CARAS NUEVAS EN EL EJECUTIVO / Las reaccionesMariano Rajoy tacha la crisis de «operación cosmética» y la define como «irrelevante»Señaló que la reforma «se queda corta», puesto que los cuatro ministerios afectados ni siquiera rebasan «el 1% de los Presupuestos del Estado»
MADRID.- Rajoy no se arrepiente. Ni las encuestas que dan cuenta de la victoria de Zapatero en el Debate sobre el Estado de la Nación, ni la crisis de Gobierno con la que el presidente del Gobierno ratificó su voluntad de recuperar la iniciativa política le hicieron ayer dudar sobre su estrategia de centrar en ETA la batalla política nacional.Rajoy seguirá haciendo una dura «oposición», según afirmó ayer, pese a que la llamada «alternativa» se irá colando poco a poco en los próximos meses, conforme avance la redacción del programa electoral.Y es que el presidente del PP tenía ayer algo que festejar. Nada menos que la petición de las ya famosas actas de las reuniones entre Gobierno y ETA, por parte de la juez antiterrorista francesa
Le Vert. «Es sólo el principio», decían ayer en Génova, «porque el tiempo le dará la razón a Rajoy, pese a lo dicho estos días, en su insistencia sobre la petición de explicaciones sobre la negociación».«Tendría su gracia que antes que los ciudadanos españoles, lo conozcan todos los europeos», ironizó ayer el propio Rajoy en rueda de prensa, tras volver a advertir al presidente del Gobierno que las actas que él se ha negado a entregar al Parlamento, con el apoyo de los demás grupos, «acabarán siendo públicas». «Y no pueden ser el Parlamento y los españoles los últimos en enterarse de lo que ha sucedido», insistió.«El colmo de la deslealtad del Gobierno hacia el PP», decían en la dirección del partido, tras escuchar a la vicepresidenta del Gobierno, es que digan que van a dar a la Justicia francesa -es obligado- lo que no quieren dar al partido de millones de españoles cuyo apoyo reclama».Pero la noticia de la rogatoria, ciertamente, quedó reducida a anécdota en una jornada política dominada por el cambio de ministros. Así que el líder popular hizo de la necesidad virtud y, aunque no estaba programado, optó por salir en rueda de prensa para intentar echar agua a la crisis del Gobierno y fuego a la discrepancia en materia antiterrorista.Sobre la crisis, el adjetivo político esgrimido fue el de «irrelevante». Rajoy la definió sin ambages de «operación cosmética»; una operación de pura «imagen» para «ganar tiempo»; que «llega tarde» porque su proyecto está, a ocho meses de las elecciones «acabado»; y que «se queda corta», puesto que los cuatro ministerios afectados no rebasan «el 1% de los Presupuestos del Estado».Los miembros de la cúpula del PP comentaban ayer que Zapatero sólo había «soltado lastre», en referencia, sobre todo, a Jordi Sevilla, cuyas desavenencias con los socialistas catalanes y con el propio Zapatero en la aplicación del Estatut, habían trascendido desde tiempo atrás. Añadían, respecto a los demás fichajes, que eran puro «maquillaje» para un Gobierno agonizante, pese a que «se empeñe» en agotar el mandato.Rajoy, por su parte, repartió a diestro y siniestro. Criticó a Zapatero por no cesar a los responsables de áreas básicas como «Defensa, inmigración y agua», y por haber cesado a otros al día siguiente de aplaudir su gestión en el Debate sobre el Estado de la Nación, en contraste con esa «visión idílica» que dio en el Congreso. «Es absurdo que al día siguiente de decir lo bien que lo han hecho, los ponga en la calle», afirmó. La crisis, insistió, «no resuelve la debilidad estructural del Gobierno, que es un problema de credibilidad».Así que, tanto para criticar el cambio de ministros como para insistir en la entrega de las actas de las reuniones entre Gobierno y ETA, Rajoy utilizó el mismo argumento: que no se fía de Zapatero, y con él, unos cuantos millones de españoles. Y a falta de apoyos en el Congreso para certificar esta falta de confianza, Rajoy presumió ayer de apoyo social de la mano de una AVT que se mostró absolutamente entregada al PP.«Los miembros de la Asociación», dijo Rajoy, «nos han dicho que comparten las dos peticiones que hicimos a la Cámara: saber la verdad de lo que ha ocurrido en estos últimos años y cerrar de manera definitiva la vía a la negociación», con la revocación de la Resolución que apoyaba el final dialogado de la violencia.En efecto, Alcaraz, salió a hacer declaraciones en la propia sede del PP para decir que la entrega de las actas «es de recibo» y para aplaudir que «todavía hay partidos en el Parlamento que defienden la memoria y la dignidad de las víctimas»..Más información en página 19@FIRMA:CARMEN REMIREZ DE GANUZACARAS NUEVAS EN EL EJECUTIVO / Las reaccionesLlamazares espera que los cambios sirvan para dar un giro a la izquierdaIUMADRID.- Gaspar Llamazares espera que el cambio de cuatro ministros sirva para que, como él viene reclamando desde hace meses, el Gobierno dé un «giro a la izquierda». «No admitiremos que se quede sólo en una medida efectista de simple carácter electoralista», afirmó.El coordinador general de Izquierda Unida (IU) indicó que esta remodelación del Gobierno viene a demostrar lo que él ha dicho una y otra vez y reiteró en el reciente Debate sobre el estado de la Nación: «La legislatura no está agotada» y «quedan muchas cosas por hacer».«Vemos bien que el presidente trate de retomar el pulso político con esa remodelación», afirmó el líder de IU, «pero la música que ha puesto de aquí al final de la legislatura debe ir acompañada de una buena letra, para que no se quede todo en un brindis al sol».El relevo de la ministra de Vivienda le parece bien, porque considera que este asunto ha sido «el fracaso» de esta legislatura.Respecto al Ministerio de Administraciones Públicas, anunció que IU será «especialmente exigente» para que se ponga en marcha una política municipal eficaz, algo que es «una de las cuentas pendientes de este Ejecutivo».CiU..En Convergència i Unió opinan que «es una doble mala noticia»: primero, porque Rodríguez Zapatero no ha cesado a «la peor ministra de Fomento que ha sufrido Cataluña en los 30 últimos años», Magdalena Alvarez; en segundo lugar, porque creen que nombrar a Carme Chacón supone utilizar esa comunidad como escenario preelectoral.En contra de lo habitual, no reaccionaron los máximos dirigentes de CiU, Artur Mas o Josep Antoni Duran Lleida, sino sus portavoces en el Senado, Pere Macias, y en el Parlamento catalán, Felipe Puig. Mientras ellos hablaban, Duran Lleida se refería al «mucho interés» que ha mostrado el PSOE en pactar con CiU durante el Debate sobre el estado de la Nación..ERC..Desde Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se pronunciaron en sentido similar. Joan Ridao, su portavoz en el Parlamento catalán, dijo que es una remodelación «cosmética y un golpe de efecto pensando más en las elecciones», en referencia al nombramiento de Chacón, que en « acabar bien la legislatura».Criticó que siga la ministra de Fomento, «que acumula un récord de incompetencia y de peticiones de dimisión por su mala gestión de Renfe y aeropuertos»..PNV..El portavoz adjunto del Partido Nacionalista Vasco en el Congreso, José Ramón Beloki, espera que los cambios de ministros sean «algo más que una ocurrencia electoral» del presidente.BNGEl diputado Francisco Rodríguez, del Bloque Nacionalista Galego (BNG), ve los cambios como «una operación de marketing». CCY en Coalición Canaria los consideran una decisión electoralista.@FIRMA:AGUSTIN YANEL
CARAS NUEVAS EN EL EJECUTIVO / Los nuevos ministros no tendrán tiempo de tomar iniciativas, porque el Congreso abre en septiembre y cierra en diciembre / Salgado gestionará en Administraciones Públicas el desarrollo del 'Estatut'Zapatero nombra tres ministros con tirón en la izquierda para aguantar hasta marzo
FERNANDO GAREA
MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero intenta
recuperar la iniciativa política y mejorar la imagen de su Gobierno, insuflarle pulso para afrontar el final de la legislatura y preparar la siguiente, si consigue mayoría suficiente. De paso intenta tapar uno de los mayores agujeros de su partido imponiendo a Jordi Sevilla, contra su voluntad, como líder de los socialistas valencianos.Bernat Soria será el nuevo ministro de Sanidad en sustitución de Elena Salgado, que pasa a Administraciones Públicas; Jordi Sevilla deja ese departamento; Carme Chacón sustituye a María Antonia Trujillo en Vivienda, y César Antonio Molina a Carmen Calvo en Cultura.Los tres nuevos tienen, por distintos motivos, prestigio profesional y buena imagen en la izquierda. Soria porque defiende posiciones progresistas respecto a la investigación; Molina porque tiene prestigio entre los intelectuales y Chacón porque da imagen de juventud y forma parte de la nueva ola del PSOE que acompañó a Zapatero en sus inicios al frente del partido, en lo que gráficamente se llamó la «alegre pandilla».Con la miel en la boca del triunfo en su último Debate del estado de la Nación antes de las generales, Zapatero anunció ayer por sorpresa la mayor remodelación de su Gobierno. El cambio afecta a cuatro ministerios y el resultado es que mejora la imagen, la telegenia del conjunto del Gabinete, sin afectar a sus fundamentos.Los nuevos ministros aportan prestigio, son más mediáticos y su gestión estará más enfocada a la imagen, puesto que ya no pueden enviar ninguna ley al Parlamento, por falta material de tiempo. Las Cortes no se abren hasta mediados de septiembre, se cierran definitivamente a finales de diciembre y la mayor parte de su tiempo lo dedicarán a los Presupuestos y a los proyectos de ley atascados.Con este movimiento, Zapatero envía el mensaje a los ciudadanos de que la legislatura no está acabada y, por si había alguna duda, aleja la posibilidad de elecciones anticipadas en otoño.Los sacrificados son Carmen Calvo, María Antonia Trujillo y, sobre todo, Jordi Sevilla, al que quiere arrastrar a una operación política en la Comunidad Valenciana de tan largo recorrido como incierto futuro. Después de pedir a los socialistas valencianos que esperen a las elecciones generales para curar sus profundas heridas, Zapatero les ningunea y precipita una solución de futuro sacando ya del Gobierno a Sevilla hacia esa comunidad. La duda es por qué le saca ahora del Gobierno sin esperar a las elecciones generales y al congreso posterior del PSPV. Es diputado por Castellón.No es un secreto que él no quiere irse a Valencia y así lo dijo claramente el pasado domingo en un entrevista publicada en EL MUNDO, en una situación muy similar a la de Juan Fernando López Aguilar. O sea, candidato a rastras, con la diferencia de que Sevilla no tiene más peso orgánico en Valencia que la imposición desde Ferraz. Si se hace con el partido tendrá que hacer oposición en Valencia durante cuatro años sin cargo electo en la política autonómica.Sevilla preparaba proyectos para estos meses y hasta para el programa electoral y Zapatero le comunicó la destitución el jueves a las 21.30 horas. El todavía ministro le pidió dos meses, hasta después del verano, para decidir si cambia de opinión y acepta, pero Zapatero lo dio por hecho en la rueda de prensa de ayer. Ya le había apartado en su momento de la negociación de los estatutos, especialmente el de Cataluña, como le apartó del programa electoral económico cuando estaba en la oposición. Que se sepa, es la tercera vez que queda visiblemente preterido, aunque sea con la perspectiva incierta de Valencia.Su sustituta será Elena Salgado, hasta ahora ministra de Sanidad, muy bien vista por Zapatero como gestora. No obstante, el presidente le hizo un feo político y público al frenar recientemente de forma llamativa su ley antialcohol. Ahora la envía a Administraciones Públicas, donde todas las leyes ya están hechas y aprobadas, con la excepción de la ley de Bases de Régimen Local que Sevilla no pudo aprobar por falta de apoyo del PP. Queda también el desarrollo y aplicación en las comunidades autónomas del Estatuto de la Función Pública.Sin embargo, Salgado sí tiene una labor política importante y difícil para los próximos meses: gestionar y negociar el desarrollo del Estatuto de Cataluña. Eso se complicará más si el Tribunal Constitucional anula artículos del Estatuto catalán antes de las generales.Tiene también que preparar lo que Zapatero quiere que sea uno de los proyectos principales de la próxima legislatura: la reforma de la estructura de la Administración del Estado.Su salida de Sanidad tiene más que ver con la necesidad de hacer hueco al científico Bernat Soria. Este independiente se ciñe perfectamente a lo que el presidente del Gobierno quiere, ya que pone la lupa en la investigación, una de sus obsesiones. Soria coincidió recientemente en un mitin en Alicante con Zapatero y, según testigos presenciales, hubo una notable sintonía, reforzada por el hecho de que el científico colabore ya hace tiempo con el PSOE, especialmente en Andalucía y en Valencia. Zapatero busca en él relevancia pública y el prestigio científico a ocho meses de las elecciones.El cambio en Vivienda ha sido uno de los más anunciados y esperados de la legislatura. Su titular, María Antonia Trujillo, estaba en el último puesto de todas las encuestas.El presidente del Gobierno quiere que la vivienda sea uno de los temas estrellas de la próxima campaña y la nueva ministra, Carme Chacón, hasta ahora vicepresidenta del Congreso, es de todos los incorporados la que más peso político tiene, además de soltura en los medios audiovisuales. Pertenece a la Ejecutiva del PSOE. Pese a su juventud, tiene importante presencia pública, capacidad de comunicación y cercanía a Zapatero desde la etapa de la oposición, desde la actual Ejecutiva y a través de una de las personas con mayor influencia personal en el presidente, Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación.No conoce los asuntos de vivienda, pero tiene imagen y peso político y será la cabeza de lista por Barcelona en las generales, tras la marcha de José Montilla, con Joan Clos de número dos. Un efecto colateral es que el PSC gana un puesto en el Consejo de Ministros.Zapatero se lo comunicó personalmente el jueves por la mañana, a las 9.30 horas, en el Congreso.El otro nuevo ministro es César Antonio Molina, independiente también, que sustituye a Carmen Calvo en Cultura. Calvo estaba quemada con actuaciones como el proyecto de Ley del Cine que, finalmente, tuvo que tomar en sus manos la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Molina era hasta ahora director del Instituto Cervantes y, según La Moncloa, tiene gran sintonía con el presidente del Gobierno, con el que ha coincidido en viajes oficiales y actos públicos. Su presencia busca arrastrar sectores de intelectuales proclives al PSOE, a pesar de no ser militante.La de ayer es la cuarta remodelación del Gobierno de Zapatero, es la mayor del presidente que más ha dosificado los cambios en la Historia constitucional, después de desoir todas las peticiones de dirigentes del PSOE. Todos los cambios los ha hecho por sorpresa y ya tiene siete ex ministros. En 2006 José Bono dimitió como ministro de Defensa y aprovechó para incluir a Alfredo Pérez Rubalcaba en Interior para gestionar el proceso de paz y para dar impulso a Educación sustituyendo a María Jesús San Segundo por Mercedes Cabrera. Meses después sacó del Gobierno a José Montilla y le sustituyó por Joan Clos en Industria, para que fuera candidato a la Generalitat. En febrero hizo lo mismo, enviando a Juan Fernando López Aguilar a Canarias y situando en Justicia Mariano Fernández Bermejo.Ahora se busca el empuje político y mediático para sacar al Gobierno del estado de shock a ocho meses de las elecciones. La duda es si tendrá tiempo suficiente.Otro dato es que ya el Gobierno no tendrá el mismo número de hombres que de mujeres, característica de la que tanto ha alardeado Zapatero, aunque sigue dentro de los parámetros de 40-60% entre los dos sexos.@LEAD:PORTADA
CARAS NUEVAS EN EL EJECUTIVO / Las primeras declaraciones
«A Zapatero le daría el Nobel de la Honestidad»
El nuevo ministro de Sanidad, Bernat Soria, celebra su designación con elogios al presidente del Gobierno
MADRID.- «Si Bert Sackmann es uno de los nobeles de Medicina que más admiro, también por haber sido mi maestro, al presidente Zapatero yo le daría el Nobel de la Honestidad y la Solidaridad», dijo ayer Bernat Soria, el nuevo ministro de Sanidad. Soria, que sustituirá a Elena Salgado, se definió como una persona «de consenso y dialogante» y calificó de «honor» la oportunidad de gestionar «uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo».Además, agradeció al presidente del Ejecutivo la «confianza» depositada en él para desempeñar el cargo. «Seré amigo del médico y padre contra la droga», señaló. Sobre su falta de experiencia en el terreno político, Soria dejó entrever su buen humor: «Mi trayectoria política dura 60 minutos y no conozco las estructuras», indicó.La ex titular de Sanidad, Elena Salgado, pasará ahora a ocuparse de la cartera de Administraciones Públicas. En declaraciones a la prensa poco después de conocer su nombramiento, Salgado afirmó que los datos demuestran que algunas de las políticas puestas en marcha desde el departamento comenzaban «a dar sus frutos».Señaló que las cifras que se presentarán en septiembre confirman el descenso del consumo de drogas entre adolescentes en los últimos dos años, un «gran avance» que atribuyó a «todas las personas que trabajan en el Ministerio».Salgado reconoció haber contribuido a generar «una nueva idea de salud» en España, y situó su apuesta por la prevención y la mejora de las condiciones laborales de los facultativos sanitarios entre sus principales logros al frente del Ministerio.En su opinión, los elogios de Zapatero a su gestión al frente de Sanidad cuando ha hecho pública la remodelación del Gobierno han sido «una forma de compensar» el esfuerzo que le ha supuesto dejar un Ministerio en el que se ha sentido «tan a gusto». «Siempre he tenido muy claro cuál es mi papel», aseguró Salgado, que destacó su contribución a dar una idea de lo que puede ser «no la sanidad, sino la salud en general, de la que los españoles hacemos gala, pero que estábamos comenzando a descuidar con hábitos de vida poco saludables».Respecto a Bernat Soria, señaló que la «valentía» con la que defendió la necesidad de legislar en medicina regenerativa en un momento en que el entorno político y social en España no favorecía esta apuesta «le va a permitir enfrentarse a los retos del Ministerio con éxito».Sin embargo, la designación de Bernat Soria, que ha dedicado su carrera a investigar con células madres embrionarias, fue calificada de ««muy preocupante» por la Conferencia Episcopal, que dijo que el científico «trabaja desde la ideología y no desde la ciencia». La Fundación Vida consideró también que su nombramiento es «un montaje político más que científico».Otra de las novedades en la remodelación del Gobierno fue la llegada a Cultura de César Antonio Molina en sustitución de Carmen Calvo. Molina, que desde 2004 ostentaba el cargo de director del Instituto Cervantes, aseguró que trabajará al frente del Ministerio «con la misma ilusión e imaginación» con las que siempre lo ha hecho.Por su parte, la cartera de Vivienda pasó de las manos de María Antonia Trujillo a las de Carme Chacón. La ministra entrante dijo que este cargo supone «un reto complicado e ilusionante». Chacón aseguró ser «consciente» de la responsabilidad que supone «uno de los principales problemas que tiene España: el acceso a la vivienda».Sin embargo, se mostró convencida de que este problema «tiene solución», por lo que añadió que el camino para solventarlo de la manera más eficaz será «remangarse y ponerse a trabajar», informa Efe.
«Una ministra que trabajará por los votos del PSOE»
BARCELONA.- Carme Chacón, la primera ministra nacida en los 70, será también con toda seguridad cabeza de cartel del PSC por Barcelona en las elecciones generales del año que viene. De este modo, se confirmarán las sospechas de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llevó a cabo los cambios de ayer con un ojo puesto en esos comicios.Todos los partidos catalanes, con la excepción del PSC, tacharon de «electoralista» la crisis y el nombramiento de Chacón como ministra de Vivienda. La dirigente socialista, muy cercana a José Luis Rodríguez Zapatero, se convierte así en el segundo catalán miembro del gobierno tras Joan Clos. El ministro de Industria, muy probablemente, acompañará a Chacón en la lista de Barcelona para las generales.CiU, grupo mayoritario en el Parlamento catalán, denunció que la remodelación gubernamental de Zapatero, «es doblemente perjudicial para Cataluña», no sólo porque no ha servido para relevar a la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez -a quienes los partidos catalanes responsabilizan del frecuente colapso de las infraestructuras en esa comunidad autónoma-, sino porque, con el nombramiento de Chacón, convierte a esa Comunidad «en un teatro de campaña electoral» del PSOE.El portavoz parlamentario de los nacionalistas, Felip Puig, consideró que la elección de Chacón «focaliza a Cataluña como uno de los escenarios preelectorales» del PSOE para la cita de la primavera de 2008..Otros rivales.Uno de los rivales de Chacón para las generales -encabezará la lista de Esquerra Republicana-, Joan Ridao, consideró que Zapatero ha forzado los cambios en el Gobierno para que la nueva ministra de Vivienda «pueda hacer campaña como ministra en Cataluña» antes de las elecciones generales.En la misma línea se manifestó el Partido Popular catalán. Su portavoz, Francesc Vendrell, tildó de «lamentable» que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «demuestre» que los problemas de vivienda de los ciudadanos «le preocupan cero» cuando coloca al frente de esta cartera «a una ministra que trabajará por los votos» del PSOE en Cataluña, en referencia a Carme Chacón.El PSC, por su parte, aprovechó la ocasión para arremeter con ironía contra CiU. La consejera de Salud de la Generalitat, la socialista Marina Geli, dijo en clara referencia a la voluntad de influir en la gobernabilidad de España del secretario general de los nacionalistas, Josep Antoni Duran Lleida: «Otros pasan el día soñando en tener ministros y nosotros ya tenemos dos».@FIRMA:DANIEL G. SASTRE
Zapatero manda a Jordi Sevilla a Valencia para hacerse cargo del PSPV
Dice que es «muy buena idea» que su futuro político esté en la Comunidad Valenciana El PSOE confirma que optará a sustituir a Pla
MADRID.- Si el Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) no encontraba líder político tras la apabullante derrota electoral que sufrió el 27 de mayo, el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le dio ayer un nombre: el ya ex ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla.Fue al responder a una de las dos preguntas que admitió tras anunciar la crisis de Gobierno, y bien se pudo ahorrar la respuesta si hubiera querido, pero no quiso.Zapatero ayer sí quiso concretar su respuesta, y concretó: «Me parece una muy buena idea que Sevilla pueda ocupar en el futuro alguna responsabilidad en el ámbito de la Comunidad Valenciana», dijo.La traducción, en la vida política, es que el líder socialista quiere a Sevilla como secretario general del PSPV, que se trabaje su liderazgo, que cohesione al partido y que esté cuatro años construyendo una alternativa sólida.Fuentes de la dirección del PSOE confirmaron a EL MUNDO que ésta es la intención del líder socialista y del partido, aunque será una operación a medio plazo y, además, aún debe contar con la aprobación del propio Jordi Sevilla, que todavía no lo tiene claro.Basta recordar que en una entrevista publicada por este diario el pasado domingo, el ex ministro apuntó que si era designado para llevar los destinos del PSPV, sólo intentaría buscar un candidato mejor que él para esta misión.Pero, además de la voluntad política de Sevilla para liderar la convulsa Federación Socialista Valenciana, también harán falta apoyos internos, que actualmente no tiene.Sevilla, que es casi un desconocido a nivel orgánico en el partido, apenas cuenta con algo de apoyo en Castellón, un grupo de simpatizantes en Valencia y no tiene nada de respaldo en Alicante.Por tanto, su candidatura a la Secretaría General del PSPV, que todavía ostenta Joan Ignasi Pla, deberá contar con todo el respaldo de la dirección federal y, además, ganarse a numerosas familias de los socialistas valencianos, que están igualmente enfrentadas que en Madrid.La dirección del PSOE, no obstante, quiere hacerlo todo con tiempo y con tacto. Es decir, al contrario de lo que ha ocurrido en el Partido Socialista de Madrid (PSM), no hay intención de adelantar el Congreso Regional del PSPV, y se dará tiempo a Sevilla y a la propia Federación Socialista para que vaya asimilando con tranquilidad un cambio de liderazgo y de personas.Lo que ya está decidido, en contra de muchos rumores que había en torno al futuro de Joan Ignasi Pla, es que el secretario general del PSPV no va a continuar liderando a los socialistas valencianos. Su destino más probable es volver como diputado al Congreso en las próximas elecciones generales, donde compartirá escaño con Rafael Simancas.Sólo una dimisión de Pla en su cargo, como ocurrió en Madrid, podría forzar un adelanto del Congreso, aunque en la dirección socialista se descarta esta hipótesis.Ferraz, además, con la designación de Sevilla quiere acabar con el juego de conspiraciones que ya se estaba practicando en el PSPV ante la ausencia de un liderazgo claro en la Federación.@FIRMA:MANUEL SANCHEZ
La federación apoya a Pla
El desembarco de Jordi Sevilla en tierras valencianas hizo tambalear ayer la tensa calma que se vivía en la sede del PSPV, confiada en poder retrasar la crisis hasta después de las elecciones generales. La vicesecretaria de la federación, Isabel Escudero, se deshizo en elogios hacia Sevilla, «voz del socialismo valenciano en el Congreso», para después afirmar que nadie va a definir la 'hoja de ruta' del partido en la comunidad.Escudero abogó por «congelar» el debate sobre la crisis, siguiendo las directrices del Consell Nacional del PSPV, que se ha pronunciado por seguir apostando por Joan Ignasi Pla y por acudir a las generales bajo la tutela del líder de los socialistas valencianos.El cese de Sevilla se interpretó como eso: la salida de un ministro del Gobierno. Entienden que si Zapatero hubiese querido promocionarle le hubiese mantenido en el Ejecutivo. Sin embargo, aunque ésa es la impresión de los altos cargos, entre los militantes se tiene la sensación de que, después de la derrota del 27-M, cualquier cambio es bueno.Nadie ayer en el PSPV se planteaba la posibilidad de realizar un Congreso extraordinario. Según fuentes del partido, «si el sucesor fuese Sevilla, se habría hecho público de la peor manera».@FIRMA:M. H. / H. S.
Carmen Calvo, probable sustituta de Carme Chacón en el Congreso
MADRID.- Carmen Calvo, que hasta ayer ha sido ministra de Cultura en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, será probablemente quien sustituta a la diputada Carme Chacón como vicepresidenta primera del Congreso.El nombre de Carmen Calvo era el que más sonaba ayer para ese puesto. Pero el grupo parlamentario socialista contará antes con la opinión del presidente del Gobierno y de la dirección del partido.Para sustentar que Carmen Calvo será la persona propuesta, algunas fuentes recordaron ayer que ella es diputada y no tiene ningún destino a la vista, mientras que el también diputado Jordi Sevilla probablemente se dedicará al Partido Socialista del País Valenciano.Siempre que ha gobernado el PSOE, los diputados del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) han tenido un representante en la Mesa del Congreso, que ahora perderían con la sustitución de Carme Chacón por la diputada Carmen Calvo, que es andaluza. Pero los socialistas catalanes lo aceptarían de buen grado, porque ahora tienen dos ministros en el Gobierno, Joan Clos y Carme Chacón, según informa Europa Press.En el caso de que sea propuesta, su elección se celebrará en el primer pleno ordinario que celebre el Congreso en septiembre, cuando se reanuden las sesiones, salvo que en julio o agosto sea convocado alguno con carácter extraordinario y se aproveche ese día.La elección se realiza mediante votación secreta de todos los diputados, con papeleta que introducen en la urna y no de manera electrónica como hacen en los habituales debates parlamentarios.@FIRMA:A. Y.
CÉSAR ANTONIO MOLINA / Ministro de Cultura
Poeta, periodista... y 'conseguidor'
La condición de conseguidor es muy apreciada en la casta de los que mandan. Cuando los que mandan -presidentes de Gobierno- eligen a sus pajes -ministros- suelen tener muy en cuenta tal virtud. Y, salvo error de apreciación, César Antonio Molina (La Coruña, 1952) es un conseguidor de tomo y lomo. Por supuesto no es su único galón, pero tenerlo cosido en la guerrera, lo tiene. A las pruebas hay que remitirse.Hace ahora cosa de 20 años, el desde ayer nuevo ministro de Cultura cogía el teléfono, hablaba un rato y conseguía que escritorcillos menores del tipo Octavio Paz, Mario Vargas Llosa o John Updike publicaran para él ¡en exclusiva! en las memorables páginas de aquel suplemento llamado Culturas, casi un vestigio ya, que desde el no menos memorable Diario 16 de la segunda mitad de los 80 echaba un poco de agua oxigenada y cultureta en las purulentas heridas del rifirrafe político.Hay que decir que, ya para entonces, la habilidad del periodista César Antonio Molina se asentaba sobre bases sólidas. Porque además de juntaletras (también pasó por La Voz de Galicia, Cuadernos para el Diálogo, Informaciones, El País y Cambio 16) era poeta, y además de eso ensayista, y por encima de eso, licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago y en Ciencias de la Información por la Complutense. Donde, por cierto, acabaría convirtiéndose en doctor en Periodismo gracias a su tesis Historia de la prensa literaria en España desde comienzos de siglo hasta la Guerra Civil.En el proceloso y vasto -y a veces basto- mar de la cultura, este señor educado, amable, diplomático, hiperactivo, conseguidor y mucho más político de lo que la gente se cree y él quiere dar a entender, ha hecho de casi todo. La ha estudiado, la ha escrito y la ha gestionado. Y no parece un mérito menor la capacidad que ha demostrado para compaginar estas dos últimas actividades. Porque, ya desde la poltrona de cargos ejecutivos de alto pelaje como la dirección del Círculo de Bellas Artes (1996-2004) o la del Instituto Cervantes (2004-ayer mismo), CAM ha venido gestionando y escribiendo, gestionando y escribiendo, gestionando mucho y escribiendo a raudales.Ya se verá si el aterrizaje en la cúspide de la gestión cultural (el cargo de ministro) le permite al autor de El rumor del tiempo porfiar en la pluma y el folio en blanco... para hacer poesía, ensayo o novela, además de firmar acuerdos y autorizaciones, nos referimos.A lo largo de ocho años y tras haberse rodeado de un equipo incansable, el hoy nuevo inquilino de la plaza del Rey supo dinamizar y meterle un poco de marcha al brontosaurio del Círculo, que desde entonces es mucho más que un precioso salón de billar y un decadente bar de techos altos en el que todavía (sin comentarios) te cobran por entrar.Pero, sobre todo, en los últimos tres años César Antonio Molina ha sabido dar un especial impulso a la actividad del Instituto Cervantes. La institución, creada en 1991 para la enseñanza del español y la promoción de la cultura española en el exterior ha cobrado nuevos y modernos bríos de la mano de CAM, quien ha sabido, además de abrir 24 nuevos centros en todo el mundo, quedarse el emblemático edificio de Las Cariátides, en la madrileña calle de Alcalá, como nueva sede del Instituto. Además, Molina ha sellado importantes acuerdos con patrocinadores privados como el Banco Santander o Zara para obtener más fondos en la promoción internacional del idioma.Su más reciente éxito -quién sabe si la guinda que le ha valido un cargo de ministro- fue la organización, junto con la Real Academia Española, del reciente Congreso de la Lengua celebrado en Cartagena de Indias (Colombia). Allí, en una tarde de calor dictatorial, y en un aparte y en voz bajita, el periodista le preguntó al hoy ministro:- Y qué... ¿qué se siente cuando se va a ser el próximo ministro de Cultura?Y el hoy ministro contestó al periodista:- No, no, qué va. Primero, Zapatero tendría que ganar las elecciones, y eso será complicado. Y segundo, yo tengo un perfil demasiado independiente como para ser ministro.O fallaba en el pronóstico o mentía como un bellaco.Enhorabuena al conseguidor.@FIRMA:BORJA HERMOSO
CARME CHACON / Ministra de Vivienda
Una mujer con hambre de política
la política se pareciera al fútbol, José Luis Rodríguez Zapatero hubiera sido destituido como entrenador hace mucho tiempo.Si nadie le hubiera perdonado a Frank Rijkaard que dejara a Leo Messi en el banquillo -y menos con el argumento de que es muy joven-, más complicado es de entender cómo el presidente del Gobierno ha prescindido durante más de tres años de Carme Chacón, condenándola a un puesto burocrático e institucional, como es el de vicepresidenta primera del Congreso, que siempre fue reservado para viejas glorias de la política que buscaban un retiro tranquilo.Carme Chacón, nacida el 13 de marzo de 1971 en la localidad barcelonesa de Espulgues de Llobregat, es una representante genuina del nuevo PSOE que quiso encarnar Zapatero hace ya más de siete años.Estuvo en la primera Ejecutiva Federal de Zapatero -y aún sigue siendo miembro de la dirección del partido-, llegó a ser portavoz del partido y, además, hizo labores muy importantes de puente entre el PSC y el PSOE.Nadie comprendió cómo, tras la victoria electoral del PSOE en 2004, Zapatero optó por darle un cargo institucional, que la anulaba como el activo político que ya era, enterrándola en un puesto que le dificultaba en gran medida cualquier movimiento.Ahora, en las migajas de la legislatura, el presidente del Gobierno ha recuperado a una dirigente política que pedía a gritos estar en primera línea y que está más que capacitada para estarlo.De hecho, Chacón entró ayer como un cañón, y sólo había que escucharla en las distintas entrevistas que le hicieron en varios medios de comunicación.Como Messi, tiene hambre de balón, y se le nota mucho, con lo que puede ser todo un valor para vender una política de vivienda que, aun habiendo dado resultados positivos, no ha calado en modo alguno entre la ciudadanía.Chacón, licenciada en Derecho, forofa del Barça -no faltó a Canaletas en la última Champions que ganaron los azulgranas- y amante del cómic, nació para la política de la mano de José Montilla, el ahora presidente de la Generalitat de Cataluña, con quien resulta más que difícil ver qué pueden tener ambos en común, por la disparidad de caracteres.Sin embargo, Montilla y Chacón, Chacón y Montilla, han ido siempre juntos. En la Ejecutiva Federal, como cuota del PSC, y en las listas, de número uno y de dos al Congreso. Además, ambos se han mantenido una lealtad mutua a prueba de bombas.De hecho, es más que probable que Chacón encabece la lista al Congreso por Barcelona y que venga a liderar el subgrupo que es el PSC en la Cámara Baja. De hecho, solapadamente, ya lo ha hecho esta legislatura, aunque haya sido Dani Fernández la cabeza visible.En su nuevo cometido, aunque tenga poco margen de actuación por falta de tiempo, es seguro que se hará ver. Su encargo es convencer de que el Gobierno del PSOE sí ha peleado porque los jóvenes puedan acceder a una vivienda «que puedan pagar», y nadie mejor que Chacón para convencer, pelear y explicar que se han hecho cosas, aunque la gente no lo sepa.A buen seguro, el Ministerio de Vivienda pasará de ser un departamento enterrado en el olvido a estar en primera línea, que es lo que quiere y busca Zapatero.Si Chacón perdió la sonrisa el día en que Zapatero formó Gobierno. Si derramó alguna lágrima cuando la designaron vicepresidenta del Congreso. Si ha pasado tres años duros sustituyendo a Manuel Marín en el Hemiciclo cuando la próstata le apretaba al presidente. Si se ha mordido la lengua, se ha lamentado, se ha enfadado, se ha quemado... ayer volvió a la vida política que a ella le gusta.En teoría, le restan apenas ocho meses para disfrutar del cargo. Tiene muy poco margen de acción o de propuesta. Pero, a buen seguro, estará feliz.Y, además, nadie dudaba ayer de que si José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a ganar las elecciones, no volverá a mandarla al banquillo. No se puede prescindir de Messi, aunque luego puede ocurrir que se pierda la Liga.@FIRMA:MANUEL SANCHEZ
Calvo, por la puerta de atrás
El relevo de Carmen Calvo al frente del Ministerio de Cultura tiene como escabroso telón de fondo el debate en torno a la nueva Ley del Cine. Sorprende -y no para bien- que un texto legal que deberá ser discutido y aprobado por el Parlamento antes del final de la legislatura no vaya a ser defendido por la ministra que, aun a trancas y barrancas, lo ha sacado adelante.Sorprende, pero no tanto. Porque, dígase alto y claro, la gestión de Carmen Calvo en todo lo relativo a la génesis, desarrollo y aprobación del nuevo articulado legal ha sido de una torpeza política y hasta psicológica que raya en lo inconcebible. Es fácil suponer que ése y no otro ha sido el motivo central de la desautorización de Calvo como titular de Cultura.Molina deberá rematar la defensa de una ley que ha logrado soliviantar a los directivos de las televisiones, a la mayoría de los dueños de los cines y a los actores, por no seguir citando gremios.Variados y espinosos son los problemas. Las televisiones no soportan la idea de tener que aportar un 5% de sus beneficios a la financiación del cine español. Los exhibidores han denunciado el proteccionismo que para ellos supone mantener la cuota de pantalla (que les obliga a programar una película española o europea por cada tres de EEUU). Y los actores lamentan que no se haya contado con ellos para nada en el debate.@FIRMA:B. H.
Mejorar la imagen del Ministerio
Mucho entusiasmo y algo más que ganas tendrá que ponerle Carme Chacón a su gestión al frente del Ministerio de Vivienda para mejorar la imagen que los ciudadanos tienen de ese departamento. Sólo faltan ocho meses para que concluya la legislatura y el Gobierno no puede dejarse 'suspender' por el abultado número de familias que tienen dificultades para acceder a una casa. Abaratar el precio de los pisos fue una de las grandes bazas electorales de los socialistas y uno de los compromisos del propio Zapatero. Pero en este corto espacio de tiempo parece bastante improbable que Chacón pueda hacer mucho más que dar continuidad a las iniciativas de su antecesora, María Antonia Trujillo.La joven ministra tendrá que estar muy atenta al cumplimiento del Plan de Vivienda 2005-2008, cuyo objetivo era facilitar el acceso a un piso a 180.000 familias al año. También deberá seguir muy de cerca la aplicación de la Ley del Suelo, diseñada para combatir la especulación.Lo que sí esperan los agentes sociales de la nueva ministra son medidas para aumentar los pisos en alquiler. Algo que Trujillo no ha logrado con la Sociedad Pública del Alquiler, su 'niña bonita'.En manos de Chacón también quedará el articulado de la norma que regulará el sector de la intermediación inmobiliaria.@FIRMA:M. G.
BERNAT SORIA / Ministro de Sanidad
El paladín de las células embrionarias
«Hay que legislar para todos y no sólo para quienes comparten tu religión. Históricamente, no hay ningún ejemplo de sociedad que fuese líder en avances científicos y a la vez mantuviese posturas integristas en las creencias». Estas palabras, extraídas de una entrevista que concedió Bernat Soria a EL MUNDO en octubre de 2002, reflejan la personalidad combativa que catapultó a la fama a este investigador valenciano cuando aún gobernaba José María Aznar.Si algo ha caracterizado la trayectoria del nuevo ministro de Sanidad ha sido la batalla que ha liderado a favor de una investigación biomédica liberada de prejuicios y ataduras religiosas. Soria ha sido ante todo el abanderado de los experimentos con células madre embrionarias, frente a todos aquellos que han definido esta línea de investigación biomédica como un crimen contra la Humanidad. Cuando la legislación española aún prohibía cualquier tipo de experimentación con embriones, Soria se convirtió en un ferviente defensor de la medicina regenerativa frente a lo que él definió como «la sacralización del embrión».A lo largo de la última legislatura de Aznar, su campaña a favor de estos experimentos le convirtió en un héroe científico para los defensores de esta línea de investigación. Muchos le veían como una especie de Galileo moderno, luchando contra el oscurantismo de la Iglesia y los sectores más conservadores del PP, que le denunciaban por atentar contra la dignidad humana.Soria (Carlet, 1951) se doctoró en Medicina por la Universidad de Valencia y realizó estudios posdoctorales en el Max Planck Institut de Gottingen (Alemania). En el año 2000 logró su primer gran éxito científico, al publicar un trabajo en el que consiguió transformar células embrionarias de ratones en células productoras de insulina. Un año después, logró el mismo objetivo con células embrionarias humanas (importadas de Estados Unidos), dando así un significativo paso adelante hacia la posible curación de la diabetes. Fue entonces, sin embargo, cuando el Ministerio de Sanidad le abrió un expediente por infracción grave y el científico decidió abandonar España y proseguir su investigación en Singapur.En 2002, obtuvo su primer cargo en una administración socialista, cuando la Junta de Andalucía le contrató como asesor en su programa de investigación con células madre. Posteriormente, tras la victoria electoral de Zapatero, fue nombrado director del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), el cargo que ocupaba en la actualidad.El prestigio científico de Soria está fuera de toda duda (Medalla de Oro y Premio de la Real Academia Nacional de Medicina). Sin embargo, su capacidad para gestionar un ministerio como el de Sanidad es en estos momentos un enigma.APOYO#De la Ley del Alcohol a las patentesBernat Soria llega en plena 'crisis de la pasta de dientes', pero tendrá que cerrar otros frentes abiertos en mitad de la polémica. Así, deberá retomar el diálogo con los productores de vino en relación con la futura Ley del Alcohol, que Salgado dejó en suspenso. En la bandeja de entrada también aguardan las reivindicaciones de la industria farmacéutica, que quiere un cambio en el sistema de patentes. Se espera de él que impulse la investigación y las estrategias de cuidados integrales.@FIRMA:PABLO JAUREGUI
ELENA SALGADO / Ministra de Administraciones Públicas
Su ministra, gracias
Mujer disciplinada y disciplinaria, Elena se enteró hace muy pocos días de su cambio de despacho y aceptó sin rechistar demasiado su nuevo ministerio sin misterio. Porque de la gestión pública venía esta izquierdista económica cuando Zapatero la llamó para curarle los bronquios al país. Vuelve a administrar lo público una mujer que ha pasado tres años intentando sanar a granel lo privado, la doctora de España.Con un ministerio sin competencias en la gestión sanitaria asistencial, se hizo fuerte en la salud pública con una palabra que sí podía pronunciar: prevención.Suyo es el arranque de la Estrategia NAOS, que busca reducir la progresión de los kilos sobrantes que amenazan la salud de los adultos de hoy y de los que lo serán mañana. Fue implacable con Burger King, que rompió un compromiso con otro centenar de empresas para no publicitar raciones gigantes, y la acusaron de no dejar comer a los españoles lo que quisieran. En esa batalla antiobesidades, Salgado dio un salto político/empresarial al implicar a la industria de la moda para que unifique sus tallas y empiece a abandonar el modelo publicitario que asocia la delgadez al éxito. Ella, delgada a su pesar, no lo verá, pero ha puesto las bases para que algún día los gordos deseen que llegue el verano y los adolescentes dejen de ver grasa donde sólo tienen huesos.Pero Salgado será siempre la ministra del tabaco. O del antitabaco. Su ley protectora de los no fumadores ha cerrado medio país al humo: los centros de trabajo, las escuelas, los transportes y hasta un pedazo de los restaurantes. Medio millón de personas lo dejó el primer año, pero las cifras empiezan a quemarse. Muy pocos bares pequeños cuelgan el cartel de no fumar y muchos adolescentes siguen apuntándose a un hábito en el que no aumenta la edad media de inicio: 13 años.No se puede decir lo mismo de la ley del alcohol, de comienzos de este año. En un norma contra el consumo en menores que regulaba dónde se podía consumir y publicitar el alcohol, Salgado se estrelló contra los productores, los medios de comunicación, el PP y hasta parte del PSOE, sobre todo en comunidades con fuerte presencia del sector vitivinícola.Su otra marca es su tendencia a sentarse a la izquierda. No ha habido plan, norma o campaña que no se haya aprobado tras un análisis del mapa social y de género. «Los pobres están más obesos porque comen peor», «las mujeres tienen peor salud porque están discriminadas»... De su ideología nacieron otras dos leyes clave: la de investigación biomédica y la de reproducción asistida.Los que la quieren dicen que es perseverante, trabajadora, exigente y buena persona. Los que la quieren, pero lejos, cuentan que es dura y sectaria. Elija su paquete, gracias.APOYO#Desarrollar sin dolor el Estatuto de CataluñaElena Salgado tendrá que afrontar desde el lunes la difícil gestión del desarrollo del Estatuto de Cataluña, a la espera de que el Tribunal Constitucional lo pueda hacer aún más complicado. Tiene pendiente consensuar con el PP el Reglamento de las próximas Conferencias de Presidentes autonómicos y debe aplicar el Estatuto de la Función Pública, recién aprobado y con carácter básico, es decir, válido para todas las comunidades.@FIRMA:RAFAEL J. ALVAREZ
ELENA SALGADO
«No hay nada 'progre' en morirse antes de tiempo»
MADRID.- Alguien que reconoce que sólo bebe «tres o cuatro copas de vino al mes» y que «nunca se ha emborrachado» tiene difícil convencer a su interlocutor de que sabe «ser la alegría de la huerta en las distancias cortas».La nueva ministra de Administraciones Públicas lo intenta, aunque sus polémicas medidas como titular de Sanidad la han situado en el punto de mira de bodegueros, fumadores, amantes de las hamburguesas extra grandes y algún presidente autonómico.Se defiende afirmando que tiene «muy buena relación personal con Esperanza Aguirre», que sólo veta «los vicios que perjudican a otros» y que lo único que ha prohibido es «fumar en espacios públicos». Además, reivindica su política con una declaración ideológico-sanitaria: «No hay nada progre en morirse antes de tiempo».En el terreno de las sugerencias para hacer frente a la falta del binomio copa y puro, Salgado no duda en recomendar el ejercicio físico, de cualquier clase: «Sólo recomiendo lo que practico y yo no realizo abstinencia sexual, no sería saludable». Para el Doce más una del pasado enero no dudó en posar comiendo nuestro universal jamón, aunque se negó en rotundo a aparecer con un puro o mordiendo una hamburguesa.
CARAS NUEVAS EN EL EJECUTIVO / Los personajes / UNA MIRADA DIFERENTE SOBRE LOS NUEVOS MINISTROSCARME CHACON
«Era de Mazinger porque ganaban los buenos»
MADRID.- Carme Chacón cree que los españoles «de jóvenes somos más quijotes y de mayores más sanchos». Se lo confesó a Pedro Simón en un En camisa de Once Varas mientras posaba desenfadada con una sombrilla a las puertas del Congreso. Ella tiene ahora 36 años y puede que su nombramiento como nueva ministra de Vivienda sea el momento que elija para bajar del caballo al asno y de la «utopía» del caballero al «pragmatismo» del escudero.Esta barcelonesa se define como «siempre rebelde, desde niña», y afirma que montaba «motines contra las injusticias de la clase de Gimnasia». En el Hemiciclo, de vicepresidenta, dice sentirse como una «directora de colegio», aunque no especifica si sus señorías se han vengado con alguna travesura de lo que ella le hizo a su sufrida profesora.Sus recuerdos de infancia los tiene bien presentes y reconoce que lloró «con Marco». Sin embargo, sorprende cuando se alinea en el equipo de «Mazinger Z». Lo explica diciendo que «siempre ganaban los buenos». De Mazinger y del Barça, a pesar de esta última temporada, muy dura para los culés de la capital. Siente sus colores hasta cuando declara que «Laporta sería el mejor de los presidentes en ropa interior».
BERNAT SORIA
«A España le haría un trasplante de tolerancia»
MADRID.- «Tengo la sensación de continuar siendo el más ingenuo de los ingenuos». El nuevo ministro de Sanidad, nuevo en política también, afirmaba que esa cualidad le sirve para «mantener los sentidos abiertos».Viajero impenitente, no le importó meterse -con camisa y corbata- en la ducha del centro de reuniones del aeropuerto de Barajas para la foto que ilustró la entrevista que le hizo Isabel Longhi-Bracaglia hace un par de veranos.Asegura que lleva siempre en su maleta un «kit de supervivencia con paellera, arroz, aceite y azafrán» para que no le falte paella allá donde vaya. Eso le permite recordar su tierra desde «California o Singapur». Éste último fue el único lugar donde estuvo a punto de desistir: el agua reciclada que allí usan no es recomendable para conseguir el punto perfecto.Todas estas idas y venidas le sirven para afirmar que «España se ve mejor desde fuera que desde dentro» y para diagnosticar la «envidia» como el peor de nuestros males. Dice que le gustaría implantar a nuestra sociedad un poco de «tolerancia».Con estos cuidados intentaría resolver uno de los problemas de nuestro tiempo: «la mala educación», que triunfa «en la tele y en los negocios».