RELEVO EN FRANCIA / El nuevo Ejecutivo galo será paritario y tendrá la mitad de carteras / Kouchner, que será excluido del Partido Socialista, recala en Exteriores, mientras que el centrista Morin ocupará el cargo de DefensaSarkozy cumple la promesa de un Gobierno pluralRUBÉN AMON. Corresponsal
PARIS.- Nicolas Sarkozy ha cumplido la promesa de
organizar un Gobierno abierto, paritario y plural. De hecho, cuatro de los 15 ministros no pertenecen a su partido (UMP). Incluidos el socialista Bernard Kouchner y el centrista Hervé Morin, cuyas respectivas carteras, Asuntos Exteriores y Defensa, simbolizan la transversalidad del ambicioso Ejecutivo francés.Decía el nuevo presidente que buscaba una escuadra donde cupieran todas las sensibilidades. También prometía emular el esquema paritario de Zapatero: es la primera vez en la Historia de la República francesa que la cifra de ministras (7) se codea con la nómina de varones (8). No sólo en términos cuantitativos. Sensible a las cuestiones cualitativas, Sarkozy ha encomendado la cartera del Interior a Michèle Aillot-Marie y la de Justicia a Rachida Dati. La primera le interesa mucho a España por su línea de firmeza contra el terrorismo de ETA, mientras que la segunda, un prodigio político y académico de 41 años, se convierte en la prueba del mestizaje ministerial: hija de padre marroquí y de madre argelina.
Los grandes titulares de la jornada corresponden a Kouchner. Era un secreto a voces que Sarkozy iba a nombrarlo titular de Exteriores, aunque quedaba pendiente la confirmación oficial y la correspondiente estupefacción de la familia socialista. Tránsfuga, traidor, coherente o valiente, el ex ministro de Mitterrand y de Jospin, amén de fundador de Médicos sin Fronteras, se instala a las órdenes de Sarko para remarcar la neopolítica atlantista de Francia, prestar atención a los expedientes envenenados -Darfur, Chechenia, Irán -, y relanzar el proyecto europeo.
Es un fichaje mediático, astuto y estratégico. Primero, porque beneficia claramente la reputación aperturista del jefe del Estado. Y, en segundo lugar, porque abre una nueva grieta en el cuartel socialista, cuando están a punto de celebrarse las legislativas de junio.
Las represalias van a ser inmediatas contra Kouchner. Tan inmediatas que François Hollande ultima los trámites disciplinarios para excluirlo del Partido Socialista. «La recompensa que Sarkozy ha hecho a este y aquel tránsfuga es una demostración de falta de moral política. Poco importan los nombres. Importa que Sarkozy llevará una política de derechas», añadía la pareja sentimental de Royal.
Banderillas dialécticas al margen, la lista de los ministros se dio a conocer ayer en el Elíseo como si fuera una relación de premiados y recompensados. No pronunció los nombres ni Sarkozy ni su jefe de Gobierno, François Fillon. Lo hizo el nuevo secretario del presidente, Claude Guéant, remarcando delante de la prensa que únicamente Alain Juppé recibiría los honores de ministro de Estado. Es una manera de declararlo vicepresidente del Gobierno, aunque el veterano mosquetero chiraquista tendrá como principal responsabilidad el superministerio de Ecología, Desarrollo y Ordenación del Territorio.
La suma de responsabilidades se explica porque Sarkozy ha querido reducir a la mínima expresión la cifra de carteras ministeriales. Antes eran 30. Ahora son la mitad. Incluida la de Jean-Louis Borloo, espadachín superviviente del Gobierno Villepin y responsable de Economía. No cambiará el chip, porque su cargo está relacionado con el precedente (Trabajo y Cohesión Social), de modo que los rivales de Sarkozy mencionan este ejemplo de continuismo en las finanzas para denunciar que la voluntad de cambio es propagandística.
Propagandística y, añaden, peligrosa, puesto que una de las iniciativas más polémicas de la era Sarkozy consiste en la novedad de un Ministerio que aglutina o amalgama las tareas de inmigración, identidad e integración. Dejarán de ser competencias específicas de Interior para convertirse en el territorio político de Brice Hortefaux, aliado incondicional del nuevo presidente y garante de la ley de extranjería a la carta.
El guardacostas Hortefaux fue convocado ayer a las 16.30 horas en el palacio del Elíseo, igual que el resto de sus colegas. Y es que Nicolas Sarkozy quiso oficiar su primer Consejo de Ministros para demostrar a los franceses que la nueva Presidencia y el nuevo Gobierno trabajan desde el primer minuto.
La consigna también vale para los secretarios de Estado. Especialmente, los que el jefe del Estado ha reclutado en las filas socialistas. Eric Besson, arquitecto económico de Ségolène Royal, cambió de bando durante la campaña y ha encontrado acomodo en el Gabinete de Política Pública, mientras que Jean-Pierre Jouyet, consejero áulico de Lionel Jospin, se recicla a la derecha para desempeñar los Asuntos Europeos.
El gran orquestador de este Gobierno, Nicolas Sarkozy, hizo un viaje relámpago ayer a Toulouse para reunirse con los trabajadores de Airbus. Quería tranquilizarlos en tiempos de números rojos y de recortes, prometerles un compromiso de Estado y abogar por un nuevo equilibrio accionarial que ubica a Francia y Alemania en cabeza del consorcio.
La maniobra de Sarko suplanta en parte las funciones del primer ministro, François Fillon, y demuestra que la doctrina liberal va a concederse cuantas excepciones proteccionistas sean necesarias.
MICHELE ALLIOT-MARIE / Interior
La 'señora ministro'
FATIMA RUIZ
Dama de hierro pero de suaves maneras, Michèle Alliot-Marie ha ido marcando hitos en su recorrido por la arena política. Primera mujer al frente de un partido -RPR, hoy UMP-, primera ministra de Defensa y, desde ayer, primera titular de Interior en Francia. Un cargo en el que Sarkozy -a quien se planteó disputar la candidatura a las presidenciales- fraguó su reputación de gendarme de acero y que ella hereda descafeinado en beneficio del superministerio de Inmigración.
La señora ministro -como corrige a quien se refiere a su cargo en femenino, porque la cartera no tiene sexo- no apoyó la Ley de Paridad y reniega de la discriminación positiva. Amante de los retos, como se define a sí misma, y orgullosa portadora del estandarte gaullista, durante su etapa en Defensa (2002-2007) lidió con éxito la profesionalización del Ejército.
RACHIDA DATI / Justicia
El 'sueño americano' de origen magrebí
ASUNCION SERENA
Pocos conocían a Rachida Dati hasta que Nicolas Sarkozy la nombró portavoz de su campaña. Nació en la Borgoña en 1965. Su padre, albañil hoy jubilado, es marroquí. Su madre, ama de casa, es argelina. La nueva ministra de Justicia corresponde a todas las cuotas posibles: mujer, joven e hija de inmigrantes, pero nada le ha sido regalado. Ha aprovechado todas las oportunidades que la vida le ofrecía para abrirse camino desde la vivienda de protección social en la que vivía con sus padres y sus 11 hermanos, hasta el Hôtel Bourvallais, sede del Ministerio de Justicia.
Para financiar sus estudios no dudó en trabajar como auxiliar de enfermería o contable. Diplomada en Derecho Público y Magistrado desde 1999, ha formado parte de los gabinetes de Sarkozy desde el año 2002, principalmente como consejera para la prevención de la delincuencia.
ALAIN JUPPÉ / Ecología y Desarrollo
La rehabilitación de un sabio
R. AMON
Nicolas Sarkozy ha oficiado la rehabilitación política de Alain Juppé. El ex premier francés parecía desahuciado cuando la Justicia le condenó en 2004 a 14 meses de cárcel por haber financiado irregularmente el partido de Chirac (RPR), aunque su entrada en el Ejecutivo relativiza la gravedad del delito y le coloca como titular de una cartera delicada: Ecología, Desarrollo y Ordenación del Territorio Sostenible. La importancia del Ministerio estriba en la actualidad de los problemas medioambientales y en la evidencia de que Sarkozy ha otorgado a Juppé el rango de único ministro de Estado.
Quiere decirse que el veterano político francés, nacido en las Landas hace 61 años y admirador de Montesquieu, se convierte en el número dos del Ejecutivo para subrayar la reacción al inmovilismo.
Jacques Chirac, desde luego, careció de paciencia con él cuando le nombró jefe del Gobierno entre 1995 y 1997. No porque Juppé hubiera faltado a la promesa de armonizar una política austera y de replantear el sistema de la seguridad social, sino porque las huelgas y las manifestaciones malograron plebiscitariamente el proyecto reformista.
Fue entonces cuando el delfín chiraquista se convirtió en chivo expiatorio del patriarca francés. También fue entonces cuando el propio Juppé escribió un memorial, La tentación de Venecia, que resumía el descorazonamiento y la soledad del ejercicio político.
Su regreso al primer plano de la actualidad se produce después de haber expiado en Canadá dos años de exilio académico.
Juppé fue declarado inelegible durante un año a raíz de la condena de 2004, aunque su victoria en las elecciones municipales celebradas en Burdeos en 2006 le devolvió la legitimidad democrática y sirvió de excusa a un acercamiento con las posiciones de Nicolas Sarkozy.
Se había marchado por la puerta de servicio. Regresa ahora por la puerta grande.
BERNARD KOUCHNER / Exteriores
El hombre del «humanismo selectivo»
ALVARO TIZON
Militante comunista durante los años 60, ministro de los gobiernos socialistas de Mitterrand y de Jospin, fundador de Médicos sin Fronteras -una organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz- y miembro del equipo que diseñó la campaña electoral de Ségolène Royal, Bernard Kouchner (1939) ha terminado por acceder a la petición de Sarkozy y aceptar una de las carteras claves en el Gobierno de François Fillon: la de Exteriores.
Ayer, inmediatamente después de hacerse oficial el sí del nuevo inquilino del Quai d'Orsay, el secretario general del Partido Socialista, François Hollande, anunció que Kouchner «ya no es miembro» de esta formación.
Pero Bernard Kouchner ha sido siempre un político sui generis. Se trata de uno de los pocos políticos franceses que defendió la invasión a Irak y ha mantenido esta postura aun después de hacerse evidente el desastre de la operación militar tanto para este país como en el conjunto de la región.
«La elección de Kouch-ner permite a Sarkozy matar varios pájaros de un tiro», aseguraba el Herald Tribune en su edición del miércoles. «Con su nombramiento al frente de Exteriores, Sarkozy consolida su reputación de proamericano», añadía el periódico. «Y da un mensaje de apertura a la sociedad francesa».
Los países musulmanes, sin embargo, han recibido la designación con frialdad. «Para los países árabes, la elección de Sarkozy era ya una mala noticia... una muestra de esta inquietud es el hecho de que el rey Abdulá de Arabia Saudí no lo haya felicitado tras su triunfo electoral», escribía Rabah Yanis en Le Quotidien d'Oran. «La elección de Kouchner confirma los peores augurios: El hombre que a lo largo de su carrera política se comprometió con múltiples iniciativas humanitarias, se ha alineado siempre con Israel y no ha tenido jamás una palabra de compasión para las víctimas del pueblo palestino».
En el mismo sentido, una de las máximas autoridades del islam europeo, Tariq Ramadan, ha acusado a Kouchner de «humanitarismo selectivo».
OPA a la nueva izquierda
IÑAKI GIL
La composición del primer Gobierno de Sarkozy es una calculada OPA a la recomposición de la izquierda francesa. De momento, el partido socialista está en una fase de lágrimas y cuchillos, pero ya desde la primera vuelta varios nombres sonoros de la izquierda -Rocard, Cohn-Bendit, ¡Kouchner!- se pronunciaron por una evolución a la italiana hacia una nueva izquierda apoyada en tres patas: la centrista de Bayrou, la ecologista y un PS evolucionado hacia la socialdemocracia.
Sarkozy salió de caza y fichó a Kouchner, que une a su pedigrí sociata ser fundador de Médicos sin Fronteras y partidario del «derecho de injerencia humanitaria». En el Quai d'Orsay le acompañará Jean-Pierre Jouyet, flamante secretario de Estado para Asuntos Europeos. Lo de menos es que fuera director adjunto de gabinete de Jospin. Lo de más es que fue uno de los Gracos, movimiento de altos funcionarios socialistas firmantes de un llamamiento a la alianza con Bayrou.
Y además, Hervé Morin, apoyo clave de Bayrou, (hasta que se apuntó a Sarkozy entre la primera y la segunda vuelta) recibe Defensa. Si le añadimos Jean-Louis Borloo, otro centrista que siempre estuvo con Sarko, está claro que este Gabinete no sólo es de apertura sino de caza y captura. Porque el nuevo presidente no teme nada de un PS anclado en el pasado. Pero está en guardia contra una alianza del centro y los socialistas renovadores.
Con estos fichajes -y el de Martin Hirsch, fundador de Emmaus como alto comisario contra la pobreza- ¿quién se cree que Sarko es un derechista adusto? Porque las apariencias cuentan mucho en política.