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domingo, 26 de octubre de 2008

MERCADOS: Kirchner se entrega al 'chavismo'/ «El Gobierno intervendrá en más compañías»/ ¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!/ ¿Merece España G20?



MERCADOS
Nacionalización
Kirchner se entrega al 'chavismo'

Con las elecciones a la vuelta de la esquina y la caja del Estado vacía, la líder argentina abraza el intervencionismo.Las empresas españolas, en el punto de mira.

Por Baltasar Montaño y Ramy Wurgaft

Dos son las formas de hacer política en Latinoamérica y cada una de ellas cuenta ya con un líder regional y su cohorte de correligionarios.Jamás ambos polos habían estado tan definidos y, a la vez, tan distantes el uno del otro. De un lado, Lula da Silva, presidente de Brasil, se ha convertido en el adalid de la seguridad jurídica, en el representante de la seriedad y previsibilidad en las decisiones políticas y económicas, y en el gobernante más garantista con las inversiones extranjeras. A la línea político-económica marcada por el presidente de la primera economía del subcontinente se adhieren, entre otros, el presidente de México, Felipe Calderón, alejado ideológicamente de aquél pero emparentado con su pragmatismo, y Michelle Bachelet, presidenta de Chile. Brasil, México y Chile son ahora mismo los tres países más estables de la zona y sus economías avanzan viento en popa.

En el otro lado, bien opuesto, el liderazgo indiscutible lo acapara Hugo Chávez. El presidente de Venezuela ha dejado claro a aquellos que quieran seguir sus pasos que la mejor forma de gobernar un país y sus recursos pasa por la nacionalización de éstos y la invitación a los inversores extranjeros para que abandonen el país. Chávez cuenta en su filas con Evo Morales, presidente de Bolivia, y en menor medida, con Rafael Correa, presidente de Ecuador. Pero su alumna más aventajada en estos momentos es Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta de Argentina, país cuyo financiador principal desde hace un lustro es Venezuela. Kirchner ha desestabilizado esta semana el sistema financiero con el anuncio de su intención de nacionalizar el sistema privado de pensiones, al que actualmente están acogidos 9,5 millones de argentinos.Ha tirado del manual de estilo populista de su vecino caribeño, y aunque ella aún no tiene programa de televisión propio, sí que aprovechó el atril de un mitin político el pasado martes para jactarse de que «mientras el G-8 rescata a los bancos, nosotros rescatamos a los trabajadores y a los jubilados». Intervencionismo y populismo en estado puro, al estilo chavista, lo que ha disparado todas las alarmas tanto dentro como fuera de Argentina.

Las grandes empresas y entidades financieras extranjeras implantadas en el país, entre ellas muchas españolas, y los inversores internacionales se preguntan cuál será el próximo paso de Cristina Kirchner.«¿Quizá un banco?, como está haciendo Chávez con el Banco de Venezuela, controlado por el Santander, pero en vías de expropiación por orden del presidente», se pregunta una fuente financiera.«Porque si se trata de que el Estado haga cash de forma rápida, que es la justificación que se ha dado a la nacionalización de las pensiones, recuperar la propiedad de un banco también podría ayudar al Gobierno a capear los problemas puntuales de liquidez», continúa esta fuente.

Kirchner acaba de poner en guardia a los inversores internacionales, pero también al pueblo argentino, a esa clase media vapuleada económicamente desde tiempos de Menem y que ahora, al calor del resurgir económico del país, comenzaba a salir a flote.

Pero el clima económico y social de la Argentina de finales de 2008 empieza ya a recordar, aunque tímidamente, a la que precedió al corralito, cuando en diciembre de 2001, el Gobierno de Fernando de la Rúa restringió la extracción de dinero en efectivo de depósitos, cuentas corrientes y cajas de ahorro, lo que provocó que el argentino medio perdiera de un plumazo casi dos tercios de sus ahorros.«Ahora», destaca una fuente financiera, «no hay un problema acuciante de liquidez, pero el superávit fiscal del país está en peligro porque una de las principales fuente de ingresos, la exportación de soja, trigo y maíz, está muy dañada por la fuerte caída de precios». Y es que la soja vale ahora un 25% menos y el Estado deja de ingresar ingentes cantidades de impuestos. Y Cristina Kirchner necesita contar con dinero fresco para afrontar los pagos de la deuda del país que vence en 2009 (15.600 millones de dólares) y seguir alimentando los planes sociales y de subsidios para las provincias afines al matrimonio Kirchner y los nuevos empresarios que han crecido al calor del favoritismo gubernamental.

Pero a pie de calle, la situación es aún peor. La galopante inflación hace que el precio del pan varíe casi a diario. «Algunos servicios profesionales como abogados o consultoría no tienen precio, porque nadie se arriesga a fijarlos al inicio del servicio, ya que la hiperinflación puede cambiar radicalmente el presupuesto», afirma un directivo argentino. La inflación oficial ronda el 11%, mientras que la real se ha disparado en los últimos meses a entre el 25% y el 30%, como demuestra que algunas grandes compañías están negociando subidas salariales cercanas al 20%. Sindicatos y empresarios saben que el Gobierno oculta la verdad sobre la inflación y sobre la situación real de las finanzas públicas.

Y las economías domésticas vuelven, de nuevo, a estar sometidas a una inflación galopante. Comienza a detectarse un cierto desabastecimiento de productos puntuales en algunas zonas del país y aún está reciente el triunfo de los campesinos. «La gente, sobre todo la más joven, sabe que Kirchner no es invencible y tiene ganas de salir a la calle», señala un analista político. Los campesinos paralizaron el país más de 90 días porque el Gobierno quiso imponer por decreto una retención directa a los ingresos por exportación de materias primas, lo que hubiera llevado a la ruina a decenas de miles de familias de clase media dedicadas a la agricultura y la ganadería.

La batalla se ganó primero en la calle, y luego en el Parlamento.Fue Julio Cobos, vicepresidente del Gobierno, el que le hizo la cama a la presidenta. Primero porque su carrera política apunta a mayores (¿candidato a presidente?) y segundo porque se metió en el bolsillo a la sociedad argentina al romper el empate en la votación del Parlamento que aprobaba la ley. Su voto fue no y Kirchner perdió. Los campesinos y, ahora, los titulares de pensiones saben que tienen en el submarino Cobos un aliado. Muchos analistas dudan de que la presidenta pueda sacar adelante la propuesta de nacionalización, porque el coste político de dar el sí en el Parlamento, a sólo un año de las legislativas, sería muy alto para los diputados. Aún no hay cacerolas en la Plaza de Mayo, pero 2001 no es 2008. A principios del nuevo siglo, el desarrollo de internet era aún limitado, pero ahora, los argentinos comienzan a organizarse a través de mails. «Comienzan a llegar al mail las cadenas de mensajes con un Unete. No permitas que metan, de nuevo, la mano en tu bolsillo. No hace falta golpear las cacerolas desde los balcones, es mejor online», señala un ciudadano de clase media.

La juventud, un arma

La mayoría de los titulares de planes de pensiones privados son jóvenes de entre 30 y 45 años, la mayoría de clase media. Y desde la Casa Rosada se teme una nueva rebelión social. «La gente está muy enojada y decepcionada por el sistema montado por el matrimonio Kirchner, por la creciente corrupción y el favoritismo hacia un grupo de nuevos ricos, similares a los que se forjaron con Menem, que están creciendo y comprando empresas en la mitad sur de Argentina», destaca un directivo. Mientras tanto, la clase media ve cómo, de nuevo, se quieren tocar sus ahorros, aunque desde el corralito, muchos argentinos han confiado la mayor parte de sus ahorros a bancos uruguayos o estadounidenses. Pero las pensiones son sagradas, lo que unido a la hiperinflación que hace la vida imposible a la clase media, levanta todo tipo de temores sobre la nueva rebelión social en ciernes que se larva en Argentina. Rebelión en la que, por ahora, no se piensa en las altas esferas directivas de los bancos y empresas españolas que operan en Argentina. La presidenta Kirchner no tardó en mandar a su ministro de Planificación Juan de Vido a las sedes de YPF, filial de Repsol, y Telefónica para tranquilizar a los mercados.El Cristinazo hundió las cotizaciones de la petrolera (y colaterlamente de su accionista Sacyr), la operadora de telecomunicaciones y los bancos BBVA, que controla la gestora de pensiones privadas Consolidar, y Santander.

De proseguir el giro populista e intervencionista de Kirchner, no sólo Aerolíneas Argentinas, ahora en manos de la española Marsans, está en el punto de mira. Pero Argentina necesita a las empresas y bancos españoles y viceversa. Repsol ya ha argentinizado YPF dando entrada en su capital al empresario Enrique Eskenazi, y Telefónica, Gas Natural y Endesa han reconducido las relaciones con el Gobierno, después de la congelación de las tarifas.

APOYOS

CACEROLADA 'ONLINE'

En 2001, con el corralito, las cacerolas tomaron las calles del país. Ahora, con el plan para nacionalizar las pensiones, los afectados se organizan a través de cadenas de mails en internet al grito de: «Unete. No permitas que metan, de nuevo, la mano en tu bolsillo».

LAS CIFRAS

25%

La hiperinflación asfixia a las familias argentinas. El Gobierno sólo reconoce un 11% de inflación, pero empresarios y sindicatos negocian subidas salariales del 20%, obviando las previsiones oficiales.

9,5 Millones de argentinos son titulares de las pensiones privadas que la presidenta Kirchner trata de nacionalizar.

15.600 Millones de dólares de deuda que afronta el país en 2009.El Gobierno tirará del 'cash' de las pensiones para ganar liquidez.

EL SUBMARINO

Julián Cobos El vicepresidente apoyó a los campesinos en su revuelta contra Kirchner, quien ahora tendrá serios problemas para que el Parlamento dé el 'sí' a la ley sobre las pensiones.

ANALISIS
Entre los escombros financieros

JEFFREY SACHS

El sistema financiero internacional ha saltado en pedazos. Va a ser necesario un conjunto integrado de reformas para alcanzar un crecimiento económico sostenido y una prosperidad compartida.Los dirigentes del G8 de Europa, Japón y Estados Unidos han acordado celebrar una cumbre de urgencia en Nueva York para renovar el sistema internacional; una buena idea, pero con condiciones.

La cumbre debe de ser el punto de partida de un conjunto de cambios de gran alcance y no se debe limitarse a ser a una reunión específica y exclusivamente centrada en la regulación del mercado.

Los dirigentes del G8 están sumamente interesados en abordar la regulación [de los mercados financieros], cosa que es comprensible.Wall Street, la City de Londres y otros centros financieros han funcionado en el descontrol más absoluto, tomando y prestando dinero sin capital suficiente, alentados por unas retribuciones y unas primas desmesuradas. La Reserva Federal de Alan Greenspan alimentó la burbuja financiera con unos tipos de interés extraordinariamente bajos y con cierta parsimonia en cuanto a la regulación. Por otra parte, se permitió que el mercado de derivados alcanzara tales dimensiones y se volviera tan difícil de controlar que no está nada claro quién debe qué a quién.

Crédito global

Los análisis de riesgos se han hecho empresa a empresa, sin tener en cuenta el riesgo en su conjunto. Cuando las instituciones son «demasiado grandes para quebrar», tienen que ser objeto de una supervisión estricta para que no arrastren en su caída al sistema cuando de tanto en tanto se hunde alguna de ellas. Además, hemos reparado una vez más en el detalle de que no existe nada parecido a una entidad crediticia global que actúe como último recurso, sino una mezcolanza de bancos centrales y ministerios de hacienda funcionando cada uno por su cuenta, cuyas decisiones aisladas pueden ser suficientes, o no, para atajar el pánico.

Los dirigentes del G8 habrán de ir más allá de las cuestiones estrictas de la regulación financiera, sin embargo. Incluso antes de la crisis actual, el sistema económico global estaba ya fallando en aspectos fundamentales. Muchos países pobres se habían quedado al margen de la prosperidad global, cayendo con frecuencia en situaciones de violencia y conflicto inducidas por la pobreza; son esos mismos países los que más duramente se van a ver golpeados por la recesión. También había ido ya a peor la crisis medioambiental del planeta y los violentos cambios climáticos estaban causando estragos en las disponibilidades mundiales de alimentos. La confusión se había apoderado de los sistemas energéticos al mismo tiempo que la economía mundial, en crecimiento, ejercía fuertes presiones contra las restricciones de abastecimiento, aunque no se ha producido ningún tipo de consenso sobre cómo implantar un sistema energético compatible con las necesidades ambientales y económicas del planeta.

La ayuda financiera a los países más pobres, el único salvavidas de más de 1.000 millones de personas, atraviesa una situación penosísima. Europa y EEUU han movilizado a lo largo de este último mes fondos de garantía y aval en favor de los bancos por importe de unos tres billones de dólares, pero han sido incapaces de movilizar una diezmilésima parte de esa suma a lo largo del último año para ayudar a los más pobres del mundo a cultivar más alimentos en medio de un incremento brutal de los precios de una hambruna de proporciones críticas.

EEUU ha hecho oídos sordos a los objetivos de desarrollo del milenio dirigidos a combatir la pobreza, el hambre y la enfermedad.Cuando George Bush se dirigió a la ONU en septiembre, a mitad del período fijado para la consecución de esos objetivos, mencionó la palabra «terrorismo» en 31 ocasiones, mientras que fue incapaz de mencionar los objetivos . Ninguno de los grandes contribuyentes, exceptuada Gran Bretaña, ha estado a la altura de los compromisos que contrajeron. Los dirigentes mundiales deberían eflexionar en sobre la cumbre de diciembre en Doha. Se celebra seis años después de una cumbre similar que tuvo lugar en México en la que estos países prometieron «esfuerzos concretos» para destinar un 0,7 por ciento de su PIB a ayuda al desarrollo, un nivel que ninguno de ellos ha llegado todavía a hacer realidad.

Una verdadera cumbre Bretton Woods II sentaría las bases de un marco financiero dirigido a alcanzar unos objetivos globales urgentes en cuanto a estabilidad macroeconómica, desarrollo económico, sostenibilidad e intercambios comerciales para el desarrollo.Todos estos puntos son fundamentales para el crecimiento a largo plazo, pero los objetivos globales en todas y cada una de estas cuatro áreas siguen lejos de conseguirse.

La 'tasa Tobin'

He aquí, pues, un orden del día para Bretton Woods II. En primer lugar, es necesario que se reestructuren las finanzas sobre la base de un esquema normativo que regule sin limitaciones de ninguna clase el comportamiento aceptable del capital, la información financiera, la gestión del riesgo en todo el sistema y las facultades de una nueva y última instancia crediticia. Los que comercian con derivados, los fondos de cobertura de riesgos y los intermediarios de valores se someterían a controles regulatorios. El FMI saldría reforzado con nuevos poderes para convertirse en una auténtica instancia crediticia global con carácter de último recurso (como ya recomendé hace una docena de años). Para hacer posible todo este paquete de medidas, habría que implantar una modesta tasa sobre las transacciones financieras, una tasa Tobin, para aumentar las disponibilidades del FMI y financiar otras necesidades urgentes a escala internacional.

En segundo lugar, la nueva estructura financiera debería contribuir a rescatar el mundo del cambio climático producido por el hombre.Para ello bastaría con una tasa sobre el contenido de carbono de los combustibles fósiles, que sería recaudado por todos los países, mucho mejor que el engorroso sistema de intercambio de emisiones defendido por los mismos manipuladores financieros que nos han traído la actual crisis bancaria. Los ingresos por esta tasa se quedarían, en su mayoría, dentro del propio país para ayudar a financiar tecnologías de bajas emisiones. Una parte se dirigiría a financiar tres prestaciones públicas en todo el mundo: investigación y desarrollo de energías sostenibles; transferencia de tecnologías de energía sostenible a países de bajo nivel de renta y adaptación al cambio climático.

En tercer lugar, el Banco Mundial debería ser objeto de una reorganización con unos objetivos claros y con responsabilidad sobre su consecución.El banco cuenta con una organización deficiente para ejercer este liderazgo en la actualidad. Como cualquier burocracia, trata de evitar que se le asignen responsabilidades de acuerdo con unos resultados mensurables. Con su actividad centrada más estrictamente en los ODMs, el banco debería contar con el apoyo de unos recursos financieros mucho más cuantiosos (la tasa Tobin, por ejemplo), de manera que esté en mejores condiciones de ayudar a los países más pobres.

En cuarto lugar, las prioridades del comercio global deberían integrarse junto con las finanzas y los objetivos medioambientales.La ronda de Doha ha fracasado porque el mundo no alcanzaba a ver razones urgentes para que culminara con éxito. Un acuerdo de comercio por el que valiera la pena esforzarse debería cumplir con dos puntos principales. El más importante sería que ayudara a los países pobres a ser más productivos, de modo que puedan participar de manera plena en el sistema de comercio mundial.Ayuda a cambio de comercio contribuiría a que estos países desarrollaran las infraestructuras que se necesitan para hacer posible la intensificación de la actividad comercial. Además, el comercio fomentaría la sostenibilidad medioambiental, que contribuiría a reducir las emisiones de carbono y la protección de la biodiversidad.

Reformas esenciales

Todas estas reformas son esenciales para un crecimiento y un desarrollo sostenibles a largo plazo. Si los dirigentes políticos se centran exclusivamente en la estabilidad del sector financiero pero dejan de lado los problemas que a largo plazo plantean el suministro de energía, el cambio climático, la producción de alimentos, el control de las enfermedades y la pobreza extrema, es posible que se restablezca a corto plazo el crecimiento global, pero sólo para sucumbir rápidamente ante una nueva racha global de precios de la energía y de los alimentos al alza y de inestabilidad geopolítica.

Ya se han visto con toda claridad a lo largo de toda una generación, como mínimo, cuáles han sido los puntos débiles de las instituciones de Bretton Woods actualmente existentes, de las políticas medioambientales globales y de los acuerdos internacionales de comercio. Es posible que, finalmente, la actual crisis global y la llegada de un nuevo presidente de los Estados Unidos en medio de este cataclismo económico sin precedentes marquen el momento en el que el mundo se tome en serio las prioridades globales inaplazables en los terrenos económico y medioambiental a las que tenemos que hacer frente en el nuevo milenio. La cumbre de diciembre va a significar un pequeño paso, pero podría ser la primera acción positiva en la línea de dirigir el mundo hacia un futuro seguro y alejado de las funestas amenazas que se nos vienen encima.

Entrevista / MARTIN LOUSTEAU
«El Gobierno intervendrá en más compañías»

El dimitido ministro de Economía argentino alerta de que la presidenta necesita recursos financieros para las elecciones.

Por Juan I.Irigaray

Martín Lousteau juró el cargo de ministro de Economía argentino el pasado 10 de diciembre. Era una joven promesa, a sus 34 años, del gabinete de ministros del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Por las rencillas internas del Gobierno y los oídos sordos que hacían a sus propuestas, aguantó apenas 139 días en el sillón de Hacienda.

«Me fui porque había formado un equipo de 50 personas y me di cuenta de que todo lo que sabíamos no le importaba a nadie de dentro del Gobierno, ni servía para nada. El verdadero ministro de Economía de Argentina es el ex presidente Néstor Kirchner, y así es reconocido por la presidenta Cristina Fernández», confesó en una entrevista a EL MUNDO.

- ¿Por qué los Kirchner nacionalizan el sistema de pensiones privado o AFJP?

- El Gobierno no ve en su verdadera magnitud el impacto de la crisis financiera internacional, ni siquiera a nivel presupuestario.El presupuesto tiene implícitas metas que no se van a poder cumplir.Hay falta de recursos fiscales por parte del Estado. El Gobierno tiene una situación de caja que no esperaba.

- ¿Entonces no es cierto que haya 47.000 millones de dólares en el Tesoro?

- Sí, esas reservas existen. Pero no es cierto que la economía esté sana. El Gobierno va a tener ahogos financieros y menos recursos en 2009, un año electoral. Por eso, buscó esta alternativa que está avalada por la falta de reputación de las AFJP entre la gente. El régimen de AFJP tiene defectos, no ha funcionado bien y tampoco se ha regulado como corresponde. Por tanto, tiene una muy baja popularidad entre los argentinos. Sobre todo por el alto nivel de comisiones: un tercio de los aportes se evaporan en comisiones de las propias administradoras.

- ¿Usted ve bien la nacionalización?

- Para mí no es correcta, aunque siempre me opuse al sistema de jubilaciones por capitalización. Pero si el sistema lleva vigente 14 años, no se puede tomar una decisión de la noche a la mañana. Esta es una contrarreforma absoluta sobre el gasto que tiene un Estado moderno, el provisional, y va a aumentar el gasto fiscal a medio plazo.

El Gobierno acaba de dinamitar las bases para volver a financiarse en distintos ámbitos a futuro. Es verdad que todos los países aplican ahora medidas heterodoxas, pero son medidas que buscan llevar tranquilidad. Aquí en cambio, el Gobierno tiene una visión autista y toma decisiones poco meditadas y consultadas que generan problemas e intranquilidad, incluso en otros países, como España.

- ¿Habrá más nacionalizaciones?

- Descarto que nacionalicen Repsol y otros grandes inversores españoles. Pero sí creo que hay espacio para que el Gobierno trate de tener injerencia en algunas de estas empresas, conforme sea necesario a medida que la crisis siga impactando en la economía.Por ejemplo, estas empresas están sujetas a regulaciones.

Si yo quiero que los bancos presten más a determinado sector, siempre hay mecanismos desde el banco central. Eso lo hacen todos los países. El problema es con qué inteligencia y rigurosidad se utiliza. Además, muchas de las AFJP tienen acciones en un montón de empresas y varias son de capital español. Esto introduce una incertidumbre adicional al inversor y eso explica por qué la Bolsa en España ha reaccionado como lo ha hecho.

- ¿Se expropiará Aerolíneas Argentinas a Marsans?

- En un momento de crisis aérea mundial, el Estado argentino no tiene capacidad para gestionar una aerolínea como debe ser.En el conflicto de Aerolíneas, había otras soluciones intermedias que yo propuse, pero no se dieron. Si el Gobierno sigue adelante con medidas incomprensibles, ya ni siquiera va a afectar más a su reputación. Entonces, desde esa perspectiva, creo que es probable que se avance con la expropiación.

- ¿Por qué Argentina cambia tanto de ministro de Economía?

- Argentina es uno de los países más volátiles económicamente hablando.

Los Kirchner buscan el apoyo de los 'caudillos'

RAMY WURGAFT. Buenos Aires

El pasado miércoles, en un acto de entrega de diplomas a trabajadores del sector público Cristina Fernández de Kirchner, anunció que tomaría el control del dinero que los argentinos tienen depositado en las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP).Tras el asombro, el público prorrumpió en un atronador aplauso que hizo vibrar el recinto.

La gobernanta era consecuente con sus ideas, pero había una variable que no tomó en cuenta. Las AFJP tienen un alto porcentaje de participación en 40 empresas líderes que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires. Al enterarse de la noticia, los accionistas de Gas Natural, Banco Galicia o Petrobrás Argentina pusieron a la venta sus acciones. Néstor Kirchner, el hombre que desde su oficina en Puerto Madero mueve todos los resortes del poder, mandó a freír monos a los emisarios que envió su esposa para sugerir modificaciones en el proyecto de ley.

Casualmente, el anuncio de la nacionalización de los fondos de pensiones coincidió con la orden de allanamiento dictada por el juez Claudio Bonadío contra cinco administradoras -entre ellas CONSOLIDAR, controlada por el BBVA- bajo la sospecha de que habían cometido irregularidades financieras. La teatralidad del operativo, en el que participaron efectivos armados hasta los dientes, hacía recordar la campaña con la que Evo Morales ocupó las refinerías bolivianas tras la nacionalización de los hidrocarburos, o las maniobras militares de Hugo Chávez.

Los Kirchner necesitan una nueva fuente de ingresos para financiar su proyecto político de cara a las elecciones de 2009. A raíz del terremoto financiero, el precio de la soja cayó en un 40%, privando al gobierno de los ingentes recursos que obtenía mediante el impuesto de exportación. Además, hace años que Argentina no recibe créditos del exterior.

Para ganar las elecciones del 2009, y que Néstor Kirchner pueda postular a un segundo mandato, el Partido Justicialista debe mantenerse unido. Y el único pegamento capaz de aglutinar a los caudillos de provincias y a los alcaldes del Gran Buenos Aires es el dinero que fluye de las arcas fiscales. Aumentar los impuestos o reducir el gasto público sería un acto de inmolación política.

Un alto funcionario del Banco Central, Martín Redrado, propuso a la dupla gobernante comprometerse públicamente a no usar los fondos de pensiones para otro fin que no sea el de garantizar a los trabajadores su retiro. Ambos lo rechazaron argumentando que nadie -salvo los desestabilizadores de siempre- puede cuestionar su buena fe...

Opinión del experto
¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!

TOM BURNS MARAÑON

Puede que el dato más importante a tener en cuenta de Argentina, de esa nación que lleva un siglo siendo país del futuro y economía emergente, es que en los años 20, antes del crack de Wall Street que tan presente está en nuestra imaginación actual, su renta per cápita estaba muy cerca de la de Estados Unidos. En la década de los 30, la siempre insegura, y nunca ejemplar, democracia liberal argentina fue minada por continuas crisis financieras y desacreditada del todo por un continuo fraude electoral.

En 1939 José Ortega y Gasset dijo lo siguiente en una conferencia en La Plata: «¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal». En 1946 Argentina hizo oídos sordos a aquellas sabias palabras y optó por el Peronismo, ese extraño fascismo autóctono de izquierdas tan lleno de personalismos, suspicacias y narcisismos. Y Argentina, siempre a la defensiva, ya no levantaría cabeza.

Uno diría que Argentina, repleta de recursos naturales, que importó tanta inteligencia europea y tanto inmigrante emprendedor, que estaba llamada a ser un Canadá hispano parlante, llega tarde a todo. Ensayó el nacionalsocialismo cuando ya estaba vencido en Europa y el totalitarismo militar 40 años después de España.Y hoy, en un mundo globalizado que se esfuerza por reconstruir una economía abierta, bien regulada y bajo el imperio de la ley, Argentina sigue a contra pie. Los piqueteros, esa degeneración ya muy bastarda del Peronismo, marcan mucha de su agenda.

A dos años de cumplir Argentina su bicentenario, uno se pregunta ¿por qué? Ortega, que como tanto español conoció y amó profundamente a Argentina, habló de la «extraña insatisfacción» del criollo desde el momento de su emancipación. Vio en Argentina, y en toda Latinoamérica en general, un sentimiento de tristeza y también de descontento que se tornaba áspero y bronco. Hace 20 años muchas empresas españolas sólo vieron en Argentina, y también en el resto del hemisferio sur, mucha oportunidad de hacer negocio.

RELACIONES INTERNACIONALES
¿Merece España participar en la Cumbre del G-20?

Las cifras de la economía española no dan la talla. Sólo un esfuerzo diplomático sin precedentes permitirá a Zapatero sentarse en la mesa de los grandes.

Debe estar España en la cumbre convocada en Washington para el 15 de noviembre para debatir el futuro del sistema financiero? ¿Por qué no ha sido invitada?, se preguntan Gobierno y oposición.

«La razón principal es que cualquier otra fórmula ofendía a alguno y se optó por lo más fácil, el G-20, una institución que ya existía formalmente», respondía Jeremy Kinsman, profesor de Princeton y director del Consejo para una Comunidad de Democracias, a su paso por Madrid el pasado jueves. «Desgraciadamente, España no estaba dentro». «El G-20 evita tener que seleccionar, incluye a las potencias más ricas y a las potencias emergentes, y es intercontinental», añadía.

Aunque las intensas gestiones diplomáticas para estar finalmente en Washington den frutos -el Gobierno aseguraba el viernes que tendrá un hueco gracias al apoyo de la UE o de Brasil- o se encuentre alguna fórmula de participación novedosa para varios países más que permita la presencia española, lo importante es la agenda y la estructura de la conferencia.

Si es sólo una reunión excepcional, servirá de poco. Si tiene continuidad, España debe proponer cuanto antes una fórmula para que estén representados en ella de forma equilibrada todas las regiones del mundo.

Si no se desea pasar de 20 países representados, la mejor salida es la rotación regional -como se hace en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con los no permanentes-, lo que implica algunos cambios en la composición original del grupo, formado a finales de los noventa por el G-8 y las potencias emergentes para responder a la crisis financiera de entonces y para mejorar la gobernación mundial.

Estos juegos malabares serían innecesarios si España tuviera el peso político internacional correspondiente al poder e influencia ganados en los últimos treinta años. Pero, históricamente, siempre ha habido un desfase entre el poder real de un país -duro (militar y económico), pero sobre todo blando o suave (diplomático, cultural, institucional, etcétera)- y el reconocimiento de ese poder por otros.

Cansado de complejos de inferioridad -estrella de la Liga de Campeones (José Luis Rodríguez Zapatero), nuevo copiloto de la locomotora europea (Felipe González), uno de los cinco grandes europeos y el noveno de los grandes del mundo o G-8 (José María Aznar)-, el sociólogo Mario Gaviria, en La séptima potencia, comparó en 1996 los puestos de España y su evolución en los 30 años anteriores en desarrollo humano, crecimiento económico, bienestar social, sanidad, educación, deporte, empleo, contribución a organismos internacionales y a fuerzas de paz, defensa, producto interior, cultura, ciencia, investigación El título del libro resume sus conclusiones.

Doce años más tarde, el PIB por habitante, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), alcanzó casi los 28.000 dólares (22.400 euros), pero España sigue siendo, con Italia y Portugal, el más pobre de los 21 más ricos, salvo que incluyamos, como aconsejaba Enrique Fuentes Quintana, la economía no controlada.

El Banco Mundial (BM) calcula en 27.270 unidades de poder de compra la renta por habitante de España, en el vigésimo sexto lugar de la tabla mundial. Mientras no se aplique la última reforma de los servicios, España, según el BM, es el país 102 del mundo en facilidades para abrir empresas. En el FMI ocupa el décimo quinto lugar, tras la última reforma, con el 1,63% en derechos de voto y contribución.

En los presupuestos de la Unión Europea aprobados para el periodo 2006 a 2013, España es el quinto país que más aporta (76.000 millones de euros, 23.000 millones menos que el Reino Unido, en cuarto lugar) y el tercero que más recibe (78.000 millones de euros, igual que Alemania).

En ayuda oficial al desarrollo, según la OCDE, España fue en 2007 el séptimo país del mundo que más concedió en cantidad total (4.500 millones de euros y el octavo, empatada casi con Bélgica y Finlandia, en porcentaje de su renta interior bruta (0,41%).

Según la ONU, España fue en 2006 el octavo contribuyente al presupuesto regular de la institución (43 millones de dólares, el 2,52%), algo menos que Canadá y casi la mitad que Italia. En 2007, fue el octavo contribuyente al presupuesto de misiones de paz de la ONU y el número 18 en contribución de tropas a esas misiones, con unos 1.400 efectivos.

Otros 1.600 militares españoles están desplegados en misiones no ONU. Cada soldado desplegado cuesta al Estado español unos 200.000 euros por año y desde la primera misión, en 1989, se han desplegado alrededor de 100.000. El Ministerio de Defensa puede considerarse a todos los efectos una de las primeras, si no la primera, multinacional española, pero España sigue dedicando menos del 1,5% de su PIB a la defensa, mientras los 26 aliados de la OTAN dedican, por termino medio, alrededor de un 2%.

Hasta la última crisis, según el Financial Times, España contaba con ocho multinacionales, una menos que Italia, entre las 500 más importantes del mundo. Esto la convertía en el séptimo de la lista.

Aunque la imagen de España en el extranjero sigue siendo peor que la imagen de los españoles sobre sí mismos, la brecha se ha ido reduciendo al multiplicarse las inversiones españolas en el exterior y la presencia de militares y cooperantes españoles en zonas de crisis y conflicto.

Según el informe del 23 de octubre para el Real Instituto Elcano de William Chislett, la media anual de 15.100 millones de dólares invertidos por empresas españolas en 1990-2000 en el exterior se elevó a la cifra récord de 119.600 millones de dólares en 2007, por delante de Alemania e Italia.

Sea la octava o la vigésima potencia -dependerá siempre de las variables elegidas-, es la historia de un éxito colectivo.

Un invitado interesante, pero no imprescindible

MARIA RAMIREZ / R. GONZALEZ

La UE es especialista en situaciones incómodas de líderes que quieren asistir a reuniones que no les corresponden y, sobre todo, la más hábil a la hora de encontrar un compromiso. De hecho, es posible que la solución para que España pueda asistir resulte de algún enjuague comunitario, y de ahí el entusiasmo esta semana de José Manuel DurÆo Barroso, presidente de la Comisión Europea, por apoyar a la invitada ibérica. «España, por su dimensión económica y financiera, tiene todas las condiciones para participar en una reunión sea a 15 ó 20», dijo el portugués.

Los expertos coinciden en que España no tiene porqué estar en una cumbre con un grupo del que no es miembro ni tiene un peso esencial en el capitalismo mundial, aunque sí puede aportar algo.

«La economía española no juega un papel especial ni es crucial para el resto del mundo. Pero la experiencia española de imponer a los bancos requisitos muy duros de reservas y capital debe ser una lección para otros. Los miembros de cualquier grupo, G-lo que sea, deberían estar interesados en aprender de esta experiencia», explica Daniel Gros, el alemán que dirige el think-tank más veterano de Bruselas, el Centro de Estudios de Política Europea.

Pero el núcleo duro que lleva la iniciativa en el nuevo Bretton Woods -la versión actualizada del que llevó la voz cantante en 1944 en la conferencia de New Hampshire- no incluye a España.

«En el fondo, los actores que deben resolver esta crisis son los que están en el centro de los mercados financieros. Más que el G-20, es el G-5 el que debe coordinarse para abordar esta crisis - EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido, Japón-», asegura Adam Lerrick, analista de economía internacional del think tank conservador de Washington American Enterprise Institute. «El haber escogido el G-20 se debe a que es una institución ya establecida, y es más fácil que empezar a discutir una lista de países. Además, se ha buscado que haya la mayor representación geográfica posible, llegar a todos los continentes», explica Lerrick, quien también destaca que, en cualquier caso, España estará presente a través de la UE, representada por Barroso y Nicolas Sarkozy, presidente de turno de la Unión este semestre y quien tal vez podría cederle a Zapatero su silla nacional.



ENTREVSITA / JOSE BAREA
«El Presupuesto no sirve para salir de la crisis»

El veterano profesor que diseñó la política presupuestaria de José María Aznar asegura que el Gobierno no ha tomado medidas para la economía real y que debe acometer un inmenso ajuste en el gasto público.

Por Francisco Núñez

Fue el mago que en sólo 18 meses, desde la Oficina Presupuestaria de Aznar en La Moncloa, ofició los cambios que necesitaban las cuentas públicas y la economía española para converger con Europa.Catedrático emérito de Ciencias Económicas y de Ciencias Morales y Políticas, José Barea ya no da clases a sus 85 años, pero sus opiniones siguen sentando cátedra. Es más que una autoridad tanto en materia económica como presupuestaria.

- ¿Cree que estamos ante el peor escenario económico posible?

- España tiene una crisis propia, la de la economía real que empezó en enero del año pasado con la construcción. En estos años no se han adoptado medidas para cambiar el modelo de crecimiento y seguimos siendo poco competitivos. A esto se ha unido ahora la crisis financiera que ha parado el crecimiento porque necesitamos al año un préstamo equivalente al 10% del PIB.

- Y esto sólo se arregla con medidas que afecten a la economía real.

- Así es. El Gobierno está intentado confundir la crisis real española con la financiera. Ahora, para no paralizar la economía financiera, los gobiernos han inyectado liquidez en los bancos.Pero no se han tomado medidas para la economía real.

- ¿Y las que ha aprobado el Gobierno?

- No sirven para nada.

- ¿Y los Presupuestos no sirven?

- Para nada. Del aumento de gasto, el 95% va a gasto social.Me parece bien este gasto, pero antes hay que crear riqueza para redistribuirla. Y no recogen una sola medida de economía real para salir de la crisis.

- ¿Quizá la primera medida debería haber sido dar un tijeretazo a los Presupuestos de 2008?

- Si. Debería haberse ajustado hace unos meses.

- ¿Y de dónde debería reducirse el gasto público, quizá en personal o en gasto corriente?

- Hay que hacer un ajuste en todo el gasto público. No hay país que soporte que crezca el número de funcionarios cuando se ha quitado un montón de servicios. Y hay que revisar la eficiencia del gasto necesario. Es decir, hay que ver de nuevo para qué sirve cada política de gasto. Habría que poner boca abajo todo el Presupuesto y mirar política por política. El PSOE creó una Oficina de Evaluación de las Políticas Públicas para hacer esto y no se sabe a qué se dedica. Y el Presupuesto de 2009 es más de lo mismo. Es totalmente ineficiente. No contempla una sola medida para corregir los desequilibrios.

- De todas formas, parece que los Presupuestos se han convertido en un papel mojado cuando se compran los votos para ser aprobados.

- El Gobierno debería explicar la eficiencia de la asignación de recursos al I+D+i vasco como recoge la Constitución.

- ¿Qué cree que debería atajarse inmediatamente?

- El principal problema es la competitividad. Ha quebrado el modelo económico de la demanda interna y la construcción. Hay que apostar por la demanda externa potenciando los factores que dan lugar a un incremento de la productividad.

- ¿Se refiere a la inflación?

- Es lo primero. El diferencial con la UE es de un punto. Eso se traslada a costes y nos hace ser menos competitivos. Pero también hay que actuar sobre los factores de la producción como son la educación y la formación. Y el otro factor que influye es el I+D+i, en el que sólo gastamos la mitad que la UE y un tercio que Estados Unidos.

- ¿Y liberalizar mercados?

- También. Pero estamos en un mercado único europeo y resulta que cada autonomía ha constituido su propio mercado. Hemos construido 17 mercadillos. Lo primero que han hecho es poner barreras a la libre competencia. Hay que quitarlo.

- ¿No va en esa línea la directiva de servicios?

- Ya veremos porque el Gobierno ha delegado en las autonomías para que modifiquen las normas.

- ¿Y en materia laboral?

- Hay que reformar el mercado de trabajo. Los salarios no pueden estar indexados con la inflación y hay que flexibilizar el despido, que reduciría la tasa de temporalidad.

- ¿Debería aplicarse también esta reforma laboral al sector público?

- Claro. También los empleados públicos deberían regirse por el Estatuto de los Trabajadores para que puedan resultar despedidos si procede. Los funcionarios deben perder sus privilegios. Tendría que habérseles congelado el sueldo ante la situación presente.El sector público debe predicar con el ejemplo. Necesita un ajuste inmenso. Se le debe exigir que sea tan eficiente como el privado.

- El alcalde de Madrid se ha subido el sueldo casi un 12%?

- Otro disparate.

- ¿También lo es que la deuda de las autonomías y ayuntamientos no se haya reducido en estos años de crecimiento con un importante aumento de los ingresos por la construcción?

- La culpa la tiene el Ministerio de Economía que les ha autorizado esa deuda.

- ¿Se cree la previsión de ingresos del Gobierno para 2009?

- No es nada creíble. Pero las estimaciones de crecimiento económico tampoco son reales. En 2009 estaremos en recesión y el PIB será negativo en medio punto.

- Esto significa que las previsiones de déficit tampoco son reales.

- En 2008 el déficit va a superar el 3% del PIB y Solbes tendrá que presentar un plan financiero en Bruselas. El Gobierno hará todos los ajustes contables que haga falta para no llegar a ese 3%. Pero en 2009 se sobrepasará con mucho esta cifra.

- ¿Cómo ve la gestión de Solbes?

- Se debe ir. Creo que no debería haber vuelto de Bruselas.

POLITICA ECONOMICA
Por qué Zapatero siempre ve la botella medio llena

Jeffrey Sachs, un economista reconvertido al 'buenismo' ecologista, es el último gurú del presidente. Por Pablo Rodríguez Suanzes

Pese a que, generalmente, la Economía se considera una disciplina árida y poco glamurosa, hay un grupo de elite, de escogidos divulgadores que gozan del favor de gobiernos, empresarios y medios de comunicación.Entre ellos destacan el reciente premio Nobel Paul Krugman, Jeremy Rifkin o el igualmente galardonado Joseph Stiglitz. Profesores e investigadores brillantes convertidos en conferenciantes que recorren el mundo -a cambio de muchos miles de dólares- alertando de los peligros del cambio climático o de los beneficios de la intervención estatal.

En ese grupo ocupa un lugar destacado el norteamericano -cómo no- Jeffrey Sachs, el más reciente gurú de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sachs, licenciado y doctor en Economía, se convirtió en uno de los profesores más jóvenes de la historia de su alma mater, la Universidad de Harvard. Tras enseñar allí durante casi dos décadas se trasladó a la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde además de impartir clase fue nombrado asesor especial del entonces secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Anan y, posteriormente, director del Millenium Project (2002-2006).

Desde esa privilegiada tribuna, Sachs se ha convertido en una de las personalidades intelectuales más influyentes del mundo para revistas como Time o Foreign Policy. Y en el rostro más conocido de la lucha contra la pobreza desde que publicase, en 2005, el libro El fin de la pobreza.

Curiosamente, el mensaje optimista de Sachs, convencido de que se puede acabar con la pobreza extrema en menos de una generación, ha recibido muchas críticas. Tanto desde la izquierda, donde sus planteamientos suenan demasiado occidentales, como desde la derecha, donde le acusan de ser demasiado relativista y de proponer (y liderar) un proyecto multimillonario que derrocha demasiados recursos.

Sachs es un caso atípico. Formado en la institución más prestigiosa del mundo, ha hecho carrera sin embargo gracias a trabajo de campo. Literalmente. A mediados de los 80 estuvo en Bolivia para analizar la brutal hiperinflación del país andino. A pesar de haber logrado contener la emisión de moneda y reducir notablemente la inflación, Sachs ha sido acusado por la izquierda desde entonces de ser otro neoliberal (sic) más por proponer en los países en vías de desarrollo lo que, básicamente, después serían las premisas del Consenso de Washington: privatización, desregulación, contracción del gasto público y austeridad en las cuentas.

Ahora, el presidente del Gobierno parece encandilado por las teorías del norteamericano. No coincidiría seguramente con alguno de sus planteamientos cuando asesoró a Rusia o Polonia para hacer la transición desde el comunismo hacia el capitalismo. Pero está seducido por su contagioso optimismo y la idea de acabar con la pobreza mundial antes de 2030.

Zapatero ve en el norteamericano una imagen de sí mismo, de lo que es y de lo que simboliza. Sachs, simpático y joven, siempre mira el lado positivo, con pretensión universal, un ojo puesto en el tercer mundo y la sonrisa como emblema. Le preocupa la crisis financiera, sí, pero no es la primera de sus prioridades, pues, como dice en el artículo que hoy publica MERCADOS, una solución que no incluya la pobreza mundial y el cambio climático, no es una solución.

LAS TRES ETAPAS DE ZAPATERO

MIGUEL SEBASTIAN / ECONOMISTA, MINISTRO DE INDUSTRIA TURISMO Y COMERCIO

El presidente del Gobierno ha ampliado su círculo de asesores desde que ganó las elecciones en 2004. Al principio, su hombre de confianza fue el ahora ministro Miguel Sebastián. Desde su puesto como jefe de la Oficina Económica de La Moncloa, Sebastián fue el artícife de las primeras propuestas del presidente, no siempre en sintonía con el propio ministerio de Economía y, especialmente, con Pedro Solbes. Sebastián, doctor por la Universidad de Minnesota y profesor en la Complutense, fue anteriormente jefe del Servicio de Estudios del BBVA.

DAVID BORNSTEIN / PERIODISTA Y ESCRITOR. AUTOR DE 'COMO CAMBIAR EL MUNDO'

Tras la celebración de la Feria del Libro de 2005, el presidente del Gobierno regaló a sus ministros y a algunos periodistas el libro Cómo cambiar el mundo. Emprendedores sociales y el poder de las ideas, del periodista y escritor canadiense David Bornstein.En él, el autor, que se había dado a conocer escribiendo una premiada obra sobre la historia del Greemen Bank, la banca más famosa del mundo dedicada, en parte, a los microcréditos. Zapatero vio en el libro el mensaje idealista que quiere transmitir y que, ahora, recupera en los escritos y conferencias de Sachs.

JOSEPH STIGLITZ / ECONOMISTA, PREMIO NOBEL

En noviembre de 2007, Zapatero dio un pequeño giro y optó por la internacionalización, creando un panel de expertos entre los que hay siete economistas. Jeremy Rifkin, André Sapir, Maria Joao Rodrigues, Wolfgang Merkel, Rorben Iversen, Nicholas Stern y el premio Nobel Joseph Stiglitz Es precisamente Stiglitz, autor del afamado El malestar en la globalización, el que goza de mayor respeto. Y, al mismo tiempo, uno de los que más entusiasmo demostró hacia el presidente español, declarando que Zapatero «es uno de los pensadores más influyentes en el movimiento socialdemócrata».

EL DEBATE
Tras la crisis financiera, ¿se salvará la 'real'?

ANSELMO CALLEJA

España participa en la acción coordinada por el Eurogrupo para salvar la crisis financiera aplicando un enorme potencial de fuego para controlarla en la forma de un paquete de medidas que cubre todos sus flancos. La acogida inicial de los mercados a este plan de saneamiento fue muy favorable, por lo que habrá que felicitar a la banca española por haber acertado en su apuesta de correr el riesgo de mantener un aumento imprudente -por excesivo- de los créditos hipotecarios durante 5-6 años pensando que si las cosas se ponían mal el Estado vendría en su ayuda, como así ha sido.

Pero ¿se salvará también la crisis de la economía real? La fuerte caída que está teniendo lugar en la Bolsa sugiere que hay serias dudas al respecto, y mucho va a depender de cómo se solucione la crisis inmobiliaria, cuya importancia y gravedad la dan unos créditos vinculados a la construcción que representan probablemente el 70% de la cartera crediticia de las entidades de depósito a finales de 2007, un ratio de morosidad creciente próximo ya al 3% y una fuerte caída del precio de las viviendas.

Se llegó a esta elevadísima cartera crediticia vinculada a la construcción a pesar de las reiteradas advertencias del Banco de España de que una combinación de creciente morosidad, fuerte caída del precio de las viviendas y un estancamiento económico podía ser letal para la banca por la inevitable depreciación de sus activos. Estas advertencias no sólo cayeron en oídos sordos, sino que además, para financiar la fuerte expansión del crédito la Banca recurrió a un endeudamiento exterior que, en 2008, alcanzaba nada menos que 770.000 millones de euros, de los cuales la mitad a corto plazo.

Cabe pues pensar que una parte de lo que los bancos y cajas reciban por la venta al Estado de sus activos defectuosos tendrían que dedicarlos perentoriamente a hacer frente a la carga de capital e intereses de esa deuda exterior, con el consiguiente y sabido efecto contractivo sobre la economía que tiene todo proceso de desapalancamiento.

Si se quiere salir de la profunda crisis que aqueja a la economía española hay que dejar bien sentado que está hecha en casa y puesta en evidencia por la caída de cuatro puntos porcentuales en el crecimiento trimestral analizado a lo largo de 2007. La economía no ha podido registrar un crecimiento del 0,1% en el segundo trimestre de 2008 respecto al anterior aunque coincidan milagrosamente en esta cifra las estimaciones del INE y del Banco de España (y sus autores saben que esta coincidencia no tiene nada de taumatúrgico). Cuando se revisen estas estimaciones y se tenga en cuenta debidamente las variaciones en ese trimestre de la masa salarial, de los precios y del indicador sintético de la inversión en bienes de equipo se llegará a una caída del orden del 0,3%.

Esta corrección tiene mucho más importancia de lo que parece.Marca el inicio de una tendencia recesiva que continuaba en el tercer trimestre, a juzgar por una caida del empleo de casi el 1 % anual Aún aceptando márgenes de error importantes, propios de las incertidumbres que rodean las actuales circunstancias, esta tendencia recesiva continuará hasta bien entrado 2009, en cuya segunda mitad podría iniciar una modesta recuperación.

En esta prolongada fase recesiva, el PIB habrá caído algo más del 1%, lo que por una parte invalida la base macroeconómica de los presupuestos de 2009. Pero también, y lo que es más grave, la economía va a entrar en 2010 con una serie de graves desequilibrios como jamás se habían presentado conjuntamente con anterioridad, y van a dificultar considerablemente que la recuperación iniciada se refuerce de forma duradera.

Hay que destacar el importante deterioro de las cuentas públicas, que en el espacio de tres años han pasado de un superávit del 2% del PIB a un probable déficit superior al 3% en 2009. No es menor el aumento de la ya elevada deuda exterior. En 2008 era de casi el 150% del PIB pero inevitablemente va a seguir creciendo alrededor del 9% del PIB anualmente como consecuencia del déficit corriente exterior en los próximos años.

Por último, y quizás lo más grave, una tasa de paro del orden del 15%. La salida de esta delicada situación va a requerir dos tipos de medidas. Unas de simple estímulo, dejando actuar a los estabilizadores automáticos; pero otras, más importantes, para flexibilizar las estructuras de la economía, algo muchas veces prometido pero nunca ejecutado a fondo.

Lo realmente preocupante es que poco se puede esperar de inmediato a este respecto. En el Proyecto de Presupuesto de 2009 hay una vuelta al síndrome del optimismo injustificado. Se espera que la economía alcance en 2010 un crecimiento potencial del 3%, pero hay que recordar que si por él se entiende un crecimiento sostenible, la economía nunca lo ha obtenido, ni en el pasado y reciente período de expansión que ha llevado al déficit corriente y endeudamiento exterior arriba mencionados.

Anselmo Calleja es estadístico y economista.


ACTUALIDAD ECONOMICA
Imparable recesión
Miguel A. Belloso

Aunque los mercados bursátiles seguirán dando enormes disgustos -por ejemplo en España-, con la inestimable colaboración de gobiernos peligrosos como el argentino; pese a que la recapitalización de la banca europea todavía no ha terminado, y esto no contribuye a serenar los ánimos de los depositantes y accionistas, parece que lo peor ha pasado, en lo que se refiere al sistema financiero.Se han establecido las palancas de apoyo precisas para salvarlo a costa del Tesoro público.

Dicho esto, ahora viene lo peor, que es el impresionante impacto de la crisis en la economía a pie de calle. Una vez conjurado el riesgo de un cataclismo financiero, afrontamos el hecho inevitable de la recesión, que va a golpear con más o menos dureza no sólo a los países desarrollados, sino también a los emergentes. E incluso a los Estados fallidos, pero tan relevantes para nosotros, como Argentina. España será una de las más castigadas. ¿Por qué? Por nuestra exposición masiva al sector inmobiliario, por la rigidez del mercado laboral, que impide la futura recolocación de los parados, por el escaso valor añadido de la producción, por los costes excesivos de la mano de obra , y finalmente, por una política económica que ha optado por el absentismo militante.

Esta semana se acaban de aprobar, en su primera fase, los presupuestos del Estado supuestamente destinados a combatir la crisis. La realidad es que no lo hacen. El gasto público crece demasiado, pero sobre todo en aquellas partidas mal llamadas sociales. Si se trata de animar la demanda con recursos de los contribuyentes, apostemos más por las infraestructuras, invirtamos lo necesario en modernizar la justicia o cambiemos radicalmente el modelo educativo.

Nada de esto ocurrirá ni se le espera. El estrés del presidente Zapatero tiene que ver con su patético interés por refundar el capitalismo, y su angustia, tras ser comprensiblemente relegado.


OTOÑO CALIENTE
La crisis prende la pólvora de la conflictividad en las empresas

Según CEOE, el número de horas perdidas por huelga hasta agosto se incrementó un 66% respecto a 2007. La cifra se puede disparar hasta final de año

Por Pascual García

Esta semana CEOE daba la voz de alerta. Según el informe mensual que hace la patronal sobre conflictividad laboral, hasta el mes de agosto el número de horas perdidas por huelgas se incrementó un 66,24% respecto al mismo periodo del mes anterior. El número de huelgas fue de 541 (frente a las 476 del pasado año), el de trabajadores implicados, 220.492 (hasta agosto de 2007 fueron 115.889) y las horas perdidas pasaron de las 13.790.799 del pasado ejercicio a las 23.430.752 de los ocho primeros meses de 2008.

Según fuentes de la patronal, las cifras pueden empeorar sustancialmente hasta final de año. De hecho, los datos de agosto no recogen los paros y huelgas que se han producido en septiembre y lo que va de octubre en sectores como el de la industria del automóvil y sus empresas auxiliares. Esto es, que no se recogen las horas de huelga que han provocado eres como el de Ford (que afecta a 990 trabajadores en la factoría de Valencia), General Motors (600 trabajadores, también en Valencia), Seat (4.700 trabajadores, Barcelona), Iveco (1.200, Valladolid), Nissan (680 trabajadores en Avila y 1.680 en Barcelona) o Santana (380 trabajadores en Jaén).

Tampoco en las estadísticas de agosto tienen hueco los afectados de las empresas proveedoras del sector de la automoción, como el ERE de 23 días para los 2.463 trabajadores de Bridgestone en Burgos o en Vizcaya (Basuiri, Usansola), los 99 trabajadores de Faurecia (Vigo), los 122 de Antolín (Vigo), los 90 de Esteban Ikeda (Barcelona), los 223 de Estampaciones Sabadell o los ERE en Freudemberg (140), Perillli (280), o los 524 afectados de Antolín (Burgos), además de los 200 empleados afectados por el ERE de Acciona en Barcelona.

Los datos de la patronal no recogen tampoco los expedientes de regulación de empleo de constructoras como Clar Rehabilitación (254), Promodico (180), Martinsa-Fadesa (314), SEOP Obras y Proyectos (270), Urazca (320), Corman Sistemas y Montajes de Seguridad (400), Forte Hormigones (66), Saint-Gobain Placo (129) o Juan Nicolás Gómez Construcciones (215).

Negociación colectiva

A estos conflictos, originados por los recortes de plantilla, habrá que sumar en los próximos meses las horas perdidas en el permanente goteo de noticias que dan cuenta de despidos en empresas como Telefónica Móviles (500 trabajadores), Futura o Lladró (275 trabajadores) o la operadora telefónica ONO que el pasado viernes anunció un ERE que afectará a 1.300 de sus 4.300 empleados.

Además, fuentes de la patronal precisaron que en los últimos años, se viene produciendo un desplazamiento de las negociaciones de convenios colectivos desde el primer trimestre de año, como ocurría tradicionalmente, hasta el segundo y el tercer trimestre, por lo que a las movilizaciones provocadas por ERE habrá que sumar también las que surgen de la negociación de los convenios.Esta misma semana, las federaciones de la construcción de CCOO y UGT han anunciado movilizaciones y paros en la empresa pública TRAGSA que afectarán a 8.000 trabajadores.

Según las previsiones de los interlocutores de este diario en la patronal, con las horas perdidas en el mes de septiembre se superarán las que no se trabajaron en todo 2007, concretamente, 22.513.329.

En este contexto, la patronal considera de extrema necesidad cerrar con las centrales sindicales un nuevo ANC (Acuerdo nacional de negociación colectiva) para orientar las negociaciones de la gran cantidad de convenios que se tendrán que negociar durante lo que queda de año y 2009.

En principio, estas reuniones a dos bandas (patronal y sindicatos) para abordar un nuevo ANC o prorrogar el anterior, deberían haber comenzado esta semana, pero los cambios en la cúpula de la patronal han retrasado la primera cita.

La sustitución de Juan Jiménez Aguilar en la secretaría general de la patronal y su relevo por José María Lacasa, con los desajustes en los equipos que esta sustitución pueden acarrear, ha atrasado el encuentro.

Por otra parte, de las organizaciones de autónomos como ATA se recuerda que las huelgas se producen, fundamentalmente, en las grandes y medianas empresas, pero que los trabajadores que pierden su empleo en este tipo de compañías no llega ni al 10% del empleo que se pierde.

Así, según la organización que preside Lorenzo Amor, las bajas de autónomos en la Seguridad Social hasta el mes de septiembre han sido 429.700, esto es, 109.907 más que en el mismo periodo de 2007 (319.793), lo que supone un incremento del 34,4%.

Para ATA, tan preocupante como este dato, o más, resulta la evolución de las altas, 390.027 en lo que va de año frente a las 413.820 de 2007, esto es 23.793 altas menos, lo que supone un descenso del 5,7%.

Los autónomos recuerdan, además, que este colectivo de desempleados no tiene cobertura de desempleo y que este asunto está todavía pendiente de acuerdo entre las organizaciones de autónomos y el Ministerio de Trabajo en el marco del desarrollo reglamentario del Estatuto del Trabajador Autónomo, aprobado con el consenso de todos los grupos parlamentarios durante la pasada legislatura.


CRISIS FINANCIERA
La Bolsa española firma su rendición

El Ibex retrocede más de un 48% desde su máximo histórico, hace justo un año. La crisis argentina se lleva por delante a los 'blue chips'.

Por J. G. Gallego

Hace exactamente un año el debate sobre el parqué no podía ser más antagónico al actual. Por entonces las dudas estaban en torno a la progresión alcista del Ibex, dónde estaba la resistencia y cuánto tardaría en superar los 16.000 puntos. Hoy las cuestiones van justo en la dirección contraria: ¿cuál es el suelo de un índice que ha perdido el 48% en 12 meses?

No hay respuesta para tal pregunta. No hace mucho que los analistas que pronosticaron un soporte en los 8.000 puntos fueron acusados de tremendistas. Hoy ese nivel está a punto de perforarse y la siguiente cota de la que se habla son los 6.800 enteros, es decir, el mismo punto por donde pasó el Ibex hace cinco años.

Desde su máximo histórico, en los 15.945 puntos hace un año, hasta ahora, el selectivo español acumula un desplome de casi 8.000 puntos. Es un retroceso en el que no sólo se incluyen las quiebras bancarias, los pésimos datos macroeconómicos y la incertidumbre y falta de liquidez generada tras la crisis subprime. También se descuenta un panorama económico desolador para 2009, con un fuerte aumento del paro -más morosidad y riesgo bancario, por lo tanto-, un severo recorte de los beneficios empresariales y una fuerte caída del consumo.

Pero la debacle bursátil de esta semana tiene además un componente nuevo que afecta especialmente al parqué español. La decisión de Argentina de nacionalizar las pensiones, privatizadas hace 14 años, significa añadir aún más desconfianza en un mercado plenamente pesimista. Las grandes cotizadas del Ibex tienen en aquel país una fuerte presencia que se puede cuantificar en los cerca de 1.000 millones de euros de beneficios en el primer semestre.

Con su intervención, la presidenta argentina, Cristina Fernández, añade más dudas respecto a estas compañías, ya que ahora los inversores se preguntan si alguno de sus negocios será también intervenido por el Estado. Eso explica gran parte de los desplomes de Telefónica, Santander, BBVA o Repsol, de alrededor del 15% en las últimas tres sesiones.

Del mismo modo que Argentina ha ayudado a desestabilizar el mercado, Reino Unido añadió el viernes más pesimismo tras confirmar que su economía se contrajo por primera vez en 16 años. La crisis es global, y así lo demuestran las Bolsas mundiales, fieles indicadores de la salud económica de un país. Pero España tiene en algunos aspectos más amenazas que el resto de países. A pesar de que su sistema bancario ha mostrado más fortaleza hasta el momento, el crecimiento del desempleo está siendo mucho más elevado que el resto de países europeos. La tasa de paro está ya en el 11,3% y eso arroja muchas dudas sobre el crecimiento del consumo y económico para 2009. En la Bolsa eso provoca que los inversores no premien los buenos resultados que hasta ahora se han presentado, sino que castiguen por anticipado una previsión muy negativa sobre las cuentas del próximo año.

Y entre medias de todo esto, el petróleo sigue oscilando en torno a los 63 dólares, un 55% más bajo que hace cinco meses, a pesar del anuncio de la OPEP de recortar la producción para adecuar la oferta a la caída de la demanda mundial.


DE COMPRAS POR LA BOLSA
Ante el descalabro bursátil se impone mantener la calma

Por Carmen Ramos

En las últimas cuatro sesiones bursátiles los principales índices del mundo han caído a plomo. El miedo, que no atiende a razones, se ha impuesto en todos los mercados y, sin ningún hecho relevante distinto a los ya conocidos, el dinero ha salido despavorido de la renta variable. El martes, cuando los números rojos comenzaron a inundar las pantallas, se consideró que eran meras realizaciones.El ritmo alcista de los últimos días era insostenible y se buscaría la mínima contrariedad para hacer caja.

La excusa no tardó en llegar: era día de presentación de resultados del tercer trimestre en EEUU y, aunque hubo de todo, sólo se destacaron los negativos. Sin embargo, la madeja se volvió a liar, ya que tras los primeros recortes vinieron otros y el pesimismo volvió a imponerse.

Al día siguiente la situación terminó de complicarse, ya que mientras los informes de distintos bancos de inversión pronosticaban que la recesión será inevitable en Europa, EEUU y Asia, en Argentina se decidía nacionalizar las pensiones privadas. Una decisión que invita a pensar que se ha echado mano de ese dinero para tapar agujeros de su maltrecha economía y que abre las puertas a nuevas nacionalizaciones. Una decisión que provocó que se vinieran abajo las acciones de todas las empresas españolas con intereses en el país, porque vuelve a poner de manifiesto que el gobernante de turno nacionaliza a su libre albedrío y las empresas no tienen respaldo jurídico.

Como se suele decir, fue la gota que colmó el vaso, ya que a las caídas generalizadas de los mercados se le sumó este nuevo riesgo, y nuestros principales valores se desplomaron. Hay que matizar que las inversiones que Santander, BBVA o Telefónica tienen en Argentina aportan a sus beneficios entre el 2% y el 4%. En el caso de Repsol, y a través del 85% que posee de YPF, la contribución es mucho mayor, pero sólo le perjudica de cara a llevar a cabo la Oferta Pública de Venta (OPV) de YPF, ya que los fondos de pensiones invertían en distintas empresas.

Pero la cosa no quedó ahí. En las jornadas siguientes, cada nuevo dato económico, de uno y otro lado del Atlántico, corroboraba la debilidad de las economías y el fantasma de la recesión. Los inversores se lanzaron a vender a saco. Ya no eran realizaciones por falta de liquidez, sino ventas pánico que se extendieron indiscriminadamente por todos los mercados. Tal vez sea mejor un desplome rápido que un agonizante goteo a la baja, pero la verdad es que impone ver cómo las acciones de empresas sólidas, que están luchando a brazo partido para presentar una buenas cuentas, se vienen abajo de esa manera.

Llegados a este punto, hay que pensar que una recesión no es el fin del mundo, y sólo cabe esperar que sea lo más breve posible.De momento, las decisiones tomadas por los distintos gobiernos han salvado al sistema financiero, y aunque la confianza no se ha restablecido, por lo menos el Euribor ha bajado hasta las puertas del 5%. A su vez, el presidente del Banco Central Europeo ha dejado abierta la puerta a nuevos descensos de los tipos de interés; mientras, su homólogo estadounidense, el presidente de la Reserva Federal, espera que ahora se tomen medidas fiscales.Unas medidas que esperamos sean un bálsamo para la economía norteamericana, pero que serán tomadas por el gabinete elegido en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre. Entretanto, hay que mantener la calma, no regalar las acciones y no tener prisa en comprar, habrá muchas ocasiones. Al margen de esto, vamos a seguir comentando como están nuestras empresas.

Iberdrola ganó, desde enero hasta septiembre, 2.481 millones de euros, un 53% más que un año antes. Este fuerte aumento del resultados se debe a su diversificación geográfica y de negocio, ya que Scottish Power y su filial, I. Renovables, han contribuido significativamente. Unas cuentas que no han impedido que sus acciones sigan bajando, de manera que, al precio actual, están muy baratas. Además, ha anunciado que el dividendo para 2008 será de 0,35 euros, lo que, a precios del viernes, supone una rentabilidad del 6,6%.

Santander El banco cántabro ha vivido una de sus peores semanas ya que, además de las caídas generalizadas y del castigo por sus inversiones argentinas, se le ha penalizado porque su filial de banca privada, Banif, vendió a sus clientes bonos de Lehman Brothers. Botín estudia resarcir a estos clientes con bonos de Santander, pero, de momento, el varapalo ha sido tremendo. Los precios actuales son más apropiados para comprar que para vender.

El análisis

Esta semana se han seguido desgranándose los planes de los países para la lucha contra la crisis financiera. El deterioro económico de los países de la Eurozona y el temor a una recesión internacional están llevando a una depreciación del euro frente al dólar y una caída de las cotizaciones en la bolsa europea. La decisión del Gobierno argentino de eliminar los fondos privados de pensiones (y de trasvasar el dinero acumulado al sistema oficial de seguridad social, unido a las peores perspectivas de crecimiento para Latinoamérica, ha seguido castigando a la bolsa española.

En España, la confianza empresarial del tercer trimestre de 2008 recogió el pesimismo de las últimas semanas y anotó un descenso intenso. Las exportaciones crecieron un 6,5% vs 6,7% de las importaciones.Por otro lado, según la EPA, el mercado laboral intensificó su ajuste en el tercer trimestre. El empleo cayó un 0,8% interanual (+0,3% anterior) y el desempleo aumentó en 217.300 personas frente al aumento de 31.000 el mismo trimestre del año previo). La tasa de paro aumentó al 11,3%.


DINERO FRESCO
El problema no es el G8, es el G4 (y esta foto)

Zapatero debió poner hace 23 días por ir a París el mismo empeño que ha puesto ahora por ir a Washington. Fue cuando Sarkozy montó una reunión muy peligrosa para los intereses de España y germen de lo sucedido después: el G4, que agrupa a cuatro de los cinco grandes países europeos. En cuanto a EEUU, todo habría sido más fácil si ZP hubiera cumplido lo que Bono prometió.

Carlos Segovia

El pecado original se produjo en San Petersburgo el pasado 1 de octubre. Fue allí cuando Zapatero restó increíblemente importancia a la reunión que estaba preparando Nicolas Sarkozy para tres días después y a la que no estaba invitado el español: «Creo que hay muchas reuniones informales para intercambiar ideas u opiniones y es lógico que así se produzca». Gran error.

Sí porque fue ahí, en la convocatoria del presidente francés del día 4 en París, cuando Zapatero tenía que haber lanzado su órdago. Era intolerable que Sarko -el jefe de la Unión Europea en ejercicio- convocara a un grupo elitista de países para tomar decisiones ¡europeas! De los cinco grandes allí sólo había cuatro representados. Estaba la canciller alemana Angela Merkel, el británico Gordon Brown, el italiano Silvio Berlusconi y el imparable neogaullista francés. Ni rastro del español. Y de reunión informal, nada. Allí acudieron también el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel DurÆo Barroso, el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y hasta el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet. Debutó así en la historia de la Unión Europea el G4, el directorio soñado por el gaullismo, la Europa a geometría variable sin café para todos.

Zapatero aceptó no ser convocado por aquello de que los otros cuatro grandes de la UE sí forman parte, a su vez, del llamado G8 (el grupo de los países más industrializados y Rusia), pero ese fue el germen de lo que ha venido después. Una semana más tarde, quiso salvar los muebles intentando apuntarse el tanto de ser el inspirador de la primera reunión de los países del euro a nivel de jefes de Estado y de Gobierno. Pero le pisó el anuncio Berlusconi y el propio presidente francés aseguró el día 21 ante el pleno de Estrasburgo que el que propuso la cumbre del euro fue él mismo.

En ese mismo discurso ante el Parlamento Europeo, Sarko planteó quién debía ser invitado por George W. Bush a la cumbre económica internacional del día 17: «Hay varias escuelas, pero deben ir los del G8, que es incontestable, y el G5 [México, Brasil, China, India, y Sudáfrica]». Aquello era grave para Zapatero, porque él mismo se había metido en el lío de generar expectativas de que él iría y que le apoyaba Brown.

El español se ha propuesto colarse como sea en la fiesta de Washington y si San Lula -el brasileño que preside el G20- le ayuda, conseguirá entrar, al menos, en los postres. Eso sí, si va, tendrá que ser coherente y acusar allí mismo a Bush de ser la causa de todos los males neoconservadores que han arruinado la economía mundial.

El problema de emperrarse en el loable empeño de ir siquiera un rato a esta súper cumbre es que como España no figura en ninguna G por razones históricas, tendrá que pagar un precio. Los gobiernos que apoyen este favor a ZP no lo harán gratis.

Nada habría hecho falta cayendo bien o infundiendo respeto al anfitrión. Que se lo digan a Brown, ¡un británico que logró ser invitado a la cumbre del euro! Pero Bush aún recuerda como en marzo de 2004 José Bono prometió a Donald Rumsfeld que ZP retiraría las tropas de Irak de forma gradual. ¿Gradual? El 19 de abril, Zapatero telefoneó a la Casa Blanca para anunciar -sólo una hora antes de hacerlo público- la retirada inmediata. Acertó el español en el fondo, pero no en la forma. Para Bush era, además, el insolente que no estaba en pie ante su bandera en el desfile del 12 de Octubre de 2003.

Cuando George Argyros, el entonces embajador en España amigo de Bush, dejó el puesto en noviembre de 2004 preguntó a Zapatero que por qué se quedó sentado aquel día. «Porque no estaba en el programa del desfile», repuso el presidente. «Hubiera preferido que me diera cualquier otra respuesta», lamentó el embajador. Por cierto, aquella exclusiva de EL MUNDO de la sentada zapateril en el desfile se recuerda ahora y es momento de contar cómo la conseguimos. Nadie del PSOE advirtió a este diario que Zapatero tendría ese gesto. Sólo estuvimos atentos a cómo iba a reaccionar en la tribuna, porque había rechazado la invasión de Irak. Vimos que se quedó sentado y Jaime Villanueva cazó la imagen.

ZP busca ahora una fotografía bien distinta en Washington, pero lo que es realmente prioritario es que Sarkozy no vuelva a montar un G4 excluyendo a España de su campo de juego primordial, que es la UE. Zapatero debe estar en la pomada de lo que se está cociendo ahora: planes anti recesión en toda la UE, tras los ya aprobados para la banca. El innovador Sarkozy trama cada día nuevos ataques contra pilares tradicionales de la UE como la libre competencia y el control presupuestario y hay que exigir lucidez y coordinación. Quizá resucite, como sostiene el veterano eurodiputado popular José Manuel García-Margallo, la vieja idea de Delors de apoyar con aval europeo grandes emisiones nacionales de deuda que revitalicen la economía.

Este brainstorming afecta directamente a España y el Gobierno debería ser mucho más protagonista. Solbes, como siempre, tiene la esperanza de no tener que hacer nada. Confía en privado que la inflación casi se desplomará como el petróleo y que Trichet bajará tanto los tipos que los españoles se encontrarán de pronto con precios bajos e hipotecas más baratas. Dinerito fresco salvador sin que Hacienda se tenga que despeinar.

Mientras tanto, queda la lección de que hay que tomarse en serio la política internacional. No sólo ZP. Es lamentable que Rodrigo Rato renunciara en 2007 a nada menos que dirigir el Fondo Monetario Internacional, donde sería tan útil un español ahora. «Cada vez te echamos más de menos en la política», le dicen notorios empresarios decepcionados con Rajoy. «Vosotros sí, pero mi partido, no», zanja Rato.

carlos.segovia@elmundo.es

La efeméride

La cosecha de UPN y el PNV

Se cumplen 30 años desde que la Constitución reconociera los fueros vascos y navarros y, por derivación, el mejor sistema de financiación del país para ambas comunidades. No contentos con su cupo, los partidos en el poder en Navarra y Euskadi, Unión del Pueblo Navarro y el Partido Nacionalista Vasco han aprovechado la revuelta de los presupuestos para hacer caja. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, puede presumir de que, con las últimas enmiendas, la inversión del Estado en su comunidad crecerá en 2009 un 56%, hasta llegar a los 216 millones de euros. Nadie le supera en proporción. En cuanto al País Vasco, ya iba a recibir un 11% más sin necesidad de pacto, pero ahora se asegura una futura inversión multimillonaria del Estado, aún por concretar, en el nuevo puerto de Pasajes; 30 millones anuales para que los ertzainas se jubilen a los 55 y, sobre todo, más subvenciones en lo único en que el PNV parece aún necesitar al Gobierno central: la transformación de Euskadi en líder tecnológico del sur de la UE.

El personaje

El pulso final de Blesa

El presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, ha decidido lanzar un insólito pulso a los dos líderes de la región: Esperanza Aguirre (PP) y Tomás Gómez (PSOE). Juega fuerte para mostrar autoridad, pero corre el riesgo de perder la Asamblea extraordinaria del día 10. Tiene a su favor a Izquierda Unida, Comisiones Obreras y, de momento, a UGT y Gallardón. ¿Luchará Blesa panza arriba? Puede esgrimir que la ley de Cajas impide a los miembros de la caja recibir instrucciones -dando un palo a los tres consejeros socialistas a los que su partido ha reconocido haber dado órdenes- o remover relaciones peligrosas como el hecho de que la esposa de un brazo derecho de Espe, Francisco Granados, haya entrado en el consejo de Caja Madrid Pensiones. «Ella está cualificada para el puesto y ni yo ni este Gobierno ha tenido que ver con el nombramiento», afirma Granados. Blesa, a su vez, no sólo presenta luces en sus12 años y un mes de gestión y pase lo que pase el 10-N, ¿podrá dirigir mucho tiempo Caja Madrid contra Esperanza y Tomás?

Para seguir

Paciencia, señores clientes

Cientos de miles de clientes de dos de las grandes entidades financieras de España, recibieron sendas ofertas el pasado año que no han ido bien hasta ahora. La del banco que preside Emilio Botín eran bonos convertibles que partieron con las acciones a 16,04 euros en aquél octubre de 2007. Un año después, cotizan a 7, así que para convertir habrá que esperar otra oportunidad en los próximos cuatro años. En cuanto a la Caixa, lanzó su nuevo holding Criteria a un precio de salida de 5,25 euros por título, cuando ronda ahora la mitad. Contar con una poderosa red comercial como la que disponen ambas entidades es un arma colosal para poder colocar emisiones en tiempos inciertos, pero también debe obligar a un gran esfuerzo de explicación para que la fiel clientela -la misma que apoya ahora el plan de rescate con sus impuestos- sepa bien lo que compra. Y más ahora que Santander, la Caixa, Caja Madrid y BBVA están arrebatando depósitos a otros competidores, porque en tiempos de crisis se llevan los grandes.

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