El portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, calificó de «escándalo» dicho suceso, lo adjetivó de «intolerable», lo comparó con episodios anteriores de ésta y de otras legislaturas socialistas y lo contestó con una explícita «exigencia de responsabilidades» políticas. De momento, su grupo pedirá las comparecencias de los ministros del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y de Defensa, José Antonio Alonso, ante las correspondientes comisiones de la Cámara. Asimismo, solicitarán las explicaciones pertinentes del propio director del CNI, Alberto Saiz, ante la Comisión de Secretos Oficiales.
Zaplana apuntó al intervencionismo del Gobierno en la OPA de Endesa como la primera explicación de este episodio. «No es la primera vez que esto sucede y que le sucede a este empresario», dijo, en alusión a los dos agentes de la Guardia Civil anteriormente sorprendidos en tareas de vigilancia.
Espiarían «al frutero»
Pero, sobre todo, el dirigente popular hizo extensiva esta aparente extralimitación a toda la acción de Gobierno. Sólo en la presente legislatura, Zaplana recordó las detenciones ilegales de militantes del PP, la «falsificación de informes policiales» y los «chivatazos». No perdió tampoco Zaplana la oportunidad de referirse a anteriores legislaturas, como la de Felipe González, en la que un caso de escuchas telefónicas ilegales se cobró el cese de, «nada más y nada menos, el entonces vicepresidente del Gobierno».
«Es intolerable que a estas alturas estemos hablando de situaciones de espionaje en nuestro país», afirmó el portavoz popular, que justificó la petición de comparecencias de ministros y altos cargos en la insuficiencia de las explicaciones aportadas en el día de ayer sobre la existencia de un objeto de vigilancia distinto al del propio presidente de Endesa. «Probablemente», ironizó al respecto, «estarían espiando al frutero de enfrente, o al señor que pasaba por la calle o al vecino del quinto, no lo sé».
Pizarro no acepta la versión del Gobierno y quiere que un juez aclare si le espían
El presidente de Endesa, dispuesto a presentar una denuncia en los juzgados para llegar «hasta el final»
CARLOS SEGOVIA / ROBERTO BENITO
MADRID.- El presidente de Endesa, Manuel Pizarro, no se conforma con las explicaciones
ofrecidas por el Gobierno y quiere que la presencia de agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) junto a su domicilio en la noche del pasado miércoles sea investigada por un juez.
Fuentes de Endesa señalaron ayer a este diario que «los hechos deben ser esclarecidos» y subrayaron que la Brigada Provincial de Información del Cuerpo Nacional de Policía cuenta con una denuncia desde las 23.50 horas del miércoles. «Esa denuncia debe seguir su curso para que la Justicia aclare los hechos», afirmaron. Y aseguraron que el presidente quiere que «se llegue hasta el final» y que para ello está dispuesto a presentar una nueva denuncia directamente en los juzgados, si observa que no tiene seguimiento la que presentó el miércoles en comisaría.
El máximo responsable de Endesa, que considera la situación grave, ya tuvo que realizar recientemente un movimiento parecido al ver que la Guardia Civil archivaba un caso similar.
Pizarro recibió explicaciones del director del CNI, Alberto Saiz, en conversación telefónica, sobre que lo ocurrido fue una «mera coincidencia» y que los agentes estaban realizando una actividad informativa en el ámbito de la contrainteligencia.
Tanto el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, como el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, aseguraron ayer que Manuel Pizarro no está siendo objeto de seguimiento alguno por parte del Gobierno. Sin embargo, para el presidente de Endesa llueve sobre mojado y es consciente de que se ha convertido en un personaje incómodo para el Ejecutivo, al haber mostrado resistencia a todos los grupos que han intentando comprar la primera eléctrica de España con apoyo de La Moncloa.
El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha llegado a calificar a Pizarro de «amigo del PP» y ha acusado al líder de este partido, Mariano Rajoy, de oponerse sucesivamente a los intentos de La Caixa-Gas Natural y de la constructora Acciona y el grupo italiano Enel de comprar Endesa, sólo «por defender a su presidente».
Pizarro llegó a su domicilio el miércoles en víspera de la reunión del consejo de administración de Endesa, que se celebró ayer y en el que, por primera vez, Acciona y Enel han logrado introducir dos consejeros en la eléctrica con el visto bueno no entusiasta del presidente de la eléctrica.
El episodio se produce sólo unos días después de que el propio Pizarro haya presentado una denuncia directa en los juzgados de Madrid contra dos guardias civiles que le siguieron el pasado 20 de febrero, justo el día en que Zapatero y el primer ministro italiano, Romano Prodi, se encontraban en Ibiza en una reunión que, según el PP, marcó el inicio del desembarco de Enel en Endesa.
Pizarro presentó esa iniciativa judicial al conocer que la Guardia Civil había archivado la que había presentado ante el Instituto Armado el 21 de febrero. Según Mesquida, los dos guardias civiles acusados por Pizarro se encontraban ante la sede de Endesa aquel día de febrero sin seguir órdenes de la superioridad.
«Uno se encontraba de baja médica y el otro, fuera de servicio», aseguró la versión oficial de lo sucedido. La Guardia Civil archivó posteriormente el caso, dado que los dos efectivos «no han reconocido los hechos» y que «no se ha podido probar» que estuvieran espiando a Pizarro.
La Guardia Civil procedió de esta manera el pasado 18 de mayo, justo cuando acababa de estallar otra polémica de acoso del Gobierno a otro empresario incómodo para La Moncloa, el presidente del BBVA, Francisco González.
El dimitido presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Manuel Conthe, denunció el pasado 7 de mayo que la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno transmitió un dossier contra González en 2005.
Lea el atestado realizado por la Policía sobre el incidente entre un escolta de Pizarro y agentes del CNI en: www.elmundo.es/
«Soy del CNI, aparque a la izquierda»
El atestado hecho por la Policía detalla el incidente ocurrido en Madrid
R. B. / C. S.
MADRID.- El atestado que realizó el miércoles por la noche la Policía, a partir de la declaración que
el escolta de Manuel Pizarro hizo en la Brigada Provincial de Información, confirma los hechos publicados ayer por este periódico.
El rocambolesco incidente entre los agentes del CNI y el guardaespaldas del presidente de Endesa comenzó «sobre las 20.30 horas», cuando el escolta se percató de la presencia de «un turismo Renault Megane estacionado debidamente en la puerta del domicilio [de Pizarro] con una persona al volante».
Tras un lapso de cinco minutos, en el que el escolta «se detuvo» con su coche «en paralelo» al vehículo sospechoso, se inició una persecución en toda regla por las calles de la zona.
Primero, el guardaespaldas persiguió al Renault y, «en el primer semáforo con el que se encontraron, efectuó una fotografía del turismo en su parte posterior», según se explica en el atestado policial.
Los dos vehículos siguieron transitando hasta la plaza del Perú, y ahí fue cuando el perseguido se convirtió en perseguidor. El Renault se colocó detrás del vehículo de escolta y empezó a seguirle «a muy escasa distancia».
El guardaespaldas de Manuel Pizarro llegó a entrar en el aparcamiento de un hotel, para comprobar si efectivamente estaba siendo perseguido. Así era. Poco después, en la plaza de la República Argentina, «fue interceptado por dos vehículos que cortaron la calle».
Fue allí cuando el conductor del Renault se acercó al coche del escolta y, tras una breve discusión, dijo: «Soy del CNI, aparque a la izquierda». El agente de los servicios secretos exigió al guardaespaldas que le «entregara la cámara». Éste se negó y acabó llamando a la Policía y a su jefe.
Al final, «llegaron tres motos de la Policía y un vehículo». Tras varias discusiones, «todos los involucrados se personaron» en las dependencias de la Brigada, donde se elaboró el atestado.
OTROS INTRUSOS EN LA 'GUERRA' POR ENDESA
El 14 de septiembre de 2004, nueve días después del anuncio de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, la eléctrica vio a unos sospechosos vigilando su sede. Eran de la agencia de detectives Winterman, que ha trabajado para personas ligadas a la gasista.
El 11 de mayo de 2006, unos ladrones entraron en la sede de Endesa. Subieron a la quinta planta para llevarse los ordenadores de la sección de auditoría y el del jefe de gabinete de Pizarro. La Policía les sorprendió y les calificó de delincuentes comunes.
El 20 de febrero de 2007, los escoltas de Pizarro detectaron un vehículo sospechoso siguiendo el coche del presidente de Endesa. Resultaron ser dos guardias civiles que, según el Gobierno, no estaban de servicio.
El director del CNI niega que espiara a Pizarro y atribuye el incidente a una «casualidad»
FERNANDO GAREA
MADRID.- El CNI negó ayer que sus agentes
realizaran labores de espionaje y seguimiento del presidente de Endesa, Manuel Pizarro.
El director de los servicios secretos españoles, Alberto Saiz, atribuyó el incidente de dos agentes con los escoltas de Pizarro a una «casualidad y una coincidencia».
Saiz aseguró a EL MUNDO que los dos agentes participaban en un operativo de contravigilancia de miembros de un servicio secreto extranjero, labor que entra dentro de sus funciones legales especificadas en la Directiva de Inteligencia.
«Es inconcebible que el CNI pueda dedicarse a seguir al presidente de una empresa privada», explicó a este periódico el responsable del espionaje español. Esta misma versión fue trasladada por el propio Saiz a Pizarro a las pocas horas de producirse el incidente y se incluye en un comunicado hecho público ayer por el CNI.
Saiz asegura que los agentes que se vieron involucrados en el incidente con un escolta privado hicieron un informe escrito detallado del que se deduce que actuaron en todo momento dentro de los protocolos y procedimientos establecidos. Añade que el CNI dispone de los registros de llamadas intercambiadas por los agentes con sus superiores, que concuerdan plenamente con su versión y con el escrito de denuncia del escolta privado de Pizarro.
Según esta versión, sobre las 20.00 horas del miércoles, los dos agentes del CNI, formando parte de un «equipo múltiple», vigilaban en la puerta de un centro comercial los movimientos de agentes de un país extranjero. Se trataba de una «operación de observación», según explica el director del CNI.
Al comprobar que un vehículo no identificado seguía al de los agentes, realizaron una maniobra para intentar eludirlo. Fue cuando comprobaron que desde ese coche se hacía una foto al vehículo que ocupaban.
Los datos del coche utilizado por los servicios de espionaje españoles son materia clasificada como secreto, según la Ley 11/2002 de 6 de mayo, reguladora del CNI. Por eso, los agentes iniciaron la persecución del coche desde donde fueron fotografiados.
El protocolo de los agentes, siempre según la versión de Saiz a este periódico, asegura que no pueden identificarse como miembros del CNI salvo que sean autorizados por sus superiores. Por eso, mientras realizaban la persecución para identificar a quien les había hecho la fotografía y, ante la posibilidad de que su misión estuviera en riesgo, solicitaron permiso para interceptar el coche e identificarse como agentes de los servicios secretos.
En la persecución por las calles de Madrid, siempre según la versión del CNI, se infringieron multitud de normas de tráfico por parte del coche utilizado por el escolta privado de Pizarro.
Obtuvieron el permiso de sus superiores para identificarse y, con ayuda de otros vehículos del CNI, interceptaron al del escolta.
Bajaron del coche y, según esta versión, se dirigieron «con buenas maneras» al escolta para identificarse y pedirle que borrara la foto.
Se produjo una discusión hasta que el escolta llamó a la Policía y los agentes del CNI lo aceptaron como parte del protocolo habitual para este tipo de incidentes.
En las dependencias policiales se produjo la denuncia de quien se identificó como escolta privado del presidente de Endesa y los agentes acreditaron su condición de miembros del CNI.
Alberto Saiz fue informado de los hechos y, una vez recabada la información detallada, llamó a Pizarro para darle una explicación, ofrecerle todos los datos precisos y aclararle que no le estaban siguiendo a él. Saiz asegura que los agentes desconocían que junto al centro comercial que vigilaban estuviera el domicilio del presidente de Endesa.
Según el comunicado del Centro, le «ofreció las máximas garantías de que la actuación del CNI no tenía ninguna relación, ni directa ni indirecta, con su persona, siendo todo ello fruto de una mera coincidencia». La versión de Saiz fue apoyada por el Gobierno, según fuentes oficiales de La Moncloa.
El vicepresidente segundo, Pedro Solbes, rechazó también que el Gobierno pretenda espiar a Pizarro y Joan Mesquida, director general de la Policía y la Guardia Civil, aseguró en la cadena Ser que los agentes «estaban realizando un servicio importante que no tiene nada que ver con el presidente de Endesa», reiteró, para asegurar a continuación que «nunca» se han dado instrucciones para hacer un seguimiento a Pizarro. «Además es que no le veo el interés, nunca se han dado instrucciones en este sentido».
El portavoz socialista, Diego López Garrido, aseguró que las denuncias son una «mentira» y criticó al PP por basarse en «hechos inconsistentes».