Editoriales: Y entonces llegó la FED, y mandó a parar/ UNA TESIS ABSURDA ANTE LA QUE RAJOY NO PUEDE SEGUIR PASIVO/

EDITORIALESCirugía contra la crisis crediticia por temor a un cambio de ciclo
La Reserva Federal estadounidense recortó ayer en medio punto la tasa de interés del dinero que presta a los bancos para poner coto a la crisis de liquidez que afecta a sus entidades, atenazadas por los impagos de las hipotecas basura. La política monetaria de la principal autoridad financiera de EEUU repercutió positivamente en las Bolsas, que ayer cerraron con repuntes tras cuatro días de pérdidas, si bien aumenta las dudas sobre la posibilidad de que el desplome bursátil de la última semana anticipe un auténtico crash. La propia Reserva Federal justificó la reducción del precio del dinero en que «los riesgos para el crecimiento se incrementan» y animó con su ejemplo al Banco Central Europeo a abandonar la idea de aumentar los tipos de interés en septiembre, tal como ha anunciado. Esta opinión es compartida por los especialistas, que ya han advertido sobre la contradicción que supone inyectar liquidez en el mercado y
plantear, al mismo tiempo, una subida de los tipos de interés. La política monetaria de la Reserva Federal y la previsión de que la amenaza de un cambio de ciclo es real ratifican el alto grado de dependencia de las economías norteamericana y europea, y multiplican las dudas sobre el grado de extensión de la crisis estadounidense. Ayer, el vicepresidente Pedro Solbes rompió su silencio para admitir que la economía española no está «totalmente protegida» frente a los efectos de esta crisis. La CNMV, por su parte, solicitó información por carta a un número indeterminado de gestoras de fondos de inversión para evaluar hasta qué punto han sido dañadas. Tal vez haya llegado la hora de que el Banco Central Europeo siga el ejemplo de la Reserva Federal y aplique cirugía, en lugar de parches, para contener la adversidad de un posible cambio de ciclo. UNA TESIS ABSURDA ANTE LA QUE RAJOY NO PUEDE SEGUIR PASIVO
Los primeros pasos de Miguel Sanz comopresidente de Navarra son decepcionantes
para la estrategia y el interés de quien
es su socio, el PP. Aprovechándose de la
inveterada costumbre de Mariano Rajoy
de no pronunciarse sobre cuestiones espinosas,
el presidente navarro ha reiterado
que UPN necesita tener su grupo parlamentario
propio en el Congreso «para
que la voz de Navarra no sólo esté representada
en los grandes debates en la palabra
Los primeros pasos de Miguel Sanz como presidente de Navarra son decepcionantes para la estrategia y el interés de quien es su socio, el PP. Aprovechándose de la inveterada costumbre de Mariano Rajoy de no pronunciarse sobre cuestiones espinosas, el presidente navarro ha reiterado que UPN necesita tener su grupo parlamentario propio en el Congreso «para que la voz de Navarra no sólo esté representada en los grandes debates en la palabra de Uxue Barkos (diputada de Nafarroa Bai)».
El argumento de Sanz es absurdo. Por idéntica razón, los diputados del PP canario deberían desligarse de su grupo con el fin de que CC no sobresalga como la única voz de las islas, el PP vasco tendría que pedir grupo propio para que el PNV no fuera la única representación vasca de la Cámara, el PP gallego tres cuartos de lo mismo para contrarrestar a los diputados del BNG y el PP catalán igual para que CiU y ERC no tuvieran la exclusiva de la catalanidad en la Cámara.
Del mismo modo que es absurdo sostener, como hizo ayer el presidente navarro, que la separación de los diputados de UPN del Grupo Popular le puede interesar en estos momentos al PP. Y esta es precisamente la cuestión. Evidentemente, la actuación de Sanz no le hace precisamente un favor al PP, pero quizá tampoco a UPN. El diputado Jaime Ignacio del Burgo lo explica muy claramente hoy en este periódico: «Mucha gente dejará de votar a UPN si percibe que se desmarca del PP por presiones del PSOE». A pesar de que es obvio que la actitud de Sanz puede hacerle daño al PP, Mariano Rajoy se mostró complaciente con el presidente navarro en su toma de posesión, al no desautorizar su pretensión. Por contra, Ruiz-Gallardón ha hecho muy bien en oponerse al planteamiento de Sanz.
La idea-fuerza en la que se basa la estrategia del PP frente al PSOE es tener un sólo proyecto para toda España. Pero la peculiar manera que tiene Rajoy de ejercer su liderazgo -sin querer molestar a nadie- ya llevó a que el PP incurriera en serias contradicciones al aceptar en los estatutos de Valencia y Andalucía disposiciones de muy dudosa constitucionalidad y nulo interés nacional.
Rajoy no tendrá más remedio que abandonar su pasividad y cortar de raíz la pretensión del presidente de UPN tal cual. De lo contrario, el principal partido de la oposición corre el riesgo en convertirse en una especie de confederación de derechas autónomas, versión Siglo XXI, en la que cada líder territorial pueda hacer lo que quiera.
Mientras tanto, el PSOE ha logrado que su grave crisis interna en Navarra pase desapercibida. O más bien, es Sanz el que ha conseguido que un problema socialista se haya convertido en un problema del PP. Si PP y UPN quieren evitar una crisis, e incluso una ruptura, tienen que encontrar una fórmula para dar un mayor protagonismo a los diputados navarros en el Congreso, pero siempre dentro del Grupo Popular.
Carod ignora que era presidente
Carod respondió ayer a las críticas del PP y Ciutadans por acudir al funeral de Xirinacs, el ex senador que acabó apoyando a ETA, de una forma muy flamenca: «Que se aguanten, reclamo mi derecho a ir al entierro de quien quiera». Son declaraciones impresentables. Si Carod hubiera acudido al funeral como representante de ERC, nada habría que objetar, pero lo hizo cuando ejercía de presidente en funciones de la Generalitat. Por si no lo sabe, en ese momento él representaba a todos los catalanes, tanto a los que admiraban a Xirinacs como a aquéllos que no tenían aprecio por su figura y por sus coqueteos con ETA. En este sentido, lo peor es la falta de sensibilidad hacia las víctimas que denota el comportamiento del líder independentista. Ello ya le costó duras críticas por parte de la asociación catalana de víctimas del terrorismo.
EL ARMA SECRETA DE LA FIESTA
La salida a hombros de José Tomás de la donostiarra Plaza de Toros de Illumbe dice tanto del virtuosismo del diestro de Galapagar, como de la incapacidad del sectarismo antitaurino incluso allá donde los nacionalismos radicales gozan de mayores oportunidades para intentar vender sus supercherías antiespañolas. José Tomás, de verde esperanza y oro, cortó anteayer en San Sebastián tres orejas y salió por la puerta grande tras una corrida magnífica -junto a Finito de Córdoba y El Cid- y perfectamente comparable, por su genialidad y por su impacto social y mediático, a la que lidió con motivo de su regreso a los ruedos el pasado 16 de junio en la Monumental de Barcelona.
En el No hay billetes de anteayer en el coso de Illumbe y en el llenazo de la plaza de la Ciudad Condal de hace dos meses confluyen el magisterio del toreo, la raigambre de la Fiesta y el fracaso de los nacionalismos radicales en su campañas de agitación. La sociedad vive y disfruta o se aleja de las plazas con una naturalidad y un sosiego diametralmente opuestos a la estrategia de politización constante de los toros de que se valen los radicales para hacer proselitismo. En demasiadas ocasiones, los más obtusos intereses partidistas travisten de un falso ecologismo su odio a España y a cuantas manifestaciones culturales o deportivas sugieren rasgos de españolidad. El kit del buen nacionalista incluye la abominación lo mismo del castellano, la bandera y el himno, que de la selección, los toros o la copla. Pero estas estrategias se hacen añicos contra la espontaneidad y el relajo de las fiestas populares.
Es cierto que en San Sebastián no existe el nacionalismo antitaurino que hay en Cataluña, si bien buena parte de la izquierda abertzale intenta estigmatizar la Fiesta como una suerte de imposición extranjera. Frente a la obcecación de los radicales, los naturales, las chicuelinas y las verónicas de José Tomás. Tras cinco años de silencio, el maestro se ha convertido en un arma secreta de la Fiesta capaz de iluminar con su arte los fortines del nacionalismo. Es llamativo que mientras los antitaurinos se empecinan, la Fiesta goza en el exterior de cada vez más decididos y prestigiosos defensores. Esta semana el diario Le Figaro enmendaba a notables apocalípticos del toreo como Brigitte Bardot con un razonamiento inapelable: «Cuando uno no comparte una pasión, basta con abstenerse».






Curiosamente esta nueva intervención se produce un día después de que Henry Paulson, secretario del Tesoro de EEUU, dijera que no se debería actuar para proteger de las pérdidas a quienes «incurrieron en excesos y crecimiento insostenible» durante la bonanza en algún sector de la economía.















