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sábado, 12 de enero de 2008

HIMNO: El autor/ La opinión ciudadana/ Las reacciones



Paulino el del himno

El autor, en paro, se confiesa un «perdedor» y dice que escribió la letra para «la patria que coge el metro y paga la hipoteca»

ORFEO SUAREZ

MADRID.-
Paulino el del himno. A partir de ahora, la iniciativa del Comité Olímpico Español (COE) tiene un nuevo rostro, el de este parado de 52 años que recibió la llamada de Alejandro Blanco cuando volvía de «comprar las ofertas en Continente», y que ha escrito la letra para la «patria que coge el metro y paga la hipoteca». Y es que Paulino visualiza la patria por todas partes, «hasta en una tortilla de patatas».

La comparecencia del COE para confirmar que la letra desvelada por ABC y Radio 5 era la escogida por el jurado fue rápidamente tomada por la verbacidad del autor, un «perdedor» incansable en sus primeros minutos de gloria. Habrá más. Sobre todo, si no frena, porque cuando empieza a hablar el personaje da mucho de sí, como su historia. Paulino Cubero nació en Granátula de Calatrava (Guadalajara), «donde ya había un ilustre antes que yo, Espartaco», aunque actualmente vive en la localidad madrileña de Alcobendas. Cursó estudios de ingeniería industrial y criminología. Trabajó en el Ministerio de Defensa y regentó un pequeño negocio, un concesionario de Canon, de 40 metros cuadrados, hasta que lo cerró para cuidar a su madre, enferma de Alzheimer.

Todo eso explicó con una insistencia exagerada en su rol de perdedor y una historia ad hoc, demasiado perfecta. Austero, con su jersey gris, llegó a la cita acompañado de su mujer, actriz según dijo, a la que envía mensajes telefónicos en forma de verso, porque «las palabras son portadoras de sentimientos y el sentimiento nunca es ñoño». De esa forma contestó a la primera pregunta, que incorporaba ya las críticas a la letra, casi unánimes desde primera hora en las opiniones de la clase política.

«Podría haber hecho una letra hablando de generales y militares, pero yo espero que la España del 2008 sea la del respeto y el entendimiento», explicó Paulino en su esperada declaración pública, ya que tras su llegada al COE estuvo recluido con el presidente. Habló alto, sin miedo, incluso con clara intención de tomar la iniciativa. Dijo que los «verdes valles» y el «inmenso mar», que recordaban a otras letras y otros tiempos, suponían una «definición geográfica asumida por el pueblo que comparte la patria». Y es que la palabra patria hilvanó todo su discurso, recitado sin parar, con excitación, mientras Theresa Zabell y Alejandro Blanco, a uno y otro lado, callaban.

«He escrito» -prosiguió- «a la patria que yo entiendo, que no tiene porque ser compartida por todos. Esa es la patria para la que yo he hecho el himno, la que coge el metro y paga la hipoteca. También para el que quiera callar, y por eso pone con distinta voz. Para que nadie piense en el que está a la izquierda o a la derecha, sea catalán, gallego o vasco».

«Hay 45 millones de personas capaces de escribir una letra, porque yo estoy seguro de que son todos patriotas», continuó su disertación. «Voy por las mañanas a un polideportivo en Alcobendas, donde también va un ecuatoriano con su hija, y eso me hace sentirme orgulloso de mi patria. Lo mismo que cuando leo una encuesta en la que el 80% de musulmanes dice que está a gusto aquí», finalizó Paulino, Paulino el del himno.

LA OPINION DEL CIUDADANO
«No tiene sentimiento», «ni emoción», «ni historia»

MADRID.- «Hortera», «ñoño», «soso», «ambiguo», «cursi», «facilón», «rancio», «paleto»... Es la opinión mayoritaria de los lectores que han participado en el foro de elmundo.es, y que en general, ni se identifican con la letra del himno ganadora ni creen que nadie vaya a hacerlo. En resumen, al 76% «no le gusta».

Son muchos los que reivindican el lolololo. Agustín, de Barcelona, asegura que ésa «seguirá siendo» la letra «para todos los españoles». «El lololo tiene fuerza y sentimiento; y lo elegimos entre todos», argumenta.

La mayoría apela a la falta de sentimiento y emotividad de la letra elegida. «Un himno debe emocionar, y éste no emociona», dice Nacho, de Madrid.

«Carece de emoción alguna y de referencias de las que sentirse orgulloso», opina José Manuel, también de la capital, que, además, como otros, dice no entender «por qué hay que hacer una letra para el himno así, por narices». «Esas cosas salen solas cuando la Historia las provoca».

También abundan las críticas, precisamente, a la falta de alusiones a la Historia. «Es un texto ambiguo que sirve para China o Canadá. No dice nada ni de España ni de los españoles», observa Fede, de Sevilla.

«No transmite nada», dicen unos. «Eso es lo que querían», responden otros. «Ha despertado todo lo rancio que habíamos enterrado», considera Alberto, de Ciudad Real.

Con el ánimo de quitar leña del fuego, Santiago, de Madrid, dice: «La letra no es perfecta, pero no está mal. Es muy difícil hacer algo literariamente con esos pocos versos y esa métrica». Y Mario, de Badajoz, añade que está «en la media de lo que es un himno; casi ninguno se salva».

No están exentas las críticas políticas: «¿Y a qué pueblos en libertad abrazamos nosotros?, ¿a Marruecos, Cuba o Venezuela?», dice Sandro, de Madrid. Ni el ingenio: «ZP estará contentísimo: voZ, coraZón, hermandaZ, abraZar, aZul, libertaZ, grandeZa, democraZia, paZ...», señala Manete, de Córdoba. «Parece el preámbulo de un convenio con una asociación no gubernamental», apostilla otro lector.

Letra aparte, los lectores arremeten contra la SGAE, con la que parecen bastante enfadados por el canon digital.

elmundo.es Opine: ¿Le gusta la letra? ¿Preferiría otra? Vídeo: El autor explica su composición. Documento: Las otras letras del himno.



LOS SIMBOLOS DEL ESTADO / La opinión
Un himno chiquitín

LUIS ANTONIO DE VILLENA

Digámoslo enseguida: es muy difícil hacer un «himno nacional» en frío y además existiendo ya la música. Grandes himnos (aunque de opuesto significado) como La Marsellesa, La Internacional o incluso el Cara al sol, se hicieron letra y música a la par, y en caliente, esto es, en épocas en que un país o la clase obrera del siglo XIX pasaban momentos crispados, viscerales, sanguíneos. En Francia pocos sabrían quién fue Roger de Lisle, si no fuera el autor de ese cántico que batió las tripas de su Revolución...

Aunque políticamente correcto (se habla de pluralidad, democracia y justicia) el himno que ha escrito Paulino Cubero no destaca por nada que no sea su extrema sencillez, su chatura poética y la idea de que ha tenido delante -no ha plagiado en absoluto- los textos más floridos y largos de Marquina y de Pemán, últimos intentos notorios de poner letra a una bonita pieza musical del XVIII, la Marcha Real, que nunca la tuvo, ni se pensó como himno nacional, sino como saludo a los reyes.

Pero no seré yo el que arroje piedras contra el señor Cubero, con quien algún político ha sido ya en exceso cruel. La última oportunidad que tuvimos para tener un buen himno nacional (una canción que nos aglutinara y encendiese a todos) fue en la llamada Guerra de la Independencia contra los ejércitos de Napoleón, pues entonces desde Cádiz a Gerona («el tambor del Bruch») y desde Extremadura a los valles vascos, todos nos sentimos una nación, y agredida además. Claro que la letra de ese himno la habría hecho el laureado poeta Manuel José Quintana, y acaso hoy nos sonaría un pelín retórica.

El señor Cubero ha hecho lo que ha podido (poco) en tiempos malos para la lírica patriótica -aunque sea autonomista- y peores para un himno nacional. Pero seguro que para los eventos deportivos -donde lo que importa es el jolgorio victorioso- vale. Y si esta letra no gustara a ningún intelectual, cantautor o poeta, seguro que le vendrá muy bien a Raúl y a Rafa Nadal, pues es un himno reclamado por el deporte.

Un poeta no podría hacer en días burgueses un buen himno. Un cantautor lo haría de chufla, y un intelectual llanamente no lo haría, porque no sabe. Sigue faltando letra, aunque hay voluntad. Pero no es cosa de hacer una revolución sólo para que salga como es debido, ¿verdad?

LOS SIMBOLOS DEL ESTADO / La opinión
Dudosísima originalidad

SANTOS SANZ VILLANUEVA

Comentar un himno desde criterios literarios o lingüísticos tiene escaso sentido. Podría aplicarse el dicho referido a la música militar: o es música o es militar; o es himno o es literatura y comunicación verbal. Un himno es una adhesión emocional de quienes lo cantan a un núcleo conceptual mínimo: la libertad, la patria, la religión, la famélica legión o lo que sea. La letra, además, está subordinada al ritmo inevitablemente muy marcado de la música. Un himno identifica cordialmente a quienes exaltan una creencia y manifiestan al cantarlo un acto de fe. De nada valen letra y música juntas si carecen de adhesión colectiva. Léxico, sintaxis, estilo o figuras retóricas son, por tanto, sólo componentes materiales de relativa importancia de un himno. Eso no quiere decir que haya que despreciar la plasmación de una idea original o renunciar a mínimos de creatividad. Ayer se seleccionó un himno corriente, tópico, anticuado, ramplón.

En cuanto a la lengua, el himno elegido manifiesta descuido. La primera estrofa plantea un sinsentido semántico: ¿cómo diablos cantan «todos juntos con distinta voz»? Querrá decirse con voces distintas.

La segunda estrofa no dice lo que pretende porque no dice nada al haber olvidado el verbo; es una frase nominal fallida. Carece también de creatividad al abusar de imágenes triviales sostenidas en un léxico repleto de tópicos.

Por si fuera poco, a esta ramplonería se suma su muy dudosa originalidad. De inmediato nos trae fuertes asociaciones de la que fue letra oficiosa de la Marcha Real debida al gaditano José María Pemán.

Ambos poemas empiezan igual: «¡Viva España!». Repiten dos conceptos básicos: «patria y gloria». El nuevo himno recurre a imágenes semejantes a las pemanianas: en el poeta franquista los españoles alzan los brazos y se habla del azul del mar; en el nuevo, la patria abraza a los pueblos y hay un inmenso mar. El «himno de la fe» de Pemán se convierte en «himno de hermandad». Demasiadas coincidencias para ser casuales.

Todo esto al margen de un penoso tufillo didáctico propagandístico. Seguramente, aquí y ahora, es un empeño imposible e inútil ponerle letra al himno nacional, pero para este viaje no hacían falta alforjas, mejor estábamos sólo con el chin chin.

LOS SIMBOLOS DEL ESTADO
Bono: «Está bien, ¿no?»

La recién estrenada letra que se ha escogido para acompañar los acordes del himno nacional de España como versión oficial ya ha provocado múltiples veredictos populares, pero desde las altas esferas políticas la persona que ha abordado con más pasión el tema que acaparó ayer el interés de la calle ha sido José Bono. Fiel a su estilo único, el ex ministro de Defensa no se limitó a dar su opinión sobre la canción, sino que la leyó lentamente y la escrutó, párrafo a párrafo. Este es el detallado análisis que hizo ante un micrófono de Onda Cero:

«Leído así, pues leo 'Viva España', pues muy bien. Siendo ministro de Defensa he dicho muchas veces 'viva España', ¿no? Y dice 'cantemos todos juntos con distinta voz', bueno, o con la misma, ¿no?, 'y un solo corazón', bueno, está bien. Otra vez 'viva España desde los verdes valles', está bien, 'al inmenso mar, un himno de hermandad', muy bien. 'Ama a la Patria pues sabe abrazar, bajo su cielo azul, pueblos en libertad', muy bien, aquí no habla nada de guerras ni de... que los himnos tienen tendencia, a veces se hacen mejor, otras peor y se pone que si te voy a dar un mandoble y eso, pero éste es un himno muy pacífico. 'Gloria a los hijos que a la Historia dan justicia y grandeza democracia y paz', pues muy bien oye, aquí está en contra de todos los golpistas y tal. Muy bien».

LOS SIMBOLOS DEL ESTADO
EL HIMNO NUEVO

¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón

¡Viva España!
Desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz

LOS SIMBOLOS DEL ESTADO
EL HIMNO DE PEMAN

Viva España
alzad los brazos
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir

Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del Sol

¡Triunfa España!
los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe

Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz

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