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domingo, 13 de abril de 2008

FIRMAS: Luis María Anson, Erasmo, Martin Prieto/ En la RED: ¿Debe presentar Aguirre una candidatura alternativa a Rajoy?



EN LA RED: ¿Debe presentar Aguirre una candidatura alternativa a Rajoy?

La decisión de Rajoy de permanecer al frente del partido e intentar volver a ser candidato en 2012 ha generado una importante polémica. Sólo Esperanza Aguirre ha hecho autocrítica sobre las razones por las que el centro derecha perdió el 9-M, lo que ha motivado todo tipo de rumores sobre si presentará o no una candidatura alternativa a la de Rajoy en el congreso de junio en Valencia. La presidenta de la Comunidad de Madrid asegura que esta idea no forma parte de sus planes y los barones han salido en tromba para tratar de impedir que pueda competir. El 73% de nuestros lectores apoya que Aguirre presente su candidatura.

EN LA RED: Rajoy echa 'barones' fuera

RAFAEL MARTINEZ-SIMANCAS

¿Debe presentar Aguirre una candidatura alternativa a Rajoy?

Debería presentarse Esperanza Aguirre como alternativa en el congreso de junio. Y, además, cuantos otros candidatos tuvieran en su mente un modelo distinto al de Rajoy que acude en calidad de problema teológico puesto que es padre, hijo y santo palomo, (continuidad, solución y alternativa divina).

Al PP le crujen las bisagras, sólo por el hecho de que Aguirre haya hablado de «ideas» -no de personas y mucho menos de presentar su candidatura- el barco del centro/derecha se ha resentido. Los ventanales de la calle Génova temblaron, luego la casa ha notado escalofrío como escribió Gómez de la Serna. Sólo la perversidad de una democracia interna absurda lleva a que los barones del PP salgan alarmados con el casco de bombero sin que haya constancia del fuego. Todos con Mariano como si aquí no hubiera pasado nada y el descontento fuera una molestia pasajera -y aceptar la resignación como elemento de renovación del partido, y así pasen cuatro años con Pizarro sentado en la quinta fila del Congreso-. Más que una calma chicha en el PP lo que hay es una calma sosa Rajoy se limita a disfrutar de la emoción que produce ver crecer la hierba, de ahí la expresión de Aguirre de «nasty party» que es una manera de diagnosticar la arterosclerosis de un partido.

El pasado lunes la presidenta de Madrid trazó un discurso de hondo calado liberal en el Casino de Madrid, y sólo por hablar de ideas otros han dudado de sus apoyos dentro del partido, le han llamado «la indecisa» y también la que da el «espectáculo». Atreverse a pensar en alto es una osadía que ha de pagarse con una lapidación de desprecios. Los que atacan a las ideas creen que lo mejor es tapar las bocas para que no verbalicen pensamientos. Hemos visto episodios tan abracadabrantes como que Gallardón -aquel que todavía no ha resuelto en público sus dudas para dejar el partido- acuse a Aguirre de irresoluta. Y, luego, la baronía del PP en formación de prietas las filas entorno a Mariano y recordando que sin compromisarios no hay apoyos, cuando en realidad deberían reconocer que con ese reparto de compromisarios lo que no hay es democracia interna sino palmeros agradecidos.

Alguien que conoció bien el partido por dentro, Francisco Alvarez Cascos, recuerda que el PP nunca fue una formación de barones sino de compromisarios, y éstos pueden elegir la opción que más les guste porque su voto no está atado. Pero el PP no está preparado para escuchar verdades sino para entregar su alma al líder y esperar a que se abran las aguas a su paso (eso es fe). En la medida en que Esperanza Aguirre quiera colocar un espejo delante de los resultados del 9 de marzo, otros darán pasos atrás por no verse reflejados. Según la leyenda que recogió Bram Stoker los vampiros huyen de los espejos. Los vampiros son gente que creen que están vivos aunque viven en criptas oscuras.

Todas esas personas que han tirado con bala contra Aguirre podrían aportar sus ideas al congreso de junio, ya que critican con saña por lo menos que defiendan con entusiasmo sus sólidas posiciones. Seguro que en ese congreso el PP sacaría enseñanzas muy positivas para el futuro; un debate también con Pedro Arriola que tan buenas propuestas tiene.

Una vez desatado el debate ideológico no pueden volver atrás con los personalismos, eso sería cerrar un congreso en falso. Muy a la desesperada tiene que estar Rajoy para hacer como el entrenador del Getafe cuando el marcador apretaba: echar «barones» fuera. Con el patadón y todos para delante no se consiguen milagros. Hablar de ideas no es deslealtad sino síntoma de inteligencia. Otros son los que tendrían que hacérselo mirar, igual confunden cargo con momio y lealtad con sueldo. Y esperanza con miedo.

Rafael Martínez-Simancas es director y presentador de El Mundo en Portada , Veo Tv.


EN LA RED: Ni quiere ni puede

FERRER MOLINA

¿Debe presentar Aguirre una candidatura alternativa a Rajoy? NO

Quienes hoy jalean a Esperanza Aguirre con la intención de que se presente como alternativa a Mariano Rajoy para liderar el PP olvidan que ella misma ha manifestado pública y reiteradamente su determinación de no hacerlo. Lo dijo este jueves cuando afirmó que lo que plantea con sus reflexiones no es un debate de personas «sino de ideas y valores». Pero lo dijo también el mismo día que Rajoy anunció que se presentaba a la reelección como presidente del partido. No sólo aplaudió esa decisión, sino que aseguró estar lista para formar parte de su equipo y, desde luego, a su «disposición». Es más, ironizó con la posibilidad de que alguien se atreviera a disputarle el cargo: «El sabrá lo que hace», se jactó. Si hemos de creer su palabra, parece claro que Aguirre no pretende entrar en esa liza.

Como quienes hoy jalean a Esperanza Aguirre con la intención de que se presente como alternativa a Mariano Rajoy para liderar el PP destacan de entre sus virtudes la coherencia, y como es evidente que ella sería incoherente si afirmara una cosa en público y después hiciera exactamente la contraria, cabe extraer varias conclusiones: A) Quienes la promocionan para liderar el PP desconocen sus manifestaciones en sentido contrario, es decir, están absolutamente desinformados.

B) Quienes la promocionan para liderar el PP conocen sus declaraciones y, aun así, quieren que sea incoherente. Aquí caben dos supuestos. O los que así actúan son unos cínicos a los que poco importa la palabra dada y la reputación de los políticos, o estamos simple y llanamente ante enemigos de Esperanza Aguirre, ya que lo que pretenden es que se desprestigie y se ponga en evidencia con sus contradicciones.

Y C) Quienes la promocionan para liderar el PP conocen sus declaraciones pero están convencidos de que las hizo para encubrir sus verdaderas intenciones. A ese supuesto atiende el colectivo de retorcidos y maquiavélicos al que pertenece cualquier periodista que se precie.

Sea como fuere, lo que está acreditado es que Esperanza Aguirre ha dicho que no aspira a ser la alternativa a Rajoy y, por tanto, no se batirá con él en junio por el trono del partido. Pero tan primordial como esa certeza es que, aunque quisiera, no puede. O por mejor decir, no puede políticamente hablando. Porque cuando alguien del prestigio de Aguirre se presenta a un congreso es para ganarlo y, hoy por hoy, la dirigente madrileña no tiene ninguna posibilidad de hacerlo. No por falta de empuje o de valía, no por falta de preparación o méritos, sino porque los estatutos del PP impiden que cualquier aspirante que no sea el que haya decidido el aparato pueda salir elegido.

Por cierto, son los mismos estatutos que promovió Alvarez Cascos, que el viernes clamaba inopinadamente contra este «modelo de partido de barones». Y son los mismos estatutos que impidieron a Alberto Ruiz-Gallardón reunir los avales suficientes para poder medirse con Esperanza Aguirre por la presidencia del PP de Madrid.

NO Ferrer Molina es periodista de EL MUNDO.

CIBERESPACIO

Democracia interna

No se trata de Esperanza Aguirre sí o Esperanza Aguirre no. Tampoco siquiera de si es mejor Aguirre que Rajoy. Lo importante es que el PP adopte de una vez mecanismos de democracia interna como los que existen en otros países, como EEUU, para elegir candidatos. Juan Romero.

Por la autocrítica

Esperanza Aguirre ha propuesto un debate de ideas que no se producirá si los barones del partido se cierran en banda para impedir una candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy. Evitar la confrontación de liderazgos no nos va a resarcir de la derrota electoral, sino lo contrario. El PP es un partido maduro, que se vea en Valencia. Clara Sanchís.

Transición tranquila

El debate personalista puede hundir aún más al PP. El resultado no ha sido tan malo como para querer echar a Rajoy a toda costa. Si Esperanza Aguirre tenía algo que decir podía haberlo hecho en la última Junta Directiva. Rosa Cádiz.

Dejen a la lideresa

Rajoy ya ha perdido dos veces y no puede pretender que aguantemos hasta 2012 para perder una tercera. Esperanza Aguirre ha demostrado, por su gestión y por el resultado electoral, ser una auténtica lideresa. Que la dejen por lo menos medirse en el próximo congreso. José María Pérez.

Cambiar las reglas

Ni Esperanza Aguirre ni ningún otro candidato tienen opciones porque, para presentarse como aspirantes, necesitan reunir 600 avales de militantes con nombres y apellidos. Habría que cambiar primero los estatutos del partido para que se pudieran presentar tantos aspirantes como quisieran. Faltan valientes. Francisco Chacón. Madrid.

Menudo espectáculo

Gallardón, que es el primero en querer sustituir a Rajoy; Camps, que es el segundo; Valcárcel, que es el tercero aunque no tenga ninguna opción... y el resto de barones le hacen un flaco favor al partido impidiendo la democracia interna. Menudo espectáculo están dando ellos, no Esperanza Aguirre. María Sanjuán.

A la búlgara

Rajoy fue elegido a dedo por Aznar y ya ha perdido dos veces, por lo que no tiene legitimidad moral para bloquear su relevo como lo está haciendo. Ahora pretende que los votantes del centro derecha liberal nos conformemos con un congreso a la búlgara. Un acatamiento colectivo y a callar, que en la oposición se vive muy bien, ¿verdad? Pues a lo mejor hay que votar a Rosa Díez. Pedro Alvarez Manzano.

Lucha de poder

Aguirre disfraza la lucha por el poder de siempre con un falso debate de ideas. Lo mejor es que la dejen presentarse y que se vea que sólo tiene apoyos en Madrid. Todos con Rajoy. Alvaro Gómez.

Ocho años más

El PP ha quitado a quienes más experiencia tienen para que parezca que todo ha cambiado. ¿Rajoy quiere cuatro años de oposición u ocho? ¿Cuántas veces necesita perder para dar paso a gente que sí gana elecciones como Esperanza Aguirre? Andrés Ginel.

Aguirre y/o Díez

Esperanza Aguirre y Rosa Diez son las dos únicas personas a las que confiaría mi voto. Y De hecho, en las generales del 2012 votaré a una de las dos. Eugenio Segura.


LAS CARTAS BOCA ARRIBA


El autor ofrece su apoyo al nuevo Gobierno de Zapatero en materia antiterrorista, pero con condiciones. Entiende que es necesaria la renovación del Partido Popular a través de la celebración de elecciones primarias. Y finaliza homenajeando a Mercedes Gómez-Pablos, quien sigue siendo una referencia incuestionable en la pintura española.

LUIS MARIA ANSON de la Real Academia Española

JOSE LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO

«Anunciaste apoyo sin condiciones en materia antiterrorista al Gobierno vencedor»

Mi querido Presidente...

En el debate televisivo que mantuviste con Mariano Rajoy dentro del despilfarro de la abrumadora campaña electoral pagada con los impuestos de los españoles, afirmaste: «Me comprometo a apoyar sin condiciones en su política antiterrorista al Gobierno que resulte de las elecciones».

Pues no, querido presidente. Yo apoyo a tu Gobierno en la lucha contra el terrorismo pero con condiciones. Si tu Gobierno decide, y hay precedentes, combatir a Eta con el crimen de Estado y los escuadrones de la muerte, yo no apoyaré esa decisión. Si tu Gobierno decide negociar subterráneamente con Eta, admitir el derecho a decidir de los vascos sobre cuestiones territoriales, excarcelar a los presos etarras, pagarles 1.500 euros mensuales de sueldo, entregar Navarra con la añagaza de la disposición transitoria cuarta de la Constitución y, en definitiva, rendirse ante la banda, tampoco apoyaría yo esa política del Gobierno. No sé lo que hará el perplejo Rajoy, claro.

El apoyo sin condiciones es lo que exigía Franco de sus falangistas, Mussolini de sus fascistas, Hitler de sus nazis, Mao Tse-tung de sus guardias rojos, Castro de sus pioneros.

No puedes exigir ni al partido de la oposición ni a los ciudadanos independientes el apoyo sin condiciones a tu política sobre Eta. Ni Philip Pettit, desde su republicanismo cívico, ha podido aconsejarte tamaño despropósito. Se me ocurre apuntarte algunas de las condiciones que el Gobierno debe anunciar si quiere contar con un apoyo serio en la lucha contra el terrorismo.

1.- Establecer un pacto de Estado entre el Partido Popular y el PSOE. Juntos suponen más del 90% del Congreso de los Diputados. Si otros partidos se suman a ese pacto, miel sobre hojuelas. Hay que esforzarse porque así sea, sobre todo por lo que respecta al PNV.

2.- En ningún caso se producirá una negociación política con Eta.

3.- Sólo el anuncio del cese de actividades criminales y la entrega de las armas abrirá un diálogo, público y transparente, con los dirigentes terroristas.

4.- Todos los presos con delitos de sangre cumplirán íntegramente sus condenas.

5.- Navarra quedará al margen, en todo caso, de ese diálogo formal para establecer el procedimiento de la entrega de armas y la rendición de la banda.

6.- No se pagarán con los impuestos de todos los españoles sueldos ni subvenciones a los etarras reinsertados.

7.- Una vez consumada la rendición de Eta, se aplicará a los presos etarras la flexibilidad que permita la ley, sólo la que permita la ley.

Todas estas condiciones, en gran parte incumplidas en la legislatura anterior, congregaron a centenares de miles de personas en las calles para protestar y denunciar tu proceso de paz. No sé si contemplas en tus planes, la rectificación. Ya no eres el presidente por accidente. Ganaste democráticamente en 2004 las elecciones y en 2008, sin el 11-M, has conseguido también el respaldo mayoritario del pueblo español. Pero eso no te da derecho a pedir el apoyo sin condiciones a tu política antiterrorista. Si cumples unas condiciones, que son elementales, contarás con el respaldo de los ciudadanos independientes y, sin duda, con el del primer partido de la oposición. No soy un zapaterólogo y me cuesta trabajo vislumbrar cuáles son tus verdaderas intenciones. Por lo pronto, has formado un Gobierno en el que predomina la ultraizquierda, tal vez porque tuviste la inteligencia electoral de no correrte al centro/centro donde quedan pocos votos y jugaste el órdago en la izquierda radical que era donde podías sustraer sufragios, como así ha sido.

MERCEDES GOMEZ-PABLOS

«Umbral adoraba tu pintura»

Querida Mercedes...

Te he seguido, querida Mercedes, desde que empezaste. Te has con-vertido en uno de los nombres grandes de la pintura española con pres-tigio acumulado en la Francia difícil y en la América agresiva. Cela me decía siempre: «Mercedes Gómez-Pablos es el más interesante pintor de la España de hoy». Camilo, entendía la pintura como el arte en que el corazón gobierna. Y Francisco Umbral, que te adoraba, hablaba de tu pintura de madera dolida, de la entrada a esa madera, la de Pablo Neruda y a «la cal vieja, a la pobreza dura». «Mercedes Gómez-Pablos -escribía Umbral en 1976- corta la materia, la castiga, la somete a un espatulazo reiterado y certero. Ha pasado de aquellos azules líricos a unos ocres casi épicos. Hay en la progresión de su obra una epifanía de la materia, cada vez más cruda, castigada y cierta».

Así es que me fui a la Galería Alfama para contemplar tu nueva exposición. Sabe todavía esa galería a Mario Antolín, el crítico sabio. Presenté, por cierto, a petición suya, su monumental Diccionario de los pintores y escultores del siglo XX en la Real Academia de Bellas Artes. Es una obra imbatible.

Salí con la retina deslumbrada tras mi visita a tu exposición. Las viejas y nuevas inquietudes, el cromatismo intenso, la pincelada como un trallazo, la fascinación del abstracto, los desnudos erectos, las viejas ventanas encanecidas, el temor y el temblor de la poesía, allí está todo lo que emocionó a Bergamín, lo que sacudió a Moreno Galván, lo que despertó a Délano y la crítica hispanoamericana, lo que asombró al The New York Times, lo que provocó aquel comentario del gran Santos Torroella en el que subrayaba la espontaneidad del gesto como referencia de toda tu obra artística.

En tu pintura, querida Mercedes, está, como subrayó Lázaro Carreter, el dolor de los demás, el sentimiento por los que sufren, el abismo del ser para la nada, del ser para la muerte, de no saber adónde vamos ni de dónde venimos. Pasan los años y sigues siendo referencia de la más alta pintura española. Tu éxito en Francia arrolló hace años y levanta envidias, claro, muchas envidias. A ciertos críticos literaturizados les costará trabajo reconocer lo evidente y, sobre todo, que tu independencia artística se niegue a plegarse a su dictadura. Pero tu camino está ya transitado y continuarás en él hasta el final de tus días, cuando en la oscura penumbra del más allá no puedas sostener el pincel ni la espátula con tus manos ojivales hechas, como en el verso del poeta, para dar de comer a las estrellas.

ALBERTO RUIZ-GALLARDON

«Fue Rajoy el que dijo no a tu presencia en el Congreso»

Querido Alcalde...

Sabías muy bien lo que hacías cuando solicitaste figurar en la lista de Rajoy al Congreso de los Diputados. Eres demasiado sagaz para no advertir que, a pesar de lo que los Arriola y Elorriaga le decían, el presidente del PP tenía las elecciones perdidas. Zapatero ha sido un cúmulo de errores, despropósitos y ocurrencias a lo largo de toda su primera legislatura. Rajoy no supo aprovechar los flancos debilísimos del adversario. Le falta pegada.

Estaba claro que la segunda derrota en las generales abriría la cuestión sucesoria y contigo en un escaño del Congreso la cosa se hubiera aclarado. No ha sido posible. Pero no atribuyas, querido alcalde, sólo a Esperanza Aguirre el veto a tu inclusión en las listas electorales. Rajoy es un hombre muy inteligente y se chupa el dedo sólo lo justo para nom-brar nuevos portavoces. Se dio cuenta de que, si perdía las elecciones y te sentabas tú en un escaño del Congreso, él no podría continuar. Fue Rajoy, no sólo Aguirre, quien dijo no.

Es lamentable que se vaya al congreso de tu partido en las condiciones en que se va sin que nadie entre los compromisarios tan mansurrones y lanares levante la voz para exigir la democratización del PP y que se celebren primarias. En esas elecciones serías tú un peso pesado.

No descarto que Rajoy pueda ganar las elecciones de 2012 si la economía zarandea la madriguera monclovita de Zapatero. Pero no es lo probable. El PP necesita hacer lo que hizo Fraga, cuando buscó y encontró, al segundo intento, un hombre joven: renovar, despertar nuevas ilusiones. Rajoy es un cadáver político. Está de cuerpo presente. Pero es un cadáver político. Tal vez resucite como Lázaro. A veces se producen milagros. Pero la salud del PP exige mirar hacia el futuro, abrir nuevos horizontes, presentar ante la opinión otras caras y otros modos.

ERASMO: Gobierno

nuevo. Zapatero: astucia, generosidad hacia el vencido, de tal seguidor disciplinado del Grande Maestro Zeta-Zen. Nada sobre ministros ingenuamente clandestinos, que el stream mediático se encaminará hacia Rajoy, candidato inexorable al sofá deshabitado: el Llamazaresado. ¿Y Llamazares? Sublime. ¿Sí? Se ha sublimado. Transitó del estado sólido al gaseoso. Líder pues al vapor: se ha evaporado.

(Chapeau).

EL PURGATORIO DE LOS LIBROS: Crudo retrato del Rey y el Príncipe

MARTIN PRIETO

El Príncipe y el Rey Autor: José García Abad / Editorial: Ediciones El Siglo.

La publicación de estas cartas del Rey al Príncipe cuando don Felipe hacía un postgrado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Lakefiel, Canadá, despertó una tormenta en un vaso de agua. Es una correspondencia privada, familiar, entre padre e hijo, de exclusiva propiedad de quien la recibe. Se han barajado varios supuestos sobre quién pudo robar estos textos pero es un ejercicio vano porque un rosario de ayudantes, secretarios, tiene acceso a los archivos de la Casa Real y cualquiera pudo sustraerlas. José García Abad, autor de El Príncipe y el Rey, (Ediciones El Siglo), como es su deber, guarda la fuente de la filtración.

La Casa Real se quejó, lógicamente, pero no hay en este correo nada especial o interesante. El Rey le pide a su hijo que mire a los ojos de sus interlocutores y les preste atención aunque tenga que fingirla, le recomienda la autodisciplina, le explica las bondades del Derecho, no ser callado ni locuaz, y una reflexión sobre la democracia que le viene al punto a Rodríguez Zapatero: «Y los triunfadores en una auténtica democracia han de gobernar no sólo para los que les han votado, sino también para los que se han inclinado por opciones distintas, pero forman parte de la nación. No se trata de arrollar con sus votos parlamentarios a cuantos sustentan opiniones dispares, sino de aceptar cuanto éstas puedan tener de bueno. En caso contrario se puede llegar paradójicamente a una dictadura democrática en la que, además, el Parlamento pierde importancia y protagonismo».

Este epistolario no se reclama de Maquiavelo, ni de El arte de la prudencia de Baltasar Gracián, ni siquiera del Camino del beato Escrivá de Balaguer; son cartas bienintencionadas pero muy simples. Cualquiera pudo robarlas y cualquiera escribirlas porque el Rey tiene una formación eminentemente cuartelera y es más de voz que de escritura. Nada entre dos platos.

El periodista García Abad no es precisamente monárquico y el libro tiene así un carácter saludablemente deshinibido aludiendo a que el ciudadano Don Juan Carlos de Borbón y Borbón podría ser investido con los mayores honores por la III República española, mientras Felipe no tendría problemas en colocarse en alguna multinacional como jefe de relaciones externas o institucionales, haciendo Letizia una brillante carrera televisiva. El autor es algo cruel cuando escribe: «A Juan Carlos, que no ha leído un libro en su vida y que le aburren la música y las otras bellas artes, se le permite también que disfrute con lo que realmente le gusta: la caza, reventar coches y motos y seducir mujeres, como sus antepasados».

El autor juega con la posibilidad de que el Príncipe no sea Felipe VI y dé paso a otra República por lo que ve con complacencia la abdicación del Rey como colchón, aunque prevé la muerte del Rey en la cama y la coronación de Felipe. Todo esto es contingente, puede ser o no ser. El futuro está escrito en tinta invisible, y no sé qué sacamos en claro abdicando a Juan Carlos cuando ya nos hemos acostumbrado a él. Otra cosa es que el Príncipe no quiera seguir. O se divorcie. Llama a la Princesa (del pueblo pero sin el pueblo) «la jefa», y debe serlo por las muestras de autoritarismo que da su carácter, siendo bonachón el de Felipe. Las cartas -digo- son lo de menos en este repaso a los actuales borbones, lectura obligada para republicanos insatisfechos.

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