EDITORIALES: Un fallo que retrata el talante de Chaves y del Psoe que representa/ Putin, además multimillonario

EDITORIALES DEL DÍA
UN FALLO QUE RETRATA EL TALANTE DE CHAVES Y DEL PSOE QUE REPRESENTA

La absolución de los periodistas de EL MUNDO Francisco Rosell y Javier Caraballo dictada ayer por un juez de Sevilla supone el triunfo de dos derechos básicos de toda sociedad democrática: el que tienen los profesionales a informar y el de los ciudadanos a recibir información veraz. Tras publicar una noticia sobre el espionaje de la Junta al presidente de una caja de ahorros sevillana, el director y el redactor jefe de EL MUNDO de Andalucía fueron acusados por Manuel Chaves de un delito de injurias. El proceso ha tardado seis años en resolverse, tiempo en el que los dos periodistas han sufrido en sus carnes todo el vapuleo y la discriminación que un presidente autonómico puede ejercer contra quien osa mostrarse crítico en sus dominios. De ahí que, tras conocer la sentencia dictada ayer, ambos destacasen la «soledad» en la que se han encontrado.
La sentencia deja constancia de que los profesionales actuaron de forma «correcta», que la información que publicaron era «de interés para la comunidad» y que «se confirma la veracidad de la misma». Pese a la rotundidad del fallo y pese al ridículo en el que queda Chaves, éste ha anunciado que presentará recurso.
Como bien explicó ayer Rosell, la querella de Chaves «no era una denuncia para defender su honor, sino un aviso para el periodismo», el que se ejerce con espíritu crítico. El presidente de la Junta ha pretendido dar un escarmiento a EL MUNDO y amedrentar a los pocos medios independientes que quedan en Andalucía. Después de 17 años de gobierno ininterrumpido ha conseguido convertirse, de facto, en el primer empresario de comunicación de su comunidad: controla la radiotelevisión pública, ha repartido entre sus aliados las licencias de radio y TV, y ha conseguido que la mayoría de medios coman en su mano a través del reparto de una millonaria inversión publicitaria. Es evidente que no le basta, y por ello pretende amordazar a quien se atreve a airear el nepotismo con sus hermanos o el presunto pelotazo urbanístico de la sede del PSOE en Sevilla.
La prueba de que la defensa del honor era algo secundario en este asunto es que Chaves solicitaba la máxima condena que permite el Código Penal para este caso: 85.000 euros (unos 14 millones de pesetas) para cada periodista, y 250.000 (41 millones) para el medio. Este juicio, peligroso para los acusados por la presión que es capaz de ejercer el poder político, y en el que llegó a desaparecer de los juzgados la principal prueba (una cinta de vídeo) que avalaba la veracidad de la denuncia de EL MUNDO, ha tenido un desenlace ejemplar. La sentencia retrata a Chaves, un político de trazo grueso, zambomba y pandereta que tiene además el triste honor de ser el primer presidente de gobierno autonómico que lleva a juicio a unos periodistas. Pero también deja en evidencia el talante de ese PSOE que gobierna como en los tiempos del felipismo y que patrimonializa las instituciones. Es el PSOE que ha heredado Zapatero en Andalucía y que sigue sin renovarse.
«Nadie nace con una mirada como la de Vladimir Putin», asegura el semanario Time esta semana en el reportaje de portada sobre su personaje del año 2007. «Es una mirada que dice: aquí mando yo». Haciendo suya la propaganda del Kremlin, el semanario presenta a Putin como el líder que puso fin al caos de la era Yeltsin, elevó el nivel de vida de los rusos y restableció la influencia de su país en el mundo. Aunque algo de cierto puede haber en ello, la clave del éxito de Putin está en la concentración de todo el poder en sus manos, el recorte gradual de libertades y, sobre todo, el maná de petrodólares que ha caído sobre Rusia en los últimos siete años. El 2 de diciembre, en unas elecciones bajo sospecha, se aseguraba la mayoría absoluta (64% de los votos) para su partido, Rusia Unida, y sólo otras dos formaciones también incondicionales lograban escaños en la Duma. Pocos días después sorprendía con la elección como sucesor de un leal servidor, Dimitri Medvedev.
La semana pasada anunció que aceptaría ser primer ministro si Medvedev gana -cosa que nadie duda con los métodos que utiliza- las presidenciales del 2 de marzo y le propone para dirigir el nuevo Gobierno. Ayer mismo un diario ruso publicaba que Putin podría sustituir a Medvedev en la presidencia del Consejo de Administración de Gazprom, primera empresa gasística del mundo. El cargo de primer ministro es compatible en Rusia con la presidencia de una empresa pública, así que no hay ningún impedimento legal. Para demostrar que sigue mandando, su actividad internacional está siendo muy intensa. Desde la firma de un acuerdo para el transporte del gas de Asia Central por territorio ruso, desbaratando el plan occidental de hacerlo por debajo del mar Caspio, a la retirada de su país del Tratado de Armas Convencionales y la reanudación de los vuelos de los bombarderos nucleares rusos.
La secretaria de Estado, Condoleeza Rice, denunciaba ayer el alejamiento de la democracia en Rusia. El día anterior, el presidente Bush prometía vigilar de cerca a Putin. EEUU y la UE siguen muy de cerca la deriva política y las luchas internas de poder dentro del Kremlin, provocadas porque Medvedev no es un espía del antiguo KGB. Occidente no ha sabido qué hacer para frenar al mandatario ruso, pero tal vez las intrigas del Kremlin pongan en aprietos al todopoderoso Putin. Seguramente gracias a estas intrigas se ha sabido, según The Guardian, que el presidente ruso ha amasado una fortuna en sus años de mandato que podría ascender a 40.000 millones de dólares, lo que lo convertiría en el hombre más rico de Rusia y de Europa. Tal vez el pueblo ruso, que le ha perdonado todo, esta vez le ponga freno.



«Fin del sueño», escribía, desencantada, Ana Tudela en Público. «El canon no es de izquierdas», agregaba José Manuel Costa. Como el joven diario no publica editoriales, pocas opiniones más se han podido leer en sus páginas sobre un asunto que provoca ronchones en la conciencia de la izquierda. Bueno, publicaba un florilegio de comentarios de sus lectores en el ciberespacio. Entre ellos no se encontraba éste que sí que podemos ver en su sitio en internet; ilustra el desconcierto del progresismo: «Perdonad, pero es que me he perdido, ¿ahora qué toca? Yo creía que tocaba el conejo, nadie me ha avisado de que tocaba el canon. Bueno, da igual. ¡La culpa es de ZP! ¡La culpa es de ZP! ¡Viva el PP y viva Rajoy! ¡Por una sociedad justa y equitativa! Coño, no sé, pero es que... me siento raro. Esto, últimamente, cada día esta más complicado».
soporte para sus comunicaciones, y ya tiene pecado que ose mostrarse como liberal. 






















MADRID.- 
