FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Isabel San Sebastián, Lucía Méndez, Raúl del Pozo, Erasmos, Carmen Rigalt, Henry Kamen

COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
¡Y más madera!
estas alturas, debería estar clara al menos una cosa en esta crisis financiera sobre cuyos límites en tiempo y espacio lo desconocemos casi todo. Lo indiscutible es que la sobrevaloración de activos -básicamente inmobiliarios- se disparó por una razón: la enorme abundancia de dinero circulante a intereses tan bajos que eran, en realidad, desintereses. Desintérese de pagar, y tome prestado gratis. Y tomamos, y dimos, y volvimos a tomar. Apenas comenzado el primer mandato de Bush, en 2001, se notaron los efectos del bárbaro empujón que los Clinton dieron a los bancos para que prestaran dinero a quienes menos tenían, o sea, a los que menos podían respaldarlo con garantías razonables. En los USA, a diferencia de Europa y especialmente de España, vivir de alquiler es normal, porque cambian de trabajo y residencia varias veces en su movida existencia. Claro está que los menos ricos son los que más querrían ser propietarios; y que los pudientes también prefieren comprar a alquilar, pero si ricos o pobres no eran prudentes invirtiendo, ya se encargaban los bancos de frenar sus expectativas, no fueran a quedarse con el crédito impagado. Esa precaución se canceló. También en el brillante crepúsculo de los Clinton, 1999, se dio vía libre a los bancos de inversión para entrar en el sector de los seguros, como si no fuera bastante dejarles entrar en la banca comercial, coronando así el círculo vicioso que ha llevado al desastre a Japón durante 15 años.
Pues bien, ¿qué hizo Greenspan al percibirse los primeros efectos de que regalar créditos podía acabar siendo un mal negocio para particulares y bancos? Regalar dinero a mansalva para que no frenase la economía. Ese año bajó el precio al 1%, por debajo de la inflación y del coste de la vida en todo. No le anduvo muy a la zaga el neonato BCE, que compitió al alza, pero compitió, con la FED en regalar duros a cuatro pesetas. En su caso a cuatro cincuenta, pero como los dólares y otras monedas a un precio tirado transitaban también la zona euro, qué más daba quién prestaba.
Nadie llegó más lejos que Zapatero negando la crisis: ganó las elecciones en marzo mintiéndole a la gente (hay que volver siempre al debate Solbes-Pizarro, catedral del mar de la trola) y en julio despedía a los hermanos de la tenida máxima del PSOE arengándoles: «¡A consumir!». Ese mismo mes, el sucesor de Greenspan, Bernanke, negaba la crisis inmobiliaria en los USA, como Paulson en el sector público después de promoverla desde el privado. Como MAFO apenas aterrizó en el Banco de España, desmintiendo los temores de Caruana al endeudamiento peligroso de familias, bancos y cajas. Y los mismos que nos han metido en el lío, las fracasadas autoridades políticas y financieras, decidieron ayer abaratar más el dinero, o sea, darnos más droga para sacarnos de la adicción. ¿Fuego? ¡Más madera!
ZOOMCARMEN RIGALT
El Rey- bombero
Vuelve el Rey por donde suele: a su real gana. Todos los reyes llevan dentro un Rey Sol. Es la esencia de la monarquía: un rey que va y viene, al que todo el mundo da la razón y casa a los hijos por conveniencia. Así es en los libros de cuentos y también en los de Historia, que es el mayor de los cuentos. Sin embargo, desde que se inventó la monarquía parlamentaria, la cosa ha cambiado mucho. La monarquía parlamentaria es un apaño ajustado con calzador a los nuevos tiempos, pero funciona, y a veces incluso bien.
Con todo, las actuales monarquías conservan algunos rasgos mitológicos que emanan de su naturaleza. Para buena parte del pueblo soberano, un rey es un privilegiado, un señor que es recibido con salvas y a quien la Policía abre paso entre el tráfico, alguien que no paga y ni siquiera se mete mano al bolsillo, que tiene decenas de servidores y ve cumplidos sus deseos antes de tomarse la molestia de manifestarlos. Con estos antecedentes, el principal riesgo de un rey es que acabe creyéndoselo, como parece que ha sucedido esta vez.
El próximo domingo, fiesta nacional, los informadores armados no accederán a la recepción del Palacio Real. La orden procede de Zarzuela y tiene una justificación irrisoria. Por falta de espacio, se ha puntualizado. Hombre, no. Digan ustedes que es por exigencias estéticas, por necesidad de aligerar el besamanos, o incluso por real gana, pero no por espacio. La única casa de Madrid donde sobran metros cuadrados es el Palacio de Oriente. Si un día vuelve la República y se cede el edificio a la improvisación popular, quedará resuelto el problema de todos los okupas de España.
El Rey se lo ha creído. A lo mejor la idea de excluir a los informadores no ha sido suya sino de quien le aconseja, pero el resultado es el mismo. A los efectos luce como un tic borbónico. Quizás el Rey no desee que le pregunten por la familia, extremo harto comprensible ya que los periodistas de la visceralidad andamos con la impertinencia puesta y no nos cortamos ante reyes ni alabarderos. Añadiendo a los periodistas políticos, que no pierden ocasión de montarle una rueda de prensa al presidente, la recepción se presentaría muy movida.
La decisión de Zarzuela no constituye un atentado contra la libertad de expresión, pero dice mal de quien la toma. Y si la ha tomado el Rey, peor para él. Ningún puesto está asegurado de por vida, ni siquiera el de los reyes, que en cualquier momento pueden acabar emprendiendo el camino de Cartagena o de Barajas.
El Rey no lleva sólo corona. También casco y manguera. Es el bombero mayor del reino y ha sofocado numerosos incendios en defensa de nuestra democracia. Como embajador de España no tiene precio. Lástima que de vez en cuando su tic borbónico le ponga en el disparadero. Espero que esta vez también apague los rescoldos de su decisión inadecuada.
LA TRASTIENDAISABEL SAN SEBASTIAN
Votos infames
Todos los votos valen lo mismo en democracia, pero no todos son equivalentes en términos democráticos. Me explico:
Los sufragios que persiguen Jesús Eguiguren y Patxi López en las próximas elecciones vascas, con sus apelaciones a un eventual nuevo «diálogo» con ETA, serán escrutados exactamente igual que los demás, se computarán a favor del PSE y puede incluso que lleven al candidato socialista hasta la Lehendakariza, sí; pero son votos infames. Votos tomados en préstamo de las filas terroristas representadas en Batasuna/ANV/PCTV hasta su ilegalización. Votos arañados del granero privado del PNV, especialista en el juego sucio de recoger nueces del árbol que sacuden los asesinos. Votos arrancados al miedo, al hartazgo, al desistimiento que se ha instalado en buena parte de la sociedad vasca, dispuesta a todo con tal de acabar con esa pesadilla de violencia e intimidación.
Eguiguren y López no hablan a humo de pajas. Tampoco mienten. Ellos están convencidos de que la forma de terminar con el terrorismo es la negociación. No creen que sea posible la derrota y tampoco les gustaría que así fuera. Otorgan a ETA alguna parte de la razón, alguna justificación histórica, por remota que sea. De manera que confían en el dout des, el apaño, la retribución de algún tipo, la satisfacción de alguna condición, como contrapartida al cese de la actividad criminal de la banda. Su partido ha estado en esa tesis desde el principio de los tiempos, por más que ahora digan algunos lo contrario. De modo que no les violenta lo más mínimo arrimar su sardina electoral a ese ascua que en el País Vasco alumbra y calienta, aunque en el resto de España queme. Son las autonómicas las que hay que disputar ahora.
Negociar con ETA es lo que les pide el cuerpo y además resulta rentable. No hay más que ver el ascenso espectacular que tuvieron los del puño y la rosa en la CAV en las últimas generales. Allá el proceso de la vergüenza no sólo no fue castigado, sino que recibió el respaldo de una parte muy significativa de la ciudadanía. Allí la mayoría no premia la resistencia frente al terror de una heroína como Regina Otaola ni la coherencia ejemplar de María San Gil en su defensa de la democracia, sino la «solución al conflicto como sea». Lo que sea, con tal de acabar. Como si se pudiera acabar de otra manera que no sea la derrota total y definitiva de ETA. Como si la experiencia acumulada no demostrara fehacientemente que la negociación no conduce a otra cosa que más muertos y más dolor, porque ETA mata precisamente para forzar la negociación. ¡Cuánta infamia!
ASUNTOS INTERNOSLUCIA MENDEZ
Zapatero y la Banca
La huida de Llamazares de la dirección de IU, que no del escaño, está motivada, al parecer, porque en las ruinas de la federación no le quieren. Su marcha corre paralela con la práctica desaparición de IU del panorama político. La izquierda se va porque el mundo en el que ha hecho política durante los últimos 20 años está en vías de extinción, cuando no ya extinguido. Llamazares no debe entender nada de lo que está pasando, pero los demás tampoco.
Fue toda una revolución ideológica que el Gobierno de EEUU nacionalizara empresas constructoras y bancos de inversión. Y la revolución ha llegado a España. Zapatero, el más peligroso rojo del viejo continente, ha hecho pandilla con los banqueros. El político a quien la derecha considera un izquierdista radical les recibe en La Moncloa y al día siguiente anuncia que el Estado les concederá créditos para que salgan del bache. ¡Créditos a los bancos! El mundo del dinero reacciona gozoso. El presidente de los empresarios dice que es una medida «fantástica». Y los líderes de UGT y CCOO avalan la inyección de dinero público para salvar a la banca de su falta de liquidez. ¿A quién puede extrañar que IU haya desaparecido por el mismo agujero que Lehman Brothers?
Nos dicen que los bancos españoles son los más serios del mundo, aunque en la época de vacas gordas a ninguno de ellos le dio por comprar masivamente Letras del Tesoro para ayudar un poco al bien de todos. Concedieron créditos como locos a los constructores de medio pelo, frieron a los pequeños impositores a comisiones, dieron por el ahorro familiar unos intereses irrisorios y aumentaron sus beneficios en cantidades escandalosas. Y ahora nos dicen que hay que echarles una mano para sacarles del apuro con el dinero de todos.
Aclara Zapatero que ese dinero va a ser utilizado para restablecer los créditos a las familias y a las empresas. ¿Cómo lo sabe? ¿Firmó con los banqueros algún acuerdo en La Moncloa, o bien se fía de su palabra de caballeros? No hay ética que valga cuando hablamos de dinero. Si se trata de estimular la actividad económica y el consumo, ¿por qué el Estado no da los créditos directamente a las empresas o a las familias?
Zapatero ha madrugado de nuevo a Mariano Rajoy y por eso a lo mejor está muy contento. Ha demostrado que no es el presidente contemplativo del que la oposición ha hecho caricatura en los últimos meses. Pero eso no basta. El Gobierno y el PSOE presumen de su gran sensibilidad social. Pues bien. Si no hay más remedio que ayudar a los bancos, alguien tiene que garantizar que los banqueros y sus directivos utilicen el dinero que el Estado va a poner en sus manos en la economía productiva y no en la especulativa. ¿Quién se puede fiar un pelo de la buena voluntad de los banqueros? Los ejecutivos de la aseguradora AIG, por ejemplo, se fueron a un hotel de lujo a hacerse la manicura para celebrar que habían sido rescatados por el Gobierno norteamericano. Eso sí que hiere de muerte la sensibilidad social.
ERASMOFiscalía
Concisa excursión para cazadores de apotegmas. Tal proverbio árabe, de tanto progreso, muy Alianza de Civilizaciones: «Si pegas a tu mujer sin saber porqué, no te preocupes. Ella lo sabe». Y la Fiscalía: pide al Supremo condenar «por si acaso» (sic: EL MUNDO) a islamistas radicales. Qué Ministerio Público, tan paremiológico: Si encarcelas a un islamista radical sin saber porqué, no te preocupes. El lo sabe.
TRIBUNA LIBRE
HENRY KAMEN
Dudas sobre la imagen mesiánica de Barack Obama
HENRY KAMEN
Cuando falta menos de un mes para que se celebren las elecciones presidenciales de Estados Unidos, es oportuno preguntarse por qué existe la tendencia en sectores de la prensa europea de presentar al senador de Illinois, Barack Obama, como un nuevo salvador del Occidente. El presidente del Gobierno español ha declarado que le gustaría que éste ganara, pero sería interesante saber por qué él, como antiamericano convencido, expresa de repente interés en los candidatos que se presentan al público americano. ¿Por qué tantos europeos, antes hostiles a América, ponen ahora sus esperanzas en Obama? Una reciente encuesta Gallup de los cuatro principales países europeos -Reino Unido, Francia, Alemania e Italia- revelaba que si se les permitiera sólo a los europeos votar en las elecciones de Estados Unidos, Obama las ganaría por una gran mayoría.
La verdad es que estas opiniones pro-Obama nada tienen que ver con lo que en realidad está pasando en Estados Unidos. Algunos europeos son fuertemente anti-Bush y, por tanto, creen que un candidato, cualquier candidato, del partido opuesto corregirá la política americana. Otros piensan que ya es hora de que un hombre de color tome el liderazgo en América. Otros opinan que la retórica de Obama producirá una nueva América que será la sucesora de la que JF Kennedy pudo haber conseguido. La lista de razones en favor de Obama es larga. Pero está claro que cada una de las razones que los europeos citan se basa más en esperanzas que en la realidad.
Obama no ha conseguido nada significativo en su muy corta carrera política, y tal vez sea ese el motivo de su atractivo. La encuesta de opinión Gallup de esta semana muestra que tiene una ligera ventaja en intención de voto, y es posible que gane las elecciones. El propósito de este artículo -escrito desde un Estado donde la intención de los votantes esta dividido casi por un igual entre los dos principales candidatos- es el de sugerir que Obama probablemente no sea el salvador que aparece en la prensa europea (y, por supuesto, la española). En la práctica, casi nada diferencia a Obama de McCain.
¿Favorecen los europeos al candidato demócrata porque creen que la política exterior en Irak cambiará de pronto? Obama ha sugerido que las tropas americanas serán retiradas de Irak hacia el año 2010, pero sin ningún compromiso claro. En realidad, como acaba de publicar el New York Post, ha pedido al ministro de exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, que demore cualquier retirada hasta que su propio Gobierno esté en el poder. Esto significa que no se iniciaría ninguna retirada hasta 2009, lo cual convierte la fecha de 2010 en un mero ejercicio de propaganda, imposible de cumplir. De hecho, los dos candidatos presidenciales están de acuerdo en una retirada de Irak, y sólo disienten sobre cuándo debe producirse. Sin embargo, Obama ha dejado claro que cuando ésta tenga lugar, deberá quedarse en territorio iraquí un gran número de efectivos (un consejero de Obama ha indicado la cifra de 80.000, una cantidad impresionante), estacionados en el país por «seguridad». Cada semana, Obama cambia su posición y especifica menos. Su última declaración es: «Debemos ser tan cuidadosos al salir de Irak como descuidados fuimos al entrar». Nada más preciso que eso. Efectivamente, uno de sus más prominentes consejeros dijo hace algún tiempo que Obama no tenía intención de cumplir ninguna promesa. Y aseguró a la BBC: «El, por supuesto, no confiará en ningún plan que haya elaborado como candidato presidencial o como senador americano. Confiará en un plan que decidirá consultando con los militares de allí». La ventaja de tener a Obama en lugar de a McCain en términos de política exterior es casi cero. Porque en todos los asuntos principales, tienen ideas muy parecidas.
El mismo problema surge cuando intentamos ver en qué difieren McCain y Obama respecto a los temas domésticos. Y lo hacen claramente en las políticas que siempre han separado a los demócratas de los republicanos, tales como la seguridad social. Pero no hay diferencia alguna en cuanto a los problemas que en estos momentos son la prioridad del ciudadano, como la economía y el precio de la gasolina. La enorme crisis financiera que se está produciendo en Estados Unidos es la prueba, si ésta fuera necesaria, de los inmensos recursos de este país, porque la economía de cualquier otro país se habría colapsado bajo el peso de tanta deuda. Esta habría sido la ocasión para Obama de demostrar que él es más radical que McCain, de exhibirse como un héroe de la izquierda socialista. Sin embargo, los dos candidatos han hecho casi las mismas declaraciones, dando su apoyo al regalo financiero de 700.000 millones de dólares que el presidente Bush ha hecho a los grandes bancos, y que el Congreso aprobó finalmente el viernes pasado.
Sólo McCain tuvo el coraje de declarar que la crisis la había causado la avaricia de los bancos, y que no era obligación del país rescatarles. Obama, por su parte, hizo discursos vacíos. Evidentemente, ambos confían en los votos y en el dinero de las empresas capitalistas, y ambos tienen que cantar la misma canción.
La imagen favorable de Obama se basa hasta cierto punto en la creencia de que procede de orígenes humildes y que no representa a los ricos. Es cierto que sus padres no lo eran, pero él ha ascendido en el mundo. Si nos fijamos en las cifras oficiales que el propio candidato ha dado, veremos que Obama ha comunicado propiedades de alrededor de un millón de dólares. En 2006, él y su esposa tenían, además, un ingreso anual total de 984.000 dólares. Eso es más dinero del que algunos de nosotros ganamos en toda nuestra vida. Por supuesto, la fortuna personal de Obama es bastante más pequeña que la del candidato republicano, McCain, quien ha comunicado propiedades de alrededor de 30 millones de dólares. El hecho cierto es que nadie puede llegar a ser candidato presidencial en América sin tener mucho dinero.
Es evidente que muchos españoles creen que Obama es el mejor candidato porque una mayoría de la población hispana de Estados Unidos ha expresado su preferencia por él. Hay al menos 10 millones de votantes latinos en este país y su voto podría afectar el resultado en algunos estados cruciales, como Florida, Colorado y Nuevo México. Según las encuestas Gallup, más del 60% de votantes hispanos dicen que votarán por Obama. Sin embargo, el voto hispano no es igual en todas partes, y debemos recordar que la votación es de circunscripción estatal, no nacional. En Florida, tal vez el Estado latino más crucial, una mayoría de hispanos están en favor de McCain. Lo mismo se puede decir de Arizona. Y no debemos asumir que los hispanos necesariamente apoyan a Obama. En la contienda entre Hillary Clinton y él, por cada dos hispanos que apoyaban a Clinton, sólo uno lo hacía por Obama. Asimismo, en las últimas elecciones presidenciales, el 40% del voto hispano fue a Bush.
La imagen del sueño Obama no se limita sólo a España o Europa. No seamos injustos con los europeos porque hayan creado una imagen ficticia del aspirante afroamericano. Dentro de Estados Unidos, también su atractivo procede de tres razones principales que nada tienen que ver con temas políticos reales. Primero, ha conseguido casi con solidez el voto de los afroamericanos. El 90% de ellos dicen que le apoyarán, y muchos le consideran un salvador. Ha habido una polarización radical según el color de la piel, y muchos afroamericanos han desertado del candidato republicano. Pero es válido preguntarse si el color de la piel, blanco o negro, tiene algo que ver con la capacidad política. Segundo, muchos le apoyan porque es joven, y el 60% de los votantes menores de 30 años expresan su preferencia por él. Pero, ¿acaso los políticos jóvenes no pueden cometer los mismos errores que los viejos? Uno puede inclinarse a pensar que tal vez estén más expuestos a ello.
Tercero, a muchos les gusta su retórica, porque promete cambiarlo todo y crear una mejor América. Esta es quizás la razón más peligrosa, ya que traiciona la conmovedora fe en la habilidad de un hombre para cambiar una nación, un escenario que jamás se ha dado en la historia humana. La experiencia más común es que los políticos hacen promesas que saben que no cumplirán. Cualquier duda que uno pueda tener sobre Obama es, por supuesto, igualmente válida para McCain. Y gane uno u otro, la situación no cambiará. Muchos votantes estadounidenses saben esto, y por ello no se comprometen con ninguno.
Es uno de los grandes misterios de Estados Unidos, la nación más democrática del mundo, pero con un sistema político que con frecuencia produce líderes desastrosos, como George W. Bush. A priori, están abiertas todas las posibilidades de que Obama o McCain sean tan desastre como Bush. Muy pronto lo veremos, tal vez cuando ya sea demasiado tarde.
Henry Kamen es historiador y su último libro es Imagining Spain: Historical Myth & National Identity (Yale University Press, 2008).
Etiquetas: Firmas





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