reticencias y finalmente hasta Bush aceptó emitir una invitación.
Además de estas gestiones, el secretario general de Zapatero mantiene engrasados todos sus contactos diplomáticos. De él echa mano el presidente cuando surgen problemas en el exterior y hace falta reforzar decisivamente la labor de Exteriores.
Las gestiones de León han sido esenciales en casos como la liberación de españoles secuestrados en Chad o la detención de dos catalanes en Gambia acusados de homosexualidad. Sus contactos en Africa son excelentes, porque él fue quien llevó el peso de las negociaciones de los nuevos acuerdos de inmigración y cooperación. También lo son con América Latina, especialmente con los países más conflictivos (Bolivia, Venezuela, Cuba, Ecuador). Es además un profundo conocedor del mundo árabe, cuya lengua domina, y en el que junto a múltiples gestiones políticas ha realizado importantes misiones económicas. Conoce bien los entresijos del suministro energético español. Las negociaciones con Argelia para garantizar el suministro de gas a precios razonables corrieron de su cuenta.
Ahora está al tanto de todos los movimientos empresariales que se fraguan en torno a Repsol.
A Bernardino León se le llegó a relacionar incluso, y de manera directa, con las negociaciones entre el Gobierno y ETA. El siempre lo negó, aunque en fuentes de la lucha antiterrorista se aseguró insistentemente que participó personalmente en nombre de Zapatero en varias reuniones celebradas en Ginebra con la cúpula etarra.
Su carácter extremadamente discreto, su poca inclinación a aparecer ante las cámaras y su excelente preparación le han convertido en el hombre imprescindible del presidente. En La Moncloa hay quienes aseguran que, a ojos de Zapatero, él es el verdadero ministro de Exteriores y que su influencia es mayor incluso que la de la vicepresidenta.
Trabaja en la sombra. Sus nuevas funciones así lo requieren. Ya no mantiene contacto alguno con la prensa, a la que rehúye con excusas amables y sonrisas. Su buzón de voz está permanentemente lleno e inutilizado. Son las exigencias de ser el auténtico número dos.




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