FIRMAS: Martín Prieto, Rafael Martínez-Simancas, Erasmo, Pedro G. Cuartango, Lucía Méndez, Jaime Larrinaga

BAJO EL VOLCAN
MARTIN PRIETO
Portero de noche
Siempre he tenido perras porque son más pequeñas, afectuosas e inteligentes. En una terraza de verano llamé a la actual (Blondy) y un parroquiano me reconvino: «Tenga cuidado, porque Blondy se llamaba la perra de Hitler». En efecto, un SS la mató junto a sus cachorros en el búnker de la Cancillería mientras cremaban los restos de su amo bajo el crepitar de la artillería rusa. «No se preocupe -le contesté-, aquí ni los neonazis han leído la historia de la II Guerra Mundial».
Es imposible entender el siglo XX sin anali-zar la primera y segunda guerras planetarias, sus causas y consecuencias, y hasta son im-prescindibles para comprender el desviacio-nismo soviético del estalinismo. Las cuentas del comunismo las deben echar los países que lo sufrieron y lo sufren, y la peste negra nazi ha de ser imperecedero recuerdo para la Europa culta y cristiana. La desnazificación va más allá del icono hitleriano y abarca todo aquello que proponga el terrorismo de Estado, aún en su germen ideológico.
Esta generación se ha saturado de películas y libros sobre el infierno nazi, pero en España hay radicales que niegan el Holocausto para apoyar la causa palestina, y en Italia bulle la xenofobia y el racismo ante los romaní, los zíngaros, los gitanos que, provenientes de India, son más arios que la esvástica, y ello en un país jovencísimo, cruce de caminos de todas las sangres. El nazismo realizó el último pogrom, matanza de judíos, inmemorial juego histórico europeo desde los Reyes Católicos a los zares. Hitler machacó un hierro caliente en la antisemita Centroeuropa, llevándose por delante comunistas, desafectos, republicanos españoles, homosexuales, y todo lo que cupo en Auschwitz-Birkenau, Mauthausen, Berger-Belsen, y toda la telaraña de campos que no pudieron completar. El agitador fue Hitler, pero no firmó un papel sobre la solución final. Himmler, Heydrich y Eichmann fueron los burócratas. El primero se suicidó, el segundo fue asesinado en Praga por un comando checo, y el tercero fue ahorcado en Tel Aviv. Quedan, tras Nuremberg, los porteros de noche que aún viven en América, adonde huyeron con pasa-portes estadounidenses y vaticanos.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado la admisión a trámite de la querella presentada por familiares de cautivos españo-les en los campos contra cuatro miembros de las SS que viven en Estados Unidos. Es de jus-ticia la extradición y el proceso porque los deli-tos de lesa humanidad no prescriben y el juez natural es universal. El Centro Wiesenthal no es una conjura de antinazis agraviados y archi-van miles de verdugos que estarán emboscados como Dick Bogarde y Charlotte Rampling. In-cluso al doctor Mengele se le pudo detener de no ser por las complicidades argentina, para-guaya y brasileña.
Será saludable un juicio en Madrid contra las hilachas de la seguridad del III Reich, ahora que los nacionalismos resbalan hacia el odio a lo extranjero y reafirman su identidad median-te la exclusión.
P.S.- Mi perra es una labrador canadiense y la Blondy de Hitler, una mastín alemana.
ZOOMRAFAEL MARTINEZ-SIMANCAS
Suspensión de pagos
Lo ha dicho Jane Goodall, reputada primatóloga: «Deberíamos admitir que producir sufrimiento en seres sensibles es éticamente problemático». Sus palabras sirven para simios, grandes simios y primates de toda condición, entre ellos el ser humano, subdivisión español endeudado. Ahora que el término suspensión de pagos ha vuelto a nuestro cotidiano, veremos cómo grandes edificios se van al fondo igual que el Titanic, (técnicamente los hicieron perfectos pero la grieta de la crisis los envió al fondo). La primera burbuja inmobiliaria fue la Torre de Babel, ese rascacielos que Dios mandó parar porque le quitaba las vistas sobre la creación que tanto le había costado.
No hay mayor poder que el del ladrillo, lo del cielo está por demostrar y ya veremos quién nos presta el crédito para la salvación eterna y qué Euribor se le aplica, pero aquí en la tierra un constructor manda mucho. Si el historiador romano Estrabón hubiera escrito hoy, diría que una ardilla podría cruzar Hispania de punta a cabo sólo pisando suelo de Martinsa (pero ni Estrabón era historiador, sino geógrafo, ni fue romano sino griego; en las tradiciones orales también hay burbujas especulativas). Ya puestos a contar la verdad, espero que no duela desmontar la teoría de la ardilla saltarina, a fin de cuentas no es nada comparado con el cuento del ladrillo que nos han vendido con gran entusiasmo capitalista. Ahora sabemos que Cenicienta no perdió un zapato, sino un crédito, y que el Príncipe era un liberal ofendido porque le habían dado calabazas. Y las hipotecas le comieron por los pies al volverse ratones hambrientos; todo bajo la atenta mirada del regulador, que era un reloj de cuco tan puntual como insobornable.
Los mismos tipos que aparecían en La Bolsa con sus trajes de corte británico y corbata de nudo de ahorcado son incapaces de gestionar el varapalo. No están entrenados para perder, en su manual de instrucciones no aparece el capítulo de las excusas, por eso permanecen bloqueados como azafatas confundidas ante la puerta de emergencia. Son tantas las turbulencias de los mercados que la información bursátil habría que darla en televisión como la del tiempo: con isobaras, iconos de tormentas y chaparrones. De repente se les ha ido esa mirada hipnotizante que llevó a millones de españoles a comprar sus promociones, a los que han dejado con la llave al aire. Al menos podían haber tenido el detalle, antes de suspender pagos, de crear un gran muro de las lamentaciones donde pudiéramos llorar como Boabdil por el hipotecón perdido y esos jardines que tan lustrosos aparecían en los catálogos de venta de pisos.
Jane Goodall podría concluir que el hombre es el único mono triste, porque sabe que va a morir; en cambio el gran simio ignora el significado de la palabra hipoteca. Quizá cuando Zapatero exclamó: «¡A consumir!» se refería a que nos fuéramos comprando un cucurucho de cacahuetes. Con eso y una selva, ¡qué más quieres, hombre! Esto nos pasa por confundir libertad con el consumo, y el ladrillo con el alma. Que Solbes nos ayude a descender de esta Babel deshinchada.
TIEMPO RECOBRADOPEDRO G. CUARTANGO
Capitalismo sin responsabilidad
Como nos enseña la ética protestante, la especulación es un ingrediente esencial del capitalismo. El ánimo de lucro hace que el mercado funcione y puede ser incluso signo de virtud individual, pero cuando el afán de ganar dinero supera ciertos límites se convierte en pecado de avaricia y provoca la destrucción del sistema.
Mutatis mutandis, esto es lo que ha sucedido con Martinsa-Fadesa y con el sector inmobiliario en nuestro país. El ansia especulativa de los agentes que participan en este negocio ha generado la quiebra de un modelo basado en el pelotazo.
Veamos cómo ha funcionado el sistema: un promotor compra terreno a bajo precio ante las expectativas de una inmediata recalificación. Obtenidas las licencias municipales, sea por soborno o por otro procedimiento, pide un crédito a un banco para construir una urbanización. Acabada la obra y devuelto el préstamo, el promotor gana una cantidad considerable sin exponer un céntimo porque el que corre el riesgo financiero es el banco.
Este esquema ha funcionado en España desde la etapa de Franco y ha permitido amasar grandes fortunas a personajes siniestros como el dueño de Martinsa-Fadesa, que llegó a ser presidente del Real Madrid. Muchos de estos empresarios han dado el pelotazo al sacar a Bolsa sus inmobiliarias, con activos absolutamente sobrevalorados, que han colocado a inversores ingenuos que creían que el boom inmobiliario era eterno. No lo era y ahora sufren una pérdida del 80% o el 90% de sus ahorros.
El sector inmobiliario ha sido en España lo más parecido al timo del tocomocho, en el que un avispado vende un boleto de lotería a otro que cree que está premiado. Pero ha llegado el momento del derrumbamiento de un modelo basado en la corrupción, los créditos baratos y un alza prolongada e irracional de los precios.
Merece la pena recordar a los responsables de esta situación. Primero, empresarios sin escrúpulos como Martín, Portillo y otros muchos, que se han hecho ricos y que ahora quieren que el Estado les ayude.
Segundo, los bancos y las cajas que han prestado alegremente el dinero, corriendo unos riesgos imprudentes e innecesarios como es el caso de Caja Madrid.
Tercero, los concejales y políticos que se han enriquecido mediante comisiones gracias a un sistema carente de la más elemental transparencia.
Y last but not least, los Gobiernos, que han cerrado los ojos a un modelo condenado a reventar y que no respetaba las reglas de la decencia y de la lógica empresarial.
Todos ellos son culpables, pero nadie va a asumir la responsabilidad de una debacle tan previsible como dañina para los ciudadanos.
ERASMOCristales
Cándido Azpiazu (ETA): subastan su cristalería, en la misma casa donde reside la edil Pilar Elías, a cuyo marido, Ramón Baglietto, Azpiazu asesinó. De cristales: cual aquel Oskar (El tambor, Grass), voz con registro de soprano wagneriana bastante disgustada, más de un Re 7, pulverizaba vidrios con su grito. Metáfora de aquella Noche de los cristales rotos (1938) del Holocausto. Tales cristales: cosa de nazis.
TRIBUNA LIBRE
JAIME LARRINAGA
La consulta del 'lehendakari', una afrenta a la democracia
Ayer fue el día elegido. Quienes desayunaran leyendo el Boletín Oficial del País Vasco probablemente se atragantarían al ver publicada la Ley sobre la consulta popular del lehendakari. Cierto sosiego se produjo sólo unas horas después, las que tardó el Gobierno en impugnar la norma ante el Tribunal Constitucional.
Hay que recordar los movimientos dados hasta aquí. Primero, la Mesa del Parlamento vasco, gracias a la mayoría que posee el tripartito, dio luz verde a la consulta que pretende hacer el Gobierno vasco en torno al final dialogado de ETA y a la autodeterminación vasca. Después, el pasado 27 de junio, el pleno de la Cámara aprobó, con la ayuda del brazo político de ETA, la ley para permitir la citada consulta.
Lo cierto es que en este circo político todos los partidos vascos han jugado su papel; no ha habido sorpresas. Una de las razones principales que esgrimen los nacionalistas para llevar a cabo la consulta no es la existencia de ETA o del terrorismo, sino el «hastío» que -según dicen- padece la sociedad vasca bajo el marco jurídico actual. El problema, por tanto, no es otro que la propia España, que habría impuesto este marco jurídico. Esta explicación en nada difiere de una de las principales razones por las que muchos jóvenes se alistan en las filas de ETA, y se consideran a sí mismos -y son considerados por un sector importante del nacionalismo- como grandes patriotas.
Y en este contexto, unos y otros se reparten los papeles. El lehendakari, con los deberes bien hechos por parte de las Consejerías de Educación y Cultura, intenta crear y fomentar un ambiente y una cultura exclusivamente nacionalistas. Y por parte de ETA, se sigue tratando de establecer una dictadura del terror, eliminando físicamente a todos los que intentan protestar (no se puede olvidar que ya hay cerca de 1.000 muertos a manos de los terroristas, y que más de 200.000 ciudadanos hemos tenido que abandonar el País Vasco). Pero para combatir esta situación, lo único que propone el lehendakari es su consulta al pueblo vasco. No me cabe duda de que, así las cosas, llegará el día en que ETA pedirá al PNV que le reconozca y le agradezca los favores prestados al nacionalismo.
La consulta consiste, pues, en que el ciudadano vasco exprese lo que quiere ser y que se respete su decisión. Y, claro, después de tantos años de siembra nacionalista, los promotores de la iniciativa esperan buenos resultados. Aunque, si fuesen malos, volverían a la carga y, con más inyección de nacionalismo, plantearían de nuevo la consulta en un futuro hasta que los resultados les sean satisfactorios. Porque ésa es la esencia del nacionalismo: reivindicar siempre, hasta salirse con la suya.
El lehendakari Ibarretxe se ha atrevido en las últimas semanas -ayer volvió a hacerlo- a repetir que la consulta es plenamente legal, plenamente constitucional y plenamente democrática. No me meto en el terreno legal ni en el constitucional. Ni tampoco me voy a detener en los argumentos históricos y económicos para juzgar la bonanza o la desgracia de la consulta para el País Vaco y para España.
En cambio, sí me interesa, y por ello protesto con todas mis fuerzas, hacer un comentario acerca de la afirmación de que la consulta es plenamente democrática. Antes al contrario, no me cabe duda de que atenta contra la democracia y contra toda ética. Hace años, los que hablaban de la posibilidad de realizar en un futuro una consulta popular sobre la hipotética autodeterminación vasca -y casi nadie les contradecía-, afirmaban que, para ello, primero era requisito indispensable que el País Vasco disfrutara de un periodo largo de paz, en el que todos los ciudadanos pudiesen manifestar sus opiniones a favor o en contra, con toda libertad.
Sin embargo, ahora que no se cumple esta condición de mínimos -aún está muy reciente el último asesinato de ETA-, el Gobierno vasco ha puesto fecha para la celebración de su consulta: el 25 de octubre. No importa que ETA siga matando cuando quiere, extorsionando económicamente a muchos empresarios, atacando a las empresas que trabajan en la construcción de la línea de tren de Alta Velocidad vasca, etcétera. Ni que muchos ciudadanos vascos -no nacionalistas- vivan con escolta y más de 200.000 se hayan exiliado del País Vasco por las amenazas de ETA.
Y lo más grave de esta situación, que hay que denunciar también, es que ha sido el nacionalismo precisamente el que ha habilitado políticamente a los terroristas desde el nacimiento hasta el día de hoy. Las distintas instituciones del País Vasco han jugado siempre a favor de los proetarras, y en contra de sus víctimas y sus opositores. Apoyo que no es exclusivo de los nacionalistas, sino que también practica IU-Ezker Batua.
ETA ha impuesto en el País Vasco una de las dictaduras más crueles que se puedan imaginar. Entre otras razones, por la nebulosa que envuelve todo. Oficialmente, existe libertad; sin embargo, la vida real está dominada por el imperio del miedo total. No se respetan los derechos humanos primarios. La sociedad vasca está rota. Una parte, la nacionalista, disfruta de todos los derechos, y la otra parte, la no nacionalista, ni siquiera puede expresarse libremente. Los no nacionalistas debemos vivir con escoltas físicos, que nos proporciona la Administración, y con los escoltas silenciosos e invisibles que se impone uno mismo.
Y donde no hay libertad, no hay más vida que la de los cementerios. A los no nacionalistas se nos descalifica, no se nos escucha, se nos acusa de antivascos, porque solamente los nacionalistas se creen vascos.
¿Qué ha hecho el Gobierno Vasco contra la dictadura del terror impuesto por ETA? Muy poco, por no decir nada. Pone la mano en el hombro de la víctima y también en el hombro del terrorista. Conducta muy cínica. En esta situación en la que vivimos, no me cansaré de denunciar la consulta del lehendakari como gravemente inmoral y nada democrática.
Me da vergüenza, como vasco que soy, que haya quienes pretendan plantear preguntas como la del lehendakari a una sociedad en la que el 50% no vive, porque vive sin libertad, con mucho miedo. Y eso no es vivir. ¿Por qué no va también el Gobierno vasco a los cementerios a proclamar su consulta, por la que no recibirá, con toda seguridad, ninguna protesta?
La ética cristiana e incluso el Código Penal nos prohíben cruzarnos de brazos. Seríamos cómplices. Por eso hago aquí mi protesta más firme contra la consulta del lehendakari. La paz la tenemos que construir entre todos. No descalificando, ignorando a la mitad de la población, como pretende el Gobierno vasco. Necesitamos una paz basada en la justicia, que ampare los derechos más elementales de todos los ciudadanos. No nos podemos contentar con la denuncia al Tribunal Constitucional. Sería de ingenuos. Porque muchos, por lo que estamos viendo estos últimos años, hemos perdido la confianza en la Justicia española, cada vez más desprestigiada y sometida a los caprichos políticos.
Por mucho Estado de Derecho que los políticos proclamen que hay en el País Vasco, la realidad es muy distinta. La democracia hace aguas, no tiene ninguna vigencia. Desgraciadamente, ETA impuso hace ya muchos años su dictadura del miedo.
Jaime Larrínaga es sacerdote y presidente del Foro El Salvador.
ASUNTOS INTERNOSLUCIA MENDEZ
La avaricia
En Trigueros del Valle, un pueblo de 300 habitantes de Valladolid, Fernando Martín es muy famoso y la gente le llama El Chato. De la nada, logró un fortunón. Todo gracias a que es un tío muy echao p'alante, un hombre capaz de asumir riesgos, tan valiente como para comprar el solar más caro de España en el Paseo de la Castellana, tan atrevido como para colarse en los actos de sociedad y palmear amigablemente la espalda del vicepresidente del Gobierno, tan osado como para asumir la Presidencia del Real Madrid en compañía de su familia, como si fuera la Familia Real. Hay que ver a dónde ha llegado El Chato, decían en Trigueros del Valle.
Fernando Martín es de pueblo, pero de una clase distinta a El Pocero. Más refinado. Es licenciado en Químicas, de donde probablemente le vino la ansiedad -antes conocida como avaricia- de convertir en oro lo que tocaba. Era un muchacho inquieto que probó suerte con la política -fue de UCD-, aunque rápidamente se dio cuenta de que los políticos no son personas de grandes fortunas.
El aspiraba a lo más alto y por eso dejó la importante inmobiliaria que le contrató para crear la suya, a la que dio su propio apellido, Martinsa. No se conformaba con cualquier cosa, por eso muchas de sus construcciones tienen el cartel de alto standing. Nada que ver con las viviendas de Seseña. Fernando Martín multiplicaba los panes y los peces. Un cliente contó que el constructor le vendió un local a 300.000 pesetas el metro cuadrado y al día siguiente le llamó para recomprárselo a 500.000 porque había encontrado otro comprador que le daba 800.000. Así de fácil multiplicaba Martín el dinero y lograba la recalificación del suelo que compraba.
Ahora, sin embargo, le toca dividirlo. Si una persona tiene más bienes que deudas, lo normal es que venda lo que tiene para pagarlas. Esta lógica, sin embargo, no rige para las inmobiliarias. Martinsa ha suspendido pagos porque no puede pagar los 5.200 millones de euros que debe, aunque su presidente fundador asegura tener 11.000 millones en activos. Una de dos, o es mentira que tenga esos bienes, o asistimos al revés del milagro: la división de los panes y los peces sin saber cómo.
Martinsa ha perjudicado a miles de españoles que le compraron una casa y ahora no saben lo que tienen, ha puesto patas arriba al sector, ha producido un derrumbe de la Bolsa, ha llevado al paro a cientos o a miles de trabajadores, ha sembrado la alarma y la inquietud. Pero el Consejo de Administración de la empresa habla como si el desastre de la inmobiliaria fuera producto del cambio climático y no de la gestión de sus directivos. Fernando Martín tampoco ha pedido disculpas ni ha asumido ninguna responsabilidad en público. Nadie le mira mal por la calle y encima pide al Gobierno que le ayude. Lo cual es una obscenidad tan grande como vender un piso por 2,5 millones de euros.
Que se sepa, él sigue siendo multimillonario. Su fortuna se estima en más de 600 millones de euros. Con ese dinero puede empezar a pagar las deudas, y después hablamos.
Etiquetas: Firmas





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