EDITORIALES: Gran pacto político para salvar la economía mundial/ Fomento del desastre/ Despido laboral nazifascista/ Espe, insuperable

EDITORIALES DEL DÍA
UN GRAN PACTO POLITICO PARA SALVAR LA ECONOMIA MUNDIAL
Los mercados de capitales de todo el mundo recibieron ayer con una mezcla de alivio y entusiasmo el plan del Gobierno de EEUU de crear un fondo estatal para comprar los activos contaminados o incobrables de los bancos.Siguiendo la estela de Wall Street, todas las Bolsas europeas registraron las mayores subidas no ya sólo del año sino desde las turbulencias provocadas por los atentados de las Torres Gemelas. En particular, el Ibex 35 registró un alza del 8,7%, el mayor incremento de la Historia. Los bancos fueron los títulos con mayores revalorizaciones, muy especialmente Santander y BBVA, que subieron en un sólo día un 12%. Baste decir que el aumento de la capitalización bursátil del conjunto del sector bancario en la sesión de ayer ascendió a 16.000 millones de euros, casi el doble de lo perdido el lunes pasado tras la quiebra de Lehman Brothers.
El presidente Bush compareció ante los medios en la Casa Blanca para hacer una solemne declaración en la que aseguró «que la intervención del Estado es necesaria para proteger la economía de un riesgo excesivo». Bush realizó este breve pero importante anuncio flanqueado por Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, y por Henry Paulson, secretario del Tesoro, las dos instituciones que están elaborando el plan de rescate de la banca a través de ese fondo, cuantificado en la astronómica cifra de «cientos de miles de millones de dólares», una magnitud superior al PIB español.
De forma muy significativa, el candidato demócrata Barak Obama hizo público un comunicado en el que apoya la iniciativa de Bush, subrayando que las salidas a esta crisis deben ser tomadas con el consenso de los dos grandes partidos. McCain se sumó también a este respaldo, aunque con menos entusiasmo.
Obama y los demócratas -convocados previamente por la Casa Blanca a un encuentro en el Congreso- han actuado con sensatez al apoyar a Bush, ya que el temor a un derrumbamiento del sistema bancario americano había hundido los mercados y creado un clima de desconfianza entre los inversores. La Casa Blanca no tenía otra alternativa que intervenir para frenar una espiral que llevaba al colapso del sistema financiero.
Horas después del anuncio de este plan, la Comisión del Mercado de Valores de EEUU dictaba la prohibición temporal de operar a 800 sociedades dedicadas a negocios de recompra de acciones a la baja, una actividad claramente especulativa.
No faltarán quienes critiquen ahora a Bush por estas medidas de corte intervencionista, pero ello no obsta para reconocer que habría sido mucho peor que el Gobierno de EEUU hubiera optado por la pasividad. Así lo ha reconocido la oposición demócrata, que se ha implicado en la aprobación de este plan en el Congreso.
Ello constituye, sin duda, un ejemplo a seguir por Zapatero, que hasta ahora no ha mostrado la más mínima disposición a ese gran pacto que necesita la economía española y que Rajoy le ha ofrecido, al menos con la boca pequeña. Los grandes problemas requieren grandes soluciones y, por eso, Bush ha llegado a un acuerdo con los demócratas. España no tiene por qué ser diferente. El rápido e inquietante deterioro de la situación exige que Zapatero y Rajoy se pongan manos a la obra.
FOMENTO DEL DESASTRE
La aseveración del portavoz de la Asociación de Afectados del Vuelo JK 5022 de Spanair -«es muy duro ver una y otra vez cómo se abrasan nuestros familiares»- debería suponer un terrible mazazo en la conciencia del responsable de la filtración del vídeo y el informe del accidente. Hasta el momento, todas las sospechas apuntan al Ministerio de Fomento, aunque su titular, como en tantas otras ocasiones, ya recibió ayer el capote salvador del Gobierno sin esperar a que el juez llegue al fondo del asunto.Las razones por las cuales el Ejecutivo se empeña en salvar la cara de una ministra que lo único que ha fomentado desde que llegó al cargo es el desastre nos son ignotas. Alvarez se estrenó en el cargo haciendo de reportera para el mismo grupo mediático al que ahora le ha llegado el infausto vídeo, y entre un momento y otro el relato de sus hazañas no deja lugar a dudas: nos encontramos ante la ministra más incapaz que recuerda ese departamento.
Hay que reconocerle una habilidad, y es la de escurrir el bulto. Lo hizo con los socavones por la construcción del AVE a Barcelona, que «le podían pasar a cualquiera». Lo hizo con la consiguiente paralización de tres líneas de Cercanías de Renfe en la capital catalana, culpando a los Gobiernos del PP. Lo hizo cuando los trabajadores de los servicios de tierra del aeropuerto de El Prat invadieron las pistas, exculpando a AENA. O cuando Barcelona sufrió los apagones eléctricos y los colapsos en los peajes de las autopistas en verano de 2007.
Igualmente nefasta fue la actuación de la ministra de Fomento en la crisis de Air Madrid. Su departamento consintió que la empresa siguiera operando pese a las miles de reclamaciones de los viajeros y la quiebra técnica en la cuenta de resultados. Intervino tarde e intervino mal, por sorpresa y en plenas navidades, dejando en tierra a más de 120.000 pasajeros.
Por si fueran pocos méritos, Magdalena Alvarez ha distribuido el presupuesto en función del color político de las comunidades autónomas, castigando especialmente a Madrid, y en servicio de sus intereses personales, como el extra que le dio a Galicia de 10 millones de euros a cambio de que el BNG evitara su reprobación en el Congreso.
Ni el peor de los empecinamientos explica por qué Zapatero la mantiene en el cargo desafiando y ofendiendo cada día a más españoles.
Un despido que confirma la denuncia
Sara Burgos, la monitora de comedor de un colegio público de Cataluña, apareció en nuestras páginas para denunciar la imposición del catalán en el centro donde trabajaba; las instrucciones eran tajantes: no atender a ningún alumno que se dirigiera a ella en castellano, sin excepciones. Esta joven acabó considerando que la presión era insostenible y decidió pedir el traslado de centro, pero tuvo la valentía de denunciar el caso para que cuantos -como el presidente Zapatero- piensan que no hay víctimas de la imposición lingüística se den cuenta de su error. Pues bien, tres días después de que su testimonio apareciese en EL MUNDO, Sara recibió una llamada del responsable de su contratación diciéndole que no se molestase en ir al nuevo instituto público donde iba a trabajar porque ya «no la necesitaban». Su plaza ha sido ocupada por otra persona. ¿Qué mayor prueba cabe de que lo que denunciaba -las presiones, las represalias, la persecución- es real? Esperanza Aguirre cierra la brecha con Rajoy y Gallardón
A diferencia del tenso congreso celebrado hace tres años marcado por su enfrentamiento con Alberto Ruiz Gallardón, el que comenzó ayer va a suponer una revalida pacífica de Esperanza Aguirre como líder del PP en Madrid. El momento cumbre de la jornada tuvo lugar cuando la presidenta subió al estrado para pronunciar su discurso a los sones del Mamma mia de Abba, en medio de una atronadora ovación de los compromisarios. En presencia de la plana mayor de los dirigentes del PP, con la excepción de Rajoy, Esperanza Aguirre centró su discurso en defensa de «la libertad y de España», que definió como los «dos valores fundamentales» del partido. La presidenta subrayó que «ella siempre dice la verdad» y que seguirá diciendo lo que le parece «bien o mal» porque «el tiempo del relativismo moral se ha terminado». Aguirre realizó un duro ataque a la gestión de Zapatero, que, según sus palabras, está gobernando de manera «ineficaz y sectaria». Señaló que el Ejecutivo «está desbordado» por sus compromisos partidistas y tachó al propio Zapatero de «aventurero» por empeñarse en «cambiar la mentalidad de los españoles». Aguirre contrapuso los logros del Gobierno regional y el progreso de Madrid al «declive» que ofrece el PSOE con sus políticas. La presidenta no dejo pasar la ocasión para elogiar a Ruiz Gallardón, cuyo triunfo en el Ayuntamiento calificó de «histórico». También hizo referencias a Rajoy, al que reconoció sus méritos para liderar el partido. El día de ayer no era para reabrir viejas heridas del pasado sino para cerrarlas y, por ello, Esperanza Aguirre hizo un discurso correcto políticamente y emotivo de cara a las bases con un congreso ganado de antemano.





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