A FONDO, por Casimiro García Abadillo: Gobierno 'zapaterista'

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Gobierno 'zapaterista'

«¿Te imaginas a una mujer catalana, socialista y con bombo pasando revista a las tropas? Eso sí que es un cambio. Sobre todo, para un país que hace 27 años sufrió un golpe de Estado».
Estas palabras pronunciadas por una persona cercana al presidente del Gobierno resumen mejor que muchos sesudos análisis lo que ha pretendido Rodríguez Zapatero al nombrar ministra de Defensa a Carme Chacón.
Esa era la gran sorpresa que tenía preparada y que, desde hace algunos días, venía susurrando a sus colaboradores. Chacón podría haber sido ministra de Interior si Rubalcaba hubiera decidido abandonar el Ejecutivo, pero, finalmente, el presidente logró convencerle.
En el nombramiento de Chacón da algunas claves para comprobar hasta qué punto éste es un Gobierno de corte plenamente zapaterista.
El presidente no sólo premia al PSC por los resultados en Cataluña (que él le adjudica al PSOE y a sí mismo). Chacón, además de ser mujer y catalana, ha demostrado capacidad de gestión y forma parte de su entorno más querido y afín (el verano pasado se casó con Miguel Barroso, hombre cuya opinión sigue tiene peso en las decisiones de Moncloa).
Además, Chacón da la imagen rompedora que el presidente necesitaba para un Gobierno más bien continuista. Si hay una institución con fama de machista, ésa es el Ejército. Pues bien, ahí tenéis, una mujer que ha hecho bandera de la igualdad de derechos.
La mujer es un eje central de este Gobierno (las mujeres dieron el triunfo al PSOE el 9-M). No sólo por el nombramiento de Chacón, sino porque es la primera vez en España que hay más mujeres que hombres en un Gabinete y porque también es la primera vez que se crea un Ministerio de Igualdad (al frente del cual, cómo no, también hay una mujer, la andaluza Bibiana Aído).
La segunda clave de relevancia es el peso de la tecnología. El hombre que está detrás de esta orientación básica es Miguel Sebastián (nuevo ministro de Industria), que tendrá bajo su responsabilidad la gestión sobre las materias relacionadas con la energía (justo cuando el sector eléctrico se encuentra en plena efervescencia). Sebastián, uno de los amigos de verdad de Zapatero, ha sido el gran impulsor del Ministerio de Innovación y ha sido también el primero en sugerir el nombre de Cristina Garmendia para esa nueva cartera. Garmendia formaba parte del observatorio de I+D de Moncloa, es licenciada en Biología, máster en el IESE y miembro de la Ejecutiva de la CEOE a propuesta de su presidente, Gerardo Díaz Ferrán.
Beatriz Corredor, que ha sustituido a Chacón en Vivienda, es registradora de la propiedad y formó parte de la lista al Ayuntamiento de Madrid que encabezaba Sebastián. Otro dato que pone de relieve la influencia que ha tenido el anterior responsable de la Oficina Económica de Moncloa en la conformación de este Gobierno.
El resultado del pulso entre el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y el nuevo ministro de Industria, que ya produjo sonoros encontronazos en la anterior legislatura, será una de las grandes cuestiones a dilucidar en la que acaba de comenzar.
La salida de Jesús Caldera, cantada desde hace unos días, no significa que el anterior ministro de Trabajo vaya a perder peso político, aunque a él lo que le hubiera gustado habría sido ocupar una vicepresidencia de corte social. Después de darle muchas vueltas, Zapatero le ha encomendado la tarea de crear la FAES del PSOE. Es decir, una gran fundación que elabore las ideas sobre las que el Partido Socialista diseñará su programa político. Caldera podría ser, en un futuro no muy lejano, nuevo secretario de Organización del PSOE, una vez que José Blanco pase a ocupar otras tareas, probablemente en un próximo Gobierno.
La continuidad de Magdalena Alvarez en Fomento es quizás la otra gran sorpresa de este Gobierno. Alvarez no sólo es la ministra con menor índice de popularidad, sino que en estos cuatro años tampoco ha sabido ganarse el apoyo de sus colegas y ha perdido el que tenía de muchos de sus colaboradores. Se dice que el empeño de Manuel Chaves en que siguiera en el Gobierno (en ésa u otra cartera) no tiene tanto que ver con el mantenimiento del peso andaluz en el Ejecutivo como con el temor a que, de no continuar, hubiese reclamado su vuelta a la Junta.
A Fernández Bermejo le había prometido mantenerle en el Gobierno si ganaba el PSOE. A pesar de su acelerado desgaste, Zapatero ha decidido quemarle en esta primera etapa. Todo hace pensar que este Ejecutivo no llegará a 2012.
Elena Espinosa ha sido premiada en su gestión con un ministerio que incluye uno de los grandes retos de la legislatura: medio ambiente. La incorporación de Celestino Corbacho a Trabajo es un reconocimiento a su labor en el PSC y un guiño a su facción más españolista.
Queda ahora por ver cómo se articularán las nuevas funciones que asumirá María Teresa Fernández de la Vega en su reforzado cargo de vicepresidenta política. Por de pronto, ya ha comenzado a ocuparse de la negociación sobre el problema del agua en Cataluña.





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