e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

domingo, 21 de septiembre de 2008

CONGRESO DEL PP DE MADRID: Esperanza Aguirre. Las caderas no engañan. Mamma mía. ABBA. Shakira



ESPAÑA
CONGRESO DEL PP DE MADRID / El presidente nacional reivindica, en presencia de Rodrigo Rato, la experiencia del Gobierno 'popular' frente a la crisis en 1996 / Aguirre dice que «Zapatero está sin fuelle y sin propuestas»
El PP recupera su unidad ante la 'soberbia e inacción' de Zapatero

«No quiere aceptar las propuestas ni la mano tendida» frente a la crisis, dijo Rajoy en el congreso de Madrid

CARMEN REMIREZ DE GANUZA. CARMEN SERNA / JAIME G. TRECEÑO

MADRID.-
Cuando la música se impone es que falta la letra. El XIV congreso del PP de Madrid se convirtió ayer en el más pacífico y monocorde de los escenarios populares del presente año, en el que el pop de Abba y de Amy Winehouse ahogó la gran oratoria, los viejos mensajes cruzados y los ecos de pasados duelos, y donde no hubo más incorrección política que la de un corajudo telonero y líder regional de Nuevas Generaciones.


La máxima ovación fue la dedicada al invitado Rodrigo Rato. Pero el antiguo feudo de resistencia interno a Rajoy, con la recién reelegida Esperanza Aguire al frente, cerró filas con el ganador del congreso de Valencia.

Todos a una -Ruiz-Gallardón, incluido- hicieron frente a Zapatero y a su «soberbia e inacción» ante la crisis.

Aguirre y su fervorosa militancia lo trataron con diplomacia palaciega, y a excepción de un pequeño reguero de desertores que adelantaron su salida del recinto de Ifema, todos dedicaron aplausos cerrados al ayer ungido «candidato». En su discurso, ella no mencionó mucho a su líder nacional, pero ni se salió del guión ni le robó estrellato.

Rajoy, por su parte, brilló lo justo, y desde el micrófono declamó, como sacada de un devocionario, la palabra «presidenta». «Lo eres porque los militantes lo han querido», sentenció el presidente del PP, quien dejó en manos de Ruiz-Gallardón el resto de las alabanzas -alguna ambivalente- hacia Aguirre.

En el botafumeiro popular faltó un gallego siempre omnipresente como Manuel Fraga, pero fue recibido a ritmo de Ricky Balboa otro gallego, Alberto Núñez Feijóo, el primero de los candidatos en cuya suerte electoral empezará a medir la suya propia Mariano Rajoy.

También desfilaron por la galáctica tribuna algunos presidentes autonómicos, como el valenciano Francisco Camps y el castellano-leonés Juan Vicente Herrera. Todos abundaron en la unidad, y todos echaron balones fuera, como la protagonista del congreso, Esperanza Aguirre, y el propio Rajoy, que dedicaron a Rodríguez Zapatero la parte nuclear de sus respectivos discursos.

Y es que, si no curadas, tapadas con cataplasma las heridas que sangraron desde la derrota electoral de marzo hasta los epílogos del congreso de Valencia, en julio, los populares ofrecieron ayer un auténtico cierre de filas frente a la «soberbia» y la «inacción» del presidente del Gobierno ante la crisis económica.

Estas fueron las palabras empleadas por Rajoy, que denunció, sobre todo -y sin perder el perfil de opositor constructivo-, que Zapatero «no quiere aceptar las propuestas ni la mano tendida que algunos hemos mantenido y seguiremos haciendo en el futuro».

Pero también lo subrayó la presidenta de Madrid, quien no dudó, como tantas veces, en hablar de política nacional para arremeter contra el Gobierno: «Zapatero está sin fuerza y sin fuelle. Nosotros estamos llenos de propuestas innovadoras».

El propio alcalde de Madrid, por lo general tan contenido, se descolgó ayer con una explícita acusación al PSOE de haber mentido a los españoles sobre la crisis económica antes de las elecciones: «Zapatero no es el líder que necesita España. [Lo] es nuestro presidente nacional», dijo.

El mensaje de Rajoy, que cerró el cónclave de ayer sin dedicar uno solo en clave interna, fue sencillo: Los españoles lo están pasando mal, el presidente no resuelve el problema y, lo que es peor, no nos deja ayudarle.

Rajoy incidió en la «soberbia» de Zapatero para no reconocer la experiencia del PP ante una crisis como la que encaró en 1996. «No acepto la filosofía del Gobierno, no acepto que no se pueda hacer nada porque sí se pueden hacer cosas», protestó ante la militancia madrileña, a la que regaló un recuerdo especial al primer Gobierno de Aznar: «¡Claro que se pueden hacer cosas!, ¡claro que se puede gobernar!», enfatizó, «pero para eso hay que tener ideas, valentía, coraje y determinación».

De esta manera, el líder del PP recordó el grueso de sus propuestas ya rechazadas por Zapatero: «Se puede controlar el gasto público como se hizo en 1996; se puede bajar el impuesto a las pequeñas y medianas empresas; se puede bajar el impuesto de la renta a las personas que están pagando intereses de créditos hipotecarios; se puede hacer una ley de defensa de la unidad de mercado; se puede introducir más competencia; se pueden eliminar muchas trabas burocráticas y administrativas; y se puede dar confianza», concluyó.

Y es que para Rajoy, por encima de la «crisis de liquidez» la de España es una «crisis de confianza», como lo demuestra, dijo, que «no es lo mismo pedir un crédito en Berlín y en Madrid, en Francia o en España, porque allí hay gobiernos que toman decisiones, gusten o no. Lo peor es no hacer nada». Así, dirigiéndose al allí presente Rodrigo Rato, Rajoy siguió reivindicando la experiencia del PP frente a la crisis. «Nosotros conocemos la lección porque ya lo hemos vivido a lo largo de nuestros años al frente del Gobierno», insistió.

Rajoy supeditó a la crisis económica otros dos mensajes de calado. El primero, en línea con lo apuntado la víspera por su número dos, María Dolores de Cospedal, es que el Tribunal Supremo «ha dejado en evidencia» al Gobierno y al fiscal general del Estado por no haber actuado hace tres años contra PCTV. Pero, además, Rajoy fue más diáfano que nunca en su oposición no sólo a la Ley de Memoria Histórica sino, sobre todo, a la ley del aborto: «Hablemos de vida, de futuro, dejemos en paz el pasado y la muerte», afirmó.

CONGRESO DEL PP DE MADRID
Las caderas no engañan

Por LUCIA MENDEZ


Será bueno o malo, pero el PP tiene muchos líderes. Nacionales, se entiende. Esta semana, los dos más aguerridos han vuelto a asomar la cabeza después de las vacaciones. Alberto Ruiz-Gallardón lo hizo en el programa de TVE Tengo una pregunta para usted y Esperanza Aguirre en el Congreso del PP de Madrid. Ambos jugaban en casa. A Gallardón el programa le salió bien: le vieron tres millones y medio de personas y todo el público dio signos de estar muy a favor. La participación del alcalde de Madrid en un espacio tan apetecible ha sentado regular en la dirección del PP y bastante mal en el entorno de Esperanza Aguirre.

Ella, sin embargo, ha reaparecido en escena este fin de semana para mostrar sus poderes. Y lo ha hecho combinando su lealtad hacia Mariano Rajoy con esa ingeniosa pimienta suya. Consciente de que un Congreso en el que te eligen por el 96% de los votos no es precisamente un acontecimiento que llame la atención, Aguirre decidió poner una divertida e intencionada banda sonora a su segunda entronización como lideresa. La idea se la dio el ocurrente Jorge Moragas, pero la selección de las canciones la hicieron ella y su equipo sin ninguna duda.

La presidenta le gastó una gamberrada al alcalde en su declarada luna de miel. El título de la canción a cuyos acordes subió Gallardón al escenario hace superfluo cualquier comentario. Es un famoso tema de ABBA titulado The winner takes it all (El ganador se lo lleva todo). Aquí va parte de la letra: «He jugado todas mis cartas, y tú también, ya no hay nada que decir, ya no quedan más ases para jugar. El ganador se lo lleva todo, el perdedor se encoge ante la victoria, ése es su destino». Pero, hete aquí la sorpresa. Si en otras circunstancias Gallardón hubiera montado en cólera, ayer la indirecta le importó un pimiento porque en este momento es él quien se considera el ganador. Ayer en el Congreso del PP andaluz en Córdoba le tributaron un recibimiento impresionante.

Esperanza Aguirre ha llegado a un estado envidiable. Puede ser ella misma a todas horas, y sin complejos. Para subir al escenario eligió la marchosa canción de Shakira titulada Las caderas no engañan. Ella tampoco engaña. Ha dado acomodo a su alrededor a todos los defenestrados por la nueva dirección centrista de Rajoy -Manuel Pizarro es el más notorio, aunque no el único- y ha convertido al PP de Madrid en el último reducto de los valores morales y patrios frente al «relativismo». Sigue dando la batalla en el terreno de la ideología, lo cual dice mucho de su férrea voluntad en un momento en el que el liberalismo mundial renuncia al dogma de la intervención del Estado. Algunos de sus fieles, como Pablo Casado, presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, tienen ciertas dificultades para digerir las esencias, como demostró en un penoso e indocumentado discurso. Otros la tratan como si fuera la Vírgen María. «¡Madre de España!», le gritaron desde el público.

Huelga decir que todos los líderes que hablaron en el Congreso de Madrid lo hicieron en clave nacional. Aunque al único que le correspondía este papel, teóricamente, era al verdadero líder nacional del PP, Mariano Rajoy. El PP está en un impasse, un intermedio que terminará el mismo día de las elecciones europeas. Si las gana, a Rajoy le dejarán en paz. Si no... ¡a jugar!

CONGRESO DEL PP DE MADRID / Los mensajes
Gallardón a Aguirre: «Felicidades, tienes lo que te mereces»

El alcalde madrileño 'apuntala' el compromiso de la presidenta de llevar a Rajoy a La Moncloa en 2012

CARMEN SERNA / JAIME G. TRECEÑO

MADRID.-
Nadie quería ayer, en el Congreso del PP regional, sacar un pie fuera del tiesto y el que suele hacerlo siempre, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se empeñó en no moverse ni un milímetro de la ortodoxia marcada, que no quiere decir que sea la del partido.


Subió al atril y quiso dejar claro desde el principio que no quería pelea con Aguirre, aunque a su manera: «Felicidades. Has ganado. Has ganado en buena lid, porque has hecho una buena gestión. Tienes lo que te mereces, el reconocimiento de los militantes del PP en Madrid y entre ellos, el mío». Tanto halago, y el punto ambiguo, llegó a producir la tensión que se había tratado de evitar durante todo el Congreso.

Claro que, antes, el regidor fue agraciado para subir a tomar la palabra con una canción de ABBA cuya letra lo dice todo y no dice nada: «El ganador se lo lleva todo, el perdedor se empequeñece ante la victoria. Ese es su destino». El problema es que en un congreso donde los silencios valían más que las palabras no se sabe bien quién es quién en la batalla.

Por si acaso, y para dar su propio efecto a la banda sonora que le tocó, Ruiz-Gallardón quiso llevar a Aguirre a lo que ahora es su terreno y atar con sus últimas palabras el compromiso que hizo la presidenta el viernes de llevar a Rajoy a La Moncloa en 2012. «Los proyectos necesitan de una unidad interna y nosotros la tenemos y también externamente, mirando el apoyo de Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy. Necesita un liderazgo claro, y hoy renovamos a quien ha gestionado bien el PP de Madrid y en España te lo confiamos, presidente, para que tú, con el PP detrás, resuelvas lo que el Gobierno socialista no ha resuelto. Es posible y lo vamos a hacer».

El regidor destinó más de medio discurso a destapar las mentiras del Gobierno socialista en la crisis económica y a volver al redil hasta con la gestión de Aznar.

Luego le tocó el turno a Aguirre, que subió al estrado a ritmo de Shakira. Todos unidos como una piña en torno a los principios del partido y con la vista puesta en el futuro. Esto es lo que, a grandes rasgos, transmitió.

Su discurso se construyó con alusiones al primer Ejecutivo de José María Aznar jalonado con palos a Zapatero, lo que provocó, claro está, la algarabía del plenario. «España necesita de nuestras propuestas para salir de la crisis económica, exactamente igual que lo hicimos en 1996».

Al jefe del Ejecutivo le atribuyó la responsabilidad de formar más parte de los problemas que de las soluciones. Le acusó de no tener ideas, de «negar la crisis con un empecinamiento infantil» y de mostrarse «incapaz de generar confianza». De su política dijo que está «sin forma, sin fuerza y sin fuelle».

Los que aguardaban anhelantes a que Esperanza Aguirre hiciese alguna alusión directa o soterrada al alcalde de Madrid o a Mariano Rajoy se quedaron con las ganas. No la hubo, aunque tampoco gestos de especial cariño entre ellos.

Por lo demás, se ciñó estrictamente al guión del buenrrollismo. Cosa bien distinta era lo que ocurría en los pasillos o en la cafetería del Palacio Municipal de Exposiciones y Congresos de Madrid, en el que tanto los detractores como los defensores de unos y de otros tiraban de acidez para hablar de la «supuesta unidad» y del «fin de las disputas».

En este contexto mitinero, Aguirre dijo que el PP de Madrid sale del cónclave «con las pilas cargadas» y cerró su intervención aludiendo al lema que lleva a gala y que el plenario gritó como una sola voz: «Pico y pala».

CONGRESO DEL PP DE MADRID
El presidente de NNGG de Madrid llama «asesino» al 'Che' Guevara

CARMEN SERNA / JAIME G. TRECEÑO

 MADRID.-
Los congresos de los partidos políticos navegan entre el tedio, generalizado, y la lucha
por pasar la mano por el lomo del dirigente de moda. El auditorio del Palacio Municipal de Congresos y Exposiciones de Madrid, donde se clausuraba el XIV Congreso regional del PP de Madrid, no fue una excepción.


Uno tras otro pasaban por el estrado los líderes regionales del PP que después de la consabida reverencia dialéctica a Esperanza Aguirre y a Alberto Ruiz-Gallardón, se lanzaban a atizar a Zapatero y a defender su papel en sus respectivas patrias chicas.

Pero el presidente de Nuevas Generaciones de Madrid y diputado regional, Pablo Casado, descarriló el tedio y levantó a los suyos de los asientos con un encendido discurso. La tesis fundamental: la izquierda descansa sobre ideas decimonónicas y el PP en el futuro.

«Los de izquierdas están todo el día con la guerra del abuelo, con la memoria histórica, con el aborto, la eutanasia y la muerte, cantando la Internacional, que se cantaba cuando había 100 millones de muertos en el siglo pasado. Por eso, los jóvenes no idolatran a asesinos como el Che Guevara, sino a mártires como Miguel Angel Blanco. Ese sí que es un héroe y no el mercenario», sentenció mientras los compromisarios arropaban sus palabras con una cerrada ovación.

A su entender, «la mayoría de los jóvenes españoles son del PP pero aún no lo saben», precisó. El motivo para llegar a esta conclusión, según dijo, es que «ser de izquierdas no está de moda porque los de izquierdas son unos carcas».

De la sede socialista del PSOE en Madrid, situada en al calle de Ferraz, aseguró que está ejerciendo de Gran Hermano, ya que «le encanta» hacer a los ciudadanos «tontitos y muy manipulables». Al final, Casado acabó haciendo sonreír a muchos de los asistentes.

elmundo.es Vídeo: Vea la asistencia de los principales dirigentes del PP al Congreso de Madrid.


CONGRESO DEL PP DE MADRID / La opinión
Una elección cantada

Por RAFAEL MARTINEZ-SIMANCAS

 La clave del Congreso del PP está en saber el nombre del disc-jockey. Este sería responsable de haber recibido a Francisco Granados con Piratas del Caribe, a Esperanza Aguirre con Shakira, y sobre todo quién escogió el tema que le tocó a Gallardón. El alcalde iba camino del estrado para hacer un discurso conciliador y sonó The Winner takes it all, de ABBA, cuya letra dice cosas tan amables como «el perdedor se ha derrumbado/ ya veo que quieres que seamos amigos». Parece que detrás de la selección musical estaba Moragas, que a su vez copió la idea del congreso republicano de Minessota. Por lo tanto, habría que echarle la culpa al yerno de Sarah Palin, el joven Levi Johnston (porque siempre el último de la fiesta se queda poniendo discos). En la próxima edición, y para evitar susceptibilidades, el PP madrileño haría bien en contratar al coro de los monjes de Silos. Cantan en latín y, gracias a la ESO, ya nadie entiende lo que dicen.




 Aguirre salía con jersey en los hombros en un vídeo a pantalla gigante, una imagen primaveral para un mensaje más profundo de «pico y pala». Tenía muy cerca a Rato, que se ha dejado crecer la barba, y a Cascos, que se ha dejado crecer la novia; María Porto siempre en alza. Ana Mato tiene buen color, pero no podía competir con el moreno despacho de Francisco Camps. Las huestes de Aguirre se mezclaban en sonrisas y aplausos con las de Gallardón en una estampa tan inédita que costaría recorrer un kilómetro de hemeroteca para encontrar una foto parecida. Cantaba Adamo aquello de olvidemos el pasado y podría valer para explicar los saludos entre Ignacio González y Manuel Cobo. O el retorno de Lamela.

La presidenta tiene la memoria más ágil a esta orilla del Manzanares. Uno a uno citó a los nuevos responsables, entre ellos el joven valor al alza Borja Sarasola. Rajoy se vio obligado a recordar «a todos aquéllos a los que ha nombrado Aguirre». Había representación de la patronal con Díaz Ferrán y de los sindicatos con los Fernández y Fernández (José Ricardo Martínez, UGT, y Javier López, de CCOO, dos que siempre se sientan juntos y se marchan a la vez).

El líder de la oposición madrileña, el socialista Tomás Gómez, le envió un sms: «¡Pedazo de resultado!». Que se ande con ojo, porque Aguirre le envía la tostadora del PP, el objeto más vendido en la tienda del congreso, y también al pincha para que cuando hable Pepiño suene Pimpinela.

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!