e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

jueves, 25 de septiembre de 2008

FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Isabel San Sebastián, Pedro G. Cuartango, Lucía Méndez, Raúl del Pozo, Erasmos,Condoleezza Rice



COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
Desconfianza total

Pincha para oír en directo a Federico, o su último programa, a partir del lunes día 8 de septiembreLa mayoría de los economistas clásicos, profesionales y asociados, ha recibido la intervención financiera del Gobierno norteamericano y de Poulsonator, su tecnocincinato, con ese malhumorado respeto que se guarda para las víctimas de las catástrofes cuando están sin enterrar. Creían que el respaldo obligado pero no entusiasta de los dos partidos y sus candidatos presidenciales iba a dar a los mercados la confianza que tanto les faltaba, mas, ay, como si todo se conjurara para poner en ridículo a la inmensa tribu intervencionista, el arrumbamiento de la economía de mercado no ha traído paz, consenso, confianza, nada. Al intervencionismo permanente de Greenspan desde Bush I y los Clinton le ha sucedido el intervencionismo total de Bush II. Difícilmente puede haber fracasado un liberalismo que sólo ha existido por parcelas, aunque la exageración haga feliz a Caperucita Roja en Manhattan, o sea, a Zapatero. El caso es que ha vuelto la desconfianza total. La euforia por la socialización de las pérdidas, tan castiza en la España antiliberal y que tanto gusta a los ricos progres, duró día y medio. Al segundo día del subidón sideral volvió a hundirse Wall Street y nuestro pobre Ibex le sigue «royéndole los zancajos», en brillante ferocidad de Quevedo. Y es que cuanto más se le ven las costuras a esa fulminante intervención del Tesoro USA para evitar la debacle financiera, más improvisada parece y más abonada a una lenta ruina. ¿Que siempre será mejor que la ruina súbita? Puede. Pero nunca sabremos el tiempo y dinero que hubiera costado una curación normal. Y hasta ahora, el coste de la intervención, tampoco.

En Estados Unidos sólo el 7% de la población aprueba el rescate gubernamental, con apoyo de demócratas y republicanos, del sistema financiero. El consenso popular bipartidista es total: hay el mismo número de votantes demócratas y republicanos contra la intervención y que quieren que los bancos quiebren, o sea, como todo hijo de vecino cuando se arruina. Esto permite albergar una levísima esperanza de que, si no la casta dirigente, el pueblo americano conserva un principio moral básico para la economía, la política y lo que sea: el que la hace la paga y nadie debería pagar por él. Por desgracia, el caso español es más grave, ya que si sigue adelante -y seguirá- el rescate del sistema financiero americano, aumentará aún más su deuda pública, se captará aún más ahorro de todo el mundo y habrá aún menos dinero para prestar al mendigo entre los mendigos y deudor entre los deudores, que es España. Si alguna entidad financiera tiene la amable tentación de prestarnos dinero, hay que vendarle los ojos y taparle los oídos para que no se entere de nada. Sobre todo, que no se acerque al Parlamento. Una sesión como la de ayer, con Solbes, De la Vega y Magdaleni en su salsa tártara, y no vemos un solo dólar.

LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
(Imp)unidad
¿Cuántas madres de asesinados por ETA han suplicado que su hijo fuera el último? ¿Cuántos huérfanos han apretado los dientes jurando que los terroristas nunca se saldrán con la suya? Hemos perdido la cuenta. Cada nueva muerte es un pozo insondable de dolor para una familia inocente. Un abismo de incomprensión que intenta en vano buscar la explicación o la utilidad de lo que resulta inexplicable e inútil. Un torrente de declaraciones y gestos huecos por parte de quienes no tardarán en olvidar a esas víctimas, como hicieron con otras muchas siempre que les convino. Un ritual atroz, brutal, inaceptable, que asumimos, sin embargo, con la naturalidad de lo que ya es costumbre. Siempre lo mismo.

ETA mata para forzar al Gobierno a negociar y obtiene rentabilidad de sus crímenes cada vez que un gobierno acepta hacerlo. Cada proceso de paz (desde las conversaciones de Argel a las de Loyola, pasando por el pacto de Estella) es un argumento a favor del coche bomba, del tiro en la nuca o del secuestro. Cada tregua-trampa, un engaño que esconde más sangre, más sufrimiento, más funerales prematuros. Cada gesto de buena voluntad de los demócratas, como la escandalosa autorización de las listas etarras en el Parlamento de Vitoria y los ayuntamientos, el pasaporte a De Juana Chaos o la reunión entre Patxi López y Arnaldo Otegi, un retroceso formidable del Estado de Derecho. Ante los terroristas sólo caben dos opciones: la rendición o la derrota. Son ellos o somos nosotros. No caben las medias tintas. Y esto lo saben Zapatero, Rajoy e Ibarretxe, aunque alguno lo olvide fácilmente.

El presidente ya no habla de paz, es verdad; pero tampoco asume la menor responsabilidad sobre lo que está ocurriendo. No ha cesado a su ministro de Justicia ni a su Fiscal General. No ha pedido perdón. No ha reconocido que su error, su irresponsabilidad, nos ha hecho perder un tiempo precioso a la vez que devolvía la esperanza a ETA. Ni siquiera nos consta que haya roto el contrato suscrito con la fundación Henri Dunant, lo que hace sospechar que tal vez mantenga ese cauce de diálogo abierto. El líder de la oposición, a su vez, ha renunciado a pedir explicaciones. Se ha cansado del papel de Pepito Grillo y prefiere salir en la foto de la unidad, aun a costa de consagrar la impunidad de su rival en las urnas. Le molestan testigos incómodos de un pasado de firmeza, como María San Gil, que abandona la política con el bolsillo vacío, la dignidad intacta y la gratitud eterna de quien firma estas líneas. En cuanto al lehendakari, ése sí que está donde siempre ha estado: allá donde quiere llegar ETA sembrando España de cadáveres.

TIEMPO RECOBRADO
PEDRO G. CUARTANGO
Sobre Ortega

José Ortega y Gasset fue visto como un traidor por la izquierda y como un enemigo por la derecha, de suerte que su figura permanece hoy todavía en medio de una especie de neblina que le hace difícilmente reconocible.

Tras leer la documentada biografía de Gregorio Morán, no hice sino aumentar mis dudas sobre este filósofo e intelectual al que presentaba en sus últimos años como un hombre derrotado y casi servil con el franquismo.

Como Ortega no estaba de moda cuando yo estudiaba Filosofía, nunca fui más allá de leer superficialmente alguno de sus opúsculos y siempre con prejuicios. He descubierto mi error muchos años más tarde al volver a sus textos gracias a la excelente reedición de su obra que están realizando la editorial Taurus y la Fundación Ortega.

En el octavo volumen, el último de los publicados, hay un conmovedor discurso de Ortega dirigido a los ciudadanos de Segovia, a los que invita a sumarse a la República. A continuación, hay un borrador en el que el filósofo describe los principios que deben sustentar el nuevo régimen.

Naturalmente, nada de aquello se pudo llevar a cabo y, seis meses después, el entusiasta impulsor de la Agrupación al Servicio de la República escribió su célebre artículo con el «no es ésto, no es ésto». Ortega tenía una idea utópica de España que en aquellos momentos chocaba con el cainismo de la derecha y la izquierda que iba a desembocar en la Guerra Civil. Pero muchas de sus ideas se materializaron 25 años después de su muerte, cuando España se transformó en una democracia.

Estas reflexiones vienen a cuento de que Ortega es una figura injustamente olvidada en la sociedad española, que no ha valorado de forma suficiente el extraordinario legado filosófico e intelectual de un hombre que tuvo la peculiaridad de intentar pensar por sí mismo. Al acercarme a su obra, lo primero que me ha sorprendido es la profundidad de sus escritos filosóficos y su fascinación por la metafísica, sin duda, heredada de sus maestros alemanes. Creo que sus trabajos en este campo no desmerecen en nada de los de clásicos como Husserl o Heidegger, que sí gozan del reconocimiento que se le ha negado a Ortega en España.

Pero Ortega era, sobre todo, un gran observador de la sociedad española de los años 20 y los 30, que retrata con amenidad y agudeza en numerosos artículos en los que describe desde el ambiente de una corrida de toros a las pasiones en torno a una tertulia de café.

Ortega, que fue un hombre bueno que jamás hizo daño a nadie, se tuvo que marchar de España porque no tenía sitio en este país tan dado al resentimiento y al revanchismo. Muchos de sus escritos deberían formar parte de esa Educación para la Ciudadanía que están empezando a estudiar nuestros hijos.

Creo que la memoria histórica consiste en rescatar lo mejor de nuestro pasado sin necesidad de desenterrar a los muertos, por lo que me parece más sano leer a Ortega que discutir sobre lo que hay que hacer con el Valle de los Caídos.

ASUNTOS INTERNOS
LUCIA MENDEZ
Los obedientes

«Que la paz esté con vosotros». Es casi seguro que Carlos Dívar les dio ayer las gracias de esta forma a los 20 vocales del CGPJ que le eligieron por unanimidad. También pudo decirles «Dios os bendiga» o cualquier otra expresión de las que oye en Misa. El juez Dívar parece una buena persona y va camino de convertirse en un santo. De momento, en dos días ya ha hecho un milagro. Los vocales progresistas elegidos por el PSOE para formar parte del Consejo pasaron de considerar su nombramiento un «disparate horroroso» a votarle con gran entusiasmo. Anteayer, la personalidad de Dívar les parecía poco idónea para ocupar el cargo, dado su profundo catolicismo practicante. Ayer, sin embargo, elogiaron sus «40 años de ejercicio caracterizados por su independencia, discreción y preparación técnica». Dado que a sus 66 años Dívar no puede haber cambiado tanto en dos días, hay que concluir que los vocales progresistas se han caído del caballo como San Pablo, ejemplo que viene muy a cuento.

Se esperaba con gran expectación la primera reunión del gobierno del Poder Judicial convocada para elegir a su presidente, según manda la Constitución. Para ahorrarles el trabajo, el máximo responsable del Poder Ejecutivo les había buscado ya al presidente. La expectación residía en saber si los 20 nuevos vocales del CGPJ, profesionales de la Justicia de muy destacada trayectoria y de no menos acreditada independencia harían caso a Zapatero o no. El presidente del Gobierno puede estar satisfecho de la obediencia de los vocales del CGPJ. Su decisión fue asumida por unanimidad. Además, en votación secreta para que no se diga.

La obediencia es una virtud católica muy del agrado del ya flamante presidente del CGPJ. O sea, que por ahí, los vocales han comenzado bien. Pero han incumplido la Constitución y han renunciado a su propia identidad e independencia, dando por hecho que la única fuente legitimadora de su poder es el presidente del Gobierno, y no las Cortes Generales que los han elegido. El presidente Zapatero ha hecho lo mismo que todos sus antecesores: decidir consigo mismo quién debe presidir el Poder Judicial. Incluso puede decirse que ha cumplido el trámite con una generosidad sorprendente, al elegir a un juez lejano a sus postulados ideológicos. En La Moncloa hubo gran regocijo y mariposas en el estómago. El Anticristo sienta en su mesa a un hombre de fe. Zapatero, 1. Rouco, 0.

La responsabilidad del presidente del Gobierno erigiéndose en cabeza de todos los poderes del Estado es indudable. Ahora bien, cada uno tiene que asumir la suya. Es muy fácil confundirse con el paisaje, sin tener en cuenta las obligaciones personales. Lo difícil es defender la responsabilidad individual, la independencia y las convicciones. Nadie les puso una pistola en el pecho para que votaran a Carlos Dívar. Los vocales del CGPJ han renunciado a sí mismos a las primeras de cambio. Y lo peor es que resulta improbable que Dios se lo demande.



EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
El final

Tenía razón Angel González cuando dijo, después de cantar un tango, que la Historia de España se hace con sangre y se repite; tenía más razón que el otro santo, el que comentó que la Historia se repite, la primera vez como tragedia, la segunda vez como farsa. El terrorismo, desde la Ciudad de las Bombas al asesinato del brigada Luis Conde, se repite como una tosca morcilla siempre como tragedia, nunca como pantomima. Los de ETA han matado, es lo único que pueden hacer si no quieren pudrirse de rejados años y años en los chiqueros españoles. Asistimos nuevamente a la industrialización de la cobardía, a los discursos farisaicos, al estreno de modelos en las catedrales. Saquen el moquero, aprieten el culo y sigan. Vienen tiempos atroces.

Se hayan equivocado los terroristas en la tregua, haya errado el Gobierno, ahora no nos queda más que aguantar el último fanatismo. No insistan en el discurso de las equivocaciones. Historia es descubrir que lo que hoy es de una manera fue ayer de otra. Hoy es de otra manera, y la única manera de tratarlos es duro y a la cabeza. Ha empezado el zafarrancho. Habrá más muertes, más palabrería de los partidos, pero frente a esa palabrería: Rubalcaba. El ministro del Interior debiera enviarles a los ejecutores el mensaje que Barford envió a su enemigo: «Este día será el último porque antes de que se borre su luz te venceré y te borraré».

Ayer detuvieron en Francia a la cúpula de Batasuna. Ellos están extinguidos, pero siguen teniendo sobre el Estado la ventaja de que carecen de límites, todo les está permitido; cuanto más inhumanos, sanguinarios y truculentos, más eficientes. Esta es su última traca, necesitan más que nadie un alto el fuego. Son unos pringados, mala carne de patio; se han equivocado, ya no les queda nada en la olla ni aquel cóctel de Loyola, Fanon y Arana. Son asesinos de bajo salario. Nadie decente piensa que pegando tiros en el cerviguillo de un brigada te van a pedir la vuelta al ruedo o vas a lograr un Estado.

En este frente escucharemos los discursos, los funerales, las pompas de mármol. Digan lo que digan, ETA no tiene otro camino que el zambombazo, y el Estado no tiene otra alternativa que trincarlos a todos. Desde hace mucho tiempo, desde que estalló ese sangriento terrorismo, la situación de España es la misma de esos enfermos que tienen una llaga en una pierna y no se atreven a cifrarla por temor a que se les suba a la cabeza. Llevamos mucho tiempo conllevando las humillaciones que nos hacen el nacionalismo y sus matones de sangre y cieno. Pero ETA ha perdido la oportunidad histórica, su elocuencia ya no es tambor, sino flautillo.

«¿Quién ha poseído hasta ahora la elocuencia más persuasiva? -se preguntaba Nietzsche-. El redoble del tambor». El redoble del tambor está en los dedos del Estado.

TRIBUNA LIBRE
CONDOLEEZZA RICE
Unidad transatlántica respecto a Rusia

Durante gran parte del mes pasado, la atención mundial ha estado centrada en Rusia. Hemos aceptado el reto urgente de apoyar a Georgia tras el ataque ruso, un reto que, por el momento, estamos cumpliendo con éxito. La principal pregunta que surge, y que abordé extensamente en un discurso el pasado jueves, es la siguiente: ¿qué implican los acontecimientos del mes pasado para la relación de Rusia con el mundo y, en particular, con Estados Unidos y Europa?

Las circunstancias que rodearon el conflicto del mes pasado son bien conocidas. Ambas partes cometieron errores, pero la respuesta de los líderes rusos -invadir un Estado soberano a través de una frontera reconocida internacionalmente y tratar después de desmembrarlo reconociendo Abjasia y Osetia del Sur- fue desproporcionada. Y los responsables de este comportamiento no son los vecinos de Rusia, ni la ampliación de la OTAN, ni Estados Unidos, sino los líderes rusos.

Quizá más inquietante, sin embargo, es que el ataque de Rusia se ajusta a un patrón de comportamiento que empeora desde hace años y que incluye, entre otras cosas, el uso del petróleo y el gas como instrumentos de coerción, la amenaza de apuntar con armas nucleares a países pacíficos y la supresión de la ley y la libertad en Rusia. La imagen que resulta es la de una Rusia cada vez más autoritaria y agresiva.

El ataque a Georgia nos ha llevado a un momento crítico, pero no determinante. Los líderes rusos están tomando decisiones desafortunadas. Pero pueden tomar otras. El futuro de Rusia está en manos de Rusia. Pero sus decisiones dependerán, en parte, de las acciones de los demás, especialmente de Estados Unidos y sus aliados europeos.

La invasión de Georgia por parte de Rusia no ha logrado, ni logrará, ningún objetivo estratégico duradero. Y nuestro objetivo estratégico ahora es dejar claro a los líderes rusos que sus decisiones están situando a su país en una vía de sentido único hacia el aislamiento y la irrelevancia internacional de forma voluntaria.

Para alcanzar este objetivo se requerirá determinación y unidad por parte de Estados Unidos y Europa. No podemos permitirnos dar validez a los prejuicios que parecen tener algunos líderes rusos: que si se presiona a los países libres -si se intimida, se amenaza y se agrede-, cederemos y, finalmente, nos rendiremos. Estados Unidos y Europa deben hacer frente a esta actitud y no permitir la agresión de Rusia para lograr un beneficio estratégico.

Nosotros y nuestros aliados europeos estamos, por tanto, actuando como uno solo en apoyo de Georgia. Estamos encabezando el movimiento mundial de ayuda a la reconstrucción de Georgia. La puerta a un futuro euroatlántico permanece completamente abierta para Georgia y nuestra alianza continuará trabajando para hacer realidad ese futuro.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y Europa están apoyando, inequívocamente, la soberanía, la independencia y la integridad territorial de los vecinos de Rusia. Y no permitiremos que Rusia ejerza un veto sobre el futuro de nuestra comunidad euroatlántica, ni sobre a qué países ofrecemos entrar en ella, ni sobre la opción de esos estados de aceptar. Se lo hemos dejado especialmente claro a nuestros amigos de Ucrania.

Estados Unidos y Europa están aumentando su cooperación en busca de una mayor independencia energética. Aumentaremos la defensa de la economía energética global y abierta de las prácticas abusivas. No puede haber un conjunto de normas para Rusia, S.A. y otro para los demás.

Estados Unidos y Europa no permitirán que los líderes rusos, al mismo tiempo, se beneficien de las normas, mercados e instituciones internacionales y desafíen sus mismos cimientos. No hay una tercera vía. Una Rusia del siglo XIX y una Rusia del siglo XXI no pueden operar en el mundo al mismo tiempo. Para alcanzar todo su potencial, Rusia ha de estar plenamente integrada en el orden internacional político y económico. Pero Moscú está en la precaria situación de encontrarse mitad dentro, mitad fuera. Rusia depende del mundo para lograr el éxito y no puede cambiar eso.

Los líderes rusos ya están vislumbrando cómo puede ser el futuro si persisten en su comportamiento agresivo. En contraste con la situación de Georgia, la posición internacional de Rusia es la peor desde 1991. Su cooperación nuclear para fines civiles con Estados Unidos no va a ningún sitio. Los líderes rusos están haciendo que sufra la economía de su país. Su intento de entrar en la Organización Mundial del Comercio se encuentra en peligro, igual que la de entrar en la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.

Pero quizá el peor efecto secundario de todos para Moscú es que su actitud ha puesto básicamente en duda cuál de las dos visiones del futuro de Rusia es la que está guiando el país. Recientemente, el nuevo presidente Dimitri Medvedev trazó una visión positiva y avanzada del futuro de su país. Este camino tenía en cuenta las vulnerabilidades de Rusia, pedía más reformas internas y, lo que es más importante, reconocía que Rusia no se puede permitir una relación con el mundo basada en el antagonismo y el distanciamiento.

Necesariamente, Estados Unidos y Europa continuarán persiguiendo sus intereses comunes con Rusia: luchando contra el terrorismo, impidiendo que Irán consiga armas nucleares, dando forma a un Oriente Medio seguro en el que haya paz entre palestinos e israelíes y evitando que el Consejo de Seguridad vuelva a ser la institución paralizada que fue durante la Guerra Fría. Pero sería una verdadera lástima que nuestra relación con Rusia no superara nunca el nivel de los intereses, pues las mejores relaciones entre países son las que también comparten objetivos, aspiraciones y valores.

Queda por ver si los líderes rusos vencerán su nostalgia de otra época y se conformarán con las fuentes de poder y ejercicio de poder del siglo XXI. La decisión es de Rusia y sólo de Rusia. Y esperamos que los líderes rusos elijan responsablemente, por el bien de su pueblo y del mundo.

Condoleezza Rice es la secretaria de Estado de Estados Unidos

ERASMO
Dívar

Inusitada Grosse koalition. Presidirá los jueces, su gobierno, (CGPJ). Discreto, tan consensuador, tan antiestrella. Y diarios: «conservador», «muy religioso» (El País), etecé. So what. ¿Y? LX Aniversario: Derechos Humanos. Las creencias religiosas, prerrogativa tan indispensable. Cabal defensor de la Prensa libre, libró a Diario 16 de un «desacato» (1983). Dios escribe derecho con picassianos renglones torcidos. Chapeau

Etiquetas:

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!