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lunes, 15 de septiembre de 2008

PROHIBIDO HABLAR EN ESPAÑOL: (8) Hablan las VÍCTIMAS del nazifascismo gallego: «Agudizamos el ingenio para evitar la imposición del gallego»



PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL / El testimonio / LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (8) MARGARITA LEIS / Vigo
«Agudizamos el ingenio para evitar la imposición del gallego»

MANUEL ROMERO

VIGO.-
Margarita Leis de la Calle, Marga, ha hecho de la picaresca una virtud, un salvavidas escolar para sus dos hijos, Pedro, de nueve años (4º de Primaria) y Ana, de 15 (2º de ESO), sumergidos en la normalización lingüística gallega.

No se ahogan porque Margarita, como otros muchos padres, le ha tomado la medida a la Xunta y practica un método casero con el que combate la eliminación del castellano en las escuelas.

El procedimiento requiere un esfuerzo económico de los padres y uno de aprendizaje de los chicos. También es necesaria la complicidad de los profesores, que saben que muchos de sus alumnos aparentan que escuchan; y del centro, que se debate entre las instrucciones impuestas por la Consejería de Educación y la actitud de los padres, favorable al castellano.

El proceso resulta más fácil de entender en boca de Marga Leis. «La Xunta reparte cada año, a través de los colegios, los cheques escolares, con los que compramos los materiales en gallego. Pero nuestros hijos no se enteran con esos libros. Así que, de nuestro bolsillo, encargamos fuera de la región las versiones en castellano que más se les parecen. Los profesores, reconvertidos al gallego, lo explican más o menos en clase, y luego en casa, con el libro en castellano, los niños aprenden el tema con detalle. Al día siguiente vuelven al cole con el milagro de saberlo casi por un don sobrenatural».

En Galicia, este proceso irracional de aprendizaje resulta coherente. Es más, sin él, miles de niños no conseguirían superar el curso. «Agudizamos el ingenio para evitar la imposición lingüística», asegura Margarita.

Testigos de esta práctica son los inspectores de la Consejería de Educación, apostados en ocasiones en las puertas de los colegios. Sonsacan a los escolares el idioma en que su profesor ha impartido las clases. Otras veces el interrogatorio se produce dentro de la clase, después de haber solicitado al maestro su salida del aula. Las pesquisas acarrean la amonestación y la sanción, hasta la pérdida de la ayuda económica -si se trata de un colegio concertado- y la retirada de licencia.

El viernes pasado, Margarita Leis dio un paso más en la defensa de los derechos lingüísticos en las escuelas gallegas. Envió a su hijo, Pedro, con los libros en castellano a la escuela, un centro concertado gestionado por religiosas. La profesora devolvió al chico a su casa con la mochila llena. «Dile a tu madre que se ha equivocado al comprar los libros».

Hoy, lunes, Pedro volverá a clase con la misma mochila y una carta que recoge el Dictamen 366/07 del Consejo Consultivo de Galicia. Establece que el artículo 13 del decreto que regula el uso y la promoción del gallego en el sistema educativo deja un resquicio legal para que los alumnos puedan usar material escolar que no sea en ese idioma. Su madre no las tiene todas consigo. Si el colegio lo acepta habrá ganado temporalmente una batalla, la misma que otros padres están planteando en un principio de curso que promete conflicto.

Margarita Leis es una madre con carácter que ha decidido unirse a otras y salir a la calle para recabar firmas en defensa del castellano en la escuela. Ahora es activista de la plataforma Galicia Bilingüe, un movimiento independiente que reclama igualdad de derechos lingüísticos. Alguien ha escrito en la puerta de su casa Eiqui vive unha faszista. «En algunos actos, los nacionalistas han llegado a insultarme, a decirme obscenidades irrepetibles, y a escupirme. He tratado de evitar que mis hijos se enterasen, pero son listos y saben lo que pasa. Como madre siento vulnerados mis derechos y los de mis hijos porque no tenemos poder sobre su educación. Somos los paganinis del escenario político».

A Margarita Leis le escandaliza que la Xunta haya invertido «un millón de euros en publicidad para promocionar el gallego, con la crisis que tenemos. Todos hablamos gallego... pero no ese gallego lusista que están imponiendo, que ni mi abuela entiende».

Percibe la discriminación lingüística incluso en situaciones cotidianas. «En la playa de Panxon [Pontevedra] se difunden el estado del mar, la temperatura, los peligros de oleaje, sólo en gallego, a una gente que, al cien por cien, habla castellano. Estoy cansada de ir a la Oficina de Turismo para poner denuncias, pero no se dan por aludidos».

Para Margarita, las consecuencias de la imposición lingüística del gallego no tardarán mucho en llegar. «Aquellos que tienen profesiones liberales tratarán de irse de aquí y los nacionalistas lograrán lo que quieren, una sociedad sectaria. Su objetivo es que te sientas mal por hablar castellano, cuando escolarizas a tu hijo o te diriges a un funcionario».

Se ha dado el plazo de un año para marchase de Galicia si no cambia la situación. «Hemos mirado pisos y colegios en Salamanca. Allí volveríamos a empezar».

El último interrogante lo plantea como un desafío: «¿Dónde está la Alta Inspección del Ministerio de Educación?».

Los profesores amenazan a Maragall con una huelga

SONIA DOCTOR

BARCELONA. - El curso escolar catalán arranca marcado por la Ley de Educación de Cataluña (LEC) que, no lejos de la polémica, centrará buena parte del trabajo parlamentario. Mientras 1.180.000 escolares preparaban ayer mochilas y libros para afrontar el primer día de colegio, el sindicato de profesores mayoritario en los centros públicos, la USTEC-STEs, amenazaba con más movilizaciones si no se introducen cambios en algunos de los puntos críticos de la primera ley educativa catalana, que se encuentra en trámites en el Parlament.

Después de que el Govern aprobara en julio el anteproyecto de ley sin el apoyo de uno de los tres socios de gobierno, ICV, y con buena parte de los representantes del ámbito educativo en contra, la portavoz de USTEC-STEs, Rosa Cañadell, se mantiene firme en su decisión de convocar una nueva huelga.

Cañadell criticó abiertamente la gestión del consejero de Educación, Ernest Maragall, de quien aseguró que «no ha hecho el esfuerzo de escuchar e intentar consensuar». Para la portavoz del sindicato de profesores, Maragall «tiene una idea de formato de educación que no se corresponde a nuestra escuela pública, catalana, laica y democrática».

Cañadell dijo que el texto que está en trámites parlamentarios «no aporta soluciones» a los problemas del sistema educativo catalán, como son «el fracaso escolar, la masificación, la concentración de alumnos con necesidades educativas especiales o la cantidad de alumnos por aula», al tiempo que rechazó los denominados espacios de acogida para inmigrantes que se estrenarán en Vic y Reus como prueba piloto.

Esta es una de las novedades del curso escolar que se inicia hoy y que cuenta con 34.197 nuevos alumnos.

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