EDITORIALES: «Tirar del carro». Un discurso que sintoniza con la inquietud ciudadana

EDITORIALES DEL DÍA
UN DISCURSO QUE SINTONIZA CON LA INQUIETUD CIUDADANA

El tradicional discurso de Nochebuena de Don Juan Carlos estuvo centrado en esta ocasión en la crisis económica, que, según las palabras del Monarca, exige que los esfuerzos del Gobierno y los agentes sociales tengan que centrarse «en recuperar la confianza, en respaldar la actividad diaria de nuestro tejido productivo y en llegar a nuestras familias y ciudadanos».
No hay duda de que esta meta es compartida por todos los españoles, pero desde luego las medidas del Gobierno ni han logrado devolver la confianza ni han llegado todavía a las pequeñas empresas ni a las familias.
Don Juan Carlos señaló que la salida de la crisis sólo puede pasar por «el concurso de nuestras fuerzas políticas, económicas y sociales», una filosofía que ha venido defendiendo nuestro periódico desde hace muchos meses.
El Monarca subrayó que todos debemos «tirar del carro en la misma dirección, aportando cada uno su grano de arena». No es una obviedad. El rápido e inquietante deterioro de la situación exige un gran acuerdo nacional entre los partidos y los sindicatos para pactar las decisiones -algunas de ellas duras e impopulares- que conduzcan a una reactivación de nuestra economía cuando el panorama internacional se despeje.
«No hay recetas mágicas», dijo el Rey. Así es. No se trata de buscar fórmulas ingeniosas sino de renovar nuestro modelo productivo mediante «más competitividad, más innovación y una mejor educación», como señaló. Hacía 10 años que no dedicaba tanta atención a la economía en su intervención. Tras constatar que nuestro país tiene una dependencia creciente del entorno, Don Juan Carlos pidió de forma significativa «una acción exterior consensuada y coordinada» y una mejora de las relaciones con EEUU. Sus palabras podrían interpretarse como una velada crítica a la errática política internacional del Gobierno, que, como dice el viejo refrán, ha puesto una vela a Dios y otra al diablo.
El Rey había comenzado su alocución televisiva con una extensa referencia al 30 aniversario de la Constitución, que ha propiciado «el mayor progreso y modernización de nuestra historia». La alusión del Monarca molestó a los partidos nacionalistas. Sus representantes volvieron a reiterar que no se sienten a gusto en el actual marco jurídico y que hay que reformar la Constitución. El portavoz del PNV aseguró que la Carta Magna ha sido utilizada por el Gobierno como «trinchera para poner freno» a las iniciativas del Parlamento vasco. El PNV se refería al plan Ibarretxe, que fue frenado no por el Gobierno sino por el Tribunal Constitucional. Lo que naturalmente la Constitución no puede es sobrepasar sus límites y aceptar iniciativas encaminadas a destruirla.
En conjunto, se puede considerar que el Rey acertó en su discurso al sintonizar con las inquietudes de la mayoría de los ciudadanos, mucho más preocupados por la crisis económica que por unas reivindicaciones nacionalistas que suenan cada vez más tópicas.
ZAPATERO CONTENTA A TODOS... POR AHORA
El problema de la financiación autonómica ha vuelto a demostrar la habilidad del presidente del Gobierno para volver a su favor las situaciones más comprometidas, incluso las generadas por su propia torpeza política. Después de haberse puesto a los pies de los caballos al reunirse con Montilla para negociar bilateralmente y de tapadillo la financiación de Cataluña, ha sido capaz de darle un giro a la polémica. Sin haber enseñado sus cartas, sin haber firmado un solo papel que le comprometa, Zapatero ha desactivado el clamor de la mayoría de presidentes autonómicos e incluso ha traslada el malestar a las filas del PP. Por un lado, se ha hecho acreedor a los elogios de Esperanza Aguirre tras la entrevista que ambos mantuvieron el lunes, y ha firmado una tregua con Francisco Camps a la espera de que, según dijo el presidente valenciano tras la reunión que mantuvieron el martes en La Moncloa, el Gobierno pase «de las palabras a los hechos».
Ese cambio de discurso, especialmente el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, ha molestado a la dirección del PP. Si el miércoles, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, restaba importancia al punto de entendimiento alcanzado entre Zapatero y Aguirre, y acusaba al presidente del Gobierno de «engañar uno a uno» a los presidentes autonómicos, ayer era el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, quien adelantaba la oposición de su partido al modelo que baraja el Ejecutivo: «O el Gobierno nos da un modelo de financiación que sirva por igual a todas las comunidades y garantice el principio de igualdad de todos los españoles ante la ley, o el PP se opondrá a ese modelo autonómico», advirtió, tajante.
Zapatero tiene una ventaja y la está haciendo valer. El es quien puede abrir el grifo para que los fondos lleguen a unas administraciones autonómicas muy necesitadas, que ven en peligro algunos de los servicios que prestan y que necesitan con urgencia una solución. Contentadas las comunidades ricas, como Cataluña, Baleares -que ha secundado las reivindicaciones de Maragall- y las gobernadas por el PP, como la madrileña o la valenciana, Zapatero ha tranquilizado a aquéllas que más reciben del fondo de solidaridad, caso de Extremadura, Andalucía, Galicia o Asturias, prometiéndoles más dinero. Sin embargo, ni siquiera está claro de dónde saldrían esas partidas. Si está pensando en detraerlas de recursos básicos del Estado u obtenerlas a costa de incrementar el déficit será un disparate.
Zapatero ha ganado tiempo, pero su habilidad en el regate corto no va a sacarle del problema. Todos los territorios deben tener las mismas oportunidades y, por tanto, el mismo sistema de financiación, pero el Estatuto de Cataluña que él alentó rompe con ese principio. Más pronto que tarde quedará en evidencia.
Nos cuentan que... el conflicto surgido en la Fiscalía General del Estado con la idea de la fiscal del 11-M, Olga Sánchez, de poner un belén en el vestíbulo central de la institución -que fue inmediatamente retirado tras las protestas de otra fiscal, Pilar Barrero- no ha tenido su prolongación en las sedes judiciales pese a que la existencia de símbolos navideños es mucho más ostensible. En la entrada del CGPJ se instala todos los años no sólo el Nacimiento -como se trataba en el caso de la Fiscalía-, sino un árbol de Navidad y un belén entero de notables proporciones, autorizado por el secretario general, Celso Rodríguez Padrón. Afortunadamente, nunca ha generado quejas. También en el Supremo se han colocado las figuras de Jesús, la Virgen y San José sin protestas. Las imágenes de la Sagrada Familia se pueden contemplar, por ejemplo, en un pasillo de la Sala de lo Militar, donde se han instalado por iniciativa del magistrado Javier Juliani. Un turbio broche para los KirchnerLa Justicia argentina investiga si el peronista Néstor Kirchner -presidente entre 2003 y 2007 y esposo de la actual jefa del Estado, Cristina Fernández- dirigió una banda corrupta desde el poder. La investigación abarca cerca de 30 supuestos casos denunciados por una dirigente de la oposición y en la supuesta trama estarían implicados varios ex ministros y ex secretarios de Estado durante el mandato de Kirchner, así como varios empresarios próximos al hombre fuerte de Argentina. La investigación trata de esclarecer si estos se beneficiaron, a cambio de comisiones, de concesiones irregulares de obra pública, así como de licencias para explotar casinos, bingos y yacimientos de hidrocarburos. Investigado penalmente por asociación ilícita, Néstor Kirchner -a quien muchos consideran el presidente en la sombra- sigue la turbia estela de casi todos los inquilinos de la Casa Rosada: Carlos Menem (89-99) llegó a estar dos meses detenido, y tanto De la Rúa (99-02) como Duhalde (02-03) fueron procesados. El escándalo ha hecho caer a plomo la popularidad del matrimonio presidencial y vuelve a ratificar que, en Argentina, la delgada línea roja que separa el poder de la corrupción es discontinua. Además, el caso no puede sino dañar sobremanera la imagen del país en el exterior y afectar negativamente al actual Gobierno. De hecho, hay que destacar que tres de los acusados trabajan para la actual presidenta.
Tras la huella española del 'caso Madoff'Anticorrupción ha abierto una investigación de oficio sobre la estafa de Madoff en España. El fiscal Luis Pastor deberá dirimir si quienes distribuyeron los fondos contaminados conocían el tinglado, o si actuaron movidos por la misma mezcla de ingenuidad y codicia sobre la que el mago de Wall Street erigió el timo piramidal más grande jamás perpetrado. Madoff se sirvió de la dinámica opaca de la ingeniería financiera, de su prestigio y del de sus selectas víctimas para burlar a los supervisores, a numerosos bancos y a inversores expertos de todo el mundo. El asunto es muy complicado. De hecho, algunas de las entidades que colocaron fondos de Madoff también invirtieron en ellos y han resultado estafadas. El Santander, por ejemplo, vendió fondos contaminados por valor de 2.330 millones, si bien ya ha adelantado que hará cuanto pueda para minimizar el perjuicio de sus clientes. Y el BBVA perdió 300 millones de su tesorería. Cabe ser pues muy prudentes con una investigación que afecta de forma muy directa a Andrés Piedrahita. Socio de Fairfield Greenwich y broker de las élites, vendió fondos de Madoff por 65 millones a grandes inversores como Alberto Cortina, Alicia Koplowitz, Juan Abelló o la familia Lladró, pero asegura que él es «tan víctima como Botín» y que está «muy afectado». Ahora sabemos que pensaba celebrar las Navidades en las Barbados. Habrá que aguardar el curso de la investigación para saber si dice la verdad o si estaba en el ajo.




Links to this post:
Crear un enlace
Home